Firmas

La civilidad comienza en casa

Hugo Hernández

México vive hoy una fiesta nacional. Y es que por fin llegó el día en el que, como mexicanos, podremos salir a expresar nuestra opinión en las urnas, a ejercer ese derecho tan importante que tenemos de elegir a las personas que dirigirán al país durante los próximos seis años.

Nuestro compromiso cívico es acudir a las urnas, y de esta manera cumplir también con el compromiso familiar de enseñarle a los pequeños de la casa que es sólo a través de la participación en el ejercicio pleno de nuestros derechos como se logra conseguir que el país funcione; de nada sirve tener grandes instituciones si nosotros, como sociedad, no participamos en las grandes decisiones del país.

Y en casa, los niños deben aprender que es sólo a través de una participación consiente y responsable como se incide en la sociedad. Como adultos, debemos mostrarles que el compromiso social no es simplemente ir y pararse delante de las urnas para emitir el voto; ellos deben ver que nos preparamos para tomar una decisión tan importante como es saber por qué candidato votar.

Parte de nuestra responsabilidad durante esta época fue informarnos de las propuestas y perfiles de los candidatos que el día de hoy se encuentran en la boleta, tener conocimiento pleno de lo que representa cada uno de ellos y, con base en ese conocimiento, tomar la mejor decisión a juicio propio y emitir libremente nuestro voto.

El día comienza con las actividades cotidianas y normales, pero debemos buscar el espacio para ir a votar; por supuesto que debemos acudir (de ser posible) en familia, debemos dejar que los pequeños –y no tan pequeños de la casa– sean testigos de cómo se lleva a cabo el proceso del voto. Desde que llegamos a la casilla, entregamos nuestra credencial y el funcionario nos busca en la lista nominal, nos entregan las boletas, entramos a emitir nuestro voto, depositamos las boletas en su respectiva urna, y finalmente, el marcado de la credencial, y del dedo con tinta indeleble.

Todo eso es algo que, como ciudadanos, debemos conocer. En el caso de los menores de edad, obviamente no pueden emitir su voto, pero pueden ver cómo es el proceso para que lo conozcan y sepan que en algún momento deberán asumir esa gran responsabilidad.

Durante meses, hemos sido bombardeados con comerciales en todos los medios de comunicación, así que debemos involucrar, en la medida de lo posible, a nuestros hijos para que vean cómo es la conclusión de ese largo proceso al que indirectamente han sido expuestos.

Cada candidato tiene plataformas y proyectos distintos, podemos estar de acuerdo con ellos o no; incluso, podemos estar en desacuerdo con todos ellos, pero no hay justificación para no emitir nuestro voto.

Hemos dicho que el voto es un derecho que tenemos los mexicanos al vivir en un sistema democrático, pero al mismo tiempo es también una gran responsabilidad que no podemos dejar pasar, porque una democracia se construye a través de la participación de todos los ciudadanos.

Es también muy importante crear certeza en los integrantes de la familia de que, independientemente de los resultados de los comicios, el país no cambiará ni mejorará por sí solo, sino que es a través de mejorar nosotros mismos como personas, con pequeñas acciones, como podamos lograr grandes cambios.

Y es también importante que tengamos certeza y confianza en las instituciones encargadas del conteo de votos, ya que en una democracia como la nuestra, existen instituciones encargadas de vigilar los procesos electorales y entregarnos resultados confiables.

Como hemos visto, con pequeñas acciones y cumpliendo con nuestra responsabilidad como ciudadanos, fomentamos, mostramos e involucramos a toda la familia en los grandes procesos del país.

Sea cual sea tu candidato, tu plataforma o proyecto: ¡Hay que salir a votar!