Firmas

Ángelus Dominical

jesús

P. Eduardo Lozano

ME ESTÁN PREGUNTANDO sobre un tema muy general y esperan de mí una respuesta como si de verdad supiera; el camino rápido y fácil que luego tomamos al decir “no sé” en absoluto se me antoja, pues me parece una cadena casi irrompible que nos ata y limita con velocidad insospechada… Y LA PREGUNTA no es del otro mundo ni como para espantar tontos, y quiero responderla con la ayuda de quienes aquí están leyendo, así que la formulo con una doble interrogación: ¿qué hacer si las cosas no concluyen como uno esperaba?, ¿cómo actuar si los resultados de un trabajo no son agradables ni satisfactorios?… UNA VOZ ME SUSURRA al oído (tengo junto a mí a Dulce María, una jovencita que rrrápido llegará a los 12 años -y por eso puse tres “erres”-), y me dice que no hay que tomar las cosas desde un punto de vista negativo, que siempre habrá algo favorable o útil aun en lo que parece adverso; y yo añado que habrá que volver a empezar pero con otra metodología, que habrá que buscar caminos alternos, que se puede intentar con ingredientes diferentes, que el diálogo se puede replantear con más calma, que las grandes obras no son instantáneas ni caen del cielo “asínomásporquesí”… EL DOMINGO PASADO en que fui a votar, a todo propósito saludé a cada funcionario de casilla que me fue posible (con saludo de mano, mirando a los ojos y ofreciendo una sonrisa) y le dije: “¡Gracias por su servicio!”; mi gesto quiso ser como cereza del pastel que yo mismo estaba cocinando, pues aunque atendían una responsabilidad cívica, no está de más mostrarnos cálidos y agradecidos pues por ellos (y por muchos otros) pudimos vivir una jornada política en paz y calma, en armonía y respeto, en compromiso y alegría… ESTOY CONSCIENTE de que en otros puntos del país hubo desconfianza, tensión y hasta violencia, pero la gran mayoría de mexicanos pudimos expresar nuestro voto en orden y libertad; también estoy consciente de la terrible injusticia de tantos que fueron amenazados, condicionados, sobornados, y que por una y otra razón sencillamente no ejercieron su derecho como Dios manda y las leyes lo ordenan: eso sí que enoja y molesta, ¡ojalá que nunca más se manche ningún proceso democrático ni con sangre derramada, ni con tinta inútil, ni con propaganda endulzada, ni con promesas que rayan en la burla… DESDE HACE TIEMPO (y espero que lo siguiente no me resulte una mera ficción) constato que en mi vida y mi trabajo las cosas resultan mucho mejor de lo que pensé, de lo que imaginé, de lo que estuve planeando, de lo que yo mismo me propuse; ¡OjO!, no estoy diciendo que han resultado así como lo esperaba, dije: “mejor de lo que pensé”, y es que a mi lado, y delante de mí, y detrás o encima o muy cerca de mí, siempre hay alguien (un prójimo, un colaborador, un amigo, un vecino, un maestro, un anciano, un conocedor, etc.) que me brinda su apoyo, su cariño, su comprensión, su perdón, su consejo… “¿QUÉ HACER SI LAS COSAS no resultan como uno esperaba?”, la pregunta es clara y veo que en tantas ocasiones uno mismo no tiene la mejor opinión, ni la perspectiva más amplia, ni el conocimiento total, ni la seguridad de ya tenerlo y saberlo todo; y para ilustrar mi concienzudo análisis pues recuerdo que Cristóbal Colón pensaba en llegar al lejano Oriente y se topó con un Continente, que aquella viejita quería sembrar papas en su terrenito y descubrió un tesoro escondido, que con las cenizas del volcán no imaginábamos cuánto se habrían de abonar los campos, etc., etc., etc… QUE SI LA SELECCIÓN nacional de futbol fue descalificada, que si no resultó ganador mi candidato(a), que si la sopa salió aguada y desabrida, que si ya no me volvieron a contratar, que si se me murió el perro antes de que cumpliera un año, ¡bah!, en el fondo son hechos que no se han de minimizar ni de exagerar, a riesgo de vivir en la tonta ilusión de que las cosas han de resultar a pedir de boca… ¿TE IMAGINAS A HÉROES y aventureros, a científicos e investigadores, a inversionistas y deportistas que se hayan rendido a la primera que no resultó?, ¿te imaginas quedarte caído y derrotado en el primer bache sin volver a retomar la ruta y llegar hasta la meta?; que me disculpe quien se sienta ofendido con lo que diré pero considero que sólo los tontos y los mediocres se quedan de brazos caídos antes de intentar una y dos y mil veces, sólo los fríos e indolentes se quedan mirando cómo los empeñados y perseverantes avanzan a pesar de toda adversidad, sólo los mentecatos se quedan echadotes en la cama cuando hasta un ciego sube a lo alto para sentir el sol naciente en sus mejillas y agradecer un nuevo día… QUIERO VOLVER A GRITAR –y a todo pulmón- ¡Viva México!, porque veo a tantos compatriotas y “compatriotos” que vuelven a retomar la vida y la acción aunque las cosas no resulten así como las soñamos, como hubiera sido nuestro gusto; ¡Viva México!, y redoblemos esfuerzos en todos los ámbitos, que con volver a buscarlo e intentarlo ya es como disfrutar un triunfo que aún queda lejos, que retomar el camino luego de la caída es renovar la esperanza de la meta, que mientras estemos vivos siempre habrá mucho por hacer…