Escuela para padres

¿Por qué hablar a tus hijos de la Virgen de Guadalupe?

La figura e historia de la Virgen de Guadalupe puede ser el primer paso para la espiritualidad.
La figura e historia de la Virgen de Guadalupe puede ser el primer paso para la espiritualidad.
La figura e historia de la Virgen de Guadalupe puede ser el primer paso para la espiritualidad.

La Virgen de Guadalupe es una intercesora ante Dios y puede ser un puente para unir espiritualmente a los niños, ya que a través de la devoción guadalupana pueden aprender sobre el amor, la paz y la hermandad.

Cuando los padres tienen amor por Dios, Jesucristo y la Virgen, entonces se puede empezar a compartir ese sentimiento. “Ellos (los niños) van a apreciar la manera en la que muestras tu fe y devoción, pero no sólo es de palabra, sino también de acciones, rezando y consagrando a tu familia al amor de la Virgen”, consideró Mónica Lascuráin, académica del Instituto de Estudios Guadalupanos.

“Los niños son menos complicados que los adultos, aunque hacen preguntas muy profundas, ellos entienden a la perfección el amor a la Virgen. La clave de esto es hablarles de lo que nosotros sentimos y la forma en que le demostramos nuestro cariño”.

El ejemplo desde pequeños

Para la especialista, la familia es clave en la formación de la fe y en el conocimiento de la religión católica.  “El Papa Francisco ha comentado en muchas ocasiones, que su amor por la Virgen de Guadalupe se lo debe a su abuelita, porque ella charlaba sobre la Morenita del Tepeyac, de lo que significa el amor de una madre, además de que le platicaba el significado y la vocación de un sacerdote… y mira hasta dónde llegó”.

“Sin embargo, hay personas que apenas están descubriendo su fe y devoción por la Guadalupana, muchos piensan que ya es tarde para transmitir ese amor por la Virgen, porque sus hijos ya crecieron o su familia está dispersa, pero les puedo asegurar que los tiempos de Dios son perfectos, y si la familia se consagra a Dios, tarde o temprano les llegará ese acercamiento con Dios y su intercesora la Virgen María”, detalla.

*Mónica Lascuráin de Robles Gil, entrevistada en este artículo, es académica del Instituto Superior de Estudios Guadalupanos; docente en la UPM, miembro de Centro Mexicano de Sindonología y conferencista de Cenyeliztli A.C.

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