Escuela para padres

Estos son los valores que sólo un papá puede transmitir

El ejemplo de los padres puede ser clave para que los hijos aprendan resiliencia y responsabilidad.
La labor de los papás es básica en la educación de sus hijos. Foto Especial
La labor de los papás es básica en la educación de sus hijos. Foto Especial

Cuando los niños aprenden a montar en bicicleta suelen ser los papás quienes los guían y acompañan, quienes les transmiten la seguridad para andar solos y quienes les dan la confianza para levantarse de las caídas y volverlo a intentar.

Este ejemplo es uno de los más significativos para explicar el rol que pueden tener los padres en la formación de sus hijos y en la transmisión de valores aseguró Marco Lome, director del Pontificio Instituto Juan Pablo II, sede Guadalajara.

“Con este ejemplo tan significativo, con esta anécdota que quizá todos hemos visto –agrega el especialista- lo que hace el papá es decirle ‘anda tú solo’, y eso les muestra su vulnerabilidad, pero también les enseña que hay que saberse levantar, muchas veces a través del afecto, pero otras veces, enseñándole que hay que levantarse y seguir luchando”.

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Los valores del papá

“Los padres dan herramientas para un día poder afrontar la vida en sociedad, enseñarle que no solamente es el hogar, sino también el trabajo, los amigos, la escuela, etcétera. De alguna manera es un poco menos proteccionista –no descuidado- y da las herramientas para que los hijos caminen con seguridad, con valores como el compromiso, el respeto por la autoridad, incluso la identidad y un sentido de pertenencia”.

Mientras la madre es la encargada de brindar protección a los hijos, el amor masculino del padre -agrega- les brinda cariño, pero también seguridad, pues les ayuda a separarse de la madre para enfrentar la vida.

“La forma de ser tosca y ruda de los hombres, de los papás, de alguna manera también enseña a los hijos la fortaleza. A través de esto, los niños aprenden la resiliencia, la perseverancia, la tenacidad, como una forma de enfrentar el mundo sin dejar de lado la parte afectiva”.