Evangelio del día y reflexión breve – 7 de junio de 2022

¿Qué significa ser la sal de la tierra? ¿Qué significa agregarle poca sal a nuestro estilo de ser cristianos? ¿Qué significa ponerle un exceso de sal?
Evangelio del día (Mateo 5, 13-16).
Evangelio del día (Mateo 5, 13-16).

Evangelio del día

El Evangelio del día (Mateo 5, 13-16). En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero, para que alumbre a todos los de la casa.

Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos’’.

Puedes leer: El Evangelio de San Mateo, ¿qué es y qué nos enseña?

La respuesta de hoy:

Sobre el Evangelio del día. El que gusta de la sal, encuentra todo desabrido si no le pone sal. Así como la sal crea cierta adicción, del mismo modo nosotros debemos contagiar a los otros de nuestra necesidad de Dios.

Eso sí, hay que cuidar la “dosificación”. Ni poca ni mucha. Si falta sal, el plato resulta insípido. Pero el exceso de sal puede hacer que sea desagradable, incomestible. Así, hay un estilo cristiano de ser: un estilo cobarde, tímido, tembloroso, sin sal. Pero hay también un estilo cristiano invasor, aplastante, agresivo, desapacible, jactancioso, alborotador; es decir, con un exceso de sal.

Agregar una dosis adecuada de sal a nuestro estilo de ser cristianos, no tiene que ver con dar un testimonio jactancioso de nuestra fe, sino con comprometernos en mantener viva la alianza que el Señor ha establecido con nosotros, perseverando en nuestra relación con Él mediante la Eucaristía y la oración, para poder dar -ahora sí- un testimonio poderoso de nuestra relación con Jesús.

Comentario basado en la reflexión de Alejandra Sosa de su curso sobre San Mateo, en Ediciones 72

Compartir