El bien morir

Leer más

El bien morir

¿Qué significa realmente la muerte digna? Análisis sobre la propuesta en el Senado, los cuidados paliativos y la dignidad humana.

11 abril, 2026
El bien morir
Frente a la cultura del descarte, se levanta una propuesta distinta: apostar por los cuidados paliativos como camino de dignidad, amor y verdadero respeto a la vida.

Existe en el Senado de la República, una iniciativa de ley presentada para ser discutida que busca redefinir la “muerte digna”, de manera que se acepte que darle muerte a una persona con una enfermedad terminal o degenerativa forma parte de su “dignidad”.

Esto es un sofisma, que tiende a promoverse, argumentando que una vida con sufrimiento, no es una vida digna; sin embargo, desde el punto de vista ontológico, toda vida es digna por sí misma, sin importar las circunstancias por las que se esté atravesando, y precisamente es ante ello que que la Declaración Universal de los Derechos Humanos, proclama el derecho a la vida y la igualdad en dignidad, para evitar, después de la terrible guerra mundial, que volviese a estigmatizarse de los seres humanos de acuerdo con sus características, razas o situación.

Así pues, toda persona es digna por sí misma, y tiene derecho a conservar su vida. Podríamos inferir que toda persona tiene derecho a que se le busque una vida digna, en lugar de una “muerte digna”.
Desde el ámbito jurídico, la Suprema Corte de Justicia de la Nación se ha pronunciado en el sentido de que la “muerte digna” no forzosamente conlleva a la eutanasia y al suicidio asistido, si no que, conforme a los estudios correspondientes y los tratados internacionales, se refiere al bien morir, y no a una muerte rápida, anticipada o provocada.

La Comisión Nacional de Bioética también se ha pronunciado en el sentido de que el bien morir, implica acompañar a la persona en proceso de enfermedad terminal, con los cuidados paliativos necesarios, para eliminar el dolor que sufre.

Ese dolor puede ser físico, psicológico y/o espiritual, y por eso es importante acompañar de manera integral a la persona, los cuidados paliativos incluyen no sólo la parte física, también la emocional.

Existe una creencia de que los cuidados paliativos son costosos, y al estado le generan un costo que no puede llevar, mientras que la eutanasia abarata costos. Ya en sí este razonamiento que en alguna ocasión se mencionó incluso en tribuna legislativa, es bastante deshumanizante, pues si así fuera, significaría que los cuidados paliativos estarían reservados sólo para las personas con el nivel socioeconómico adecuado, mientras que las personas mas humildes recibirían como opción la eutanasia.

Pero también está demostrado que esto es incorrecto. En las entidades de la república donde los cuidados paliativos se han llevado a una implementación mayor, el logro es que todos se han beneficiado; el paciente se beneficia porque puede recibir en casa, con las comodidades que ello implica, los tratamientos que requiere para sortear el dolor; los familiares ganan porque pueden cuidar de su persona enferma en su propio ámbito de convivencia y actividad; y el sistema de salud gana, porque recupera mucho espacio, tiempo y recursos que se requieren en los hospitales públicos, no sólo para estar atendiendo personas que sufren de dolores por sus enfermedades, sino para para poder dedicarse también al tratamiento correctivo de enfermedades.

Hace poco fue muy famoso el caso de Noelia, joven española que solicitó la eutanasia para terminar sus sufrimientos. Ella no sólo sufría físicamente, probablemente sufría aún más emocionalmente, pues durante su vida sufrió heridas emocionales que no logró sanar y que le fueron provocando el deterioro físico pero también emocional al grado de perder la esperanza en la vida.

Su muerte, por vía de la eutanasia, es un fracaso social, nos muestra que le fallamos a una persona y la respuesta que le dimos, fue darle muerte.

Detrás de cada caso, hay una historia, las personas en enfermedad no son números, no son camas de hospital ocupadas, son semejantes que están sufriendo una enfermedad, y como sociedad debemos de luchar por darles una vida digna a pesar de esa enfermedad, jamás orillarles a creer que la muerte es la única solución.

Está comprobado que cuando una persona con una enfermedad puede eliminar el sufrimiento y el dolor, en lo que menos piensa es en morir; debemos luchar por eliminar el dolor, no al doliente.

Te recomendamos: “Dignitas infinita”: texto íntegro en español sobre la dignidad humana

Rogamos por cada persona que está padeciendo una enfermedad, para que pueda recibir la atención médica y social necesaria, y que su salud pueda ser restablecida, y si no es así, que cuente con la compañía adecuada y necesaria de la familia y de los servicios estatales.

También oramos por los legisladores, para que en la búsqueda de la verdad, no se engañen por ese sofisma de que el sufrimiento elimina la dignidad a la vida y por lo tanto es mejor eliminarla, lo realmente importante es eliminar el sufrimiento, no la vida.



Autor

La redacción de Desde la fe está compuesta por sacerdotes y periodistas laicos especializados en diferentes materias como Filosofía, Teología, Espiritualidad, Derecho Canónico, Sagradas Escrituras, Historia de la Iglesia, Religiosidad Popular, Eclesiología, Humanidades, Pastoral y muchas otras. Desde hace 25 años, sacerdotes y laicos han trabajado de la mano en esta redacción para ofrecer los mejores contenidos a sus lectores.