Evangelio del 11 de febrero 2024, según san Marcos (Mc 1, 40-45)
En aquel tiempo, se le acercó a Jesús un leproso para suplicarle de rodillas: “Si tú quieres, puedes curarme”. Jesús se compadeció de él, y extendiendo la mano, lo tocó y le dijo: “¡Sí quiero: Sana!” Inmediatamente se le quitó la lepra y quedó limpio.
Al despedirlo, Jesús le mandó con severidad: “No se lo cuentes a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo prescrito por Moisés”.
Pero aquel hombre comenzó a divulgar tanto el hecho, que Jesús no podía ya entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera, en lugares solitarios, a donde acudían a él de todas partes.
Jesús conmovido por el leproso
Me gustó tanto el evangelio de este domingo que leí en mi casa el pasaje y me sorprendió que mi Biblia no decía que Jesús “se compadeció” del leproso, sino que Jesús “se conmovió” y en otra Biblia que consulté dice que se “enojó” ¿Por qué cambian tanto las traducciones?
La lectura del Evangelio de este domingo continúa un proceso lógico de apertura y expansión del evangelio. Inició en la sinagoga (Mc 1,21), pasó a la casa de Simón (Mc 1,29), continuó en la plaza de la ciudad (Mc 1,32) y ahora pasa a los caminos (Mc 1,40) y lugares desiertos fuera de las poblaciones (Mc 1,45).
Jesús predicaba y realizaba señales milagrosas tanto en lugares sagrados como las sinagogas como en lugares profanos como son las casas, las plazas y los campos. Esto concuerda plenamente con la llegada del Reino de los cielos que era el contenido de su predicación. El Reino de Dios no solamente llega a los templos, sino a todo lugar. En sintonía con esta realidad está la reacción de Jesús ante las personas que se le presentaban. Unos de ellos estaban enfermos, otros endemoniados.
El pasaje del día de hoy dice que Jesús se “compadeció” del leproso. Esta traducción corresponde al participio griego “splajnistheis”, que literalmente quiere decir “se le removieron las entrañas”. Por esta razón algunas biblias traducen “se conmovió” y hasta “se enojó”.
Ya desde la antigüedad se presentan estos diversos de interpretar la reacción del Señor. Pienso que lo que se lee en la misa dominical representa claramente lo que Jesús siente por todos aquellos que se acercan a Él con aflicciones como esta enfermedad de la lepra que marginaba a los enfermos fuera de las poblaciones. La compasión de Dios es lo característico del ministerio de Nuestro Señor Jesucristo por este motivo no podía quedarse sujeto a lugares o tiempos restringidos. Va a todas partes en todo momento.
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