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¿Cómo actúa el Espíritu Santo en nosotros?

¿Cómo actúa el Espíritu Santo en las personas? Aquí te explicamos su acción en la Iglesia y en los creyentes.

¿Qué significa Espíritu?

De acuerdo a la definición de la Real Academia Española la palabra espíritu proviene del latín spirĭtus y a su vez este del verbo spirare que significa soplar.

En el Catecismo de la Iglesia Católica se explica que el el término “Espíritu” viene del hebreo Ruah, que significa soplo, aire, viento. En tanto, el término “Espíritu Santo” hace referencia a una de las Tres Personas divinas, la persona inefable del Espíritu Santo.

Su definición en el Cristianismo

En el cristianismo y como lo señala el Catecismo de la Iglesia Católica, es la tercera persona de la Santísima Trinidad.

El Espíritu Santo, como se menciona en el párrafo superior y está descrito en el Credo católico, procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.

¿Cómo actúa?

  • Es el dador de la vida.
  • Está en los profetas y en los guías del pueblo elegido.
  • Inspira a los escritores sagrados de la Biblia.
  • Jesús nace por obra del Espíritu Santo.
  • Desciende sobre Jesús en su Bautismo.
  • Lleva a Jesús al desierto.
  • Está siempre presente en la vida de Jesús.
  • Jesús lo da a los apóstoles para perdonar los pecados.
  • En la ascensión lo promete a los apóstoles.
  • El Espíritu Santo desciende sobre los apóstoles en Pentecostés.
  • Está presente notablemente en el inicio e la Iglesia, eligiendo y enviando misioneros. Es la Iglesia del Espíritu Santo.

La acción del Espíritu Santo en nosotros

El Espíritu Santo tiene la misión divina de santificar y conducir a la Iglesia. Asesora de manera especial al Papa para que sea infalible.

Recibimos el Espíritu Santo en nuestro Bautismo y, más plenamente, en la Confirmación para ser testigos y apóstoles de Cristo.

Compromisos con el Espíritu Santo

Somos templos vivos del Espíritu Santo y el Espíritu que mora en nosotros nos santifica… ¡si nosotros queremos!

Ese podría ser nuestro principal compromiso: ser dóciles a la acción del Espíritu Santo en nosotros para crecer continuamente en nuestra vida espiritual.

Hemos recibido el Espíritu Santo en la Confirmación para ser apóstoles que den testimonio valientemente de Cristo. Si no somos apóstoles, ¿no sentimos como que estamos desperdiciando tan valioso sacramento?

Cuando hablamos al Padre Dios y lo llamamos con ese nombre tan hermoso que nos enseñó Jesús, es el Espíritu Santo el que ora en nosotros. Intensifiquemos nuestra oración haciéndola más frecuente, más familiar y más comprometida.

Con un gran espíritu de fe aceptemos la doctrina de la Iglesia como revelada por Dios e inspirada por el Espíritu Santo. Aunque la infalibilidad del Papa solo vale cuando habla oficialmente, ex chatedra, conozcamos su doctrina a través de sus cartas y encíclicas y tratemos de llevarlas a la práctica. Con ese mismo espíritu debemos obedecer a nuestros pastores legítimos.

El Espíritu Santo nos ayuda a cumplir con los deberes propios de nuestro estado. Los esposos pídanle la gracia de ser buenos esposos  y buenos padres.

Algunos de los frutos de los dones del Espíritu Santo son la alegría y la paz. Esa paz que nace de pedir y dar perdón y esa alegría sincera que sólo tendremos si hacemos la voluntad de Dios.

En la Confirmación, el Espíritu Santo nos da sus siete dones:

  1. Sabiduría: nos comunica el gusto por las cosas de Dios.
  2. Entendimiento: conocimiento profundo de las verdades de la fe.
  3. Ciencia: la recta apreciación de las cosas terrenas.
  4. Consejo: nos ayuda a formar juicios sensatos acerca de las cosas prácticas de la vida cristiana.
  5. Piedad: nos da el amor a Dios como a un Padre.
  6. Temor de Dios: nos infunde el temor de ofender a Dios y nos impulsa a huir del pecado.
  7. Fortaleza: nos da la fuerza de vencer las adversidades de la vida y el valor para emprender acciones buenas.
Dones del Espíritu Santo.
Pbro. Sergio G. Román

Nació el 23 de Octubre de 1943. Entró al Seminario Conciliar de México en el año de 1957 y se ordenó en 1969. Dio clases por ocho años de Pastoral Parroquial en el Instituto Superior de Estudios Eclesiásticos. Fue Director del Periódico Criterio de la Arquidiócesis de México y de la Comisión del Diaconado Permanente de la Arquidiócesis de México. Fue columnista en varias revistas y periódicos católicos con temas sobre la religiosidad popular, hasta el día de su muerte, en septiembre de 2021. Actualmente la redacción de Desde la fe lleva su nombre: Redacción Sergio Román del Real, por su invaluable colaboración en este proyecto.

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