El Papa Francisco consagró a Rusia y Ucrania a la Virgen. Foto. Vatican Media.
El Papa Francisco consagró a Rusia y Ucrania al Corazón Inmaculado de María e hizo votos porque todos los involucrados se dejen guiar por la mano de María, para que cesen los enfrentamientos y encuentren el camino de la paz.
“En unión con los obispos y los fieles del mundo, deseo solemnemente llevar al Corazón inmaculado de María todo lo que estamos viviendo; renovar a Ella la consagración de la Iglesia y de la humanidad entera y consagrarle, de modo particular, el pueblo ucraniano y el pueblo ruso, que con afecto filial la veneran como Madre”, dijo durante la Santa Misa que presidió en la Basílica de San Pedro.
Al finalizar la Eucaristía, se llevó a cabo un Acto Penitencia, que consistió en el el rito de reconciliación de varios penitentes con la confesión y absolución individual. Posteriormente, el Santo Padre encabezó la Oración de Consagración.
Al mismo tiempo, diócesis y santuarios marianos de todo el mundo también elevaron al Cielo esta súplica, en la que el Santo Padre quiso incluir algunas palabras de la Virgen de Guadalupe.
“Recurrimos a ti, llamamos a la puerta de tu Corazón, nosotros, tus hijos queridos que no te cansas jamás de visitar e invitar a la conversión. En esta hora oscura, ven a socorrernos y consolarnos. Repite a cada uno de nosotros: ‘¿Acaso no estoy yo aquí, que soy tu Madre?'”.
“Tú sabes cómo desatar los enredos de nuestro corazón y los nudos de nuestro tiempo. Ponemos nuestra confianza en ti. Estamos seguros de que tú, sobre todo en estos momentos de prueba, no desprecias nuestras súplicas y acudes en nuestro auxilio”.
Al finalizar la oración, junto a un par de niños, ofreció un arreglo floral a la Virgen María.
Papa Francisco en la Consagración de Rusia y Ucrania a la Virgen. Foto: Vatican Media.
El Santo Padre recordó que esta Consagración no son “fórmulas mágicas”, sino un gesto “de la plena confianza de los hijos que, en la tribulación de esta guerra cruel e insensata que amenaza al mundo, recurren a la Madre, depositando en su Corazón el miedo y el dolor, y entregándose totalmente a ella”.
Francisco concluyó afirmando que los labios de María pronunciaron la frase más bella que el ángel pudiera llevar a Dios: ‘Que se haga en mí lo que tú dices’:
“La Madre de Dios, después de haber pronunciado el sí, afrontó un largo y tortuoso viaje hacia una región montañosa para visitar a su prima encinta. Que Ella tome hoy nuestro camino en sus manos; que lo guíe, a través de los senderos escarpados y fatigosos de la fraternidad y el diálogo, por el camino de la paz”.
El Acto presidido por el Santo Padre consistió en una oración pública y coral, que unió a toda la Iglesia, para implorar la paz y consagrar al Corazón Inmaculado de María a la humanidad entera y en especial a Rusia y Ucrania.
Con información de Vatican Media.
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