Nuestra Señora de las Angustias: la devoción casi olvidada de la Catedral Metropolitana

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Edición 1441 ¿Como evitar un mal uso de la IA?- Desde la Fe, Revista Quincenal de la Arquidiócesis de México

Durante su primer mensaje del año, el Papa León XIV señaló que este evento no puede limitarse a cambiar de calendario. Dijo que Dios invita a la humanidad a renovar el tiempo, es decir, a abrir una etapa marcada por la paz, la amistad entre los pueblos y el deseo sincero de bien común.

El Papa explicó que este es el modo en que Dios entra en la historia: no como un recuerdo lejano, sino como una presencia que salva. Jesús, afirmó, es el Hijo que se hace hermano, capaz de iluminar las conciencias y de abrir la posibilidad de un futuro verdaderamente humano.

León XIV centró su reflexión en la Virgen María, a quien presentó como la primera morada del Verbo. Recordó que en su seno comenzó a latir el corazón de Cristo, manifestando a un Dios que no permanece lejano, sino que se entrega plenamente a la humanidad.

“El simple paso de los meses no basta —advirtió— si no existe el anhelo de construir un mundo mejor”. Sin ese horizonte, añadió, el tiempo corre el riesgo de volverse vacío.

En su reflexión, el Santo Padre recordó el Jubileo que concluyó hace unos días y lo describió como un tiempo que enseñó caminos concretos de esperanza. Destacó que la conversión del corazón permite

“El corazón de Jesús late por cada persona”, tanto por quienes lo reciben con sencillez como por quienes lo rechazan. Un corazón que no es indiferente al dolor, sino que llama a la conversión y a la paz.