¿Por qué es importante la Navidad para los cristianos? Hagamos un esfuerzo por no quedarnos solo en lo superficial. Foto: Fiore Bagatello/Cathopic
En los días previos a la Navidad, millones de personas se desean mutuamente una “Feliz Navidad”. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a reflexionar qué significa realmente este saludo tan repetido. Para los cristianos, no se trata de una frase automática ni de una cortesía decembrina, sino de una afirmación profunda que nace del Misterio del nacimiento de Jesucristo.
Te recomendamos: Depresión navideña: ¿qué hacer para estar bien?
Dar significado a una Feliz Navidad implica pasar del gesto piadoso a la acción concreta. Foto: Especial
Preguntarnos por el significado de una Feliz Navidad implica, en primer lugar, cuestionarnos cómo queremos vivirla y desde dónde la celebramos. Quienes creemos en Cristo no podemos reducir la Navidad a una fecha social, desligada del acontecimiento que le da origen: la Encarnación del Hijo de Dios.
Los evangelios de la infancia, narrados por san Mateo y san Lucas, revelan la grandeza de este misterio. El anuncio del Arcángel Gabriel, el sí libre y confiado de María, la concepción virginal y el nacimiento de Jesús nos colocan ante un Dios que, por amor, asume nuestra condición humana para conducirnos a la salvación (cf. Flp 2,6-11).
Te recomendamos: Cuando el Evangelio parecía un riesgo televisivo: así surgió “La Navidad de Charlie Brown”
Una Navidad verdaderamente feliz no se mide por la abundancia de regalos. Foto: Especial
Jesucristo es el Emmanuel, Dios con nosotros (Mt 1,23), que desde su nacimiento permanece fielmente junto a la humanidad. En el pesebre se revela un Dios que no se impone, sino que se acerca, que no domina, sino que se entrega, y que acompaña al ser humano hasta la plenitud de la Pascua.
Por ello, desear una Feliz Navidad no puede entenderse desde la lógica del consumo, la prisa o la superficialidad. Su significado auténtico brota de una actitud interior de contemplación y gratitud ante un amor que se hace pequeño, frágil y cercano.
El Niño que nace en la pobreza y sencillez del pesebre revela el corazón de la Navidad cristiana. Contemplarlo no es un gesto sentimental, sino una experiencia que transforma la manera de vivir, de relacionarnos y de mirar la realidad que nos rodea.
La ternura con la que miramos al Niño Jesús debe traducirse en una mirada compasiva hacia los más vulnerables de nuestro tiempo, como lo hizo el mismo Jesús: hambrientos, enfermos, migrantes, encarcelados injustamente, empobrecidos, discriminados y olvidados.
Dar significado a una Feliz Navidad implica pasar del gesto piadoso a la acción concreta: cuidar, alimentar, consolar, acoger, proteger y bendecir, según nuestras posibilidades. Siempre hay alguien que necesita algo en nuestro camino, y no debemos olvidar que es al mismo Cristo a quien servimos en ellos (cf. Mt 25,40).
Por eso, una Navidad verdaderamente feliz no se mide por la abundancia de regalos, luces o convivencias, sino por la presencia real de Jesús en el centro de la celebración y por la atención que damos a quienes claman justicia, dignidad y esperanza.
Vivir y desear una Feliz Navidad es celebrar con conciencia y gozo interior el nacimiento del Salvador y compartir con los demás su verdadero significado. Solo así este saludo recupera toda su fuerza: hoy nos ha nacido un Salvador (Lc 2,11), y con Él, la esperanza para todos.
Te recomendamos: 5 consejos del Papa Francisco para preparar la Navidad
HECHOSEstamos a fines del año 2025 y es conveniente reflexionar sobre lo positivo y lo…
En su primer Ángelus de 2026, el Papa León XIV llamó a comenzar el año…
Para 2026, el Cardenal Aguiar Retes invita a la Iglesia a caminar unida, renovar la…
“La mujer de las sombras” no es sólo terror: es un thriller psicológico que muestra…
17 misioneros asesinados en 2025, entre ellos, un mexicano. El informe de la Agenzia Fides…
La dignidad y valentía de muchos mexicanos nos hace ver que en México hay motivos…