Virgen de Guadalupe

¿Por qué encomendarnos a la Virgen de Guadalupe en tiempos difíciles?

Uno de los momentos más importantes en la narración de las apariciones de la Virgen María de Guadalupe a Juan Diego sucede cuando éste, muy de mañana salió de la casa de su tío Juan Bernardino para buscar un sacerdote que ayudara a su tío a bien morir.

El relato nos dice que Juan Diego iba pensando por el camino que si subía a la cima del cerrito del Tepeyac se encontraría a la Señora del Cielo, y este encuentro le quitaría tiempo precioso para llevarle a su tío el auxilio espiritual requerido antes de su muerte.

Representación de las apariciones de la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac.

Por este motivo decidió dar un rodeo por la parte oriental. Vaya sorpresa la que tuvo, cuando la Virgen le salió al encuentro a las faldas del cerrito. Dentro de las palabras cariñosas, pero al mismo tiempo claras, que le dijo al Virgen fue que ella era su madre, que estaba bajo su protección y que ni esta, ni alguna otra enfermedad, debía preocuparlo. La Virgen concluyó asegurándole que su tío ya estaba sano.

A lo largo de la vida suceden muchas desgracias

Muchos de nosotros, como el mismo Juan Diego hemos probado que a lo largo de la vida suceden muchas desgracias que nos toca cargar, y muchas veces esa carga se lleva a solas.

Tal vez, después de lo que tuvieron que pasar los indígenas mexicanos en la conquista, para Juan Diego se había acentuado la experiencia de sentirse solo ante las dificultades y tener que afrontar fatalidades una o más veces en su vida, por tanto, no es extraño que pretendiera ahorrarse contratiempos con la Señora del Cielo.

Una vez retomada la motivación de Juan Diego, lo primero que resalta en el relato no es que uno deba estar junto a la Virgen o uno busque a la Virgen, más bien lo importante es que uno se deje encontrar por la Virgen, que ante sus palabras amorosas y exigentes se decida uno a creerle, como Juan Diego le creyó y de inmediato se dispuso a cumplir con la señal que debía ser enviada al obispo.

La Virgen de Guadalupe nos acompaña

No estamos abandonados, Nuestra madre de Guadalupe nos sale al encuentro y nos dice: “no te aflija cosa alguna”.

Nuestra fe es el mejor antídoto contra la angustia y la desesperación, no es buscar a Dios, es más bien dejarse encontrar por Él a través de su Santísima Madre del Tepeyac.

El autor es rector de la Basílica de Guadalupe

Mons. Salvador Martínez

Entradas recientes

Notas evangélicas, 2

Sí, Señor: todos te buscan, todos te buscamos: los sanos y los enfermos; los ricos…

7 horas hace

Mente sana en cuerpo sano

Cultivar una mente sana implica ayudar a los demás y por supuesto reconstruir el tejido…

9 horas hace

“La puerta de la clemencia de Dios no se cierra”, afirma el Papa al concluir el Jubileo 2025

El Papa León XIV presidió el rito de cierre de la Puerta Santa en la…

10 horas hace

¿Quiénes son los ermitaños de la Iglesia católica y cómo viven su vocación de soledad y oración?

Descubre quiénes son los ermitaños o eremitas de la Iglesia católica, cómo viven su vocación…

1 día hace

¿Por qué los católicos no pueden confesarse solo con Dios?

La Iglesia enseña que sólo el sacerdote, en nombre de Cristo, puede absolver los pecados.…

1 día hace

¿Qué es la aporofobia y qué dice la Iglesia sobre el odio a los pobres?

Descubre qué es la aporofobia, cómo surge y qué enseñan los Papas y la Iglesia…

1 día hace