P. Víctor Jiménez
El fin de semana me escapé con un amigo sacerdote a ver “Pie pequeño”. El nombre me recordó al que se utiliza para referirse a los Yetis pero a la inversa (pie grande) y me simpatizó mucho el cartel de un ser humano mostrando su pie, levantado en alto por lo que yo llamaría un “hombre de las nieves”.
La historia nos relata la vida de un yeti llamado Migo que habita en una aldea común y corriente, amante de sus costumbres, y sobre ellas construye todas sus ocupaciones. Es en el momento de cuestionar las enseñanzas ancestrales cuando surge la pregunta sobre si existirá algo más allá de su entorno o sobre si las enseñanzas antiguas son verdaderas. Me gustaría resaltar algunos temas interesantes:
La comunidad. Este concepto es importante en todo el desarrollo de la película, los yetis no pueden sobrevivir solos.
Enseñanzas ancestrales. Son las que sustentan todas las actividades de la comunidad.
La amistad. Migo se rodea de una especie de “filósofos yetis” que cuestionan constantemente las enseñanzas de la comunidad.
La integridad. Percy es el humano que halla a los yetis y pone a prueba sus valores a lo largo de la trama.
El diálogo. Entre las especies existen prejuicios, pero también un dialogo sincero y el reconocimiento de su propia identidad para establecer un puente de entendimiento.
Es interesante ver muchos elementos que nos pueden enriquecer para descubrir cómo es necesario el diálogo para crear una convivencia sana en la sociedad.
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Título original: Smallfoot
Año: 2018
Director: Karey Kirkpatrick
Distribuidora: Warner Bros.
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