“Nuestra vida se salvó como un pájaro de la trampa del cazador: la trampa se rompió y nosotros escapamos” (Sal. 124,7)


“Por favor, tengan mucho cuidado al buscar empleo –publica en redes sociales una persona anónima–. Me pasó algo horrible por la necesidad de buscar empleo. Soy licenciado en enfermería. Me encontré una oferta laboral que decía “Se busca cuidador de paciente en domicilio”. Mandé mensaje y me dijeron que me presentara para una entrevista en el monumento a la bandera. Se me hizo raro pero accedí”.

“Llegué al lugar y llegó una muchacha que se presentó como Sonia, que era como la encargada. Me platicó que el empleo se trataba de cuidar a varias personas y que requería salir fuera de la ciudad a cuidarlos. Me empezó a decir que yo era la persona exacta para el trabajo, que me pagaría muy bien; me dijo que ahora ya venía su hermano y que fuéramos a la casa para que conociera a su papá, la persona a la cual iba a cuidar”.

“Después de unos minutos vi cómo venía una camioneta y me entró miedo. Le dije a esa persona que mejor lo pensaría; me tomó de la mano, me dijo que no fuera tonto y que ganaría buen dinero. Sentí un miedo horrible; lo que hice fue correr y la chava gritó. La camioneta que estaba por la esquina aceleró y yo sólo corrí despavorido, y gracias a Dios no me pasó nada. Ya hice mi denuncia correspondiente pero tengo miedo. Quisiera alertar a todos: tengan cuidado”.

Por miedo, el enfermero anónimo pudo escapar de la trampa de los cazadores pero otros no tuvieron la misma fortuna. Quienes normalizan el mal cavan su propia ruina: “Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que hay en ellos, por la dureza de su corazón, después de que perdieron toda sensibilidad se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impurezas” (Ef 4,18-19).

José Gregorio Lastra Hermida, originario de Veracruz, quien hasta agosto de 2020 llevaba una vida aparentemente ordinaria, fue reportado como desaparecido por su pareja en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Durante los tres años siguientes no se supo nada públicamente de él hasta su reciente captura. Hoy el “Lastra” está acusado de trabajar como reclutador de personas inocentes para el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Su desaparición pudo haber sido un reclutamiento forzado por parte del CJNG u otra organización criminal. Esta práctica es común en México, donde los cárteles secuestran personas vulnerables –especialmente jóvenes en situaciones económicas precarias– para obligarlos a trabajar en sus filas. Se cree que José Gregorio pudo ser capturado bajo amenaza y, con el tiempo, ascendió dentro de la estructura de la mafia debido a sus habilidades o a su disposición para colaborar. El “Lastra”, reclutado y reclutador, nos enseña que el pecado termina por apagar la conciencia moral y hace llevar una vida sin remordimiento ni reconocimiento de la maldad. Es la trágica situación de los operarios del crimen de la que sólo podría despertarlos un milagro de la gracia.

Sólo quienes han sido educados en el temor del Señor y en él ponen su confianza son como pájaros que escapan de la trampa de los cazadores. José, el hijo de Jacob, cuya historia es relatada en el libro del Génesis, es un claro ejemplo. Fue secuestrado y vendido por sus hermanos y llevado como esclavo a Egipto. Durante su cautiverio fue presionado para sucumbir al mal. La esposa de Putifar, el oficial egipcio a quien José servía, intentó seducirlo y reclutarlo para que se uniera a un plan pecaminoso: “Acuéstate conmigo”, le dijo. José estaba en desventaja y era vulnerable.

Como esclavo, estaba lejos de su familia y sabía que rechazar la propuesta de la liviana señora podría tener graves consecuencias. Se mantuvo firme en su integridad y respondió: ¿Cómo, pues, haría yo este gran de mal y pecaría contra Dios? Así José mostró que su lealtad a Dios estaba en principios más altos que las presiones humanas. Lo acusaron falsamente de intento de abuso y lo metieron a la cárcel. Pero José, sin arrepentirse de su decisión, siguió confiando en Dios. Finalmente el Señor lo bendijo y lo convirtió en gobernador de Egipto.

De las astucias del engañador se puede escapar por miedo, como el enfermero. Otros, como el “Lastra”, no tienen la estructura moral y espiritual interior, y terminan cediendo a las presiones de la maldad. Y otros más –quizá son pocos– pueden escapar –quizá pagando con su vida– cuando llevan en el corazón el amor de Dios y su divina ley.

*Los artículos de opinión son responsabilidad del autor y no necesariamente representan el punto de vista de Desde la fe.

Pbro. Eduardo Hayen Cuarón

Ordenado sacerdote para la Diócesis de Ciudad Juárez, México, el 8 de diciembre de 2000, tiene una licenciatura en Ciencias de la Comunicación (ITESM 1986). Estudió teología en Roma en la Universidad Pontificia Regina Apostolorum y en el Instituto Juan Pablo II para Estudios del Matrimonio y la Familia. Actualmente es párroco de la Catedral de Ciudad Juárez, pertenece a los Caballeros de Colón y dirige el periódico www.presencia.digital

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