Una larga historia simbólica vinculada a la paz y esperanza. Desde el Arca hasta la Segunda Guerra Mundial, de Noé a Picasso.

La emblemática imagen de paloma blanca con una rama de olivo en el pico encuentra sus raíces en el Génesis, en la descripción del Diluvio Universal.

Luego de 40 días y 40 noches de tormenta, Noé liberó un ave con la esperanza de que regresara con noticias de tierra firme. Su retorno simbolizó una segunda oportunidad, como lo fue en la cultura de la posguerra.

En 1949, el Congreso Mundial por la Paz celebrado en París necesitaba de un símbolo que representara el ideal de paz. Los organizadores recurrieron entonces al artista español Pablo Picasso, quien ya gozaba de fama internacional y había demostrado un fuerte compromiso político, con posturas contra el fascismo y el militarismo.

Siempre sensible a los símbolos de fuerte carga emotiva y universal, Picasso retomó la imagen de la paloma en clara referencia al relato bíblico del Arca de Noé. Un ave dibujada con trazos finos, líneas suaves y curvas, en contraste con su famoso “Guernica”, que retrataba la brutalidad y el caos de la guerra.

El cartel del Congreso se difundió rápidamente y se convirtió en una poderosa representación de los ideales pacifistas de la época. La paloma fue icono universal de un proceso promotor del diálogo, el entendimiento, igualdad y cooperación entre individuos como países.

Este 21 de septiembre se conmemora el Día Internacional de la Paz, proclamado por la ONU en 1981 para fortalecer los ideales de convivencia pacífica, con un llamado global a un alto el fuego y a la no violencia, una invitación a la capacidad humana para cesar hostilidades.

Desde la Ciudad de México hay voluntad para impulsar la paz con programas como Sí al Desarme Sí a la Paz –donde intervienen dependencias locales y federales, la Iglesia y organismos como el Consejo Ciudadano de la capital nacional– y del cual la muestra fotográfica “Realismo Trágico”, en Paseo de la Reforma, exhibe el proceso de entrega de armas, la destrucción y la construcción de una escultura realizada con todo ese material ferroso.

La paz es un proceso donde todas y todos podemos intervenir, en el fortalecimiento de la sana convivencia comunitaria o la denuncia detonadora de acciones de seguridad.

El vuelo hacia la paz es un compromiso colectivo, y cada uno tiene su paloma.

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*Los artículos de opinión son responsabilidad del autor y no necesariamente representan el punto de vista de Desde la fe.

Salvador Guerrero Chiprés

Coordinador del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano de la Ciudad de México (C5 CDMX).

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