Para las comunidades progresistas, el cuidado de los bosques no es sólo cuestión ambiental, es un tema de justicia social, equidad y sostenibilidad.

En un mundo donde el cambio climático y la pérdida de biodiversidad amenazan el bienestar de las generaciones futuras, la comunidad juega un papel central en la protección y regeneración de los ecosistemas forestales. Más allá de los marcos gubernamentales, la participación comunitaria fortalece la resiliencia ecológica y fomenta un sentido de corresponsabilidad ambiental.

Frente a los desafíos ecológicos, la devoción puede ser fuente de inspiración para generar conciencia acerca de la conservación del medio ambiente. Ahí, Nuestra Señora de los Bosques cobra relevancia.

Esta advocación mariana se remonta al siglo XVII en dos lugares distintivos de Europa: Galloro e Imbersago, en Milán, Italia. En el primer sitio, un niño huérfano quien cuidaba ovejas tuvo un encuentro milagroso con una imagen de la Virgen María expuesta en un azulejo, y posteriormente sus amigos comenzaron a visitarla y a cantarle himnos. En Imbersago, mientras una familia pastoreaba su rebaño un lobo secuestró a su hijo; la madre invocó ayuda a la Virgen María y el infante volvió.

Hay una conexión espiritual entre la patrona de los Bosques y la comunidad que los frecuenta, símbolo de la relación armoniosa entre el ser humano y la naturaleza y recordatorio del cuidado y respeto por estos espacios.

El Día Internacional de los Bosques, celebrado cada 21 de marzo, invita a reflexionar sobre la importancia vital de estos ecosistemas y a contribuir desde la comunidad con las estrategias institucionales para su protección.

En el centro del país se exhibe trabajo coordinado. La Jefa de Gobierno de la Ciudad de México y las gobernadoras de Morelos y Estado de México, Clara Brugada, Margarita González y Delfina Gómez, encabezan un esfuerzo por proteger la zona conocida como Bosque de Agua.

Con sus casi 800 mil hectáreas entre las tres entidades, ese bosque captura, filtrar agua de lluvia y recargar los mantos acuíferos que abastecen el 70 por ciento del líquido consumido en la capital nacional.

La zona enfrenta amenazas significativas como la tala ilegal, el cambio de uso de suelo y la sobreexplotación de recursos naturales, lo que pone en riesgo su integridad y funcionalidad.

La conservación es una tarea donde todas y todos podemos ser señoras y señores de los bosques.


Más artículos del autor: Cuna de oro

*Los artículos de opinión son responsabilidad del autor y no necesariamente representan el punto de vista de Desde la fe.

@guerrerochipres

Salvador Guerrero Chiprés

Coordinador del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano de la Ciudad de México (C5 CDMX).

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