Hace 800 años, en el pequeño pueblo italiano de Greccio, San Francisco de Asís cambió para siempre la manera como celebramos la Navidad. 

Unos días antes de la conmoración navideña de 1223, el patrono de los pobres y los animales, preocupado al ver que la espiritualidad de la festividad era opacada por lo mundano, representó el nacimiento de Jesús, con ayuda de sus primeros compañeros religiosos, así como de humildes agricultores y ganaderos del lugar.  

Esta experiencia visual y tangible llevó a las personas a recordar el verdadero significado de esta época. Ocho siglos después es una tradición celebrada en más de 160 países y de la cual participan más de 2 mil millones de personas. 

El pesebre nos conecta con la simplicidad y humildad que caracterizaron el nacimiento de Jesús. La representada por San Francisco nos invita a volver a lo básico, apreciar lo esencial y recordar la importancia de la familia y la compasión.  

Las tradiciones navideñas fomentan la unión comunitaria, ayudan a reforzar los valores, dan sentido de pertenencia y son un momento para compartir. 

No solo es una representación religiosa, también una oportunidad para promover valores de solidaridad, generosidad y paz entre la comunidad, fundamentales para fortalecer la cohesión social. 

En estas fechas hay un ánimo especial para hacer sentir a quienes nos rodean que no están solas ni solos. Incluso, diversos estudios muestran que, al compartir las tradiciones navideñas en familia, las y los adolescentes son menos propensos a estados depresivos, en contraste con quienes carecen de estos vínculos. 

En México, cerca de 3.6 millones de personas padecen depresión y, de acuerdo con los datos del Consejo Ciudadano de la Ciudad de México casi la mitad de las atenciones psicológicas son para jóvenes de entre 18 y 30 años. 

Este año, en la Línea de Seguridad y el Chat de Confianza, 55 5533 5533, el 20 por ciento de las atenciones han sido por ansiedad, depresión, desesperanza o dificultades en el manejo de emociones. 

Acompañar a quienes atraviesan por situaciones emocionales difíciles es fundamental para procesarlas de manera adecuada. El trabajo comunitario, hacerles sentir integrados a un grupo social amplía las posibilidades de superar esas etapas. 

Navidad es un momento de alegría, reflexión y unión, un período para mostrar amabilidad, comprensión y tolerancia. 

La decisión de San Francisco nos recuerda el sentido de estas fechas. 

Salvador Guerrero Chiprés

Coordinador del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano de la Ciudad de México (C5 CDMX).

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