¿Qué se necesita para arriesgar la vida por salvar la de otra persona con quien no hay vínculo alguno? ¿Una empatía profunda, una reacción instintiva, un conjunto de valores y creencias sobre lo correcto?

Hay varios ejemplos de valentía, el de Catarino es uno de ellos. Su acción es una gran muestra de la solidaridad humana frente a quienes están en peligro mortal, aun cuando se pone en riesgo la vida propia.

Todo ocurrió en minutos, esta semana. Su reacción, según el relato del hombre quien trabaja como viene viene en una tienda de autoservicio, fue instintiva, sin ningún asomo de duda por lo que debía de hacer.

Un automovilista a bordo de una camioneta había caído en las aguas negras del Río de los Remedios, en los límites entre la alcaldía Gustavo A. Madero y Tlalnepantla. El vehículo se hundía rápidamente con el hombre dentro.

Al ver que otras personas sólo graban con su celular, Catarino Díaz Marín se metió al agua y trató de llegar al automóvil. “Sentí que la corriente me jalaba”, relató más tarde. Vecinos llevaron sogas con las cuales se amarró para volver a intentar el rescate. Aun con el agua hasta el pecho pudo salvar al conductor.

“Como nadie reaccionaba para salvar una vida me metí”, contó el hombre cuyo acto es representativo de valores fundamentales y trascendentes: valentía, solidaridad y empatía. No es casualidad que esta historia ocurriera antes de Navidad, una temporada para reflexionar sobre el bien común y el potencial humano para acciones extraordinarias.

Un estudio realizado por el Journal of Social Psychology encontró que, durante las festividades, las tasas de donaciones a organizaciones benéficas tienden a aumentar significativamente por una combinación de tradiciones culturales y estados emocionales asociados con la temporada. Incluso, el 30 por ciento de los donativos anuales en Estados Unidos ocurren en diciembre, lo cual sugiere un vínculo entre el espíritu navideño y la generosidad.

Esta es una época en la cual surgen situaciones para recordar que los verdaderos regalos no son objetos, sino actos transformadores de realidades, una forma poderosa de no olvidar que los valores humanos no dependen de circunstancias externas, sino de elecciones conscientes.

El ejemplo de Catarino es un verdadero regalo de Navidad.

Más artículos del autor: Vivir con lo sagrado

Salvador Guerrero Chiprés

Coordinador del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano de la Ciudad de México (C5 CDMX).

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