Convicciones

AMLO: La elección será un plebiscito a mi gobierno

Como parte de este enfoque, en los 15 primeros mítines mañaneros del mes de mayo, en 14 de los mismos, violentando la Constitución y la ley, hizo campaña electoral.

En esos mítines, a pesar de los señalamientos del INE de que está fuera de le ley, todos los días estuvo en campaña y utilizó los recursos mediáticos a su alcance, para promocionar a él y su candidata Claudia Sheinbaum.

Durante estos mítines calificó a la oposición de “mafia del poder”, “hipócrita”, “convenencieras” y “fifí”. Sin mencionarla por su nombre atacó de frente a la candidata Xóchitl Gálvez.

El presidente en primer lugar está en su propia campaña de plebiscito y luego en la de franco apoyo a la que realiza su candidata Sheinbaum.

Las dos están relacionadas estrechamente. En el diseño estratégico del presidente, él es el estratega de ambas campañas, son la misma cosa.

“Ya falta poco porque ya el día 2 (junio) ya son las elecciones y a ver, si funcionará la guerra sucia. Esto es lo que vamos a ver, es como un plebiscito, un referéndum, una gran consulta: ¿funcionará la guerra sucia? ¿Son determinantes en una elección los medios de comunicación y en especial de manipulación? ¿Qué tanto influyen?”

Quien más ha utilizado la estrategia de campaña negra o sucia ha sido del presidente y quien ha tenido más acceso a los medios de comunicación, para hacer campaña ha sido él. Y esto de manera muy superior a las candidatas y el candidato que ahora están en campaña. 

En el caso de que triunfe su candidata -ahora en algunas encuestas gana, pero en otras no-, él asumiría que los electores realizaron un plebiscito a favor de su gestión de gobierno.  

Para el presidente si gana su candidata sería, que los electores habrían votado para que siga el proyecto de transformación que él ha diseñado e impulsa. Él sería el ganador.

En esta elección él y su proyecto, con el nombre de Claudia Sheinbaum, son los que aparecen en la boleta. No es ella, es él. Se trata de un plebiscito o un referéndum de su gestión. Eso es lo que está el juego el 2 de junio y eso es lo que realmente importa.   

Estos días, de violación sistemática de la Constitución y de le ley electoral, en más de una vez el presidente ha dicho que “me voy tranquilo, habrá continuidad” y “va a seguir la trasformación”.

Asume, está por verse, que la elección la va a ganar su candidata que es quien lo representa. ¿Ella está consciente de que ese es su papel en la elección? ¿qué pasa si no gana? ¿perdió el presidente? ¿perdió ella?

*Los textos de nuestra sección de opinión son responsabilidad del autor y no necesariamente representan el punto de vista de Desde la Fe.

Rubén Aguilar

Rubén Aguilar Valenzuela es profesor universitario y analista político.

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