El templo de nuestra convivencia es nuestro hogar y quedarnos en él debe ser una oportunidad para repensar el sentido de nuestra experiencia, actualizar la atmósfera de nuestra casa y para reactivar las alertas para el fortalecimiento de nuestros valores comunitarios.

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Si las iglesias están cerradas, no lo están nuestra casa y familia, nuestra mente y cuerpo que son, en conjunto, ese otro templo disponible. Dicen algunos meditadores que entre más tiempo pases en tu habitación, más se convierte en tu santuario.

En esta Semana Santa la frase “que la paz sea contigo” adquirió mayor significado debido a la contingencia por COVID-19. La serenidad que nos debemos en esta época y siempre puede ser diezmada por la sobreinformación, rumores y opiniones que no contribuyan al alertado sosiego que es aun posible.

Nuestra salud mental y nuestra tranquilidad han sido perturbadas, pero no tienen que serlo al grado de lastimar nuestros hogares, nuestra convivencia fuera de ellos y nuestra confianza en la guía de la autoridad y la espiritual.

Quedarnos en casa es más que un llamado enérgico y apropiado de la autoridad. Es el momento de reconstituir y mejorar la atmósfera del lugar donde vivimos.

La lenta y creciente adversidad viral nos concentra en los aspectos que alteran nuestro modus vivendi: el distanciamiento social con mayores a nosotros de nuestra sangre, amigos y conocidos, la incertidumbre laboral. Reforzar el manejo de nuestras emociones y pensamientos es vital ante la emergencia sanitaria.

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Desde la última semana de febrero, en el Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia hemos recibido muchas llamadas de personas de todo el país que necesitan asesoría o atención psicológica. De éstas, el 40% refieren que experimentan ansiedad, 26% miedo al contagio, el 10% angustia y el 7% preocupación.

Comprometidos con ayudar a la ciudadanía, 89 psicólogas y psicólogos brindan primeros auxilios psicológicos todo el día, todos los días, gratuitamente. Proveen de herramientas para que las personas reconozcan, entiendan y canalicen lo que sienten a manera de sobreponerse y enfrentarse a esta situación.

Les recuerdan, además, las medidas de prevención y sana distancia indispensables para protegerse y reducir el contagio al mínimo.

La atención que brindamos es una ayuda más para que las personas puedan mantenerse en paz, en su espacio. No sólo me refiero a la casa o el departamento donde viven. Sino también a nuestro hogar interno, la mente y aquello que que llamamos el espíritu.

Estamos para apoyar a todas las personas que lo necesiten, vía telefónica en la Línea de Seguridad o en el Chat de Confianza de WhatsApp 55 5533-5533, las 24 horas y los 7 días, incluso en estos días santos. Quédémonos en casa y hagámoslo con salud mental, y optimismo para enfrentar la adversidad.

 

Salvador Guerrero Chiprés

Coordinador del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano de la Ciudad de México (C5 CDMX).

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