A la entrada de la Cuaresma nos enfrentamos, como católicos, a uno de los momentos más difíciles en la historia moderna de la Iglesia. Es muy fácil para nosotros criticar a los malos sacerdotes, al ex cardenal McCarrick, al todavía cardenal Pell… ¿Qué ganamos?
La desbandada de la Iglesia está a la orden del día en otros países. Cuando exploten los abusos a menores en México, la vamos a sufrir también. Hay, al menos, 152 casos de abusos, dijo el presidente de la CEM, monseñor Cabrera. El dolor que sufre mi Madre, ¿me toca a mí?
La pregunta tiene su miga a las puertas de la Cuaresma. Tres actitudes se me presentan: encogerme de hombros, culpar a otros o asumir mi pecado.
Las dos primeras actitudes –yo en el sitio de honor— han sido características de los católicos. La tercera es la que Jesucristo nos grita al oído en este tiempo fuerte del calendario litúrgico. Nos dice: “Mira lo que tú y algunos han hecho de la Casa de mi Padre; ¿no podrás tú restaurarla?”.
Nada se restaura sin asumir el costo del corazón roto. Sin asumir el dolor del pecado. Tampoco sin tener en cuenta que, al final de la tarde, seremos juzgados por el amor que hayamos impreso en ese trabajo de restauración.
Restaurar la Iglesia es tarea mía, de nadie más.
*Jaime Septién es periodista y director del periódico católico El Observador de la actualidad.
El feminismo, una corriente filosófica y social que busca la igualdad de derechos y oportunidades…
“Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de…
El 29 de diciembre iniciaremos el Año Jubilar 2025 en las diócesis del mundo, con…
Lo que empezó en los años 20 del siglo pasado como una causa homicida, al…
‘¡Viva Cristo Rey!’ Hagamos nuestra esta frase, no como grito de guerra, sino como expresión…
El Vaticano publicó la segunda edición del libro litúrgico que contiene las instrucciones relacionadas con…
Esta web usa cookies.