¡Fue el único festejo de cumpleaños en el que los invitados intercambiaron obsequios entre sí y no le dieron nada al Festejado! Me refiero a Navidad. ¿Le regalaste algo al Niño Dios?
Si no lo hiciste, ¡todavía es tiempo navideño, estás a tiempo! Y si no se te ocurre qué darle, sigue el ejemplo de los Reyes Magos y dale oro, incienso y mirra, claro no físicamente, sino en un sentido espiritual.
Ellos le dieron oro para significar que es Rey. Que tú le regales oro significa que quieres que Él reine en tu corazón, en tu familia. Que quieres dedicar tu vida a edificar Su Reino de amor, de verdad, de justicia, de paz. Que quieres darle tu oro, es decir, lo mejor de tu tiempo, de tu atención, de tu empeño en amar, en perdonar, en cumplir en todo Su voluntad.
Ellos le dieron incienso para significar que es Dios. Que tú le regales incienso significa que lo reconoces como tu único Señor, que no tendrás otros ‘dioses’ a los que adores (como el dinero, el poder, el placer). Que no permitirás que nada te impida ir a Misa, leer la Palabra, orar, confesarte y aprovechar con gozo y gratitud la gracia que Él te da.
Ellos le dieron mirra anticipando que moriría. Que le regales mirra significa que reconoces que como Él sufrió y murió, también tú sufrirás y morirás, pero si unes tu sufrimiento al Suyo, le hallarás su sentido redentor, podrás aceptarlo con paz y ofrecérselo con amor. Y que tienes la certeza de que así como Él resucitó, resucitarás.
Tómate un momento para ponerte ante un Nacimiento en el que estén los Reyes Magos, y junto con los de ellos, ofrécele hoy al Niño Dios tus regalos.
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