La señal de la Cruz es un gesto cristiano que simboliza la fe en la Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte a través de su crucifixión y resurrección, representando la dedicación de pensamientos, sentimientos y acciones a Dios, y pidiendo protección divina.
Este signo ritual lo usan los católicos cuando se persignan al ingresar a una parroquia, al iniciar sus oraciones, al comenzar la Eucaristía o en momentos de necesidad, y la señal de la Cruz se traza primero de arriba hacia abajo (de la frente al pecho) y luego de izquierda a derecha (del hombro izquierdo al derecho).
¿Pero, alguna ocasión te has preguntado por qué el movimiento de la señal de la Cruz se realiza de izquierda a derecha? Pues bien, este gesto tiene un significado muy profundo y a continuación te lo explicamos.
El padre Melson Andrés Correa, sacerdote de Colombia y creador del proyecto digital Catequízate, aseguró que hacer la señal de la Cruz cuando nos persignamos no es un signo automático, sino que tiene un profundo significado espiritual para todos los católicos.
Por medio de un video publicado en sus redes sociales, el sacerdote de la Diócesis de Montería, sufragánea de la arquidiócesis de Cartagena de Indias, Colombia, indicó que este gesto es el reconocimiento que tenemos a la Santísima Trinidad y a la obra de Cristo en nuestra vida.
“La Iglesia adoptó desde los primeros siglos este signo porque tiene un sentido teológico profundo. Recordemos que en las Sagradas Escrituras la izquierda es el lugar de juicio, de condenación, el lugar reservado para los malvados; y la derecha es el lugar de salvación, el lugar destinado para los buenos”, explicó el padre Correa.
El sacerdote colombiano indicó que es importante recordar que al ascender a los cielos Jesús se colocó a la derecha del Padre, por ello cuando nosotros nos persignamos y hacemos la señal de la Cruz de derecha a izquierda le estamos pidiendo al Señor que nos lleve con Él para vivir su salvación.
“Recordemos que Jesús está sentado a la derecha del Padre y cuando llevamos nuestra mano de la izquierda a la derecha, le estamos diciendo al Señor ‘sácame de mi miseria’, la izquierda, y ‘llévame a tu salvación’, es decir, a vivir en la gracia, que es la derecha”, detalló el padre Melson Andrés Correa.
En este sentido, el sacerdote recordó que San Cirilo de Jerusalén, Obispo y Doctor de la Iglesia católica, enseñaba que “la señal de la Cruzes una protección divina, entonces cuando la hacemos y pasamos de la izquierda a la derecha, estamos diciendo paso del reino de las tinieblas al reino de Dios”.
“Entonces cada que hacemos la Señal de la Cruz estamos proclamando lo que Cristo vino a instaurar aquí, en la Tierra, pasar del reino de las tinieblas al reino de la vida y lo hacemos con la señal de la Cruz. Cuando decimos ‘en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo’, y hacemos el movimiento de izquierda a derecha, pasamos de las tinieblas a la vida que Cristo quiere darnos”, puntualizó el padre Correa.
Durante el rezo del Ángelus en el marco de la celebración de la Solemnidad de la Trinidad, el 4 de junio de 2023, el Papa Francisco subrayó que cada vez que hacemos la señal de la Cruz nos recordamos que Dios nos amó hasta dar su vida por nosotros y que ese amor nos envuelve “de arriba abajo, de izquierda a derecha”.
“Con el gesto más simple, con este signo de la Cruz, trazando la Cruz sobre nuestro cuerpo recordamos cuánto nos ha amado Dios, hasta dar la vida por nosotros; y nos repetimos que su amor nos envuelve completamente, de arriba abajo, de izquierda a derecha, como un abrazo que no nos abandona nunca.
“Esto no es una fórmula ritual sin sentido, sino una imagen viva del amor trinitario de Dios que nos rodea completamente, encarnado también en la secuencia del trazo”, aseveró el Papa argentino.
En sus reflexiones sobre la fuerza que tienen la señal de la Cruz, el Obispo y Doctor de la Iglesia San Cirilo de Jerusalén señaló:
“Que no nos agarrote la vergüenza de confesar a un crucificado. En la frente, como gesto de confianza, hágase con los dedos la señal de la cruz, y eso para todo: cuando comemos pan o cuando bebemos, en las entradas y salidas, antes de acostarnos, al dormir y al levantarnos, cuando caminamos y cuando estamos quietos.
“Es una gran protección: gratuita, por los necesitados; no cuesta esfuerzo, por los débiles, y, como quiera que ha sido dada por Dios como gracia: señal de los fieles y temor de los demonios, a los que en ella ‘exhibió públicamente, incorporándolos a su cortejo triunfal’. Pues cuando ven la Cruz, les viene a la mente la imagen del crucificado. Temen al que machacó las cabezas del dragón. Porque sea gratuito, no desprecies este signo: venera en él más bien a nuestro bienhechor”.
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