Las peregrinaciones evocan nuestro caminar por la tierra hacia el cielo para llegar a Dios, por lo que representan momentos de renovación de la oración. Foto Especial.
La peregrinación, señala el Dicasterio para la Evangelización de la Santa Sede, es una experiencia de conversión, de cambio de la propia existencia para orientarla hacia la santidad de Dios.
Con ella, también se hace propia la experiencia de esa parte de la humanidad que, por diversas razones, se ve obligada a ponerse en camino para buscar un mundo mejor para sí misma y para la propia familia. Así, cuando nos movemos no cambiamos solo de lugar, sino que nos transformamos nosotros mismos. Por eso, es importante prepararse, planificar el trayecto y conocer la meta.
“La etimología de la palabra ‘peregrinación’ es decididamente significativa y ha sufrido pocos cambios de significado. En efecto, la palabra deriva del latín per ager, que significa “a través de los campos”, o per eger, que significa “cruce de frontera”: ambas raíces señalan el aspecto distintivo de emprender un viaje”, sostiene el Dicasterio.
El Catecismo de la Iglesia Católica señala en su numeral 2691 señala que “las peregrinaciones evocan nuestro caminar por la tierra hacia el cielo. Son tradicionalmente tiempos fuertes de renovación de la oración. Los santuarios son, para los peregrinos en busca de fuentes vivas, lugares excepcionales para vivir ‘con la Iglesia’ las formas de la oración cristiana”.
En este sentido, Monseñor Pedro Agustín Rivera Díaz, responsable de la Comisión de Liturgia y Espiritualidad de la Arquidiócesis Primada de México, señaló las razones por las que es importante que los católicos participen en una peregrinación, destacando sobre todo que estas representan un camino que nos lleva a Dios.
“Peregrinar es una acción humana muy común. La peregrinación tiene una finalidad muy especial que es caminar hacia Dios. Ese es el punto. Pero vale la pena recordar que todos somos viajeros en este mundo y que hay personas que viajan de un lugar a otro, por ejemplo, los procesos migratorios por el clima, por calamidades, por guerra, por lo que sea. Sin embargo, en la peregrinación hay una acción muy específica, es un signo de que camino hacia Dios”, aseguró.
Monseñor Pedro Agustín señaló que durante una peregrinación los peregrinos obtienen diversos beneficios espirituales y personales, ya que este recorrido es un signo de que se camina hacia Dios.
De este modo, indicó que entre los beneficios espirituales y personales que se obtienen por participar en una peregrinación están:
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