Sabías que

Jesús o Emmanuel, ¿Cómo debía llamarse Nuestro Señor?

¿Cuál es el nombre de Nuestro Señor? Jesús o Emmanuel, responderemos aquí ¡Sigue leyendo!

Setecientos años antes del nacimiento de Cristo, se puso por escrito una profecía en el libro del profeta Isaías, en donde se revela el nombre del Mesías: «El Señor, pues, les dará esta señal: La doncella está embarazada y da a luz un varón a quien le pone el nombre de Emmanuel”» (Is 7, 14). Muchos judíos pensaban, por ello, que el Mesías necesariamente tenía que llamarse Emmanuel.

Con el nacimiento de Jesús dicha profecía no se cumplió en su literalidad, y conviene preguntarse ¿por qué pasó esto?, ¿hay alguna contradicción o ambos nombres son lo mismo? Esto tiene que ver mucho con el significado del nombre de Jesús (en hebreo, Yehoshuah o Yeshua).

Origen y significado de los nombres: Jesús y Emmanuel

El origen y significado del nombre de Jesús aparece atestiguado en los evangelios de san Lucas y san Mateo, los dos testimonios bíblicos que refieren los datos más importantes sobre la infancia de Jesús.

Evangelios en los que se menciona el nombre de Jesús y Emmanuel

En el texto de san Lucas el arcángel anuncia el nombre de Jesús a la Virgen María antes de la concepción. El nombre indica el origen divino y su misión: «Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, al que pondrás el nombre de Jesús. Será grande y justamente será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de su antepasado David; gobernará por siempre al pueblo de Jacob y su reinado no terminará jamás» (Lc 1, 31 -33).

En el caso de san Mateo se revela el nombre a José, mientras duerme, subrayando la misión salvífica del niño: «Y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados» (cfr. Mt 1, 21) y con dos versículos de diferencia, el evangelista cita al profeta Isaías: «A quién pondrán el nombre de Emmanuel, que traducido significa “Dios con nosotros”» (v. 23).

El significado del nombre de Jesús ya está expuesto en las palabras del ángel: “Dios salva”. El nombre de Jesús revela su identidad (Dios con nosotros) y su misión (Dios salva), por lo tanto, no hay oposición entre ambos nombres, porque el nombre que se anuncia en Isaías (Emmanuel) es el nombre profético de Cristo, y el nombre de Jesús es su nombre propio y personal. El nombre profético indica lo que el Mesías significará para los hombres: el nacimiento de un niño. Será “Dios con nosotros” de un modo específico y de un modo particular. San Jerónimo decía al respecto: “significan lo mismo Jesús que Emmanuel, no al oído, sino al sentido”.

El nombre “Emmanuel” expresa quién es el que nace y cuál es su naturaleza. Jesús es Dios, el creador de todo lo existente. Sin dejar de ser Dios, se inserta en nuestra historia y en nuestro mundo para habitar con nosotros. Dios asume la carne para estar con los hombres. El nombre “Jesús” es dado por Dios a María y José por el ángel y revela el motivo de la Encarnación: salvar al hombre del pecado.

Muchos judíos se llamaron “Jesús” por iniciativa humana; en cambio, el Señor Jesús recibió su nombre por consejo divino. Aquellos que lo llevaron antes de Cristo no fueron los salvadores de la humanidad y para ellos era un nombre común; para el Hijo de Dios fue peculiar y único, pues a nadie le convenía llamarse así más que a Él, ya que Él cumpliría definitivamente su misión.

Himno “Jesús Dulce Memoria”

Conviene a traer a colación un bellísimo himno latino llamado “Iesus dulcis memoria” (en español “Jesús Dulce Memoria”) que fue compuesto en la Edad Media para exaltar la persona y el nombre de Jesús:

Jesús, dulce memoria,

que da las verdaderas alegrías al corazón

pero más que miel y todo lo demás

su dulce presencia.

Nada más dulce es cantado

nada más agradable es oído

no hay más dulce pensamiento

que Jesús, Hijo de Dios.

Jesús, esperanza del penitente;

¡qué piadoso eres a ellos que luchan!

¡qué bueno eres a ellos que te buscan!

¿pero qué eres para los que te encuentran?

No hay lengua que pueda decir,

no hay letra que pueda expresar:

el con experiencia puede creer,

lo que es amar a Jesús.

Sé, Jesús, nuestra alegría,

tú quien serás la recompensa en el futuro:

que nuestra gloria este en ti

por todos los siglos.

Amen.

Puedes escuchar el himno en este video

P. Byron Yael Carmona Aguirre

Fue ordenado sacerdote en la Basílica de Guadalupe el año 2022. Actualmente colabora en la Pastoral Juvenil Vocacional de la Arquidiócesis Primada de México y acompaña a los jóvenes que quieren ser sacerdotes. Asimismo, da formación a laicos comprometidos en el Instituto de Formación Espíritu y Palabra.

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