El movimiento católico Hakuna.
Más allá de ser un simple movimiento o asociación de fieles, en el corazón de Hakuna reside una auténtica comunidad de fe en acción. Para empezar a comprender la esencia de Hakuna, es clave escuchar las voces de aquellos que perseveran y aman su misión dentro del movimiento.
En una conversación más que amena, profundísima -en el canal de YouTube Enriquísimo Tv-, Víctor y Charlie, dos miembros activos de Hakuna, dejan ver su naturaleza dinámica y vital de jóvenes enamorados de Cristo.
Hakuna es mucho más que un simple movimiento religioso; es una gran familia dentro de la Iglesia, donde cada individuo es bienvenido tal como es. Esta acogida incondicional es lo que les distingue como un movimiento eclesial que está rompiendo todos los moldes, que de verdad está despertando muchas conciencias, fuera y dentro de la Iglesia.
Para dar a conocer su auténtico carácter, los colaboradores de esta organización son conocidos como pringados. ¿Suena extraño verdad? Pero don José Pedro Manglano (parte fundadora importantísima) aclara el significado: “No queríamos que el rasgo que definiese a la persona que encontrara su lugar en la Iglesia dentro de Hakuna fuese tener un puesto de relevancia. Es decir, el ‘pringado’ es al que no le importa qué hacer, porque lo que quiere es ponerse al servicio de Dios”.
Para muchos, Hakuna ha representado un punto de inflexión en su relación personal con Dios y con nuestra querida madre Iglesia. Para Charlie, por ejemplo, su encuentro con Hakuna fue, y sigue siendo, un momento crucial en su camino de conversión.
Como decíamos, parte importante de lo que marca la diferencia de Hakuna es la frescura que se manifiesta en sus actividades diversas: desde conciertos (llenan estadios y se venden todas las entradas en cuestión de horas) hasta Horas Santas, escapadas, compartiriados o acción social, y momentos de reflexión. Estos espacios no sólo ofrecen oportunidades para la diversión y la oración, sino que también fomentan un sentido de unidad y conexión, que tanto demandan los jóvenes.
Como señala Charlie: “En esos momentos de compartir, de hablar, surgen ideas, se planean cosas”.
La comunidad de Hakuna se convierte así en un refugio para aquellos que buscan un sentido más profundo de pertenencia y propósito. Especialmente las personas heridas, muchos jóvenes, encuentran tiempos y lugares que poco a poco les terminan por sanar, porque allí donde esté Hakuna, está el Espíritu Santo que todo lo sana.
“Es un hospital de campaña. Hakuna es un lugar donde todos son bienvenidos y recibidos con amor y compasión.”, afirma Víctor.
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