Familia

¿Cómo dar una mala noticia?

Dar una mala noticia, no es sencillo ¡Conoce qué puedes hacer para comunicarla!

A veces nos vemos en situaciones en las que nos toca dar una mala noticia, comunicar a alguien un evento desagradable que le representará un golpe emocional.

De sólo pensar en tener que dar una mala noticia a alguien, caemos en un estado de alteración, ya que tendemos a empatizar con el otro y con las reacciones que, suponemos, tendrá ante lo que le vamos a comunicar.

Por ello es recomendable tomar ciertas medidas que faciliten, lo más eficazmente posible, la tarea de comunicar eventos como un accidente o la enfermedad de una persona cercana; el fallecimiento de alguien, un despido laboral o la ruptura de una relación amorosa.

¿Qué hacer y no hacer?

Toda persona merece un trato digno; esto significa que debemos evitar comunicar las malas noticias a través de un mensaje o un correo. A veces no hay otro remedio que mediante una llamada telefónica, pero al menos en este caso podemos modular las palabras y el tono de voz, a diferencia de un texto.

Si nos toca ser portadores de una mala noticia, debemos considerar que mientras más grave sea, hay que procurar la mayor cercanía física con la persona.

Pero lo primero es preguntarnos si es necesario buscar a un familiar o a un amigo para que sea el portador de la noticia; o bien, si la responsabilidad puede recaer en nosotros. Si la respuesta honesta y comprometida es la segunda, hay que tomar en cuenta algunas consideraciones que nos ayudarán a transmitir el mensaje.

¿Qué tomar en cuenta antes de dar una mala noticia?

  1. El momento: Es necesario buscar el instante más adecuado, que incluya un tiempo sin prisas, para que la persona pueda procesar y reaccionar ante lo que va a escuchar.
  2. El lugar: Hay que elegir un lugar tranquilo y privado, de preferencia donde puedan estar sentados, pues no sabemos cómo va a reaccionar la persona.
  3. La forma: Es necesario ir al punto, hablar con claridad y sin rodeos, pero cuidando pausar la voz; y si es posible, mirarle de frente a los ojos.
  4. La actitud: Es necesario tener serenidad y empatía, y si se presta, ser cercanos: establecer un contacto físico de apoyo, como tomarle de la mano o tocarle el hombro.

Artículo realizado por Rosa María Rodríguez Rodríguez de Cenyeliztli

DLF Redacción

La redacción de Desde la fe está compuesta por sacerdotes y periodistas laicos especializados en diferentes materias como Filosofía, Teología, Espiritualidad, Derecho Canónico, Sagradas Escrituras, Historia de la Iglesia, Religiosidad Popular, Eclesiología, Humanidades, Pastoral y muchas otras. Desde hace 25 años, sacerdotes y laicos han trabajado de la mano en esta redacción para ofrecer los mejores contenidos a sus lectores.

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