Editorial

A dos años del inicio del ministerio episcopal en la Arquidiócesis de México

Agradezco el apoyo dado por el Papa Francisco para concederme un equipo de cinco Obispos Auxiliares al servicio de esta Arquidiócesis. En ellos veo una gran esperanza porque el trabajo eclesial es más eficaz y convincente cuando se desarrolla en comunión y en colegialidad. Mi propósito es aplicar en nuestra Iglesia Particular las indicaciones pastorales dadas por el Papa Francisco en vista de responder a los desafíos que plantea el Cambio de Época que vivimos, y poder cumplir la misión de la Iglesia de transmitir la fe a las nuevas generaciones.

Leer: Alegría del Cardenal por el nombramiento de 3  obispos auxiliares

El Papa Francisco ha concretado el llamado de san Juan Pablo II a una Nueva Evangelización, nueva en su ardor, nueva en sus métodos y nueva en sus expresiones. Para ello,  ha señalado la necesidad de una Iglesia en Salida y Misionera, una Iglesia Sinodal, una Iglesia Solidaria y Subsidiaria, comprometida con los pobres y marginados.

Una Iglesia en Salida y Misionera nos pondrá en contacto con las realidades humanas y nos ayudará a descubrir los Signos de los Tiempos. Este movimiento sensibilizará nuestro corazón y lo encenderá en deseos de colaborar para que todos obtengamos las condiciones necesarias de una vida digna.

Una Iglesia Sinodal, es decir, en la que caminemos juntos, requiere abrir los espacios en las diferentes estructuras de participación eclesial: asambleas, consejos pastorales y de asuntos económicos (parroquiales y diocesanos) para escuchar las necesidades y descubrir las potencialidades de nuestras comunidades. Luego, bajo la luz del Espíritu Santo, discernir los posibles proyectos de acción y presentarlos a la autoridad eclesial respectiva para la toma de decisiones.

Una Iglesia Solidaria y Subsidiaria, comprometida con los pobres y marginados, que atienda a las distintas situaciones humanas, colaborando en su mejoramiento y en sus soluciones, con apertura a las autoridades civiles, a las organizaciones sociales, e inclusive con otras Iglesias, para una mayor eficacia y para generar un testimonio de compromiso con la sociedad en general.

Para ello, 2020 será un año clave ya que iniciaremos la Visita Pastoral a las comunidades parroquiales, con el propósito de conocer sus realidades, de promover y animar posibles proyectos de ayuda y colaboración, y clarificar las estructuras de conducción y de servicio y sus respectivos modos de funcionar.

Mucho ayudará recordar y asumir la Espiritualidad de Comunión, ya que es la fortaleza de la acción eclesial. Los invito a orar pidiendo a Dios Padre nos envíe al Espíritu Santo, y bajo la tierna mirada de María de Guadalupe, nos conduzca para seguir las enseñanzas de Jesucristo, Camino, Verdad, y Vida.

Cardenal Carlos Aguiar Retes

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