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 página 6 L’OSSERVATORE ROMANO domingo 18 de septiembre de 2022 La actualidad de santa Anna María Rubatto Hermana de los pobres en Uruguay
  SEBASTIÁN SANSÓN FERRARI
«Sean las monjas del pueblo», escribía la San- ta Francisca Rubatto (de nacimiento Ana Ma- ría), primera santa del Uruguay, a las religio- sas de la congregación de las Hermanas Ca- puchinas. Nació el 14 de febrero de 1844 en Carmagnola, Italia, y fue canonizada el do- mingo 15 de mayo de 2022 por el Papa Fran- cisco. Este fue el espíritu que inspiró su vida y su apostolado en Montevideo, capital del Uruguay, donde por elección propia vivió desde 1892 hasta su muerte, en 1904. De he- cho, en su testamento dejó escrita la siguiente disposición: «Que mi cuerpo sea enterrado entre mis queridos pobres».
De ella, afirma el sitio web de la congregación por ella fundada, se escribió que «dio al fran- ciscanismo una versión femenina moderna» y también que «en ella reside una de las más grandes figuras del franciscanismo femenino actual». «Al igual que San Francisco de Asís, la Madre Francisca encontró a Cristo en los pobres y en el sufrimiento e hizo una auténti- ca experiencia de la pobreza de la Virgen», añade la página web.
«Fue una hermana entre hermanas, más que una madre fundadora, y vivió un celo misio- nero y un deseo de martirio tan profundos que la llevaron hasta el final de su vida consumida porlacaridadyelamoraJesúsyalospo- bres».
La Congregación está presente en Italia, Uru- guay, Argentina, Brasil, Perú, Etiopía, Eritrea, Kenia y Malawi con colegios, parroquias en las que trabajan y obras de asistencia a las per- sonas más necesitadas. Fue fundada el 23 de enero de 1885.
Al llegar a Uruguay, eligió la zona de La Teja, Belvedere, Paso de la Arena y Barra de Santa Lucía, que en el pasado era un páramo. Santa Francisca se mezclaba con la gente, aun con los trabajadores que iban al matadero los do- mingos por la mañana, y se tomaba el tren a las cuatro de la madrugada con ellos. Además, fue capaz de ver las necesidades de ropa, de comida, entre otras y, con una profunda vi- sión, decidió instalar un grupo de sus herma- nas en el barrio de Belvedere, donde se en- cuentra el santuario en el que hoy descansan sus restos. Madre Rubatto realizó, pues, un
encomiable trabajo de promoción y evangeli- zación: logró que niñas tuvieran un oficio pa- ra ganarse la vida, para que no fueran depen- dientes de sus hogares. Les enseñó a leer, a es- cribir, a coser, tejer, bordar, pero también reci- bían una formación religiosa. Estos talleres fundados por Francisca luego se transforma- ron en grandes instituciones, como el Colegio y Liceo San José de la Providencia de Monte- video o el Colegio San Francisco de Asís de Rosario y Buenos Aires, en Argentina.
Uno de los rasgos distintivos de Santa Fran- cisca fue su disponibilidad para aceptar el lla- mado de Dios en los desafíos que la realidad le presentaba y actuar en consecuencia. Así lo comentó el padre Carlo Calloni, postulador de la causa de canonización, a Radio Vaticana – Vatican News. Por ejemplo, a los 40 años a Madre Rubatto le propusieron ser la directora de una obra que surgía en Loano, diócesis de Génova. La invitación llegó en un modo ex- traño según el modo de pensar humano: «Una piedra cae de un andamio y ella rescata al albañil que está herido y, al mismo tiempo, es llamada por un capuchino, el padre Angeli- co Da Sestri Ponente, para ser la directora», recordó el postulador. Posteriormente con- frontó la solicitud con su director espiritual y decidió decir que sí.
Uno de los aspectos poco conocidos de Santa
Francisca fue su cercanía con Don Bosco. De hecho, la Familia Salesiana en Uruguay pro- fundizó en esta cuestión y explicó la inciden- cia decisiva del «Padre y Maestro de la juven- tud» en Santa Francisca.
Según una publicación de los salesianos en Uruguay, la hoja de vida de la nueva santa re- vela «un fuerte y decisivo vínculo con Don Bosco». Ana María, escriben, llegó a Turín en el año 1862 después de haber perdido a casi toda su familia, y se instaló en la casa de su hermana mayor casada y luego se fue a traba- jar con una rica condesa. «Era el tiempo en que Don Bosco estaba trabajando en sus ora- torios y ella decidió colaborar con él con esa discreción, prudencia, amabilidad y ternura que siempre la caracterizaron», añaden.
Las profecías de Don Bosco, puntualizan los salesianos, se cumplieron con cabalidad y ella incorporó a su misión distintos elementos del Sistema Preventivo como el deseo de atender a los jóvenes más abandonados para educar- los y promoverlos para dignificar su vida.
El hecho de conocer a la Madre Rubatto co- mo «la primera santa del Uruguay» está ins- pirado en la denominación que acuñó el Papa San Juan Pablo II, cuando en la ceremonia de beatificación del 10 de octubre de 1993, afir- mó: «Hoy te saludamos como la primera bea- ta del Uruguay».
Juan Pablo II expresó, en su homilía:
«La Iglesia te saluda, Sor María Francisca de Jesús, Fundadora de las Hermanas Terciarias Capuchinas de Loano, que hiciste de tu exis- tencia un continuo servicio a los últimos, testi- moniando el amor especial que Dios tiene por los pequeños y los humildes. Siguiendo fiel- mente las huellas de Francisco, el amante de la pobreza evangélica, aprendiste no solo a ser- vir a los pobres, sino a hacerte pobre y mos- traste a tus hijas espirituales este modo espe- cial de evangelización. A medida que el Insti- tuto fue creciendo, esta intuición inicial se convirtió en un profundo impulso misionero que llevó a las religiosas y a su obra a América Latina, donde algunas de sus hijas espiritua- les sellaron con el sacrificio de sus vidas ese servicio a los pobres que constituye el carisma confiado a vuestra Congregación en beneficio de toda la Iglesia».
#sistersproject


















































































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