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 domingo 18 de septiembre de 2022
L’OSSERVATORE ROMANO página 3
El Papa a los artistas reunidos en el Vaticano para el encuentro de la Fundación Vitae
 que el que quiere ser verdaderamente grande debe hacerse servidor de todos.
Y el último reto se une a lo anterior, bus- cando “ser cauce de la acción de la comu- nidad eclesial”.
La Iglesia, como cuerpo místico de Cristo, prolonga en la historia su acción, por ello, Cáritas se nos propone como esa mano tendida que es de Cristo cuando no- sotros la ofrecemos al que nos necesita, y a la vez nos permite aferrar a Cristo cuando Él nos interpela en el sufrimiento del her- mano.
Mirar al hermano que está caído, no ol- videmos que el único momento en que nos es lícito mirar a una persona de arriba hacia abajo es para ayudarlo a levantarse, después nunca más. Ser cauce no es sim- plemente una gestión más ordenada de los recursos, o un espacio en el que poder descargar la responsabilidad de esta deli- cada misión eclesial.
Ser cauce debería entenderse, sobre to- do, como esa oportunidad —de la que to- dos deberían aprovecharse— para hacer esa experiencia única y necesaria a la que el Señor nos invita cuando dice: “¿Quieres saber quién es tu prójimo? Ve tú y haz lo mismo”. “Aprojimarse”, aproximarse. Un poquito más arriba hablé de una gestión ordenada de los recursos. Esto que digo ahora no lo digo porque tengo informa- ciones de Cáritas España. No tengo, así que hablo con libertad. Por favor, cuiden los recursos, pero no caigan en la gran em- presa de la caridad, donde el 40, 50, 60% de los recursos se va para pagar sueldos a los que trabajan en ella. Hay “empresas” en Europa, hay —perdón— movimientos de instituciones de caridad, que, bueno, 60% creo que es demasiado, pero 40 y tan- to por ciento se les va en sueldos. No. Las menos mediaciones posibles, ¿no? Y las que hay, en las que se pueda, por voca- ción, no por empleo. “No, no, vení que te doy un empleo en Cáritas...”. No, no, eso no corre. Ojo que no hablo porque hoy hablo de ustedes, hablo por la experiencia que tengo de ver otras instituciones de ayuda que caen en esto.
Bueno, que Dios los bendiga, que no les quite el buen humor, siempre el buen hu- mor, es parte del Espíritu Santo.
Y les pido que no se olviden de rezar por mí, porque este trabajo tiene sus pe- queñas dificultades (risas).
Predicadores de la belleza
En la tarde del día 1 de septiembre, poco antes de las 15.00, el Papa Francisco fue a la Casina Pío IV, en el Vaticano, para reunirse con los artistas participantes del encuentro convocado por la Fundación Vitae. Informó sobre ello el director de la oficina de prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, en una comunica- ción para los perio-
distas, informando
de que durante el en-
cuentro con los pre-
sentes el Papa indicó
algunos recorridos de
la comunicación, co-
mo la verdad, la bon-
dad y, particularmen-
te para los artistas, la
belleza, camino de contemplación.
«¡Vosotros sois pre-
dicadores de la belle-
za!» les dijo el Papa,
y añadió: «¡La belleza hace bien, la belleza cura, la belleza te lleva ade- lante en el camino!».
Al responder a las cuestiones plan- teadas, el Papa Francisco reiteró la necesidad, para hablar a los jóve- nes, para hablarles del Evangelio, del testimonio y del acompaña- miento, que nacen del propio diálo- go con Dios y provocan un camino. Hablado de arte, el Papa siguió: «Quien está en camino está en bús- queda, el arte atrae a un camino». Y quien está en camino tiene la conciencia de ser esperado, que «alguien me está esperando». Que
el arte «abra puertas, toque corazo- nes y ayude a caminar adelante» deseó el Pontífice. E indicando una ética para el arte, deseó, entre otras cosas, que lleve «respeto a la perso- na, por el camino que hace», pro- vocando a caminar, en vez de a ad- quirir. El rol del arte, por tanto, ex- plicó el Papa Francisco, es poner
 «una espina en el corazón, che mueve a la contemplación, y la con- templación te lleva a un camino». Al finalizar el encuentro los artistas recogieron los compromisos con- cretos madurados en sus corazones, personalmente, durante el encuen- tro, y el Pontífice aseguró que ate- sorará las cosas escuchadas y los ca- minos contados, conservándolas en el corazón.
Después de haber saludado indivi- dualmente a los presentes, poco después de las 17 el Papa Francisco dejó la Casina Pío IV y volvió a Ca- sa Santa Marta.
 Muchas gracias.




































































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