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/ TEMA DE PORTADA
Distintos
pero
Piguales
edro y Pablo podían ser más diferentes, y sin embargo eran ¡tan parecidos en mu- chos aspectos!
Ambos fueron grandes Apóstoles, ele- gidos por el propio Jesucristo para su im- portante misión: Pedro, la piedra sobre la que se edificó la Iglesia, y Pablo, el primer y más grande evangelizador y misionero.
Y además de que ambos entregaron su vida por Cristo, hay otras características que los dos compartieron y que nos per- miten sentirlos más humanos, más cerca- nos, y valorarlos, admirarlos y amarlos más en la medida en que conocemos más sobre sus respectivas vidas.
En un principio, los confiaron demasia- do en sí mismos y de este error fueron advertidos por el Señor. Cuando Pedro le aseguró a Jesús que, aunque todos lo ne- garan, él no lo negaría; Jesús le anunció que antes del canto del gallo, ya lo habría negado tres veces, y así fue. En tanto, Pablo, que se sentía muy seguro de estar en lo correcto persiguiendo cristianos para aca- bar con ellos, tuvo tremendo encontronazo con Jesús, que lo derribó de su soberbia y le permitió comprender lo equivocado que estaba.
Los dos tuvieron una fuerte experiencia de conversión: Pedro lloró tras negar a su Maestro, y Pablo quedó ciego y pasó tres días sin comer ni beber, seguramente re- flexionando, tejiendo lo que serían las bases de una nueva manera de pensar, que vol- caría luego en sus extraordinarias cartas.
Los dos recibieron el perdón del Señor: Pedro, mediante un delicado y elocuente recado que Jesús le envió con las mujeres que fueron al sepulcro vacío, y Pablo a través de Ananías, a quien Jesús le envió a
   imponerle las manos y devolverle la vista.
Los dos aprendieron la lec- ción y se volvieron verdadera- mente humildes.
Por ejemplo: cuando Jesús le preguntó a Pedro si lo amaba más que los otros, éste no se atrevió a alardear de amarlo, sólo se atrevió a decir que lo quería, en tácito reconocimiento a su limitada capacidad de amar, y Pablo reconoció que todo lo que era y tenía, lo recibió de Dios sin merecerlo.
Los dos fueron dóciles a lo
que Dios les pidió. Por ejemplo Pedro acep- tó hacer algo que hubiera sido impensable para él, guiado por una visión del cielo, y Pablo obedeció al Espíritu del Señor, cuan- do le impidió ir a ciertos lugares a evangelizar.
Los dos se alegraron de sufrir por Cristo. Pedro salió feliz de haber sufrido azotes, y cuando Pablo fue azotado y encarcelado, se puso a cantar Salmos de alabanza.
Los dos se pusieron tan con- fiadamente en manos de Dios que gozaban de extraordinaria paz. Cuando Pedro fue encarcelado, no pasó la noche en vela angustiado; el ángel del Señor que fue a sacarlo de la cárcel, lo encontró ¡dormido!, y Pablo pasó las más grandes pruebas sin preocuparse ni des- esperarse jamás.
Ambos eran humanamente distintos, pero iguales en lo esencial, en lo que cuen- ta, en su amor por el Señor y por Su Iglesia, y en su inquebrantable fe, esperanza y caridad; fueron hermanos en la fe y geme- los en la santidad.
Según la tradición, ambos fueron martirizados el mismo día, el 29 de junio del 67. Pedro, en el circo de Nerón, y Pablo, en la vía Ostiense.
  10 27 de junio de 2021 desdelafemx desdelafe.oficial desdelafe DesdelaFeOficial www.desdelafe.mx
   














































































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