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SECCIÓN
      PREGÚNTALE AL PADRE Por P. SERGIO G. ROMÁN *
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 Abrimos este espacio en Desde la fe para que los sacer- dotes respondan tus dudas relacionadas con la Iglesia católica. Tus preguntas serán evaluadas y contestadas por distintos sacerdotes de la Arquidiócesis de México.
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¿QUÉ ES EL AYUNO EUCARÍSTICO Y PARA QUÉ SIRVE?
919 § 1. “Quien vaya a recibir la Santísima Eucaristía, ha de abstenerse de tomar cualquier alimento y bebida, al menos desde una hora antes de la Sagrada Comunión, a excepción sólo del agua y de las medicinas”. Esta es la norma de la Iglesia para el ayuno eucarístico y la encontramos no sólo en el Derecho Canónico aquí citado sino también en el Catecismo de la Iglesia Católica. Esta norma ha ido cambiando desde el ayuno que obligaba a partir de las doce de la noche hasta el momento de comulgar, ayuno que impedía celebrar misas vespertinas e, incluso, la misa de la Vigilia Pascual que se trasladó a la mañana del Sábado Santo, lo que dio origen al Sábado de Gloria, totalmente fuera de lugar. El siguiente cambio fue el pedir tres horas de ayuno y, finalmente, tan sólo una hora por lo menos antes de comulgar,
Nos puede parecer algo tan sin importancia que ni siquiera lo tengamos en cuenta y ya ni siquiera lo enseñemos a las generaciones que vienen, pero tiene su importancia.
Nos enseña a ser fieles en lo poco, en palabras de Jesús; si obedecemos esta ley de la Iglesia tan chiquita, aprenderemos a obedecer la voluntad de Dios. Esta ley del ayuno obliga en conciencia y los sacerdotes no podemos dispensar de ella a nuestros fieles, aunque sí podemos perdonar en confesión el incumplimiento de esta ley. El ayuno nos dispone desde antes para recibir con devoción a nuestro Señor. Nos enseña que la Eucaristía es algo muy digno, Alguien dignísimo, y que tenemos que prepararnos debidamente para recibirlo. A veces comulgamos casi sin darnos cuenta y al regresar a nuestro lugar nos preguntamos si ya comulgamos o todavía no.
El ayuno, dice Jesús, vence al demonio y nos ayuda, con la oración, a vivir mejor nuestro caminar en Cristo y hacia el Padre Dios. Si la cuaresma, tiempo de ayuno, oración y limosna, nos ayuda a prepararnos para celebrar sinceramente la Pascua, podemos decir que el ayuno tan sencillo de una hora antes de comulgar es una pequeña cuaresma para poder vivir el gozo pascual de la Eucaristía.
Vivamos las cosas pequeñas que nos pide la Iglesia y no las despreciemos porque son fruto de una sabiduría dos veces milenaria y, a final de cuentas, eterna porque viene de Dios.
*Sacerdote emérito de la Arquidiócesis Primada de México.
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12 de enero de 2020
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