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COMPRENSIÓN DEL EVANGELIO
   EDel santo Evangelio según san Juan (Jn 6, 41-51)
n aquel tiempo, los judíos murmuraban contra cha al Padre y aprende de Él, se acerca a mí. No es que alguien Jesús, porque había dicho: “Yo soy el pan vivo haya visto al Padre, fuera de aquel que procede de Dios. Ese sí que ha bajado del cielo”, y decían: “¿No es éste, ha visto al Padre. Yo les aseguro: el que cree en mí, tiene vida Jesús, el hijo de José? ¿Acaso no conocemos a su eterna. Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron el maná padre y a su madre? ¿Cómo nos dice ahora que en el desierto y sin embargo, murieron. Éste es el pan que ha
ha bajado del cielo?” Jesús les respondió: “No murmuren. Na- bajado del cielo para que, quien lo coma, no muera. Yo soy el
die puede venir a mí, si no lo atrae el Padre, que me ha envia- do; y a ese yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: Todos serán discípulos de Dios. Todo aquel que escu-
pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivi- rá para siempre. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida”.
     COMENTARIO
Por P. JULIO CÉSAR SAUCEDO
3 reflexiones sobre el discurso del Pan de Vida
@kardiognosis
2. La respuesta de Jesús: la necesidad de ‘ser instruidos por Dios’. Esta frase es tomada del libro del profeta Isaías (54,13): ‘Todos tus hijos serán instruidos por Dios». Etimológicamente, la instrucción o el aprendizaje hace referencia a la docilidad o maleabilidad (plasmar o moldear con las manos); lo que da a entender que, el ser humano no puede ser un autodidacta de la fe, ni mucho menos, puede autocons- truirse una relación con Dios. La fe es, ante todo, un encuentro entre Dios que se revela en su Hijo (don y gracia), y el ser humano que responde siguiendo al Hijo.
3. ‘Y el pan que yo les daré es mi carne. Yo la doy para la vida del mundo’. Nutrirse equivale a creer, pero sucede en una me- tabolización inversa: no es el creyente que metaboliza el Pan de Vida, sino el Pan que metaboliza al creyente; expresión que tiene mucha similitud con la expresión de san Pablo: ‘Ya no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí’ (Gal 2,20).
Concluyo con la siguiente expresión de Benedicto XVI: “El centro de la existencia, lo que da sentido y firme esperanza al ca- mino de la vida, a menudo difícil, es la fe en Jesús, el encuentro con Cristo”.
           E n este domingo, continuamos con el gran discurso sobre el Pan de Vida que se encuentra en el Evangelio según san Juan, una vez que ha narrado el signo de la multiplicación de los panes. Quisiera proponerte el análisis de tres expresiones contenidas en el pasaje evangélico para
su comprensión:
1. La respuesta de los judíos: murmu-
ran contra Jesús. Este verbo murmurar tiene algunas connotaciones bastante in- teresantes: por una parte, hace referencia al gorjeo de las palomas, al serpenteo pro- pio de las serpientes y, al ladrido de los perros. Por otra parte, en su sentido teo- lógico, es el verbo de la «rebelión» y de la «incredulidad», como aparece en el libro del Éxodo (15,22-27). De modo que, desde el Antiguo Testamento, ‘murmurar’ es la acción mediante la cual, los israelitas, por su dureza de corazón, se rebelan contra
Dios queriendo realizarle un proceso. Aho- ra, en el presente pasaje evangélico, los judíos desde su incredulidad, inician un proceso contra Jesús por su humilde con- dición humana: ‘¿cómo puede éste decir que ha bajado del cielo, cuando es el hijo de José?’. A este propósito, comenta el bi- blista Gianfranco Ravasi: ‘La encarnación, expresión transparente del amor de Dios por el hombre, se transforma en telón opa- co que nubla los ojos, hace dudosa la men- te, y provoca la murmuración de los labios’.
La fe es un encuentro entre Dios que se revela en su Hijo, y el ser humano que responde.
  14 8 de agosto de 2021 desdelafemx desdelafe.oficial desdelafe DesdelaFeOficial www.desdelafe.mx














































































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