Iglesia en México

El lugar de la Basílica de Guadalupe donde siempre imparten bendiciones

Los ministros rocían con agua bendita a miles de fieles en la Capilla de las Bendiciones.
Los fieles llegan a reunirse en grupos de más de 200 personas en esta capilla de la Basílica de Guadalupe. Foto: Luis Patricio
Los fieles llegan a reunirse en grupos de más de 200 personas en esta capilla de la Basílica de Guadalupe. Foto: Luis Patricio

A un costado del atrio de la Basílica de Guadalupe, justo entre las puertas del acceso 1 y 9, en un martes cualquiera, un nutrido grupo de fieles se congrega en torno a una capillita abierta en la que se ubica un diácono y una pila llena de agua bendita

Leer: ¿Por qué se bendicen los autos, las casas y los negocios?

Es la Capilla de las Bendiciones, un pequeño módulo ideado para que los peregrinos que visitan a la Virgen de Guadalupe bendigan sus imágenes, escapularios, medallas, rosarios, decenarios y demás artículos de devoción cristiana; pero también se acercan niños, adultos mayores, personas con discapacidad y familias enteras que buscan la bendición del ministro. 

Ahí los espera el diácono permanente Alberto Rodríguez, que con devoción y paciencia repite una y otra vez –durante dos horas cada día- la misma fórmula de bendición: “Padre bueno, te rogamos que derrames tu bendición sobre estos hijos tuyos, y te pedimos que bendigas las imágenes”.

“Entre semana hay un poco menos de gente y puedo dar una breve catequesis a los peregrinos, una pequeña reflexión”, explica en entrevista. 

“Pero algunas veces el testimonio no lo doy yo, lo dan las personas que se acercan a mí porque le pidieron a la Virgen que les permitiera tener familia y ocurrió, porque un hijo drogadicto volvió al buen camino, o porque los doctores les diagnosticaron cáncer y, después de ciertos estudios, les dijeron que no tenían nada”, dice el diácono, al hablar sobre la intercesión de la Virgen en un conflicto. 

En sólo una hora, el diácono o sacerdote en turno llega a impartir más de 20 bendiciones a los fieles que se reúnen en grupos de 15 o 20 personas a la vez. Los fines de semana, los fieles llegan a reunirse en grupos de más de 200 personas. 

Los sábados y domingos, reconoce el diácono, es tal la cantidad de peregrinos que muchas veces no da tiempo para la catequesis, ni para la reflexión, aunque nunca se olvida de pedir por cada uno de los que se acercan: “Concédeles salud física y espiritual, para que, por intercesión de Santa María de Guadalupe, te sigamos dando gloria a ti, Padre Bueno”,   

La Capilla abre todos los días de 10:00 a 18:00 horas. Los ministros hacen turnos de dos horas de servicio a los peregrinos.