Cuidar lo que ocurre en la recámara de al lado

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Cuidar lo que ocurre en la recámara de al lado

El verdadero cuidado infantil no comienza con contraseñas o puertas cerradas, sino con vínculos cercanos, escucha atenta y presencia afectiva dentro de la familia.

23 mayo, 2026
Cuidar lo que ocurre en la recámara de al lado
La Iglesia hace un llamado a observar con amor y acompañar con atención a niñas, niños y adolescentes en un mundo donde muchas amenazas ya no llegan desde fuera, sino directamente a una pantalla.
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Mientras millones de personas se preparan para vivir la emoción del Mundial, hacemos un llamado a reflexionar sobre esta pregunta: ¿sabemos realmente qué está ocurriendo en la recámara de al lado?

La pasión por el futbol puede convertirse en una oportunidad extraordinaria para convivir en familia, compartir emociones y construir recuerdos. Pero también puede convertirse en un periodo en el que, entre pantallas, horarios alterados, chats, videojuegos, apuestas disfrazadas de entretenimiento y una sobreexposición digital cada vez más agresiva, dejemos de mirar a nuestros niños y adolescentes.

Hoy, la fractura de los vínculos familiares comienza con silencios prolongados, aislamiento, irritabilidad, insomnio, necesidad excesiva de privacidad o una dependencia cada vez más intensa del celular. Otras veces aparecen en forma de ansiedad, enojo constante o desconexión emocional. Por eso, la invitación que hacemos es a observar con amor, escuchar con atención y acompañar con cercanía.

Hace unas semanas, la Comisión para la Protección de Menores de la Arquidiócesis Primada de México organizó la Semana del Buen Trato Infantil y de Personas Vulnerables, un ciclo de conferencias en el que especialistas, educadores y expertos compartieron herramientas concretas para fortalecer los vínculos familiares y construir entornos seguros para niñas, niños y adolescentes.

Una de las premisas de los expertos fue fortalecer la idea de que el buen trato no consiste solamente en evitar la violencia, sino en generar vínculos sanos, cercanos y emocionalmente presentes.

Al respecto, señalaban que un niño protegido no es aquel que tiene una puerta cerrada o una contraseña segura. Es aquel que sabe que puede hablar, que se siente escuchado, que encuentra adultos atentos a sus emociones y capaces de detectar cuando algo no está bien.

Y en ese sentido, destacamos el valor tan grande y profundo que tendrá la próxima publicación de la encíclica Magnifica humanitas del Papa León XIV, que verá la luz este lunes y que abordará precisamente la custodia de la dignidad humana en tiempos de inteligencia artificial, videojuegos, algoritmos y plataformas digitales.

No se trata de satanizar las plataformas digitales o querer marcar la pauta en avances tecnológicos. Desde la Iglesia queremos recordar que ninguna innovación puede llamarse progreso si hiere la dignidad humana, y que ninguna pantalla puede sustituir la presencia humana, la conversación familiar y el acompañamiento afectivo.

Probablemente uno de los grandes riesgos de nuestro tiempo sea pensar que porque nuestros hijos están dentro de casa, automáticamente están seguros. Sin embargo, hoy muchas amenazas atraviesan la puerta sin pedir permiso y llegan directamente a una habitación, a un teléfono o a unos audífonos.

Cuidar a los niños exige volver a sentarnos junto a ellos e interesarnos genuinamente por aquello que ven, escuchan, juegan y sienten.

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Autor

La redacción de Desde la fe está compuesta por sacerdotes y periodistas laicos especializados en diferentes materias como Filosofía, Teología, Espiritualidad, Derecho Canónico, Sagradas Escrituras, Historia de la Iglesia, Religiosidad Popular, Eclesiología, Humanidades, Pastoral y muchas otras. Desde hace 25 años, sacerdotes y laicos han trabajado de la mano en esta redacción para ofrecer los mejores contenidos a sus lectores.