Desde la Fe - Canal RSS - Cielo y Tierrahttp://www.desdelafe.mx/apps/article/?z=49Los ‘10 más’ de un sacristán
Nos hemos acostumbrado a ver al sacristán de la iglesia donde asistimos a Misa, pero ¿conocemos y valoramos su trabajo? 
Entrevistamos a algunos sacristanes de la Arquidiócesis de México. Te compartimos sus respuestas para que conozcas un poco más de su labor, y también para pedirte que no te olvides de encomendarlos al Señor.

1. ¿Lo más satisfactorio?

El crecimiento espiritual. Que no sólo me beneficia a mí, sino que me ha ayudado mucho en la relación con mi familia, amigos y conocidos.

2. ¿Lo más cansado?

El horario. Trabaja uno toda la semana, y más los domingos y días festivos. Cuando hay Misa de 7 am hay que madrugar, cuando hay Misa de 9 pm hay que desvelarse.

3. ¿Lo más exigente?

Tener la disposición para hacer lo que te pidan, por ejemplo labores humildes de limpieza, y para ir a donde sea, cambiar de parroquia, de rumbo, de comunidad. Cuando haces mancuerna con el párroco, si lo cambian, te vas con él, a veces muy lejos de casa. 

4. ¿Lo más interesante?

La diversidad de lo que tienes que hacer. A veces te toca hacerle también de monaguillo, o de lector. Nunca sabes qué vas a tener que hacer y eso hace que la labor no sea monótona, siempre hay algo diferente.

5. ¿Lo más conmovedor?

Que a pesar de mis defectos, Dios me haya llamado a servirlo. Me siento muy agradecido. Y no considero que la mía sea simplemente una ‘chamba’, si así fuera, ya hubiera renunciado. Para mí es un apostolado, un servicio a Dios y a mis hermanos. 

6. ¿Lo más desafiante?

El trato con los distintos sacerdotes. Tener capacidad de adaptación, buena voluntad, y ponerme listo para recordar cómo cada uno prefiere que le ayude.

7. ¿Lo más esperado?

Que hubiera cursos de actualización para sacristanes, que pudiéramos tomar para estar cada vez mejor preparados. Que hubiera buen material que pudiéramos leer, estudiar, por ejemplo, un manual. Y reuniones para conocernos entre nosotros, hacernos amigos.

8. ¿Lo más desconocido?

Que no sólo hay varones, sino también sacristanas. Y por cierto excelentes.

9. ¿Lo más entretenido?

El trato con la gente. Por lo general, es muy respetuoso y enriquecedor. Conoce uno a toda clase de personas, hace buenas amistades, aprende.

10. ¿Lo más importante cada día?

Al llegar y al salir, ponerme en las manos de Dios, para pedir por mis seres queridos, agradecerle mi trabajo y encomendárselo.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7450Domingo, 05 de noviembre de 2017, 14:00 horas
¿Qué es lo que hace el sacristán?
Todo está oscuro y en silencio. Todavía no ha llegado la gente. Se oyen unos pasos que se acercan. Se abre la puerta de la iglesia. Es el sacristán que llega a prepararlo todo, tempranito, como siempre.

Lo primero que suele hacer al llegar es orar. Encomendar su jornada al Señor.
Luego realiza las tareas más diversas. Coloca y prende las velas del altar, pone o quita los floreros, prepara en la credenza el Misal y lo que se utilizará en la celebración, instala y prende el micrófono, pone el Leccionario en el ambón y lo deja listo en donde corresponde; pone en el atril la hojita de las peticiones; prepara las vestiduras del sacerdote según el color que corresponde. 

También sabe qué se necesita cuando hay Bautismos, Matrimonios, Primeras Comuniones, y celebraciones especiales, como por ejemplo en Semana Santa,.en las que hay que cuidar muchísimos detalles.

Y si hace falta, tiene la humildad de realizar lo que se necesite. Se acomide a barrer; a recoger y ordenar las hojitas de Misa que deja la gente olvidadas; a apagar y quitar las veladoras gastadas; a sacudir bancas y reclinatorios, y hasta a despegar chicles que algunos maleducados rumiantes dejaron pegados en la parte de abajo de sus asientos.

Cuando llega el celebrante, lo ayuda a revestirse. Y durante la celebración, se mantiene atento, por si le toca sostenerle el libro, ayudarlo en algo o resolver algún imprevisto, como cambiar a toda prisa la pila al micrófono, ir corriendo a traer algo que hace falta,  ajustar el equipo de sonido o de iluminación. Y quién sabe cómo se las ingenia, pero siempre encuentra la solución.

El sacristán sabe dónde está todo, en qué mueble, en qué estante, junto a qué o debajo de qué; conoce cada rincón de la sacristía como la palma de su mano. Entiende lo que es un ‘acetre’, un ‘turiferario’, una ‘píxide’, un ‘corporal’, nombres que la mayoría de la gente desconoce porque suele usar otros (como el ‘casito’ de agua bendita, el ‘chunche’ del incienso, el copón, el mantelito almidonado...). 

Llega a tener tal compenetración con su párroco, que basta que éste le haga un ligero gesto, una mirada, una pequeña inclinación de cabeza, y capta al instante lo que necesita y se apresura a traérselo. Parecería que le leyera el pensamiento. Y si trabaja en una iglesia en la que hay varios sacerdotes, asume sin chistar el reto constante de adaptarse a lo que pide cada uno para tener siempre listo lo que pueda solicitarle.

Otra gran virtud del sacristán es la paciencia, que ejerce constantemente para tratar con afabilidad a toda la gente, que no siempre es amable ni prudente.

Cuando termina la Misa, los feligreses y el padre se van, pero el sacristán se queda, y va y viene, va y viene, atareado, regresando a la sacristía lo empleado en la celebración. Lo guarda todo, y deja preparado lo que se utilizará al día siguiente. Extingue la llama de las velas. Cierra las ventanas. Verifica que no quede nadie. Echa un último vistazo para asegurarse de dejar las cosas en orden; hace una breve oración para agradecerle su jornada a Jesús, y apaga la luz.

Todo queda oscuro y en silencio. Ya se ha ido toda la gente. Se oyen unos pasos que se alejan. Se cierra la puerta de la iglesia. Es el sacristán que se va a descansar, tarde, como siempre.

Recuadro

Pregunté a un sacristán qué era lo que más le gustaba de su oficio. Sin pensarlo dos veces respondió algo muy bello: “Poder servir a Dios y a mis hermanos”. Qué pena que esos hermanos a los que sirve, o sea nosotros, no siempre apreciemos o agradezcamos su abnegada labor. Los sacristanes no suelen recibir de los fieles atenciones, felicitaciones. Alguno comentó entristecido: ‘nadie nos toma en cuenta’. ¡Es hora de hacerles saber que valoramos su entrega!

Va desde aquí un agradecido abrazo a Miguel Ángel, de la rectoría de san Buenaventura; a Francisco Javier, Jorge, Juan y Gabriel, de la parroquia de san Agustín de las Cuevas; y a todos los sacristanes de todas las capillas, rectorías y parroquias que conocemos. Procurémoslos, y oremos diario por ellos. 

Encomendémoslos a san Abundio de Roma, santo sacristán de la Basílica de san Pedro, a quien la Iglesia celebra cada 15 de abril. Y va con ello una propuesta: que en esa fecha se instituya el ‘Día del Sacristán’, para expresarles nuestro reconocimiento y gratitud y festejarlos. 
Por lo pronto, en tu nombre y en el mío, digámosles: ¡Gracias! ¡Que Dios recompense su valioso servicio, y los siga colmando de dones y bendiciones!
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7449Domingo, 05 de noviembre de 2017, 14:00 horas
7 cosas que no hay que decir a quien está en duelo
Como esta semana la Iglesia conmemora a todos los fieles difuntos, puede resultar oportuno reflexionar lo siguiente: Cuando fallece un ser querido, no toda la gente que se acerca con buena voluntad tratando de apoyar a los deudos sabe qué decirles, y a veces dice cosas que en lugar de consolar, lastiman. Por eso conviene tomar en cuenta esta pequeña lista de lo que no se debe decir a quien está en duelo. (Todas las frases citadas son auténticas. Cualquier parecido con la realidad no es mera coincidencia...).

1. ‘¡Ya está en el cielo!’ ‘¡Qué maravilloso!’ ‘¡Ya descansó!’

Nadie puede asegurar que el alma de un difunto ya esté en el cielo. En contadas excepciones, por ejemplo cuando murió san Juan Pablo II o la Madre Teresa de Calcuta, se puede pensar que se fueron a la Casa del Padre en viaje directo y sin escalas. Pero en todos los demás casos cabe suponer que la persona que falleció, por buena que haya sido, tenía defectos y miserias, pecados y culpas por esos pecados, que necesitará purificar en el Purgatorio.
Mucha gente querría poder consultar en alguna parte, el ‘status’ de sus difuntos, como cuando se checa en una página web en dónde está un paquete que se ha enviado, si está en tránsito o ya fue entregado. Pero no es una buena idea. Viviríamos angustiados, y además incluso se prestaría para discriminar: ‘esa novia no te conviene, tiene varios parientes en el infierno’; ‘pues mis ancestros están todos en el Cielo, ¿y, los tuyos?, ¿a poco todavía siguen en el Purgatorio?’

Gracias a Dios no lo sabemos, así que no hay que pretender que sí, porque puede suceder que por suponer que un difunto esté en el Cielo, ya nadie pida por él y se vea privado de oraciones y Misas de las que está muy necesitado.

2. ‘Lo vas a extrañar!’, ‘lo peor ¡vendrá después!’ ‘¡a ver cómo te las arreglas sin él!’
Ese tipo de frases negativas, pueden ser ciertas, pero también son imprudentes. Se pueden pensar, pero no se deben decir, porque no ayuda en nada a la persona en duelo, que se le plantee que su futuro se vislumbra todavía más negro.

3. ‘¿Qué vas a hacer con x cosa? Si necesitas, conozco a alguien que querría comprarla...’

Hay personas a las que les gustaría que las esquelas además de anunciar el sensible fallecimiento de fulano de tal, incluyeran un ‘aviso oportuno: ‘el difunto dejó un amplio departamento de dos recámaras y un baño, sala comedor, cocina integral y cuarto de servicio; calle arbolada, interesados llamar al teléfono...’
Pero es muy doloroso para los deudos pensar en desprenderse de algo que perteneció a la persona fallecida, así que no es momento para plantearles compraventas.

4. ‘No llores, tienes que ser fuerte’

Llorar es parte del proceso natural del duelo, no se le debe pedir a la persona que sufre, que embotelle sus sentimientos, porque le hará daño, puede incluso llegar a enfermarse.
Por incómodo que les resulte a quienes le rodean verle llorar, hay que permitirle desahogarse. 

5. ‘Ya me lo contaste’

La persona en duelo suele repetirse, insistir en algún tema que le preocupa, repasar lo que pasó. Hay que tenerle paciencia. La famosa ‘orejaterapia’ que propuso el Papa Francisco, viene aquí muy al caso, porque a la persona le hace bien hablar con alguien que la oiga, no que la interrumpa para platicar que le sucedió algo igual o peor, ni para darle consejos, ni para decirle qué debe hacer o cómo se debe sentir. Necesita simplemente ser escuchada.

6. No decir nada

Hay quien por temor a irla a ‘regar’ opta por no presentarse y/o por no decir nada, pero su ausencia y su silencio duelen a quienes esperaban recibir de su parte algún consuelo. Si hay gran amistad, nada sustituye la presencia, un abrazo, un apretón de manos. Si no es posible ir, se puede llamar o enviar un correo electrónico, o aunque sea un mensaje en el celular, para hacer saber a los deudos que les acompaña con el corazón y con su oración.

7. ‘Échale ganas’, ‘ya, supéralo’, ‘olvídalo, ya no pienses en eso’.

Cada persona vive el duelo de manera particular, no se le puede pedir que lo acorte o apresure. No es saludable interrumpirlo, es como cubrir una herida que en lugar de dejarse sanar, se tapa para no verla, puede infectarse. Hay que darle el tiempo que necesite para que, con la gracia de Dios, y mucho apoyo y comprensión, pueda ir superando la dolorosa ausencia de su difunto, y adaptándose a su nueva situación.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7439Domingo, 29 de octubre de 2017, 14:00 horas
Razones para las misiones
Un sitio de internet publicó un artículo muy interesante, en el cual el autor hacía notar que los católicos acostumbramos usar ciertas palabras o expresiones que aprendimos desde chicos, pero que a los jóvenes y adultos que están apenas descubriendo, o redescubriendo la fe católica, les suenan rarísimas y no tienen idea de a qué se refieren. 

Mencionaba numerosos ejemplos de palabras y frases, y explicaba lo que algunas personas creían que significaban (en algunos casos ello era muy chistoso), y luego aclaraba lo que en realidad significaban.

Sorprendentemente, dicha lista incluía la frase ‘ir de misión’. Decía que es muy común que en la Iglesia se escuche que se está organizando ‘una misión’, o que jóvenes van a ir ‘de misión’, en Semana Santa, pero que cuando se le preguntó a quienes no estaban familiarizados con ese término qué significaba, la mayoría lo relacionó con ‘Misión imposible’, una serie de televisión muy popular en el siglo pasado, que hace pocos años fue llevada a la pantalla grande, y cuya trama incluye espionaje, intrigas y toda clase de aventuras. Pero eso no es lo que la Iglesia entiende por ‘misión’.  

El Catecismo de la Iglesia Católica dice que la Iglesia recibió de Cristo “la misión de anunciar y establecer en todos los pueblos el Reino de Cristo y de Dios.” (C.E.C. # 768). ¿Qué implica esto? Enviar personas (misioneros) que prediquen la Palabra de Dios, que acerquen a la gente a los Sacramentos, que la ayuden a tener un encuentro personal con el Señor. 

¿Y por qué querría la Iglesia hacer semejante cosa, sobre todo en estos tiempos en que prevalece la mentalidad de ‘vive y deja vivir’, en los que incluso se ve mal, se considera ‘políticamente incorrecto’, poco respetuoso, ‘inadmisible imposición’, que alguien comparta con otros su fe?

Tiene la Iglesia, y las ha tenido desde sus comienzos, al menos dos poderosas razones para ello.

La primera es que el propio Cristo se lo mandó. Al final del Evangelio según san Mateo, vemos que Jesús dice a Sus discípulos: “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que Yo os he mandado. Y he aquí que Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28, 19).

Habla de hacer discípulos “a todas las gentes”. No vienen letritas chiquitas que digan: ‘aplican restricciones: esto no incluye a los que parezcan muy contentos como están, a los de otras religiones o a los que puedan incomodarse si les hablan de Mí...”.  El Señor pide anunciarlo a “todas las gentes”.

¿Pero no es eso un atropello hacia sus creencias?, ¿no es mejor dejar que cada quien crea lo que se le dé la gana? La respuesta nos lleva a la segunda razón que hay para la misión: que cuando se tiene la Verdad, así, con mayúscula, se tiene también la obligación de compartirla.

Según la mentalidad, muy extendida actualmente, de que todas las religiones son iguales, entonces no es aceptable que una pretenda imponerse a las demás. Ah, pero si no todas son iguales, si algunas son producto de la imaginación humana, y sólo una es revelada por Dios, entonces se vuelve no sólo admisible, sino imperativo, indispensable, anunciarla, darla a conocer. Porque no se está simplemente buscando que alguien cambie sus creencias por otras semejantes, sino que alguien salga del error, y conozca a Aquél que dijo de Sí mismo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14,6). 

No es tarea fácil, sobre todo en estos tiempos en que los cristianos son la población que más sufre, desde burlas y persecución hasta injusticia, tortura y asesinato. 

Requiere valor compartir la propia fe, sea a nivel personal, en una charla familiar o entre amigos o colegas no creyentes, o sea en un país en el que tener Biblia es un delito que se paga con la muerte. 

Por eso la Iglesia celebra este domingo el DOMUND, el Domingo Mundial de las Misiones, en el que pide urgente apoyo, económico y de oraciones, para sostener los esfuerzos de los misioneros que en todo el mundo lo arriesgan todo, con tal de que otros puedan conocer a Cristo, acoger Su amor en su corazón y experimentar el gozo y la paz de vivir su vida como camino de salvación.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7428Domingo, 22 de octubre de 2017, 14:00 horas
Cuatro consejos de santa Teresa
La Iglesia suele celebrar a santa Teresa de Ávila el 15 de octubre, pero este año esa fecha cae en domingo, por lo cual se da preferencia a la Misa dominical. 

Ello no impide que nos encomendemos a ella, y que recordemos cuatro valioso consejos que nos da esta gran santa que es Doctora de la Iglesia por la importancia de sus escritos y enseñanzas.

1. Orar

“Gran bien hace Dios a un alma que la dispone para tener oración... y si en ella persevera, por pecados y tentaciones y caídas de mil maneras que ponga el demonio, en fin, tengo por cierto la saca el Señor a puerto de salvación, como me ha sacado a mí...

...De lo que yo tengo experiencia puedo decir, y es que por males que haga quien ha comenzado a orar, no deje de orar, pues la oración es el medio por donde puede tornarse a remediar, y sin ella será más dificultoso. 

...Y no le tiente el demonio, como a mí, a dejarla por humildad...

...Y quien no ha comenzado a orar, por amor del Señor le ruego yo no carezca de tanto bien...

...no es otra cosa la oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con Quien sabemos nos ama.” (Libro de la vida, cap. 8, #4-5).

2. Amar y temer

“Tomad este aviso, que no es mío, sino de vuestro Maestro: procurad caminar con amor y temor. Y yo os aseguro: el amor os hará apresurar los pasos; el temor os hará ir mirando adónde ponéis los pies para no caer...

Quien de veras ama a Dios, todo lo bueno ama, todo lo bueno quiere, todo lo bueno favorece, todo lo bueno alaba, con los buenos se junta, siempre los defiende, todas las virtudes abraza; no ama sino verdades y cosa que sea digna de amar. ..” (Camino de perfección, cap. 69, 1.3).

3. No hablar mal 

“No tratar mal de nadie, por poco que fuese... no querer ni decir de otra persona lo que no querría dijesen de mí... A donde yo estaba (los demás) tenían seguras las espaldas...”. (Libro de la Vida, cap. 6, #3).

4.  Andar en verdad

“Andemos en verdad delante de Dios y de las gentes, de cuantas maneras pudiéremos; en especial, no queriendo nos tenga por mejores de lo que somos, y en nuestras obras dando a Dios lo que es suyo y a nosotros lo que es nuestro, y procurando sacar en todo la verdad y así tener en poco este mundo, que es todo mentira y falsedad, y como tal no es durable. 

Una vez estaba yo considerando por qué razón nuestro Señor es tan amigo de esta virtud de la humildad... Porque Dios es suma Verdad, y la humildad es andar en verdad.”  (Sexta morada, cap. 10, #7-8).

Esto es sólo una probadita microscópica de lo escrito por esta gran santa, entre cuyas obras se cuentan, el ‘Libro de la Vida’, autobiográfico; el ‘Camino de perfección’; las ‘Moradas del Castillo Interior’ y ‘Cuentas de conciencia’, con valiosos consejos espirituales; ‘Exclamaciones’ y ‘Poesías’, de una gran belleza; el libro de las ‘Fundaciones’, con que reformó su orden del Carmelo; las ‘Constituciones’ de su orden, y cientos de cartas. ¡No te las pierdas! Busca en internet: ‘obras completas de santa Teresa de Ávila’. Están disponibles gratuitamente.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7418Domingo, 15 de octubre de 2017, 14:00 horas
Rosario por México
Iniciamos octubre, mes que la Iglesia dedica al Santo Rosario, porque celebramos a Nuestra Señora del Rosario el día siete. Encomendemos a Dios nuestra patria, por medio de las manos amorosas de Santa María de Guadalupe.

He aquí una propuesta para rezar el Rosario por México: 

Para iniciar nos persignamos y hacemos un acto de contrición. Luego rezamos Credo, Padrenuestro y Avemaría por las intenciones del Papa. Después se anuncia cada Misterio. Y aquí cabe hacer algo especial: Que luego de anunciar cada Misterio, no se empiece de inmediato con el Padrenuestro y las diez Avemarías, sino que se guarde silencio durante un minuto. No se trata aquí de ese ‘minuto de silencio’ por los difuntos, sino de un minuto de silencio en que cada uno pueda traer a la memoria, o si prefiere, releer, la escena del Evangelio a la que se refiere el Misterio, y dejar que el Espíritu Santo lo ilumine y le haga notar algún detalle en particular que le pueda servir para relacionarlo con lo que está viviendo. Por ejemplo, en el primer Misterio gozoso, la Anunciación del Ángel a María, en ese minuto de silencio, quizá el Espíritu Santo mueva a alguien que está triste, a recordar que el Ángel dijo a María que se alegrara porque el Señor estaba con Ella, y encuentre consuelo sabiendo que el Señor le acompaña y consuela en su duelo. Y a otra persona, que quizá está posponiendo hacer algo que Dios le pide, el Espíritu puede hacerle reflexionar que María dijo sí, sin condiciones, y eso le anime a decirle también sí. El minuto de silencio reflexivo abre la puerta para que el Santo Rosario no sea un rezo apresurado y repetitivo, sino una rica meditación, de gran fruto espiritual, del Evangelio contenido en sus Misterios. 

Luego de lo reflexionado, podemos dialogar con María, pedir su ayuda, y entonces sí, rezar el Padrenuestro y las Avemarías, teniendo en mente lo reflexionado y orado. 

A continuación se presentan algunos ejemplos de lo que se puede rezar en cada Misterio. Puedes utilizarlos o hacer los tuyos propios.

MISTERIOS GOZOSOS

1. La Anunciación del Ángel a María (Lc 1, 26-38)
María: Estamos tristes por tantas situaciones dolorosas que vivimos en nuestro país. Ayúdanos a sentir como tú, que Dios está con nosotros, es nuestra alegría y consuelo.

2. La Visitación de María a Isabel (Lc 1, 39-56)
María: Enséñanos a ir, como tú, presurosos, a ayudar a otros. Que como Isabel podamos ver a Jesús en quien viene a nuestro encuentro, y que los demás lo vean en nosotros.

3. El Nacimiento de Jesús en Belén (Lc 2, 1-20)
María: que diste a luz a Jesús en una cueva oscura, pídele que nazca en los corazones oscurecidos por el miedo, el dolor, la desesperanza, la ira, el rencor, y los llene de paz.

4. La Presentación del Niño en el Templo (Lc 2, 22-38)
María: Que las iglesias dañadas o derrumbadas, puedan ser restauradas y seguir siendo lugar de encuentro con Dios y los hermanos, en que seamos fortalecidos y confortados. 

5.  El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo (Lc 2, 41-50)
María: Que quienes han perdido seres queridos, en los desastres naturales que hemos padecido, no pierdan la esperanza de reencontrarlos un día en el Cielo.

MISTERIOS LUMINOSOS

1. El Bautismo de Jesús en el Jordán (Mt 3, 13-17)
María: Juan el Bautista dijo que Jesús es el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo. Que sepamos reconocer nuestros pecados y acudir a Él a ser perdonados.

2. La autorrevelación de Jesús en las bodas de Caná (Jn 2, 1-11)
María: A ti que en aquella boda intercediste ante Jesús, te encomendamos a los damnificados, a los más pobres y necesitados, para que las pongas en manos del Señor.

3. El anuncio del Reino de Dios y la invitación a la conversión (Mc 1, 14-15)
María: Jesús nos trajo Su Reino de amor, paz, perdón, justicia, verdad, ayúdanos a habitarlo y edificarlo en nuestra Patria, con verdadera fe, esperanza y caridad.

4. La Transfiguración (Lc 9, 28-36)
María: Jesús concedió a Sus apóstoles ver Su Gloria antes de Su Pasión; pídele que Su gracia nos ilumine y nos sostenga en medio de toda tribulación.

5. La Institución de la Eucaristía (Lc 9, 28-36)
María: Jesús nos dejó Su Presencia Real en la Eucaristía, ayúdanos a abrirnos a ese don. y que sea para nosotros alimento para nuestra vida y nuestra salvación.

MISTERIOS DOLOROSOS

1. La oración de Jesús en el Huerto (Lc 22, 39-46)
María: Que como Jesús en el Huerto, sepamos en todo momento y dificultad, amoldar nuestra voluntad a la del Padre y quedar en paz.

2. La flagelación del Señor (Jn 19, 1)
María: Ruega que quien sufre el flagelo de la injusticia y la violencia, no caiga en odio, desesperación o venganza, sino luche, con valor y mansedumbre, por la justicia y la paz.

3. Jesús coronado de espinas (Mt 27, 27-30)
María: Que la autoridad no abuse de su poder, no retenga lo destinado a los necesitados, y la ayuda siga llegando para que las gentes y comunidades se puedan recuperar. 

4. Jesús con la cruz a cuestas camino del Calvario (Jn 19, 16)
María: Ruega por quienes cargan una pesada cruz de dolor, hambre, pobreza, pérdida de seres queridos, casas e iglesias, que Jesús les ayude con su carga y les dé fortaleza.

5.  Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor (Lc 23, 33-46)
María: Desde la cruz, Jesús nos dio Su perdón y nos encomendó a ti, nuestra Madre. Ruega para que México se mantenga siempre en tu regazo, bajo tu maternal protección.

MISTERIOS GLORIOSOS

1. Resurrección del Hijo de Dios (Lc 24, 1-8)
María: Jesús derrotó la muerte con Su Resurrección. Que trabajemos por nuestra patria con la meta y esperanza de alcanzar la patria eterna.

2. Ascensión del Señor a los Cielos (Lc 24, 50-52; Hch 1, 6-11)
María: Ruega por la conversión de alejados y no creyentes. Que en México sepamos ver a Jesús como Sus apóstoles después de la Ascensión, con mirada de fe y con el corazón.

3. Venida del Espíritu Santo descendió sobre María y los Apóstoles (Hch 2, 1-4)
María: Ruega al Espíritu Santo que derrame en nuestro país todos Sus dones y renueve nuestros corazones para ser testigos siempre fieles de Su amor.

4. Asunción de Nuestra Señora a los Cielos (Sal 16, 9-11; 45, 14-16)
María: A ti que desde el cielo intercedes por nosotros con amor maternal, te encomendamos a México, para que le pidas a tu Hijo que lo libre de todo mal.

5. Coronación de la Santísima Virgen como Reina de Cielo y Tierra (Ap 12, 1)
María: Esclava del Señor, Reina del Cielo, que los mexicanos sepamos imitar tu humildad, recordemos que Dios es nuestro Señor, y luchemos por alcanzar la santidad.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7409Domingo, 8 de octubre de 2017, 14:00 horas
Últimas palabras
‘¡Ésas pudieron ser mis últimas palabras!’, decía atormentado un amigo, que platicaba en una reunión que durante el terremoto, quiso salir a toda prisa de su oficina y cuando intentaba abrir la puerta, dijo una palabrota porque se le cayó el llavero al piso, luego dijo otra cuando se confundió y metió en la cerradura la llave que no era. Entre las prisas y los nervios, así se desahogaba, y cuando por fin logró salir sano y salvo del edificio, que por cierto quedó cuarteado, se puso a considerar que pudo haber fallecido, y le dio pena pensar que sus últimas palabras antes de encontrarse con Dios, podían haber sido sólo malas palabras.

Le dijimos que Dios es comprensivo y misericordioso, y hubiera entendido que su susto lo hubiera hecho soltar aquel repertorio tan ‘florido’, pero lo que nos compartió dio pie para que nos quedáramos reflexionando.

Comentábamos que todos los días realizamos muchas tareas, interactuamos con muchas personas, y no sabemos cuándo será nuestra última vez: la última vez que veremos un atardecer, la última vez que daremos un beso a un ser querido, la última vez que celebraremos un cumpleaños o comeremos algo rico. 

Estuvimos de acuerdo en que por una parte, qué bueno que no lo sabemos, porque ver aproximarse ese momento final nos atormentaría, pero por otra parte, qué pena no saberlo, pues tal vez viviríamos más intensamente, valoraríamos más lo que tenemos; serían más prolongados nuestros abrazos, más atentos nuestros oídos, más dispuestos nuestros corazones a perdonar, a ayudar, a amar, a procurar dejar en los demás algo bueno que de nosotros puedan recordar.

Reconocimos que un terremoto, un huracán o cualquier otro desastre natural que llega inesperadamente, nos enfrenta de golpe la posibilidad de morir, de estar viviendo nuestros últimos momentos. ¿Qué es lo que en esos instantes querríamos decir?, ¿palabras llenas de ira y desesperación? Coincidimos en que lo mejor, es decir una oración.

Alguien propuso que así como a lo largo del año hemos de realizar simulacros para actuar en automático cuando se presente una situación de emergencia, tener ya grabado en la mente qué hacer, qué cosas llevar, por dónde salir, etc, del mismo modo tendríamos que incorporar a nuestro ‘plan de contingencia’, una respuesta espiritual a lo que nos toque enfrentar, en otras palabras, que lo primero sea rezar; que mientras buscamos apresuradamente lo que vamos a sacar, mientras alertamos a los demás, mientras evacuamos el sitio en el que nos encontremos, recemos, recemos, recemos, no paremos de rezar. Por nosotros y por todos los que estén viviendo esa misma situación, en especial quienes quizá no la van a superar.

Hay quien se pone a rezar Padrenuestros, o Avemarías, pero no alcanza a completarlos. Un cerrajero que pasó bajo una loza diecisiete horas antes de ser rescatado, dijo en una entrevista en CNN, que no lograba terminar ninguna oración, que empezaba una y de pronto se daba cuenta de que estaba rezando las palabras de otra. Cuesta concentrarse en esas tremendas circunstancias, así que una alternativa son las jaculatorias, que son rezos muy breves, fáciles de recordar, y que se pueden repetir una y otra vez. Aquí hay algunas para elegir:

“Señor Jesús, ¡ten misericordia de nosotros!” 
“Jesús, ¡sálvanos!”
“Jesús mío, ¡ten piedad de mí!”
“¡Protégenos, Señor, de este temblor!”
“Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío”
“Jesús, José y María, les confío a mi familia.”
“Santa María de Guadalupe, ruega por nosotros!”
“Santo Dios, Santo Fuerte, Santo e Inmortal, ten misericordia de nosotros”

No sabemos con seguridad cuándo nos tocará decir nuestras últimas palabras, pero una cosa sí podemos hacer: asegurarnos de que expresen nuestra fe.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7401Domingo, 01 de octubre de 2017, 14:00 horas
No estamos solos
Cuando oscureció el martes pasado y comprobé que mi linterna no servía, me fui quedando, como mucha gente, a oscuras, aislada y en silencio, sin celular, internet ni tele; sin recibir llamadas, sin llamar a nadie, y sin poder salir.  

Con el corazón compungido por los incontables muertos y desaparecidos que intuía habría provocado el terremoto, me sentí sola. Pero entonces se me ocurrió hacer lo mejor que uno puede hacer cuando necesita desahogare con alguien que le escuche con infinita paciencia, le comprenda, le consuele y le ayude: orar. 

Sabiendo que Jesús prometió estar con nosotros hasta el fin de los tiempos, y recordando que Santa María de Guadalupe le preguntó a Juan Diego, y en él a nosotros: ‘¿no estoy yo aquí, que soy tu Madre?’, hablé con ellos; recé el Rosario, la Coronilla de la Misericordia, dediqué el tiempo no a desesperar sino a rogar por todas las personas afectadas por el terremoto: las atrapadas bajo los escombros, las fallecidas, sus familiares y seres queridos; los ‘topos’, los socorristas, los voluntarios, el personal especial para situaciones de emergencia. 

Y de pronto me di cuenta de que algo había cambiado: ya no me sentía en soledad.  

Y reflexioné que los que estaban allá afuera, padeciendo esta tragedia tampoco estaban solos. 

Los que de pronto sintieron el suelo agitarse y horrorizados contemplaron edificios desplomarse, no estaban solos. Los que quedaron atrapados bajo escombros, sin poderse mover, esperando ser rescatados, no estaban solos.  

Los que perdieron la vida, no estaban solos. 

Los vecinos que espontáneamente se acercaron a ayudar, a remover piedras sin importarles irse a lastimar, a formar cadenas humanas para pasar cubetas de escombros, piedras o lo que hiciera falta, no estaban solos. 

Los ‘topos’ que entraron deslizándose por inverosímiles resquicios, arriesgando su vida para salvar otras, no estaban solos. 

El personal de salud que atendió a los heridos, el personal de marina, los bomberos, los policías, los soldados y cuantos intentaban coordinar el colosal esfuerzo del rescate, no estaban solos. 

Los padres y madres de familia que aguardaban ansiosos, llorosos, noticias de sus niños, los que esperaban saber qué fue de sus parientes, de sus colegas, de sus amigos, no estaban solos. 

En nuestras angustias, dolores y desesperación, en nuestra preocupación, en nuestro miedo, nos sentimos solos, abandonados por Dios, pensamos que si hubiera estado con nosotros, no nos hubiera ocurrido nada malo, dudamos de Su amor. Pero Él nunca prometió que este mundo sería ideal o para siempre, y en cambio sí prometió quedarse con nosotros hasta el final. Y ha estado aquí, fortaleciendo a los que sufren, inspirando a los que consuelan, sosteniendo a los agotados. Ha estado aquí, presente en cada apapacho, en cada mirada compasiva, en cada mano tendida, en cada brazo que se levanta con el puño cerrado, esperanzado para pedir silencio y alcanzar a escuchar algún sonido de vida; ha estado aquí, en la alegría recobrada y los aplausos por cada persona rescatada. 

Mucha gente menciona la coincidencia de dos terremotos en diecinueve de septiembre, lo considera mala suerte, fecha fatídica que en adelante procurará evadir saliendo de la ciudad, versión mexica de ‘viernes trece’, pero mejor considerar que la coincidencia de fechas nos habla de otras dos coincidencias: la de la solidaridad, el heroísmo, la conmovedora entrega de tantísima gente que hoy como ayer se ha volcado a ayudar, mostrando lo mejor del ser humano, y la de la presencia de Dios que nos sostiene, nos fortalece, nos inspira a salir de nosotros mismos para tender a otros la mano, ponernos de pie, y emprender juntos la tarea de ir superando las crisis, día tras día, animados por Su gracia, y con la intercesión amorosa de nuestra Madre, la siempre Virgen María.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7392Domingo, 24 de septiembre de 2017, 14:00 horas
Mensajes desastrosos
Si no te ha llegado, no tarda en llegarte por Whatsapp un mensaje que alguien te reenviará obedeciendo ciegamente la clásica orden: ‘pásalo a tantas personas como puedas’. Es un ‘aviso’ en el que algún ocioso con complejo de profeta matemático hace una serie de afirmaciones sin ton ni son, con intención de que parezca que se relacionan hechos y números que en realidad no tienen nada que ver entre sí. 

Dice: ‘El eclipse solar paso (sic) el 21. La tormenta Harvey llego (sic) el 25. Empezó a llenarse todo de agua el 26.’  No aclara a dónde ‘llego’ Harvey ni por qué se tardó todo un día en empezar a ‘llenarse todo de agua’, ¿sería tormenta de arena o de efecto retardado? y ¿a qué se refiere con ‘todo’? Menciona arbitrariamente los días 21, 25 y 26 porque a continuación escribe: “Mira lo que dice la Biblia en san Lucas 21, 25-26: ‘Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas, desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas.’...” ¿Por qué se le ocurrió elegir el Evangelio de san Lucas habiendo muchos otros libros bíblicos que tienen veintiún capítulos y de los cuales podría haber citado los versículos veinticinco y veintiséis? Para poder citar un texto apocalíptico y despertar temor, engañar incautos y espantarlos con la idea, que viene repitiéndose desde finales del siglo pasado, de que ahora sí, de veritas que ahora sí en serio, este mes, esta semana, este día, hoy, ahorita, ya se va a acabar el mundo. 

No es nada nuevo. Hace meses un supuesto científico difundió en internet unas fotos del espacio que dizque pertenecían a un archivo secreto de la NASA, que mostraban un astro que ya venía derechito contra la tierra; publicó una espeluznante imagen de cómo se vería el cielo cuando ese astro estuviera por llegar (una bolota negra en el horizonte), dio hasta la fecha de impacto y no pasó ¡nada! En otra página de internet, otra autoproclamada vidente sube supuestos mensajes de la Virgen María en los que pide: ‘oren por (y menciona un país), y añade dramáticamente: ‘llorará’. Cada dos o tres días cambia la lista, quita y añade nuevos países, pronosticando incomprobables llantos.

Como católicos ¡no podemos dejarnos espantar por estas tonterías! Hemos de estar siempre en gracia de Dios porque no sabemos cuándo nos llamará a Su presencia, pero ante los desastres naturales lo que nos toca no es quedarnos paralizados, aterrados, especulando si será el principio del fin del mundo, sino orar por las personas afectadas, y movilizarnos para ofrecerles nuestra ayuda solidaria. 

Y ante estos mensajes supuestamente proféticos con que somos constantemente bombardeados, ¿qué debemos hacer? Lo mejor es lo siguiente:

1. No reenviarlos sino eliminarlos
No decir ‘yo no creo, pero por si acaso’, eso es superstición. Ni conservarlos ni contribuir a difundir mentiras; sólo borrarlos.

2. Comunicarnos con quien nos los envió
Advertirle que son mensajes falsos y pedirle que ya no los reenvíe. O de plano bloquearlo.
Y, lo más importante:

3. No olvidar un dato fundamental revelado en la Biblia
Tal vez no lo sabías, pero contiene el único texto que verdaderamente ofrece información veraz y confiable acerca de cuándo sucederá el temible fin del mundo, ¡ay nanita!, ¿estás listo para averiguarlo?, ¿puedes soportar esta revelación tan esperada?, ¡aquí la tienes!, ¡sigue leyendo!: “De aquel día y hora nadie sabe nada” (Mt 24, 36).
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7387Domingo, 17 de septiembre de 2017, 14:00 horas
¿Mantenemos la fe cuando sufrimos?Cuando vemos cómo otros sufren, o tal vez padecemos en carne propia, la tragedia del terrorismo, los desastres naturales, la crisis económica, y demás dificultades de la vida, tal vez sentimos que Dios nos ha olvidado, que estaba mirando hacia otra parte cuando algo malo sucedió, pero no es así. Dios no se desentiende ni nos abandona nunca, aunque a veces así nos lo parezca. Para no caer en la desesperanza, sino mantener la fe cuando sufrimos, conviene tener siempre presentes estas cuatro consideraciones:

1. Si entendiéramos a Dios no sería superior a nosotros, sería igual a nosotros y por lo tanto no sería Dios.

No lo entendemos ni podremos entenderlo nunca por la sencilla razón de que Él está muy por encima de nosotros (ver Is 55, 8-9).

¿Por qué permite lo que permite? Porque lo ve todo pensando en ayudarnos a alcanzar la santidad, porque nos ama tanto que quiere que podamos pasar con Él la eternidad.

2. No estamos destinados a permanecer en este mundo.

Si este mundo fuera todo lo que hay, entonces sí que podríamos enojarnos con Dios por no asegurarse de que la pasemos aquí de maravilla, pero no es así. Estamos en tránsito hacia nuestro hogar definitivo. Lo malo, como lo bueno que aquí vivamos, pasará. Eso no significa que debamos quedarnos de brazos cruzados. Hay que procurar desarrollar al máximo lo que somos y tenemos, y amar y ayudar a los demás, pero con la paz de saber que pasarla bien en este mundo no es nuestra meta final.

3. La enfermedad, el sufrimiento, envejecer pueden aprovecharse para bien.

Son medios que nos ayudan a irnos desprendiendo de este mundo al que nos aferramos. Enfermarnos, que se enfermen y mueran nuestros seres queridos, nos ayuda a madurar, a crecer en compasión, en paciencia, a aprender a ver a los demás con un corazón capaz de conmoverse.  También cabe mencionar que incontables obras de ayuda y asistencia social han surgido gracias a que una persona aprovechó su experiencia de dolor para hacer un bien a quienes padecen lo mismo que ella padeció.

Jesús nos salvó a través de Su sufrimiento y muerte, si unimos nuestros sufrimientos al Suyo, adquieren sentido redentor, podemos aprovecharlos para ofrecérselos por Su amor, para bien de los demás y por nuestra propia santificación.

4. Paralelamente a lo malo, siempre hay algo bueno.

Por alguien que dice: ‘no creo en Dios por lo malo que hay en el mundo’, hay muchos más que dicen: ‘creo en Dios por todo lo bello y bueno que hay en el mundo’.

Las dificultades, enfermedades y problemas, no deben impedirnos captar la presencia amorosa de Dios que nos sostiene, nos consuela, nos da Su gracia a cada momento para superar lo que nos toca ir viviendo. Decía san Juan Pablo II que cuando surge el sufrimiento, Dios se asegura de que surja también la solidaridad de otros que nos tienden la mano y hacen más llevadero nuestro dolor.

Oremos para que nuestros sufrimientos nunca nos aparten, sino, al contrario, nos hagan acercarnos cada vez más al Señor.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7375Domingo, 10 de septiembre de 2017, 14:00 horas
10 buenas razones para leer la Biblia
Llega septiembre, mes de la Biblia. Si piensas: ‘me gustaría leerla’, pero te preguntas: ‘¿para qué?’, aquí tienes 10 buenas razones:

1. Conocer a Dios. 
No sabríamos nada de Dios si Él no nos lo hubiera revelado. Y lo hizo a través de Su Palabra. Así que para que puedas conocerlo y entablar con Él una relación personal de amor y confianza, es indispensable que leas Su Palabra. 

2. Conocerte tú. La Palabra de Dios "penetra hasta las fronteras del alma y del espíritu" (Heb 4,12). Leerla te permite conocerte bien, pero no desde la óptica humana de juicio y condena, sino desde la mirada esperanzadora y misericordiosa de Dios, 

3. Recibir el consejo que necesitas.
Dice el salmista que la Palabra es “lámpara para sus pasos, luz en su sendero” (ver Sal 119, 105). Siempre tiene un mensaje para iluminar tu situación actual, siempre te da lo que te hace falta. Sabe consolarte, exhortarte, moverte, llenarte de paz.

4. Dialogar con Dios. 
Hay quien cree que orar consiste sólo en hablar y hablar con Dios pues Él no dice nada. Pero Dios sí habla: a través de Su Palabra. Leer la Biblia te permite escucharlo.

5. Participar de la reflexión 
y oración de toda la Iglesia
Cuando lees los textos que se proclaman cada día en Misa o en la Liturgia de las Horas, te unes a millones de católicos en todo el mundo que en ese mismo momento están leyendo, escuchando, reflexionando, orando con esas mismas palabras. 

6 Aprender a leer tu historia 
como parte de la historia de la salvación.
Leer la Biblia te permite descubrir cómo fue que Dios se reveló al ser humano; estableció una alianza con el hombre, le prometió Su amor y salvación, y lo cumplió. Conocer el pasado te permite comprender el presente y vivirlo desde el gozo de saber que formas parte de la gran familia de Dios.

7. Conocer, comprender 
y amar a la Iglesia. 
Leer la Biblia te permite conocer la Iglesia de la que formas parte para comprenderla y amarla más, y gozarte de pertenecer a ella sabiendo que fue fundada por Cristo, y aunque está formada por seres humanos susceptibles de fallar, como tú y como yo, es conducida, a través de la historia, por el Espíritu Santo.

8. Anunciar la Buena Nueva. 
Leer la Biblia te permite cumplir el mandato de Jesús de ir por todo el mundo a anunciar la Buena Nueva (ver Mc 16, 15). Sólo si te dejas iluminar por la Escritura puedes compartir Su luz con otros.

9. Conocer y defender la fe. 
Dice San Pablo que todo texto de la Escritura es útil para enseñar (ver 2Tim 3,16). Conocer la Biblia te permite enfrentar a quienes atacan tu fe católica y responderles con caridad y con argumentos sólidos. 

10. Vivir con libertad y alegría
Leer la Biblia te da libertad y alegría. La libertad de que gozan quienes abandonan la inmovilidad de las tinieblas y caminan hacia Aquél que es la Luz. Y la alegría de saber que Él está contigo todos los días hasta el fin del mundo.
Hasta aquí las diez razones. Cabe aclararte que sólo son las diez primeras. Lee la Biblia y descubrirás que hay otras diez, y diez más, y más, y más... 

4 consejos para leer la Biblia.
1. No la leas de corrido, de principio a fin. Empieza por conocer a Jesús a través de un Evangelio.
2. Antes de leerla pídele al Espíritu Santo que te ilumine.
3. Sobre el libro bíblico que leas, consulta un buen comentario católico, autorizado por la Iglesia, que te ayude a entender lo que lees, situarlo en contexto, reflexionarlo. 
4. Lee y relee, medita lo leído, dialoga con el Señor y déjate mover por ello, hazlo vida.

Te recomendamos el libro de Alejandra Ma. Sosa E ‘¡Desempolva tu Biblia! Guía práctica para empezar a leer y disfrutar la Biblia’, impreso enviado a domicilio o en formato electrónico para leerlo en cualquier dispositivo. Disponible en:  www.amazon.com.mx
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7365Domingo, 03 de septiembre de 2017, 14:00 horas
Lo que san Agustín encontró¿Tienes sed de verdad? Y no me refiero a si de verdad tienes sed, sino a si tienes sed de la verdad, de saberla, conocerla, tener la seguridad de que aquello en lo que crees es cierto y no va a cambiar. Tener esa sed puede resultar latoso, te hace cuestionarlo todo, volverte un preguntón, pero por otra parte, te hace buscar el único manantial que puede saciarla: Aquél que dijo de Sí mismo: “Yo soy el Camino, la Verdad, y la Vida” (Jn 14,6). Y una vez que la encuentras, ya no te conformas con menos.

Le sucedió a san Agustín, a quien la Iglesia celebra este 28 de agosto. Por su intensa sed de verdad estudió a fondo todas las filosofías de su tiempo, pero no quedaba satisfecho, en todas hallaba errores. Hasta que conoció al obispo san Ambrosio, cuyas enseñanzas no pudo refutar, y le despertaron la curiosidad por conocer la doctrina católica. Profundizó en ella y descubrió gozoso que ya podía dejar de buscar, ¡por fin había topado con la verdad! Se convirtió, fue bautizado, y llegó a ser obispo. Por la sabiduría e importancia de sus enseñanzas, vitales para la cristiandad, es uno de los Padres y Doctores de la Iglesia. Encontró en ella la verdad y no la abandonó jamás.

Llama la atención que haya quien siga el camino opuesto: conociendo la verdad, la pierda. Y es que hay católicos que se dejan llevar por el atractivo superficial que ofrecen ciertas corrientes dizque espirituales o religiosas, y no se cuestionan más allá.

Por ejemplo, el católico que coquetea con religiones o filosofías orientales, debía preguntarse: ‘¿de veras quiero cambiar gracia por karma?, es decir, ¿deseo renunciar a poder ser perdonado por Dios, por pura gracia, sin que lo merezca, y quiero optar por pagar implacablemente por todo lo malo que he hecho, sin posibilidad de perdón, y muchas veces sin saber siquiera qué hice mal?’ ‘¿De veras creo que me salvaré reencarnando no sé cuántas veces ni en qué, en lugar de confiar en Jesús como mi Salvador? ¿En serio renuncio a encomendarme al Dios personal revelado por Jesús, y prefiero hacer yoga para dizque conectarme a una supuesta energía universal? ¿Abandono la paz de saberme en manos del Creador y elijo la inseguridad del feng shui según el cual mi bienestar depende de una supuesta ‘buena vibra’ generada por los colores y materiales que emplee en mi ropa y hogar? ¿De veras está toda la verdad en iglesias fundadas por hombres tan pecadores o peores que yo, y no en la única que fundó el Hijo de Dios?’

Atreverse a cuestionarse necesariamente tiene que conducir a decidir dejar de estar tonteando y permanecer en donde está la verdad.

Y tal vez alguien se pregunte, como preguntaba un amigo el otro día: pero, ¿qué de veras la Iglesia Católica posee toda la verdad? La respuesta a eso es: ¡claro que sí!, si no lo creyéramos apaga, cierra y vámonos a buscar otra, como hacen muchos cristianos en EUA, que se ponen a visitar iglesias de distintas denominaciones (tienen de dónde escoger porque hay más de treinta mil, más las que se acumulen esta semana), a ver cuál les gusta porque el pastor predique bien, la gente sea simpática o los acojan con calidez.

Comprendo la pregunta de mi amigo, porque en estos tiempos se oye mal, políticamente incorrecto y petulante, afirmar que la Iglesia Católica tiene toda la verdad, y por eso, como decía un teólogo norteamericano, confundimos ‘apologetics’ con ‘apologize’, es decir, la apologética (la explicación y defensa de la fe), con pedir perdón por tener la verdad, como si nos avergonzara. Olvidamos que no la conocemos porque seamos muy listos, ni por haberla descubierto por nosotros mismos, sino por revelación de Dios. Jesús, que fundó la Iglesia Católica, le prometió que el Espíritu Santo la guiaría a la verdad. Negar que la tenemos, para no hacer sentir mal a alguien, no le ayuda, y más bien le desorienta vernos salir despistados a buscarla en otros lados.

Pidamos a san Agustín, quien encontró la verdad en la Iglesia, que ruegue por nosotros para que realmente sepamos valorarla y nunca vayamos a perderla.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7355Domingo, 27 de agosto de 2017, 14:00 horas
Pero ¡ganamos el partido!
‘¡¡¡Noooo!!! ¡No hagas eso!, ¡es un error!, ¡no saques al mejor jugadooooooor!!!!’

Así gritaba un tío mío cuando veía el futbol en la televisión y el entrenador pedía un cambio que a mi tío le parecía mal. Vociferaba instrucciones y lo regañaba como si pudiera oírlo; se pasaba el partido nerviosísimo, al borde de su asiento, se levantaba mordiéndose las uñas cada vez que su equipo estaba a punto de meter gol, y también se levantaba mordiéndose las uñas cada vez que era el otro equipo el que estaba a punto de meter gol. 

Grande fue mi sorpresa cuando una noche fui con mis papás a merendar a su casa y lo encontramos viendo el partido, pero estaba sentadito y de lo más tranquilo. Le pregunté de broma: ‘¿quién eres y qué hiciste con mi tío?, ¿no te ha sacado de tus casillas nada de lo que ha hecho el entrenador?’ 

Me respondió: ‘pues mira, en su lugar probablemente ya hubiera marcado varios penales, pero ¡ganamos el partido!, es eso lo que cuenta.’

Eso lo aclaró todo: mi tío se había comprado una videograbadora (a los nacidos en este siglo les aclaro que era un mamotreto que servía para ver películas y grabar programas en ‘videocassettes’ del tamaño de un ladrillo, ¡qué tiempos aquellos!). Estaba viendo un partido del que ya sabía el, para su gusto, feliz resultado, así que en lugar de padecerlo, se dedicó a disfrutarlo. 

Recordaba esto y pensaba, toda proporción guardada, que si saber el resultado favorable del partido, pudo serenar a esa fiera futbolera que era mi querido tío, q.e.p.d, cuánto más tendría que serenarnos a nosotros, saber que el partido de la vida lo ganará Dios; tener la certeza de que al final el bien vencerá al mal; que por más negras que se vean las cosas, por más difíciles que se pongan, no seremos derrotados si nos tomamos de Su mano.

No tenemos que vivir la vida al borde de nuestros asientos, mordiéndonos las uñas con desesperación cuando nos metan penales y tengamos en contra el marcador. No tenemos que juzgar las decisiones de Dios, lo que permita o impida en nuestra vida. Él sabe a quién deja en la banca, a quien pone a jugar y a quién le saca la tarjeta roja, dónde y cuánto, y tal vez de momento no lo entendamos, nos desconcierte, duela, asuste o inquiete, pero no hay que perder de vista que ya sabemos el resultado final, así que lo que nos toca a nosotros no es cuestionarlo todo, sino vivirlo con miras a la eternidad, considerando que sea favorable o aparentemente desfavorable, nos puede ayudar a jugar mejor, es decir, a crecer en amor, paciencia, mansedumbre, compasión, bondad, solidaridad, disposición para perdonar, para dar, para ayudar, en suma, para alcanzar la santidad y llegar por fin a recibir un trofeo que ya nadie nos pueda arrebatar, a disfrutar para siempre, de la victoria final.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7347Domingo, 20 de agosto de 2017, 14:00 horas
La Iglesia y sus dogmas
Un conocido cantante contestó, cuando le preguntaron en una entrevista, si él era persona de fe: ‘Bueno, sí, creo en Dios, pero ¡no en los dogmas de la Iglesia!’, y explicó con voz tipluda y gesto escandalizado: ‘es que ¡de plano se quedó en el oscurantismo de la Edad Media!’. Quien lo entrevistaba se rió y le dio la razón.

No sé si él leerá esto, pero lo que dijo amerita contestación, porque hay otras personas que comparten su opinión. En ciertos ambientes es ‘bien visto’, considerado una muestra de gran inteligencia y de elevado nivel intelectual, dárselas de que uno no cree en ningún ‘dogma’, como dando a entender que uno está muy por encima de conceptos cerrados, opresores, que uno es una persona libre, ‘moderna’, que cree en lo que se le da la gana y a la que nadie le dice lo que debe creer.

Pero la realidad es todo lo contrario. Sin los dogmas, no seríamos libres, sino prisioneros de nuestra ignorancia y límites, obligados a inventar y reinventar el hilo negro a cada paso, sin saber bien a bien en qué creer.

Para entenderlo, empecemos por aclarar qué es un dogma. 

El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española ofrece tres definiciones:

1. Proposición tenida por cierta y como principio innegable. 2. Conjunto de creencias de carácter indiscutible. 3. Fundamento o punto capital de un sistema, ciencia o doctrina.

Esto significa que los dogmas son los fundamentos sobre los que se puede edificar sólidamente un sistema, ciencia o doctrina. Liberarse de ellos no da libertad, sino inseguridad, como edificar sin cimentos. Consideremos estos ejemplos: Si un matemático dijera: ‘yo no creo en dogmas, a mí que no me vengan a imponer que dos más dos son cuatro, yo quiero pensar que el resultado puede variar’, su supuesta libertad no le ayudaría, todo lo contrario, lo orillaría al caos, pues no tendría un fundamento sólido para realizar operaciones matemáticas con la seguridad de obtener un resultado cierto.

Del mismo modo, un católico que dice creer en Dios pero no en los dogmas de la Iglesia, está tratando de deshacerse de principios que son fundamentales para su fe, cuya intención no es ‘obligarlo’ a creer sólo por obligarlo, sino darle una base firme, inamovible, incambiable, sobre la que puede asentar sólidamente su fe, sin temor a que le digan mañana que todo cambió.

Jesucristo no sólo fundó la Iglesia (ver Mt 16, 15-|19), sino se identificó con ella (ver Hch 9,1-5; Lc 10,16), así que no se puede creer en Él sin ella. Y prometió enviarle Su Espíritu Santo para recordarle Sus palabras (ver Jn 14, 26), y para guiarla hacia la verdad (ver Jn 16, 13).

Así pues, lo que los católicos creemos no es invención, sino revelación de Dios. Nuestra principal motivación para ser católicos es que estamos convencidos de que la Iglesia posee la plenitud de la verdad revelada por Él. Y los dogmas de la Iglesia contienen y expresan esa verdad. Por eso se les llama también ‘verdades de fe’. 

¿Cómo sabemos con certeza que son verdad? Porque Dios concedió al Papa el don de definir los dogmas con infalibilidad. Y ojo, cabe aclarar que los católicos no creemos que el Papa sea siempre infalible, sabemos que es un ser humano como todos, con caídas y errores. Solamente es infalible cuando, haciendo uso de su potestad como Vicario de Cristo, sucesor de Pedro, define un dogma, bajo la guía del Espíritu Santo y en comunión con toda la Iglesia.

Hay quien se queja de los dogmas de la Iglesia como si fueran miles o como si todo lo que ella enseñara fueran dogmas, y los católicos estuviéramos bombardeados por ellos. No es así. Son muy pocos, definidos a lo largo de los siglos, pero nos dan la seguridad de que podemos asentar en ellos nuestra fe, como sobre roca firme, sin temor de que, como les ha sucedido a otras iglesias, sectas y denominaciones religiosas, se les abran grietas y terminen convertidas en arenas movedizas por las presiones de la ‘modernidad’, de la ‘moda’ del momento o de lo ‘políticamente correcto’.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7339Domingo, 13 de agosto de 2017, 14:00 horas
Desde chiquitos
Estaba sentada en oración esperando que empezara la Misa, cuando llegó una mamá con varios niños de diversas edades, y se sentaron justo en la banca adelante de la mía. Confieso que pensé. ‘¡oh, no!’, imaginando que ella sola no podría controlarlos ni evitar que se la pasaran cuchicheando, riendo, columpiando las piernas, parándose, sentándose y haciendo mil cosas que de seguro me distraerían.

Me sorprendió, sin embargo, que antes de sentarse, todos hicieron reverencia al altar, incluso el adorable pequeñín, que no tendría más de dos años pues sus piernitas quedaron estiradas sobre la banca, ni siquiera alcanzaban a colgar. Para mi admiración y deleite estos muchachitos no se dedicaron a echar relajo, se nota que sabían dónde estaban y qué debían hacer, pues pusieron mucha atención a la celebración. Hoy, sus papás siguen asistiendo a la misma parroquia, sus hijos ya son grandes, algunos incluso casados, y se ve que lo aprendido en su infancia dio muy buenos resultados.

Ahora me da pena que, como fui enseñada que en la iglesia debía haber paz y silencio, algunas veces me cambié de banca para no estar junto a una nena demasiado inquieta, e incluso dije: ‘¡shhh!’ a los nietos de una señora que se la pasaban platicando. Hoy esa nena y esos hermanitos son jóvenes que siguen yendo a Misa a la parroquia, y es un gusto ver su devoción, y siento admiración por esa mamá y esa abuela que aguantaron las miradas intolerantes de no pocos feligreses, siguieron llevando a sus chamaquitos para acostumbrarlos a ir a la iglesia y sobre todo a amar las cosas de Dios.

Y me conmueven escenas como éstas, que veo a diario: un abuelito, sentado con un nieto como de cinco años y otro como de siete, en la banca frente a la imagen del Sagrado Corazón, hablándoles de Él; una señora, que lleva a su niña a adorar al Santísimo, y la nena, que cuando se arrodilla no es más alta que la barandilla, se queda mirándolo y platicándole; un adolescente que iba explicándole a su hermanito quiénes son los santos cuyas estatuas están colocadas a lo largo del pasillo; unos papás sentados en el claustro con su niña, oyéndola orgullosos rezar el Avemaría que recién se aprendió en el catecismo; unos invitados a una Primera Comunión que llevaban de regalo una Biblia para niños; una viejita que paseaba con su nieto por el parque y le enseñó a persignarse al pasar frente a la iglesia, y a dar gracias a Dios por el heladote que ella pudo comprarle. Y me encanta que los sábados, mientras el organista canta solemnemente: ‘¡Pueblo de reyes, asamblea santa, pueblo sacerdotal, pueblo de Dios, bendice a tu Señor!’, entra el celebrante y detrás de él en procesión, una docena de papás y padrinos, emocionados, trayendo en brazos a sus críos, radiantes en sus ropones blancos, para que reciban el Bautismo. ¡Conmueve saber que esos pequeñitos están a punto de ingresar a la familia del Padre, recibir al Espíritu Santo, adquirir la dignidad de sacerdotes, profetas y reyes! Y que sus papás y padrinos están dispuestos a comprometerse a enseñarles a amar a Dios, a gozarse de tener por Madre a María, conocer su fe, en fin, sentirse orgullosos de su pertenencia a la Iglesia.

En estos tiempos en que los niños pasan tantas horas al cuidado de extraños, en la guardería, en quién sabe cuántos grados de kinder, en cursos de verano, etc. y cuando están en casa se dedican a ver televisión o a jugar con dispositivos electrónicos, todo lo cual no siempre contribuye, sino todo lo contrario, a su crecimiento espiritual, qué bendición y qué importante que haya papás, padrinos, abuelos y demás familiares que les den testimonio de su amor por el Señor, y por María, y los enseñen, desde chiquitos, a amarlos y a encomendarse a ellos por el resto de su vida.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7328Domingo, 06 de agosto de 2017, 14:00 horas
Certeza y esperanza¿Cómo es posible que exhiban esto en un país en el que  mucha gente está padeciendo una terrible violencia?, vi a una señora llorando, ¡es demasiado impactante!’ 

Así dijo una persona a su acompañante, al salir de la exposición sobre la Sábana Santa que  se  exhibe  a  un  costado  de  la  Catedral  de  México.  Su  comentario  me  sorprendió porque yo recomendé esa exposición en este mismo espacio la semana pasada, y amigos que fueron a verla regresaron encantados. Continuó diciendo: ‘ Ya se sabe que Jesucristo dio su vida por una causa en la que creía, eso es muy respetable, pero muchas personas han  sufrido  cosas  terribles  contra  su  voluntad,  y  ver  esto  es  un  suplicio.’   Salieron apresuradamente. Sus palabras quedaron en mi mente. Hubiera querido responderle. Así que por si acaso lee esto, y sobre todo pensando en quienes quizá comparten su opinión, me animo a dar esta contestación.

Entre muchas cosas que enseñó, dijo de Sí mismo y prometió Jesús, cabe destacar tres: 

1. Enseñó que hay que amar a  los enemigos; perdonar, decir  la  verdad, ser  justos, pacíficos, mansos. Pero cuesta cumplirlo en un mundo que vive lo contrario. 

2.  Dijo  ser  Hijo  de  Dios,  Luz  del  mundo,  el  Camino,  la  Verdad  y  la  Vida  (no  uno  de tantos caminos o una de muchas verdades). Nadie en la historia se atrevió a afirmar eso de sí mismo. 

3.  Anunció  que  sería  rechazado,  que  padecería  mucho  y  sería  llevado  a  la  muerte,  y prometió que resucitaría. Y ¡ni Sus discípulos entendieron a qué se refería!

Quien  enseñó,  dijo  y  anunció  algo tan  fuera  de  lo ‘ normal’ , o  mentía,  o  estaba  loco, o era  quien  decía  ser,  es  decir:  Dios.  ¿Dónde  averiguar  la  verdad?  Desde  luego  en  los Evangelios, que no dejan duda acerca de Su divinidad. Pero también en la Sábana Santa, el  lienzo  que  envolvió  el  cuerpo  de  Jesús  en  el  sepulcro,  y que  muestra  no  sólo  las manchas de sangre de la flagelación, la corona de espinas, la crucifixión, y la lanzada en el costado, sino una imagen en negativo que el cuerpo de Jesús irradió en milésimas de segundo cuando resucitó. Es la prueba de que Jesús cumplió lo que prometió, y que era verdad todo lo que enseñó, dijo y anunció.  

Esa persona decía que Jesús murió por una causa en la que creía, pues sí, y esa causa era ella, aunque no lo supiera; eres tú, soy yo, somos todos.  

Porque  nos  ama,  Jesús,  siendo  Dios,  se  hizo  Hombre,  y  asumió nuestros  dolores, sufrimientos,  angustias  y  terrores,  caídas  y  pecados  para redimirlos.  Padeció  para librarnos del mal, murió para rescatarnos de la muerte. Siglos antes lo había profetizado Isaías: “por sus llagas hemos sido curados”. (Is 53, 5). 

Es  verdad,  como  decía  esa  persona,  con  sensibilidad,  que  hay mucha  gente  que  sufre, pero se equivocó al pensar que ver lo que padeció Jesús sólo la hace sufrir. Quien sufre, tiene  la  certeza  de  que  Jesús,  como  Hombre  que  sufrió,  le  comprende  y  acompaña,  y como Dios interviene, para iluminar y transformar aun su más oscura realidad. Sin duda duele  y  conmueve  ver cuánto  padeció  sin  merecerlo;  pero  queda  el  consuelo  de  saberque  lo  hizo  porque  nos  ama,  que  así  como  cumplió  Su  promesa  de  resucitar,  cumplirá las  demás,  que  como   Él,  también   nosotros  resucitaremos,  así  que  vale   la  pena esforzarnos por seguir Sus enseñanzas, por vivir según Su voluntad.  

Lamentablemente  esa  persona  no  captó el  sentido  de  la  exposición.  No  se  trata  de asomarse morbosamente a contemplar algo horrible que sucedió hace veinte siglos, para horrorizar  a  los  que  hoy  padecen, sino  abrir  una  esperanza,  sembrar  una  certeza:  el sepulcro quedó vacío, no es nuestro destino fatal. Gracias a Jesús estamos destinados a la  eternidad,  invitados  a  gozar  con  Él  una  felicidad  que  empieza  aquí y que  no  tendrá final.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7320Domingo, 30 de julio de 2017, 14:00 horas
El misterio de la Sábana Santa Ciencia y fe
Con agradecible sensibilidad, el Cardenal Norberto Rivera pidió que la entrada fuera gratuita, para que el costo no impidiera a nadie poder verla. Ya quien lo desee, y es una opción muy recomendable, puede rentar por $50 pesos la audioguía que irá dirigiéndole por toda la exhibición. Ésta consta de 250 piezas, 50 de ellas originales, distribuidas en 12 salas que van adentrando al visitante en la fascinante realidad de la reliquia más estudiada y admirada en la historia de la humanidad. Mira esta lista para darte una idea de las principales maravillas que contiene cada una:

Sala 1: La fascinante historia de cómo fue descubierta la Sábana, lugares que ha recorrido, y una réplica del arcón de madera donde estuvo oculta durante siglos.

Sala 2: Una cámara como la de Secondo Pía, el fotógrafo que reveló la imagen de la Sábana, y descubrió azorado que era ¡un negativo fotográfico!

Sala 3: Interesantes estudios forenses que muestran que Jesús no fue clavado como siempre ha sido representado, y los efectos en Sus manos, de los clavos.

Sala 4: Las asombrosas conclusiones de 33 científicos que realizaron toda clase de pruebas, incluida una de la NASA que reveló una sorprendente imagen tridimensional.

Sala 5: La verdad sobre la prueba de carbono 14 y por qué fallaron sus conclusiones.

Sala 6: El Mandylion, monedas y códices antiguos, irrefutables evidencias de la edad de la Sábana y su influencia en iconos e imágenes de Cristo a lo largo de los siglos.

Sala 7: El enigma nunca resuelto de los templarios y su posible relación con la Sábana.

Sala 8: Los estudios de los pólenes en la Sábana, que sitúan su origen en Jerusalén, en tiempos de Jesús.

Sala 9: Treinta monedas de plata del siglo I, piezas originales, como las que recibió Judas. Un flagelo como el usado para azotar a Jesús. Una réplica de cómo era realmente la corona de espinas. La punta de una lanza romana como la que abrió el costado de Cristo en la cruz. Réplica del letrero colocado en ésta, y réplica del sepulcro de Jesús, que muestra cómo se veía la Sábana tras la Resurrección: intacta pero ¡vacía!

Sala 10: Más estudios forenses, esta vez sobre los devastadores efectos de la crucifixión, y cómo fue la lanzada en el costado, así como esculturas que muestran cómo Jesús fue desenclavado, envuelto y sepultado, y la coincidencia de la Sábana con el Sudario de Oviedo.

Sala 11: Monitores con conclusiones de múltiples estudios científicos que revelan que la imagen impresa en la Sábana se debió a una especie de radiación de miles de millones de vatios, que duró menos de 0.04 segundos, penetró en la tela apenas 5 centésimas de milímetro, no está pintada (no tiene pigmentos ni trazos), no se transparenta a contraluz, tiene tercera dimensión, y no ha sido posible explicarla y mucho menos reproducirla, aun con la tecnología de hoy. La irradió, ingrávido, Jesús, envuelto en ella, y luego se esfumó sin tocarla. Por eso el apóstol san Juan, que seguramente ayudó a sepultar a Jesús, al verla tal como la dejó, pero allanada, desinflada, creyó, como lo aclara un fragmento que se muestra aquí con la correcta traducción del Evangelio (ver Jn 20, 8).

Sala 12: Conclusiones forenses sobre lo sufrido por el hombre de la Sábana. La impactante réplica digital de la Sábana Santa en tamaño natural. Y una escultura maravillosa y profundamente conmovedora de Cristo muerto, realizada con base en todas las evidencias halladas en la Sábana Santa, que muestran no sólo el lugar exacto de las heridas, y la postura en la que fue sepultado, sino la incomprensible serenidad del rostro de quien murió tan salvajemente torturado. Es terrible y bellísima a la vez, y en ella se conjugan ciencia, misterio y fe, la evidencia científica, lo inexplicable y la absoluta certeza de estar ante la reproducción más fiel de Jesús, lo más parecido a lo que vio Su Madre y quienes la acompañaron a dejarlo, muerto, en aquel sepulcro que Él pronto dejaría desierto.

Al ver esta exposición adquiere un nuevo sentido lo que dijo san Pablo sobre Cristo: “me amó y se entregó a Sí mismo por mí” (Gal 2, 20). Es un atisbo al infinito amor del Dios hecho Hombre, que sufrió hasta lo indecible con tal de rescatarte y rescatarme del pecado y de la muerte. Es un testimonio de lo que padeció, pero no lo contempla con morbo ni se atora en el dolor. Lo expone en toda su dolorosa realidad, sí, pero sobre todo para que comprendamos que el hombre de la Sábana Santa es sin duda alguna Jesucristo, nuestro Señor, que en ese lienzo nos dejó las huellas de Su Pasión, pero, sobre todo, el extraordinario retrato de Su Resurrección.]]>
http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7310Domingo, 23 de julio de 2017, 14:00 horas
Bien por mal
‘No hay mal que por bien no venga’, dice la sabiduría popular. ¿Qué significa eso? Que aun en algo malo que sucede puede hallarse algo bueno, o también que lo malo que ocurre, puede ser compensado con algo bueno.

En cristiano, cabría citar lo que dice san Pablo: “en todo interviene Dios para bien de los que lo aman” (Rom 8, 28). En ese ‘todo’ incluye no sólo lo que nos parece bueno, las bendiciones, favores y alegrías que claramente podemos detectar como venidas de Dios, sino también los problemas y sufrimientos que Él permite que nos sucedan, también allí, y casi podríamos decir que sobre todo allí, interviene para nuestro bien. Decía san Francisco de Sales que ‘Dios o nos libra de las dificultades o nos da la fuerza para superarlas’. Y ésta se manifiesta de muy diversas maneras. Por una parte derrama en nuestro interior una gracia sobrenatural que nos permite mantener la calma, superar el miedo, el dolor, ir saliendo adelante a cada momento, sabiendo aprovechar los caminos que se van abriendo y las soluciones que se van presentando. Pero también se manifiesta de manera externa, mediante la ayuda que recibimos de quienes nos expresan así su amor fraterno, su solidaridad.

En su extraordinaria Carta Apostólica ‘Salvifici Doloris’, san Juan Pablo II escribió:

“Podría decirse que el mundo del sufrimiento humano invoca sin pausa otro mundo: el del amor humano; y aquel amor desinteresado, que brota en su corazón y en sus obras, el hombre lo debe, de algún modo, al sufrimiento.” (SD 29).

Es verdad. Lo vemos, por ejemplo, cuando ocurre un desastre natural. De inmediato se organizan centros de acopio que pronto se llenan de alimentos, agua, cobijas, medicinas, enseres, etc. donados anónimamente por gente que quiere ayudar a otra gente a la que no conoce, pero a la que desea beneficiar sin esperar nada a cambio.

Es siempre conmovedora la solidaridad, porque muestra lo mejor del corazón humano, lo que está dispuesto a hacer, incluso a sacrificar, en favor de los demás.

Es cuando mejor se nota que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios, capaz de darlo todo por amor.

Reflexionaba en ello esta semana, al enterarme de que la otra noche entraron a robar a un monasterio cercano a mi parroquia. Las religiosas que lo habitan son Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento, se dedican a adorar día y noche al Señor y a interceder por toda la humanidad. Mucha gente acude allí a orar y también a pedir oraciones, y ellas siempre están dispuestas a escuchar y a acoger esas peticiones.

Se sostienen elaborando panes y galletas, pero los ladrones saquearon su cocina, dejándolas sin utensilios ni aparatos; se llevaron ¡hasta las mesas en las que acomodaban sus productos!

Es una situación muy difícil para ellas, y la están enfrentando serenamente, orando, poniéndose, como siempre, en las manos del Señor.

Pero y nosotros ¿qué podemos hacer? Desde luego encomendarlas a Dios, pero también buscar el modo de revertir esta situación, derrotar el mal a fuerza de bien, y como planteaba san Juan Pablo II; responder a la necesidad con solidaridad, para que una muy mala situación, se transforme en una gran bendición.

Favor de poner esto en un recuadrito pegadito al final del artículo (no arriba)

Si quieres, puedes ayudar a las hermanas con un donativo, a nombre de Consuelo Dueñas Dueñas, cuenta 1408462453, CLABE 012180014084624539, BBVA Bancomer, suc. 1283. Dios te bendiga y recompense tu generosidad.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7304Domingo, 16 de julio de 2017, 14:00 horas
¿Conoces a san Buenaventura?

Este 15 de julio la Iglesia celebra a san Buenaventura, extraordinario santo que lamentablemente no es muy conocido. ¿Qué sabes de él?  Averígualo:


1. Nació en 1221 en:

a) Bañoreal, Italia,

b) Asís, Italia

c) Barcelona, España


2. Su verdadero nombre era:

a) Francesco

b) Giovanni

c) Venturino


3. Ingresó a la orden de los:

a) Dominicos

b) Franciscanos

c) Jesuitas


4. ¿En dónde estudió?

a) En el convento

b) En la Universidad de París.

c) Nunca estudió.


5. Recibió su doctorado el mismo día que este otro gran santo:

a) Santo Tomás de Aquino

b) San Antonio de Padua

c) San Giuseppe Moscatti


6. Escribió:

a) Itinerario del alma hacia Dios.

b) Sobre la vida de perfección

c) Sobre la pobreza de Cristo.


7. Durante 17 años ocupó el cargo de:

a) Portero del convento.

b) Cocinero.

c) Superior de la orden.


8. ¿Qué estaba haciendo cuando fueron a notificarle que sería Cardenal?

a) Orando en la capilla.

b) Lavando los platos.

c) Arreglando el jardín.


9. San Buenaventura murió al terminar el Concilio de Lyon en 1274. ¿Qué sucedió que nunca había sucedido ni ha vuelto a suceder?

a) El funeral simultáneo de dos santos, pues santo Tomás de Aquino murió de camino al Concilio.

b) Se celebraron en todo el mundo Misas por el eterno descanso de san Buenaventura.

c) El Papa lo canonizó el mismo día de su funeral.


10. ¿Por qué se le llama ‘Doctor Seráfico’?

a) Porque era muy devoto de los Serafines.

b) Por su ardiente amor a Dios.

c) Porque el título se lo dio el Papa Serafín II.


RESPUESTAS:


1a. En italiano Bagnoregio, traducido también como Bagnorea. Cerca de Viterbo, en Italia.


2b. Se llamaba Giovanni Fidanza. Siendo bebé enfermó gravemente. Su madre se lo llevó a san Francisco de Asís, quien lo acercó a su corazón y oró por él. El niño abrió los ojos, sanó y sonrió al santo, que exclamó: ‘¡Buena ventura!’ Por ello cambió su nombre.


3.b. En agradecimiento a san Francisco, se hizo franciscano.


4b. Era considerado un gran sabio de su tiempo. Todos sus estudios y trabajos los ofrecía para gloria de Dios y salvación de las almas, y por amor a María.


5a. Santo Tomás de Aquino, que lo tenía en alta estima. Viéndolo escribir la biografía de san Francisco de Asís, dijo: ‘un santo escribiendo la biografía de otro santo’.


6a,b,c. Todas son suyas. Enseñaba que la perfección cristiana consiste en hacer bien las acciones ordinarias y todo por amor de Dios. Escribió más de quinientos sermones. Era muy humilde. Un día el Papa le encargó a él y a santo Tomás de Aquino escribir sobre la Eucaristía. Cuando san Buenaventura oyó lo escrito por santo Tomás, lo consideró tan bello que desechó lo suya considerándolo poca cosa.


7c. A los 36 años fue nombrado superior. Se consideraba ‘siervo de todos’. Visitó todos los conventos, fue un gran conciliador, su bondad y amabilidad ganaban los corazones. Es considerado el ‘segundo fundador’.


8b. Pidió a los delegados pontificios que colgaran el capelo cardenalicio de un árbol y pasearan un rato por el huerto, porque él debía terminar de lavar los platos.


9b. Murió a los 53 años, asistido por el Papa Inocencio V. Todos los obispos del Concilio asistieron al funeral. Caso único en la historia, el Papa ordenó que todos los sacerdotes del mundo celebraran Misa por el eterno descanso de san Buenaventura.


10b. Fue canonizado por el Papa Sixto IV en 1482. Por la importancia de su obra, fue declarado ‘Doctor de la Iglesia’ en 1588 por el Papa Sixto V. Se le llama "Doctor seráfico", porque "Serafín" significa "el que arde en amor por Dios" y este santo en sus sermones, escritos y actitudes demostró un ardiente amor a Dios.


ORACIÓN DE SAN BUENAVENTURA


“Oh Jesús:

Que te desee, te busque, te halle;

que a Ti vaya y a Ti llegue;

en Ti piense, de Ti hable,

y todas mis acciones encamine

a honra y gloria de Tu nombre,

con humildad y discreción,

con amor y deleite,

con facilidad y afecto,

con perseverancia hasta el fin;

para que Tú solo seas siempre

mi esperanza, toda mi confianza,

mi riqueza, mi deleite, mi contento,

mi gozo, mi descanso, mi tranquilidad,

mi paz, mi suavidad, mi perfume,

mi dulzura, mi alimento, mi sustento,

mi refugio, mi auxilio, mi sabiduría,

mi herencia, mi tesoro, mi posesión,

en el cual estén siempre fijos y firmes

e inconmoviblemente arraigados

mi alma y mi corazón. Amén.”

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7296Domingo, 09 de julio de 2017, 14:00 horas
De vacaciones con el Señor
Si Dios te invitara a ir de vacaciones con Él, ¿irías? Seguramente sí. Pues bien, ¿que te hace pensar que no lo ha hecho? Y antes de que vayas a revisar tu buzón a ver si te llegó algún 'paquete vacacional' proveniente del cielo, déjame aclararte que a lo que me refiero no es a viajar a algún 'destino turístico' como le dicen los agentes de viajes, sino a dejar tus ocupaciones habituales y disponerte a pasar un tiempo dedicado por completo a Dios, en otras palabras, a irte 'de retiro'.

Alguno puede decir: "ay no, eso de 'retiro' suena ya muy extremo, como para curas y monjitas, o beatas y mochos que no tienen otra cosa que hacer que pasarse todo el día rezando; que vayan ellos, eso no es para mí, yo no soy de 'esas ondas". Quien piensa así tiene una visión distorsionada de lo que es un retiro, por lo cual vale la pena aprovechar este espacio para aclarar algunos puntos:

¿En qué consiste eso de irse de retiro? En hacer un alto en la propia vida para volver el rostro hacia Dios y, con Su ayuda, examinar la propia vida al amparo de Su amor y de Su Palabra, encontrar en Él nueva luz para reemprender el camino y 'cargar baterías' para volver al mundo con ánimo renovado y fortalecido.

¿A quién le sirve ir a un retiro? A todos. No es algo sólo para sacerdotes o personas de vida consagrada. Hay retiros para todos los gustos y todas las edades, por ejemplo para jóvenes, matrimonios, católicos en general; en fin, cualquiera puede encontrar un retiro hecho a su medida.

¿Cuánto tiempo dura un retiro?  Varía. El mínimo recomendable es de una jornada, que empieza temprano en la mañana y termina por la noche; el más popular es el retiro de fin de semana, que comienza el viernes por la tarde o noche y termina el domingo por la tarde o noche. ¿En dónde se realiza un retiro? La gran mayoría se lleva a cabo en conventos o casas que pertenecen a alguna orden religiosa, pues suelen ser lugares muy propicios para esto: con amplios y bellos jardines que invitan a la contemplación y a la meditación, capilla, comedor, habitaciones adecuadas, etc. Pero puedes hacerlo en cualquier parte, incluso en tu propia casa.

¿Qué se hace en un retiro?  Varía mucho pero en la mayoría se sigue un horario que permite a los asistentes tener tiempo suficiente para tomar sus alimentos, descansar o hacer ejercicio, asistir a alguna charla, leer la Palabra de Dios, acudir a Misa, orar ante el Santísimo, en suma, reflexionar y dialogar sabrosamente todo el día con el Señor. Los retiros para niños o jóvenes incluyen también un buen espacio para 'dinámicas' y actividades recreativas que los mantienen interesados a la vez que divertidos. 

En algunos retiros se pide absoluto silencio a los asistentes, lo cual crea un ambiente de mucha paz que permite a cada persona mantener su reflexión interior sin tener que interrumpirla con una de esas charlas banales que suelen entablar los desconocidos que comparten momentáneamente una mesa, un pasillo, un salón, etc. Es un verdadero descanso para el alma (¡y los oídos!).

En la mayoría de los retiros los asistentes tienen posibilidad de charlar y aclarar sus inquietudes con el director espiritual, y desde luego, también pueden confesarse.

¿Cuándo hay retiros? Todo el año.

¿Cómo saber a qué retiro asistir? Pregunta a algún sacerdote. Revisa los aviseros o el boletín de tu parroquia, ahí suelen anunciarse estos eventos. Si hay una orden religiosa cuya espiritualidad te gusta, pregunta en su casa o convento si van a llevar a cabo algún retiro: Pide a miembros de tu comunidad, a familiares y amigos que te recomienden un retiro al que hayan ido, y, sobre todo, píele al Señor que guíe tus pasos para que sepas acudir donde y cuando Él quiera, al sitio preciso en el que pasarás en Su compañía las mejores vacaciones de tu vida.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7284Domingo, 02 de julio de 2017, 14:00 horas
¿Qué sabes de san Pedro y san Pablo?
Este 29 de junio la Iglesia celebra la Solemnidad de los Santos Pedro y Pablo, dos grandes apóstoles. ¿Sabes qué tienen en común y en qué son diferentes?  Prueba tu conocimiento. Califica cada una de las siguientes afirmaciones, con una V si la consideras verdadera, o una F, si crees que es falsa.
 
¿Cuáles son las coincidencias y las diferencias entre san Pedro y san Pablo?
 
1. Ambos eran judíos  (   )
2. Ambos tenían casa en Cafarnaúm (   )
3. Ambos cambiaron de nombre (   )
4. Ambos recibieron una esmerada educación (   )
5. Ambos eran casados (   )
6. Ambos fueron derribados (   )
7. Ambos fueron milagrosamente liberados de prisión (   )
8. Nunca se conocieron (   )
9. Ambos escribieron Evangelios y numerosas cartas  (   ).
10. Ambos murieron en Roma (   )
 
RESPUESTAS:

1 (V) Sí. Pedro era de Betsaida, una población pesquera junto al Mar de Galilea, y Pablo nació en Tarso de Cilicia, hoy Turquía.

2 (F) No, sólo Pedro vivía en Cafarnaúm (ver Mc 1, 21.29)

3 (V) Antes de su conversión, Pablo usaba su nombre hebreo, Saulo, pero después, probablemente para desligarse de ese nombre que todos asociaban con su época de perseguidor de cristianos, comenzó a usar su nombre griego. (ver Hch   9, 20-21; 13, 9). A Simón, Jesús le cambió el nombre a ‘Pedro’, para significar que este Apóstol es la piedra sobre la que Jesús fundó la Iglesia (ver Mt 16, 18).

4 (F) Pedro era un sencillo pescador, tal vez incluso era analfabeta (ver Mc 1, 16). El que recibió una esmerada educación fue Pablo (ver Hch 22, 3).

5 (F) Pedro fue casado (ver Mc 1, 30). Pablo, en cambio, era soltero (ver Hch 7, 1.7-8).

6 (V) Sí, de su soberbia. Cuando se terminó la Última Cena, Jesús le anunció a Pedro que lo negaría tres veces y éste no le creyó y se atrevió a asegurarle que no lo haría. Fue derribado de su soberbia cuando, vencido por el miedo, negó a su Maestro (ver Mc 14, 26-31. 66-72). Pablo, por su parte, estaba convencido de que los cristianos eran una secta que debía exterminar, y Jesús lo derribó de su soberbia y lo hizo comprender su error (ver Hch 9, 1-19). Ambos cambiaron y se volvieron muy humildes.

7 (V) A Pedro lo sacó de la prisión un Ángel (ver Hch 12, 1-19). Y cuando Pablo fue apresado, hubo un terremoto que abrió las puertas de la prisión. Cabe comentar que en su caso, él permaneció allí, lo cual contribuyó a la conversión del carcelero (ver Hch 16, 25-34).

8 (F) Pablo comenzó a predicar, enviado directamente por Jesús, pero luego subió a ver a Pedro, a Jerusalén (ver Gal 1, 11-18).

9 (F) No escribieron Evangelios, aunque se considera que el Evangelio de san Marcos contiene mucho que Pedro reveló directamente al evangelista. Pero sí escribieron cartas que forman parte del Nuevo Testamento, en la Biblia. Pedro escribió dos, y Pablo trece.

10 (V) Sí. Pedro murió crucificado. Pidió que lo crucificaran de cabeza porque dijo que no era digno de morir como murió su Señor. De ello dan testimonio san Ireneo, que fue discípulo del apóstol san Juan; san Clemente de Alejandría y Tertuliano. Pablo también murió en Roma (ver 2 Tim 1,8.16; 4,6-8).
 
EVALUACIÓN:

10-8 aciertos: ¡Muchas felicidades! Tu conocimiento es muy bueno. Sigue preparándote.
7-5 aciertos:  Tienes idea, pero te falta. Sigue preparándote.
4 o menos aciertos: ¿Atinaste de casualidad? No te conformes con saber poco. Sigue preparándote.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7277Domingo, 25 de junio de 2017, 14:00 horas
3 errores que no debemos cometer con la devoción al Sagrado Corazón
Junio es el mes que la Iglesia dedica al Sagrado Corazón de Jesús, cuya Solemnidad se celebra el viernes siguiente a la octava de Corpus Christi, y en este año será el día 23.

En relación con esta devoción procuremos evitar caer en alguno de estos tres errores:
 
1. Ignorarla o desestimarla

La devoción al costado abierto de Cristo y a Su amor ha existido desde los tiempos más remotos del cristianismo, pero fue en los siglos XI y XII que comenzó la devoción propiamente al Sagrado Corazón, como consta en escritos de san Anselmo, san Bernardo, santa Gertrudis y santa Matilde. Hubo muchos santos que le tuvieron devoción, pero fue hasta 1673, cuando Jesús se apareció a santa Margarita María Alacoque, religiosa del monasterio de la Visitación (orden fundada en 1610 por san Francisco de Sales), que esta devoción cobró la fuerza e importancia que tiene hoy. Es verdad que como católicos no estamos obligados a creer en revelaciones privadas, pero nos perdemos una gran riqueza si ignoramos o desestimamos las que han sido aprobadas por la Iglesia, como ésta, que nos muestra el infinito amor de Jesús, de un modo que nos conmueve y nos mueve a corresponderle. Conoce más acerca de ella en: bit.ly/1sRLM6X
 
2. Buscar sólo el beneficio

Jesús le pidió a santa Margarita María Alacoque que consolara Su corazón, lastimado por la ingratitud y las ofensas que recibía continuamente. De ahí que la principal razón de la devoción al Sagrado Corazón es la reparación, es decir, amarlo en compensación de los que no lo aman, adorarlo por los que no lo adoran, agradecerle por los que no le agradecen. Él hizo doce promesas extraordinarias para los devotos de Su Sagrado Corazón, y ofreció a quienes se confesaran y comulgaran el primer viernes de cada mes durante nueve meses seguidos, con intención de reparar las ofensas que recibe, que les concedería ‘la gracia de la perseverancia final’. Lamentablemente muchos supuestos devotos del Sagrado Corazón ponen más el acento en el beneficio que esperan recibir de Él y no en consolarlo, y cuando completan los nueve primeros viernes, no vuelven a recordarlo.
 
3. Considerarla pase seguro al cielo

El tercer error en que podemos caer es en creer que si cumplimos lo de los nueve primeros meses, ‘ya la hicimos’, ya tenemos asegurado nuestro ‘pase automático’ al cielo. Hay quienes, confiados en que alguna vez completaron lo de los nueve primeros meses, creen que ya pueden dejar de ir a Misa, dejar de confesarse, de orar, de leer la Palabra, en suma, olvidarse de vivir su fe, al fin que están seguros de salvarse. Es un error que tiene al menos dos serias consecuencias. La primera, que dejar de lado la vida de fe, es dejar de lado la relación personal con Jesús, y el mundo nunca compensará esa pérdida. Sólo el Señor es fuente de luz, de paz, de verdadera alegría. La segunda consecuencia es que optar por una vida de pecado pone en grave riesgo la propia salvación. El Sagrado Corazón no prometió salvar a alguien contra su voluntad, sólo prometió concederle la gracia de la perseverancia final, y como toda gracia, se la puede desaprovechar. Recordemos que en una de sus cartas pide san Pablo: “os exhortamos a que no recibáis en vano la gracia de Dios”. La recibe en vano quien por haber cumplido alguna vez lo de los nueve primeros viernes, se dedica luego a vivir en pecado y muere sin arrepentirse. 
 
La verdadera devoción al Sagrado Corazón de Jesús consiste en sumergirnos en Su amor, amarlo en reparación por los que no lo aman, y amar a los demás como los ama Él. 

Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío. ¡En un corazón encendido de amor como el Tuyo, transforma el mío!
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7266Domingo, 18 de junio de 2017, 14:00 horas
23 libros ¡para todo el mundo!
En días recientes nuestra colaboradora Alejandra María Sosa Elízaga nos comentó que terminó de editar varias colecciones de sus libros, ‘para ponerlos a disposición de todo el mundo’, así que quisimos conversar con ella al respecto.

DLF: ¿Qué nos puede contar acerca de esto que el año pasado era apenas un proyecto, y ahora es una realidad?

AMSE: Ediciones 72 publicó en su pag web (www.ediciones72.com), libros míos en formato electrónico. Y hubo personas que escribieron para decir que preferían leer ‘a la antigüita’, en libros de papel, poder hojearlos, subrayarlos, incluso regalarlos, y que en ese formato no era posible. Así que se decidió adaptarlos para subirlos a librerías de internet en las que los lectores que gustan de leer libros en papel, pudieran pedirlos así a domicilio, y los demás pudieran leerlos en sus dispositivos electrónicos a través de una aplicación gratuita que se llama ‘kindle’.

DLF: ¿Cuántas son y en qué consisten esas colecciones?

AMSE: Son cuatro colecciones. La primera se llama ‘Fe y vida’, y consta de cuatro volúmenes (‘Vida desde la fe’, ‘¿Te has encontrado con Jesús?’, ‘El regalo de la Palabra’ y ‘Gracia oportuna’) con reflexiones breves, iluminadas por algún texto bíblico.

La segunda colección, ‘La Palabra ilumina tu vida’, ciclos A, B y C, consta de tres libros (‘Caminar sobre las aguas’, ‘Como Él nos ama’ y ‘La mirada de Dios’), y la tercera colección ‘Lámpara para tus pasos’, ciclos A, B y C, también consta de tres libros (‘La fiesta de Dios’, ‘En casa con Dios’, y ‘Mar adentro’). Los libros de estas dos colecciones están compuestos por reflexiones sobre los Evangelios que se proclaman el domingo en Misa, relacionándolos con la vida cotidiana.

La cuarta colección se titula ‘La Palabra del Domingo’, ciclos A, B y C, está compuesta por tres libros (‘Murmullo de brisa’, ‘Estar con Dios’ y ‘La respuesta de Dios’), en los que se comenta no el Evangelio, sino alguna de las otras Lecturas que se proclaman en la Misa dominical. 

En los índices de estos libros se indica a qué domingo del ciclo litúrgico pertenece cada capítulo, de modo que quien, por ejemplo, busca material para una homilía, pueda localizarlo rápidamente.

DLF: Estamos hablando de trece nuevos libros, ¿qué hay de los anteriores?

AMSE: Ediciones 72 también ha subido a librerías de internet libros míos que había publicado: ‘Si Dios quiere’, guía práctica para discernir la voluntad de Dios en la propia vida’; ‘Camino de la cruz a la vida’, sobre la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, escrita en clave de misericordia; ‘Viacrucis del perdón’; ‘Docenario de la infinita misericordia del Sagrado Corazón de Jesús’, una meditación sobre doce acciones de Jesús que muestran Su misericordia; ‘¡Desempolva tu Biblia! Guía práctica para empezar a leer y disfrutar la Biblia’; ‘¿Qué hacen los que hacen oración? Guía práctica para empezar a orar y disfrutar la oración’, y recientemente subió también mi último libro ‘Creo, guía práctica para comprender y vivir el Credo’, que dedica cada capítulo a una palabra o frase del Credo.

También la editorial PPC publicó en papel y en librerías de internet una nueva edición de mi libro ‘Por los caminos del Perdón’, y está por publicar también nuevas ediciones de otros dos de mis libros: ‘Ir a Misa ¿para qué? Guía práctica para disfrutar la Misa’, y ‘Para orar el Padrenuestro’.

DLF: En total veintitrés libros que ahora podrán llegar a lectores de habla hispana de cualquier lugar del planeta.

AMSE: Ésa es la idea, y por eso valió la pena el esfuerzo.

DLF: ¿En qué librerías de internet se pueden conseguir?

AMSE: En amazon.com, iBooks, Barnes&Noble, smashwords, lulu, kobo, createspace e inktera. Aquí en México probablemente lo más fácil sea pedirlos a: http://amzn.to/2pZ3cgk

DLF: Pues enhorabuena, ojalá muchos lectores puedan descubrirlos y aprovecharlos.

AMSE: Quiera Dios que así sea. Y mil gracias por permitirme darlos a conocer a los lectores de ‘Desde la Fe’.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7257Domingo, 11 de junio de 2017, 14:00 horas
La orquesta del Espíritu Santo
‘¡¡Esto suena horrible!! ¡Yo ya me quiero iiiiir!!!’

Fue una de esas frases que sueltan los niños a voz en cuello, provocando que sus papás piensen: ‘tierra trágame ’, y que los que estén alrededor suelten la carcajada.

La dijo un chamaquito al que llevaron a un concierto. Cuando los músicos llegaron a afinar sus instrumentos, y sólo se oían notas sueltas y hasta chirridos, decidió que ese ‘concierto’ no le gustaba nada. Su mamá le pidió que se esperara a que llegar el director, y entonces vería qué bien los organizaba y qué bonito tocarían. 
Recordé esto al leer en la Segunda Lectura que se proclama en Misa este domingo (ver 1Cor 12, 3-7.12-13), que San Pablo afirma que “hay diferentes dones, pero el Espíritu es el mismo. Hay diferentes servicios, pero el Señor es el mismo. Hay diferentes actividades, pero Dios, que hace todo en todos, es el mismo.”

Cada uno de nosotros tiene diferentes dones, presta diferentes servicios, realiza diferentes actividades, pero el que nos convoca a todos es el Espíritu Santo. Somos como miembros de una orquesta, de la cual Él es el director. 

Y cabe pensar que lo que aplica a los miembros de una orquesta, puede aplicar también a nuestra vida espiritual.

1. Ensayar. Ninguna orquesta se presenta a tocar sólo el día del concierto. Suelen tardar meses ensayando muchas horas cada día. Tampoco nosotros podemos simplemente querer llegar al cielo sin haber ensayado, a toda hora, todos los días, amar, comprender, decir la verdad, consolar, ayudar...

2. Repasar lo que falla. Un músico pone más atención al pedacito que le sale mal, y se esfuerza en repasarlo, practicarlo una y otra vez hasta irlo dominando. Así también nosotros, hemos de ponerle más atención y practicar con más empeño eso que nos falla, por ejemplo, la paciencia o el perdón.

3. Ser puntual. Si un miembro de la orquesta llega tarde, no se puede empezar; hace a todos esperar y desesperar. Tampoco hemos de llegar tarde a la vida espiritual, estar posponiendo el encuentro con Dios, dejar para después leer la Palabra, para más tarde la oración, para otro día ir a Misa. La cita es hoy, ahora, ahorita.

4. No faltar. La ausencia de un músico se siente, y la nota que no dio, quedará sin tocar. Igual en la vida espiritual, lo que cada uno de nosotros puede hacer o dar, nadie más lo puede hacer o dar. Nuestras omisiones dejan vacíos que nadie más puede llenar.

5. Buscar la perfección. Un músico, por bueno o talentoso que sea, arruina el concierto si toca desganado, mediocremente, al ‘ahí se va’. También en la vida espiritual, hemos de esforzarnos por dar lo mejor. No importa que sea pequeño, se vuelve grande si lo hacemos con gran amor. 

6. Dejarse dirigir. Un músico no puede tocar lo que le dé la gana y cuando se le dé la gana, debe obedecer al director. Igual en la vida espiritual, hemos de ser sensibles a las mociones del Espíritu Santo, amoldarnos a Su voluntad.

7. Trabajar en equipo. Si un músico de orquesta se siente solista, se cree mejor que los demás, se impacienta y los critica, generará molestia y desunión. En la vida espiritual nadie debe sentirse superior a otros, debemos recordar que todos somos iguales, miembros de la misma familia. Hay que hacer el esfuerzo por armonizar con todos; ser pacientes, con nosotros y con los demás, no criticar, empatizar, ayudar.

8. ¡Tocar! Ningún músico se debe quedar ‘ensayando’, ‘afinando’ toda la vida, tiene que lanzarse a tocar. También nosotros, no podemos quedarnos preparándonos toda la vida sin lanzarnos a dar aquello para lo que el Espíritu Santo nos quiso capacitar. Cada uno tendrá que considerar cuáles son sus dones y carismas, y ¡ponerlos ya a trabajar! No dejemos de participar en Su concierto universal.

9. No buscar aplausos. La orquesta se goza con la ovación del público, pero eso, en la vida espiritual, no debe suceder. No merecemos aplausos, porque si nos desempeñamos bien, no es mérito nuestro, sino de nuestro Director. Sólo al Espíritu Santo que alabar y agradecer.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7248Domingo, 04 de junio de 2017, 14:00 horas
Cinco primeros sábadosHay muchos católicos que no la conocen, que ni siquiera han oído hablar de ella.

Muchos otros que sí la conocen, pero no la practican.

Y otros más que la conocen e incluso empezaron a practicarla, pero no la completaron.

Se trata de la devoción de Fátima más ignorada y olvidada.

Cuando la gente piensa en Fátima, piensa en Lucía, Francisco y Jacinto, los tres pastorcitos; en las apariciones del Ángel; en las oraciones que les enseñó y que probablemente acostumbra rezar; ha oído que tuvieron una horrible visión del infierno; desde luego recuerda también las apariciones de la Virgen, que reveló tres secretos, y que hubo un milagro del sol, pero suele pasar por alto algo que la Virgen y luego también Jesús, pidieron a Lucía realizar y difundir. ¿De qué se trata? De la devoción de los cinco primeros sábados, en honor del Inmaculado Corazón de María
 
¿En qué consiste?

En que cada primer sábado de mes, durante cinco meses seguidos, se realice lo siguiente, con intención de reparar los pecados contra el Inmaculado Corazón de María:

1. Confesarse (de preferencia ese mismo día, pero puede ser unos días antes o después).

2. Comulgar.

3. Rezar cinco décadas del Santo Rosario (por ej: los Misterios gozosos).

4. Hacerle compañía a María al menos quince minutos, meditando todos los Misterios del Rosario.
 
¿Qué obtiene quien practique esta devoción?

María le promete algo en verdad extraordinario: ‘asistirle a la hora de su muerte con las gracias necesarias para que pueda salvarse’. Esto no significa que esta devoción sea una fórmula mágica o un pase gratuito para librar del infierno a los que mueran sin arrepentirse; simplemente garantiza a quien la realiza, que María le va a ayudar, para que tenga la posibilidad de no morir en pecado mortal (dependerá de cada persona si lo sabe aprovechar...).
 
¿Por qué en sábado?

Decía santo Tomás de Aquino que el sábado siguiente al Viernes Santo, la única que permaneció firme en su fe fue María, y por eso la Iglesia, para honrarla, le dedica ese día.
 
¿Por qué cinco?

Jesús se le apareció a sor Lucía en la noche del 29 al 30 de mayo de 1930, y Él mismo lo explicó: “Hay cinco tipos de ofensas y blasfemias pronunciadas contra el Inmaculado Corazón de María. Blasfemias: (1) contra su Inmaculada Concepción; (2) contra su virginidad perpetua; (3) contra su divina maternidad, rehusando al mismo tiempo, aceptarla como Madre de la humanidad; (4) la de aquellos que tratan públicamente de implantar en los corazones de los niños indiferencia, desprecio o incluso odio hacia esta Madre Inmaculada; y (5) por aquellos que la insultan directamente en sus sagradas imágenes.”
 
Hay cinco primeros sábados de aquí a que termine el centenario de las apariciones de Fátima el 13 de octubre. Aprovechémoslos. Pero más que por el interés en lo que podemos obtener con esta devoción, hagámosla por amor a nuestra Madre María, para consolarla y reparar las ofensas con que es ofendido y lastimado su Inmaculado Corazón.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7240Domingo, 28 de mayo de 2017, 14:00 horas
25 alegrías de ser católicosDicen que ‘un cristiano triste, es un triste cristiano’. La alegría es uno de los frutos del Espíritu Santo, y una característica de este tiempo de Pascua. Así que comentando con amigos qué nos alegra de ser católicos, se nos ocurrieron tantas razones que no cabrían aquí, pero como quisiera animarte a considerar si coinciden con las tuyas o qué otras añadirías, te comparto nuestra lista.
Nos alegra (y mucho):

1. Comprobar que no estamos solos en el universo, intentando inútilmente descifrar el sentido de nuestra existencia, que Dios existe, es  “compasivo y clemente, paciente, misericordioso y fiel” (Ex 34,7), nos creó porque nos ama, y nada puede separarnos de Su amor (ver Rom 8, 35-39).

2. Pertenecer, por nuestro Bautismo, a la gran familia de Dios Padre, gozar la libertad de ser Sus hijos.

3. Seguir a Jesús, que nos invita a Su Reino y nos ofrece salvarnos del pecado y de la muerte.

4. Reconciliarnos con Dios y recibir Su gracia, Su abrazo, Su perdón

5. No sólo recibir la Palabra de Dios, sino su correcta interpretación, inspirada por el Espíritu Santo.

6. Comulgar el Cuerpo y la Sangre de Cristo, verdadera comida y verdadera bebida de vida eterna.

7. Que Jesús esté realmente presente, en Cuerpo y Sangre, Alma y Divinidad, en la Eucaristía. Poder comulgarlo, contemplarlo, adorarlo.

8. Contar con la poderosa acción, guía e intercesión del Espíritu Santo, que nos guía a la Verdad.

9. Disfrutar de la maternal ternura y protección de María, Madre de Dios y Madre nuestra.

10. Aprovechar la oración y el ejemplo de los santos.

11. Contar con la ayuda de los ángeles, y, en especial, de nuestro Ángel de la Guarda.

12 Que en cualquier lugar del planeta podemos entrar a una iglesia católica y sentirnos entre hermanos, alrededor de la mesa del Pan y la Palabra.

13. Confiar en que sin importar si somos santos o pecadores, siempre somos acogidos en nuestro hogar, la Iglesia.

14. Pertenecer a la Iglesia que Cristo fundó, la institución más antigua y sólida del mundo, que muchos han intentado pero nadie ha podido destruir.

15. Tener por pastor a un sucesor de san Pedro en línea ininterrumpida.

16. Ser miembros de la institución no gubernamental que más ayuda humanitaria ofrece en todo el planeta a quien lo necesita, sin distinción de razas, credos, situación política, económica, etc.

17. Gozar del color y aroma de las flores, la luz de las velas, la luminosidad de los vitrales, la belleza de las imágenes, esculturas y las pinturas, la armonía de la música, la magnificencia de la arquitectura, todo destinado a honrar, con nuestros cinco sentidos, a Aquél que ha querido quedarse entre nosotros hasta el fin del mundo.

18. Saber que los principios y enseñanzas de la Iglesia son sólidos, firmes, no cambian con el tiempo, no dependen de la moda o el gusto de la época.

19. Heredar la inestimable riqueza de las obras y enseñanzas de los Padres de la Iglesia, los doctores de la Iglesia y todos los grandes sabios y santos católicos desde el inicio del cristianismo hasta nuestros días.

20. Pertenecer a una familia que expresa de las maneras más diversas su fe y poder elegir entre los distintos movimientos y espiritualidades el camino que mejor nos conduzca a Dios.

21. Ser parte de una familia que a pesar de que incluye grandes pecadores, incluye también grandes santos, gente heroica que lo ha dejado todo para seguir a Cristo, misioneros, religiosos y religiosas, laicos comprometidos que anónimamente se desgastan en el servicio a los hermanos.

22. Saber que la Iglesia nos ofrece todo lo necesario para ser santos y alcanzar la salvación.

23. Contar con los siete Sacramentos, signos sensibles del amor de Dios que nos confieren eficazmente una gracia especial que nos transforma y nos permite vivir nuestra vida ordinaria de modo extraordinario.

24. Pertenecer a una institución que defiende la vida desde su concepción hasta su fin natural.

25. Saber que la Iglesia es Madre y Maestra, que el Espíritu Santo la guía, que es la depositaria de la revelación y del tesoro de la fe. Que no es una institución solamente humana, sino también divina.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7233Domingo, 21 de mayo de 2017, 14:00 horas
4 lecciones del Maestro para los maestrosCuando uno quiere aprender un oficio o profesión, nada como pedir consejo a un experto. En el caso de los maestros (para los que va desde aquí mi admiración y una felicitación en su día, este 15 de mayo), lo mejor es volver la mirada hacia Jesús, el Maestro por excelencia, porque ¡hay tanto que aprender de Él!, por ejemplo, entre otras incontables e invalubales, estas cuatro lecciones:

1. Amen a sus alumnos

Jesús, nuestro Maestro, dijo: “Como el Padre me ama, así los amo Yo”. (Jn 15, 9).
Sólo el maestro que ama a sus alumnos, con un amor como el de Jesús, con un amor como el que describe san Pablo en su Carta a los Corintios (ver 1Cor 13), puede tenerles verdadera paciencia, no irritarse, no humillarlos, disculparlos, esperar de ellos lo mejor y estimularlos para lograrlo. Y por su parte un alumno responde mejor a un maestro que le exige mucho, o le hace una corrección, si sabe que lo hace por su bien, con amor.

2. Encamínenlos a la verdad

Jesús dijo: “La verdad os hará libres” (Jn 8, 31), y quienes se acercaban a Él con una pregunta, siempre recibían una respuesta, aunque fueran en mal plan y sólo para ponerlo a prueba. Y no sólo respondía, también preguntaba, cuestionaba, invitaba a Sus oyentes a reflexionar, a no conformarse con no saber o con permanecer en el error.

No hay que tener miedo a los alumnos preguntones, al contrario, hay que animarlos, porque su sed de verdad los llevará, tarde o temprano a Aquel que dijo de Sí mismo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14,6).

3. Anúncienles el Reino de Dios, de palabra y de obra.

Lo primero que hizo Jesús cuando empezó a predicar, fue anunciar el Reino de Dios (ver Mc 1, 14-15). Un maestro católico no puede limitarse a enseñar su materia, sino aquello que es fundamental para la vida del alumno: el amor, la solidaridad, la justicia, el perdón, la paz, etc. en otras palabras, los valores del Reino.

Y no sólo enseñarlos de palabras, sino sobre todo con su propio ejemplo. En tiempos de Jesús, la gente se admiraba porque enseñaba “con autoridad, y no como los escribas” (Mc 1, 22). ¿Qué le daba esa autoridad? No sólo Su sabiduría, también Su perfecta coherencia, que vivía lo que predicaba. Y es que como dicen por ahí, las palabras convencen, pero el ejemplo, arrastra.

4. Anímenlos a compartir lo aprendido.

Jesús pidió a Sus discípulos: “Vayan por todo el mundo, predicando la Buena Nueva” (Mc 16, 15). Los envió a enseñar y a dar testimonio de lo que aprendieron de Él.

Un alumno puede distraerse durante una clase, y olvidar pronto de qué trató, pero si sabe que luego él debe dar esa clase, pone más atención y se la graba bien para no olvidarla. Se aprende mejor sabiendo que se ha de compartir lo aprendido. Que los maestros animen a sus alumnos a compartir en casa, con familiares y amigos, los valores que les han impartido.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7220Domingo, 14 de mayo de 2017, 14:00 horas
7 razones para encomendarnos a María
¿Por qué los católicos nos encomendamos a la Virgen María? 
Tenemos, entre otras muchas, estas siete poderosas razones:

1. María es Madre de Jesucristo.

Lo dice en la Biblia (ver Mt 1,16.18;2,11; Lc 1, 42-43). Si somos seguidores del Señor, y Él nos pide ‘honrarás a tu padre y a tu madre’, estamos llamados también a honrar a Su Madre.

2. María vive en el cielo, al lado de su Hijo.

Dice el Salmo: “No permitirás que tu fiel sufra la corrupción”. Y ¿quién fue más fiel que María, que dio el sí a Dios y lo sostuvo toda su vida? Por ello los católicos creemos que Jesús no permitió que Su Madre sufriera la corrupción del sepulcro, por lo que, al término de su vida mortal, María fue asunta al cielo en cuerpo y alma, y vive en el cielo junto a su Hijo. Recordemos que Jesús mismo afirmó que “para Dios todos viven, porque no es un Dios de muertos sino de vivos” (Lc 20,38). Tenemos la certeza de que María nos mira desde el cielo, conoce nuestras necesidades y escucha nuestras súplicas.

3. María nos comprende y nos ayuda.

Como ser humano, como mujer, comprende perfectamente nuestra condición humana. Y los Evangelios la muestran siempre atenta a las necesidades de los demás y siempre dispuesta a ayudar: por ej: en cuanto se entera de que su anciana prima está embarazada, va presurosa a apoyarla (ver Lc 1, 36.39-40), y en cuanto se da cuenta de que en cierta boda faltaba el vino, avisó a Jesús (ver Jn 2,3). Podemos siempre contar con Ella.

4. María es nuestra Madre.

Desde la cruz, Jesús encomendó a María al discípulo amado (ver 19, 25-27), y en él, a todos nosotros. Y desde entonces, Ella nos acogió como Madre.

5. María intercede por nosotros.

No acudimos a Ella como si fuera diosa, nuestra devoción no es idolatría. Le pedimos, como en el Avemaría que ‘ruegue por nosotros’, a ¿quién?, a Dios.

En revelaciones y apariciones como la de la Virgen de Guadalupe, María nos ha declarado su amor maternal y ofrecido su intercesión. En la Biblia dice que “hay un solo mediador entre Dios y los hombres: Cristo Jesús” (1Tim 2,5), pero ello no quita que María pueda interceder por nosotros ante su Hijo, al igual que tú o yo podemos orar por otros, como pide la Biblia (ver St 5, 16; 1Tim 2,1).

6. María obtiene de Jesús cuanto le pide.

En el Antiguo Testamento vemos que la mujer más poderosa de un reino no era la esposa del rey (solían tener muchas), sino su madre (ver, por ej: 1Re 1). En el Evangelio vemos que también María, Madre del Rey, tiene el poder de obtener de su Hijo lo que le pide. En la boda de Caná, Jesús acepta intervenir, sólo porque Su Madre se lo pidió (ver Jn 2,6-11). San Bernardo decía: ‘Cuando María ruega, nada se le niega’.

7. María nos lleva hacia Dios.

La verdadera devoción a María, no se queda en Ella, sino nos conduce hacia Dios. María no quiere nada para sí, Ella nos presenta a Jesús y siempre nos pide: “hagan lo que Él les diga” (Jn 2,5). Acercarnos a Ella es acercarnos a Él, amarla para amarlo a Él.

Tres recomendaciones para aprovechar este mes de mayo, dedicado a María:

1. Curso sobre María. ‘Conocerla mejor, para amarla más’, gratuito, en internet, en esta dirección: www.ediciones72.com/curso_Maria.php

2. El St Paul Center (centro san Pablo) del estupendo teólogo Scott Hahn produjo una serie de excelentes videos llamados ‘The Bible and Mary’ (La Biblia y María). Cada uno dura media hora y son en verdad extraordinarios, no te los puedes perder. Durante mayo puedes disfrutarlos gratuitamente en internet, tanto en inglés como en español, registrándote en:  https://stpaulcenter.com

3. Lee ‘Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen’, de san Luis María Grignion de Montfort, y haz la consagración a María que él propone.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7211Domingo, 07 de mayo de 2017, 14:00 horas
5 razones para creer que Jesús resucitó‘¡Resucitó!, ¡en verdad resucitó!’, es el saludo gozoso que intercambian los cristianos de Oriente en Pascua. Y si acaso alguien se pregunta por qué creemos que Jesús resucitó, cabe responderle que tenemos, al menos cinco poderosas razones para creer en la Resurrección:

1. Él lo anunció y lo cumplió.

Jesús, que nunca mintió, les anunció a Sus discípulos que resucitaría (ver Mc 8, 31; 9, 30-31; 10, 32-33). Y en el Evangelio según san Juan prometió no sólo que Él resucitaría, sino también quienes creamos en Él (ver Jn ´6, 40. 54; 11, 25; 14, 1-6).

2. Los testimonios de los contemporáneos de Jesús
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Entre los historiadores, se considera muy valioso, y válido, un documento que narra algún hecho cien o doscientos años después de ocurrido. ¡Cuánto más son valiosos y válidos los testimonios de quienes vivieron en tiempos de Jesús y escribieron cuando apenas habían transcurrido unos cuantos años!

En los cuatro Evangelios y en Cartas de san Pedro, san Pablo, se afirma claramente que Jesús resucitó, y se menciona incluso cómo y a quién se apareció después de resucitado, gente que todavía vivía cuando fueron escritos estos textos, y que hubiera podido desmentirlos (ver Mt 28,9-10.16-19; Mc 16, 9-14; Lc 24, 13-48; Jn 20, 11-21, 24,30; Hch 2, 22-24; 1Cor 15, 3-8; 1Pe 3, 18-22). Y quienes describen las apariciones de Jesús Resucitado mencionan que lo tocan, que come con ellos; usan un lenguaje claro, no simbólico. Además, cabe hacer notar que cuando las mujeres dijeron a los apóstoles que Jesús resucitó, no les creyeron, pero cuando lo vieron resucitado, tuvieron un cambio radical de actitud, pasaron de la incredulidad y del terror que los había hecho esconderse, a la certeza y la valentía de salir a ser Sus testigos, y estar dispuestos a dar su vida por Él.

3. La enseñanza de la Iglesia Católica.

El Catecismo de la Iglesia Católica afirma claramente, como dogma de fe, que la Resurrección de Cristo fue un hecho histórico, es decir, que sucedió realmente  tal como lo narran los Evangelios, y no se le puede interpretar de otra forma. (ver CEC #639; 643-646).

4. El testimonio de la Sábana Santa.

En Turín se conserva la sábana que envolvió el cadáver de Cristo en el sepulcro.

Tiene marcas que produjo una radiación intensísima que emanó del propio cuerpo, marcas que revelan que en ese instante el cuerpo estaba ingrávido, es decir, flotando en el aire (pues si hubiera seguido acostado se hubieran impreso con más intensidad en la parte inferior, por el peso, pero no es así). También tiene marcas de sangre (por espinas clavadas en la cabeza; ciento veinte marcas de cuarenta azotes dados con un flagelo triple; golpes varios; caídas que lastimaron las rodillas; llagas en las muñecas y los tobillos que fueron traspasados por clavos, y una herida en el costado), que nos hablan de Su sufrimiento atroz y Su muerte, en notable contraste con la serenidad y paz de Su rostro. Es sin duda una ‘instantánea’ del momento de la Resurrección y un poderoso testigo. Dice el Evangelio que cuando Juan entró al sepulcro, “vio y creyó”, claro, él había ayudado a envolver a Jesús en la sábana y fue un impacto verla tal como la habían dejado cuando cubría el cuerpo de Jesús, pero ¡vacía!

5. Nuestra propia experiencia

Dice el salmista: “haz la prueba y verás qué bueno es el Señor” (Sal 34,9). Todo aquel que hace la prueba de establecer una relación personal con el Resucitado, leer Su Palabra, dialogar con Él en la oración, recibir Su perdón en la Confesión, y a Él mismo en la Eucaristía, no puede menos que recibir Su gracia y Su paz, y descubrirlo vivo y presente en Su vida. Entonces la Resurrección de Jesús, y la suya propia algún día, se vuelven una fuente cierta de consuelo, esperanza y alegría.]]>
http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7185Domingo, 16 de abril de 2017, 14:00 horas
Lecturas para Semana Santa‘Me gustaría quedarme a participar en los oficios de Semana Santa, pero mi familia quiere que vayamos de vacaciones. Desde luego que me voy a llevar mi Biblia, y la Liturgia de las Horas, pero quisiera preguntarle, ¿qué libro me recomienda para que pueda leer en los días santos y así al menos tener unos ratos de reflexión y oración?’

Esta pregunta me llegó por email, de parte de una persona que vive en otro país. Pero no es un caso único, mucha gente suele buscar en estos días alguna lectura espiritual que pueda ir leyendo y meditando, y que le ayude a irse metiendo en el ambiente de la Semana Santa, sea que pueda o lamentablemente no pueda ir a la iglesia.

Hasta hace poquito tiempo no hubiera podido proponerle que leyera alguno de mis libros, porque sólo se distribuían en algunas librerías de la Ciudad de México, pero ahora, con el favor de Dios y gracias las maravillas de la tecnología moderna, me siento feliz de anunciar que ya están disponibles en las librerías de internet como Amazon, Barnes & Noble, Smashwords, Ibooks, etc., y se pueden solicitar impresos en papel, sea en pasta dura o blanda, (llega por servicio de paquetería a domicilio), o en versión electrónica, que se descarga en segundos en la aplicación gratuita kindle, y se puede leer en cualquier dispositivo electrónico. Así que para esta Semana Santa, me atrevo a recomendarte:

Camino de la Cruz a la Vida
(publicado por Ediciones 72)

Basado en un viacrucis bíblico que propuso san Juan Pablo II, dedica un capítulo a cada estación, desde la oración de Jesús en el Huerto de los Olivos, hasta la Resurrección, y en cada uno examina qué hizo Jesús, y qué aprendemos de ello, y qué hicieron los otros personajes que aparecen en la escena (por ejemplo los apóstoles, o Judas, o Pilato, etc.), y qué aprendemos de ello. Está escrito, de principio a fin, en clave de misericordia, pensado para ser un apapacho para el alma. Y cada capítulo termina con un poema que es en realidad una oración, y permite al lector continuar su propio diálogo con Dios.

Viacrucis del Perdón (publicado por Ediciones 72)

Toma las estaciones del viacrucis tradicional, y va relacionando el tema de cada una con los pasos que hay que dar para lograr perdonar. Fue escrito para ser realizado al aire libre, sea en la calle, en el jardín de algún convento o casa de retiros, o en el hogar.

Cada estación incluye un breve texto bíblico, una breve meditación y una oración. Su objetivo es que quienes participan en el viacrucis, no lo hagan como turistas o espectadores, sino que vayan acogiendo interiormente las reflexiones, de modo que conforme avanzan en el viacrucis, avancen también en su disposición a perdonar.

Por los Caminos del Perdón (publicado por PPC y a la venta en librerías religiosas en todo el país)
Esta obra responde a las preguntas: ‘¿qué es el perdón?’, ‘¿por qué debo perdonar?’, ‘¿por qué es tan difícil?’, ‘¿cómo lograrlo?’

Con ayuda de un acróstico, propone pasos específicos, muy fáciles de recordar, para que, con la ayuda de Dios, aún el rencor más arraigado pueda ser sanado, y la persona experimente la libertad y felicidad de lograr por fin perdonar.

Otros libros también disponibles en librerías virtuales son: ‘Docenario de la Infinita Misericordia del Sagrado Corazón de Jesús’, ‘¡Desempolva tu Biblia!’ y ‘¿Qué hacen los que hacen oración?’
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7169Domingo, 2 de abril de 2017, 14:00 horas
¿Por qué me tengo que confesar con un sacerdote?‘¿Por qué me tengo que confesar con un sacerdote, que tal vez es más pecador que yo?’, preguntaba el otro día una persona, renuente a acudir al Sacramento de la Confesión.

A la primera parte de esa pregunta, cabe dar, al menos, tres respuestas:

1. La primera y más contundente de todas es que Jesús mismo lo quiso así.

Cuando resucitó y se apareció a Sus discípulos, les deseó la paz, sopló sobre ellos, y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos” (Jn 20, 22-23).

De este pasaje vale la pena notar tres cosas:

a) El gesto de Jesús de soplar, es muy significativo. Recordemos que Dios sopló el aliento de vida en las narices del primer hombre (ver Gen 2,7). Aquí está instituyendo un Sacramento que también dará nueva vida, en este caso al alma del pecador, al serle perdonado su pecado.

b) Jesús pudo enviar a Sus discípulos a invitar a la gente a confesarse directamente con Dios, pero no hizo eso.

c) El Señor les dio a Sus discípulos el poder de perdonar, en Su nombre, los pecados, pero no les dio el poder de adivinarlos, por lo que resulta evidente que quien deseaba obtener el perdón, debía confesarlos. Ese pasaje bíblico muestra el momento en que Jesús mismo instituyó el Sacramento de la Confesión.
Más adelante, san Pablo afirma: “Dios...nos reconcilió consigo por Cristo y nos confió el ministerio de la reconciliación” (2 Cor 5, 18).

2. La segunda razón, es que acudir a confesarse con un sacerdote, es sumamente sanador. Permite experimentar el extraordinario alivio de reconocer humildemente y confesar lo que estuvo mal; desahogarse con otro ser humano del que se puede estar seguro que no contará lo que oyó en la Confesión; recibir buen consejo; penitencia que ayude a expiar la culpa, y gracia de Dios que fortalece para no volver a caer en lo mismo.

Supongamos que alguien ha cometido un grave pecado, y le pesa en la conciencia, trae eso cargando. ¿Qué opciones tiene?

a) Puede pedirle directamente perdón a Dios, y quedarse siempre con la duda de si recibió de veras el perdón o sólo se lo imaginó.

b) Puede desahogarse contándoselo a su familia, que puede reaccionar muy mal, tal vez su cónyuge se quiera separar y sus hijos alejar.

c) Puede decírselo en confidencia a su mejor amigo, quien probablemente se escandalizará, no querrá continuar su amistad, y además lo platicará a sus cuates y esposa, con lo cual se armará un terrible chismerío que quién sabe en qué irá a parar.

d) Puede irse a confesar, recibir la absolución y experimentar la paz sin igual que da tener la seguridad de haber sido perdonado. También podrá quedarse tranquilo de que el confesor no va a platicarle a nadie lo que le confesó, y además recibirá consejo, penitencia y la gracia de Dios que le ayudarán a superar su pecado. Evidentemente ésta es la mejor opción.

A la segunda parte de la pregunta, cabe dar tres respuestas:

1. Quién acude al Sacramento de la Reconciliación, se está confesando con Dios. El sacerdote es simplemente un mediador.

2. El Sacramento de la Reconciliación no depende de la santidad del confesor, sino de Dios, por lo que da lo mismo que el confesor sea un gran santo o un gran pecador.

3. El hecho de que el confesor sea pecador, le permite comprender a quien peca. Por ejemplo, podemos suponer que san Pedro debe haber sido un confesor muy compasivo, pues como el mismo cayó, comprendía muy bien a quien había caído.

La Iglesia nos pide confesarnos al menos una vez al año, en Cuaresma. Dejemos de poner pretextos, busquemos un buen confesor y permitámosle ser, como Dios quiere, un medio por el cual recibamos Su perdón y Su amor.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7160Domingo, 26 de marzo de 2017, 14:00 horas
¿Quiénes pueden encomendarse a san José?Aprovechando que ya gozan de la presencia de Dios, pedimos a los santos que rueguen por nosotros, y tomamos muy en cuenta las características de cada uno, por ejemplo a qué se dedicaba, cómo era su carácter, algunas anécdotas, de qué murió, e incluso qué milagros concedió Dios por su medio, para elegir a qué santo encomendamos nuestras distintas necesidades.

Como esta semana festejaremos a san José, cuya Solemnidad la Iglesia celebra cada 19 de marzo (excepto ahora, que por coincidir con el Tercer Domingo de Cuaresma, será trasladada al lunes 20), tal vez nos preguntamos: ¿quiénes se pueden encomendar a él?
He aquí 10 respuestas.

1. Quienes anhelan tener sus virtudes: Ser justos (no justicieros): dar a cada uno lo que le corresponde (con criterio de misericordia); ser discretos, no alardear, no presumir; obedecer la voluntad de Dios con prontitud y alegría, y estar cerca de Jesús y María.

2. Los que se sienten indignos de un llamado que les hace Dios (sea a una vocación, un nombramiento, un ministerio, participar de algún apostolado, etc.).

Recordemos que cuando san José se dio cuenta de que María estaba embarazada, pensó en dejarla. Pero no porque creyera que le había sido infiel, imposible pensar mal de Ella, que irradiaba pureza. Fue porque comprendió que había sido elegida para ser la Virgen que concebiría a un hijo, anunciada por el profeta Isaías, y no se sintió digno de participar en ese plan de Dios. Hasta que el Ángel se le apareció y le dijo que no temiera tomar por esposa a María por estar Ella embarazada por obra del Espíritu Santo, ya que había sido elegido para ser su marido y padre adoptivo del hijo de Dios. (una más detallada explicación, en la clase 3 de mi curso gratuito sobre el Evangelio según san Mateo, (bit.ly/2nblZry). Quienes quieren ponerse al servicio de Dios, pero no se sienten suficientemente buenos o capacitados, pueden pedirle ayuda para comprender que si Dios los llama, los sostendrá con Su gracia, sólo deben, como José, obedecer y confiar.

3. San José fue el mejor novio y tuvo la mejor novia del mundo, así que los papás que anhelan que sus hijos encuentren una buena novia, un buen novio que los ame y respete, pueden pedir su intercesión. También los propios novios, pueden pedirle ayuda para vivir su noviazgo en castidad.

4. Las madres solteras pueden encomendarse a san José, que supo acoger y proteger a María, embarazada, con la que se había desposado, pero todavía no casado.

5. Los migrantes, refugiados, exiliados, y todos los que se ven obligados a dejar su patria para ir a empezar de ceros en un país extranjero, pueden encomendarse a san José, que tuvo que huir a Egipto con María y el Niño, y tardaron años en poder volver.

6. Los cristianos perseguidos, hoy son el grupo más discriminado, acosado, torturado y asesinado en todo el mundo. Pueden encomendarse a san José, que sabe lo que es tener que huir de quien odia a Jesús y quiere acabar con los que son de Él.

7. Los obreros y en general todos los trabajadores, pueden encomendarse a san José, que supo ganar su sustento y el de su familia, trabajando como carpintero.

8. Las familias pueden encomendarse a san José, jefe de la Sagrada Familia, para que las ayude a imitar ésta y mantenerse unidas.

9. Los moribundos, o quienes los asisten, pueden pedir a san José que les auxilie en su agonía y les ayude a morir como murió él, en los brazos de Jesús y de María.

10. Todos los que desean conocer y estar cerca de Jesús y de María, pueden encomendarse a san José, que supo acoger a cuantos los visitaban, desde los humildes pastores, hasta los Magos de Oriente, y a todos facilitó esa anhelada cercanía.

A estas alturas de la lista ya te habrás dado cuenta de que ¡todos podemos encomendarnos a san José! Pidámosle, en especial, que nos ayude a amar y a servir más y mejor cada día a Jesús y a María.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7150Domingo, 19 de marzo de 2017, 14:00 horas
¿En quién o en qué pones tu fe?Amigos que gustan de enviarse por las redes sociales mensajitos en los que comparten su fe católica, envían también ‘cadenas’ con un mensaje que pide realizar ciertos rituales y reenviarlo. Promete: ‘algo bueno te pasará’, o amenaza: ‘si no lo reenvías, una desgracia te ocurrirá’. Los amigos que los reciben dicen que no creen en esas cosas, pero a su vez los reenvían, ‘por si acaso’.

Un empresario que trae un crucifijo al cuello, tiene una estatua de Buda en su despacho.

Las paredes de la casa de una familia que comulga cada domingo, están tapizadas de cuadros y posters de deidades hindúes.

Un ministro ordenado va a un centro de la ‘Nueva Era’ a recibir una ‘terapia’ de ‘aceites aromáticos energizados’, para que la supuesta ‘serpiente de luz’ que anida en la base de su columna suba a su ‘tercer ojo’ y le quite la tos (pero sólo le quita su dinero).

Unos vacacionistas acuden al spa del hotel, y se retiran su escapulario para que les pongan piedras calientes en la espalda, dizque para relajarse alineándose sus supuestas ‘chakras’.

En un centro de espiritualidad, ofrecen yoga, clases para ‘conocer el nombre del Ángel de la Guarda’, cursos de eneagrama, de ‘milagros’, oración centrante, meditación trascendental.

Un vendedor ambulante vende llaveros de patas de conejo afuera de la parroquia a la que asiste diariamente.

Un conductor cuelga un Rosario del retrovisor de su vehículo, para que ‘le vaya bien’, no para rezarlo.

En la librería de una orden religiosa, venden cuadernos para que niños y adultos se entretengan coloreando ‘mandalas’ hindúes.

Un grupo de deudos asiste al novenario por su difunto y va con una supuesta ‘médium’ para una ‘sesión espiritista’ en la que pretende invocar el espíritu del difunto.

Una guía de un taller que enseña a la gente a orar, invita a sus amigas a rezar al ‘ángel de la abundancia’, y a usar prendas interiores rojas en año nuevo.

Unos estudiantes de la universidad de una congregación religiosa, no tienen en su cuarto un misal, pero sí un manual dizque de ‘metafísica’ al que obedecen religiosamente, y diario encienden velas lilas para encomendarse al ‘rayo morado’ y a la ‘llama violeta’.

Un escritor brasileño que se ostenta como cristiano, cuyos libros se venden por millones, confiesa en su autobiografía que hizo un pacto con el diablo.

Una señora deja en una mesa de la iglesia un altero de hojas en las que se asegura que Dios cumplirá lo que le pidan si repiten ciertas oraciones y sacan cien copias.

Un joven trae colgado al cuello una cruz de san Benito, la Medalla Milagrosa, y un montón de amuletos, y si ve un gato negro, se le rompe un espejo, o pasa bajo una escalera, ‘toca madera’.

Una enferma va a que le pongan la Unción de Enfermos, y a una terapia de ‘reiki’.

Unos adolescentes que asisten a un colegio religioso, juegan a la ouija en el recreo.

Una catequista que busca novio, junta trece moneditas y pone una estatua de san Antonio de cabeza. Su mamá, que quiere vender pronto su casa, entierra una estatua de san José en el jardín. Su papá, que quiere asegurar el favor de la Divina Providencia, acude cada día primero a echar tres monedas en la alcancía de la iglesia.

Una pareja de novios que se va a casar por la Iglesia, quiere saber si le irá bien en su matrimonio, se lo pregunta al ‘i ching’. Y para que no llueva el día de su boda, entierran un cuchillo en el jardín.

Unos recién casados entronizan al Sagrado Corazón en su hogar, pero decoran la casa para que haya ‘buena vibra’ según el ‘feng shui’, y ponen una escoba detrás de la puerta.

En una tiendita tienen una imagen de la Virgen de Guadalupe, pero también una corona de ajos, una herradura, una planta de sábila con moñitos rojos y un elefante con la trompa levantada.

Un terapeuta que ofrece consulta gratuita en el dispensario de una capilla, ofrece también sesiones de hipnosis para que sus pacientes puedan recordar sus supuestas ‘vidas pasadas’.

Una productora realiza un video sobre las intenciones de oración del Papa, y en la última escena pone unas manos que sostienen símbolos de diversas religiones, uno de los cuales es un crucifijo, dando a entender que Cristo es uno más, igual que todos.

Un niño que entró a un concurso de cocina, se persignó e ‘hizo changuitos’ (cruzó los dedos), y cuando fue elegido, recibió una cuchara de madera. En adelante, en cada reto se encomendó a su cuchara para pedirle éxito (por si quieren saberlo: perdió).

Unos papás envían a sus hijos al catecismo en enero, pero en noviembre decoran su casa para festejar Halloween, disfrazan a sus niños de diablos y brujas, espectros y demás enemigos de Dios, y en diciembre la llenan de imágenes de Santa Claus, duendes y renos, y mienten a sus niños enseñándoles a esperar, no al Niño Dios, sino la supuesta llegada de Santa Claus.

Una señora que es muy devota del Rosario, tiene sobre su chimenea un retrato gigante de un gurú hindú que decía que él era Jesucristo, Buda y Mahoma.

Un tanatólogo da en un convento un retiro para personas en duelo, y engaña a los asistentes diciéndoles que existe la reencarnación.

Una empleada muy devota de san Judas, aconseja a su patrona, que está pasando por problemas, que se encomiende a él, y para mejores resultados, se ‘haga una limpia’.

En un puesto de artesanías venden imágenes de la Virgen y de santos, pero también de la ‘santa muerte’, y borregos con ‘lana’ para año nuevo.

Un conocido intelectual se reconoce como católico para justificar difundir en sus redes sociales frases de famosos filósofos, psicólogos y escritores anticatólicos.

Unas amigas a las que les encanta ir juntas a charlas y cursos en su iglesia, les encanta también ir juntas a que les echen las cartas, les lean la mano, el café.

Un empleado que cada año se ausentaba para ir a algún santuario en peregrinación, es despedido, no por faltar al trabajo, sino porque gastaba mucho en llamadas telefónicas a un número que dice los horóscopos.

Una joven que viste imágenes del Niño Dios para el 2 de febrero, muestra en su catálogo las ropitas propias de alguna advocación, pero también para disfrazarlo de amuleto ‘niño del éxito y la prosperidad’, ‘niño de la suerte’ (con una diadema de moneditas de oro alrededor de la frente), ‘ángel del amor’, y ángel de la abundancia’ (con un cuerno lleno de semillas en la mano).

Un canal católico de televisión promociona una película cuyos protagonistas abandonan la fe y abrazan las creencias paganas de quienes se supone habían ido a evangelizar.

Tal vez alguien se pregunte el por qué de todos estos ejemplos, qué tienen de particular o extraordinario, si suenan como algo común y corriente que sucede diario.

La respuesta es que, en todos los casos, los protagonistas son católicos, personas que, por una parte, dicen tener fe en Dios y creer en Jesús, acuden a la iglesia y tal vez incluso participan en algún ministerio, pero por otra parte caen en la idolatría, y no sólo confían, sino alientan a otros a confiar en piedras, pirámides, amuletos, rituales mágicos, filosofías ajenas y opuestas al cristianismo, deidades falsas, y cuanta superstición y superchería les pasa por enfrente.

En un mal entendido ecumenismo, creen que pueden navegar entre dos aguas, pero se equivocan.

En la Biblia leemos que Dios dice de Sí mismo que es un Dios celoso (ver Ex 34, 14),

hemos de adorarlo sólo a Él, hemos de seguirlo sólo a Él, hacer sólo lo que nos pide Él.

Recordemos que cuando el pueblo judío atravesó el desierto durante cuarenta años, Dios dio a Moisés una serie de leyes muy estrictas para evitar que Su pueblo se mezclara con los pueblos paganos de los lugares por donde iba pasando en su camino hacia la tierra prometida. No debían ir a sus templos, ni adorar a sus ídolos, ni casarse entre sí, vamos, ni siquiera entrar a sus casas o comer todo lo que ellos comían. Puede parecer drástico, pero ayudó a preservar la fe y la identidad del pueblo, que de otro modo se hubiera diluido en el camino.

Hoy en día, tal vez necesitamos algo así, nos hace falta volver a tener muy claro que hay cosas que el mundo ofrece, que no podemos admitir, con las que no podemos coquetear, porque son opuestas a los principios cristianos, y, si les damos entrada, poco a poco, sin que nos demos cuenta, nos abrimos a un modo de pensar que nos van apartando de Dios y de Su Iglesia.

Jesús es muy enfático cuando afirma: “Nadie puede servir a dos amos.” (Mt 6, 24). Se refiere a que no se puede servir a Dios y al dinero, pero su frase tal vez podría aplicarse en este caso. No podemos decir que somos de Cristo, si Él no es nuestro único Señor.

Pidámosle que nos ayude a resistir la tentación de poner en alguien o en algo más nuestra esperanza. Que podamos decir, como el salmista: “Sólo en Dios he puesto mi confianza” (Sal 62, 1).
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7140Domingo, 12 de marzo de 2017, 14:00 horas
¿Sabes mortificarte?
'Mortificación' es una de esas palabras que, la verdad, a nadie le gusta. Suena a una desafortunada combinación de muerto y momificación, así que cuando llega la Cuaresma y con ella la invitación a mortificarnos, mucha gente no quiere ni pensar en eso.

La verdad es que la mortificación bien entendida no tiene nada que ver con muertos o momias, todo lo contrario, tiene que ver con la vida y el modo de vivirla más plenamente. Si el término nos suena a 'muerte' es porque en efecto, toda mortificación exige morir, hablando figurativamente, para dar el paso hacia una vida nueva.

¿Qué es una ‘mortificación'?, ¿en qué consiste? En renunciar o posponer el disfrutar de algún bien. En un mundo que nos invita a satisfacer, de inmediato si es posible, hasta el menor de nuestros antojos, necesidades y caprichos, la mortificación nos invita a experimentar voluntariamente cierta incomodidad o molestia; al posponer o rechazar, con prudencia y en la medida de lo posible, la satisfacción de algún deseo lícito. 

Hay quien considera que eso de mortificarse es una especie de masoquismo pasado de moda que no tiene sentido, pero entonces viene la Iglesia, año tras año, especialmente en Cuaresma, a recordarnos que la mortificación no es una práctica obsoleta, todo lo contrario, es un excelente camino de santificación. ¿Por qué? Porque nos ayuda en cuatro aspectos:

1. Para cultivar uno de los más ricos frutos del Espíritu Santo: el dominio propio La mortificación nos enseña a no ceder al primer impulso, nos ayuda a crecer en el control de nosotros mismos, lo cual repercute positivamente en toda nuestra vida, nos hace capaces de reaccionar con mayor paciencia a las circunstancias adversas. Nos hace experimentar que es posible tener paz aun cuando no se cumple aquello que deseamos. Nos entrena para resistir las tentaciones y no ceder al pecado.

2. Para reparar los propios pecados

La mortificación puede ser ofrecida a Dios como sacrificio en reparación por los propios pecados. Es una especie de contrapeso en una balanza que se había inclinado demasiado hacia el lado de la pereza, el egoísmo y la autocomplacencia.

3. Para interceder por otros. 

La mortificación también puede ser ofrecida a Dios en reparación por los pecados de otros. Es ésta una práctica muy agradable a Sus ojos, porque está inspirada en un auténtico amor fraterno. Se debe amar mucho para estar dispuestos a padecer alguna incomodidad por el bien de los demás.
4. Para expresarle nuestro amor a Dios

Es la manera más perfecta de mortificación, pues no busca otra cosa que darle a Dios el regalo de nuestro esfuerzo, sin otra intención que la de mostrarle así nuestro amor por Él.

Cabe comentar que las mortificaciones desagradan muchísimo al demonio, por lo que siempre sucede que cuando alguien se propone realizar alguna mortificación, de inmediato surge una vocecita en su interior que le hace pensar que es algo desagradable, o que no va a poder, o que no tiene caso porque Dios ni se entera, en fin, que empiezan a surgir las razones y justificaciones para dejar aquello por la paz. 

En ese caso, no hay que ceder a la tentación, sino tomarse más firmemente de la mano del Señor, y, como aconsejaba san Ignacio de Loyola, hacer lo opuesto a lo que sugiere el tentador. Con ello, le sale el ‘tiro por la culata’, y deja de molestar.

Jesús dijo que quien quisiera seguirlo tiene que negarse a sí mismo y tomar su cruz (ver Mt 16, 24). La práctica de sanas mortificaciones es una buena manera, entre otras, de responder a esta invitación de Jesús.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7132Domingo, 05 de marzo de 2017, 14:00 horas
Los 10 NO del noviazgo
Un buen matrimonio depende en gran parte de un buen noviazgo, de que él y ella aprovechen bien ese tiempo para conocerse. Además de amor, ¿qué se necesita para tener un buen noviazgo? He aquí diez recomendaciones que conviene considerar:

1. NO dejar fuera a Dios

Antes que nada, pregúntale a Dios si tu vocación es el matrimonio. Consulta un director espiritual. Cuando creas haber conocido a la persona indicada, oren juntos, vayan juntos a Misa, encomiéndense a Dios y a María. Antes de casarse, acudan a un retiro para novios. Y después no se atengan a sus solas míseras fuerzas para amarse: no se vayan a vivir juntos ni se unan sólo por lo civil, sino mediante el Sacramento del Matrimonio, para recibir de Dios la gracia sobrenatural de ser fieles y amarse mutuamente como Dios los ama.

2. NO engañar.

Esto abarca dos aspectos. Primero: no finjas lo que no eres. No digas que te gusta lo que no te gusta, que haces lo que nunca haces, etc. sólo para ser como crees que tu novia o novio espera que seas. Descubrirá tu engaño al casarse, y puede ser motivo para separarse. Sé tú mismo, tú misma. Si no es compatible contigo, ni modo, no fuerces las cosas, ya encontrarás a quien lo sea. Recuerda que ‘siempre hay un roto para un descosido’. Y, segundo: no seas infiel. La infidelidad en el noviazgo es motivo para terminar la relación, porque los novios infieles, suelen ser cónyuges infieles.

3. NO querer cambiar al otro

Hay quien piensa: ‘mi pareja tiene esta forma de ser, o este hábito, o este vicio que no me agrada, pero yo la voy a cambiar’. Es una falsa expectativa. La gente no suele cambiar. El introvertido nunca se volverá extrovertido; la parlanchina no sabrá quedarse callada; el novio que nunca se acomide a ayudar será un marido haragán; la novia desaliñada será una esposa de bata y pantuflas. Y las características que te molestan en el noviazgo, en el matrimonio pueden aumentar y resultarte intolerables. O le aceptas como es, o no te cases.

4. NO justificar lo injustificable

Si en el noviazgo, cuando se supone que están enamorados y desea complacerte, tiene desatenciones, te deja esperándole y no se disculpa; se la pasa viendo el celular, llega tarde, no te pregunta cómo estás, te calla, te critica, en el matrimonio será peor. No busques pretextos para justificar sus malas actitudes, busca mejor otra pareja.

5. NO violencia.

Si en el noviazgo ya hay gritos, malos modos, insultos y hasta golpes, ¡hay que salir huyendo! Un novio que te levanta la voz, será un esposo que te levantará la mano; una novia que te humilla ante tus amigos, será una esposa que te humillará ante tus hijos. ¿A qué arriesgarse a casarse con alguien que puede poner en riesgo tu integridad y la de tu familia?

6. NO relaciones sexuales

El sexo es fabuloso. Decir esto parecería razón para practicarlo en el noviazgo, pero es justo lo contrario: puede hacer que una pareja crea que son compatibles, cuando en realidad sólo lo son en la cama. Un amante habilidoso no necesariamente es un buen esposo. Y hay muchos momentos en el matrimonio en que no será posible tener relaciones sexuales, así que si el sexo es lo único que los une, su relación irá a pique.

Una amiga me contó que su hija fue a confesarse de haber tenido relaciones sexuales con su novio, y el padre le dijo: ‘si se aman, no es pecado.’ Sorprende semejante respuesta, porque Jesús menciona, en la lista de maldades que manchan al hombre, la fornicación, es decir, la relación sexual fuera del matrimonio (ver Mc 7, 14-23). La relación sexual está pensada para ser una donación total entre esposos que prometen, con la gracia de Dios, amarse toda la vida. No hay que banalizarla adelantándola, ni arriesgarse a un embarazo no deseado. Y, sobre todo, no hay que olvidar que para unos novios católicos tener relaciones sexuales pre-matrimoniales no es algo que alguien pueda autorizar por encima de la Palabra de Dios y de la Iglesia, que enseñan que es pecado (ver Catecismo de la Iglesia Católica #1755; 1852; 2353).

7. NO desoír opiniones y consejos

Por tener una visión desde fuera, puede suceder que tus familiares y amigos capten actitudes de tu pareja que tú no has percibido. ‘ay, mijita, tu novio toma demasiado’, ‘ay, hijo, ella trata muy feo a su mamá’, ‘oye, amiga, como que tu novio es ojo alegre, lo he visto coqueteando...’; ‘híjole carnal, me late que esa chava sólo te busca por tu dinero, se la pasa haciéndote gastar...’; ‘uy, le vi fumando mariguana.’ Presta atención, no cierres los oídos. En los procesos de declaración de nulidad matrimonial, suelen preguntar cuál era la opinión de quienes rodeaban a los novios. Y es casi seguro que hubo muchas críticas que fueron desoídas...

8. NO suponer, mejor preguntar

El noviazgo es un tiempo para conocerse, para hablar, hablar y hablar de todos los temas habidos y por haber, para preguntar. Muchos matrimonios se rompen porque no descubrieron a tiempo que pensaban muy distinto: ‘¡creí que sí querías tener hijos!’; ‘¡no pensé que te molestara que trabaje!’; ‘¡no sabía que tu mamá vendría a vivir con nosotros!’. Más vale dialogar que lamentar.

9. NO dejar de considerar a la familia

No sólo hay que fijarse en la pareja, sino en su familia. ¿Cómo es?, ¿cómo se llevan sus miembros entre sí?, ¿cuáles son sus valores? Recuerda que muy probablemente tendrás que convivir con ellos en Navidad, año nuevo, cumpleaños, aniversarios, algunos fines de semana, etc. Sus papás serán abuelos de tus hijos, y tus cuñados, sus tíos; querrán pasar tiempo con ellos, ¿qué clase de ejemplo les darán? ¿Es ésta la familia a la que quieres pertenecer?, ¿o vas a discutir y a pelearte cada vez que tu cónyuge la quiera ver?

10. NO sólo buscar ‘que te haga feliz’

Muchos se casan pensando: ‘ésta me hará feliz’ (porque es bonita y puede lucirla en las fiestas de la oficina, o porque cocina rico, o es hacendosa), o éste me hará feliz, (porque es tan guapo que sus amigas la envidiarán; o porque gana tanto que podrá darle una vida de lujos). Buscan la pareja que los haga felices. Pero si la bonita se pone fea o se enferma, al guapo le sale panza, o pierde la chamba, ya no ‘hace feliz’, es hora de descartarlo. La motivación para casarse no debe ser: ‘que me haga feliz’, sino ‘quiero hacerle feliz’. Y qué mayor felicidad que santificarse mutuamente para llegar al cielo. Si tanto él como ella dicen: ‘le amo tanto que quiero dedicarme a que sea feliz aquí y por toda la eternidad’, eso sí que con la ayuda de Dios, se puede lograr pase lo que pase, en la salud y en la enfermedad, en lo próspero y en lo adverso, hasta que la muerte los separe en este mundo y puedan reencontrarse en la vida eterna para siempre.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7113Domingo, 19 de febrero de 2017, 14:00 horas
¿Te acuerdas de cuando vino el Papa?¡Sí, claro!’, ‘¡sí, cómo no!’

Fueron las respuestas que más dieron diversas personas a las que les pregunté si se acordaban de cuando vino el Papa. También pregunté qué era lo que más recordaban.

Es que durante su visita hubo un verdadero bombardeo informativo, se hablaba de él en el radio, la tele, las redes sociales; abundaban los videos, las fotos, los mensajes de texto con sus palabras, sus discursos, sus homilías, y además la gente se movilizaba de un lado a otro para poder verlo ‘en vivo y en directo’: que si cuando pasara por tal calle, que si en la Basílica, que si en el Zócalo, que si en un estadio, en fin que fue un evento que a mucha gente le ‘sobrecargó los circuitos’.

Pero ahora que ha pasado justo un año de la visita de Francisco, y ya se calló el ruidero de las multitudes que aplaudían y coreaban porras, los gritos de los emocionados reporteros, los ‘sesudos’ comentarios de los analistas, y ya casi nadie menciona el hecho, ahora que, como quien dice, se aquietaron las aguas, y se puede ver el fondo, resulta interesante saber qué se sedimentó ahí, qué le dejó a cada uno esa visita.

Éstas fueron algunas de las respuestas que recibí:

Una señora me dijo: “Tengo la bendición de tener todavía a mis papás, que están viejitos, y viven conmigo. Los quiero mucho, pero a veces hacen estropicios, por lo mismo que ya están grandes, o platican lo mismo muchas veces. Entonces me acuerdo de la ‘escuchaterapia’ y la ‘cariñoterapia’ que recomendó el Papa, y en lugar de impacientarme o regañarlos, les doy un apapacho y los sigo escuchando y atendiendo.”

“A mí lo que se me quedó bien grabado, hasta me lo aprendí, -dijo un joven estudiante- fue eso de que ‘en el arte de ascender, el triunfo no está en no caer, sino en no permanecer caído’, y me ha servido ‘un buen’ para ‘echarle ganas’, y no desanimarme ni mandar todo a volar cuando las cosas me salen mal.”

Un doctor compartió conmovido lo que recordó: “Cuando aquella jovencita enferma de cáncer le cantó el Avemaría, y él se detuvo a escucharla poniéndole toda su atención.

Me impactaron dos cosas. Que a pesar de su apretada agenda, no se siguió caminando, sino se paró ahí, como si pudiera dedicarle todo el tiempo del mundo. Los médicos no dedicamos suficiente tiempo a nuestros pacientes, los atendemos con prisa, los interrumpimos, no dejamos que nos platiquen cómo se sienten. Y lo otro que me quedó es que seguramente esa niña hubiera querido darle regalos al Papa, pero no tenía nada más que su canto, y fue lo que le dio. Y él supo captarlo y valorarlo. Y en ese momento entendí que no debo tener expectativas de lo que los demás me deben dar, o cómo deben ser mi esposa, mis hijas, sino más bien valorar y recibir lo que buenamente me pueden dar. Y he procurado cumplirlo y me ha hecho mucho bien.”

Una joven, entre risas, me confió: “¡Pues a mí me encantó la ‘regañiza’ que le puso a ese chavo que se estaba ‘agandallando’ lo que el Papa estaba regalando! Me encantó ver que es de carne y hueso, que sabe enojarse ante una injusticia, y sobre todo, eso de ‘¡no seas egoísta, no seas egoísta!’ me resuena en la cabeza cada vez que quiero hacer algo nomás pensando en mí y no en los demás”.

Una viejita declaró: “Me emocionó ver su amor por los indígenas, por los presos, por los necesitados. Y me conquistó cuando supe que lo único que pidió fue tener un ratito para orar a solas ante nuestra Madrecita del Tepeyac, y ¡qué impresión el silencio que se hizo, tanto dentro como afuera, en ese momento! Pensé: ahora sí que el Papa es mexicano, porque si es guadalupano, ¡es nuestro hermano!”.

Hubo quienes no supieron decir algo específico que les hubiera llamado la atención de la visita del Papa, pero su mirada se llenaba de nostalgia, suspiraban, sonreían, y decían: “¡todo!, que haya ‘cruzado el charco’ para venirnos a ver, que nos quiera, que pida por nosotros”. Muchos concluían: “Ahora nos toca a nosotros seguir pidiendo por él”.]]>
http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7104Domingo, 12 de febrero de 2017, 14:00 horas
La decisión de Felipe
Un hombre armado con tremenda pistola entró en una parroquia justo cuando el padre iba saliendo de la sacristía para celebrar Misa. Mostrado su arma, se plantó frente a la asamblea y gritó: ‘¡a ver, %&#*, ¡¡que pasen aquí al frente los que estén dispuestos a morir por Cristo!!’

Por un instante, la gente se quedó paralizada de miedo. Pero en eso alguien se adelantó, y luego alguien más, y así, poco a poco, varias mujeres y algunos hombres avanzaron al frente, mientras el resto de los asistentes aprovecharon para salir despavoridos.

Cuando sólo estaban los que se atrevieron a quedarse, el hombre guardó su pistolota y dijo al sacerdote: ‘ahora sí, padre, ya se largaron los hipócritas, ya puede comenzar la Misa’.

Quien nos contó esa anécdota en un retiro, nos preguntó cómo hubiéramos reaccionado si hubiéramos estado allí, y nadie supo qué responder, porque se dice fácil: ‘yo hubiera sido de los que pasaron al frente’, pero a la mera hora, quién sabe, puede ganarle el miedo. Le sucedió a san Pedro, que en la Última Cena aseguró estar dispuesto a morir por su Señor; cuando Jesús fue aprehendido, lo siguió de lejos, y cuando le preguntaron si lo conocía, lo negó, no una, sino ¡tres veces!

Y es que animarse a dar la vida, implica vencer el arraigado instinto básico de conservación. Se necesita estar muy convencido, tener una muy poderosa razón.

Recordaba esto al leer la biografía de san Felipe de Jesús, primer santo mexicano, al que la Iglesia celebra este 5 de febrero.

Había vivido en Manila, Filipinas, donde entró al seminario, y venía a México, con la ilusión de recibir la ordenación sacerdotal rodeado de sus seres queridos y ejercerla en su patria, pero el barco naufragó, y él y sus compañeros fueron a dar a Japón. Se quedaron ahí unas semanas, contentos de poder ayudar a los misioneros que vivían allí. Pero había una feroz persecución religiosa, y el gobierno ordenó la detención y ejecución de todos los misioneros.

Por ser náufragos que iban, como quien dice, de paso, Felipe y sus compañeros de barco podían escapar a esa condena y embarcarse de nuevo hacia México. Eso hicieron sus compañeros, pero Felipe tomó la decisión de quedarse y padecer el martirio junto con los residentes misioneros.

Podía haberse librado, pensar: ‘¡de la que me salvé!’, decir: ‘¡ahí se ven!’ y apresurarse a venir, como estaba originalmente planeado. Hacía mucho tiempo que no veía a su familia y amigos, y anhelaba con toda el alma ser ordenado presbítero. Tenía apenas veinticuatro años, la vida entera por delante para realizar su labor pastoral y hacer mucho bien. Contaba no con pretextos, sino con justificaciones válidas para regresarse, pero eligió quedarse.

Su decisión le acarreó que le cortaran la oreja, lo pasearan por las calles para recibir burlas, y finalmente lo crucificaran y atravesaran con dos lanzas.

Algunos tal vez consideren que se equivocó, que cometió una tontería, una locura, que desperdició su juventud, que cometió un error al no elegir vivir para poner sus dones al servicio del Señor.

¿Por qué lo hizo?, ¿cuál fue su poderosa razón?, ¿qué lo movió a decidir quedarse y sufrir, pudiéndolo evadir?

La respuesta la dio él mismo, en una carta que, con el alma muy serena, escribió a sus papás la noche antes de morir: “la verdadera vida, por la que vale la pena vivir, es la vida eterna”.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7096Domingo, 5 de febrero de 2017, 14:00 horas
A oscurasEsa frase se refiere a Jesús, en el Evangelio que se proclama este 2 de febrero en la fiesta de la Presentación del Señor (popularmente conocida como la ‘Candelaria’, porque la Misa comienza con una procesión de candelas, es decir, de velas encendidas).

La pronunció Simeón, un anciano al que Dios le había prometido que no moriría sin ver al Salvador, y en efecto, lo vio cuando María y José llevaron al Templo al Niño, a los cuarenta días de nacido (ver Lc 2, 22-40).

¿Qué quiso decir?, ¿por qué llamó así a Jesús? Fue un anuncio profético, se anticipó a lo que el propio Jesús diría, años más tarde, de Sí mismo: “Yo soy la luz del mundo, el que me siga, no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn 8, 12).

Jesús es Luz de las naciones, pero desgraciadamente rechazan Su luz cada vez más naciones.

Se cumple lo que dice san Juan en el prólogo de su Evangelio: “La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron” (Jn 1, 9-11).

Y ya se sabe que quien da la espalda a la luz, camina sobre su propia sombra, por lo que no es de extrañar, que el mundo se esté quedando a oscuras.

A oscuras las familias que ya no rezan juntas ni van a Misa.

A oscuras las escuelas, en las que está prohibida la religión, en las que no enseñan a los niños su dignidad de amados hijos de Dios.

A oscuras la política, que a quienes la ejercen les permite olvidar el ‘no mentirás, no codiciarás, no robarás, no matarás...’.

A oscuras la cultura, que llama ‘evento educativo’ a realizar exposiciones blasfemas o misas negras.
 
A oscuras las plazas, en las que destruyen o quitan la cruz de los atrios y de las cúpulas, no sea que a alguien le pueda incomodar verlas al pasar.

A oscuras los medios de comunicación, dedicados a desinformar, distorsionar las noticias relativas a la Iglesia, criticarla, burlarse y atacarla.

A oscuras las pantallas que promueven la adicción a la pornografía, al alcohol, a las drogas, a la violencia.

A oscuras quienes no ven en el vientre materno o en el anciano o enfermo terminal, a un ser humano al que es inadmisible descartar.

A oscuras quienes no quieren descubrir en el enemigo a un hermano al que hay que amar y perdonar, no aterrorizar y exterminar.

A oscuras quienes no buscan servir al otro, sino servirse del otro.

A oscuras quienes no quieren distinguir lo verdadero de lo falso, lo justo de lo injusto, lo que los puede salvar y lo que los puede perder.

A oscuras los que se dejan llevar por sus instintos, por lo que quieren al momento, sin considerar si está bien o esta mal.

A oscuras los que engañándose dicen, como denuncia el salmista: “ no hay Dios que me pida cuentas” (Sal 10,4).
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7087Domingo, 29 de enero de 2017, 14:00 horas
El otro Francisco
Cuando en ambientes católicos alguien dice: ‘Francisco’, se piensa en san Francisco de Asís, o bien en el Papa, pero hay otro Francisco al que vale la pena conocer porque es extraordinario: san Francisco de Sales, Obispo de Ginebra, Fundador de la orden de la Visitación y, por su sabiduría y la importancia de sus escritos, Doctor de la Iglesia, y cuya fiesta celebramos cada 24 de enero. Te comparto mis razones para admirarlo y quererlo, a ver si te animo a conocerlo:

1. Era muy enojón.

‘¿Quéee?’, preguntarás, ‘¿con esa razón quieres animarme a conocerlo?, ¡si para enojones me bastan y sobran los de mi familia!’, a lo que respondo: lo admirable es que san Francisco supo dominarse, al grado de ser llamado el ‘santo de la amabilidad’ pues logró tratar a todos con dulzura y caridad. Y lo bueno fue que ¡contó cómo le hizo! No hay como recibir ayuda de quien estuvo donde estás, y conoce la salida...

2. Era alegre y tenía un gran sentido del humor.

No regañaba ni desanimaba a nadie. Sus consejos eran siempre positivos. Hay un excelente libro: ‘A las fuentes de la alegría con san Francisco de Sales’, con textos del santo, que es una delicia leer y aplicar, para crecer en alegría y en santidad.

3. Era un gran director espiritual.

Sus cartas y sermones publicados en más de once volúmenes dan testimonio de que era un agudo observador de la naturaleza humana, en especial la femenina, y daba excelentes consejos, prácticos, aterrizados, sensatos. Su libro ‘Introducción a la vida devota’ (que todavía se vende en librerías religiosas y se consigue gratuito en internet), reúne lo mejor de esos consejos, ¡no te lo puedes perder!

4. Era ejemplo de ‘Iglesia en salida’.

Antes de que el Papa Francisco propusiera que la Iglesia saliera al encuentro de la gente, ya lo hacía su santo ‘tocayo’. Cuando muy a su pesar, pues era muy humilde, fue nombrado obispo, lo enviaron a una ciudad cuya población era más del noventa por ciento protestante. Como la gente no iba a oírlo para no ser vista oyendo a un predicador católico, él ideó un plan genial: escribió en hojitas las verdades de la fe católica, con un estilo muy sencillo, y, aprovechando los recursos ‘modernos’ de su tiempo, la recién inventada imprenta, imprimía las hojitas (por eso se le nombró santo patrono de escritores, periodistas y editores católicos), y salía de madrugada a echarlas debajo de las puertas, para que la gente pudiera leerlas y reflexionarlas en casa, sin ser vista. Resultó. En poco tiempo la ciudad era ya noventa por ciento católica. Fue un formidable apologeta (defensor de la fe), y sus hojitas, publicadas en su libro ‘Controversias’, siguen siendo de mucha ayuda para la evangelización.

5. Fundó la orden de la Visitación

Captó que había muchas mujeres que querrían ser religiosas, pero eran de avanzada edad o carecían de salud o fuerza para cumplir la rígida disciplina de un convento, y no eran admitidas en ninguno. Entonces fundó una orden para acogerlas. Fue un éxito. A esa orden perteneció santa Margarita María Alacoque, quien propagó la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, y en sus monasterios se realizan retiros dominicales de media mañana para ingresar a la Archicofradía de la Guardia de Honor del Sagrado Corazón de Jesús, cuyos miembros ofrecen una hora al día, sin alterar sus ocupaciones habituales, para amar, glorificar y reparar las ofensas al Sagrado Corazón de Jesús, una hermosa práctica que obtiene muchas gracias y bendiciones.

¡Ya se acabó el espacio y quedaron muchas razones más sin mencionar! Tendrás que descubrir las tuyas propias. Para ello te recomiendo mucho el libro ‘San Francisco de Sales’, del p. Eliécer Sálesman, que escribe tan sabroso, que te encantará leerlo. Verás que te despertará no sólo la admiración sino la devoción a este querido santo.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7078Domingo, 22 de enero de 2017, 14:00 horas
¿Sabes qué devoción corresponde a cada mes?Según una piadosa tradición, la Iglesia dedica cada mes del año a una distinta devoción.

¿Sabes a qué mes corresponde cada una? Averígualo. Coloca en el paréntesis de cada mes, la letra de la devoción a la que creas que está dedicado ese mes (puede haber dos en un mismo mes). Cuando termines la lista mira las respuestas.

1. Enero (    )
2. Febrero (    )
3. Marzo (    )
4. Abril (    )
5. Mayo (    )
6. Junio (    )
7. Julio (    )
8. Agosto (    )
9. Septiembre (    )
10. Octubre (    )
11. Noviembre (    )
12. Diciembre (    )

(a) san José; (b) La Biblia; (c) La Preciosa Sangre de Cristo;  (d) La infancia de Jesús;  (e) El Sagrado Corazón de Jesús; (f) La Sagrada Familia (g) El Purísimo Corazón de María;  (h) La Resurrección; (i) Las almas del Purgatorio; (j) María; (k) El Santísimo Nombre de Jesús; (l) Los Dolores de la Virgen; (m) El Santo Rosario; (n) Las Misiones.

Respuestas:

No en todos los países tiene las mismas devociones para cada mes. Por ejemplo en algunos, enero se dedica a Jesús Niño; febrero se dedica a la Santísima Trinidad, etc. Así que si respondiste algo distinto a lo que aparece aquí pero sabes que así se celebra en otro país, da tu respuesta por buena.
1 (k) Para honrar el Nombre que está sobre todo nombre (ver Fl 2,9). En ese mes se celebra la fiesta del Santísimo Nombre de Jesús, el 3 de enero.
2 (f) Porque el día 2 de este mes se celebra cuando María y José presentaron a Jesús en el Templo. Y para honrar que Jesús quiso nacer en el seno de una familia.
3 (a) Su fiesta se celebra como Solemnidad el 19 de marzo (este año, como cae en domingo, se celebrará el lunes 20 de marzo).
4 (h) Para celebrar el gozo de la Pascua, el paso de la muerte a la vida.
5 (j) En mayo se festeja a las mamás, con cuánta más razón a nuestra Madre María. Y se acostumbra ofrecerle flores.
6 (e). Esta Solemnidad suele celebrarse en junio. Este año será el 23.
7 (c) Porque se suele celebrar esta fiesta el primer domingo del mes.
8 (g) Para conmemorar que el día 5 fue la dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor, en Roma, y también la Solemnidad de la Asunción de María, el día 15.
9 (b) Para conmemorar que en ese mes se imprimió la primera Biblia. También (l), porque en México se acostumbra recordar los Dolores de la Virgen, con el Altar de Dolores el 15 de septiembre.
10 (m) En este mes se celebra a Nuestra Señora del Santo Rosario, el día 7, y también (n) por el Domingo Mundial de las Misiones (DOMUND), que este año será el 22.
11 (i) Porque este mes se conmemora a todos los fieles difuntos, el día 2.
12 (d) Porque en este mes se celebra el Nacimiento de Jesús.

Evaluación:

De 12 a 10 aciertos:
¡Muchas felicidades! Se nota que conoces estas devociones. Ahora compártelas. De 9 a 7 aciertos: ¡Enhorabuena! Se ve que no te son ajenas estas tradiciones. De 6 a 4 aciertos: Le atinaste a la mitad. No te conformes, sigue conociendo nuestras devociones. De 3 a 1 aciertos: Aquí entre nos, ¿atinaste
de ‘chiripada’ o sí supiste tres respuestas? 0 aciertos: No tenías ni idea, ¿verdad?, bueno, no te preocupes, ya te enteraste. Ahora sigue informándote.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7069Mon, 16 Jan 2017 00:00:00 GMT
7 errores de los propósitos de año nuevo
¿Te ha sucedido hacer ‘propósitos de año nuevo’ que se han quedado en eso, en propósitos que nunca cumpliste? ¿Sabes a qué se debió? A que probablemente cometiste, sin querer, uno o varios de los errores que más comúnmente cometemos al hacer nuestros propósitos, sobre todo cuando se trata de propósitos espirituales:

1. Hacer demasiados propósitos.

Si haces muchos propósitos, por buenos que sean, te abrumarás intentando cumplirlos todos y puede ser que al final no cumplas ninguno. Como dice el dicho: ‘el que mucho abarca, poco aprieta’. Pregúntate cuál es tu defecto dominante, o tu peor hábito, y proponte trabajar en eso. San Francisco de Sales pasó diecinueve años trabajando un mismo propósito: dominar su mal carácter. Perseveró y lo consiguió.

2. Hacer propósitos muy vagos.

Si te propones algo así como ‘ser mejor’, tu buen propósito se quedará en el aire, no aterrizará en nada concreto. Ponle nombre, rostro, lugar, especifica a qué te refieres en particular y con quién, cómo, cuándo o dónde te propones realizarlo.

3. Hacer propósitos inalcanzables.

Es bueno que te propongas metas altas, pero no tan altas que estén fuera de tu alcance. Sé realista. No te propongas algo imposible. Que tu buen propósito te mueva a esforzarte, no a frustrarte.

4. No procurar los medios para cumplir los propósitos.

Decía san Francisco de Sales que no basta con hacerse buenos propósitos, sino que hay que poner los medios para cumplirlos. Por ejemplo, si te has propuesto orar diario, aparta el tiempo necesario.

5. No poner los propósitos en las manos de Dios.

Pululan en las redes sociales mensajes que afirman que tú puedes lograr lo que te propongas, sea lo que sea; y ‘cursos de superación personal’, que ponen el énfasis sólo en el ‘yo’. A mucha gente le encanta pensar que lo puede todo, pero se engaña. Ya lo dijo Jesús: “Sin Mí no podéis hacer nada (Jn 15, 5c). Si quieres lograr tus buenos propósitos, encomiéndaselos al Señor.

6. Olvidar los propósitos.

No basta con escribir los propósitos y guardar la hojita en un cajón (real o virtual). Ponla donde puedas verla al despertar y antes de irte a acostar. En la mañana, pide a Dios ayuda para cumplir tu buen propósito. Y en la noche examina si lo lograste. Si fue así, dale las gracias; y pídele que te ayude a mantenerte; si no lo conseguiste, pídele que te ayude a volver a intentarlo al día siguiente.

7. No hacer propósitos.

‘No hay peor lucha que la que no se hace’. El modo más seguro para no cumplir los propósitos es ¡no hacer propósitos! Pero eso es inadmisible. Como creyentes, vivimos a contrapelo del mundo, si no luchamos por avanzar, ¡nos lleva la corriente! Tenemos que esforzarnos por nadar río arriba, lo cual implica proponernos mejorar, cambiar, renovar, fortalecer algo cada día. Decía Tomás Kempis en su maravilloso librito ‘La imitación de Cristo’, que ‘si cada año lográramos desterrar un vicio (es decir, un pecado en el que solemos caer), bien pronto seríamos santos’. Así que ¿cuál te propones desterrar este año?
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7060Domingo, 8 de enero de 2017, 14:00 horas
Los 10 ‘no’ de María
‘No serían tan bellos los días claros, sin el contraste con los nublados’, decía mi mamá, qepd, y es verdad: si amanece lloviendo y sopla un viento helado, y al otro día brilla el sol, lo agradecemos más recordando el día anterior.

Así puede suceder también en relación con la Virgen María. Para valorar más ese ‘sí’ que dio al Señor, puede ayudarnos reflexionar en estos diez ‘no’:

1. NO puso condiciones. Al saberse elegida para ser Madre de Dios, no exigió nada, no puso ‘peros’ ni pretextos. Le bastó para aceptar, su deseo de cumplir Su voluntad.

2. NO se envaneció. Las jovencitas de su tiempo anhelaban ser madre del Mesías; al ser Ella la elegida, no perdió piso ni se creyó mejor, se reconoció —y no era falsa modestia— la esclava del Señor.

3. NO lo divulgó. No contó su noticia, ni para presumir ni para desahogarse, ni a José ni a nadie. Supo callar, dejar que se supiera cuando y como Dios quisiera.

4. NO se centró en sí misma. No se dedicó a descansar y a mimarse. Al enterarse de que su parienta Isabel, que era mayor, estaba embarazada, fue presurosa a ayudarla.

5. NO pidió privilegios. Al saber que debían ir a empadronarse a Belén, pudo haber pedido a Dios que enviara un angelito ‘gestor’, un ‘coyote’ celestial para ahorrarse el trámite. Cuando tuvieron que salir huyendo a Egipto por culpa de Herodes, no propuso: ‘mátenlo a él y déjenos tranquilos’. Cuando Jesús, de doce años, se les perdió, no solicitó un ‘GPS’ para localizarlo, sino se puso a buscarlo. Nunca pidió trato ‘VIP’ para evitar alguna dificultad.

6. NO se atoró en los ‘hubiera’. Cuando tuvo que dar a luz en condiciones muy distintas a las que hubiera preparado, no se frustró pensando: ‘¡en casa hubiera tenido cuna, chambritas, y a mi mamá que me hubiera ayudado!’. Se iba adaptando a lo que Dios permitía, y hacía lo mejor con lo que tenía.

7. NO se aisló. Pudo haberse encerrado con José y el Niño a disfrutar solitos su felicidad, pero desde el principio lo entregó a los demás, a los pastores, a los Magos de Oriente, y más adelante a toda la gente.

8. NO suplicó cambio de planes. María reveló a santa Teresa que cuando el anciano Simeón mencionó la espada, Ella tuvo la visión de la Pasión. ¡Vio la cruz que le esperaba a Jesús! Pudo haberse postrado a suplicar a Dios que no lo permitiera, pero lo aceptó. Tanto así que cuando en Caná Él dijo que todavía no llegaba Su hora, Ella intervino, aun sabiendo que podría provocar que esa hora se pudiera adelantar.

9. NO rechazó ser nuestra Madre. Desde la cruz, su Hijo la encomendó a Su discípulo amado, y en él a todos nosotros. ¡Qué difícil aceptar ser Madre de aquéllos por cuyos pecados Jesús murió! Pero nuevamente dijo ‘sí’. Y no de mala gana. A san Juan Diego le dijo ¡que era un honor ser nuestra Madre! ¡Qué amor tan grande!

10. NO deja de amarnos y de interceder por nosotros. María no les guardó rencor a los discípulos que abandonaron a Jesús en la cruz. Tras la Ascensión, se dedicaba a orar con y por ellos, e imaginamos cuánto la alegró verlos, llenos de Espíritu Santo, salir a predicar. Y cuando fue asunta al cielo, pudo haberse dedicado a disfrutarlo y olvidarnos, pero no ha sido así. Está pendiente de nuestras necesidades, angustias y dificultades, y se la pasa rogando a Dios por nosotros. Vive en la patria celestial, atenta a la terrenal.

En este 1° de enero, en que celebramos la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios, pidámosle nos ayude a imitarla en su ‘sí’ y en sus ‘no’, y añadamos tres más: NO la olvidemos, NO la dejemos de amar, y NO dejemos nunca de recurrir a su amorosa intercesión maternal.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7051Domingo, 1 de enero de 2017, 14:00 horas
CUENTO: El regalo de Jesús.Venía con la ilusión de poder ‘ser como los demás’, aprender a leer, a escribir, jugar, tener amigos, y, sobre todas las cosas, ser tratado igual que un niño ‘normal’.

Se bajó del autobús nervioso y a la vez gozoso. Con una mano, apretando fuerte la mano de su mamá, con la otra, su tambachito de ropa.

Viajaron, desde un pequeño poblado del interior, sólo ellos dos. Llegaron a pasar Navidad en casa de unos parientes, para luego ingresar al internado para invidentes donde vivirían, él estudiando y su mamá trabajando.

Se llamaba Juanito. Cuando nació le dio sarampión, que es fácilmente curable, pero en donde vivía no había medicina, así que la enfermedad se complicó y quedó ciego. Estaba ya en edad de entrar a la escuela, pero no había quién pudiera darle educación especial, y por eso emigraron a la capital.
Sus parientes los recogieron y los llevaron a pasear. Caía la tarde. Las calles del centro estaban iluminadas con foquitos de colores, había flores de nochebuena decorando las banquetas, árboles de Navidad que brillaban tras los ventanales de casas y almacenes. Juanito lo sabía, por los comentarios de admiración que oía, pero no los podía ver, y se iba sintiendo, como siempre se sentía, diferente, limitado, frustrado.

Llegaron a una plaza donde había un enorme Nacimiento. Se lo fueron describiendo. Quiso acercarse a tocarlo para conocer al Niño, pero no lo dejaron. Una valla se lo impedía. Se quedó muy desanimado. Su mamá se preocupó. Siempre le pedía a Dios que lo ayudara a descubrir que su discapacidad visual no lo hacía menos, lo hacía especial. Era un niño sensible, espiritual, que sabía captar el interior de las personas, que no juzgaba por lo superficial.

Llegaron ya noche al internado, donde los recibió, cariñosa, su amiga, la religiosa encargada. Enseguida notó que venía triste Juanito, le preguntó por qué, si era Navidad, y éste respondió que porque no pudo conocer al Niño Jesús como todos los demás.

La religiosa se quedó pensativa, y de pronto tuvo una idea. Cuando llevaron al niño a acostar, le dijo: ‘Juanito: vamos a rezar. Pídele al Niño Jesús que te dé de regalo en esta Navidad, poder conocerlo como los demás.’. Así lo hicieron. El chiquito recuperó la sonrisa y se durmió enseguida, esperanzado, bajo la mirada un poco aprensiva de su mamá, que no quería verlo de nuevo desilusionado.

A la mañana siguiente, lo primero que hizo Juanito al despertar fue buscar a la religiosa para preguntar cómo sabría si recibió lo que pidió. La religiosa llevó al niño y a su mamá a la capilla del internado. Paró a Juanito frente al Sagrario y le dijo: ‘¿sabes Quién está aquí?’ El niño negó con la cabeza. Ella respondió: ‘¡Aquí está Jesús!’. Al niño se le iluminó la cara. Dijo: ‘¿de veras?’, y queriendo asegurarse preguntó a su mamá: ‘¿tú lo ves, mamá?’ Ella dijo que no. Entonces la religiosa añadió: ‘tu mamá no lo ve, ni yo tampoco. Nadie puede verlo, pero Él está aquí, reservado’, y acercó la manita de Juanito para que tocara el Sagrario. ‘Ya te lo vamos a explicar en el Catecismo, pero ahorita lo que quiero que sepas es que en el Nacimiento que visitaron ayer, lo que todos vieron y tú no viste, era un muñequito que representa a Jesús, pero Jesús no estaba allí. En cambio Él sí está aquí. Y no importa si tú no lo ves, nosotros tampoco lo vemos. Sabemos que está, por la fe. ¿Te das cuenta? ¡Jesús te concedió tu regalo de Navidad, conocerlo como lo conocemos todos los demás!’

Juanito comprendió y aplaudió de gusto. Por primera vez en su vida no se sintió distinto ni discriminado. Y todo el tiempo que pasó en aquel internado, buscó siempre ratitos para irse a estar con su amigo Jesús, al que no podía ver con los ojos de la cara, pero no importaba, porque le concedió verlo, como lo vemos todos, con los del alma.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7043Domingo, 25 de diciembre de 2016, 14:00 horas
El temor de san JoséDebo confesar que cuando se proclama en Misa el texto del Evangelio según san Mateo de este Cuarto Domingo de Adviento (ver Mt 1, 18-24), me entristece que se le interprete con criterios demasiado mundanos.

Me refiero al pasaje que narra que María estaba desposada con José, que antes de que vivieran juntos, quedó embarazada por obra del Espíritu Santo, y que para “no ponerla en evidencia”, él decidió “repudiarla en secreto”. Reflexionemos en esto:

Eso de ‘ponerla en evidencia’ suena a 'echarla de cabeza', como si José no hubiera querido que se supiera algo negativo, que María le había sido infiel. Pero no es así. La pureza que sin duda irradiaba María, hacía imposible que se pensara mal de Ella. Si de alguien bueno que conocemos, nos atrevemos a decir: ‘meto mi mano al fuego por él’, ¡cuánto más podría haberlo dicho José refiriéndose a María! Aquí el sentido es otro. Dice san Basilio que lo de “poner en evidencia” se refiere simplemente a ‘hacer público’. Cabe interpretar que José se dio cuenta de que había algo misterioso (en el sentido bíblico de 'misterio') en el embarazo de María. Como judío practicante conocía las Escrituras, la profecía que anunciaba: “una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel” (Is 7, 14); (Emmanuel significa ‘Dios con nosotros). José sabía que estaba listo el tiempo para la venida del Mesías; captó que sucedió una intervención divina, y reflexionó, por una parte, que no le corresponde a él darla a conocer, y, por otra parte, que él no era digno de participar de algo tan grande. Un bello texto de San Efrén, diácono sirio del siglo IV afirma que José decidió renunciar a María, movido por el mismo sentimiento con que Pedro le dijo al Señor: 'Apártate de mí, que soy un pecador' (Lc 5,8). José se sintió indigno de participar de lo que Dios estaba obrando en María, pero si anunciaba que la dejaba porque estaba embarazada la exponía a que la acusaran de haberle sido infiel y le impusieran el terrible castigo que mandaba la ley (ver Dt 22, 20). Así pues, decidió partir en secreto, aún a costa de perder su reputación, pues todos pensarían mal de él.

En la traducción literal de la Biblia de Jerusalén, dice que entonces: “un Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: ‘José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo’...”.

Algunos interpretan esta frase como si el Ángel le estuviera explicando a José que María estaba embarazada por obra del Espíritu Santo, como aclarándole que no le había sido infiel. Pero más bien le estaba pidiendo que no temiera tomarla por esposa porque lo engendrado en Ella fuera del Espíritu Santo, es decir, que no temiera participar de esta acción extraordinaria de Dios, que no se quedara al margen, que Dios quería que formara parte de esto; tan es así que lo llamó: ‘hijo de David’, recordándole que formaba parte de la descendencia de la que Dios prometió saldría el Salvador.

Cabe recalcar que el Ángel le pidió: ‘no temas’, pues es natural el temor ante un acto sobrenatural de Dios. Si José hubiera estado pensando que María le había sido infiel, hubiera sentido ira, celos, decepción, resistencia, pero no 'temor'.

Queda claro que no es ésta la vulgar anécdota de un novio que tiene fundadas bases para sospechar que su prometida quién sabe con quién se fue a revolcar. ¡Nada de eso! Es el recuento precioso del extraordinario acto de fe de José, el hombre escogido por Dios para ser padre adoptivo de Su Hijo.

Narra el texto que al despertar José hizo lo que le mandó el Ángel del Señor, y recibió a su esposa. Sencillas palabras para describir algo grandioso: que José, aun sintiéndose inmerecidamente elegido, se dejó comprometer en el plan de salvación divino.

Al igual que su esposa, la esclava del Señor, él también sintió que Dios puso los ojos en su humildad, y se atrevió a decir sí, y dejó que el Amor desterrara el temor.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7035Domingo, 19 de diciembre de 2016, 14:00 horas
¿Qué tiene de malo sta Claus?
De todos tamaños y materiales, en fachadas, negocios, oficinas y hogares, encuentra uno sta Clauses ¡hasta en la sopa! Y esta invasión suele ser vista con beneplácito por no pocos católicos, que cuando son cuestionados por su afición a este personaje, preguntan; ‘pero ¿qué tiene de malo sta Claus?’ ¿Realmente lo quieren saber? He aquí diez respuestas contundentes:

1. Ha desplazado al Niño Dios
Si preguntas a los niños: ‘¿qué se celebra en Navidad?’, demasiados responden entusiasmados: ‘¡que viene sta Claus!’ Les emociona imaginarlo volando por los aires en un trineo tirado por renos, y no lo que debía emocionarles: ¡que Dios haya nacido entre nosotros! Se habla de la ‘magia de la Navidad’, en lugar del Milagro de Navidad.

2. Se promueve en los niños el deseo de recibir regalos, no de darlos.
Como Jesús nació pobre y humilde en un pesebre, habría que animar a los niños a celebrarle Su cumpleaños, socorriéndolo en los necesitados, pero sólo piensan en lo que les traerá sta Claus, en lo que van a recibir, no a compartir.

3. Se propicia el consumismo
En lugar de que la Navidad sea una celebración espiritual, los papás deben gastar (a veces hasta endeudarse), para comprar los supuestos regalos de sta Claus.

4. Es sólo para quienes tienen dinero
Sta Claus sólo ‘visita’ hijos de papás con dinero. Millones de niños amanecen en Navidad tristes, frustrados, sintiéndose no amados porque no les dio regalo. En cambio el Nacimiento de Jesús trae alegría para “todo el mundo” (Lc 2,10).

5. Dura sólo un día
El gusto que da sta Claus dura un día. La felicidad que ofrece Jesús no tiene final. Sta Claus desaparece durante el año, Jesús permanece. Qué locura enseñar a los niños a preferir algo efímero e inexistente, desdeñando lo real y permanente.

6. Se propicia que los niños sean puestos en riesgo
Hay escalofriantes estadísticas de delincuentes que se disfrazan de sta Claus: desde pederastas contratados en comercios, felices de que les sienten en sus piernas a los niños, hasta ladrones y secuestradores a los que pequeños les abren la puerta o aceptan acompañarlos porque sus papás les enseñaron a confiar en quien representan.

7. Se miente.
Para hacerle creer que sta Claus existe, los papás y quienes rodean a un niño, le dicen muchas mentiras. Pero a éste le han enseñado que según la Biblia y el Catecismo de la Iglesia Católica, mentir es pecado. Un día confrontará su incoherencia, ¿qué le responderán?, ¿que el fin justifica los medios? No para un creyente cristiano.

8. Se propicia una falsa ilusión
Muchos papás no dicen la verdad a su niño para que ‘no pierda la ilusión’, pero cuando descubra la verdad, perderá más que la ilusión, la confianza en quienes le hicieron creer en un personaje imaginario. Es abuso infantil aprovechar su ingenuidad para engañarlo.

9. Se pone en riesgo la fe de los niños.
Al descubrir que han sido engañados y sta Claus no existe, muchos niños concluyen que seguramente también fueron engañados respecto a Dios, y dejan de creer en Él.

10. Se promueve hacer lo que todos hacen.
Hay papás que permiten que su niño crea en sta Claus, por seguir la corriente, porque ‘todos lo hacen’. Esa nunca es buena razón. Cuando su hijo crezca y quiera drogarse o emborracharse porque ‘todos lo hacen’, ¿con qué autoridad moral podrán prohibirlo?

Hasta aquí las diez razones. Sólo queda añadir que quien defiende a sta Claus, dice que es san Nicolás, pero si eso fuera cierto, ¿por qué celebrarlo el 25 y no en su fiesta, el 6 de diciembre? La verdad es que fue ideado para distraer la atención de lo que en Navidad es esencial, y fijarla en lo material. Por eso, ¡es hora de decidirnos a desterrar de nuestros ambientes a este viejo barrigón, y volver la mirada al Niño Jesús, el único que verdaderamente merece nuestro amor y celebración!
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7028Domingo, 11 de diciembre de 2016, 14:00 horas
¡Feliz año nuevo!Doña Teófila : ¡Hola compadrito!


Don Dudoso:   ¡Hola! ¡Qué bueno que la veo!, tengo una duda. Leí que este domingo la Iglesia celebra año nuevo, ¿por qué?, ¿si no es 31 de diciembre?


Doña Teófila :   La Iglesia celebra el inicio de un nuevo año, no civil, sino litúrgico, es decir, referente a lo que la Iglesia realiza para dar culto a Dios.


Don Dudoso:   A ver, explíqueme un poquito más, que no me queda muy claro.


Doña Teófila :  Como Ud. sabe, estamos acostumbrados a vivir ciclos anuales. Cada año celebramos, cumpleaños, aniversarios, las estaciones del año, etc.También la Iglesia nos propone recordar y celebrar en un ciclo anual, los acontecimientos más importantes relacionados con nuestra fe. Es lo que se llama, el ciclo o año litúrgico.


Don Dudoso:    ¿Y por qué no empieza el 1 de enero como todo el mundo, sino hoy?


Doña Teófila : Porque la Iglesia nos va presentando momentos claves en la vida de Jesús, y lo primero es celebrar Su Nacimiento, el 25 de diciembre, pero antes nos da un tiempo para prepararnos adecuadamente, es el tiempo de ‘Adviento’ (advenimiento, venida), que inicia cuatro domingos antes de Navidad. Hoy es el Primer Domingo de Adviento.


Don Dudoso:   Ah, ¿por eso dicen que hoy es un nuevo año?


Doña Teófila : Sí, y también porque la Iglesia ha organizado las Lecturas que se proclaman en Misa, en ciclos anuales, que se distinguen por las letras A, B y C. Durante el ciclo A, casi todos los domingos del año se proclama el Evangelio según san Mateo; durante el ciclo B, el de san Marcos, y durante el ciclo C, el de san Lucas.


Don Dudoso:   ¿Y el de san Juan?


Doña Teófila : Se proclama en Navidad, en Pascua, y en otros momentos del año. Hoy inicia también un nuevo año litúrgico, que ahora corresponde al ciclo A, es decir, que en casi todas las Misas dominicales estaremos disfrutando el Evangelio de san Mateo.


Don Dudoso:   ¿Disfrutando?, ¿Ud lo disfruta?


Doña Teófila :  ¡Sí, cómo no! Desde que tomé un curso sobre este Evangelio, aprendí a disfrutarlo muchísimo. Si Ud quiere disfrutarlo también, se lo recomiendo, es gratis, está en www.ediciones72.com


Don Dudoso:    Uy, pero yo no le sé a eso de la computadora.


Doña Teófila :  No le hace, viene en forma de clases escritas en hojas tamaño carta. Pídale a alguien que le imprima la que corresponda a cada domingo. Ahí mismo hay unos libros electrónicos, también gratuitos, con reflexiones sobre las Lecturas de la Misa, también alguien le puede imprimir o mostrar en pantalla, el que corresponda a cada domingo.

                          Está todo escrito con mucha sencillez y claridad, para ayudarnos a aprender y a reflexionar.


Don Dudoso:   Pues es buena idea, los voy a leer, ¡yo también quiero disfrutar el Evangelio de san Mateo!, ¡muchas gracias, y feliz año nuevo!


Doña Teófila :  ¡Qué bueno! ¡Feliz año nuevo!]]>
http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7010Domingo, 27 de noviembre de 2016, 14:00 horas
La puerta que no se cerrará‘Parece que regalan’. ‘¿Qué?, ¿aquí celebran y por adelantado el ‘buen fin?’

Ésos y parecidos comentarios hacían quienes veían las interminables filas que había el fin de semana pasado en la Basílica, la Catedral y las parroquias a las que gran cantidad de gente acudió para poder confesarse, quedarse a Misa, comulgar, orar por el Papa y cruzar el umbral de la Puerta Santa, para obtener la indulgencia plenaria.

Hubiera cabido responder: ‘pues sí, en efecto, regalan, ¡un regalazo!’, y sí, también tiene algo que ver con el buen fin, pero no el comercial, sino el que estos fieles esperan gozar, claro cuando buenamente llegue (a diferencia del otro, éste nadie lo quiere adelantar...).

Las filas duraron horas y horas, e inevitablemente sucedió que al momento de cerrar la Puerta Santa, todavía había muchas personas que esperaban poder cruzar su umbral y se quedaron sin hacerlo y se marcharon frustradas, enojadas o tristes, creyendo que ésa había sido, y la habían perdido, su única oportunidad para recibir una gracia especial.

Están equivocadas y por eso vale la pena darles un aviso que sin duda las alegrará.

Es verdad que como fue anunciado (por cierto con mucha anticipación, quién sabe por qué tanta gente esperó a última hora), el pasado domingo 13 se cerraron todas las Puertas Santas que se abrieron en todo el mundo para el Año de la Misericordia, y este domingo 20 también la de la Basílica de san Pedro en el Vaticano.

Pero, y he aquí la buenísima noticia: ¡hay una puerta que no se cerrará!

Y si alguien pide: ‘¡indíquenme, pronto, dónde está para ir corriendo a atravesarla!’, hay que aclararle que no tiene que ir corriendo a ningún lado, de hecho no necesita ni moverse de donde está, porque la tiene al alcance de su mano, las veinticuatro horas, los trescientos sesenta y cinco días del año.

Se trata de la puerta, siempre abierta, de la misericordia de Dios.

Aunque haya terminado el Año Santo, Dios continúa siempre derramando Su misericorda en ti, en mí, en todos.

Diariamente nos colma de Su amor, aunque no le correspondamos; nos perdona aunque no lo merezcamos; nos libra de mil dificultades o nos da la capacidad para superarlas, aunque no lo notemos ni se lo agradezcamos.

Se cerraron las Puertas Santas, sí, pero el Señor mantiene siempre abierta la puerta de Su corazón, para que acudamos allí confiadamente, a encontrar refugio y salvación.

Y mantiene también abiertas otras puertas. Por ejemplo, la del confesionario, para que podamos reconciliarnos con Él y sentir Su perdón y Su abrazo. La puerta de Su Iglesia, para que podamor ir a Misa, a recibir Su amor, Su Palabra, a Él mismo en la Eucaristía; y también visitarlo en el Sagrario, contemplarlo, sabernos acogidos por Él, adorarlo.

Y aunque se hayan cerrado las Puertas Santas y por ello no sea ya posible ganar la indulgencia plenaria cruzando su umbral, sigue siendo posible obtenerla, con las acostumbradas condiciones, de otras muchas maneras, por ejemplo, orando media hora ante el Santísimo, o leyendo y reflexionando media hora la Palabra de Dios, o participando devotamente en un Viacrucis o en el rezo meditado del Rosario en una comunidad eclesial.

Se cerró el Jubileo, pero el Señor mantiene siempre abierta la puerta de Su misericordia. Eso sí, no olvidemos algo fundamental, que no sólo es para que podamos entrar a recibirla, sino también para que podamos salir a compartirla.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=7001Domingo, 20 de noviembre de 2016, 14:00 horas
¡El fin se acerca!
Gracias al ‘no lo creo, pero por si acaso’, de quienes los reciben y reenvían, pululan en las redes sociales mensajes de quienes aseguran recibir revelaciones de la Virgen, o de Dios, o de un ángel, en las que se anuncian las más variadas e inminentes catástrofes.

No le hace que sean las mismas que circularon en el año 2000, resurgieron antes del 12/12/2012, y más recientemente el 29 de julio. Recicladas, vuelven a propagarse, esta vez con la pésima noticia de que terminando el Jubileo en noviembre, ocurrirá un suceso cósmico del que todavía no se sabe en qué consistirá porque los rumores son, como suelen ser los rumores, contradictorios. 

Según algunos, viene a velocidad vertiginosa una llamarada solar que pasará rozando y achicharrando la tierra; según otros, lo que viene es un astro, llamado planeta x, de la mitad del tamaño del sol, y se interpondrá entre éste y la tierra, provocando que en ella todo se ponga oscuro, se congele, se inviertan los polos (lo que sea que eso signifique), que haya mega olas, terremotos y que todos los volcanes hagan erupción al mismo tiempo. Dicen que no será el fin del mundo, nada más un aviso (¡válgame!, con semejante aviso, ¿quién necesita fin del mundo?).

Advierten que cuando todo se ponga oscuro, oiremos voces de seres queridos que nos pedirán entrar, pero que no les abramos porque son demonios (como si los demonios necesitaran que les abran la puerta. ¡ay!, ¡lo que hacen algunos para no dejar pasar a la suegra!). También recomiendan hacer acopio de comida, agua y velas (esperando. ingenuamente, sobrevivieran intactas semejante hecatombe).

La gente que recibe estos anuncios y se deja aterrorizar, sigue al pie de la letra las instrucciones y espera consternada el momento fatal. Entonces llega el temido día y no pasa nada. No se bambolean las estrellas, no se estremece la tierra (más que cuando pasa el camión de la basura); no se desbordan las olas, y el Popocatépetl se limita a echar su acostumbrado humito de tarjeta postal. Y ¡fiuf! respira aliviada hasta que se anuncie la próxima fatídica fecha. Pero ¡no se puede vivir saltando de la desesperación a la desaprensión y viceversa! ¿Qué hacer ante el constante bombardeo de catastróficas premoniciones? He aquí tres recomendaciones:

1. No creas todo lo que recibes. Los mensajes falsos son ambiguos, no identifican quién recibió dichas revelaciones, ni cuándo, cómo, dónde, por qué o para qué.

2. Ten por seguro que si Dios o María quisieran advertirnos acerca de un peligro inminente, probablemente se lo revelarían al Papa, o incluso a videntes de apariciones que, si bien no cuentan con la aprobación oficial de la Santa Sede, tampoco han sido prohibidas, como la de Medjugorje. No te fíes de videntes ‘patito’ que juran que la Virgen les habla (les aconsejaría santa Teresa que coman bien y duerman completo...).

3. Tal vez no haya razones para alarmarse, pero tampoco para desentenderse. El fin sí se acerca: cada día nos acercamos al final de nuestra vida en este mundo, y al comienzo de la eterna. Y para ese fin no nos va a servir de nada comprar velas o almacenar despensas, sino estar en amistad con Dios, vivir amándolo, procurando darle gusto, cumplir en todo Su voluntad.

Un día, mientras santo Domingo Savio jugaba billar, le preguntaron qué haría si supiera que moriría en minutos. Respondió: ‘seguiría jugando billar. El maestro nos dio recreo; y estoy haciendo lo que toca hacer en recreo. Moriría tranquilo, cumpliendo la voluntad de Dios.’

En lugar de inquietarnos por lo que puede pasar al terminar el Jubileo, atendamos lo que puede pasar antes de que termine: por ejemplo: confesarnos (todavía los confesores pueden perdonar pecados ordinariamente reservados al obispo, como el del aborto); reconciliarnos con alguien; abrirnos a la gracia de Dios...

¡El fin se acerca! Sí, cada día nos aproximamos al momento de entregar cuentas a Dios, pero no vivamos espantados por anuncios catastróficos, sino con la paz y la confianza de saber que cuando llegue el fin, sea el de todos o sólo el nuestro, estaremos, como santo Domingo Savio, cumpliendo lo que nos encomendó nuestro Maestro.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6993Domingo, 13 de noviembre de 2016, 14:00 horas
10 Cosas que debes saber sobre las indulgencias
1. ¿Qué es una indulgencia?

Una gracia que concede la Iglesia, por los méritos de Jesucristo, de María y todos los santos, para borrar la pena temporal que queda como consecuencia del pecado.

2. ¿La indulgencia borra los pecados?

No. La indulgencia aplica a pecados ya perdonados. 

3. ¿Por qué si el pecado ha sido perdonado, queda una pena?

Para entenderlo, cabe poner este ejemplo: Un niño desobedece a su papá que le pidió no jugar pelota en casa, y rompe la ventana. Arrepentido, pide perdón. Su papá lo perdona, pero queda una consecuencia: debe pagar el vidrio roto. La mamá y hermanos del niño deciden ayudarle, con permiso del papá, a pagar la deuda. Así también, el pecado confesado es perdonado, pero queda una pena que hay que expiar, y es la que nuestra Madre la Iglesia nos ayuda a pagar con las indulgencias.

4. ¿Cuántas clases de indulgencias hay?

Dos: ‘parcial’, que perdona sólo parte de la pena, y ‘plenaria’, que la perdona toda.

5. ¿Por quién puedo aplicar la indulgencia obtenida cada día?

Por ti, o por un difunto. También puedes encomendarla a María, para que Ella la aplique por el alma que quiera ayudar. Sólo aplica a las almas que están en el Purgatorio; las que están en el Cielo, no la necesitan, y las que están en el Infierno no la aprovechan pues ya no saldrán de ahí. Como no sabemos si las almas de nuestros difuntos ya están en el cielo, conviene seguir ofreciendo indulgencias plenarias por ellas.

6. ¿Puedo aplicar la indulgencia plenaria por otra persona viva?

No. 

7. ¿Qué efecto produce la indulgencia plenaria en el alma?

Aplicada por ti, te libra de la pena temporal de pecados confesados y perdonados, desde el momento de tu Bautismo hasta la fecha en que obtengas la indulgencia plenaria. Aplicada por un difunto, es gran obra de misericordia, pues lo libra de la pena de sus pecados perdonados, lo cual podría ayudarle a salir del Purgatorio e ir al cielo. Decía santa Catalina de Siena, que las almas que ayudes así te estarán eternamente agradecidas, orarán siempre por ti, y al llegar al cielo harán valla para venirte a recibir.

8. Si una persona que se ha confesado y ha obtenido indulgencia plenaria, muriera, ¿iría al cielo?

Sí, siempre y cuando no tenga ya nada que purificar, en el sentido de apegos, pecados veniales no confesados (y por lo tanto no perdonados).

9. ¿Cuántas indulgencias puedo obtener?

Una por día.

10. ¿Cómo puedo obtener la indulgencia plenaria?

Debes estar en gracia de Dios y tener total rechazo al pecado (habiéndote confesado); asistir a Misa completa; comulgar, orar por las intenciones del Papa (por ej: Padrenuestro, Avemaría y Credo), y realizar lo que la Iglesia pida para conceder esa indulgencia, por ejemplo, orar media hora ante el Santísimo expuesto; o leer y meditar la Palabra de Dios durante media hora; o participar devotamente en un Viacrucis, o participar del rezo del santo Rosario en una iglesia, o, en este Año Santo de la Misericordia, atravesar el umbral de una Puerta Santa. Se abrieron varias, en Basílicas, Catedrales, parroquias y otros lugares, y se cerrarán, en todo el mundo, el domingo 13 y en san Pedro en el Vaticano, cuando el Papa clausure el Jubileo el domingo 20 de noviembre.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6984Domingo, 06 de noviembre de 2016, 14:00 horas
Querido padre José Luis“Creí que iba a poder colarme al final feliz”. 

Así dijiste hace décadas, tras recuperarte de un padecimiento que te tuvo a las puertas de la muerte. Tus feligreses exclamamos: ¡Ay no, padre! ¡Ojalá falte muchísimo tiempo!’. Y gracias a Dios así fue; te disfrutamos todavía muchos años.

No te colaste en aquella ocasión, pero tampoco ahora. Entraste por la puerta grande, la del Jubileo de la Misericordia, y te la abrió Santa María de Guadalupe, la que siempre fue la fuente de tu alegría; la que puso en ti, como en Juan Diego, su mirada compasiva, y te mostró su especial predilección, concediéndote el privilegio de nacer al cielo en sábado, día de la semana que la Iglesia dedica a Ella, quien sin duda te ha recibido, y te ha arropado con su manto de estrellas, su muchachito querido.

Miraba la foto grande que pusieron frente al sencillo ataúd en el que reposabas mientras se celebraba la Misa de cuerpo presente en el altar mayor de la Basílica, y recordaba que no quisiste ser obispo, y aceptaste a regañadientes el título de Monseñor; te presentabas simplemente como sacerdote. Te apenaba ponerte esas vestiduras con las que sales retratado. Usabas siempre camisa blanca, y pantalón negro, un poco corto y ya brilloso de tanto plancharlo. La tuya era genuina humildad, y nunca te importó lo material.

Muchos medios católicos dieron la noticia de tu deceso, y publicaron luego tus logros más notables: que dominabas el náhuatl, eras el mayor experto en el Acontecimiento Guadalupano y fuiste pieza clave para la canonización de san Juan Diego, pero ninguno mencionó algo que para cientos de familias era lo más significativo: que fuiste rector en la Capilla de San Buenaventura, al sur de la Ciudad de México, durante casi un cuarto de siglo.

Allí te conocí cuando era adolescente. Iba con mi mamá a Misa de 9 am. Recuerdo que no decías homilía, para que quienes tenían prisa pudieran irse, pero al terminar te sentabas, explicabas las Lecturas, y preguntabas: ‘¿comentarios o dudas?’, abriendo así un rico espacio, que permitía a la gente expresarte sus inquietudes. Tus respuestas sabias y breves nos hacían aprender, no pocas veces reír, y eran tan interesantes que hasta los de las prisas terminaban por quedarse. Y ¡qué decir de tus obras y conferencias sobre tu amada Guadalupana!, nos enseñaste a valorarla y amarla.

Estando tan ocupado, te dabas tiempo para acudir puntualmente cada semana a dar a mi grupo de preparatoria un curso de ‘parapsicología’, tema que encontrábamos atractivo, y que aprovechabas para hablarnos de Jesús, que era siempre tu objetivo.

Contabas que en tu ordenación le prometiste a Dios nunca negar un Sacramento, y lo cumpliste. Si uno llegaba, tal vez inoportunamente, a preguntarte: ‘¿padre, me puede confesar?’, respondías siempre: ‘¡claro!’, siempre dispuesto a escuchar y a aconsejar, nunca a regañar. Cuando te cambiaron a la Basílica (era lógico, tu Madrecita quería tenerte cerca), redescubriste y disfrutaste tu vocación de confesor, y pasabas largas horas reconciliando a la gente con el Señor.

Tenías gran sentido del humor y una risa cándida como la de un niño. 

Te encantaban los helados de frutas, la comida japonesa, e invitar a toda la comunidad a convivir y saborear las deliciosas paellas que tanto disfrutabas preparar.

Imposible contar tantos recuerdos que vienen a la mente, pero hay uno en especial que no puedo dejar de mencionar y agradecer: cuando me alejé de la Iglesia durante mi período universitario, fuiste tú el instrumento que Dios empleó para animarme a volver.

Querido padre José Luis, que no te colaste, sino llegaste a la eternidad acogido por tu Morenita del Tepeyac, ruega al Señor por nosotros, para que como te lo ha concedido a ti, nos conceda también alcanzar, no sólo el final feliz, sino la felicidad sin final. ]]>
http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6978Domingo, 30 de octubre de 2016, 14:00 horas
¡Celebremos a los santos, no a los espantos!
Como cada año por estas fechas, comercios y calles se inundan de diablos, fantasmas, monstruos, calacas, y demás parafernalia del ‘Halloween’, mucha gente lo toma como algo normal e incluso divertido, pero pensándolo bien, desde el punto de vista cristiano, ¿qué tiene de divertido disfrazar a los niños o decorar la casa con personajes que representan el mal, la tiniebla, lo opuesto a Aquél que es la Luz del mundo, enemigos del Señor en quien creemos?

Como cristianos, estamos llamados a celebrar el bien y lo bueno, así que vale la pena hacer un verdadero esfuerzo por recuperar el espacio perdido, y rescatar la víspera de la Solemnidad de Todos los Santos para festejarlos a ellos y agradecerles que nos dan tan buen ejemplo y se la pasan intercediendo por nosotros. 

Falta más de una semana, hay suficiente tiempo para organizar un festejo en familia, en el grupo o la comunidad parroquial. Aquí tienes diez sugerencias prácticas para que tomes ideas:

1. Disfraces de santos. Que todos, niños y adultos, vayan disfrazados de santos, y cada uno platique por qué eligió ese disfraz, qué es lo que le gusta de ese santo o santa.

2. Dulces con estampitas. A los niños que toquen a la puerta pidiendo dulces, no darles golosinas decoradas para Halloween, sino golosinas normales a las que se les dibujen caritas sonrientes con aureola, y regalar también estampitas de santos (se pueden mandar hacer fotocopiadas y recortadas, por ejemplo, de nuestro nuevo niño santo san Joselito).

3. Dividir a los asistentes a la fiesta en equipos, darles material (papel crepé, de china, cuerdas, etc.) para que se diviertan elaborando un disfraz de santo para disfrazar a algún miembro del equipo, y que cada equipo explique por qué eligió ese santo, y cuente lo que sepa de su vida. Y a todos darles premio por su ingenio y esfuerzo.

4. Que chicos y grandes se entretengan haciendo e iluminando dibujos de sus santos favoritos, (no le hace que no les salgan perfectos), para pegarlos en la pared como exposición.

5. Recortar aureolas de papel y pegarlas en la pared a diferentes alturas, para que los asistentes se paren delante de la pared y se les tome foto y parezca que tienen aureola. Quedan muy simpáticas las fotos de todos convertidos en ‘santitos’. 

6. Que cada uno de los asistentes se prepare con anticipación para contar alguna anécdota interesante, conmovedora o divertida de algún santo.

7. Organizar un mini festival de videos de vidas de santos.

8. Poner en el avisero de la iglesia o en alguna pared de la casa, papeles con frases favoritas de diversos santos, sobre todo del santo patrono de esa iglesia particular. 

9. Asistir juntos el día 1° de noviembre a la Misa de la Solemnidad de todos los Santos.

10. Leer lo que enseña el Catecismo de la Iglesia Católica acerca de los santos (en C.I.C. # 956-957, y al final hacer una oración para pedir la intercesión de los santos, en especial de los patronos o favoritos de los asistentes.

La intención es que puedas organizar un festejo sencillo, divertido, en el que estén presentes las dos cosas que más gustan del Halloween a los niños: disfrazarse y recibir dulces, pero dándoles un giro, para que no sea una fiesta pagana y mucho menos anti cristiana.

Anímate y envíanos las fotos de tu evento, para publicarlas en las páginas web y de facebook de Desde la fe.  ¡Celebremos a los santos, no a los espantos!
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6966Domingo, 23 de octubre de 2016, 14:00 horas
San Joselito, ruega por nosotros
‘¡Catorce años!, ¡qué jovencito!, ¿realmente tenía conciencia de lo que hacía?’

Esto suelen preguntarse quienes se enteran de que nuestro nuevo santo mexicano, san José Sánchez del Río, era apenas un adolescente, y tal vez comparándolo con algunos adolescentes que conocen, que sólo piensan en echar relajo, ir al ‘antro’, y no a Misa, no pueden creer que alguien de esa misma edad pudiera ser un católico tan comprometido, capaz de soportar espantosas torturas y dar su vida por Cristo y por la Iglesia.

La respuesta es que a José no le pasó, como desgraciadamente sucede con demasiada frecuencia, que su familia se preocupara porque fuera al catecismo sólo como requisito para hacer su Primera Comunión, celebrar ésta con una gran fiesta, y en adelante olvidar el asunto, no volver a ir a Misa, nunca volverse a confesar ni comulgar.

José se crió en un hogar que realmente tomaba en serio su fe católica, así que desde pequeño aprendió a tener una relación personal, de amor y de confianza con el Señor, a leer la Biblia, a orar, a venerar a María; a rezar el Rosario; a amar la Eucaristía.

Le vienen como anillo al dedo las palabras que san Pablo dirigió al joven Timoteo en la Segunda Lectura que se proclama este domingo en Misa: “Permanece firme en lo que has aprendido y se te ha confiado, pues bien sabes de quiénes lo aprendiste, y desde tu infancia estabas familiarizado con la Sagrada Escritura, la cual puede darte la sabiduría que, por la fe en Cristo Jesús, conduce a la salvación” (2Tim 3, 14-4,2).

José también estuvo familiarizado desde chiquito con la Biblia, y recibió la sabiduría de decirle sí a Jesús, un sí heroico que lo hizo morir mártir, y alcanzar la santidad. 

Pidámosle que interceda por nosotros para que sepamos imitarlo en su fe y su valentía por defenderla; en su esperanza a toda prueba, y en dar testimonio de cristiana caridad.

ORACIÓN A SAN JOSÉ SÁNCHEZ DEL RÍO

San Joselito, niño cristero:
Tú que ofreciste tu vida
por amor a Cristo Rey y a María,
ruega por nosotros,
para que sepamos defender la fe
y dar testimonio cristiano con valentía.

Tú que mantuviste tus principios,
y no te dejaste desorientar o presionar, 
ruega por nuestros jóvenes y niños,
para que sepan distinguir la luz y la verdad
en donde reinen confusión y oscuridad.

Tú que sufriste la persecución
de quienes buscaban destruir la religión,
ruega por nuestra patria,
para que Dios la libre de semejante situación,
y los cristianos, unidos como hermanos,
demos ejemplo de esperanza, caridad y perdón.
Amén.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6956Domingo, 16 de octubre de 2016, 14:00 horas
La verdad, toda la verdad y nada más que la verdad
En los juicios que aparecen en la televisión, se le suele pedir al que va a dar testimonio que diga “la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad”. Suena redundante, pero no lo es. Cada uno de estos conceptos tiene sentido. Consideremos por qué.

La verdad

Hoy en día se usa decir: ‘tú tienes tu verdad y yo tengo la mía’, pero es imposible que puedan ser ciertas dos afirmaciones distintas e incluso opuestas, una tiene que ser falsa. 

En un mundo en el que impera el relativismo, en el que se presenta lo bueno como malo y viceversa, resulta no opresor, sino liberador, más aún, indispensable, seguir a Jesús, que dijo de Sí mismo: “Yo soy...la Verdad” (Jn 14, 6), y cuya enseñanza es sólida, confiable, no cambia para adecuarse a las modas o presiones del momento.

Muchos hermanos que se han convertido al catolicismo comentan que tenían una idea distorsionada acerca de la Iglesia Católica. Les habían enseñado mentiras y se las habían tragado sin cuestionarlas. Decía el obispo Fulton Sheen que muchas personas odian a la Iglesia no por lo que es, sino por lo que equivocadamente creen que es.

Aceptamos con demasiada ligereza como verdadero lo que es falso, sólo porque salió en el periódico, la tele o el internet. Si tuviéramos sed de verdad, no nos dejaríamos engañar tan fácilmente.

También pensamos que existen las ‘mentiras piadosas’ pero mentir nunca es piadoso. Jesús dijo “digan sí cuando es sí y no cuando es no, lo demás es del maligno” (Mt 5, 37).

Uno puede, y debe, cuidar cómo decir la verdad a alguien para no herirle. Y también puede elegir callar. Pero mentir no debería ser nunca una alternativa aceptable.

Toda la verdad

San Francisco de Sales lamentaba que se ‘glorifique la mentira’. ¿A qué se refería? A mentir diciendo la verdad. Un ejemplo: Una maestra pregunta a un alumno: ‘¿puedes venir a echarnos una mano con la limpieza de la escuela el sábado?’ Éste responde: ‘Voy a salir fuera con mis papás.’ Es verdad que va a salir con ellos, pero no el sábado, sino el domingo. Tranquiliza su conciencia pensando: ‘es cierto que saldré con ellos, no mentí’. Pero sabe que lo que dijo se prestó para que se entendiera que saldrían el sábado. Sabe muy bien que su maestra malinterpretó lo que dijo, y no se lo aclaró. Así que aunque dijo la verdad, en realidad mintió.  Eso es ‘glorificar la mentira’: manipular la verdad para mentir. 

Quien lo hace cree tener justificación porque en estricto sentido la frase que pronunció no era en sí mentira. Pero para Dios no sólo cuenta la forma, cuenta el fondo, no sólo lo que se dice, sino con qué intención.

Y nada más que la verdad

El mundo suele embaucarnos presentándonos verdades mezcladas con medias verdades o incluso con grandes mentiras, con el objeto de dar la impresión de que todo es verdad.

Por ejemplo, cierta novela anticatólica que estuvo muy de moda hace poco tiempo,  mencionaba la existencia de unos archivos vaticanos que sí existen, pero aseguraba que contenían documentos que en realidad no existen. Decía un poquito de verdad para aparentar que todo era verdad, y hacer que la gente se tragara una sarta de mentiras.

Otro ejemplo: muchos medios citan fuera de contexto frases del Papa Francisco, para dar la impresión de que apoya ciertas causas, incluso circulan parte de un discurso suyo y le añaden algo que no dijo. Así, la gente, al reconocer frases que le oyó, se traga el resto sin dudar. Hay que ser cautelosos, confirmarlo todo con fuentes confiables. 

Queda claro que no sólo en las películas o en las cortes, sino en nuestra cotidianeidad tenemos que pedir y que decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6948Domingo, 09 de octubre de 2016, 14:00 horas
Rosario y Coronilla
Si en una película de acción, el personaje bueno recibiera un arma poderosísima, especialmente diseñada para vencer a todos sus adversarios, por imponentes que fueran, sería una enorme tontería, una verdadera locura que la guardara sin usar, y se dejara aplastar.

Los espectadores, sentados al borde de las butacas, la boca llena de palomitas, se pondrían a gritar, como si los oyera:  ‘¡¡¡saca el arma!,¡no te dejes derrotar!!’

Pero eso no sucede en las películas, pues los héroes nunca cometer el error de desaprovechar el arma que los puede salvar.

No ocurre en el cine, pero lamentablemente sí en la vida real.

Como católicos, tenemos a nuestra disposición dos armas muy poderosas, que recibimos nada menos que de Jesús y de María.

Me refiero al Santo Rosario y a la Coronilla de la Divina Misericordia, dos armas de oración que pueden ayudarnos eficazmente en nuestro diario combate espiritual, porque nos mueven a conversión, nos animan a edificar en nuestro mundo el Reino de Dios, a interceder por otros, a vencer toda tentación.

Dos armas que desgraciadamente mucha gente desperdicia miserablemente, alegando que le falta tiempo, que nunca se acuerda, que le da flojera, que no las sabe rezar.

En el fondo son pretextos que muestran que no se tiene conciencia de la importancia de darse tiempo (el Rosario toma veinte minutos, cinco la Coronilla, ¿de veras no se tiene media hora en todo el día?), y por eso vale la pena mencionar algunas razones para hacer un hueco en nuestro horario para rezar la Coronilla y el Rosario:

El Santo Rosario fue dado por la Virgen María, a santo Domingo de Guzmán, en el año 1200. Con su rezo se han terminado sequías, pestes, guerras (de hecho, la Iglesia celebra a Nuestra Señora del Santo Rosario el 7 de octubre, conmemorando que, por rezarlo, se obtuvo la victoria en la batalla de Lepanto). Por su rezo se han reconciliado enemigos, se han transformado situaciones que parecían irremediables. Los exorcistas aseguran que Satanás odia el Rosario por arrebatarle almas que iban a condenarse. San Juan Pablo II llamaba al Rosario ‘compendio del Evangelio’, porque al rezarlo meditamos en la vida de Jesús y de María. Y Ella hizo quince promesas, entre las que se cuentan, que quienes recen el Rosario obtendrán su especial protección y grandes gracias; que los pecadores se convertirán y los justos crecerán en virtud y no morirán sin el auxilio sacramental; que sacará pronto del Purgatorio y hará gorzar de gran gloria en el cielo, a las almas devotas del Rosario

Por su parte, la Coronilla de la Divina Misericordia fue dictada a santa Faustina Kowalska (a quien la Iglesia celebra este 5 de octubre), por Jesús, que prometió que al rezarla se obtendrá la paz; que quien la rece obtendrá grandes gracias, y su alma no perecerá, sino obtendrá Su misericordia en la hora final.

Desde que se difundió el Santo Rosario en el siglo XIII, todos los Papas y santos (incluidos muchos Papas santos), han amado rezarlo. Y desde que se difundió la Coronilla, se ha extendido su devoción. El Papa Francisco pide rezarla durante este Año Santo de la Misericordia, para crearnos el hábito, y luego del Jubileo, continuarlo. 
¿Te preocupa que en el mundo las cosas anden muy mal? ¿Que haya terrorismo, violencia, desunión familiar, pobreza, confusión de valores, sufrimientos sin aparente final? ¿Y qué estás haciendo al respecto? No pongas de pretexto que hay tanto que hacer que no puedes hacer nada. ¡Puedes hacer mucho y diario! Tienes la Coronilla y el Rosario, dos armas prodigiosas que pueden transformar las cosas, que pueden tocar corazones, hacer palanca para mover al mundo, cambiar las situaciones. ¿Vas a aprovecharlas?, ¿o, por alguna banal razón, vas a dejarlas arrumbadas en un cajón?
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6943Domingo, 02 de octubre de 2016, 14:00 horas
¿Qué sabes de los Arcángeles?
Este 29 de septiembre, la Iglesia celebra a los santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. ¿Qué sabes de ellos? Compruébalo. Elige las respuestas que consideres correctas:

1. ¿Cuántos Arcángeles hay?
a) Tres; b) Siete; c) Incontables.

2. ¿Qué significa el nombre de Miguel?
a) Mi Arcángel; b) ¿Quién como Dios?;  c) Poderoso es Dios.

3. ¿Qué libro bíblico menciona a san Miguel Arcángel?
a) Daniel; b) Judas; c) Apocalipsis;

4. San Miguel es defensor de:
a) La Iglesia; b) Los exorcistas; c) Los moribundos.

5. ¿Qué significa el nombre de Gabriel?
a) Anuncio de Dios; b) Mensajero de Dios; c) Fuerza de Dios.

6. ¿Qué libro bíblico menciona a san Gabriel Arcángel?
a)  Daniel; b) Sabiduría; c) Evangelio según san Lucas.

7. San Gabriel es el santo patrono de:
a) Comunicadores; b) Obstetras; c) Cultivadores de azucenas.

8. ¿Qué significa el nombre de Rafael?
a) Vaya con Dios; b) Luz de Dios; c) Medicina de Dios.

9. ¿Qué libro bíblico menciona a san Rafael Arcángel?
a) Tobías; b) Evangelio según san Juan; c) Hechos de los Apóstoles; 

10 San Rafael es el santo patrono de:
a) Los novios; b)Los viajeros; c) Los enfermos.

Respuestas: 1.b. En la Biblia se afirma que hay siete Arcángeles (ver Tob 12,15; Ap 8,2), pero sólo se menciona el nombre de tres: Miguel, Gabriel y Rafael, que son los que la Iglesia Católica reconoce. Los otros cuatro (Uriel, Baraquiel, Jehudiel y Sealtiel) aparecen en textos de tradición judía. 2b; 3.Las tres respuestas son correctas: a: Dn 12,1; b: Jd 9; c: Ap 12, 7-8; 4: De nuevo, las tres respuestas son correctas.

5:c; 6: Dos respuestas son correctas: a: Dn 9, 21; c: Lc 1,19.26; 7:a. Por haber comunicado la Buena Nueva de la venida del Salvador. 8:c; 9a: En el libro de Tobías se narra cómo Rafael acompañó en su viaje a Tobías, lo ayudó a encontrar esposa, y devolvió la vista al padre de éste, Tobit (ver Tob 5-12). 10: b y c, en especial, los enfermos de la vista.

Evaluación: 10 a 8 aciertos: ¡Felicidades! Se nota que conoces lo que enseña la Iglesia sobre los santos Arcángeles; 7 a 5 aciertos: Se ve que sabes, pero no suficiente; sigue profundizando; 4 a 2 aciertos: Parece que atinaste de ‘chiripa’, no te conformes con el mínimo, esfuérzate por conocer más; menos de dos aciertos: La existencia de ángeles es una verdad de fe de la Iglesia, es importante que conozcas este tema. Lee en el Catecismo de la Iglesia Católica los párrafos: 328-336;
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6931Domingo, 25 de septiembre de 2016, 09:00 horas
¿Por qué leer la Biblia?
Septiembre es el ‘mes de la Biblia’, tiempo que la Iglesia dedica a animarnos a leer la Palabra de Dios, reflexionarla, amarla, vivirla y comunicarla.

Y si acaso te preguntas, ¿por qué vale la pena leer la Biblia?, considera estas 4 razones:

1. Porque Dios la inspiró

Detrás de todos los autores bíblicos está el Espíritu Santo, el ‘Autor intelectual’, que respetando las características y personalidad de cada uno, les inspiró a todos un mismo mensaje, perfectamente coherente a pesar de que fue escrito a lo largo de más de diez siglos y por personas de los más diversos lugares y condiciones. La Biblia nos habla de Dios y que Dios habla en la Biblia.

Y ante un Dios que habla la actitud más sabia es la de la escucha. Una y otra vez en la Biblia leemos la importancia que tiene el poner atención a lo que Dios quiere decirnos.

"Ojalá escuchéis hoy Su voz...no endurezcáis el corazón" (Sal 95,7-8).

2. Porque Jesús recurrió a la Sagrada Escritura

Jesús empezó Su ministerio público citando un texto del profeta Isaías (ver Lc 4,16-21); Sus últimas palabras en la cruz fueron tomadas de un Salmo (ver Sal 31,6), y en los Evangelios vemos cómo aprovechó la Sagrada Escritura para orar (ver Mt 27,46 y Sal 22,2; Lc 23, 46 y Sal 31,6) para referirse a Sí mismo (ver Mt 26, 64 y Dn 13-14) para explicar Su misión (ver Mt 11,2-6; Is 26,19; 29,18; 35,5; 61,1); para dar enseñanzas (ver Mt 19,18), para corregir a los equivocados (ver Lc 20,27-39), etc. 

Si Jesús recurrió a la Sagrada Escritura en todos los momentos de Su vida, nosotros, que queremos seguirlo, estamos llamados a imitarlo.

3. Porque Jesús encomendó la Sagrada Escritura a la Iglesia que fundó y de la que formamos parte

Una de las primeras cosas que hizo Jesús después de resucitar fue ‘abrirles el entendimiento’ a Sus apóstoles para que pudieran entender la Sagrada Escritura (lo que hoy conocemos como ‘Antiguo Testamento’) y aprender a interpretarla relacionándola con Él (ver Lc 24, 27.44-45).

Y luego de Su Ascensión les envió el Espíritu Santo que les había prometido para que, entre otras cosas, les recordara Sus Palabras (ver Jn 14,26). Ello permitió que pudieran predicar en Su nombre y, también escribir y difundir lo que hoy conocemos como ‘Nuevo Testamento’.

Puede decirse que una de las razones por las que Jesús fundó la Iglesia fue para que nos transmitiera con verdad y sin error Su Palabra, y fuera la autoridad competente que nos enseñara a interpretarla (pues si cada persona la interpretara a su modo, habría muchas interpretaciones opuestas, pero sólo una puede ser verdadera).

Como miembros de la Iglesia Católica, la Palabra de Dios es para nosotros fundamental. De la Biblia están tomadas las Lecturas y oraciones de la Misa, el santo Rosario, y las incontables oraciones y devociones que empleamos todos los días.

4. Porque los creyentes católicos nos nutrimos del Pan y de la Palabra

Según testimonio de san Justino mártir, del siglo II, las primeras comunidades cristianas se reunían no sólo a compartir la Eucaristía sino a leer la Palabra de Dios.

En la Biblia encontramos las razones de nuestra fe, la luz que ilumina nuestros pasos, y el medio privilegiado que nos permite conocer al Señor, para amarlo y seguirlo, y animar a otros también a conocerlo, amarlo y seguirlo.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6922Domingo, 18 de septiembre de 2016, 14:00 horas
Fidelidad y misericordia
Conocí a mi mejor amigo un 15 de septiembre, y esta semana, con la gracia de Dios, cumplimos treinta y siete años de ininterrumpida amistad. La gente suele celebrar sólo los aniversarios matrimoniales, pero es bonito también celebrar las amistades.

Mis papás, qepd, se casaron un 22 de septiembre, y llegaron a festejar sesenta y dos años de casados, y mi hermana se casó un 4 de septiembre y acaba de cumplir cuarenta y seis años de matrimonio. 

Así que septiembre, además de ser para la Iglesia el mes de la Biblia, y para la Patria el mes en que se conmemora a los héroes de la Independencia, es, para mí, el mes que me recuerda que se es más feliz cuando se vive la propia historia con fidelidad y con misericordia.

Se necesita fidelidad para perseverar no sólo semanas o meses, sino años y años, en mantener la cercanía, la disponibilidad para escuchar, para acompañar, para alegrarse genuinamente, sin envidias ni celos, con las alegrías de otro, para llorar con auténtica compasión, sus tristezas, para dedicar tiempo, interés, atención a los mil pequeños detalles que diariamente permiten cuidar que no se apague ni se enfríe la llamita del cariño en el corazón.

No es fácil, porque además de tener que luchar contra la tentación de la rutina e incluso de la flojera, hay que enfrentar y vencer al peor enemigo de toda relación: la decepción. La proximidad con alguien, permite conocer bien sus cualidades, pero también sus defectos.

Es entonces cuando se requiere indispensablemente la misericordia, la capacidad de poner el corazón en la miseria de la otra persona, es decir, amarle como es, con lo bueno y lo malo, con sus virtudes y sus pecados.

No se puede decir que se ama realmente a alguien, sea amigo o cónyuge, si no se le ama con misericordia.

Cuando le conoces su ‘lado oscuro’, desagradable, molesto, aquello que no es considerado digno de aprobación o admiración, y le sigues amando, entonces sí que puedes decir que sabes amar.

Una persona conocida me contó que sintió un tajo en el alma cuando comprobó que un amigo al que consideraba como su hermano, le demostró que no valoraba su amistad, porque al primer enfado la hizo a un lado.

Comentamos que hoy en día se banaliza mucho el concepto de amistad, o se confunde amabilidad con amistad. Se engaña quien llama amigo a alguien sólo porque le atiende amablemente, sea en el mercado, el trabajo, la parroquia o la comunidad, o porque, sin conocerle realmente, le aceptó como ‘amigo’ en su red social.

La verdadera amistad, como el amor auténtico, se prueba y muere, o bien se consolida, en el tiempo y/o la dificultad, que es cuando se puede ejercer, y sólo con la gracia de Dios, la misericordia y la fidelidad.

Sólo Dios, que, como narran las Lecturas que se proclaman este domingo en Misa, cuando Su pueblo lo traicionó, se mantuvo fiel; sólo Dios, que cuando Pablo fue blasfemo y perseguidor de la Iglesia, fue misericordioso con él; sólo Dios, que es como ese padre que cuando regresó a casa su hijo, arrepentido de despilfarrar la herencia paterna, salió a abrazarle, e hizo fiesta, puede ayudarnos a abrir el corazón para imitarle.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6913Domingo, 11 de septiembre de 2016, 14:00 horas
El testimonio de Teresa de Calcuta
¿Para qué canonizar a la Madre Teresa de Calcuta? 

Un amigo planteaba esta pregunta, en un tono que parecía implicar que ya hay muchos santos, que para qué añadir más.

Es verdad que la Iglesia Católica cuenta no sólo con muchos, sino con muchísimos santos y santas, hombres y mujeres que han dado un testimonio heroico de su fe. Pero nunca sobran. ¿Por qué? Porque los santos ruegan por nosotros y son un ejemplo a seguir, y el hecho de que haya muchos, de todos colores y sabores, facilita que personas de las más distintas condiciones, de todo tiempo y lugar, puedan familiarizarse con alguno-s o alguna-s, recurrir a su intercesión e imitar sus virtudes. 

En el caso de la Madre Teresa de Calcuta, su canonización ha generado una gran emoción, porque fue una religiosa mundialmente conocida y admirada, ya considerada santa cuando todavía vivía, y a la que sentimos cercana, no nada más porque la vimos muchas veces en el periódico y la televisión, sino porque en todas esas veces su testimonio nos tocó el corazón, nos sembró una semilla, nos dejó una lección.

Hay una foto donde sale Diana de Gales, altísima, guapísima, vestida a la última moda, de la mano a la Madre Teresa, bajita, arrugadita, humildemente vestida con el sari que usan las mujeres más pobres de la India, y sin embargo es la Madre la que llama la atención, a la que no puedes dejar de contemplar, porque su mirada y su sonrisa irradian una luz muy especial, esa belleza extraordinaria, que no es física, sino espiritual.

Hace relativamente poco se publicó un libro en el que se dieron a conocer cartas que la Madre escribió a su director espiritual, y que fueron publicadas contra su voluntad, pues ella pidió que se destruyeran cuando muriera. 

En ese libro hay una carta en la que afirma sentir como si Dios no existiera, y ese solo renglón, citado fuera de contexto, ha hecho que muchos se escandalicen, y otros tal vez se alegren pensando: ‘ya lo decía yo, Dios no existe’.

Pero la Madre no quiso decir que Dios no existe, quiso simplemente compartir cómo se llegó a sentir. Y la razón se descubre en el mismo libro: se ofreció a Dios como víctima por la salvación de las almas; le pidió sufrir para ofrecer sus sufrimientos por los demás. Y el Señor le concedió experimentar un gran sufrimiento: el de no volver a sentir esa comunicación íntima con Él a la que se había llegado a acostumbrar. 

No hay que quedarse sólo en lo que sintió o lo que dijo al respecto, lo valioso en este caso es notar cómo a pesar de sentirse privada de los consuelos a que Dios la tenía habituada, no dejó de creer en Él, no dejó de amarle y de descubrirle y amarle en todos; no dejó de obedecerle y saber que Él estaba a su lado, aunque permaneciera callado.

Tenía claro que todo lo hacía por Dios, por amor a Él, y eso le permitía realizar gozosamente labores tan difíciles y repugnantes, que muchos no las hubieran hecho ni por un millón de dólares; le permitía hablar, exhortar, aconsejar, con entera libertad; le permitía entregarse y enseñar a otros a entregarse enteramente al Señor, a dar aunque duela, es más, considerar que si duele, es buena señal; le permitía nunca posponer, recortar o suprimir sus tiempos de oración; y sobre todo, mantenerse en permanente disponibilidad para cumplir, con alegría y prontitud, la divina voluntad. 

En este domingo 4 de septiembre, cuando el Papa Francisco la canonice, tómate un momento para preguntarte y reflexionar, tú ¿qué le aprendiste a la Madre Teresa?, ¿qué testimonio te dejó?, ¿qué semilla te sembró?
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6905Domingo, 04 de septiembre de 2016, 14:00 horas
Nos creaste para ti
¿Has armado alguna vez uno de esos rompecabezas de muchas piezas que parecen todas igualitas? ¡Pronto descubres que no lo son! Suele suceder que crees que una de ellas va en cierto lugar y cuando la pones te das cuenta de que entra muy forzada o queda algo floja, que algunas de sus partes embonan, pero otras no.

Quién sabe cómo le hacen los fabricantes de esos rompecabezas, pero logran que sólo la pieza precisa entre en el lugar que le corresponde, y en ningún otro.

Y tal vez podemos aplicar esta característica de los rompecabezas a la vida espiritual. 

Decía, san Agustín, a quien celebramos este domingo 28 de agosto: “Señor, nos creaste para Ti, y nuestro corazón andará inquieto, hasta que no descanse en Ti”

Tomando la comparación con el rompecabezas, podríamos decir que el Señor nos creó para embonar en Él, y vamos inquietos de aquí para allá, buscando dónde encajar, pero no encajamos en ningún otro lado, porque somos de Dios y sólo descansaremos, cuando descansemos en Dios. Consideremos lo siguiente:

Cuando armamos un rompecabezas, a veces creemos que cierta pieza queda perfectamente en cierto lugar, sólo porque una partecita coincide, o tiene un puntito o una rayita parecida a las piezas de alrededor, o es del mismo color. Pero un solo elemento nunca es suficiente para identificar dónde va.

Así sucede con mucha gente, que permite que la identifique un solo rasgo: su raza, su orientación sexual, su situación económica o laboral, y cree que eso le permitirá encajar perfectamente en algún lugar. Olvida contemplarse integralmente, tomar en cuenta todas las características y dones que Dios le ha dado, y darse cuenta de que donde embona perfectamente, donde su alma puede realmente descansar es cuando se reconoce como hija del Señor, llamada a habitar y edificar Su Reino de paz, de justicia, de verdad, de perdón, de amor.

A veces, cansados de buscar, queremos meter a fuerzas una pieza donde no va. Y por más que lo intentemos, las partes salidas y las partes curvas no coinciden con la forma del hueco donde la pretendemos insertar. Y si la dejamos allí, habrá un vacío en otra parte del rompecabezas, otra pieza sobrará, y será un lío que afectará el resultado final.

Así sucede también cuando queremos forzar a Dios a amoldarse a nuestra voluntad en lugar de comprender y aceptar que somos nosotros los que tenemos que amoldarnos a la Suya. Sólo encontraremos nuestra perfecta pertenencia, sólo lograremos descansar cuando nos conformemos en todo a Él, cuando amemos lo que Él ama, detestemos lo que detesta, busquemos en todo cumplir Su voluntad.

En una ocasión en que tenía varios rompecabezas a medio armar, y había que quitarlos para poner la mesa porque llegó la hora de merendar, alguien quiso ayudar y guardó todas las piezas sueltas en una misma caja. Quedaron todas revueltas, parecía imposible saber a qué rompecabezas pertenecían, pero no era así: la parte que no se veía, la parte de abajo, era distinta en cada rompecabezas, y eso permitió identificar a cuál pertenecían las diferentes piezas. 

También en la vida espiritual, lo que nos identifica como católicos, lo que revela a dónde pertenecemos, no se nota a primera vista, hay que buscar bajo la superficie para descubrir que fuimos confeccionados amorosamente, y a mano, por el mismo Fabricante, y tenemos, como dice san Pablo, “un solo Señor, una sola fe, un solo Bautismo, un solo Dios y Padre” (Ef 4,5-6). Y sólo cuando reconocemos esto, dejamos de ser piezas sueltas de un rompecabezas, y podemos acurrucarnos perfectamente en las manos del Señor, para en verdad embonar, en verdad descansar en Su amor, ahora y por toda la eternidad.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6897Domingo, 28 de agosto de 2016, 14:00 horas
Tarde te amé
“¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé!

Tú estabas dentro de mí y yo afuera, y así por fuera te buscaba; y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que Tú creaste.

Tú estabas conmigo, mas yo no estaba Contigo. Reteníanme lejos de Ti aquellas cosas que, si no estuviesen en Ti, no existirían.

Me llamaste y clamaste y quebrantaste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera. Exhalaste Tu perfume, y lo aspiré, y ahora te anhelo. Gusté de Ti, y ahora siento hambre y sed de Ti. Me tocaste, y deseé con ansia la paz que procede de Ti”
(de las ‘Confesiones’ , de san Agustín)

¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva!’ Así comienza este bellísimo texto de san Agustín (a quien, por cierto, la Iglesia celebra este domingo 28 de agosto), y esta frase sin duda hace eco en muchos corazones, porque quien ha vivido sin conocer a Dios, o le conoció y luego se apartó de Él, no puede menos que lamentar, el tiempo que perdió alejado.

San Agustín llama a Dios ‘Hermosura’, lo sabe fuente de todo lo hermoso, lo bello y bueno; sabe que sin Él, la vida se opaca, pierde brillo; las alegrías son más pasajeras y menos hondas, las penas más hondas y menos pasajeras. 

En cambio, quien se acerca al Señor comienza a verlo todo con otros ojos, se vuelve como quien por primera vez conoce el amor: vive como flotando, está feliz, siempre de buenas. Hay un canto que dice: ‘Desde que voy junto a Ti, el suelo que yo piso es como espuma, desde que voy junto a Ti, la noche más oscura tiene luz. Ya nada en este mundo me da miedo, pues sé que junto a mí siempre vas Tú. Andando de Tu mano, qué fácil es la vida, andando de Tu mano, el mundo es ideal...Señor’.

No significa que a quien se acerca a Dios no le pase nada malo, que todo se le solucione o nunca sufra, pues en esta vida enfrentaremos siempre dificultades y sufrimientos. Significa que quien vive de la mano de Dios, encuentra sentido a todo, disfruta más las alegrías, y tiene la fuerza para no quebrantarse ante el dolor, pues tiene el corazón apuntalado por Su gracia y por Su amor.

Lamentablemente, mucha gente podría decirle a Dios, como le decía san Agustín: ‘Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo’. Quizá es católica de toda la vida, pero ha vivido su fe como por inercia, ha ido a Misa de ‘cuerpo presente’ pero con la mente en otro lado. Dios ha estado con ella, pero ella no ha estado con Dios.

Lo bueno es que Él no se resigna. Se hace el encontradizo, llama, clama, brilla, resplandece, como relámpago que penetra de pronto el alma, la hace consciente de que está en la oscuridad, y le permite comprender la abismal diferencia entre vivir en el sin sentido de no saber por qué o para qué, o descubrir en Dios la razón de todo, la luz que todo lo ilumina, el manantial que abreva toda sed, la fuente de la que brota la verdadera paz.
Quien por fin se abre a la gracia de Dios y gusta de Su misericordiosa presencia, no puede menos que lamentar, como san Agustín, haberlo amado tarde, haberse ‘ido con la ‘finta’, haber puesto la atención y el corazón en los dones del Dador, y no en el Dador de los dones. 

Quien por fin deja de estar distraído y se hace sensible a las señales que Dios ha ido poniendo en su camino, se vuelve capaz de mirarlo, escucharlo, aspirarlo, tocarlo, enamorarse de Él. Puede decirle, como san Agustín: ‘ahora te anhelo’; y no querer nunca más apartarse de Su lado. Parafraseando lo que decía un enamorado en un conocido filme: ‘cuando descubres con Quien quieres pasar el resto de tu vida, quieres que el resto de tu vida comience lo más pronto posible.’

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6888Domingo, 21 de agosto de 2016, 14:00 horas
¿Por qué creemos que María fue asunta al cielo?
¿Dónde en la Biblia dice que María fue asunta al cielo?, suelen preguntar hermanos cristianos que están esperando encontrar en algún libro bíblico una frase que diga tal cual: ‘y María fue asunta al cielo’, y como no la encuentran, dudan de la Asunción de María, afirman que sólo pueden creer en lo que está escrito en la Biblia (afirmación, por cierto, que no está escrita en la Biblia...).

No todas las verdades de fe en las que creemos aparecen en la Biblia escritas como frases que claramente expresan dicha verdad, pero ello no significa que no tengan fundamento bíblico, lo tienen, pero hay que deducirlo del texto. La Asunción de María es ejemplo de ello.

En la Biblia leemos que la Ley de Dios pide honrar al padre y a la madre (ver Ex 20,12); que María y José eran cumplidores de la ley (ver por ej: Lc 2,22-24), y que Jesús la cumplía también (ver Mt 17, 22-27). Podemos por tanto deducir que Jesús honraba a Su Madre, y cabe pensar que siendo Él Dios, no quiso limitarse a honrarla sólo mientras vivía en este mundo.

Hay un Salmo que dice: “No dejarás que tu fiel experimente la corrupción” (Sal 15, 10-11), y entendemos que se refiere a que Dios no dejó a Jesús en el sepulcro, pero bien puede aplicarse también a María, porque Ella fue siempre fiel. 

Si Cristo no experimentó la corrupción, ¿permitiría que su Madre amada la experimentara? ¡Claro que no! Si por los méritos de su Hijo, Ella fue preservada del pecado, podemos deducir que también por Él fue preservada del sepulcro. 

Dice el teólogo Scott Hahn en su estupendo libro “Dios te salve, Reina y Madre”, que Cristo, que honró a Su Madre librándola del pecado original, no se conformó con eso, sino quiso honrarla también otorgándole ‘la resurrección corporal y la gloria del cielo’, y cita al Papa san Damasceno, que escribió: ‘La que albergó a Dios en su seno, ¿cómo iba a ser devorada por la muerte?, ¿Cómo podría la corrupción atreverse a invadir el cuerpo que había recibido dentro de sí a la Vida?’.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que:  “La Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo y enaltecida por Dios como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores y vencedor del pecado y de la muerte’. La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos.” (CEC # 966)

Decía el filósofo católico francés Jean Guittón, que ‘María es la síntesis del tiempo, este segmento entre dos eternidades. En su Concepción Inmaculada se encuentra como estaba el ser humano antes del la catástrofe de Adán. En su Asunción al Cielo, se encuentra el estado final de la humanidad, esa vuelta del Hijo que Ella anticipa. Ella es la criatura del principio y del fin.’

Por otro lado, no se puede dejar de mencionar, que ninguna comunidad cristiana, ninguna iglesia en toda la historia afirmó poseer el cuerpo de María. Sus restos hubieran sido objeto de veneración y de peregrinaciones hasta nuestros días, pero no existen.

En este 15 de agosto en que la Iglesia celebra la Asunción de María, cuarto dogma mariano definido por el Papa Pío XII en 1950, gocémonos de contar con María, viva en cuerpo y alma en el cielo, junto al Señor, rogándole por nosotros, con maternal amor.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6880Domingo, 14 de agosto de 2016, 14:00 horas
Espíritu deportivo
San Pablo se comparaba con un atleta. Y no porque caminara tanto en sus viajes de evangelización, que de haber competido en las olimpiadas, hubiera ganado el maratón.

Lo decía en sentido espiritual. Recomendaba ser como el atleta que por ganar la corona, deja todo atrás y corre hacia la meta (ver Flp 3, 12-14; 1Cor 9, 24-25).

Aprovechemos que estamos en plenas Olimpiadas, para reflexionar en doce características de los buenos deportistas, que podemos aplicar a nuestra vida espiritual:

1. Disciplina. El atleta no espera mejorar su desempeño por arte de magia, sino se disciplina a seguir un régimen de alimentación y ejercicio. También en la vida espiritual se necesita disciplina, para ir a Misa, dedicar tiempo a la oración, a la lectura meditada de la Biblia, a hacer obras de misericordia, a la evangelización.

2. Conocer y trabajar puntos débiles y fuertes. El atleta conoce y busca cómo corregir sus puntos débiles, y reforzar los fuertes. También en la vida espiritual, debemos conocernos, para desterrar vicios y pecados y fortalecer virtudes y buenos hábitos.

3. Total dedicación. El atleta lo es de tiempo completo, no sólo en el estadio. Al salir de entrenar no se dedica a comer y a flojear. También en la vida espiritual, hemos de portarnos cristianamente, no sólo en la iglesia el domingo, sino toda la vida, en todo momento.

4. Perseverancia. Cuando no obtiene el triunfo a la primera, el atleta persevera. También en la vida espiritual necesitamos constancia en la oración, en dar buen ejemplo, en ayudar a los demás, en el perdón.

5. Máximo esfuerzo. El atleta da todo de sí en una Olimpiada. No se reserva nada. En la vida espiritual hemos de dar lo mejor a Dios, nuestro máximo esfuerzo, aprovechar cada oportunidad para buscar y cumplir Su voluntad.

6. Competir contra sí mismo. El atleta se supera sobre todo a sí mismo, mejora sus propios tiempos y rendimiento, sin compararse con los demás. También en la vida espiritual, no hay que sentirse mejor ni peor que otros, sino luchar por superarse uno a sí mismo, con la gracia de Dios.

7. Disfrutar. El atleta goza el deporte que practica. También en la vida espiritual hemos de valorar y disfrutar dialogar con Dios, ir a Misa, rezar en familia, leer la Palabra, conocer la riqueza de todo lo que nos ofrece la Iglesia.

8. No hacer trampa. (ver 2Tim 2,5). No hay gloria en ganar haciendo trampa. Tampoco en la vida espiritual se puede ganar con sólo aparentar. 

9. Solidaridad. El buen deportista no teme ayudar o aconsejar a otros, aun a sus contrincantes. También en la vida espiritual es esencial tener siempre la disposición de amar y tender la mano a los demás.

10. Humildad. El deportista sabe recibir el triunfo sin vanagloriarse, y la derrota sin desanimarse. También en la vida espiritual, hay que aprender a ponerse en manos de Dios, y aceptar con gratitud y humildad que se cumpla en todo Su voluntad.

11. Ayuda. El deportista cuenta con su entrenador y su equipo. También en la vida espiritual, contamos con el apoyo de otros: el padre que nos confiesa, nos aconseja, nos alimenta con el Pan de la Palabra y de la Eucaristía; la familia y nuestra comunidad.

12. Apoyo. El atleta en la Olimpiada siente a su país con él, apoyándolo, deseando que gane. En la vida espiritual, nos acompañan María y todos los santos, que con su intercesión sostienen nuestro esfuerzo, y desde luego, lo más importante, está con nosotros el Señor, que no sólo nos aguarda en la meta, con el premio prometido, sino nos anima, levanta y sostiene durante todo el recorrido.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6872Domingo, 07 de agosto de 2016, 14:00 horas
Fe joven
Un sacerdote contó que, hace meses, en una pequeña población de Siria, corrió el rumor de que la iglesia católica sería atacada el domingo. Mucha gente, atemorizada, no asistió ese día, pero hubo familias que decidieron ir a pesar de todo. Sin embargo sus jóvenes se quedaron afuera. ¿Por qué crees que no entraron a la iglesia? 

Ante esta pregunta, tal vez haya quien de inmediato piense en ciertos parientes o conocidos que detestan ir a Misa, van obligados y se quedan en la puerta, platicando y esperando el momento en que la celebración acabe y puedan irse. Pero no era el caso.

Estos jóvenes se quedaron afuera para vigilar, y cuando detectaron que se aproximaba un tipo sospechoso, lo rodearon y le impidieron acercarse. Era un terrorista islámico, que al ver frustrado su plan de volar la iglesia, se voló junto con quienes lo habían rodeado. Estos muchachos ¡dieron su vida para salvar las de sus seres amados!
Impacta su heroica determinación, su disposición para sacrificarse en favor de los demás, su radical seguimiento de Jesús hasta la cruz.

Cuando la gente generaliza y habla de ‘lo mal que está la juventud’, porque quizá conocen a ‘chavos’ que lamentablemente se dedican a beber y drogarse en ‘antros’, comete una grandísima injusticia, porque, gracias a Dios, abundan los jóvenes que son gente de bien, que tienen ideales y se esfuerzan por prepararse para ser útiles en la vida, que han sido criados con sólidos valores cristianos y procuran vivir de acuerdo con éstos.

Para muestra basta un botón: a la Jornada Mundial de la Juventud que está teniendo lugar en estos días en Cracovia, Polonia, han acudido incontables jóvenes, casi todos católicos, que dan un testimonio fenomenal: son alegres, solidarios, serviciales, respetuosos, y sobre todo, creyentes comprometidos en verdad a vivir cristianamente.

En la anterior JMJ en Brasil, por ejemplo, hubo una noche, en que más de tres millones de jóvenes reunidos a lo largo de la playa de Copacabana, se arrodillaron, en absoluto silencio, metidísimos en la oración, para adorar a Jesús Sacramentado, presente en el altar frente al Papa, y sólo se escuchaba el rumor de las olas; era ¡impresionante!

Y cuando terminó aquella Jornada, el alcalde de Río declaró que nunca había visto algo igual: millones de jóvenes y ni un disturbio, ni un pleito, ni una pinta en una barda, ni basura tirada en las calles, ni chavos alcoholizados o drogados, ni una sola queja de la gente. 

Lo mismo se está viviendo en Cracovia. 

Las redes sociales se han llenado de videos emocionantes y conmovedores, que muestran el ingenio, la frescura, y los deseos de vivir a tope su fe, de estos jóvenes que han acudido de todos los rincones del planeta. Por ejemplo, tres franceses fueron en bicicleta; pedalearon mil millas porque no querían llegar rápido, sino hacer una peregrinación, un esfuerzo físico, y tener tiempo para pensar en Dios y preparar su alma. Unos curas deportistas retan a los que pasan a jugar basketball, y prometen: ‘Desafías al padre; si le ganas, rezamos por ti; si te ganamos, ¡también rezamos por ti!’, y se mueren de risa. De seguro sus oraciones, sencillez y simpatía lograrán despertar vocaciones. 

¡Qué feliz idea de san Juan Pablo II, que amaba tanto a los jóvenes y se entendía tan bien con ellos, haber establecido estas Jornadas! Pidámosle que interceda por todos los participantes, para que Dios los colme de Sus bendiciones y la Virgen María los acoja bajo su amparo maternal, y que esta maravillosa experiencia de compartir la fe, la Palabra y los Sacramentos, los enriquezca y fortalezca para volver luego a su país, a su comunidad, a seguir siendo testigos del Señor, comunicar la buena nueva de Su misericordia y edificar un mundo mejor. 
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6864Domingo, 31 de julio de 2016, 14:00 horas
A papá
Naciste hoy hace un siglo, y me hubiera encantado celebrar contigo tu centésimo cumpleaños, escuchar el sonoro ‘pom pom pom’, que entonabas a la mitad de las ‘mañanitas’, y que bromearas que necesitarías extinguidor para apagar tantas velitas.

Y aunque hace nueve años y medio que Dios te llamó a Su presencia, el dolor por tu ausencia se mitiga con tantos buenos recuerdos y tantas enseñanzas que sigo agradeciendo.

Quedaste huérfano desde muy chico, pero no te entregaste a la autocompasión, sino te esforzaste por salir adelante. Gracias por demostrar que obstáculos y dificultades le han de servir a uno para retarse, no para derrotarse.

No te importó empezar desde abajo y realizar los trabajos más humildes. Gracias por testimoniar que ningún trabajo es humillante, si se realiza con honestidad y dignidad. 

Eras madrugador (ay, temo que eso ¡no te lo aprendí!), disciplinado, puntual, honrado; pasaste en la misma compañía cincuenta años, y sin pisar callos ni hablar mal de nadie, por tus méritos y esfuerzo, y con la gracia de Dios, fuiste subiendo peldaños, e hiciste mucho bien a mucha gente. Gracias por haber puesto tus dones al servicio de los demás, y por tu ejemplo de perseverancia y de lealtad. 

Incansable viajero, voraz lector, ciudadano del mundo, tu cultura y tu memoria hacían imposible derrotarte jugando ‘maratón’, y en ajedrez sólo cabía aspirar a quedar ‘tablas’, pero lo importante no era ganar sino disfrutar. Gracias por tantas tardes de convivencia familiar.

Ávido deportista, gracias por compartir tu amor por el deporte, y por ayudarme a superar el miedo a nadar. 

Tenías un gran sentido del humor y el don de decir algo que hacía sonreír. Gracias porque no te tomabas demasiado en serio, captabas lo cómico de cada situación, sabías reír.

Gracias por tus consejos, tu apoyo, tu disponibilidad. Enfrentabas las situaciones más adversas con aplomo, incluyendo tu enfermedad final. Gracias por esa última enseñanza, de aceptarlo todo con serenidad.

Extraño verte sentado en tu sillón, despachando tu acostumbrada torre de periódicos; las caminatas por el bosque; las bromas, tus manos grandes y hábiles para arreglar lo que se descomponía, y que siempre sabías proporcionarme lo que requería, fuera un tornillo, una pila o un consejo paterno inolvidable. 

Doy gracias a Dios Padre por el don de tu vida y porque tu amorosa paternidad me facilitó captar y agradecer Su providente generosidad. 

Te llevo en el corazón, te recuerdo siempre en mi oración, y espero y ruego que se cumpla lo que solías decirme al despedirte: ‘que no sea adiós, sino ¡hasta luego!’
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6856Mon, 25 Jul 2016 00:00:00 GMT
¿De qué no debemos descansar?
‘¿Te das cuenta de que el día comenzaba con el descanso?’

Me hizo esta pregunta un amigo, refiriéndose a que en la Biblia leemos que el día iniciaba al ponerse el sol (ver Ex 1,5.8.13.19.23.31). 

Esto implica que una de las primeras cosas que la gente hacía al iniciar el día, era ¡descansar!
Reflexionábamos en la importancia que se da, y que de hecho tiene, el descanso.

En la Biblia dice que Dios descansó al terminar la Creación (ver Ex 2, 2-3), y que pidió a Su pueblo que al terminar la semana dedicara todo un día a descansar (ver Ex 20, 8-11).

Y es significativo que estaba muy bien especificado cómo descansar, qué se consideraba, y qué no se consideraba aceptable como descanso.

Convendría retomar esta última idea, y ya que probablemente tenemos muy claro de qué queremos descansar en estas vacaciones (del trabajo, del estrés, de la rutina, y tal vez hasta ¡de la suegra!), que tengamos claro también de qué no debemos descansar. Consideremos, por ejemplo:

1. No descansar de la comunicación con Dios

Teniendo tantas razones para alabar a Dios, agradecerle, escucharle, pedirle perdón; tantas intenciones urgentes por las cuales interceder, es no sólo magnífica costumbre, sino indispensable y fundamental no dejar la oración durante la vacación; tomar diario un rato para dialogar con Dios, y desde luego también rezar en familia, por ejemplo el Rosario durante trayectos en carretera, o caminando en la playa; rezar el Ángelus (toma dos minutos), y la Coronilla de la Misericordia. Jesús prometió grandes gracias a quien la rece, y el Papa Francisco recomendó rezarla en este Jubileo (sólo toma cinco minutos y viene paso a paso en: bit.ly/1WvcsqS ).

Y algo más: no conformarnos con decir: ‘estando de viaje, no me obliga ir a Misa’. Si estamos en un sito despoblado o donde no hay iglesias, no tenemos obligación de cumplir lo imposible, pero si podemos asistir a Misa, ¡nunca nos privemos de este encuentro de amor con el Señor! 

2. No descansar de amar al prójimo

A veces cuando la gente está de viaje donde nadie la conoce, se comporta de modo muy diferente a como lo hace en casa. En redes sociales circula un patético video, que muestra a un joven en la playa pateando a un vendedor ambulante. Dice: ‘por su molesta insistencia vendedor ambulante recibe su merecido’. ¿Merecido?, ¿alguien merece ser pateado? Por favor ¡nunca descansemos de amar y respetar a los demás! Y si vacacionamos en algún lugar donde detectamos una necesidad, busquemos el modo de ayudar.

3. No descansar del respeto a nosotros mismos

Hay quien aprovecha las vacaciones para perder todo control de sí mismo, alcoholizarse, drogarse, entregarse a toda clase de excesos, que no sólo le dejan una cruda física y moral, sino pueden tener graves consecuencias.
Para que nuestro cuerpo descanse no tenemos que abusar de nada, basta que le prestemos atención a esas legítimas necesidades que a veces pasamos por alto en el frenesí de la rutina diaria. Si tenemos sueño, dormir; si tenemos hambre, comer; beber suficiente agua; procurar, en la medida de lo posible, rodearnos y disfrutar de un bello paisaje y un ambiente de serenidad.

En estas vacaciones pidamos al Señor que nos ayude a diferenciar de qué sí, y sobre todo de qué no debemos descansar.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6847Domingo, 17 de julio de 2016, 14:00 horas
Pretender y creer
‘Vive como si Dios existiera’.

Un gran consejo que el Papa Benedicto XVI propuso alguna vez para quien no tiene fe. 

¿Qué significa vivir como si Dios existiera? 

Desde luego no simplemente conformarse con admitir Su existencia sólo a nivel intelectual, sin que ello afecte en lo más mínimo la propia conducta, sino vivir como viven los verdaderos creyentes: buscando amoldar su voluntad a la de Dios, buscando espacios para encontrarse con Él en la oración, en los Sacramentos, en la comunidad, en la cotidianeidad.

Quien hace eso, se ve grandemente beneficiado. 

Comienza a llenarse de la alegría y la paz que sólo Dios puede dar.

Claro, es lógico que la criatura se realiza plenamente sólo cuando obedece a su Creador. Quien hace lo que Dios manda, quien vive una vida recta, perdona, consuela, ayuda, queda con una gozosa serenidad que no se compara con lo que ofrece el mundo: efímera felicidad.

Y, lo mejor de todo, es que poco a poco comienza a descubrir que en realidad Dios existe. Se vuelve sensible a las maneras sutiles pero innegables como Él le va manifestando Su presencia. Y siente el alivio, el consuelo de no tener que vivir en soledad, cargando solo el peso de sus problemas, sino que tiene a Quien recurrir para recibir ánimo y fortaleza, y sus alegrías, sus sufrimientos, su vida misma adquiere un nuevo sentido, una trascendencia que está más allá de los límites de lo meramente humano.

En cambio, cuando una persona vive como si Dios no existiera, es decir, se comporta de manera contraria a como sabe o supone que Dios querría que se comportara, no es realmente feliz. Claro, es que Dios le creó con un hueco en el alma que sólo Él puede llenar, y si pretende llenar ese vacío, con cosas, con dinero, poder, drogas, alcohol, posesiones materiales, etc. queda siempre defraudada, siempre vacíá, insatisfecha. Como se empeña en mantenerse ciega y sorda a los medios que Dios emplea para hacerse el ‘encontradizo’ en su vida, se priva de ese encuentro vital, y del consuelo de ser colmada por Su amor eterno e incondicional.

El filósofo francés católico Pascal planteaba que es mejor apostar a la existencia, que a la no existencia de Dios. Considera esto:

Si mueres creyendo en Dios, y no existe, no pierdes nada.

Si mueres creyendo en Él y existe, lo ganas todo.

Si mueres no creyendo en Dios y no existe, no pierdes nada.

Pero si mueres no creyendo en Él, y existe, lo pierdes todo y para siempre.

Hay muchos creyentes que niegan serlo, y muchos no creyentes que no quieren vivir como si Dios existiera, porque no están dispuestos a renunciar a ciertos pecados que se les han vuelto hábitos a los que se han acostumbrado.

Creen que aceptar la existencia de Dios les quitaría libertad o les impediría disfrutar de la vida. Tarde comprenderán que era todo lo contrario.

El pecado esclaviza; el mal distorsiona la vista; no camina con libertad quien vive en tinieblas, y quien da la espalda a la luz camina sobre su propia sombra.

Sólo quien se deja iluminar por la luz de Dios, puede ver y disfrutar el camino, y llegar, sin desviarse, a su destino.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6839Domingo, 10 de julio de 2016, 14:00 horas
Cielo y Tierra: Ayuda en verano
En un céntrico parque hay unos jóvenes, cada uno de los cuales porta un letrero que llama la atención: “AVE MARÍAS GRATIS. Rezo contigo por lo que necesites”.

Inspirados por una campaña que estuvo de moda hace tiempo, y que consistía en pararse en algún lugar público con un letrero que decía “abrazos gratis”, estos jóvenes católicos le dieron un giro acorde con la fe que profesan, y en lugar de ofrecer solamente abrazar a la gente, le ofrecen algo que además de confortarla momentáneamente, va más allá, trasciende, y puede realmente hacer una gran diferencia en su vida: encomendarla a Dios, a través de la amorosa y poderosa intercesión de María.

Comentan que han tenido muy buena respuesta, mucha gente se detiene, se acerca, les pide orar por un ser querido enfermo, encontrar trabajo, superar cierto problema o dificultad, y se marcha con otra expresión en la cara, con renovada esperanza, con recobrada paz.

En otra parte de la ciudad, un grupo de niños, capitaneado por el papá de uno de ellos, va de casa en casa recolectando periódico. Tienen una vecina viejita, a la que unos vándalos le grafitearon las paredes exteriores de su vivienda, y ella no tiene dinero ni fuerzas para repintarla, así que decidieron ayudarla. Venderán el periódico recolectado, comprarán pintura y dejarán como nueva la fachada de la casa de la ancianita, que aguarda ese momento muy emocionada y agradecida.

En casa de una amiga de la mamá de una de ellas, se reúnen muchas jovencitas para aprender a tejer. Se han propuesto hacer la mayor cantidad de bufandas y chales que puedan, para repartirlos en invierno entre personas de escasos recursos que padecen frío.

Tres ejemplos distintos que tienen en común una palabra: verano.

Son proyectos que jóvenes y niños realizan durante las vacaciones, para dedicarlas no sólo a descansar, divertirse o asistir a uno de esos ‘cursos’ que los mantienen ‘entretenidos’, sino para dar lo más valioso que tienen: su tiempo, su talento, su disponibilidad.

Qué gran manera de aprovechar el tiempo de descanso, ingeniándoselas para hacer algo por los demás.  ¡Quiera Dios que se multipliquen estos buenos ejemplos!


Para un recuadrito en la parte de abajo del artículo:

Y ya que hablamos de ayudar a los demás, he aquí una forma de hacerlo:

El padre italiano josefino Ángelo Berti, al que conozco desde hace años y es un alma de Dios, está organizando una campaña para apoyar a personas que están pasando por una grave necesidad, como por ejemplo, una abuelita que tiene cáncer, cuya hija murió de cáncer y dejó a su cuidado cuatro niños, o una mamá soltera que acaba de dar a luz esta semana, no tiene trabajo, y tiene un niño de once años.

Si deseas apoyarlo con un donativo único o mensual, puedes depositarlo en Banco Azteca, en la cuenta 46241384846566  Clabe 127180013848465668 a nombre de Ángelo Berti Cestonaro.  Y si deseas dar ayuda en especie o avisarle de tu depósito, puedes llamar al tel. 55 73 52 65. Dios recompense con creces tu generosidad.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6831Domingo, 03 de julio de 2016, 14:00 horas
Dos consejos virtuales de san Pedro y san Pablo
Si san Pedro viviera hoy, de seguro seguiría usando las redes, pero no las de pescar, sino las del internet, y si san Pablo viviera hoy, sus viajes evangelizadores no serían a pie ni a caballo ni en barco, sino de modo virtual, hasta el último blog, tweet, página web, y chat, y tal vez en Misa se proclamarían Lecturas: ‘Del email de san Pablo a los cibernautas’, o ‘Del muro del Facebook de san Pedro’.

Ya sabemos que no es así, que ambos fueron contemporáneos de Jesús. Pero el hecho de que hayan vivido hace dos mil años no impide que puedan darnos ahora consejos relevantes, aplicables a nuestra actual comunicación digital.

Aprovechando que esta semana la Iglesia celebra la Solemnidad de san Pedro y san Pablo, encomendémonos a su intercesión, y apliquemos sus consejos sabios a nuestra misión evangelizadora en el ciberespacio.

Consejo de san Pedro:

“Velad. Vuestro enemigo, el Diablo, ronda como león rugiente, buscando a quien devorar. Resistidle firmes en la fe” (1Pe 5, 8-9)

Por ‘velar’ se entiende estar atentos, poner atención. ¿Por qué? Porque en las redes rondan, circulan, mensajes peligrosos, aparentemente muy positivos, aparentemente católicos, pero que en realidad distorsionan la fe, siembran semillitas de error, o de duda o de malestar con relación al modo de vivir la fe, a lo que dijo o hizo el Papa, a lo que enseña la Iglesia, etc. y quien los recibe suele reenviarlos sin revisar su música, imágenes y textos promueven verdaderamente valores cristianos, o sutilmente plantean algo que puede apartar a la gente de Dios. 

Hoy en día, san Pedro, nos advertiría: ‘pónganse listos, porque el Chamuco cibernavega, como hacker de la fe, buscando a quien desinformar’. No nos vayamos con la ‘finta’, y sólo porque un mensaje que leemos en pantalla viene de fuente supuestamente católica, lo demos por bueno; examinémoslo primero, y si detectamos que no es tan positivo o cristiano como aparenta, démosle ‘clic’, pero no a reenviar sino a eliminar.

Consejo de san Pablo:

“Evita las discusiones necias; tú sabes bien que engendran altercados. Y a un siervo del Señor no le conviene altercar, sino ser amable con todos, pronto a enseñar...y que corrija con mansedumbre a los adversarios, por si Dios les otorga la conversión que les haga conocer plenamente la verdad, y volver al buen sentido, librándose de los lazos del Diablo que los tiene cautivos, rendidos a su voluntad.

Proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, advierte, exhorta, con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por sus propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el prurito de oír novedades; apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las mentiras. Tú en cambio, pórtate en todo con prudencia, soporta los sufrimientos, realiza la función de evangelizador, desempeña a la perfección tu ministerio.” (2Tim 2, 23-26; 44, 2-5). 

Amparada por el anonimato mucha gente se permite lanzar insultos, hacer críticas despiadadas y usar un lenguaje procaz en internet, olvidando que se dirige a seres humanos, más aún, a hermanos, a quienes ofende y hiere gravemente.

Hay que seguir el consejo de san Pablo: evangelizar siempre con caridad, mansedumbre y paciencia. No escribir nada que no te atreverías a decirle a esa persona en su cara, tomando en cuenta que el Señor nos dejó un solo mandamiento, el de amar, y no ‘aplican restricciones’ al cibernavegar.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6822Domingo, 26 de junio de 2016, 14:00 horas
¡¡Está Vivo y Presente!!
Mientras muchos se arrodillan, una señora se sienta, cruza la pierna y mira sus uñas; un adolescente checa su celular; un señor, que podría arrodillarse, se queda parado; unos niños ríen, platican, mascan chicle, columpian las piernas, sin que sus papás digan nada.

Están en Misa, durante la Consagración, y aunque incluso suena una campanita, como para llamar la atención y dar solemnidad al momento, es evidente que estas personas no saben o no creen, o, peor aún, no quieren creer lo que está ocurriendo en esos instantes allá al frente, en el altar: que Cristo ¡se hace presente!

Si lo vieran descender del cielo entre relámpagos y truenos, quedarían boquiabiertos y tal vez caerían rostro en tierra para adorarlo, pero como llega tan discretamente, oculto en la Eucaristía, lo ignoran completamente.

Según una encuesta realizada hace unos años, seis de cada diez católicos cree que Cristo está realmente presente en la Eucaristía.

¿Y los otros cuatro?, ¿por qué no lo creen? Cabe pensar que por desconocimiento. 

Desconocen el capítulo 6 del Evangelio según san Juan, en el que Jesús habla claramente de que hay que comer Su Carne y beber Su Sangre, y cuando los que lo escuchan lo toman al pie de la letra y se alejan horrorizados, no los llama para decirles que lo han malinterpretado, sino deja que se vayan, y enfatiza aun más que Su Carne es verdadera comida y Su Sangre verdadera bebida. 

Desconocen que en los Evangelios de san Mateo, san Marcos y san Lucas, se narra que en la Última Cena, Jesús tomó pan y dijo: “éste es Mi Cuerpo”, “ésta es Mi Sangre” (Mt 26, 26-28; Mc 14, 22-24; Lc 22, 19-20). No dijo: ‘es un símbolo’, ni ‘parece’, sino ES.  Y con “Cuerpo” se refería a toda Su Persona, es decir que en la Hostia Consagrada está Él realmente presente, en Cuerpo y Sangre, Alma y Divinidad.

Desconocen que creer en la Presencia Real de Jesús en la Eucaristía, no es opcional, sino dogma de fe, verdad infalible a la que hay que adherirse (ver C.I.C.  1413).

Incluso desconocen que a lo largo de los siglos, en diversos países, ha habido Hostias Consagradas que han sangrado, y cuando se han tomado muestras para enviarlas a analizar, a laboratorios de expertos, casi siempre no creyentes, se ha descubierto que dichas muestras corresponden a tejido del corazón; que ese corazón pertenece a alguien que sufrió mucho, que padeció asfixia, como la padeció Jesús en la cruz, que al momento de tomar la muestra, ese corazón está todavía vivo; porque mantiene intactos sus glóbulos blancos; que su ADN muestra que sólo tiene los cromosomas del lado materno, y que su sangre es tipo AB, el mismo que está en la Sábana Santa y en el Sudario de Oviedo.

Y, sobre todo, desconocen, porque tristemente nunca se han dado la oportunidad de experimentarlo, que pasar tiempo ante Jesús Eucaristía, adorándolo, contemplándolo, sabiéndose acogidos, escuchados, amados por Él, deja el alma sosegada, porque no hay mayor paz que a Su lado, no hay mejor lugar que junto a Él.

Por todo ello, qué bendición y qué alegría que se haya tenido la feliz iniciativa de celebrar en la Ciudad de México  el II Congreso Eucarístico Arquidiocesano, en el que las ponencias, las Misas, los ratos de adoración ante el Santísimo, han ayudado a cientos de personas ahí presentes, a incontables que lo siguieron en vivo por internet, y a muchas otras que acudieron a eventos eucarísticos que se desarrollaron en estos días en diversas parroquias y capillas, a descubrir y/o revalorar que en la Eucaristía, está el Señor, ¡Vivo y Presente!, y sepan agradecérselo, y acercarse con devoción y alegría a recibir Su amor.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6805Domingo, 12 de junio de 2016, 14:00 horas
Cielo y Tierra ¿Qué sabes de la Eucaristía?
En esta semana en que se está llevando a cabo el II Congreso Eucarístico Arquidiocesano 2016, diviértete poniendo a prueba tus conocimientos sobre la Eucaristía:

1. ¿Qué significa Eucaristía?

a)carestía   b)Misa   c)acción de gracias

2. ¿Quién instituyó la Eucaristía?

a)Jesús   b)San Pedro   c)Constantino

3.  ¿Desde cuándo se celebra la Eucaristía?

a)desde el siglo III    b)desde la Edad Media    c)desde el siglo I

4. La Hostia y el Cáliz consagrados son:

a)recuerdo de la Última Cena   b)presencia real de Cristo   c)símbolo de Cristo

5. ¿De qué está elaborada la hostia?

a)trigo, leche y miel  b)trigo sin gluten  c)trigo sin levadura 

6. ¿Qué hace válida la Eucaristía? 

a) la materia b) la fórmula consacratoria   c)quien la consagra  d) quien la recibe 

7. Para comulgar es necesario:

a)estar bautizado  b) estar en gracia   c)ayuno eucarístico

8. ¿Se debe comulgar en la boca o en la mano?

a)como te la de quien distribuye la Comunión;   b) como prefieras.

9. Si sólo se comulga la Hostia,  ¿se recibe incompleta la Eucaristía?

a)sí    b)no  c)a veces sí, a veces no

10. ¿Conoces algún milagro eucarístico?
a)sí   b)no

RESPUESTAS:

1c. Se llaman Eucaristía, tanto la celebración (la Misa), como la Sagrada Comunión (la Hostia Consagrada); 2a. Jesús la instituyó en la Última Cena (ver Mt 26, 26-28); 3c. Desde los inicios del cristianismo. Los apóstoles ya la celebraban (ver Hch 2,42). 4b. Cristo está realmente presente, en Cuerpo y Sangre, Alma y Divinidad; 5c.Cuando Cristo instituyó la Eucaristía, empleó pan ázimo, es decir sin levadura; 6a,b,c. La materia: que sea pan ázimo y vino de uva; la fórmula: que se digan correctamente las palabras de la Consagración, y que quien consagre, sea un ministro válidamente ordenado y autorizado. La validez de la Eucaristía no depende de quien la recibe; 7a,b,c, es decir, ser católico, no tener pecado grave y no haber comido ni bebido nada ni mascado chicle, una hora antes de comulgar. En ciertos casos, a los enfermos y ancianos no les obliga el ayuno eucarístico; 8b. Quien comulga elige si lo hace en la boca o en la mano. Personalmente, considero prefiero recibirla en la boca, para evitar que partículas de la Eucaristía queden en las manos o caigan al suelo; 9b. Ya lo dijo santo Tomás de Aquino: “en el mínimo fragmento, entero late el Señor”. .10a.A lo largo de los siglos y en diversos lugares ha sucedido que Hostias Consagradas sangran, y al estudiarlas se descubre que la Hostia es tejido cardíaco, y la Sangre es tipo AB, el mismo que está en la Sábana Santa. Si deseas conocer más acerca de milagros eucarísticos, mira estos videos:  bit.ly/1O4kyUA    y  bit.ly/1UtwNZY

EVALUACIÓN:

10 a 9 aciertos: ¡Felicidades! Se ve que conoces tu fe y seguramente amas la Eucaristía.
8 a 6 aciertos: Muy bien, pero no te conformes con lo que sabes, profundiza.
5 a 3 aciertos: Se nota que ya casi se te olvidó lo que aprendiste sobre la Eucaristía. ¡Repásalo!
2 a 0 aciertos: Conviene leas en el Catecismo de la Iglesia Católica, lo referente a la Eucaristía (ver C.E.C. # 1322-1419).
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6796Domingo, 05 de junio de 2016, 14:00 horas
Cielo y Tierra: ¿Pisotear unos para defender otros?
Defender los derechos humanos es algo sumamente importante y digno de alabanza.

Y en este tema, la Iglesia Católica ha estado siempre a la vanguardia. 

En la Biblia leemos cómo Pedro, el primer Papa de la historia, impulsado por el Espíritu Santo, abrió la Iglesia para admitir en ella a los paganos, gentes discriminadas por sus contemporáneos.

Fue la Iglesia la primera en denunciar y pugnar por abolir la esclavitud en todo el mundo.

Aquí en México, como en otros países de América Latina, fue la Iglesia la primera en reconocer y defender los derechos de los indígenas.

Y es la Iglesia Católica la que siempre ha promovido el auténtico respeto a los derechos del ser humano, desde su concepción hasta su muerte natural.

Lamentablemente, hoy en día el tema de la equidad, la tolerancia, la no discriminación, y la defensa de los derechos humanos, se manipula tremendamente según convenga a las ideas de políticos, activistas sociales y personas varias que lo toman de pretexto para obtener algún beneficio o privilegio, o simplemente para pasar por encima de los derechos de los demás.

Por ello no es de extrañar, aunque sí de lamentar, que en este mundo en el que cada vez más se vive un clima anticatólico, en política, en medios de comunicación, en redes sociales, etc. se aproveche la supuesta defensa de los derechos humanos de unos, para pisotear los derechos de otros, en este caso, de los católicos.

Es la nueva manera ‘políticamente correcta’ de atacar a la Iglesia.

Tres ejemplos: En España, un extranjero se quejó de que se violaban sus derechos, porque no era creyente y debía pasar por una calle en la que había una cruz en el atrio de una parroquia católica. ¿Qué hizo la alcaldesa?, ¿pedirle que pasara por otra calle o mirara para otro lado?, ¿explicarle que si estaba en un país de mayoría católica, era lógico que hubiera iglesias con cruces? No. Lo que hizo fue mandar quitar la cruz. Priorizó los supuestos derechos de uno, por encima de los de cientos de feligreses afectados, que protestaron inútilmente.

Aquí en México, en una clase en la universidad, una joven amiga mía se atrevió a opinar contra el aborto. De inmediato todos los asistentes, incluida la maestra, se pusieron contra ella y la atacaron verbalmente. Alegaban defender los derechos de una embarazada, pero no estaban dispuestos a considerar los del ser humano que ella lleva vivo en su vientre, y mucho menos el derecho que tenía esa compañera de expresar su opinión y ser respetada.

En Londres, una azafata que trabajaba en una aerolínea inglesa, fue despedida por portar una crucecita al cuello. Un pasajero denunció que ver dicha cruz durante el vuelo, lo hizo sentir mal (¡ay nanita!, ¿por qué sería?). Se dio preferencia al derecho de él por encima del de ella.

Podrían citarse miles de ejemplos que muestran cómo se está llevando el asunto de la no discriminación y la supuesta defensa de los derechos humanos, demasiado lejos y siempre, qué curiosa coincidencia, en agravio de los católicos.

Las autoridades se están pareciendo a esos papás que tienen un hijo consentido al que no le niegan nada y al que favorecen en perjuicio del resto de sus hermanos.

Pero puede suceder que los hijos afectados se rebelen y le agarren fobia al favorito, lo cual puede ser muy peligroso, para éste y para la unidad y tranquilidad familiar.

Lo único que puede garantizar la paz, sea en una familia o en un país, da lo mismo, es tomar en cuenta los derechos de todos, sin injustos favoritismos.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6788Domingo, 29 de mayo de 2016, 14:00 horas
¿Qué sabes de Pentecostés?
Este domingo la Iglesia celebra la Solemnidad de Pentecostés. 

Diviértete poniendo a prueba tu conocimiento sobre este tema. Elige en cada pregunta la respuesta que consideres correcta.

1. ¿Qué significa Pentecostés?

a) Cinco.  b) Cincuenta.   c) Quinientos.

2. ¿Quién narra lo que sucedió ese día?

a) San Pedro.    b) San Pablo.    c) San Lucas.

3. ¿En qué libro de la Biblia se le menciona?

a) En el libro de Hechos de los Apóstoles.    b) En el Evangelio.    c) En el Apocalipsis.

4. ¿Quiénes estaban reunidos en casa en Pentecostés?

a) Pedro, Pablo y 11 apóstoles.      b) María, 12 apóstoles, algunas mujeres y parientes de Jesús.   c) Los 72 apóstoles mencionados en Lc 10,1;

5. ¿Qué estaban haciendo?

a) Hablando de la Resurrección de Cristo.   b) Preparando su primer viaje misionero.    c) San Lucas no lo dice.

6. ¿Cómo se manifestó primero la venida del Espíritu Santo?

a) Con una intensa luz que los deslumbró.   b) Con un aleteo como de alas de paloma.   c) Con un ruido como de viento huracanado.

7. ¿Cuál fue lo primero que hicieron los apóstoles tras recibir al Espíritu Santo?

a) Correr a comunicárselo a su familia.    b) Hablar en otras lenguas.    c) Ir al Templo a dar gracias.

8. ¿Cuál de éstos no es uno de los 7 dones del Espíritu Santo?

a)ciencia;    b) piedad;    c)fortaleza;   d)generosidad;    e)consejo;

9. ¿Cuál de éstos es uno de los 9 frutos del Espíritu Santo?

a) sabiduría;      b) paz;     c) esperanza;     d) templanza;      e) prudencia

10. ¿Cuándo recibimos nosotros al Espíritu Santo?

a) En el Bautismo.       b) En la Confirmación.      c) En la Ordenación sacerdotal.


RESPUESTAS:

1b: Ocurre cincuenta días después de la Resurrección; 2c; 3a: Ver Hch 2, 1-12; 4b: Ver Hch 1, 13-14;2, 1; 5c: En Hch 2,1 no dice qué hacían; se deduce que oraban, por Hch 1, 14; 6c: Hch 2,2; CEC # 2623; 7b: En Hch 2, 4 dice que empezaron a hablar en lenguas que todos los extranjeros allí reunidos podían entender, y en Hch 2, 11 dice que hablaban de las maravillas de Dios. 8d: Los 7 dones del Espíritu Santo son: sabiduría, entendimiento, ciencia, consejo, fortaleza, piedad y temor de Dios. Ver Is 11,2; 9b: Los 9 frutos del Espíritu Santo son: amor, alegría, paz, paciencia, benevolencia, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio propio. Ver Gal 5, 22; 10:a,b,c. En cada uno de esos Sacramentos, se recibe, mediante la imposición de manos, el Espíritu Santo.

EVALUACIÓN:

10 a 8 aciertos: Se nota que sabes lo que sucedió en Pentecostés.¡Felicidades!
7 a 5 aciertos: Sabes, pero a medias. Te falta profundiza. Repasa Hch 2.
4 a 2 aciertos: Al parecer atinaste ¡de‘chiripa’! Lee Hch 2.
2 a 0 aciertos: ¡No esperes que el Espíritu Santo te sople las respuestas!
Para profundizar en el tema, leer el Catecismo de la Iglesia Católica: CEC #731-741.767.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6769Domingo, 15 de mayo de 2016, 14:00 horas
Cielo y Tierra: Oración a san José, obrero
Querido San José, obrero,
santo patrono de los trabajadores:

Tú que conoces el valor del trabajo,
que con tu esfuerzo conseguías
el sustento cotidiano para Jesús y María
ruega por nosotros.

Que a nadie le falte la bendición
de un trabajo digno donde ejercer
los dones y talentos que Dios le dio
para gloria Suya, bien de muchos
y su propia santificación.

Que quien trabaja no se proponga 
como solo objetivo su propio beneficio
y mucho menos perjudicar
a quienes considera enemigos.

Que el trabajo nunca sea 
ni explotador ni esclavizante, 
ni se busque obtener ilícitas ganancias
a costa del sufrimiento de la gente.

Que nadie se conforme
con realizar su trabajo de manera mediocre, 
sino con la conciencia de trabajar para el Señor
y así esforzarse en dar lo mejor.

Que quien trabaja logre captar
que ha de laborar para su santificación,
y que aun el tedio de la rutina y el cansancio, 
ofrecidos al Señor y vividos con amor,
son medios para alcanzar la salvación.

San José obrero, ruega a Dios, con María, 
por todos los trabajadores,
para que como tú, realicen día a día su labor
con rectitud, pasión, perseverancia y alegría, 
y en todo busquen cumplir la voluntad del Señor. Amén.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6751Domingo, 01 de mayo de 2016, 14:00 horas
Cielo y Tierra: Adviento en el Año de la MisericordiaEsta semana el Papa Francisco inauguró el Jubileo Extraordinario de la Misericordia, un Año Santo en el que nos invita a “ser misericordiosos como el Padre”, lo cual implica abrir nuestro corazón a recibir y compartir la misericordia de Dios.

Su invitación es para ¡ya!, así que bien podemos empezar a responderla, por lo pronto, durante lo que resta del Adviento, mientras nos preparamos para la Navidad.

He aquí cuatro sugerencias prácticas, inspiradas en lo que nos propone el Papa en la Carta Pastoral ‘El rostro de la misericordia’, donde dio a conocer lo relativo al Jubileo.

1. Lee la Palabra.
Acostúmbrate a iniciar y terminar tu día, leyendo la Palabra de Dios. Las Lecturas de Misa en estos días son bellísimas y es una delicia reflexionarlas. Puedes leerlas en tu Misalito mensual o en una pantalla. Deja que iluminen tu caminar hacia la Navidad.

2. Reconcíliate
Haz una buena Confesión, reanuda o reafirma tu amistad con Dios. En todas las diócesis hay ‘agentes de la misericordia’, sacerdotes autorizados a perdonar pecados que ordinariamente sólo puede perdonar la Santa Sede, y también se podrá obtener indulgencia plenaria realizando una peregrinación y cruzando el umbral de alguna Puerta Santa de las que se han abierto en Catedrales, Basílicas y templos principales de todo el mundo. Aprovecha esta oportunidad, para quitar todas las barreras que te impidan abrirte a la gracia con que Dios te quiere colmar.

3. Perdona y pide perdón
Mucho daña y divide a una familia, comunidad parroquial, laboral, etc. que haya miembros peleados entre sí, que no se soportan, que no se hablan, que amenazan: ‘si va fulano-a al festejo navideño ¡yo no voy!’. 

Qué bueno sería aprovechar este tiempo de misericordia para desterrar la soberbia y el resentimiento de nuestro corazón, y decidirnos por fin a perdonar y/o a pedir perdón. Que por nosotros no quede, que en este Año de la Misericordia seamos, en nuestro mundo, promotores de paz y de unidad, no de división.

4. Realiza obras de misericordia
Busca la manera de convertir en obras de misericordia, tus prácticas habituales de esta temporada. Por ejemplo, dentro de las obras corporales, prepara una canasta navideña con una sabrosa despensa y envíala anónimamente a una familia necesitada; regala ropa buena y calientita; visita a algún enfermo o ancianito y llévale una flor de Nochebuena que le alegre su recámara; invita a tu cena navideña a alguien que no tiene con quién celebrarla; da regalos anónimos a quien no los espera y que no te puede corresponder.

Dentro de las obras espirituales, comparte con alguien el verdadero significado de la Navidad; consuela a alguien que vive esta temporada como tiempo de nostalgia o de tristeza por la ausencia de seres queridos; proponte no tomar nada a mal, supón la buena intención de los demás y perdona de inmediato las ofensas; soporta, no con mal disimulada impaciencia, sino con buena voluntad (y buena cara), a las personas difíciles con las que tendrás que convivir; y date un tiempo cada día, para tu oración personal y para orar en familia o en comunidad por las intenciones de todos y por la paz mundial.

El Papa anima a que recemos la Coronilla de la Misericordia, un rezo muy poderoso y a la vez muy sencillo, que toma sólo cinco minutos. Habitúate a rezarla, ¡vale la pena!

Como ves no es difícil incorporar prácticas de misericordia a la vida cotidiana, y es muy importante, porque como dice el Papa, la misericordia debe ser nuestro distintivo como cristianos, dejar que Dios nos colme de ella y desbordarla sobre otros.

A partir de este Adviento, hagamos realidad el sueño de Francisco, de que “a todos, creyentes y lejanos, pueda llegar el bálsamo de la misericordia como signo del Reino de Dios que está ya presente en medio de nosotros.” (MV 5).

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6576Domingo, 13 de diciembre de 2015 14:00 horas
Cielo y Tierra: 10 cosas que debes saber del Jubileo de la MisericordiaEl Papa Francisco ha anunciado un Jubileo Extraordinario de la Misericordia, y para comprender mejor el significado y alcance de dicho Jubileo, conviene saber lo siguiente:

1. ¿Qué es un Jubileo?
Un tiempo especial de gracia que nos ayuda a crecer en la fe, la esperanza y la caridad.
También se le conoce como Año Santo.

2. ¿Por qué es extraordinario?
Porque lo ordinario es que un Jubileo se celebre cada veinticinco años. Recordamos el último Jubileo, que inauguró el Papa Juan Pablo II en el año 2000. 

3. ¿Por qué lo convocó el Papa Francisco?
Porque considera muy importante llamar nuestra atención sobre la misericordia divina.

4. ¿Qué es la misericordia?
La palabra está formada por dos partes: miseria y corazón. Significa poner el corazón en la miseria, es decir, amar al otro a pesar de sus faltas y pecados, es decir, de sus miserias. Así nos ama Dios y así estamos llamados a amar a los demás: “Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso” (Lc 6, 36).

5. ¿Qué espera de nosotros el Papa en este año jubilar?
El lema de este año es “Misericordiosos como el Padre”. El Papa espera que abramos nuestro corazón a recibir y compartir la misericordia de Dios.

6. ¿De qué manera especial recibiremos la misericordia de Dios en este año?
El Papa nos propone leer y meditar la Palabra de Dios, para conocer Su misericordia. También abrirá en Roma y ha pedido abrir en Catedrales y templos de todo el mundo, ‘Puertas Santas’, para que quien cruce su umbral pueda obtener indulgencia plenaria. Y ha designado ‘Misioneros de Misericordia’, a miles de sacerdotes a quienes les ha dado potestad para perdonar pecados, como el del aborto, que ordinariamente sólo el obispo puede perdonar.

7. ¿De qué manera podemos compartir la misericordia con otros este año?
El Papa nos pide hacer obras de misericordia. Corporales: dar de comer al hambriento, de beber al sediento, hospedar al peregrino, vestir al desnudo, visitar al enfermo, visitar al encarcelado y enterrar a los muertos. Y espirituales: enseñar al que no sabe, dar consejo al que lo necesita, corregir al equivocado, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar con paciencia los defectos del prójimo, y orar por vivos y difuntos.

8. ¿Cuándo empieza el Jubileo?
Empieza el martes 8 de diciembre de 2015, que coincide con los cincuenta años de concluido el Concilio Vaticano II, en el que el Papa Juan XXIII que lo convocó y el Papa Paulo VI, que lo concluyó, coincidieron ambos en enfatizar la importancia de que la Iglesia sea Madre misericordiosa. El Papa Francisco también eligió esa fecha, en que se celebra la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, porque dice que se muestra la misericordia de Dios, en que ante el pecado del hombre, reaccionó enviando a Su Hijo, nuestro Salvador, nacido de María Inmaculada.

9. ¿Cuándo termina el Jubileo?
El domingo 20 de noviembre de 2016, en que termina el año litúrgico con la Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo, porque quiere encomendarle que Su misericordia siga difundiéndose en la Iglesia, la humanidad y el cosmos.

10. ¿En dónde explica el Papa todo lo relativo al Jubileo?
Escribió una hermosa carta apostólica titulada Misericordiae vultus (el rostro de la misericordia). ¡No te la pierdas! La puedes conseguir en cualquier librería religiosa, o leer gratuitamente en la página del Vaticano, en: bit.ly/1My6qQ4 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6566Domingo, 6 de diciembre de 2015 14:00 horas
Cielo y Tierra: Ayuda a la hermana FlorNos ganó desde que la vimos llegar.

Vistiendo orgullosamente el hábito de su congregación, con sus años a cuestas y su mirada buena, caminando animosa cargando ella solita tremenda hielera en la que traía el platillo que había preparado con la esperanza de quedarse en Master Chef México, un concurso de cocina al que un sacerdote la animó a inscribirse.

De entre miles de aspirantes, fueron elegidos trescientos, luego cincuenta, veinticinco, y por último, dieciocho, que obtuvieron el anhelado delantal blanco que portarían al enfrentar difíciles retos culinarios, intentando escapar la temida eliminación semanal y llegar a la final para obtener el codiciado premio de un millón de pesos.

Nos dio ternura la cara que puso cuando sacó su refractario y vio que el contenido se había apelmazado todo de un lado, y que no se amilanó sino se dispuso a remediarlo; su simpática respuesta para defender su platillo cuando le preguntaron si era digno de participar; su alegría al obtener la cuchara de palo, y su gozosa incredulidad cuando le dieron su delantal blanco y le pidieron quedarse a concursar. Caso único: cuando salió, los jueces se acercaron a ‘lamer el caso’: a raspar lo que quedó en el fondo, primera probadita de sus famosas deliciosas salsas.

Su nombre es Florinda Ruiz, mejor conocida como la ‘hermana Flor’.
Cada semana queríamos ver qué cocinaría, nos inquietaba que recibiera el ‘mandil negro’, que la ponía en riesgo de eliminación, y nos alegraba que superara la prueba.

Llamó la atención su buen humor, su sencillez, la humildad con la que aceptaba críticas, su manera simple, espontánea y eficaz de evangelizar con un comentario o cita bíblica, relacionando su vida de fe con su vida en el programa. 

También la vimos caer, como cuando fuera de tiempo incluyó una salsa que tenía elaborada pero extraviada. Su sincera admisión de su falta hizo reír a los jurados, y a nosotros nos conmovió su arrepentimiento: la disfrutamos muy humana y muy cristiana.

En cada programa cada participante comentaba su sentir ante la cámara. Todos aprovechaban para criticar a otros (hubo comentarios peyorativos y racistas que daban pena), pero no la hermana Flor, que dio testimonio cristiano no hablando nunca mal de nadie.

Llegó a la final, donde alguien reveló que no era una hermana más, sino la madre superiora de su comunidad, otra prueba más de su humildad.

Pero no ganó. El premio se lo llevó un joven esforzado, que lo merecía, pero qué pena que la hermana Flor se quedó con las manos vacías, porque no buscaba el premio para sí misma, sino para su comunidad, la congregación pasionista, que tiene una deuda millonaria adquirida en su labor misionera, evangelizando y ayudando a los más necesitados.

Semanas después de terminado el concurso, un programa mostró cómo a los participantes les mejoró la vida, unos obtuvieron becas, empleos, más comensales; alguno incluso comenzó a edificar su restaurante. Sólo la hermana Flor volvió a su discreta labor de preparar los alimentos diarios para doscientos futuros sacerdotes que estudian en el Seminario Palafoxiano de Puebla. 

Es algo que ella disfruta mucho hacer, pero da pena que no cumpliera su sueño de contribuir con ‘su granito de arena’ a solventar o al menos rebajar la deuda de su comunidad.

Ojalá podamos ayudarla. En esta página aparece la cuenta a la que le puedes depositar un donativo. Qué bueno sería que en estos días, cuando la hermana Flor celebra su aniversario de haber ingresado a la congregación, reciba de regalo el gustazo de descubrir que le logramos reunir una generosa aportación.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6558Domingo, 29 de noviembre de 2015 14:00 horas
Cielo y Tierra: ¿Qué sabes de las familias en la Biblia?En esta semana en que termina el Sínodo de Obispos en que se está reflexionando sobre la importancia de la familia, no olvides pedir al Espíritu Santo que ilumine al Papa y a todos los participantes, para que el fruto de sus esfuerzos sea para gloria de Dios y bien de las familias.
Y mientras tanto diviértete probando qué tan ‘familiares’ te resultan estos parientes mencionados en la Biblia:

1. ¿Qué parentesco tenían Abram y Lot?
a) padre e hijo
b) tío y sobrino
c) hermanos

2. ¿Quién invitó a Simón a conocer a Jesús?
a) su hermano
b) su papá
c) su primo

3. A María, la Madre de Jesús, ¿qué parienta la acompañaba al pie de la cruz?
a) ninguna
b) su tía
c) su hermana

4. Con quién estaba Cornelio cuando Pedro fue a su casa?
a) con parientes
b) con amigos
c) con parientes y amigos

5. A Pablo lo acompañaron en un viaje Bernabé y Marcos, que entre sí eran:
a) amigos
b) primos
c) cuñados

6. La comunidad cristiana se reunía en casa de un familiar de Marcos.
a) su mamá
b) su primo
c) su hijo

7. Cuando el carcelero que custodiaba a Pablo se convirtió, fue bautizado con:
a) su esposa
b) todos los de su casa
c) sus hermanos

8. A Pablo lo acompañaron en sus viajes Aquila y Priscila, que eran:
a) esposos
b) hermanos
c) tío y sobrina.

9. Cuando Pablo estaba en Jerusalén, ¿quién se enteró de que planeaban asesinarlo y le avisó?
a) su mamá 
b) el esposo de su hermana 
c) el hijo de su hermana

10. Lucio, Jasón, Sosípatro, Herodión, Andrónico y Junia eran:
a) parientes de Pablo
b) sobrinos de Pedro
c) hijos de Santiago

Respuestas:
1b, ver Gen 12,5; 2a, ver Jn 1,40; 3a, ver Jn 19, 25; 4c, ver Hch 10, 25; 5b, ver Col 4, 10; 6a, ver Hch 12, 12; 7b, ver Hch 16, 25-34; 8a, ver Hch 18, 2; 9c, ver Hch 23, 12-22; 10a, ver Rom 16, 7.11.21.

Evaluación:
10-8 aciertos: ¡Felicidades! Se nota que conoces la Biblia y sabes quién es pariente de quién.
7-5 aciertos: ¡Enhorabuena! Se ve que sí sabes, pero no te conformes, sigue familiarizándote con quienes aparecen en la Biblia.
4-2 aciertos: Se ve que tienes idea, pero muchos nombres no te resultan familiares, procura conocer más la Biblia.
1-0 aciertos. No te desanimes, estás a tiempo de empezar a leer y a disfrutar la Biblia.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6484Domingo, 25 de octubre de 2015 14:00 horas
Cielo y Tierra: ¿Qué sabes de la Biblia?1. ¿Qué significa ‘Biblia’?
a) Pergamino.
b) Biblioteca.
c) Palabra divina.

2. ¿Qué significa que la Biblia tenga ‘inerrancia’?
a) Que su contenido no se arrancia, que es siempre actual.
b) Que no es una narración continua.
c) Que no contiene error.

3. Con relación a la Biblia, ¿a qué se le llama ‘canon’?
a) A leerla cantando.
b) A leerla en latín siguiendo cierto orden.
c) A la lista de libros considerados inspirados por Dios.

4. ¿Cuántos libros conforman la Biblia? 
a) Setenta y tres
b) Cuarenta y seis
c) Veintisiete.

5. ¿En qué Concilio la Iglesia Católica se cerró el canon?
a) En el Concilio de Jerusalén.
b) En el Concilio de Trento
c) En el Concilio Vaticano II.

6. ¿En qué idiomas fue escrita la Biblia?
a) En arameo, latín y griego.
b) En hebreo, arameo y griego.
c) En hebreo, griego, y latín.

7. ¿Qué santo tradujo la Biblia?
a) San Jerónimo.
b) San Pablo.
c) San Erudito.

8. En la Biblia, ¿qué significa Testamento?
a) Instrucción.
b) Alianza.
c) Herencia, legado.

9. ¿Durante cuánto tiempo se escribió la Biblia?
a) Quince siglos.
b) Quince años.
c) Quince días.

10.  Los libros bíblicos se dividen en capítulos, excepto:
a) Salmos, Filemón y Judas.
b) Proverbios y Apocalipsis.
c) Salmos, Proverbios y Cantar de los Cantares.

11. ¿Qué hace un exégeta bíblico?
a) Ilustra pasajes bíblicos.
b) Realiza copias manuscritas de la Biblia.
c) Interpreta la Sagrada Escritura.

12. ¿En qué consiste la ‘Lectio Divina’?
a) En leer, meditar y orar la Palabra de Dios.
b) En leer en voz alta la Palabra divina.
c) En dar lecciones de Biblia.

Respuestas:
1b, parece un libro pero es un conjunto de libros de diversos autores y géneros literarios; 2c, La Biblia enseña sin error lo referente a la fe; 3c, Dios concedió a la Iglesia la facultad de determinar qué libros eran inspirados y debían conformar la Biblia y cuáles no; 4a, cuarenta y seis del Antiguo Testamento y veintisiete del Nuevo; 5b, en 1546. A partir de ese Concilio, ya no se puede quitar ni añadir nada a la Biblia; 6b, el Antiguo Testamento fue escrito en hebreo y arameo, el Nuevo Testamento, en griego; 7a, tradujo la Biblia al latín; 8b, se refiere a la alianza que Dios establece con Su pueblo; 9a, el primer libro se escribió alrededor del 1450 a.C, y el último alrededor del año 100 d.C.; 10a, los Salmos se citan por número de Salmo, no por capítulo, y los libros de Filemón y Judas se citan por versículo, porque cada uno consta sólo de un capítulo; 11c, como la Biblia puede ser interpretada y malinterpretada, es indispensable la ayuda de la exégesis de la Iglesia Católica, a la que el Señor prometió la guiaría a la Verdad; 12a, es un método antiquísimo y excelente para aprovechar la Palabra de Dios.

Evaluación
de 12 a 10 aciertos: ¡Felicidades! Se nota que conoces el tema.
de 9 a 7 aciertos: ¡Enhorabuena! Sigue preparándote, vas bien.
de 6 a 4 aciertos: Tienes idea pero te falta conocer más.
de 3 a 1 aciertos: ¡No te conformes con saber tan poquito!
0 aciertos: Tal vez no sabías que existe la Biblia ni has tenido oportunidad de conocerla, pero nunca es tarde, ¡comienza hoy!

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6429Domingo, 20 de septiembre de 2015. 14:00 hrs.
El consuelo de la DolorosaSuelen representarla vestida de negro y llorosa. Se la conoce como la ‘Dolorosa’ o ‘Virgen de los Dolores’; advocación mariana que cada quince de septiembre se venera meditando siete dolores que padeció María a lo largo de su vida (ver: bit.ly/1nRWkdj).

Es una bella devoción, pero cabría pensar que María no sólo sufrió siete dolores. Muchas cosas deben haberla hecho sufrir; si las desconocemos es porque las sufrió interiormente, sin lutos ni lágrimas, ofreciéndoselas a Dios calladamente. 

Reflexionando en lo que pudo causarle dolor a María, descubrimos que eso mismo nos hace sufrir a nosotros, y que como Ella lo sufrió, nos comprende cuando lo sufrimos. Por ejemplo, consideremos lo siguiente: 
Probablemente le dolió no poder compartir con todos la sensacional noticia de haber engendrado al Salvador, no poder consolar a otros con esa buena nueva. Nos comprende cuando nos duele tener que callar algo muy bueno, porque sabemos no sería comprendido ni bien recibido.
Tal vez le dolió que por estar embarazada estando apenas desposada, pudiera haber incomprensiones, murmuraciones. Nos comprende si otros piensan mal de nosotros.

Posiblemente le dolió emprender un viaje largo y fatigoso con nueve meses de embarazo. Nos comprende cuando debemos sobreponernos a circunstancias muy difíciles y seguir adelante.

Quizá le dolió que estando a punto de dar a luz, no hubiera lugar para ellos en la posada. Nos comprende si somos rechazados, discriminados, injustamente tratados.
Tal vez le dolió tener a su bebé lejos de sus seres amados y de lo que había preparado. Nos comprende cuando debemos renunciar a planes largamente acariciados.

Le dolió que le anunciaran que a su alma un día una espada la atravesaría. Nos comprende si recibimos una mala noticia que en adelante ensombrece nuestra alegría.
Le dolió tener que huir a un país extranjero. Comprende a los refugiados, a los migrantes, a los perseguidos por causa de su credo.
Le dolió descubrir, cuando Jesús tenía doce años, que lo habían perdido. Comprende a quien tiene seres queridos secuestrados, alejados, desaparecidos.
Le ha de haber dolido cuando Jesús se despidió y se fue a predicar la Buena Nueva. Nos comprende cuando vemos marcharse lejos a nuestros seres queridos. 

Le dolió oír lo que decían de Jesús. Nos comprende si somos criticados, difamados.
Le dolió que Jesús haya sido traicionado, aprehendido, abandonado, negado, abofeteado, escupido, salvajemente flagelado; verlo cargar descalzo Su cruz por el Calvario; verlo caer, sin poderlo sostener; que lo despojaron de sus vestiduras, y sortearon Su túnica. Le dolió verlo clavado. Comprende a los torturados, a las víctimas de toda clase y condición, y a quienes esperan contra toda esperanza, al pie de una cruz.

Le dolió escucharlo clamar, sintiéndose abandonado por Su Padre, y que para Su sed le dieran vinagre. Comprende a los que en su sufrimiento no encuentran sostén ni aliento.

Le dolió verlo morir; le traspasó el alma la lanza que a Él le atravesó el corazón y le dolió recibir su cuerpo muerto, dejarlo en el sepulcro, cerrar y tenerse que marchar. Comprende a quienes contemplan impotentes el martirio y la muerte del ser querido.

Cuando queremos acompañar y consolar a María en su dolor, descubrimos que somos nosotros los que quedamos consolados por su amor, su comprensión, su solidaridad, y su maternal intercesión. 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6419Sun, 13 Sep 2015 00:00:00 GMT
Cielo y Tierra: 10 errores que no debemos cometer con la Biblia


 

Aprovechando que estamos en septiembre, mes que la Iglesia dedica a la Biblia, conoce diez errores que jamás deberíamos cometer:

 

1. No tener Biblia

En todo hogar católico debe haber al menos una Biblia. Las hay de precios muy accesibles, e incluso es posible conseguirla en donación. Sólo hay que asegurar que sea católica, pues su traducción no está alterada y tiene todos los libros bíblicos. Para saberlo buscar en la página legal el Imprimatur eclesiástico.

 

2. Tenerla pero no abrirla

Una Biblia en un librero o dejada en un atril como decoración, está desperdiciada. ¡Hay que leerla, aprovecharla!

 

3. Abrirla donde caiga

Practicar ‘ruleta bíblica’ (abrirla donde sea, señalar, sin ver, algún renglón y leerlo como si fuera mensaje directo de Dios), es una práctica muy riesgosa, porque puede ponerse el dedo en una frase que nos confunda o conduzca al error. Por ejemplo: “Judas se ahorcó”, ¿cómo tomarlo?, ¿como sugerencia divina de imitarlo? ¡qué disparate! La Biblia no se debe leer al azar.

 

4. Leerla como libro, de corrido, de principio a fin...

La Biblia es una biblioteca, un conjunto de setenta y tres libros de muy diversos géneros literarios, escritos por distintos autores, en distintos tiempos y circunstancias. No está pensada para leerla de corrido de principio a fin, porque podemos topar con libros de difícil comprensión y abandonar la lectura. Es mejor comenzar por algún Evangelio, para conocer a Jesús.

 

5. Leerla sin ayuda.

Como la Sagrada Escritura se presta para distintas interpretaciones, Jesús otorgó a la Iglesia poder interpretarla sin error. Hay que leer la Biblia con ayuda de una buena guía católica. Hay estupendos comentarios bíblicos, por ejemplo de los Padres de la Iglesia, santos sabios de los primeros siglos del cristianismo; y desde luego está el Catecismo de la Iglesia Católica, que enseña la correcta interpretación de textos bíblicos que son clave para nuestra vida de fe, por ejemplo, sobre la Eucaristía.

 

6. No anotarle nada.

Anotar en la Biblia no es faltarle al respeto. Subrayar un texto, poner una flechita, una indicación en cierto pasaje, nos ayuda a destacarlo y localizarlo. Claro, con lápiz que se pueda borrar, no pluma y menos marcador fosforescente porque mancha el reverso.

 

7. Creer que ya la sabemos

No hay que pensar que ya conocemos un texto por haberlo leído una vez. Nosotros cambiamos cada día, y la Palabra nos sigue el paso; tiene siempre algo que decirnos hoy. Podemos descubrirle siempre algo nuevo si la recibimos como por primera vez.

 

8. Quedarnos con la duda

Preguntemos o busquemos en un diccionario, el celular, internet, qué significan los términos bíblicos que no conocemos. Ello nos permitirá comprender mejor lo leído.

 

9. Sólo leerla

La Palabra de Dios es viva y eficaz y penetra hasta las junturas del alma y del espíritu” (ver Heb 4, 12). No nos conformemos con leerla. Hay que saborearla, reflexionarla, platicarla con Dios, guardarla en el corazón, memorizar alguna frase que nos conmovió, en suma, dejarla actuar en nosotros, transformarnos; permitirle ser “lámpara para nuestros pasos” (Sal 119,105).

 

10. No compartirla

Dice san Pablo que la Sagrada Escritura es “útil para enseñar, argüir, corregir, educar” (ver 2Tim 3,16). No la dejemos en el papel, tengámosla presente en nuestra vida cotidiana: comentemos en familia las Lecturas de la Misa; difundamos en ‘redes sociales’ nuestras frases bíblicas favoritas, incluyámoslas en nuestras conversaciones. El mundo está en tinieblas, ¡contribuyamos a iluminarlos con la Palabra!

 

 

*Te recomendamos el libro de Alejandra Ma Sosa E ‘¡Desempolva tu Biblia!’, de Ediciones 72. Pídelo a tu repartidor de ‘Desde la Fe’.

 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6403Domingo 06 de Agosto de 2015
Cielo y Tierra: Sed de verdad

¿Tienes sed de verdad?

La pregunta no se refiere a si de veras tienes ganas de tomar agua, sino a si de veras quieres conocer la verdad.

Para considerar el asunto, quizá habría que empezar por preguntar: ¿qué es la verdad?

Es una cuestión que le planteó Poncio Pilato a Jesús y desgraciadamente no se quedó a esperar la respuesta (ver Jn 18, 38), pues tal vez ésta hubiera penetrado su corazón y hubiera pasado a la historia no como el débil procurador romano que se lavó las manos y mandó ajusticiar al Inocente, sino como san Poncio, mártir defensor de Jesús.

Pilato no conoció la respuesta, pero nosotros sí.

Sabemos que la verdad no es sólo lo que no es mentira, lo que no contiene falsedad ni error; no es sólo algo cierto, confiable, de lo que se puede partir con la certeza de estar en lo correcto. Es algo más, mejor dicho, alguien: es Jesucristo, quien dijo de Sí mismo lo que nadie en toda la historia de la humanidad se ha atrevido a decir, y a respaldar con hechos: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.” (Jn 14, 6).

Y por eso, quien busca la verdad, tarde o temprano se encuentra con Él.

Le sucedió a san Agustín, a quien festejamos esta semana, el 28 de agosto.

De joven vivió alejado de Dios y entregado a toda clase de excesos, y quién sabe cómo hubiera terminado, pero tuvo a su favor una mamá que rogaba incesantemente a Dios por él, y una insaciable sed de verdad.

Con su mente lúcida e inquisitiva, se dedicó a examinar a fondo las filosofías y religiones de su tiempo, y a todas les halló inconsistencias y fallas, hasta que se topó con la fe en Cristo, la única que salió bien librada por su coherencia, su lógica, la solidez de su doctrina; la única a la que no le encontró errores cuando la estudió a profundidad.

Su búsqueda de la verdad lo condujo a Jesús, y a partir de ese momento puso su mente privilegiada al servicio de la Iglesia.

Cabe preguntarnos si tenemos, como él, sed de verdad.

La cuestión es importante porque en el mundo impera el relativismo, y nos vemos continuamente bombardeados por medias verdades y disimuladas falsedades, y estamos llamados a responder de dos modos: primero hay que conocer la verdad, leer la Biblia y estudiar la doctrina de la Iglesia, y segundo, hay que saber defenderla. Tres ejemplos:

1. Los medios suelen citar al Papa fuera de contexto, para que parezca que afirma lo que en realidad no afirma. Nunca nos conformemos con lo que ‘dicen que dijo’ el Papa. Comprobemos qué dijo en verdad, vayamos a las fuentes: a leer la homilía, el documento, el discurso original.

2. Si alguien recibe en celular o computadora un mensaje dizque del Papa Francisco, compruebe, o pida que alguien le ayude a comprobar, si en verdad es de él. Se copia y pega el mensaje en un buscador de internet. Si es del Papa se abren páginas oficiales (vatican.va, news.va o aci prensa); si no es suyo se abren otras páginas; no hay que reenviarlo, sino borrarlo y avisar a quien lo envió.

3. Decía el obispo norteamericano Fulton Sheen, que la mayoría de los enemigos de la Iglesia, la odian por lo que equivocadamente creen que enseña, no por lo que realmente enseña. Si encontramos personas que critican a la Iglesia, no nos quedemos ni les dejemos en el error. Estamos todos llamados a aprender y a enseñar nuestra fe.

Y para eso ayuda tener sed de verdad, y no sólo de conocerla, sino de darla a conocer.


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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6397Sun, 30 Aug 2015 00:00:00 GMT
Al alcance de todos


‘Nomás me busca para ver qué me saca’, ‘es un interesado’, ‘es una convenenciera’

Ésas y otras expresiones parecidas suele decir la gente cuando se da cuenta decepcionada de que alguien que aparentemente la buscaba por cariño o amistad, en realidad buscaba su propio interés, su propia conveniencia.

Y lo que suele seguir después de una frase de ese tipo es una decisión: alejarse de esa persona más rápido que aprisa, pues a nadie le gusta sentirse ‘utilizado’.

Por eso llama la atención lo que narra el Evangelio que se proclama este domingo en Misa (ver Jn 6, 1-15).

Comenta san Juan que a Jesús “lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía curando a los enfermos.” (Jn 6, 2), como quien dice, muchas personas seguían a Jesús porque lo habían visto hacer milagros y tal vez esperaban que les hiciera uno; lo buscaban por puro interés.

Jesús sin duda se dio cuenta de lo que motivaba a quienes iban detrás de Él.

¿Cómo reaccionó? ¿qué hizo? Lo descubrimos sorprendidos: “subió al monte y se sentó allí con sus discípulos” (Jn 6,2).

Jesús no se dio por ofendido, no puso tierra de por medio, no, dijo ‘cuando me busquen por las razones correctas me dejaré encontrar’.

Simplemente se sentó allí, a la vista de todos, al alcance de todos.

El Señor siempre se deja encontrar, aunque muchos acudan a Él sólo en una emergencia, después de quién sabe cuántos años de haberlo olvidado, y solamente para pedirle algo urgente y pedirle que se los conceda pero ¡ya!

Al parecer considera que cualquier pretexto es buen para que alguien se acerque a Él, y ya después se encargará de animarlo a acercársele por las razones correctas.

Y gracias a su infinita misericordia y paciencia con nosotros, incontables fieles debemos nuestra conversión a que un día, cuando más lo necesitábamos, nos aguantamos la vergüenza de habernos alejado tanto tiempo y nos animamos a acudir a Él, conscientes de que no merecíamos que nos hiciera el menor caso, y cuando descubrimos que nos lo hizo, y no sólo nos oyó, sino condescendió a respondernos, y su respuesta tal vez fue distinta a la que esperábamos pero fue infinitamente mejor, nos quedamos estupefactos, nos sentimos acogidos, amados. Y volvimos a Sus brazos.


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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6352Sun, 26 Jul 2015 00:00:00 GMT
¡Dale vacaciones!

Cielo y Tierra

¡Dale vacaciones!

Alejandra María Sosa Elízaga

 

Una nena camina por la calle de mano de su papá. Muere de ganas de platicarle cómo le fue en la escuela, pero él viene hablando por celular.

Tres amigos comparten una banca en un parque, pero no platican entre sí, hablan por celular.

En un hospital, el enfermo mira callado por la ventana, mientras sus visitas atienden sus teléfonos.

Los abuelos recogen en el kinder al nieto, que corre a pedirles, ¿un dulce?, ¿algo para jugar con ellos?, no, su celular.

Una estudiante sufre un ataque de pánico, mientras sus compañeras la consuelan diciéndole: ‘¡qué horror!’, ‘¡qué mal!’, ‘si necesitas algo cuenta con nosotras’. ¿Qué le pasa?, ¿se le enfermó o murió algún familiar? No. Recién se dio cuenta de que no trae su celular.

Un ancianito en un asilo anhela la visita de sus nietos, pero cuando estos llegan se sientan a textear en un sillón, mientras él mejor se pone a ver televisión.

A un café entran a desayunar papá, mamá y un adolescente, que se queja: ‘¡este lugar apesta! ¡no tiene wi-fi!’ Ellos, pícaros, eligieron ese sitio esperando poder platicar con su hijo, pero no les resultó, porque éste salió a la calle, celular en alto, tratando de ‘pescar’ una señal, lo logró y allí permaneció.

¿De casualidad has visto o, peor, protagonizado alguna de estas escenas?

El celular es el nuevo ‘chupón’ que dan a los bebés para que se calmen (sin importar el daño que les cause la radiación y despertar en ellos a tan temprana edad una adicción). Se ha vuelto un entretenimiento para los niños; y para los adultos un escape, una distracción para entrar en contacto con algo o alguien que consideran ‘mejor’, y no prestar atención a lo que sucede alrededor.

La gente lleva su celular a todas partes, incluso ¡al baño! Ya un bello paisaje, una escena familiar, un momento inolvidable no se contempla en directo sino a través de una pantalla, y nos hemos acostumbrado a hablar como texteamos, a expresar nuestros sentimientos con emoticonos, a relacionarnos con los demás a través de un chat.

El celular acerca a los lejanos, pero aleja a los cercanos. Y eso se puede volver algo grave cuando entre esos cercanos están nuestros seres amados y, sobre todo, Dios.

El otro día en Misa, sonó el celular de un señor que se puso a platicar a voz en cuello, eso sí, volteado hacia la pared, creyendo que así no lo escucharíamos.

Y no es raro que mientras empieza la Misa, en lugar de orar, algunos se pongan a textear, no presten atención a la Palabra (tal vez porque no se las proclama su celular), y durante la homilía aprovechen para checar lo que les acaban de mensajear.

¿Qué tal si durante estas vacaciones nos atrevemos a darle vacaciones al celular o al menos dosificamos su uso, ponemos reglas como no usarlo en la mesa, ni en la reunión familiar, ni en el encuentro con amigos, y mucho menos en la iglesia?

El ser humano vivió durante siglos sin celular, ¡no es posible que ahora sienta que se muere si le llega a faltar!

Démonos la oportunidad de platicar con los demás en persona, escucharlos sin tener un audífono enchufado en la oreja, sonreírles y abrazarlos de verdad.

Y, lo más importante, dialoguemos con Dios. Para eso no necesitamos wi-fi ni tarjeta telefónica ni carga en la batería ni pagar costos de ‘roaming’. Él está en todas partes, dispuesto siempre a atendernos y a respondernos.

Como dice un letrerito en la puerta de mi parroquia: ‘Silencia tu celular, que Dios te quiere hablar...’


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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6336Sun, 12 Jul 2015 00:00:00 GMT
Cielo y Tierra- Lo que diga Dios No era católico, pero como andaba ‘turisteando’, entró a la Catedral.

Más que el contraste entre el bullicio exterior y el interior fresco y silencioso, le llamó la atención ver a la gente devotamente arrodillada. No lo sabía, pero había llegado justo al momento de la Consagración.

Y cuando vio al padre levantar el Cáliz percibió que había allí una Presencia como no la había percibido jamás en ningún otro lado. Quedó impactado, y se quedó al resto de una celebración que le conmovió porque la sintió a la vez sencilla y solemne, terrena y celestial.

Era un ministro protestante, pero ahí comenzó su conversión y actualmente es sacerdote. No recuerdo su nombre, lo entrevistaron en un canal católico de televisión, pero se me grabó que comentó que hay parroquias en las que para atraer más gente a Misa, ponen más coros, actúan en vivo o en guiñol el Evangelio, saludan a la gente a la entrada, reparten donas a la salida, en suma, copian lo que suelen ofrecer los hermanos separados, pero es un error, porque la riqueza de la Misa no está en eso que ellos tienen, sino en algo que no tienen: la Presencia Real del Señor en la Eucaristía.

Planteó que no debíamos de tratar de competir haciendo lo mismo que ellos ni pretender volver ‘light’ la liturgia, sino realizarla con más cuidado, respeto y devoción, que se note a Quién celebramos, Quién está realmente presente entre nosotros, pues no hay nada más importante, impactante o atrayente. Que no tratemos de ser nosotros, sino dejemos que sea el Señor quien atraiga a la gente.

Recordaba esto porque ahora que hay debate acerca de leyes que afectan seriamente el presente y futuro de la familia y la sociedad, abundan en redes sociales opiniones de católicos que para demostrar que no son fanáticos, dejan completamente fuera su punto de vista religioso, y se enfocan solamente a discutir lo biológico psicológico sociológico, político, etc.

Nos quejamos de las consecuencias de sacar a Dios de la vida, la familia, la escuela, la comunidad, la política, y ¡estamos haciendo lo mismo sacándolo de nuestros argumentos!

Responder citando la Palabra de Dios no es fanatismo, es apelar a lo que dice Aquel que a todos nos creó, que a todos nos ama y que sabe mejor que todos lo que nos conviene.

En una discusión, lo que diga Dios, es, en realidad, lo única relevante, lo que no tiene refutación.

Y en un país donde más del 80 por ciento se reconoce católico, es mayoría la gente a la que lo que diga la Sagrada Escritura sí le pesa en su conciencia, aunque lo niegue, aunque elija lo ‘políticamente correcto’, y se deje llevar por la corriente.

Dice el Señor que Él envía Su Palabra como lluvia que empapa la tierra, la fecunda y la hace germinar (ver Is 55, 10-11). Puede ser que muchos la reciban con paraguas, pero no podrán impedir que caiga ni dejar de advertir que viene del cielo...

En la Primera Lectura que se proclama este domingo en Misa (ver Ez 1, 1-5) dice el Señor: “Yo te envío...a un pueblo rebelde, que se ha sublevado contra Mí...a ellos te envío para que les comuniques Mis palabras. Y ellos, te escuchen o no, porque son una raza rebelde, sabrán que hay un profeta en medio de ellos”, es decir, sabrán que les hablamos de parte de Dios es, allá ellos si quieren o no prestarle atención.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6321Sun, 05 Jul 2015 00:00:00 GMT
Cielo y Tierra 10 cosas que debes saber
1. ¿Qué es una carta encíclica?
El término viene del latín ‘encyclia’ y del griego ‘ekkyklios’, que significa ‘envolver en círculo’. Era el nombre que recibían las cartas o ‘circulares’, que los obispos escribían y hacían circular entre los fieles de las primeras comunidades cristianas. Actualmente en la Iglesia sólo el Papa escribe y difunde cartas encíclicas.

2. ¿Cómo se llama esta nueva encíclica? 
Se llama ‘Ladato si’, que significa ‘Alabado seas’.

3. ¿Por qué se llama así?
Los documentos vaticanos suelen estar escritos en latín y recibir su nombre de las palabras con las que inician. 
En el caso de esta nueva carta encíclica es interesante hacer notar que se dan dos excepciones a esa regla. El documento no fue escrito en latín sino en italiano, y por lo tanto, su título tampoco es en latín, sino en italiano. 
Se llama ‘Laudato si’, (‘Alabado seas’), porque comienza citando esas palabras, con las que empieza el llamado ‘Cántico de las Criaturas’ que escribió san Francisco de Asís para alabar y agradecer a Dios por la Creación, y que el Papa copió en el no. 87 de la encíclica.
Te lo presentamos en  la página 7. Si quieres conocer algo más respecto a este Cántico visita: http://www.franciscanos.org/esfa/cant.html

4.  ¿A quién va dirigida?
Las cartas encíclicas suelen ir dirigidas al pueblo de Dios, a los obispos, presbíteros, diáconos y a todos los bautizados. Pero en este caso, el Papa expresó claramente que ‘Laudato si’ no es sólo para los católicos, sino para “cada persona que habita este planeta” ( #3).

5. ¿De qué trata?
Su tema es: ‘El cuidado de la casa común’, es decir, de la adecuada conservación del planeta que todos habitamos. Es la primera encíclica enteramente dedicada al tema de la ecología.

6. ¿Por qué eligió el Papa este tema?
Porque está muy preocupado por el grave deterioro que está sufriendo el medio ambiente en todo el mundo.

7.  ¿Cómo está estructurada esta encíclica?
Empieza con una introducción, seguida de seis capítulos y termina con dos bellísimas oraciones de su autoría (una de las cuales se publica aquí en la pag. 7).

8. ¿Debemos leerla?
¡Claro! El Papa se tomó el trabajo de escribirla para nosotros, nos toca corresponder leyéndola. Está dirigida a todos, pero en particular tiene un mensaje para nosotros, los bautizados, que pertenecemos a la Iglesia que Cristo fundó y encomendó a san Pedro, de quien el Papa Francisco es sucesor en línea ininterrumpida.

9.  ¿Debemos obedecer lo que nos pide el Papa en esta carta encíclica?
Sí. Como católicos estamos llamados a obedecer las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia, que en este caso nos presenta el Papa en esta Encíclica, y como habitantes del planeta, haremos bien en seguir sus sabias propuestas para dejar de contribuir a la destrucción de nuestra casa común y empezar a realizar acciones que hagan bien al medio ambiente, a los demás y a nosotros mismos.

10. ¿Dónde podemos conseguir esta encíclica?
Puedes adquirir una copia impresa en librerías religiosas. También está disponible en internet. En el sitio oficial del Vaticano www.vatican.va en la página de inicio sale un recuadro que dice ‘Laudato si’. Das clic, y se abre el documento en italiano. Das clic en ‘ES’ (español), y ¡listo! aparece íntegro el texto oficial de la encíclica, para que puedas leerlo en pantalla o imprimirlo. En todo caso, ¡vas a disfrutarlo!

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6312Mon, 29 Jun 2015 00:00:00 GMT
Cielo y Tierra Oración por los papás
Padre eterno, de quien procede toda paternidad:
Ponemos en Tus manos amorosas a los papás.

Cólmalos de Tu amor y bendiciones.
Dales un corazón como el Tuyo
fuerte y tierno, sabio y compasivo,
capaz de reír y de llorar, 
que no tema mostrar vulnerabilidad.

A los papás que no quieren
al hijo no nacido que han engendrado
comunícales Tu amor por la vida
para que no le impidan nacer
ni se desentiendan de su cuidado.

A los papás que tienen que criar solos a sus hijos,
a los que están lejos de su familia,
a los migrantes, presos, damnificados, 
perseguidos, refugiados,
sostenlos, socórrelos, acompáñalos.

A los papás enfermos, ancianos, maltratados,
abandonados, que pasan necesidad,
que sufren por un hijo en problemas,
por haberlo perdido, por vivir en soledad,
abrázalos, consuélalos, acompáñalos.

A los papás difuntos tómales en cuenta
el bien que hicieron, 
perdónales sus faltas y recíbelos en el cielo

Bendice a los papás
por estar siempre dispuestos a escuchar,
por su paciencia para enseñar,
por disimular sus sacrificios,
por su apoyo y su perdón incondicional,
por amar sin esperar agradecimiento,
por darlo todo sin buscar reconocimiento,
por vivir y comunicar fe, esperanza y caridad, 
y ser imagen de Tu amor paternal.

Concédeles aprender de Jesús a volver a Ti la mirada
y abandonarse a Tu voluntad sin reservarse nada,
dejarse conducir por el Espíritu Santo 
hallar en san José ejemplo e intercesión,
y en Santa María de Guadalupe
refugio, consejo y maternal protección. Amén.
 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6296Sun, 21 Jun 2015 00:00:00 GMT
Cielo y Tierra
A veces en una familia se da una racha de fiestas que vienen una tras otra; que un cumpleaños, que un aniversario, que un día del santo, y entonces un día sí y al otro también, se reúnen parientes y amigos a festejar a alguno de ellos. Es bonito celebrar, pero pasarse la vida de fiesta en fiesta sería agotador, por eso tarde o temprano hay que retomar la rutina diaria.
Y, contra lo que podría pensarse, eso no significa aburrirse.
La normalidad de la vida cotidiana nos reta a prestar mucha atención, para saber captar, cada día, razones para la alegría que tal vez no resulten tan evidentes como cuando hay fiesta, pero que sin duda están ahí y no son poca cosa.
Sucede en nuestra pequeña familia, y sucede también en la gran familia de Dios.
Como Iglesia, acabamos de pasar una racha muy festiva, luego de cuarenta días de celebrar la Pascua, celebramos la Ascensión, al siguiente domingo, Pentecostés, al siguiente la Santísima Trinidad, hemos ido ¡de fiesta en fiesta!, y por fin este domingo pasado, retomamos el llamado ‘Tiempo Ordinario’, que nos permite no sólo retomar el ritmo normal de la vida cotidiana, sino nos invita a descubrir allí a Dios.
Decía san Pablo: “Nosotros no ponemos la mira en lo que se ve, sino en lo que no se ve, porque lo que se ve es transitorio y lo que no se ve es eterno” (2Cor 4, 18).
¡Una estupenda propuesta para vivir el Tiempo Ordinario!
¿Qué significa poner la mira en lo que no se ve? 
Implica, de entrada, no conformarnos con lo poco que captan nuestros ojos físicos, sino ampliar nuestro horizonte al infinito, contemplándolo todo con los ojos del alma, que, más allá de lo material, perciben lo espiritual.
Vivir así permite contemplar, por encima de una realidad limitada y chata, que podría llenarnos de desánimo, una realidad ilimitada, eterna, que renueva nuestra esperanza.
Y cabe aclarar que vivir con la mirada en lo eterno, no implica andar flotando por las nubes ni desentenderse de este mundo, sino vivir lo cotidiano en perspectiva de eternidad, reordenar las prioridades, poner las cosas en su justa dimensión, ser conscientes de que nuestra realidad es más de lo que se ve, que no estamos limitados ni destinados a este mundo; implica mantener a lo largo de cada jornada, lo que san Francisco de Sales llamaba ‘la conciencia de la presencia de Dios’, es decir, ser conscientes de que no vamos solos por la vida, sino que nos acompaña en todo momento Aquel que dijo que estaría con nosotros todos los días hasta el fin del mundo (ver Mt 28, 20).
Se comprende así la necesidad de ir al menos cada ocho días a Misa, porque allí, como en ninguna otra parte, renovamos nuestra capacidad de ver más allá de lo que se ve, y nos hacemos cada vez más sensibles a la intervención amorosa de Dios en nuestra vida, al modo discreto pero innegable como se comunica con nosotros y nos da Su perdón, Su Palabra, Su Presencia Real en la Eucaristía, Su abrazo en la comunidad con la que compartimos nuestra fe, nuestras penas y alegrías. 
Ver lo que no se ve, no es otra cosa que considerar cada momento de nuestro diario existir como una oportunidad para descubrir cómo el Señor nos manifiesta Su cercanía, Su voluntad, Su amor.


 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6287Mon, 15 Jun 2015 00:00:00 GMT
Cielo y Tierra Curso de Biblia gratuitoNuestra colaboradora Alejandra María Sosa Elízaga, acaba de terminar de escribir e impartir un curso de Biblia, que ha puesto a disposición de sus lectores.  Platicamos con ella al respecto.

Desde la fe (DLF): No todos sus lectores conocen esta faceta suya, de dar cursos de Biblia, ¿qué nos puede compartir al respecto?
Alejandra Ma. Sosa E (AMSE):  Adentrarse en el mundo de la Palabra de Dios, es un viaje maravilloso que nunca termina; jamás se agota la riqueza de lo que puede uno explorar, descubrir, aprender, pero mucha gente no se anima a hacerlo porque tiene la idea equivocada de que leer la Biblia es difícil y aburrido, así que desde 1990 he dedicado parte de mi tiempo a compartir con algunos grupos en diversas parroquias, el gusto de ir leyendo y reflexionando, de manera muy sencilla pero rica, algunos libros bíblicos. 
DLF. ¿De qué libros se trata?
AMSE: Empezamos con el Evangelio según san Marcos. El siguiente fue un curso sobre el Evangelio según san Lucas, luego otro sobre la segunda parte de la obra de san Lucas: el libro de Hechos de los Apóstoles; después un curso que se llamó ‘la Misa y la Biblia’, sobre los orígenes bíblicos de los textos empleados en Misa, y por último el del Evangelio según san Mateo, que acabamos de terminar y del que quiero que sepan los lectores de Desde la Fe, que ¡ya está a su disposición!
DLF: Háblenos al respecto.
AMSE: Se trata de un curso completo, de ciento cuarenta y nueve clases, escritas de manera sencilla y clara. Inicia con una breve introducción general al autor y al Evangelio, y en las demás clases se va viendo el texto bíblico, frase por frase. A cada frase le sigue su explicación, que con frecuencia incluye alguna cita de algún experto bíblico católico, tomada de los excelentes libros que consulté para dar el curso. Y cada clase incluye propuestas para reflexionar, para relacionar la propia experiencia con lo que va planteando el Evangelio. 
Todas las clases están en formato pdf y tamaño carta. La idea es que quien lo desee pueda no sólo leerlas en internet, sino imprimirlas e incluso, reunir un grupo de alumnos para darles el curso, y repartirles, al final de cada sesión, las fotocopias de esa clase.
DLF: ¿Tiene algún costo este curso?
AMSE: Es gratuito. 
DLF: ¿Cuál es la dirección de internet para ingresar?
AMSE:  www.ediciones72.com/curso_EvangelioSanMateo.php
Quien no tenga computadora, puede pedirle a algún familiar o amigo que le imprima las clases, o bien acudir a un ciber café para que ahí le permitan leerlas y/o imprimirlas.
En esta página web aparece una lista en la que vienen las clases enumeradas, con su título y cita bíblica, para que incluso quien no siga el curso pero desea consultar algún pasaje bíblico específico, lo localice fácilmente.
DLF: ¿Piensa subir también a internet los otros cursos bíblicos que ha impartido?
AMSE: Ya está en internet el curso que di sobre el libro de Hechos de los Apóstoles. Está disponible en: www.ediciones72.com/curso_HechosApostoles.php
Y sí, tengo el proyecto de subir ahí mismo, en la página de Ediciones 72, los otros cursos, pero tomará un tiempo porque los escribí en la prehistoria, ja ja, antes de tener computadora, así que ahora hay que escanearlos, corregir lo escaneado e ir subiendo al internet las clases, poco a poco. Voy a empezar, Dios mediante, con el curso sobre el Evangelio según san Marcos, que es el más breve. 
DLF: Pues enhorabuena por esta iniciativa que esperamos sea de provecho para mucha gente.
AMSE: Esperamos en Dios que así sea. Gracias por permitirme darla a conocer. 
 
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6267Mon, 08 Jun 2015 00:00:00 GMT
Lo he vistoLo he visto, levantarse en seguida, renunciando a su merecido descanso y a su bocadito caliente, y salir a atender a alguien que lo requería urgentemente.
Lo he visto, llegar de madrugada a un hospital, para darle a un moribundo auxilio espiritual. 
Lo he visto saludar y charlar con todos tras la Misa dominical, pero comer en soledad, porque a nadie se le ocurrió acogerlo en su comida familiar.
Lo he visto recorrer con la mirada la iglesia, su gente, su casa parroquial, como queriendo llevársela grabada, porque le asignaron un nuevo lugar.
Lo he visto aceptar con paz cada cambio de parroquia, que para él implica cambiar de casa, de trabajo, de rumbo, de comunidad, y volver y volver a empezar.
Lo he visto llegar con entusiasmo a su nuevo lugar y ser recibido fríamente porque la gente se había encariñado con el padre anterior y no quieren darle una oportunidad.
Lo he visto lograr atender caritativamente a personas difíciles, imprudentes, agresivas, impacientes. 
Lo he visto dar, desde la entrada del templo, la más gozosa bienvenida a papás y padrinos de niños que se van a bautizar, y hacerlos sentir miembros de la familia de Dios, acogidos y queridos.
Lo he visto pasar horas confesando, escuchando con la misma atención y buena voluntad al soberbio y al humilde, al perfumado y al que huele mal, al que sólo fue a quitarle el tiempo y al que en verdad se necesitaba confesar, y dejarlos a todos reconfortados, aligerados, reconciliados.
Lo he visto celebrar matrimonios, aniversarios, funerales, bendecir, predicar, exhortar, ayudar a los fieles con amor a orientar sus vidas a la luz del Señor.
Lo he visto de misión, caminar horas, padecer hambre, sed, frío o calorón, todo con tal de llegar a los más necesitados de recibir la buena nueva de la salvación.
Lo he visto de rodillas, orar ante el Santísimo, dándose tiempo para cultivar su amistad con el Amigo.
Lo he visto rezar devoto su Rosario, poniendo en manos de María su vocación y a quienes se han encomendado a su oración.
Lo he visto enfermo, agotado, agobiado, no poder más y sin embargo olvidar su sufrimiento y atender el de los demás.
Lo he visto reír y sonreír pero también desmayar y llorar, cuestionarse y volverse a cuestionar, pero siempre perseverar.
¿Sabes cómo se llama?
Se llama Salvador, Benedicto, Martín, José Luis, Francisco, Oscar, Eduardo, Ángel, Javier, Alfredo, Jorge, Pedro, César, Juan, Roberto, Luis, Adrián, Julián, Miguel Ángel, José, Benjamín, Abel, Antonio, Hugo, Carlos, Rodolfo y como quiera que se llame cada uno de esos sacerdotes a los que tú aprecias, y todos los otros, los conocidos y los desconocidos. 
En esta semana, en que celebraremos la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, agradecemos a todos ellos su labor callada, extraordinaria, heroica, abnegada. 
Si no hubieran dado su ‘sí’ generoso al llamado del Señor, no tendríamos quién nos celebrara la Eucaristía, ya hubiéramos muerto de inanición sin la Sagrada Comunión; y sin muchas otras bendiciones (como la paz de la Confesión o el alivio de la Unción de Enfermos), que hemos recibido gracias a que han sido fieles a su vocación.
Lo he visto, y lo has visto tú también seguramente, a ese sacerdote bueno, fiel, santo, que realiza su labor discreta y gozosamente.
Así que a ti y a mí ahora nos toca hacerle saber no sólo cuánto le agradecemos, sino que correspondemos a su entrega con nuestra comprensión, amistad, solidaridad y oración.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6245Mon, 01 Jun 2015 00:00:00 GMT
¿Vives con un desconocido?¡Sorprendente noticia! Una persona pasó toda su vida con un desconocido en su propia casa, ¡sin darse cuenta!
Había oído hablar de él, incluso tenía una vaga idea de que andaba por allí, pero nunca lo conoció.
Y por eso, aunque él la ayudaba en muchas cosas, ella sólo notaba que de pronto algo que estaba descompuesto se componía, algo que hacía falta, aparecía, pero no sabía que él había intervenido, que era él quien lo arreglaba todo, así que nunca se lo agradecía.
También pasó que aunque él hubiera podido darle muy buenos consejos, pues era sabio y la conocía bien, ella no sabía que él estaba allí dispuesto a aconsejarla, así que nunca se lo pidió.
Y lamentablemente, aunque él se la pasaba llenando la vida de ella de detalles que la colmaban de paz y alegría, ella en cambio, con su indiferencia, lo entristecía.
¿Suena como a la historia de ‘La bella y la bestia’?
Tal vez, pero no se trata de un cuento de hadas sino de algo que sucedió en la vida real.
Y que todavía sucede.
Y, para tu sorpresa, esa persona que pasó toda su vida con un desconocido, ¡tal vez eres tú!
Ojalá que no, pero es posible. 
Si recibiste el Sacramento del Bautismo, entonces recibiste también al Espíritu Santo, Tercera Persona de la Santísima Trinidad.
Dice san Pablo que somos “templos del Espíritu Santo” (1Cor 6, 19). Eso significa que el Espíritu Santo habita en ti, por lo que cabe preguntar: ‘¿Eres consciente de Su presencia?, ¿o es para ti ese desconocido mencionado al principio, que hace mucho por ti pero al que nunca le hablas, ni le pides ni le agradeces nada?
Muchos creyentes se dirigen al Padre cuando rezan; y muchos otros se dirigen a Jesús, pero ¿y al Espíritu Santo?  ¡Él también es Dios!
Él, que ordenó el caos en la creación del mundo (ver Gen 1,2), puede ordenar el caos en tu vida, rescatarte de la confusión y la oscuridad del pecado, del temor, de la soledad, de la desesperanza. 
Él, que es el dador de todos los dones (ver Is 11, 1-2), puede darte sabiduría, para saber buscar y cumplir la voluntad de Dios; entendimiento, para entender la Palabra y dejar que te ilumine; ciencia, para saber hacer buen uso de las cosas sin crearte ídolos ni apegos; consejo, para resolverlo todo con criterios cristianos y aconsejar a otros; fortaleza, para tener el valor de vivir tu vida de fe a pesar de los problemas; piedad, para entablar una relación amorosa con Dios, a través de la Palabra, la oración, los Sacramentos; temor de Dios, para alejarte del pecado.
Él, que fecundó el vientre de María (ver Lc 1,35), puede hacer de ti una persona fecunda, que dé abundantes buenos frutos de amor, alegría, paz, paciencia, benevolencia, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio (ver Gal 5,22).
Él, al que Jesús nos envió, puede hablar por ti (Lc 12,11-12), recordarte las palabras del Señor (ver Jn 14, 26), guiarte a la Verdad (ver Jn 14, 16-17; 16,13), interceder por ti (ver Rom 8,26). darte los carismas que necesitas para edificar el Reino (ver 1Cor 12-13), iluminarte, inspirarte, encaminarte hacia la salvación.
San Agustín lamentaba que antes de su conversión, Dios estaba con él pero él no estaba con Dios. 
Que no te suceda eso con el Espíritu Santo. Que no sea ese desconocido que está contigo sin que tú estés con él.
Este domingo, en que la Iglesia cierra el tiempo pascual con la gran Solemnidad de Pentecostés, para celebrar la venida del Espíritu Santo, abre los ojos del alma, date cuenta de Su presencia amorosa en tu vida, y entabla con Él a partir de ahora, una relación íntima, cercana, gozosa.
 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6210Sun, 24 May 2015 00:00:00 GMT
¿Qué sabes de la Ascensión?Este domingo la Iglesia celebra la Solemnidad de la Ascensión, diviértete en familia comprobando lo que saben al respecto:

1. ¿Qué es la Ascensión?
a) El momento en que Jesús subió al cielo.
b) El día en que ascendió al Monte Calvario.
c) La hora posterior a la Resurrección.

2. En el Nuevo Testamento, ¿quiénes narran la Ascensión?
a) Mateo, Marcos, Lucas y Juan.
b) Marcos y Lucas.
c) Pablo.

3. ¿Dónde ocurrió la Ascensión?
a) En el mar de Galilea.
b) Cerca de Betania. 
c) En el Templo de Jerusalén.

4. ¿Quiénes estaban presentes durante la Ascensión?
a) María y los discípulos.
b) Pedro y Pablo.
c) Los apóstoles de Jesús.

5. ¿Qué hizo Jesús durante la Ascensión?
a) Ascendió al monte y pronunció las bienaventuranzas.
b). Subió al cielo mientras bendecía a los ahí presentes.
c) Subió a lo alto del templo, enseñándoles a interpretar la Sagrada Escritura.

6. ¿Qué lo ocultó a los ojos de Sus discípulos?
a) La cúpula del templo.
b) Una nube.
c) La falta de fe de la gente.

7. ¿Quiénes se presentaron allí concluida la Ascensión?
a) María y el resto de los discípulos.
b) Los sumos sacerdotes y los escribas.
c) Dos hombres vestidos de blanco.

8. ¿Qué les preguntaron a los discípulos?
a) Qué hacían ahí mirando al cielo.
b) Cuál era el camino hacia Jerusalén.
c) Quién era su Maestro.

9. ¿Qué les prometieron a los discípulos?
a) Quedarse con ellos para siempre.
b) Que Jesús regresaría.
c) Que podrían predicar en el Templo.
10. ¿Por qué los discípulos se alegraron si Jesús se les fue?
a) Porque siguió con ellos de otro modo.
b) Porque sabían que volvería.
c) Porque no captaron que se había ido.

11. ¿Qué significa para nosotros la Ascensión?
a) El fin de la Pascua.
b) La esperanza de poder ir a donde está Cristo.
c) La confianza de saberlo en el cielo intercediendo por nosotros.

12. ¿A quién envió Jesús ocho días después de la Ascensión?
a) A María.
b) Al Espíritu Santo. 
c) A un ángel.

RESPUESTAS:
1a. Luego de cuarenta días de estar con Sus apóstoles, comer y convivir con ellos luego de la Resurrección, Cristo subió al cielo, volvió al lado del Padre. 
2b. Mc 16, 19; Lc 24, 50-51; Hch 1,9;  3b. Lc 25, 50.  4c. Hch 1,2;  5b. Lc 16, 50-51;  6b. Hch 1, 9;  7c. Hch 1, 10;  8a. Hch 1, 11a;  9b. Hch 1, 11b;  10 a,b. Porque Jesús no se les fue, sino entró a Su gloria; no lo perdieron; sólo que ya no lo verían con los ojos del cuerpo sino con los del alma. Prometió quedarse siempre con ellos (ver Mt 28, 20), y enviarles al Espíritu Santo (ver Jn 15, 7), y sabían que volvería.  11b,c. A donde fue Cristo, cabeza de la Iglesia, esperamos llegar también nosotros, que somos su cuerpo. Y, entre tanto, nos alegra saberlo junto al Padre, intercediendo por nosotros.  12b. Hch 2, 1-4;

EVALUACIÓN
10 a 8 aciertos: ¡Felicidades! Se nota que sabes lo que se celebra en la Ascensión.
7-5 aciertos.  ¿Enhorabuena! Se nota que sabes, pero no te quedes con eso, ¡puedes aprender más!
4-2 aciertos: ¿Atinaste de verdad o de casualidad? ¡No te conformes con saber poquito!
2 a 0 aciertos: ¿No habías oído hablar de la Ascensión? No te preocupes, estás a tiempo: 
Para conocer más acerca de la Ascensión y lo que implica para nuestra vida de fe, lee, las citas bíblicas mencionadas en las respuestas, y el Catecismo de la Iglesia Católica, números 659 al 667.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6191Mon, 18 May 2015 00:00:00 GMT
Oración por las MamásSeñor:

Gracias por el don de la maternidad.

Te encomendamos a todas las mamás.

 

A las que anhelan serlo

concédeles ser fecundas

en su seno o en su corazón.

 

A las que ya han concebido

cólmalas de fortaleza y gozo

y líbralas de poner fin

a la vida que late en su interior.

 

A aquellas cuyos hijos fallecieron

o están lejos

confórtalas y ayúdalas a hallar

la manera de derramar en otros

su caudaloso amor maternal.

 

A las madres que están solas

ilumínalas y ampáralas.

 

A las madres que sufren

llénalas de paz y de esperanza.

 

A las que ya no están en este mundo

recíbelas en el cielo para que su familia

tenga en su intercesión su consuelo.

 

Bendice a todas las madres

por amar sin buscar recompensa,

por su espera abnegada y paciente,

por sus abrazos y su mirada comprensiva

por sus aplausos y su crítica edificante,

por sus solidarios llantos y alegrías;

por su capacidad de dar y perdonar;

y por enseñar la fe con su palabra y con su vida.

 

Que siempre encuentren en Tu amada Madre

Santa María de Guadalupe,

auxilio y refugio, ejemplo y aliento

para amarte por encima de todo

y caminar con los suyos a Tu encuentro. Amén

 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6168Sun, 10 May 2015 00:00:00 GMT
Pidan...¿lo que quieran?‘Que me gane la lotería’, ‘que nunca me enferme’, ‘que esos vecinos que me caen mal se muden a Timbuctú’, ‘que el que me la hizo, me la pague’...
Estas peticiones u otras parecidas seguramente encabezarían la lista que le presentaríamos a Dios si entendiéramos al pie de la letra lo que dicen dos frases tomadas de las lecturas que se proclaman este domingo en Misa. 
En la Primera Lectura, asegura san Juan, refiriéndose a Dios: “ciertamente obtendremos de Él todo lo que le pidamos” (1Jn 3, 22), y en el Evangelio, Jesús afirma: “pidan lo que quieran y se les concederá” (Jn 15, 7).
No faltan quienes con base en estas solas frases, creen y predican que se puede obtener de Dios lo que sea, que nomás hay que pedírselo; y cuando a alguien esto no le resulta, le reprochan: ‘es que te faltó pedirlo con convicción’, como si pedir pensando ‘sí-me-lo-dará-sí-me-lo-dará-sí-me-lo-dará’, garantizara obtenerlo.
Se malinterpretan esos textos cuando se sacan de su contexto.
Ni san Juan ni Jesús prometen que Dios cumplirá todas nuestras ocurrencias y caprichos. 
Ambos ponen condiciones.
Dice san Juan que si “cumplimos los mandamientos de Dios y hacemos lo que le agrada”, Dios nos concederá lo que le pidamos.
Y Jesús también plantea algo semejante, dice que si permanecemos en Él, y Sus palabras permanecen en nosotros, nos concederá lo que pidamos.
Aquí pasa como cuando leemos una oferta y con letras pequeñitas y hasta abajo dice: ‘aplican restricciones’, como quien dice, la oferta no es tan amplia ni tan incondicional como parece, conseguirla tiene, como decimos en México, sus ‘asegunes’.
No se promete conceder todo a quien sea, sino a quien cumpla los mandamientos de Dios, quien haga lo que a Dios le agrada, quien permanezca en Él.
¿Por qué esas condiciones?
No es porque Dios no quiera atender las peticiones de los que no cumplen Sus mandamientos; a lo largo de la Biblia y de nuestra propia historia, comprobamos una y otra vez, que siempre está dispuesto a hacer el bien, a buenos y a malos.
Lo que sucede es que sólo se le puede conceder lo que pida a quien cumpla esas condiciones, porque una persona así jamás pediría algo que vaya en contra de la voluntad de Dios, jamás pretendería saber mejor que Dios lo que le conviene, jamás se emberrincharía exigiendo algo que desagradara a Dios.
Y así, por ejemplo, no pediría ganarse la lotería, porque no buscaría acumular bienes materiales y apegarse a ellos; no pediría no enfermarse nunca, porque sabría que una enfermedad puede ser para bien, para crecer en humildad, paciencia, compasión, amor, y que un sufrimiento unido al de Cristo, se vuelve redentor; no pediría que sus vecinos desaparecieran, sino fortaleza y mansedumbre para soportarlos; no pediría venganza para quien le ha hecho algo malo, sino capacidad para perdonarlo.
Si supiéramos siempre pedir conforme a Su voluntad, Dios concedería siempre lo que le pidiéramos.
 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6144Sun, 03 May 2015 00:00:00 GMT
¿Por qué la devoción a María?Luego de haber realizado más de setenta mil exorcismos, el padre Gabrielle Amorth, fundador y presidente honorario de la Asociación Internacional de Exorcistas, exorcista oficial en Roma, afirma que el demonio le tiene odio feroz a la Virgen María.
El obispo de Nigeria declaró que Jesucristo le dejó ver que el rezo del Santo Rosario es un instrumento poderosísimo para terminar con la violencia de Boko Haram, un grupo islámico radical y sanguinario que se ha dedicado a perseguir, secuestrar, torturar, aterrorizar y asesinar miles y miles de cristianos de ése y otros países.
Scott Hahn, ex presbiteriano convertido al catolicismo, prolífico autor y actual profesor de teología en una universidad católica en EUA, cuenta que empezar a rezar el Rosario marcó una gran diferencia en su vida y lo ayudó en su conversión.
Tres testimonios muy distintos y una misma conclusión: A la Virgen María Dios le ha concedido un poder muy especial, capaz de vencer al demonio y de convertir los corazones.
Los católicos lo sabemos y por ello nos acogemos confiados a su guía y protección.
Pero hay muchas personas que no lo saben, y lamentablemente se pierden de su maternal intercesión.
Por eso, y aprovechando que iniciamos mayo, mes tradicionalmente mariano, vale la pena recordar al menos siete razones de nuestra devoción a María. 
1. María es Madre de Jesucristo.
Lo dice en la Biblia (ver Mt 1,16.18;2,11; Lc 1, 42-43).
2. María vive en el cielo, al lado de su Hijo.
Los católicos creemos que fue asunta al cielo en cuerpo y alma, pero para quienes no aceptan lo que no está en la Biblia (aunque la propia Biblia no pide eso), hay un argumento bíblico: Jesús afirma que “para Dios todos viven, porque no es un Dios de muertos sino de vivos” (Lc 20,38), así que María está viva y en el cielo.
3. María nos comprende y nos ayuda.
Como ser humano, como mujer, nos comprende perfectamente. Y los Evangelios la muestran siempre atenta a las necesidades de los demás y siempre dispuesta a ayudar: por ej: en cuanto se entera de que su anciana prima está embarazada, va presurosa a apoyarla (ver Lc 1, 36.39-40), y en cuanto se da cuenta de que en cierta boda faltaba el vino, avisó a Jesús (ver Jn 2,3).
4. María es nuestra Madre.
Desde la cruz, Jesús encomendó a María al discípulo amado (ver 19, 25-27), y en él, a todos nosotros.
5. María intercede por nosotros.
No acudimos a Ella como si fuera diosa, nuestra devoción no es idolatría. Le pedimos, como en el Avemaría que ‘ruegue por nosotros’, a ¿quién? a Dios.
En revelaciones y apariciones como la de la Virgen de Guadalupe, María nos ha declarado su amor maternal y ofrecido su intercesión. En la Biblia dice que “hay un solo mediador entre Dios y los hombres: Cristo Jesús” (1Tim 2,5), pero ello no quita que María pueda interceder por nosotros ante su Hijo, al igual que tú o yo podemos orar por otros, como pide la Biblia (ver St 5, 16; 1Tim 2,1).
6. María obtiene de Jesús cuanto le pide.
En el Antiguo Testamento vemos que la mujer más poderosa de un reino no era la esposa del rey (solían tener muchas), sino su madre (ver, por ej: 1Re 1). En el Evangelio vemos que también María, Madre del Rey, tiene el poder de obtener de su Hijo lo que le pide. En la boda de Caná, Jesús acepta intervenir, sólo porque Su Madre se lo pidió (ver Jn 2,6-11).
Hay quien dice que Jesús no tenía consideración a María porque en dos ocasiones la llamó ‘mujer’ en lugar de ‘mamá’, a lo que cabe responder que, como judío, Jesús sin duda cumplió el mandamiento de honrar al padre y a la madre (ver Ex 20,12). Llamar a María ‘mujer’ no era señal de desprecio, todo lo contrario, era encumbrarla a una posición universal, expresar que Ella es la nueva Eva, y que si por una mujer, Eva, nos vino el pecado y la muerte, por otra ‘mujer’, María, nos viene la redención, por medio de su Hijo.
7. María nos lleva hacia Dios.
La verdadera devoción a María, no se queda en Ella, sino nos conduce hacia Dios. María no quiere nada para sí, Ella nos presenta a Jesús y siempre nos pide: “hagan lo que Él les diga” (Jn 2,5). Acercarnos a Ella es acercarnos a Él, amarla para amarlo a Él.


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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6113Mon, 27 Apr 2015 00:00:00 GMT
¿Qué sabes de la Pascua?1. ¿Qué significa Pascua?
a) Paz.  b) Paso.  c) Pesca.
2. La Pascua no se celebra cada año el mismo día porque:
a) Depende del calendario lunar.  b) Depende del calendario solar.  c) Depende de la fecha que le asigne el Papa.
3. ¿Qué representa el Cirio Pascual?
a) La conversión de los pecadores.  b) Los siete Sacramentos.  c) La luz de Cristo.
4. En Misa, se omiten en Cuaresma y se cantan en Pascua:
a) Gloria y Aleluya.  b) Gloria y Credo.  c) Aleluya y Santo.
5. En Pascua, el acetre contiene:
a) El Santo Crisma con que se unge a los catecúmenos que reciben el Bautismo.  b) El agua bendita con que se rocía a la asamblea.  c) La cera que gotea del Cirio Pascual.
6. A la aspersión con agua bendita se le llama: 
a) Aspersar.  b) Asperjar.  c) Asperger.
7. Color litúrgico de la Pascua:
a) Morado.  b) Verde.  c) Blanco.
8. Se reza en lugar del Ángelus durante el Tiempo Pascual:
a) Magnificat.  b) Regina Coelli.  c) Avemaría. 
9. Qué fiestas y Solemnidades se celebran durante el Tiempo Pascual: 
a) Divina Misericordia, Ascensión del Señor y Pentecostés.  b) Pentecostés, Santísima Trinidad y Corpus Christi.  c) Santísima Trinidad, Corpus Christi y Sagrado Corazón de Jesús.
10. Terminado el Tiempo de Pascua, sigue:
a) El Tiempo Postpascual.  b) El Adviento.  c) El Tiempo Ordinario.

RESPUESTAS: 
1b. En Pascua los judíos celebran el paso de la esclavitud a la libertad, cuando Dios los sacó de Egipto para conducirlos a la Tierra Prometida. Los cristianos celebramos en Pascua el paso de la muerte a la vida, la Resurrección de Cristo.
2a. Celebramos Pascua el domingo después de la primera luna llena de primavera.
3c. La luz de Cristo Resucitado, que nos rescata de la tiniebla del pecado y de la muerte. El cirio representa a Cristo, por eso se le traza una cruz, las letras ‘alfa’ y ‘omega’, primera y última del alfabeto griego, para significar que Él es nuestro principio y nuestro fin, y se le incrustan cinco granos de incienso por sus cinco llagas.
4a. En la Vigilia Pascual se encienden las luces y se echan al vuelo las campanas para entonar el Gloria. Y también el Aleluya se canta gozosamente.
5b. Acetre se llama el recipiente para el agua bendita. Durante las Misas dominicales del Tiempo Pascual, se suele sustituir el Acto Penitencial por aspersión de agua bendita.
6b,c. Ambas formas son correctas (por cierto, asperjar se conjuga como el verbo ‘amar’, y asperger se conjuga como el verbo ‘comer’).
7c. El blanco representa a Dios. Se emplea en Navidad, en Pascua y en la mayor parte de las fiestas y Solemnidades.
8b. Reina del Cielo, alégrate, aleluya. Porque el Señor, a quien has merecido llevar, aleluya. Resucitó según Su Palabra, aleluya. Ruega al Señor por nosotros, aleluya. Gózate y alégrate, Virgen María, aleluya. Porque verdaderamente ha resucitado el Señor, aleluya. Oremos: Oh Dios, que por la Resurrección de Tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de Su Madre, la siempre Virgen María, llegar a alcanzar los gozos eternos. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén. (del apéndice del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, p. 168).
9a. La Divina Misericordia, el Segundo Domingo de Pascua. La Ascensión del Señor, el sexto Domingo de Pascua, y Pentecostés, el domingo siguiente, que cierra el Tiempo Pascual.
10c. Se retoma el Tiempo Ordinario, que se interrumpió el Miércoles de Ceniza, y que termina cuando inicia el Adviento.

EVALUACIÓN:
10-9 aciertos: ¡Felicidades! Conoces bien y seguramente disfrutas mucho la celebración de la Pascua.
8-6 aciertos: Enhorabuena, se ve que tienes idea, pero ¡no te conformes!, profundiza.
5-3 aciertos: ¡Ánimo! Se nota que algo sabes pero te falta conocer mejor lo relativo a la Pascua. ¡Échale ganas a conocer más acerca de tu fe!
2-0 aciertos: ¿Qué te pasó? ¡Cristo resucitó! ¡No te quedes sin conocer acerca de la noticia más sensacional de la historia y la celebración más grande para los cristianos!

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6088Mon, 20 Apr 2015 00:00:00 GMT
Fiesta de la Divina MisericordiaJesús se le apareció a la religiosa polaca santa Faustina Kowalska (1905-1938), y le dijo que antes de que Él venga a juzgar a vivos y muertos, dará al mundo una última oportunidad, la de acogerse a Su Divina Misericordia. 
Por ello, Jesús hizo cuatro peticiones:
1. Pidió que se pintara y difundiera la imagen que lo muestra con una mano en actitud de bendecir y la otra sobre el pecho, de donde salen dos rayos que representan el agua y la sangre que brotaron de Su costado en la cruz para dar vida a las almas. 
Prometió conceder gracias especiales a quienes veneren esa imagen:
“Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá. También prometo ya aquí en la tierra la victoria sobre el enemigo, y sobre todo a la hora de la muerte.”
2. El Señor también le indicó a santa Faustina que debía rezar y difundir el rezo de lo que llamó ‘Coronilla de la Divina Misericordia”, 
Dicha Coronilla se reza así: Padrenuestro, Ave María y Credo. Luego, como un Rosario, se rezan cinco decenas del modo siguiente: En las cuentas grandes decir: 
"Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu amadísimo Hijo nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero." Y en las diez cuentas pequeñas decir: "Por Su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero". Al terminar las cinco decenas se reza tres veces: "Santo Dios, Santo Fuerte, Santo e Inmortal, ten misericordia de nosotros y del mundo entero".  Y se puede añadir al final: "Oh, Sangre y Agua que brotasteis del Sagrado Corazón de Jesús como fuente de misericordia, en Vos confío". 

El Señor pidió que de preferencia se rece esta Coronilla a las tres de la tarde, hora de la misericordia, en la que dio Su vida por nosotros en la cruz, pero puede rezarse en cualquier momento. Prometió grandes favores a quien la rece: “Hasta el pecador más empedernido, si la reza una vez tan sólo, recibirá la gracia de Mi Misericordia infinita”. 
“Rezada al lado de los agonizantes, me pondré ante el alma moribunda, no como Justo Juez, sino como Salvador Misericordioso”
3. Pidió que se celebrara la Fiesta de la Divina Misericordia el Segundo Domingo de Pascua (que en 2015 es el domingo 12 de abril), y prometió una indulgencia plenaria como la del Bautismo a quien ese día asista a Misa completa, se confiese, comulgue, ore por las intenciones del Papa (por ejemplo Padrenuestro, AveMaría y Credo), desee de corazón alejarse del pecado, se acoja a la Divina Misericordia y rece la Coronilla.
4. Y por último, pero no por ello menos importante, pidió que seamos siempre misericordiosos (ver Mt 5,7), pues para poder en verdad disfrutar de la Misericordia Divina, es indispensable no sólo pedirla y recibirla, sino compartirla, comunicarla...

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6083Sun, 12 Apr 2015 00:00:00 GMT
El verdadero descanso de Semana SantaImpacta una anécdota sobre Juan Pablo II.
Durante un viaje volvió exhausto a donde se hospedaba. Todos pensaron que iría directo al comedor y luego a tomar una merecida siesta, pero entró a la capilla. Pasó tres horas en oración y salió con brío renovado a seguir su apretado itinerario.
Su alimento fue espiritual. Descansó más orando que durmiendo.
Recordamos cuando los apóstoles preguntaron a Jesús si compraban algo para comer y respondió: “Yo tengo un alimento que vosotros no conocéis” (Jn 4,32). Pensaron que alguien le trajo comida, pero se refería a otro tipo de alimento: cumplir la voluntad de Su Padre (ver Jn 4, 34).
Empezamos Semana Santa, y mucha gente justifica salir a vacacionar diciendo: ‘es el único tiempo que tenemos para descansar’.
Cabría responder: ‘¿quieres de veras descansar?, entonces quédate a participar y obtendrás un descanso que no se compara con ningún otro porque será no sólo del cuerpo sino del alma.
Preguntémonos: ¿de qué necesitamos descansar?, ¿del ajetreo de la vida cotidiana?, ¿del agobio de las presiones?, ¿de una mala racha de problemas y dificultades? De eso no se descansa tendido al sol untado de bronceador, es como ponerle pausa a una película de horror; para descansar hay que dedicar tiempo de calidad al Señor.
¿Por qué? Porque repasar lo que Jesús dijo, lo que hizo, lo que padeció por amor a nosotros, a mí y a ti, nos desagobia y da una nueva perspectiva para vivir la vida con renovada esperanza, fortaleza, paz y alegría.
Y así, por ejemplo, el Jueves Santo por la mañana, mientras tal vez muchos que se fueron de vacaciones exclamen: ‘¡qué horror, está llenísimo!’, nosotros diremos: ‘¡qué maravilla, está llenísimo!’, al contemplar la Catedral abarrotada de sacerdotes que concelebrarán la Misa Crismal y renovarán sus votos. Nos descansará el alma saber que contaremos con ellos para administrarnos los Sacramentos. Y al ver las grandes vasijas con Santos Óleos que serán bendecidos y distribuidos a parroquias, nos alegrará saberlos destinados a quién sabe cuántos Bautismos, Confirmaciones y Ordenaciones; y que con ellos nuestros enfermos, ancianos y moribundos serán ungidos y fortalecidos.
Y en la tarde, en la Misa de la Institución de la Eucaristía, mientras muchos que se fueron de vacaciones se agobiarán por no tener más dinero para gastar más, ir a más y mejores lugares, a nosotros nos descansará el alma saber que para encontrarnos con Dios necesitamos menos, no más, que lo hallamos en el servicio y en la humildad.
Y mientras muchos vacacionistas lamentarán el alto precio de sus alimentos, nosotros nos dispondremos a participar, gratuita e inmerecidamente del banquete más excelso. Y mientras muchos admiran las maravillas de la Creación, estaremos comulgando ¡al mismísimo Creador!
Y el viernes, mientras a muchos tal vez les arruine sus vacaciones un robo o un temporal, nosotros sabremos que estaremos bien sin importar lo que nos toque vivir porque podemos ponerlo todo en las manos del Señor, que asume todas nuestras miserias y pecados, que nos perdona y nos enseña a perdonar, que nos redime por amor.
Y mientras muchos lamentarás que su alegría termine al acabar el período vacacional, a nosotros nos descansará el alma saber que Jesús dio Su vida para ofrecernos una felicidad que no tendrá final. 
Y el sábado por la noche, mientras muchos tal vez se dejarán deslumbrar por las luces de ‘antros’ y de tiendas, a nosotros nos confortará dejarnos iluminar, en la Vigilia Pascual, por Aquel que es la Luz verdadera; escuchar la historia de Su amor por nosotros, renovar nuestras promesas bautismales, acoger al Resucitado en la Eucaristía y recibir Su gracia vivificante a raudales.
Muchos regresarán a casa cansados y gastados. Nosotros en cambio nos sentiremos renovados por haber acompañado al Señor en Su Pasión, y estaremos bien dispuestos a salir, ahora sí, a celebrar con alegría Su Resurrección.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6059Sun, 29 Mar 2015 00:00:00 GMT
EscuchaHay quien, al orar, se persigna como si marcara el número telefónico del cielo, luego se pone a pedir todo lo que necesita, o bien a leer metódicamente oraciones impresas en hojitas, cuadernitos, o libritos, y cuando termina se persigna como si colgara el auricular y se va, satisfecho porque ya ‘cumplió’ con su rezo acostumbrado. ¡No dejó a Dios decir nada!
Estamos demasiado acostumbrados a hablar, hablar y hablar en la oración. 
Hace falta equilibrar la balanza. No sólo hablar sino escuchar; no sólo pedir, también alabar, agradecer, adorar. Y, sobre todo, dejar hablar a Dios.
Y tal vez alguien diga: ‘¡Pero Dios no habla!, ¡a mí nunca me ha hablado!’.  A lo que cabe responder: sí lo ha hecho, pero no te has enterado porque estabas demasiado ocupado hablando tú.
Dios habla, en primer lugar, a través de Su Palabra; pero no solamente; también habla a través de otros medios, algunos tan evidentes como las palabras del Papa Francisco, siempre certeras, que nos conmueven y nos ‘mueven el piso’, y otros tan discretos como puede ser un comentario de alguien, algo que nos toca vivir, algo que oímos o leemos aparentemente por ‘casualidad’...
Sería estupendo si tomáramos unas horas uno de estos días previos a la Semana Santa, o incluso durante los primeros días de ésta, para hacer un ‘retiro’ en el que nos dediquemos sin prisas a abrirnos a lo que Dios quiera decirnos.
Podemos empezarlo o terminarlo yendo a Misa; pasar también un tiempo en adoración ante el Santísimo; caminar o sentarnos en medio de un bello paisaje, tal vez en el jardín de algún convento, y para meditar tomar algún pasaje bíblico, quizá uno de los textos previos a la narración de la Pasión y Resurrección, por ejemplo, las palabras que Jesús pronunció en la Última Cena, por ejemplo en el Evangelio según san Juan (a partir del capítulo 13), para irnos adentrando en el tema; o bien aprovechar algún mensaje cuaresmal u homilía del Santo Padre; o también podemos acudir a algún retiro en alguna parroquia o comunidad religiosa, o incluso tomarlo por internet (ahora hay retiros gratuitos que ofrecen las charlas en video y también el material escrito para que uno pueda imprimir alguna hojita con reflexiones y preguntas para irlas haciendo a lo largo de la jornada).
De lo que se trata es de acostumbrarnos a silenciar nuestra propia voz para poder captar la de Dios.
Abrir el oído y el corazón, y ponernos en disposición para acoger lo que el Señor quiera comunicarnos. Callarnos tantito...aprender a escucharlo...

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6050Mon, 23 Mar 2015 00:00:00 GMT
¿Cuaresma domesticada?“Ya llegó la Cuaresma, qué lata lo de no comer carne, pero bueno, no importa, es cosa de procurar pasar para el viernes el día en que de por sí comemos pescado en casa, y ¡qué atracones de mariscos me esperan!”; “ya llegó la Cuaresma, aprovecho para vaciar mi clóset de lo que ya no sirve, a ver a quién se lo dono”; “ya llegó la Cuaresma, no voy a ver tele, pero no importa porque de todos modos no hay nada bueno que ver, y me queda la pantalla de mi teléfono, de mi compu, de mi tablet”; “ya llegó la Cuaresma, no comeré golosinas, aprovecho para hacer dieta, a ver si bajo unos kilitos que me sobran”; “ya llegó la Cuaresma, tenemos tiempo para ir pensando a qué playa vamos en Semana Santa”.
Estas y otras frases que la gente suele decir cuando llega la Cuaresma, expresan una triste realidad: que no estamos aprovechando este período de cuarenta días para vivir una verdadera conversión, un cambio que reoriente nuestros pasos hacia Dios, sino que nos disponemos a vivir una Cuaresma cuidadosamente ‘domesticada’ para que no se salga de los estrechos límites que le hemos impuesto y no nos moleste o incomode más allá de lo estrictamente necesario.
Iniciamos la Cuaresma con aprensión, sus cuarenta días nos parecen ¡eternos!, y cuando llega su final (siempre más pronto de lo que imaginamos), nos sentimos aliviados de ya no tener que ‘mortificarnos’, pero la verdad es que no nos mortificamos mucho, y tarde se nos hace para retomar los hábitos que dejamos en pausa el Miércoles de Ceniza. ¿Qué sucede año con año? Que dejamos pasar los días de este ‘tiempo fuerte’ que la Iglesia dispuso para nuestro crecimiento espiritual, y seguimos siendo los mismos de antes, ni crecemos ni cambiamos realmente en nada.
¿Qué podemos hacer al respecto?
Sólo hay un remedio: atrevernos a dejar que nuestra Cuaresma se escape del limitado confinamiento en que acostumbramos encerrarla, y le permitamos que nos rete a ir más allá, a hacer lo que nunca antes hemos hecho.
Atrevámonos a vivir una Cuaresma diferente, que nos saque de nuestra ‘zona de confort’, que nos haga experimentar lo que se siente depender no de nuestros recursos, sino de la Providencia Divina, de la misericordia de Dios.
El Papa Francisco pide que la Iglesia salga a la periferia, que no se quede encerrada en sí misma. Pues bien, eso de la periferia cabría aplicarlo también para nuestro modo de vivir la Cuaresma. Ojalá nos animemos a vivirla en la periferia de nuestra seguridad, en la periferia de nuestra rutina, en la periferia de lo que hacemos siempre, y hagamos ahora algo más, algo que nos desinstale, nos ‘desapoltrone’, nos inquiete, nos mueva el tapete y nos permita tomarnos más firmemente de la mano de Dios y ver más de cerca los ojos de nuestros hermanos.
Atrevámonos a preguntarle al Señor cómo quiere que vivamos esta Cuaresma, y aceptemos si nos propone algo tal vez muy diferente a lo que acostumbramos, algo que nos haga decir: ‘jamás imaginé que haría esto’. Y así, por ejemplo, con relación a la oración, tal vez deberemos intentar una manera o lugar o frecuencia distintos para orar; con respecto a la limosna no habremos de conformarnos con dar dinero ni lo que nos sobra, sino ofrecernos como voluntarios en algún centro donde haya quien nos necesite, o vayamos de misiones; en lo que toca a la abstinencia, que no sólo nos privemos de algo sino vayamos a compartirlo con los demás.
Este año no nos resignemos a que otra vez la Cuaresma llegue y se vaya sin pena ni gloria, sino disfrutemos cada día y diario hagamos algo que nos permita convertirla en bien aprovechada oportunidad para vivir y compartir nuestra fe, esperanza y caridad.
 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=6001Sun, 22 Feb 2015 00:00:00 GMT
Parábola cuaresmalEl mejor gimnasio del mundo repartió al azar diez membresías para que la gente pudiera asistir cinco semanas gratis y aprovechar cuanto ofrecía: aparatos, albercas, pistas, clases, asesoría deportiva y nutricional, etc.
Cada membresía incluía una pulserita para ser identificado como miembro distinguido. 
Las membresías llegaron a los más diversos destinatarios, por ejemplo a:
1. Alguien que se indignó al recibirla: ‘¡cómo es posible que crean que necesito hacer ejercicio!, ¡así estoy bien!, la rompió y tiró a la basura. 2. Alguien que de inmediato se puso la pulserita para lucirla frente a su familia y amistades, pero nunca acudió al gimnasio. 3. Alguien que pensó: ‘¡qué flojera!, ¡me choca hacer ejercicio!, bueno, ni modo, voy a ir para no desperdiciarla, pero luego vuelvo a pasar el día como me gusta: echado y comiendo frente a la tele. 4. Alguien que fue a averiguar qué era lo mínimo que tenía que hacer para aprovechar la promoción, ¿tal vez levantar pesas de 100 gramos o un ratito de bicicleta cada semana? 5. Alguien que se dijo: ‘no necesito ir, aquí en casa puedo tener lo mismo, y con chatarra se fabricó aparatos parecidos, pero no funcionaban bien. 6. Alguien que no captó que el sentido de ir al gimnasio era tener buena condición física para disfrutar la vida, lo creyó un fin en sí mismo, y se la pasaba allí desde que amanecía hasta que anochecía. 7. Alguien que queriendo parecer gran deportista, se inscribió a todas las clases, subió a todos los aparatos y acabó molido. 8. Alguien que no fue para hacer ejercicio, sino para conocer gente y conseguir pareja. 9. Y alguien que se puso feliz porque pensó que era la oportunidad para abandonar su vida sedentaria y la comida chatarra, y no sólo cinco semanas, sino de ahí en adelante, disfrutar de ejercicio diario y comida saludable.
Toda proporción guardada, esto se parece mucho a lo que ocurre en la Iglesia cada Cuaresma. Invita (y no sólo a diez personas sino a sus más de mil millones de miembros), a aprovechar cinco semanas para ponerse en buena forma espiritual, pero su invitación llega a mucha gente que reacciona igual que la que recibió la membresía del gimnasio, por ejemplo, a: 1. Alguien que no se reconoce necesitado de conversión, no cree que deba cambiar en nada ni arrepentirse de nada. 2. Alguien que se conforma con ir el Miércoles de Ceniza a ponerse ceniza para que se sepa que es católico pero luego ni realiza prácticas cuaresmales ni se para por la iglesia. 3. Alguien que considera la Cuaresma un paréntesis, una simple pausa para interrumpir ciertos hábitos, vicios o excesos en los que suele caer, y retomarlos después, sin cambiar en nada. 4. Alguien que se conforma con cumplir lo mínimo, no come carne los viernes y punto. 5. Alguien que cree que puede, sin ayuda de la Iglesia, crecer espiritualmente, y desaprovecha la gracia de Dios en la Confesión, en la Eucaristía, en la asamblea reunida. 6. Alguien que cree que asistir a Misa y realizar prácticas piadosas es un fin en sí mismo, que basta con hacer eso y ya cumplió, no capta que es un medio para ponerse en buena forma espiritual y salir a amar, a perdonar, a darse a los demás. 7. Alguien que se las da de muy piadoso y comprometido en la fe, se la vive en la iglesia, pero sólo para ser visto, pura apariencia que no se sostiene en su vida cotidiana. 8. Alguien que acude a Misa y a los eventos de la Iglesia sólo a socializar, a ver y ser visto. 9. Y alguien que aprovecha al máximo la Cuaresma como una gran oportunidad para crecer espiritualmente, mediante la oración, la lectura meditada de la Palabra, la Confesión, la Eucaristía, la participación en charlas y retiros y sobre todo, la práctica de la caridad.
Quizá a esta altura estés pensando: ‘dijo que eran diez invitaciones, y le faltó comentar la décima’. ¡Tienes razón! Es que esa invitación te la envía la Iglesia ¡a ti! 
Te toca decidir ¿qué harás con ella?

 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5986Tue, 17 Feb 2015 00:00:00 GMT
Recomendación y oración para el día de la Candelaria.Salía de la parroquia la gente que había llevado a bendecir su imagen del Niño Jesús, en el día de la Candelaria. Conmovía ver la ternura y el ingenio con que suelen vestirlo.
La mayoría lo llevaba vestido como se viste a un bebito, con chambrita, gorro y zapatitos tejidos; también había quien lo vistió conforme a su particular devoción como Señor de la Divina Misericordia, o Cristo Rey, o Sagrado Corazón.
Pero hubo quien tuvo la pésima idea de disfrazarlo poniéndole alrededor de la cabeza una cadena con moneditas doradas, en una mano un borrego (por aquello de la ‘lana’) y en la otra una bolsita con dinero. ¡Qué pena pretender convertir una imagen religiosa en talismán de la buena suerte! De seguro el Niño estaba haciendo pucheritos, ¡cómo no, si Jesús siempre desdeñó el dinero y lo consideró fuente de injusticias!, ¡qué locura vestir Su imagen de algo que Él detestaba!
Es por ello que cabe hacer aquí una recomendación. No hay que olvidar que la imagen del Niño Jesús no es un muñeco al que se puede vestir de cualquier cosa. Por ejemplo, no hay que vestirlo de santo, porque Él está por encima de todos los santos; no hay que vestirlo supersticiosamente buscando exigirle favores, ni para que se vea chistoso y nos haga reír. Representa a Dios Niño, hay que tomar eso en cuenta al elegir cómo vestirlo, y hacerlo con respeto y cariño. 

Es una bonita costumbre que luego de ir a Misa y llevar a bendecir su imagen del Niño Jesús, la familia y los amigos se reúnen a merendar tamales. 
Para tener presente el sentido de esta fiesta, convendría que antes de merendar, se reúnan los asistentes ante la imagen del Niño Jesús, alguien lea el texto del Evangelio según san Lucas que narra el momento de la presentación del Niño (ver Lc 2, 22-40), y luego de meditarlo un momento en silencio, y compartir lo que le dice a cada uno, terminen con una breve oración, tal vez como ésta:

Sagrada Familia:
Te damos gracias por tu presencia en nuestro hogar.
Bendícelo y ayúdanos a convivir en paz, amor y unidad.

Niño Jesús:
Tú, el anunciado por Simeón como Luz de las naciones,
ilumina nuestros corazones,
y ábrelos al don de la salvación.

Santísima Virgen María:
Tú, que sabiendo que la espada atravesaría tu alma
no perdiste la fe ni la alegría,
ruega por nosotros, 
para que la fuente de nuestro gozo,
sea la presencia del Salvador en nuestra vida.

Señor San José:
Tú, el protector del Niño Jesús y de María,
aýudanos a imitarte
en amarlos y servirlos más y mejor cada día. Amén.
 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5974Tue, 03 Feb 2015 00:00:00 GMT
Los límites de la libertadSi el ‘grandulón’ de la escuela pidiera permiso al director para burlarse de un niño que le cae mal y pegarle, si quien ocupa el piso superior pidiera permiso a los inquilinos del edificio, para escupirles desde arriba cuando salen a la calle, si alguien pidiera permiso a la policía para lanzarle dardos a la gente, seguramente no lo obtendrían, y nos parecería muy bien.
Aprobamos que se limite la libertad de hacer bullyng, agredir o matar, pero si alguien trata de limitar la libertad de expresión, es tachado de nazi, fascista y dictador.
¿Por qué se considera bueno limitar la libertad de quien quiere hacer daño con sus acciones y en cambio se considera malo limitar la libertad de quien quiere hacer daño con sus expresiones?
Por citar un ejemplo, quien publica una caricatura en un periódico, tiene un foro que no tiene la persona caricaturizada. Usar ese foro para burlarse de ella es como hacerle bullyng, como escupirle desde arriba, como lanzarle dardos.
Nos hemos acostumbrado a ver caricaturas que ridiculizan el aspecto de algún líder político, social, religioso. Ello hace gracia a sus enemigos, pero lastima a un ser humano que merece respeto. Si no se está de acuerdo con sus ideas o acciones, hay que criticarlas con argumentos, no con un dibujo que exagere rasgos físicos de los que no tiene la culpa. 
La libertad parece ser el valor supremo, queremos ser libres sin que nada ni nadie nos restrinja, pero hay un valor superior al de la libertad, y es el bien de la sociedad, respetar a los demás, porque, como decía Benito Juárez, ‘el respeto al derecho ajeno es la paz’, y en este mundo tan lastimado por guerras y rencores, es imperativo hacer cuanto sea posible por restaurar y conservar la paz.
Cuando en una familia o en la escuela o en el trabajo está muy tenso el ambiente, y a alguien se le ocurre hacer o decir algo que puede empeorar las cosas, no falta quien le recomiende: ‘ahorita ni le muevas, el horno no está para bollos’.
También tendría que haber quien no sólo recomiende, sino legisle para limitar ciertas expresiones que pueden crispar los ánimos y generar agresividad.
Desde luego debe permitirse debatir ideas, discutir respetuosamente distintos puntos de vista, pero no burlarse. 
Hoy en día en los medios de comunicación abundan quienes consideran que la religión es una estupidez de la cual pueden hacer mofa. Y abusan de su situación de privilegio, para ridiculizar a los creyentes. Viene a la mente el caso de la revista parisina Charlie Hebdo.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5961Mon, 26 Jan 2015 00:00:00 GMT
Ordinario extraordinarioCielo y Tierra
Ordinario extraordinario
Alejandra María Sosa Elízaga

Su nombre es engañoso, puede hacer pensar que es aburrido, común y corriente, que en él no sucede nada interesante o divertido, pero ¡no es así!, está ¡lleno de sorpresas y de oportunidades para quien las sepa descubrir y aprovechar!
Me refiero al llamado ‘Tiempo Ordinario’, que inicia este domingo en que termina el Tiempo de Navidad.
Hay quien cree que se trata de un borrón y cuenta nueva, y que una vez que se guarden el Nacimiento y los adornos, es hora de olvidarse de lo ocurrido en Navidad, hasta el próximo diciembre.
Pero no es así.
En el Tiempo Ordinario no hay corte, hay continuidad. 
No es un tiempo para olvidar sino para recordar. ¿Recordar qué? Lo que reflexionamos en Adviento y Navidad. 
Y no sólo recordarlo, sino imitarlo, vivirlo.
En las pasadas semanas, fuimos repasando hechos extraordinarios que les sucedieron a diversas personas, y las vimos reaccionar, responder.
Recibimos así valiosas lecciones, invaluables ejemplos, de María, de José, de los pastores, de los Magos de Oriente...
Incluso también aprendimos de Herodes y de su corte de ‘sabios’, lo que no se debe hacer.
Nos toca ahora a nosotros poner en práctica lo aprendido.
Hacer de nuestro tiempo ordinario un tiempo extraordinario en el que, como María, como José, como los pastores y los Magos, sepamos ser sensibles a la presencia de Dios en nuestra vida, decirle siempre sí, dejarnos mover, transformar, conducir por Él.
No sé si te ocurre como a mí, que luego de que aparentemente ya guardé todo lo navideño, a los pocos o muchos días me topo cuando menos me lo espero, con algún travieso adornito navideño que logró quedarse fuera. 
Puede parecer fuera de tiempo hallar una esfera en febrero o en julio, pero en realidad es siempre oportuno; es un recordatorio de que lo vivido en Navidad no puede quedar en el olvido, como en un cajón; que hay que tenerlo presente para hacer extraordinaria nuestra vida ordinaria, para que siga iluminando nuestro corazón.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5932Mon, 12 Jan 2015 00:00:00 GMT
Cielo y Tierra: Dos regalos de Reyes MagosDos regalos de Reyes Magos


Nuestra colaboradora Alejandra María Sosa Elízaga acaba de publicar en la página web de Ediciones 72, la editorial de sus libros, algo que seguramente será muy del agrado de sus lectores. Platicamos con ella al respecto:
Desde la Fe (DLF): ¿En qué consiste lo nuevo que aparece ahora en la pag web de Ediciones 72?
Alejandra M. Sosa E (AMSE): Son dos ‘regalos de Reyes Magos’ para nuestros lectores. El primero es un nuevo libro electrónico.
DLF: ¿Qué es un libro electrónico?
AMSE: Es un libro que se puede leer en pantalla, sea la pantalla de un celular, de una computadora, de una tablet, ipad y demás aparatitos que se usan ahora.
DLF: Tiene Ud. diez libros publicados en papel y ahora once libros electrónicos. ¿Qué la decide a emplear uno u otro medio para sus libros?
AMSE: Creo que mucha gente no tiene internet, y aún a la que tiene, le sigue gustando leer en un libro impreso, llevarlo consigo, subrayarlo, hacerle notas, hojearlo. Por ello Ediciones 72 sigue imprimiendo mis libros en papel, no deja que se agoten; algunos ya van por la sexta edición. 
Por otra parte cada vez más lectores tienen internet, y los libros electrónicos ofrecen la facilidad de que no hay que llevarlos cargando, que caben miles en un solo apararito, y que se pueden leer en cualquier ‘chunche’ electrónico.
DLF: ¿Sus libros electrónicos son los mismos que los libros impresos?
AMSE: No. Los libros electrónicos son distintos. Contienen artículos que he publicado en Desde la Fe, agrupados en colecciones. La primera colección llamada ‘Vida desde la Fe’, consta de cinco libros, y trata temas bíblicos y religiosos en gral. La segunda, titulada: ‘La Palabra ilumina tu vida’, consta de tres libros, según el ciclo litúrgico, A, B y C, contiene reflexiones inspiradas en el Evangelio dominical. Y la tercera se llama ‘Lámpara para tus pasos’, y consta de tres libros según el ciclo litúrgico A, B, y C, con reflexiones sobre el Evangelio dominical. El nuevo libro se llama ‘Mar Adentro’, y corresponde al ciclo C.
DLF: ¿Qué se necesita para poder leer los libros?, ¿tienen algún costo?
AMSE: No. Sólo se necesita entrar a la página (www.ediciones72.com), dar clic en libros y luego en libros electrónicos. Se ofrecen gratuitamente para que todos puedan leerlos. Si acaso alguien no tiene computadora, lo único que tendría que pagar sería la moneda que le cobren en algún ‘café internet’ o tienda en la que le den acceso a una computadora.
DLF: Y ¿cuál es la otra novedad que ofrece a sus lectores?
AMSE: Es algo que les facilitará muchísimo encontrar en los libros electrónicos algún artículo escrito sobre algún tema específico que les interese. Se trata de un indice general de contenido de todos los libros electrónicos. Aparece en la parte superior de la página de los libros.
Contiene título de cada libro, a qué colección pertenece, nombre de cada artículo, página en la que aparece, a qué letra y día del ciclo litúrgico corresponde, en qué fecha fue publicado en Desde la Fe, y, algo muy importante: qué textos bíblicos menciona.
Si, por ejemplo, alguien quiere saber si hay un artículo sobre cierto pasaje bíblico, sólo tiene que teclear la cita bíblica, y en la lista se le marcarán los artículos en los que se menciona ese pasaje. ¡Tomó mucho tiempo y esfuerzo hacer este índice!, pero valió la pena porque resulta utilísimo. Éste es nuestro segundo ‘regalo de Reyes’ para los lectores.
DLF: Bueno, pues sólo queda agradecerle y felicitarla por este esfuerzo, y esperar que mucha gente disfrute estos dos regalos. 
AMSE: Soy yo la que agradece que me permitan darlos a conocer, y espero en Dios que sí, que sean de utilidad. Y aprovecho para desearles a los lectores un feliz y bendecido año nuev

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5888Sun, 04 Jan 2015 00:00:00 GMT
Cielo y Tierra: ¿Puedo comulgar si falto a Misa?

 

“Estoy preocupada porque mis hijos adultos casi nunca van a Misa, pero en estas fechas vienen a casa, nos acompañan a su papá y a mí a la Misa de Navidad y a la de Año Nuevo, y a la hora de la Comunión, como ven que nosotros comulgamos, ellos también se paran a comulgar. No me atrevo a pedirles que no lo hagan, porque no quiero que se sientan rechazados y se alejen para siempre de la Iglesia, pero a mí me enseñaron que no se puede comulgar estando en pecado mortal y que faltar a Misa es pecado mortal, así que me preocupa mucho que a su pecado de faltar a Misa añadan el de comulgar indignamente. No sé qué hacer. ¡Por favor oriéntenme! Gracias”.

Una madre de familia envió este mensaje hace unos días, y como probablemente haya otras personas en su mismo caso, resulta oportuno responderle ahora.

Lo primero es preguntar, ¿por qué ‘casi nunca van a Misa’?, ¿la consideran un ritual aburrido al que hay que asistir para pasar lista ante Dios?, ¿molesto pago en abonos para entrar al cielo? ¡La Misa no es eso!

Consideremos que Jesús dejó un solo mandamiento: amarnos unos a otros como Él nos ama (ver Jn 13, 34). Y como conocía nuestras malas inclinaciones, las tentaciones y malos ejemplos que nos rodearían, puso a nuestra disposición toda la ayuda necesaria para que logremos amar como nos pide, y nos la da, en especial, en cada Misa.

Allí nos regala Su perdón, Su Palabra y nos entrega Su Cuerpo y Su Sangre, Pan de vida eterna y Cáliz de eterna salvación.

Jesús personalmente instituyó la Eucaristía y nos pidió participar de ella. Y para asegurarse de que no nos perdamos este regalazo, la Iglesia pide, como mandamiento obligatorio, que asistamos a Misa completa todos los domingos y fiestas de precepto.

Quien no asiste por enfermedad, o porque en casa tiene un bebé, un enfermo o ancianito a quien no puede llevar ni dejar solo, desde luego que no le obliga ir a Misa.

Pero si falta por flojera o indiferencia, está optando por dejar vacío el huequito que Jesús le había apartado para sentarle junto a Él a la mesa, a recibir Su abrazo, Su Palabra y a Él mismo en Comunión. Voluntariamente lo ha dejado plantado.

La Iglesia lo considera pecado grave, expresión de soberbia por desobedecer lo que pidió Jesús, y considerar que no se necesita Su ayuda para poder amar.

Y quien está en pecado grave no puede comulgar. Debe confesarse. Pero confesarse bien, no sólo confesar el síntoma (no fui a Misa), sino qué lo provoca, la enfermedad del alma, el mal espiritual que hay detrás.

Así pues, aunque es muy bonito que al menos en Navidad y en Año Nuevo asistan a Misa los que sólo van cuando ‘les nace’, y hay que acogerlos con mucho amor, es conveniente que se den cuenta de que su lejanía tiene consecuencias. Que así como si apartan de un amigo, si le cuelgan el teléfono, si dejan de verlo, no se atreverían a llegar a una fiesta en su casa, sentarse a la mesa y ponerse a comer sin disculparse primero, igual aquí, si una y otra vez han dejado plantado al Amigo, han lastimado Su corazón, no pueden simplemente llegar a participar de Su banquete como si nada, deben primero pedirle perdón.

El Papa dice que la Eucaristía no es premio para los perfectos sino medicina para los enfermos, y es verdad, pero para enfermos que quieren curarse, no que quieren quedarse como están; eso sería como tratar de abusar de la misericordia divina.

Los dones del Señor no hay que arrebatarlos según la conveniencia del momento, sino pedirlos con humildad, recibirlos con agradecimiento y quererlos aprovechar.

Es muy bello acercarse a comulgar, pero no como ‘colados’, sino como invitados, acogidos y perdonados.

 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5874Sun, 28 Dec 2014 00:00:00 GMT
Reflexión para la Tercera Semana de Adviento

“Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito; estad alegres. El Señor está cerca” (Flp 4, 4-5).
Con este llamado de san Pablo, que se proclama como Antífona de Entrada, inicia la Misa en este Tercer Domingo de Adviento, que es llamado ‘Domingo Gaudete’, (palabra en latín que significa: ‘alegraos’, y por eso a este domingo también se le conoce como ‘domingo de la alegría’, se suaviza un poquito el color morado propio del Adviento y el celebrante puede usar vestiduras rosadas). 
Se trata de expresar alegría porque ya se acerca el Señor, alegría que no sólo se refiere a que ya falta menos para Navidad, sino también a que cada día que pasa nos acercamos más al encuentro definitivo con el Señor, con Aquel que nos ama, que nos comprende, que nos juzga con misericordia y que quiere nuestra salvación.
Y si hay por allí alguien a quien pensar en el encuentro con el Señor le provoca temor, porque le da miedo salir reprobado a la hora de entregarle muy malas cuentas, cabe recordarle que está a buena hora para cambiar de rumbo, reorientar sus pasos hacia Dios y comenzar a vivir cumpliendo Su voluntad.
Y Su voluntad para nosotros este domingo es que nos alegremos. 
Con tantas malas noticias en el mundo, en el país, y quizá también en nuestras comunidades y familias, podría parecer una cruel broma que se nos invite a alegrarnos, ¿cómo?, ¿por qué podríamos alegrarnos?, ¿es posible alegrarse en medio de tantas razones para el desaliento, el enojo, la indignación, la desesperanza? 
¡Sí lo es! 
Desde luego, la primera y fundamental razón para nuestra alegría es la que dice el profeta Isaías en la Primera Lectura. “Me alegro en el Señor con toda el alma y me lleno de júbilo en mi Dios” (Is 61,10). 
Se nos invita a alegrarnos en el Señor. ¿Cómo se hace eso? 
Cabría considerar al menos tres formas:
1. Ser conscientes de todo lo que Dios ha hecho por nosotros: que nos dio la vida, cuanto somos y tenemos; que nos ama sin que lo merezcamos; que nos asiste y colma con Su gracia y que nos invita a vivir con Él eternamente. Meditar en ello nos deja siempre gozosos.
2. Ya que el Señor es la fuente de nuestra alegría, ¡acudir a saciarnos en esa fuente! Acercarnos a Él, a pedirle perdón en la Confesión, a recibir Su abrazo, Su Palabra, a Él mismo en la Eucaristía; darnos tiempo para hablar con Él, y también para escucharlo, para estar con Él, adorándolo y disfrutando Su amorosa cercanía.
3. Alegrarnos en Dios que está en los demás, descubrirlo y amarlo en ellos, en especial, en los más necesitados. Y al respecto, cabe hacer la siguiente:
PROPUESTA:
En esta tercera semana de Adviento, responde al llamado a la alegría, poniendo en práctica una fórmula infalible que nos dio el propio Jesús, y que por cierto es la única frase Suya que no aparece en ningún Evangelio (lo sé porque un día pasé largo rato revisando ‘concordancias bíblicas’ a ver si la encontraba y ¡nada!, hasta que ¡por fin di con ella!, ¿sabes dónde? en Hechos de los Apóstoles). Nos la transmite san Pablo:
“Hay que tener presentes las palabras del Señor Jesús, que dijo: ‘Mayor felicidad hay en dar que en recibir’...” (Hch 20, 35).
No compres regalos sólo para quien también te puede regalar, y menos para obtener favores o apantallar. Estás a buen tiempo para comprar o preparar, en la medida de tus posibilidades, regalos para darlos anónimamente a alguien que esté en necesidad. 
Atrévete a regalar por el gusto de dar, por amor a Dios y a los demás, con generosidad, y experimentarás la verdadera alegría de la Navidad.
 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5847Sun, 14 Dec 2014 00:00:00 GMT
Cielo y Tierra:Reflexión para la Segunda Semana de Adviento 0 0 1 540 2974 COSAM 24 7 3507 14.0 96 800x600

Si estuvieras al pie de un monte, tal vez se te ocurriría sentarte a contemplarlo, o caminar por sus veredas, o escalarlo si acaso está empinado, o tomarle fotos o video, pero casi casi te puedo asegurar que no se te ocurriría aplanarlo.

¿Por qué no?

Porque sabrías que es una tarea imposible para ti. Si lo intentaras con las manos, no habrías alcanzado a arrancar unos cuantos pedazos de tierra y piedras, y ya los dedos te estarían doliendo y probablemente sangrando. Si lo intentaras con una pala, ¡no acabarías nunca! y además habría partes que ni a palazos lograrías desprender. Si lo intentaras con dinamita, te arriesgarías a volar tú en pedazos o a que te descalabrara una lluvia de piedritas y piedrotas. Y en cualquiera de esos casos, no lograrías realmente aplanar nada, pues lo que quitaras de un lado tendrías que pasarlo a otro, y si al final consiguieras aplanar un monte, te quedaría al ladito, otro del mismo tamaño. ¡Esfuerzo inútil!

Queda claro que no servimos como aplanadores de montes, ¡qué bueno que no nos dedicamos a eso!

Pero entonces, ¿por qué en la Primera Lectura que se proclama este domingo en Misa (ver Is 40, 1-5 9-11), resuena una voz que nos propone construir “una calzada para nuestro Dios”, para lo cual nos pide que “todo monte y colina se rebajen”?

¿De veras espera que hagamos eso?, ¿nosotros?

¿Por qué nos pide un imposible?

Quizá, en primer lugar, para invitarnos a reconocer que por nosotros mismos no podemos lograrlo; siempre es útil derribarnos de nuestra autosuficiencia.

Y en segundo lugar, porque aunque eso de rebajar montes y colinas no parece realizable, en realidad sí lo es.

Lo descubrimos en otro texto, también de Isaías (que por cierto se proclama este próximo jueves en Misa; ver Is 41, 13-20).

Dice Dios, por boca del profeta: “Yo, el Señor, te tengo asido por la diestra y Yo mismo soy el que te ayuda...

...Mira: te he convertido en rastrillo nuevo de dientes dobles; triturarás y pulverizarás los montes, convertirás en paja menuda las colinas. Las aventarás y se irán con el viento y el torbellino las dispersará.

Por nosotros mismos no podríamos rebajarle ni un cachito a un monte, ¡ah, pero con la ayuda de Dios que nos fortalece, nos sostiene, nos vuelve como un rastrillo nuevo (es decir, no usado no viejito ni gastado, sino relucientemente nuevo y además de dientes ¡dobles!, ¡qué mandíbulas de tiburón ni qué ocho cuartos!), entonces, qué nos duran las montañas, las colinas! ¡Podemos volverlas polvo que se dispersa en el aire y queda en nada!

En este Segundo Domingo de Adviento, se nos invita a darle una buena revisada a la orografía de nuestro corazón, para detectar si tenemos por ahí montañas que es necesario aplanar: montañas de egoísmo o vanidad; montañas de odio, rencor y deseos de venganza; montañas de indiferencia hacia los necesitados; montañas de tristezas y desánimos...

Y si las hay, que aceptemos la ayuda de Aquel que tiene el poder de hacer lo que no podemos lograr por nosotros mismos: triturarlas, molerlas, arrojarlas al viento, y deshacer para siempre esas moles tras las que nos escondíamos, que nos servían de escudo y de barrera para alejarnos de los demás y del Señor, que quiere siempre venir a nuestro encuentro por el camino llano del amor.

 

PROPUESTA:

En este Segundo Domingo de Adviento, haz un buen examen de conciencia, detecta esas montañas que necesitas aplanar para prepararte al encuentro del Señor, pídele que te ayude a lograrlo con Su gracia; y haz una confesión general, con un buen confesor.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5841Domngo, 07 de Diciembre de 2014
Cielo y Tierra: Suicidio asistido


Escapar es un buen instinto, cuando escapamos de algún peligro, pero puede ser  tentación de evasión cuando evitamos algo que debíamos asumir.

Hace días se suicidó Brittany Maynard, de 29 años. Los médicos diagnosticaron cáncer cerebral y seis meses de vida. Se mudó a Oregon, donde es legal el suicidio asistido, anunció su intención de matarse, y difundió en la red un video elaborado por una fundación que en su nombre promueve que quitarse la vida demuestra dignidad, compasión y gran valor.

La tergiversación de estos tres conceptos exige reflexión.

¿Qué es la dignidad?, ¿una actitud que puedes perder? ¡No! La dignidad no depende de la salud o de la edad; viene de ser creados por Dios a Su imagen y semejanza; de ser, por nuestro Bautismo, ¡hijos amadísimos de Dios! Ni el dolor ni los años pueden alterar eso. Lo digno no es rechazar la vida, sino agradecerla, y vivirla plenamente de principio a fin.

¿Qué es la compasión? Padecer con el otro, acompañar su sufrimiento con amor.

No se puede quitar la vida por compasión. El ser humano no es un perrito del que el veterinario dice: ‘lo vamos a dormir para que ya no sufra’. No nos gusta sufrir, pero si unimos nuestro sufrimiento al de Cristo, adquiere un valor incalculable, ¡se vuelve redentor! El sufrimiento permite a quien lo padece, purificarse, desapegarse de muchas cosas. Aun un paciente en coma no es un ‘vegetal’, ¡quién sabe qué está pasando en esa alma, a la que Dios le está dando tiempo para convertirse!, y si los parientes, por una mal entendida compasión le aplican la eutanasia, no lo ayudan, ¡al contrario!, ¡lo mandan a entregar cuentas antes de estar listo!

Y si es el paciente quien elige suicidarse por ‘compasión’, para no ser ‘una carga’, priva a quienes le iban a atender, de hacer un gran servicio de caridad que Dios les hubiera tomado muy en cuenta para el perdón de sus pecados.

La mamá de Brittany declaró: ‘no es asunto mío decirle cómo vivir, ni cómo morir’.

A veces los parientes aprueban que su pariente se suicide porque se ahorran idas al hospital y gastos médicos. Eso no es compasión.

Por último, ¿qué es el valor?, valentía para enfrentar algo difícil. El suicida no muestra valor sino cobardía. No enfrenta, evade; escapa de su vida; pero nadie puede colarse así al final feliz. Lo que no pagó en esta vida, lo pagará en la eterna, y con intereses...

La víspera de suicidarse Brittany declaró sentir que era demasiado pronto, pero lo hizo; se presionó a cumplir lo prometido. Qué pena que no se dio tiempo. Muchos pacientes a los que les dan semanas o meses de vida, viven años e incluso ¡se curan!

La tentación de suicidarse ataca sobre todo a quien no tiene fe.

En su último mensaje Brittany pide: ‘rieguen buena energía’. ¡Qué disparate!

Es evidente que quien no tiene a Dios está a oscuras.

En cambio, cuando se tiene fe, la tentación de escapar cuando las cosas se ponen difíciles, se disipa contemplando a Aquel que pudiendo escapar no escapó; Aquel, que pudiendo huir cuando venían a aprehenderlo, no huyó; que pudiendo evitar el suplicio de la cruz, se dejó clavar en ella, para asumir hasta las últimas consecuencias nuestra realidad, la más dolorosa, espantosa, negra, la que más nos aterraba por irremediable, y la iluminó y le dio sentido, final.

La verdadera dignidad, compasión y valor, no está en quitarse la vida, sino en aceptarla como venga, y vivirla de principio a fin, de la mano del Señor.


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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5820Sun, 02 Nov 2014 00:00:00 GMT
Cielo y Tierra: Lo bueno y lo malo del Halloween

Cada año, conforme se acerca el ‘Halloween’ y las tiendas despliegan máscaras monstruosas, calabazas, calacas y demás parafernalia macabra, las llamadas ‘redes sociales’ comienzan a ocuparse del tema y hay quienes lo defienden furiosamente y quienes lo atacan con no menos furor.

Revisando los argumentos a favor y en contra, se descubre que unos sólo ven lo bueno y otros sólo lo malo, por lo que conviene examinar ambos para sacar conclusiones:

Lo bueno: que se realiza en comunidad, con amigos, familiares y vecinos.

Lo malo: que se festeja el mal, la tiniebla, la muerte, las brujas, el diablo, el miedo, todo lo opuesto a nuestra fe que exalta el bien, la luz, la vida, la bondad, la amistad con Dios, la paz.

Lo bueno: que es divertido disfrazarse.

Lo malo: que disfrazarse de diablo es tan absurdo como si un trabajador vistiera el uniforme de la empresa competidora, o alguien llegara disfrazado de Hitler a cenar a casa de su amigo judío. El diablo aparece en la Biblia, de principio a fin, como enemigo de Dios, ponerse su camiseta es como jugar en su equipo...

Y a los niños que se disfrazan de diablo, les da por imitarlo y considerarlo simpático e imaginario.

Lo bueno: recibir gratuitamente muchas golosinas.

Lo malo: que hoy en día es riesgoso aceptar dulces de origen desconocido, pueden contener droga; que a los niños les afecta consumir tanta azúcar, y que aprenden que se premia el mal.

Es evidente que desde el punto de vista espiritual, lo malo pesa más, pero como las tiendas, el cine y la televisión que difunden el Halloween, no suelen normarse por criterios de fe, este festejo aparentemente llegó para quedarse.

¿Qué hacer como católicos ante esta realidad que no podemos ignorar?

Asumirla y darle un sentido distinto, aprovecharla para evangelizar.

Conservar lo bueno y desechar lo malo.

Organizar en la familia, colonia, parroquia, etc. una fiesta que tenga todos esos elementos buenos que tanto agradan a los defensores del Halloween: convivencia, risas, disfraces, dulces y golosinas, pero nada de lo malo, es decir, que no se celebre el mal, y que nadie se disfrace de Satanás.

Cada vez hay más comunidades católicas que se esfuerzan, con gran éxito, por realizar en la víspera de Todos los Santos, una fiesta en la que se invita a los niños a ir vestidos de santos, se organizan juegos, se reparten dulces, se merienda chocolate y pan de muerto.

No hay que tragarse sin masticar lo que el mundo ofrece, ¡nos podemos empachar! Preguntémonos: ¿qué me va a dejar?, ¿cuál será su fruto espiritual? y atender el consejo de san Pablo: “No sigan la corriente del mundo en que vivimos, más bien que una nueva manera de pensar los transforme interiormente. Así sabrán cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto” (Rom 12,2).


 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5810Sun, 26 Oct 2014 00:00:00 GMT
Misión sostenida

Cielo y Tierra

           

Cuando todos se están yendo, ellos van llegando o ya están allí y no se van.

Cuando todos dicen ‘más vale aquí corrió que aquí quedó’, ellos dicen ‘aquí me quedo’.

Cuando Dios pregunta: “¿A quién enviaré, quién irá de parte mía?” (Is 6,8a), ellos levantan la mano, dan un paso al frente y le responden: “aquí estoy yo, envíame a mí” (Is 6, 8b).

Y no lo dicen de dientes para afuera, sino con todo el corazón, y aún sabiendo que lo que están ofreciendo puede no sólo ser difícil y agotador, sino peligroso.

Me refiero a los misioneros, a esos laicos, religiosos, sacerdotes y obispos que se atreven a poner todos sus talentos y capacidades al servicio de los más necesitados, generalmente en países lejanos, en áreas de extrema pobreza, donde la violencia, epidemias y demás riesgos fatales han hecho huir a mucha gente.

Nosotros nos enteramos por las noticias, de las terribles persecuciones, matanzas y atrocidades contra los cristianos en Irak, Nigeria y otros países; ellos las viven en carne propia todos los días, y pudiendo irse se quedan a ayudar.

Nosotros leemos horrorizados que no hay vacuna contra el ébola, que miles han muerto de esta temible epidemia; ellos conocen a los enfermos porque los han atendido con heroica caridad, y no pocos han sido contagiados y han muerto.

De los lugares más remotos y empobrecidos del planeta nos llega la información de terremotos, huracanes, sequías, guerras, masacres, y el espanto nos dura el breve tiempo que dura la noticia en la pantalla, o hasta que damos vuelta a la página del periódico; para ellos ese espanto dura veinticuatro horas, trescientos sesenta y cinco días del año.

Lo viven voluntariamente para hacer allí presente a Dios; prestarle su mirada, su sonrisa, sus manos; para que Él consuele, fortalezca, ilumine; use su voz para comunicar Su Palabra, y evangelizar, como pide Jesús en el Evangelio, “a todos los pueblos” (Mt 28,19).

¿Cómo logran resistir?, ¿qué los sostiene?

Desde luego en primerísimo lugar, la gracia de Dios.

Aquel que los llamó a esa exigente pero bellísima vocación, les da lo necesario para vivirla.

Pero también podemos sostenerlos nosotros:

Primero con oración. Oremos todos los días por los misioneros, incluyamos su intención en Misa; en el Santo Rosario; ante el Santísimo; en familia.

Segundo, con sacrificio. Ofrezcamos a Dios por ellos las molestias y sufrimientos de cada día. ¿Tienes sed? Ofrécela por los misioneros que caminan kilómetros bajo el sol; ¿tienes un dolor? en lo que se quita, ofrécelo a Dios por los misioneros enfermos que ayudan a otros. Santa Teresita del Niño Jesús nunca salió de su convento, pero es santa patrona de los misioneros, porque ofreció por ellos su sufrimiento. ¡Imitémosla!

Hay un programa pontificio: ‘Unión de Enfermos Misioneros’, que anima a los pacientes a unir sus sufrimientos a los de Cristo, en favor de la misión de la Iglesia entre los no cristianos. Conócela en: www.ompemexico.org.mx

Tercero, con dinero. Muchas órdenes religiosas misioneras tienen cuenta bancaria, apoyémoslas depositando donativos, y por supuesto, este domingo 19, en que la Iglesia celebra el Domund, Domingo Mundial de las Misiones, y cuanto se colecte en Misa será para misiones, ¡aprovechemos esta oportunidad para ayudar!

Desde el inicio de la Iglesia hombres y mujeres se han dejado enviar por el Señor para anunciar la Buena Nueva de Su amor; que su entrega y heroísmo no sólo despierten nuestra admiración sino nos mueva a sostener su extraordinaria misión.


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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5781Sun, 19 Oct 2014 00:00:00 GMT
Felices para siempre

Cielo y Tierra

Alejandra María Sosa Elízaga*

 

‘Y fueron felices para siempre’.

Es la frase final de los cuentos que terminan cuando la pareja protagonista se casa.

Y a mucha gente le suena a cuento de hadas eso de ser ‘felices para siempre’, pero pensándolo bien no es imposible, se puede lograr, siempre y cuando los novios se casen motivados por ese objetivo, que implica necesariamente dos aspectos:

1. Buscar hacer feliz al cónyuge

Hay quien piensa: ‘me casaré con ella porque me va a hacer feliz, es buena ama de casa, es guapa, la puedo presumir en fiestas de la oficina’; ‘me casaré con él porque me hará feliz, gana bien, es guapo, mis amigas me envidiarán’.

Pero si el ama de casa se desafana del quehacer, a la guapa le salen arruguitas o arrugotas, el que gana bien pierde el empleo o la salud, o al guapo le sale panza, sus cónyuges considerarán: ‘ya no me hace feliz, mejor me busco a alguien más’.

Por eso hay quienes no se casan sino viven juntos, para dejar la puerta abierta y salir corriendo a la primera oportunidad. ¡Se ha entendido el asunto enteramente al revés!

Quien desea casarse no debe hacerlo para que su pareja lo haga feliz, sino porque ¡la ama tanto que quiere dedicarse a hacerla feliz!

Si ésa es su motivación, puede prometer, y cumplir, serle fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, amarla y respetarla todos los días de su vida.

No le hace si se pone gordita, si se queda calvo, si se enferma, si envejece.

Si cada uno se dedica a hacer feliz al otro, serán ambos felices, a pesar de las dificultades y problemas que vayan enfrentando.

Pero, ¿qué hay del ‘para siempre’? ¿Cómo puede alguien ser feliz tanto tiempo?

Aquí entra el segundo aspecto, necesariamente ligado al anterior:

2. Buscar la santificación del cónyuge

Hay que procurar que sea feliz, pero no sólo en este mundo sino en la vida eterna; que alcance la santidad, es decir, la perfección del amor; que crezca en la fe y en la esperanza, y se mantenga en amistad con Dios y con el corazón abierto a recibir Su gracia.

Es una meta altísima, e imposible de lograr sin ayuda divina.

De ahí que sea indispensable recibir el Sacramento del Matrimonio.

Hay quien dice: ‘para amar a mi pareja no necesito un papelito, ni ir a la iglesia y gastar en fiesta’.

Tal vez no necesiten papel ni fiesta, pero sí necesitan la gracia divina que les ayude a amar cuando humanamente ya no den más. Atenerse a sus solas fuerzas ¡es arriesgarse a quedar defraudados!

Y tal vez alguien piense que casarse por la Iglesia no es garantía, pues muchas parejas casadas por la Iglesia se divorcian, a lo que cabe responder que, como todos los Sacramentos, signos sensibles del amor de Dios que actúan eficazmente en nosotros, no son imposición, requieren nuestra colaboración.

No basta recibir la gracia del Matrimonio, hay que cultivarla.

Que los esposos oren diario juntos; asistan a Misa, se confiesen; lean la Palabra; visiten el Santísimo; recen el Rosario; acudan a charlas y retiros para matrimonios, cultiven su vida de fe.

Si hacen esto, no sólo estarán edificando su felicidad en esta vida, sino en la siguiente, y tendrán la seguridad de alcanzar lo que a otros les parecía imposible: ser felices para siempre.


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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5754Sun, 12 Oct 2014 00:00:00 GMT
Rosario Viviente 0 0 1 607 3344 COSAM 27 7 3944 14.0 96 800x600

Cielo y Tierra

 

 

Es impactante estar en un estadio deportivo, entre miles de gentes y saber que aquí no sucede como en el futbol donde hay aficionados de equipos rivales y puede haber pleito y lluvia de cojines y botellas de cerveza. Aquí se respira un aire de verdadera fraternidad, tanto así que la mayoría de los asistentes llega con algún alimento no perecedero para donarlo a hermanos necesitados.

Es impresionante estar en un enorme estadio en medio de una multitud que canta y lleva el ritmo, y saber que aquí no sucede como en ciertos conciertos, donde suele haber personas que beben alcohol o se drogan y crean problemas. Aquí todo el mundo tiene el ánimo a todo lo alto, pero la euforia viene del alma.

Estremece hallarte rodeado de individuos a los que probablemente no conoces, pero que sabes son tus hermanos y están unidos a ti no sólo porque están aquí en el mismo lugar y hora que tú, sino porque los une algo vital: son hijos del mismo Padre, hermanos de Jesús y comparten tu amor y devoción a María y tu mismo deseo de celebrar la fe con alegría.

Se trata del llamado ‘Rosario Viviente’, organizado cuidadosamente hasta el más mínimo detalle por Mons. Pedro Agustín Rivera, Capellán del Templo Expiatorio a Cristo Rey -antigua Basílica de Guadalupe- responsable de la Comisión de Eventos Evangelizadores Masivos de la Arquidiócesis de México, y su extraordinario equipo de voluntarios profesionales.

Este año el lema es: “Con la alegría del Espíritu al encuentro de las nuevas generaciones” y el desarrollo del eventos será como sigue:

La entrada será a las tres de la tarde, para comenzar en punto de las cuatro, en que se alternarán momentos de música y breves prédicas. Este año tengo el honor de dar una de ellas; la otra estará a cargo del padre Álvaro Lozano Platanoff, director de la Comisión de Cultura de la Arquidiocésis de México.

A las seis el señor Cardenal Norberto Rivera Carrera dirigirá unas palabras a los asistentes y harán su entrada las banderas de México, del Vaticano y América Latina, y las imágenes de Santa María de Guadalupe y el Señor de la Misericordia.

Se leerá un mensaje que nos enviará especialmente ¡el Papa Francisco!

Comenzará entonces el Rosario, llamado ‘viviente’ porque cada escena de cada Misterio es representada en vivo.

Resulta inolvidable estar a descampado, bajo uno de esos atardeceres espléndidos que Dios nos regala sólo en octubre, y ver cómo se van encendiendo las cuentas del Rosario inmenso sobre la cancha, y vibrar con la cadencia de las Avemarías que resuenan con igual fervor todo alrededor.

Entonces llegará el momento solemne en el que el señor Cardenal ingresará portando el Santísimo, y tendrá lugar la Hora Santa, invaluable oportunidad de gozar de la Presencia Real de Jesús en la Eucaristía, para alabarlo, adorarlo, cantarle, dialogar con Él en lo secreto de nuestro corazón, a la luz de la luna y de miles de estrellas que parecen haber bajado del cielo pero en realidad provienen de unas veladorcitas (de pilas para que no haya riesgo de incendio), que un generoso patrocinador obsequiará a los asistentes.

Es el momento culminante de un encuentro multitudinario, sí, pero también de un encuentro extraordinariamente íntimo y personal con Jesús Sacramentado, que se hace presente para que podamos contemplarlo y sabernos acogidos por Él.

Aparentemente todo termina alrededor de las ocho, pero la realidad es que no termina, apenas inicia, porque lo que aquí se viva, dejará en cada corazón una luz compartida, que seguirá encendida...


OJO: Para un recuadro:

 

¡Ven! al Rosario Viviente

En el Estadio Azul,

Calle Indiana 260 -- Col. Nápoles,

México, D.F.

De 3pm a 8pm

Entrada libre

Trae tu Rosario, no veladoras.

Trae un alimento no perecedero para donar a los hermanos necesitados.

Puedes ponerte algo del color de la Vicaria a la que perteneces: I:blanco; II:rojo; III: amarillo; IV:naranja; V:verde; VI: azul; VII: morado; VIII: rosa.

¡No te lo puedes perder!

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5743Sun, 05 Oct 2014 00:00:00 GMT
7 aclaraciones a 7 objeciones sobre el Rosario 0 0 1 554 3048 COSAM 25 7 3595 14.0 96 800x600

Cielo y Tierra

Llama la atención que cada vez más creyentes rezan el Rosario, y no sólo católicos; miembros de otras confesiones religiosas están descubriendo la riqueza de esta oración. No poca gente debe a su rezo su conversión.

Sin embargo no faltan quienes no lo rezan porque tienen objeciones, así que aprovechando que inicia octubre, mes del Santo Rosario, vale la pena contestar a lo que suelen plantear.

 

1. Que el Rosario no aparece en la Biblia.

¡Sí aparece! No como lo conocemos hoy, pero todas las oraciones que se rezan y los Misterios que se meditan tienen su origen bíblico. Por algo San Juan Pablo II llamaba al Rosario ‘compendio del Evangelio’.

2. Que ¿dónde dice en la Biblia que recemos el Rosario?

A esta pregunta se contesta con otra: ‘¿dónde dice en la Biblia que sólo hagamos lo que dice en la Biblia?’. Desde sus orígenes, la comunidad cristiana se ha regido por la Sagrada Escritura, pero también por las enseñanzas de los Apóstoles (como pide la Biblia). Y si se trata de cumplir lo que dice la Biblia, ésta pide meditar la Palabra de Dios, orar, e interceder unos por otros. ¡En eso consiste el Rosario!

Y no olvidemos que María dijo que todas las generaciones la felicitarían, llamándola bienaventurada. ¿Cómo cumple esa profecía quien no reza a María?

3. Que María era una mujer como todas; murió y no escucha nuestra oración.

Consideremos estas cuatro afirmaciones (irrefutables, pues son bíblicas): Primera, que María fue elegida por Dios para ser Madre de Su Hijo. Ello la hace superior a todas. Segunda, que en el Antiguo Testamento se ve la gran importancia que tenía la madre de un rey, y su poder de interceder por alguien ante su hijo. Tercera, que el Señor que nos mandó honrar a nuestra madre, sin duda honró a la Suya, ¿cómo? librándola de la corrupción del pecado y del sepulcro. Y tercera, que Jesús dijo que Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos, pues para Él, todos viven. Estas afirmaciones permiten concluir que María, como Madre del Hijo de Dios, Madre del Rey, vive en el cielo, junto a Jesús, y Él atiende su intercesión por nosotros.

4. Que el Rosario le da más importancia a María que a Jesús.

Todo en el Rosario nos hace mirar a Jesús. Rezamos el Padrenuestro, que nos enseñó. En las AveMarías lo bendecimos y pedimos Su Madre que le ruegue por nosotros, y todos los Misterios están relacionados con Su vida.

5. Que es un rezo repetitivo de los que condena Jesús.

Jesús no condenó lo repetitivo, sino lo vacío de los rezos paganos. Él mismo justificó a un publicano que pedía repetidamente perdón. Repetir las oraciones en el Rosario, equivale a repetirle a alguien que lo amas; no cansa decirlo ni oírlo. Y la cadencia de las AveMarías aquieta el alma y permite contemplar cada Misterio.

6. Que es complicado rezarlo.

No sólo es fácil rezarlo, sino aprenderlo. Y abundan hojitas, folletos y personas de buena voluntad que pueden enseñártelo.

7. Que es aburrido.

El aburrido es quien lo reza mecánicamente, pensando en otra cosa y esperando acabar pronto. Si aprovechas cada Misterio para contemplar la escena y sobre todo para relacionarla con lo que estás viviendo y platicar de eso con María, entonces rezar el Rosario es fascinante, siempre actual, y lo disfrutas porque lo renuevas constantemente.

 

¡VEN!

El sábado 11 de octubre será el Rosario Viviente que organiza la Arquidiócesis de México en el Estadio Azul. De 4pm a 6pm, se alternan música y prédicas (este año tendré el gozo de participar); de 6pm a 7pm se reza el Rosario, y de 7pm a 8pm se culmina orando ante Jesús Sacramentado, es algo extraordinario, ¡no te lo pierdas! 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5714Sun, 28 Sep 2014 00:00:00 GMT
Cielo y Tierra: ¿Cómo se llama? 0 0 1 495 2724 COSAM 22 6 3213 14.0 96 800x600

 

Ese como cuadrito de tela acartonada que extiende el padre en el altar; la cosita esa que se usa para echar agua bendita; ese ‘chunchecito’ para apagar el cirio...

Son frases que usamos cuando desconocemos u olvidamos la palabra exacta para referirnos a algo relacionado con la celebración eucarística.

Pero si somos católicos y asistimos a Misa al menos una vez a la semana, no podemos conformarnos con no saber algo que forma parte integral de nuestra vida de fe.

Aprovechando estos últimos días de vacaciones, pasa un rato entretenido con tu familia, a ver si atinan a dar la respuesta correcta a cada pregunta:

 

1. Epístolas

a) Esposas de los apóstoles.

b) Cartas escritas por los apóstoles.

c) Armas que portaban los apóstoles para defenderse en sus viajes.

2. Acetre

a) Aceite que se usa en el Bautismo.

b) Recipiente para agua bendita.

c) Repisa de tres patas adosada a la pared del presbiterio.

3. Corporal

a) Tela cuadrada, almidonada, doblada en nueve partes.

b) Capa que emplea el presbítero u obispo para cubrirse durante las procesiones.

c) Óleo para ungir el cuerpo de los recién nacidos y los moribundos.

4. Píxide

a) Cúspide del techo de la iglesia.

b) La Consagración.

c) Copón para las Hostias.

5. Custodia

a) Ministra encargada de la seguridad de la parroquia.

b) Receptáculo de vidrio con tallo metálico y ornamentado, para exponer el Santísimo.

c) Puerta del Sagrario donde se reserva la Eucaristía.

6. Epíclesis

a) Invocación al Espíritu Santo con la que inicia la Consagración.

b) Oración en latín para pedir por la Iglesia.

c) Sede episcopal, catedral.

7. Alba

a) La Misa que se celebra al amanecer

b) Solideo blanco que usa el Papa.

c) Vestidura blanca que usan los ministros.

8. Feria

a) En liturgia, día entre semana.

b) Fiesta del santo patrono de la parroquia.

c) Cantidad de dinero reunido en la colecta.

9. Casulla

a) Bóveda donde se guardan los Santos Óleos.

b) Vestidura litúrgica de obispos y presbíteros.

c) Casa parroquial.

10. Rúbricas

a) Libro de firmas de los asistentes a Misa.

b) En libros litúrgicos, textos en rojo que indican lo que se debe hacer. 

c) Oraciones que concluyen los actos litúrgicos.


Respuestas:

1b: por ej. de san Pablo, sn Pedro, Santiago; suelen proclamarse como Segunda Lectura; 2b: Es un casito metálico con asa; 3a: Se despliega sobre el altar al inicio de la Liturgia Eucarística; 4c: Es redondo y con tapa; 5b: Suele ser de metal precioso y bellamente decorada; 6a: Es cuando el padre extiende ambas manos sobre el pan y el vino e invoca al Espíritu Santo. Es el momento de arrodillarse; 7c: Es larga, la usan sobre su ropa de calle, la ciñen con una cuerda blanca llamada cíngulo; 8a: Es cuando no hay celebración dominical ni Solemnidad o fiesta; 9b: La usan sobre el alba y la estola; 10b: Hay que obedecerlas pero no leerlas en voz alta.

 

8 a 10 aciertos: Se ve que has puesto interés en conocer lo relativo a la Misa. ¡Enhorabuena!

5 a 7 aciertos: Tienes una buena idea pero te falta; ¡sigue preparándote!

2 a 4 aciertos: Sabes un poquito, procura aprender cada día un poquito más. ¡Vale la pena!

1 o 0 aciertos: ¿Qué te pasó? No atinaste ¡ni de chiripa! Busca el modo de conocer más lo relacionado con tu fe. ¡No te resignes a no saber!


 

 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5626Sun, 03 Aug 2014 00:00:00 GMT
Oración sin distancia 0 0 1 531 2922 COSAM 24 6 3447 14.0 96 800x600

Si tuvieras a tu disposición una planta de energía eléctrica tan poderosa que pudiera iluminar una ciudad entera, ¿la usarías sólo para encender un foquito en tu casa?

Suena ridículo, ¿verdad?, desperdiciarla de ese modo, y sin embargo, algo muy semejante sucede todos los días, no en términos eléctricos, sino espirituales.

Tenemos a nuestra disposición un poder extraordinario, fuera de este mundo (literalmente): el poder de la oración.

Un puente que nos permite comunicarnos nada menos que con Dios, con el Todopoderoso, y solemos emplearlo sólo para favorecer a los que tenemos más cerquita, en nuestra casa, en nuestra comunidad, en nuestro país.

Pero la Iglesia a la que pertenecemos es católica (palabra que significa universal), no sólo porque está en todo el mundo, sino también porque pide por todo el mundo, así que como miembros suyos, estamos llamados a expandir nuestros horizontes y darnos cuenta de que pertenecemos a una gran familia que tiene miembros que viven muy lejos y necesitan la mejor ayuda que podemos darles: orar por ellos.

Considera, por ejemplo, estos tres casos que requieren urgentemente nuestra oración:

1. Hace unos días, un grupo fundamentalista islámico amparado por el estado iraquí, marcó las casas de los cristianos que viven en Mosul, Irak, y les dio 24 hrs para desalojarlas. Y para que se viera que la amenaza iba en serio, quemó la sede del obispado católico y se apropió del antiguo monasterio de Mar Behnam, expulsando de éste a los monjes que habían vivido siempre allí.

2. En EUA, la Suprema Corte de Louisiana pretende obligar al padre Jeff Bayhi a que rompa el secreto de Confesión y declare en un caso. No sólo atropellan su derecho ciudadano a la confidencialidad sino pretenden acabar con algo muy sagrado: la certeza que tenemos los católicos de que nunca se sabrá lo que hemos confesado. Como el padre se ha negado a declarar, lo amenazan con enviarlo a prisión.

3. También en EUA, en la ciudad de Oklahoma, en el City Hall, se ha programado una misa satánica para el 21 de septiembre. El arzobispo de la ciudad protestó, dijo que es un atentado contra lo más sagrado para los católicos, y también una ofensa grave para todos los cristianos. Le contestaron que es un evento ‘educativo’ y ‘cultural’ y ¡están vendiendo boletos en su página web!

Basten estos ejemplos para comprender que, como católicos no podemos conformarnos con orar por nuestra familia de sangre, sino que debemos orar por toda nuestra familia de fe; no sólo por nuestros conocidos, sino por esos extraños de los que nos enteramos a través de las noticias, pero cuya difícil o desesperada situación requiere nuestra urgente oración.

Mantengámonos al día de lo que sucede con nuestros hermanos católicos en todo el mundo (en internet hay varias confiables páginas católicas de noticias, como la de ayuda a la Iglesia necesitada; news.va; aci prensa, etc).

Si nos acostumbramos a incluir, en nuestra oración personal, familiar y comunitaria, peticiones por necesidades específicas de las que nos enteramos, aunque pertenezcan a desconocidos que viven lejos y a los que quizá nunca vamos a conocer, fortaleceremos nuestro sentido de pertenencia a la Iglesia Católica y haremos una gran obra de misericordia.

Como católicos, tenemos hermanos de todas las razas, lenguas, condiciones culturales y económicas; aprovechemos el poder imperecedero de la oración, no sólo para iluminar nuestro reducido entorno, sino el mundo entero. ]]>
http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5609Sun, 27 Jul 2014 00:00:00 GMT
Cielo y Tierra: La hoja y el niño

¡Plop! La hoja se desprendió de un árbol del atrio de la iglesia, y fue a posarse sobre la cabeza de un chamaquito. Éste había ido a una boda con sus papás y su abuela, pero como se puso muy inquieto, la buena señora lo sacó a que tomara aire, y se sentó a tejer. Como el chiquillo no llevaba juguete ni tenía un compañerito con quien jugar, caminaba cabizbajo, disponiéndose a aburrirse sin nada que hacer, cuando le cayó, como del cielo, aquella inesperada e irresistible invitación a disfrutar lo que menos se le hubiera ocurrido, lo más sencillo, lo más a mano, ¡una simple hoja!, grande, verdosa, con un largo tallo. La tomó con dos deditos, la examinó largo rato, y de pronto echó a correr, llevándola en alto, convertida en avión, mientras él hacía el sonido de las poderosas turbinas de propulsión a chorro rrrrrrrrpppjjjjjjshhhhhhhrrrrrrrrrrjjjjjjjjjjjj. Incansables, la aeronave y su piloto, dieron vueltas y vueltas al atrio. Mientras yo caminaba rezando el Rosario, me rebasaron varias veces a velocidad supersónica. Cuando pasé junto a su abuelita lo miramos, nos miramos risueñas, y le dije: ‘¡qué imaginación tienen los niños, ¿verdad?, ¡con todo se divierten!’. Respondió: ‘sí, y eso que hizo berrinche porque sus papás no le compraron uno de esos muñecos de pilas que hacen ruidos, pero ¡mírelo, qué feliz está! Sí hubiera tenido ese mono, se hubiera sentado a oírlo, en cambio los ruidos los hace él y se divierte más!’

Al cabo de un rato, pasó el nieto, tapándose el rostro con la hoja, que había convertido en máscara abriéndole dos agujeritos para ver a través de ellos. Así se puso a bailar y a saltar, tal vez imaginando que era un súper héroe o que estaba en un carnaval o que era algún mágico personaje inventado por él.

Cuando al fin salieron sus papás, el pequeño les mostró su creación; se rieron, le tomaron fotos, y se fueron. Me llamó la atención que llegando a la puerta se regresó, depositó cuidadosamente la hoja sobre unos arbustos y volvió corriendo junto a su familia. Le devolvió al jardín la hoja que éste le prestó; no quiso llevársela, sino dejarla ahí para que alguien más pudiera hallarla y disfrutarla, y tal vez convertirla en cometa o en barco para navegar la fuente, o en cuenco para guardar tesoros...

Al recordar esto reflexionaba en que posiblemente una de las razones por las que Jesús nos pide que seamos como niños para entrar a Su Reino (ver Mc 10,15), es que quiere que imitemos esa capacidad que ellos tienen para aprovechar lo que está a su alcance, elevarlo por encima de sus límites y convertirlo en algo especial, maravilloso.

Los adultos a veces nos pasamos la vida descontentos con lo que tenemos y soñando en las grandes cosas que podríamos lograr si tuviéramos esto y lo otro (¡ay, si mi familia cambiara!; ¡si yo hubiera podido estudiar!; ¡si tuviera esa chamba!; ¡si no hubiera sucedido aquello!; ¡si mi vida fuera distinta!), y por estar pensando en lo que nos falta, nos enfurruñamos como aquel chiquito y nos disponemos a no hacer nada con lo que sí tenemos.

Dice una canción: ‘hagamos lo que podamos con lo que hay’. No con lo que ojalá hubiera, sino con lo que hay, con cuanto nos ha caído del cielo, literalmente: con las capacidades y oportunidades que Dios ya nos dio.

Pidámosle que nos ayude a apreciarlas, agradecerlas, disfrutarlas, y no sólo aprovecharlas nosotros, sino, como hizo aquel pequeñito al final, compartirlas con otros.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5587Sun, 20 Jul 2014 00:00:00 GMT
Cielo y Tierra: ¿La fe suple? 0 0 1 487 2681 COSAM 22 6 3162 14.0

Don Dudoso

¡Hola comadrita, me alegra verla!, tengo una duda.

 

Doña Teófila

¡Gusto en saludarlo!, ¿de qué se trata?

 

Don Dudoso

Mi sobrinita iba a hacer la Primera Comunión el sábado pasado, en una capilla en el rancho. Su hermano mayor quedó de conseguir cura, pero no lo logró, y para no quedar mal, pidió a un amigo suyo que fue monaguillo, que le hiciera de cura y dijera la Misa. Pero quedó con remordimiento, y ayer le confesó todo a mi hermana. Ella lo tranquilizó porque según aseguró hay un principio en la Iglesia que dice: ‘la fe suple’, así que como la niña tuvo fe en que hizo la Primera Comunión, sí la hizo. ¿Ud. qué opina?

 

Primero, opino que por no querer quedar mal, su sobrino quedó ¡pésimo! Lo que hizo fue una falta muy grave, y la de su amigo también. Uno por buscar un falso sacerdote y el otro por aceptar usurpar una función que pertenece al Sacramento del Orden Sacerdotal.

 

Don Dudoso

Sí, sus papás y los que nos enteramos los hemos puesto pintos, y supe que se fueron a confesar y el padre ¡les pegó una regañiza!

 

Doña Teófila

Qué bueno, para que escarmienten.

 

Don Dudoso

Bueno, pero mi sobrinita, que es la que importa en este asunto, ¿sí hizo su Primera Comunión? Viera ¡con cuánta devoción comulgó!

 

Doña Teófila

Me temo que debo decirle que no la hizo. El Sacramento de la Eucaristía, para ser válido, requiere a un sacerdote válidamente ordenado. Y por más devoción que se tenga, si no está la Presencia Real de Cristo en la Eucaristía, entonces lo que la nena hizo equivale sólo a una Comunión espiritual, y seguramente el Señor le tomó en cuenta el amor con que creyó recibirlo, pero realmente no lo recibió. Si después fue el domingo a Misa y comulgó, ahí sí, hizo su Primera Comunión.

 

Don Dudoso

Pero y entonces ese principio de que ‘la fe suple’, ¿a qué se refiere?

 

Doña Teófila

El principio no dice la fe sino la Iglesia, (‘Ecclesia supplet’), viene en el Código de Derecho Canónico (CIC #144), y se aplica exclusivamente a casos en los que un ministro ordenado comete un error sin saberlo y del que no se entera la gente (por ejemplo, estuvo confesando, o celebró un matrimonio en una iglesia que pensó pertenecía a su territorio parroquial y en realidad quedaba fuera de éste), entonces la Iglesia suple, para ese caso específico, lo que le faltó al sacerdote y da por buena la potestad con la que el ministro actuó.

 

Don Dudoso

Ah, como quien dice, sólo aplica para ciertos asuntos eclesiásticos. Entonces si la gente que recibe un Sacramento falso tiene mucha fe, eso no lo hace verdadero?

 

Doña Teófila

No. Los Sacramentos no dependen de la fe de quien los recibe, sino de tres cosas: que los administre un ministro válidamente ordenado, que la materia sea válida (por ej. en el caso de la Eucaristía, que las hostias y el vino sean conforme a las normas), y la forma también

(es decir, las palabras y gestos del ministro).

 

Don Dudoso

Ah, pues voy a sacar a mi hermana de su error. Lo bueno es que la chiquilla ya hizo su Primera Comunión, me consta porque fui con ellos el domingo a Misa. ¡Gracias por la aclaración!

 

Doña Teófila

No hay de qué. Saludos a mi comadrita, y ¡que tengan un feliz y bendecido domingo!

 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5575Sun, 13 Jul 2014 00:00:00 GMT
¿Es mentira que no existe el Diablo?

Cielo y Tierra

 

Nos aseguró que no existe el diablo.

Era un maestro de Biblia que daba estupendas clases, tenía un gran conocimiento y un enorme carisma, y nos enseñó a descubrir y amar la Palabra de Dios, pero según él, cuando la Biblia habla de endemoniados se refiere a enfermos mentales y cuando habla del demonio se refiere a la maldad humana.

Nos hizo sentir que tomar al pie de la letra los textos de la Sagrada Escritura sobre el diablo era una ridiculez pasada de moda, una idea ya superada, y quienes querían sentir que pertenecían al selecto grupo de creyentes ‘de avanzada’, de esos pocos ‘iluminados’ que tienen un conocimiento secreto, especial, superior al de la mayoría, aceptaron su afirmación sin cuestionarla.

Otros, en cambio, empezamos a encontrar demasiadas citas bíblicas que mencionaban al demonio en un contexto en el que resultaba imposible interpretar que se trataba del ‘mal’ en abstracto, y más bien quedaba claro que se referían a un ser personal (por ej: Mc 1,34; 5, 1-20; Lc 4, 33-35).

Así que para salir de dudas, hicimos lo que siempre hay que hacer en estos casos: consultar qué dice el Catecismo de la Iglesia Católica, qué enseña al respecto.

Es que las verdades básicas de la fe católica no pueden depender de la opinión personal de cada uno, de lo que cada quien encuentre lógico o fácil de creer. Una de las razones por las cuales Jesús fundó la Iglesia fue para que hubiera una autoridad competente que pudiera enseñar a los fieles sin error, para lo cual le prometió enviarle al Espíritu Santo que la guiaría a la verdad. Por ello, como católicos no podemos conformarnos con lo que enseñe un maestro, por simpático u ocurrente que sea, sino verificar que su enseñanza coincida con la del Magisterio de la Iglesia. Y en este caso, lamentablemente, no coincidía.

Dice el Catecismo de la Iglesia Católica (CEC), que el Diablo, o Satán, es un ángel caído, una criatura que libremente optó por enemistarse con Dios (ver CEC 391).

Así pues, no cabe interpretar que cuando la Biblia habla de demonio habla de un mal del corazón humano. Cuando habla del demonio habla de un ser personal, espiritual.

Afirma el Catecismo, que Satán es poderoso por ser espíritu puro, actúa en el mundo por odio contra Dios, y puede causar graves daños, de naturaleza espiritual e incluso física (ver CEC 395).

Queda claro que el diablo existe, y negar su existencia no sólo es una herejía que contradice la enseñanza de la Iglesia, sino entraña el riesgo espiritual de considerar que no hay problema ni peligro de participar en prácticas de ocultismo o en rituales satánicos. ¡Sí lo hay! En el número anterior de Desde la Fe, se daba el preocupante dato de que muchos jóvenes recurren a estas prácticas, tal vez buscando diversión, emoción, poderes ocultos. Y sin saberlo se adentran en un terreno muy peligroso, el de aquel que es el enemigo de Dios.

Quien entra en tratos con el Demonio, quien le abre la puerta, quien se coloca voluntariamente bajo la influencia de “la seducción mentirosa del que ha inducido al hombre a desobedecer a Dios” (CEC 394), puede perder su salvación; pone su alma en grave riesgo de condenación.

Es importante conocer el peligro que se corre, pero conocer también la salida. Afirma el Catecismo que Satanás no tiene poder infinito ni puede impedir la edificación del Reino de Dios (ver CEC 395), y que Jesús “se manifestó para deshacer las obras del diablo” (1Jn 3,8).

Así pues, para no caer en las redes del Maligno cabe hacer dos cosas:

En primer lugar no pensar que no existe, eso es una falsedad promovida por él mismo (no en balde Jesús lo apodó: ‘padre de la mentira’ –Jn 8,44), y en segundo lugar, y no menos importante, seguir el buen consejo de san Pedro: “estad atentos, porque vuestro enemigo el Diablo, como león rugiente ronda buscando a quien devorar, resistidle firmes en la fe” (1Pe 5, 8-9), en la fe de la Iglesia, que nos enseña la existencia de este enemigo de Dios, y nos enseña que la mejor manera de oponerle resistencia es tomarnos firmemente de la mano del Señor, para vivir tranquilos bajo el amparo poderoso de Su amor.


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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5507Sun, 06 Jul 2014 00:00:00 GMT
Distintos pero iguales 

Uno era pescador, el otro tejedor; uno tal vez a duras penas sabía leer y escribir, el otro había recibido una esmerada educación; uno era un hombre sencillo, el otro se codeaba con la ‘crema y nata’ de su país.

Me refiero a san Pedro y san Pablo.

No podían ser más diferentes, y sin embargo eran ¡tan parecidos!

Y no solo por esas coincidencias entre ambos que probablemente motivaron a la Iglesia a celebrarlos juntos cada 29 de junio: que ambos fueron grandes Apóstoles, elegidos por el propio Jesucristo para su importante misión: Pedro, la piedra sobre la que se edificó la Iglesia (ver Mt 16, 18), y Pablo, el primer y más grande evangelizador y misionero (ver Hch 9, 15;13,2; 22,21), y que ambos entregaron su vida por Cristo, sino por otras características que los dos compartieron y que nos permiten sentirlos más humanos, más cercanos, y valorarlos, admirarlos y amarlos más.

En un principio, ambos confiaron demasiado en sí mismos y de este error fueron advertidos por el Señor. Cuando Pedro le aseguró a Jesús que aunque todos lo negaran, él no lo negaría; Jesús le anunció que antes del canto del gallo, ya lo habría negado tres veces, y así fue (ver Mt 26,33.69ss). Y Pablo, que se sentía muy seguro de estar en lo correcto persiguiendo cristianos para acabar con ellos, tuvo tremendo encontronazo con Jesús, que lo derribó de su soberbia y le permitió comprender lo equivocado que estaba (ver Hch 9, 3-5).

Los dos tuvieron una fuerte experiencia de conversión: Pedro lloró tras negar a su Maestro (ver Mt 26,75), y Pablo, quedó ciego, y pasó tres días sin comer ni beber (ver Hch 9,8-9), seguramente reflexionando, tejiendo lo que serían las bases de una nueva manera de pensar, que volcaría luego en sus extraordinarias cartas.

Los dos recibieron el perdón del Señor: Pedro, mediante un delicado y elocuente recado que Jesús le envió con las mujeres que fueron al sepulcro vacío (ver Mc 16,7), y Pablo a través de Ananías, a quien Jesús le envió a imponerle las manos y devolverle la vista (ver Hch 9, 10-18).

Los dos aprendieron la lección y se volvieron verdaderamente humildes. Por ejemplo: cuando Jesús le preguntó a Pedro si lo amaba más que los otros, éste no se atrevió a alardear de amarlo, solo se atrevió a decir que lo quería, en tácito reconocimiento a su limitada capacidad de amar, a sus frágiles fuerzas (ver Jn 21, 15-17), y Pablo reconoció que todo lo que era y tenía, lo recibió de Dios sin merecerlo (ver 1Cor 15, 9-10).

Los dos fueron dóciles a lo que Dios les pidió. Por ej: Pedro aceptó hacer algo que hubiera sido impensable para él, guiado por una visión del cielo (ver Hch 10-11,18), y Pablo obedeció al Espíritu del Señor, cuando le impidió ir a ciertos lugares a evangelizar (ver Hch 16, 6-7).

Los dos se alegraron de sufrir por Cristo. Pedro salió feliz de haber sufrido azotes (ver  Hch 5,40), y cuando Pablo fue azotado y encarcelado, se puso a cantar Salmos de alabanza (ver  Hch 16, 22-25).

Los dos se pusieron tan confiadamente en manos de Dios que gozaban de extraordinaria paz. Cuando Pedro fue encarcelado, no pasó la noche en vela angustiado; el ángel del Señor que fue a sacarlo de la cárcel, lo encontró ¡dormido! (ver Hch 12, 7-11), y Pablo pasó las más grandes pruebas sin preocuparse ni desesperarse jamás (ver 2Cor 4, 8-18).

Ambos eran humanamente distintos, pero iguales en lo esencial, en lo que cuenta, en su amor por el Señor y por Su Iglesia, y en su inquebrantable fe, esperanza y caridad; fueron hermanos en la fe y gemelos en la santidad.


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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5484Sun, 29 Jun 2014 00:00:00 GMT
¿Confianzudos o confiados?

‘Donde hay confianza da asco’, dice un refrán español, para significar que resulta desagradable cuando alguien nos tiene taaanta confianza que se comporta hacia nosotros con excesiva familiaridad.

En México llamamos ‘confianzudo’ a quien se toma atribuciones que no le corresponden, a quien pretende tener con nosotros mayor cercanía que la que estamos dispuestos a otorgarle, a quien nos sale con un: ‘al fin que eres de confianza’, para justificar sus faltas de cortesía o de consideración.

No es bueno ser ‘confianzudos’; podemos incomodar, ofender o lastimar a alguien sin querer. Por ello desde chicos se nos enseña a no ‘pasarnos de la raya’ y a ‘darle su lugar’ a toda la gente, especialmente a las ‘personas de respeto’.

Si eso aplica a la vida cotidiana, cuánto más debía aplicarse con relación a Dios, y sin embargo, cuando se trata de Él, ¡abundan los confianzudos!

Por ejemplo: en una parroquia a la que suelo acudir, es común que la gente entre a la iglesia comiendo helado o botana, se quede a Misa y comulgue. No se le ocurriría entrar comiendo a un museo, a una oficina de gobierno, pero le ha de decir a Dios ‘al fin eres de confianza’, y no cumple el ‘ayuno eucarístico’ de una hora que manda la Iglesia antes de comulgar. Piensa: ‘ay, me faltaron diez minutos, no es nada’, o le pide al padre que la exente de cumplir, pero él no tiene autoridad para cambiar dicha norma.

Hay también quien se la pasa en Misa, mascando chicle, que no sólo rompe el ayuno eucarístico, sino que puede hacerle cometer un sacrilegio. Si comulga echando el chicle a un lado dentro de la boca, o se lo saca antes de recibir la Hostia y luego se lo vuelve a meter, se le adhieren al chicle partículas de la Hostia, y como la Iglesia lo enseña y lo dice poéticamente Santo Tomás de Aquino en la ‘Secuencia’ que se proclamará en Misa este jueves de Corpus Christi, ‘en el más mínimo fragmento, entero late el Señor’, así que si luego escupe el chicle, está ¡escupiendo también la Eucaristía que se adhirió a éste! ¡Un sacrilegio que amerita ex-comunión!

También es frecuente en bodas y demás celebraciones a donde acuden gentes que nunca van a Misa, que al momento de la Consagración ni se arrodillan ni se quedan de pie, sino se sientan cómodamente, cruzan la pierna, y se dedican a platicar o a chatear por celular; a la hora de la Comunión se forman, van saludando a todos en el pasillo; antes de recibir la Hostia no hacen ningún gesto que exprese devoción o reverencia, tampoco dicen Amén, y vuelven a su lugar a seguir charlando. Si se les preguntara qué es la Eucaristía, probablemente responderían que una oblea.

Y hay quienes reciben la Comunión en una mano que no está limpia, y luego de comulgar se sacuden como quien sacude el polvo. ¡Pero no es polvo lo que queda en la mano, son partículas de la Eucaristía! En internet hay un video que muestra que cuando se deposita la Hostia en la mano, siempre, subrayo el siempre, quedan partículas; tirarlas al suelo es sacrilegio (por ello es mil veces preferible comulgar en la boca).

Para contrarrestar este exceso de familiaridad que ha hecho que muchos fieles ya no capten la grandeza de la Eucaristía, la Iglesia instituyó la Solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo, para ubicarnos y ayudarnos a no olvidar que Dios, el Creador de todo cuanto existe, nos ama tanto que quiso quedarse con nosotros, para que pudiéramos recibirlo, contemplarlo y adorarlo oculto en la Eucaristía, que no es un pan, sino una Persona: Cristo Jesús, realmente presente en Cuerpo y Sangre, alma y divinidad.

Dice en Heb 4, 16 que podemos acercarnos confiados al trono de la gracia a recibir misericordia. Conviene preguntarnos, ¿cómo nos acercamos a la fuente de la mayor misericordia, al trono del Señor Sacramentado , ¿confianzudos o confiados?


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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5463Sun, 15 Jun 2014 00:00:00 GMT
CRUCIGRAMA DE PENTECOSTÉSEl Domingo de Pentecostés la Iglesia celebra el día en que Dios Espíritu Santo descendió a donde estaban reunidos en oración María y los Apóstoles, y les dio los carismas que éstos necesitaban para salir a anunciar la Buena Nueva con valor y alegría (ver Hch 2).

En nuestro Bautismo, también nosotros recibimos al Espíritu Santo, que nos ha colmado de dones para que demos abundantes buenos frutos para el Reino de Dios.

Conoce Sus dones en Is 11, 1-2; y Sus frutos en Gal 5, 22-23, y luego diviértete resolviendo este crucigrama sobre los siete dones y nueve frutos del Espíritu Santo:

 

Descárgalo en el siguiente link:


http://bit.ly/DLF906CRU



HORIZONTALES

 

2. Fruto que damos al aceptar con serenidad que se cumpla la voluntad de Dios.

5. Don que nos ilumina para poder conocer y usar rectamente las cosas.

9. Fruto que damos al corresponder a Dios y ser caritativos (fruto)

10 Fruto que damos cuando controlamos nuestros impulsos y pasiones desordenadas.

12. Don que nos da la capacidad de comprender lo que Dios nos revela en Su Palabra.

14. Don que nos permite mantenernos fieles al Señor.

15. Don que nos mueve a abrir el corazón hacia Dios.

16. Don que nos ayuda a preferir los caminos de Dios.

 

VERTICALES.

 

1. Fruto que damos cuando no juzgamos a los demás con dureza sino con misericordia.

3. Fruto que damos cuando sentimos el gozo de saber que Dios está con nosotros.

4. Don que nos ayuda a detestar el pecado. Se le conoce como __de Dios.

6. Fruto que damos cuando nos amoldamos a los tiempos de Dios y soportamos los defectos propios y ajenos.

7.Fruto que damos cuando no reaccionamos con violencia, sino devolvemos bien por mal y bendecimos a nuestros enemigos.

8. Don que nos dirige y nos ayuda a guiar a otros con criterios de fe.

11. Don que nos da valor para superar dificultades y perseverar en el bien.

13. Fruto que damos cuando procuramos pensar y hablar bien de otros y hacerles el bien.

 

 

RESPUESTAS:

 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5438Sun, 08 Jun 2014 00:00:00 GMT
¿Lo dijo o no lo dijo el Papa?

Cielo y Tierra

¿Lo dijo o no lo dijo el Papa?

Alejandra María Sosa Elízaga*

 

Me llegó al celular. Lo reenviaba una amiga que puso: ‘lo dijo el Papa’.

Era un texto dirigido a jóvenes. No había avanzado mucho en su lectura cuando me saltó que dijera que nos hacen falta santos que beban pizza y cerveza, y que tomen refresco de cola (y ¡decía cuál!). Capté que era un texto falso, porque nunca jamás de los jamases el Papa ha hecho, hace o hará propaganda a una marca comercial.

Busqué y descubrí que el tal texto ya había circulado en internet hace años, falsamente atribuido al Papa Juan Pablo II, y ahora lo reciclaron para atribuírselo al Papa Francisco.

Otro día en ‘Facebook’, publicaron un texto con la foto del Papa Francisco. Empezaba citando algo que dijo el Papa en el Ángelus, pero luego seguían unas frases tan repetitivas y cursis, que de seguro el Papa no las había escrito ¡ni de broma!’

Alguien usó una parte de la homilía del Papa, le añadió lo que le dio la gana y lo publicó ¡como si todo lo hubiera dicho el Papa!

Y lo peor es que ya circulaba en redes sociales, en sitios católicos administrados por personas que de buena fe pero imprudentemente lo dieron por bueno.

¿Qué hacer ante esta avalancha de apócrifos?, ¿cómo podemos saber si un texto que se le atribuye al Papa es auténtico, y por lo tanto conviene darle toda la difusión posible, o es falso, en cuyo caso hay que borrarlo y pedirle a quien lo envió que no lo comparta más?

Hay un método muy sencillo. Requiere internet. Quien no tenga acceso a internet, de seguro conoce a alguien que sí lo tiene: pídale ayuda:

Sólo hay que copiar el texto, pegarlo en un buscador de internet y dar enter.

Y por si alguien se pregunta cómo se hace eso, aquí se explica, paso a paso:

1. Se seleccionan uno o dos renglones del texto, (se selecciona pasándole por encima el cursor, mientras se mantiene oprimido el botón alterno del ratón, para que quede sombreado el texto seleccionado).

2. Se copia dicho texto (dando clic en el teclado simultáneamente a la tecla de control y a la C)

3. El texto copiado se pega en el ‘buscador’, que es la cinta blanca que está en la parte superior de la pantalla, la que se usa para realizar búsquedas en internet. (para pegarlo se pone el cursor al inicio de dicha cinta y en el teclado se da clic simultáneo a la tecla de control y a la V).

4. Por último se da clic en la tecla de ‘enter’. Eso es todo.

 

De inmediato aparecen en la pantalla los sitios de internet donde ha sido publicado el texto copiado.

Si se trata de un texto auténtico del Papa, aparece en primer lugar el sitio oficial del Vaticano (www.vatican.va), u otras páginas también oficiales, como news.va, y rome reports, que suelen difundir palabras del Papa que no siempre salen en el sitio vaticano, como por ejemplo, las homilías que pronuncia el Papa en la Misa que celebra diario en la capilla de su casa en santa Martha.

Pero si se trata de un texto falso, aparecen en primer lugar blogs de particulares o tal vez páginas católicas no oficiales, administradas por personas que por lo visto se fueron con la ‘finta’ y se apresuraron a publicar algo sin antes checarlo.

La regla de oro a seguir es: todo texto atribuido al Papa hay que comprobarlo; si es auténtico, difundirlo, si es falso, borrarlo.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5412Sun, 01 Jun 2014 00:00:00 GMT
Cuatro razones y ¡mucha razón!

Cielo y Tierra

Cuatro razones y ¡mucha razón!

Alejandra María Sosa Elízaga

 

Me llamó la atención que unos jóvenes con los que tuve oportunidad de convivir en un evento, trajeran amarrada en la muñeca una tira de tela con un texto que promueve la castidad. Les pregunté al respecto y respondieron que todos ellos habían optado por no tener relaciones sexuales antes de casarse, y que usar esa cinta era un modo de llamar la atención para invitar a otros jóvenes a hacer lo mismo.

Al preguntarles qué los movió a tomar esa decisión tan a contracorriente de lo que promueve el mundo, me sorprendieron sus muy variadas razones, que abarcan desde el plano físico y mental hasta el moral y espiritual, y de entre ella creo que vale la pena compartirte estas cuatro:

 

“A mí lo que me da pavor que me peguen un VIH y me dé SIDA, o una de esas enfermedades de transmisión sexual como el virus del papiloma humano, que se contagian aunque se use condón. Si tienes relaciones con un chavo, no sabes con quién ha estado antes, y ni modo que le pidas que se haga un análisis, te dejas llevar por el momento. Lo malo viene después, cuando ya te contagió, y ya ¿qué haces?, ¡ni remedio! Por eso para mí lo mejor es la abstinencia sexual, ahí sí vas a la segura”. (Beatriz L.)

 

“Me di cuenta de que puedes tener buen sexo con chavas con las que fuera de eso no tienes nada. Es fácil apasionarse por una chava con la que solo funciona esa parte de la relación y no te importa que lo demás no, no lo ves porque la atracción física está gruesa, pero llega un momento en el que te das cuenta de que el resto del tiempo no tienes ni de qué hablar con ella, nada en común, y te da pena tronar y que arme un pancho, todo se complica. El sexo mete ruido, hace que una relación parezca buena cuando no lo es. La abstinencia es súper difícil porque todo mundo quiere sexo, pero vale la pena por respeto a la chava y para conocer realmente con quién andas”. (Ernesto S.)

 

“Mi prima quedó embarazada; su galán le salió con que quién sabe si era suyo y que lo abortara. Una amiga la acompañó a un centro, le pusieron un aparato con el que oyó latir el corazón del bebé y ya no se atrevió a abortarlo, pero ya no pudo terminar el semestre, terminó con el chavo, no lograba conseguir chamba, la verdad si no hubiera tenido relaciones no se hubiera metido en tanta bronca. Por eso pienso que es mejor la abstinencia porque ningún método es seguro, el condón se puede romper, los anticonceptivos pueden fallar y dañar, y todos los demás métodos tienen fallos, así que la verdad lo mejor es decir no al sexo y ahorrarse broncas”. (Joel F)

 

“A mí lo que me mueve a optar por la abstinencia es saber que tener relaciones fuera del matrimonio es pecado. Digo, tienes que ser coherente con lo que crees. Odio que mi mamá o mi papá digan una cosa y hagan otra, yo no quiero ser así. Por eso si soy católica y voy a Misa y creo en Dios y Él pide que el sexo se reserve para el matrimonio, no me queda otra. No es opcional, ni cosa de gustos, sino de principios, así lo veo. Lo pide Dios, lo pide la Iglesia, obedeces y punto.” (Sara D.)


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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5387Sun, 25 May 2014 00:00:00 GMT
El bobo ferozCielo y Tierra

El bobo feroz

Alejandra María Sosa Elízaga

 

Mi hermana me envió un video que muestra a su nietecita de dos años hojeando el libro del cuento de Caperucita, y exclamando cada vez que aparece la ilustración del lobo: ‘¡el bobo feroz!, ‘¡el bobo feroz!’, ¡el bobo feroz!’

Nos hizo mucha gracia que en su lenguaje infantil hubiera llamado bobo al lobo feroz, pero pensándolo bien, ¡no es un error!

En estos días en Misa escuchamos que Jesús es el Buen Pastor y nosotros Sus ovejas (por ej: en el Evangelio del domingo pasado, el del lunes y martes, y en la Antífona de Entrada este lunes).

 

¿Qué significa ser ovejas?

Desde luego no es, como se entiende a veces, sobre todo en política, convertirnos en ‘borregada’, en masa amorfa, anónima, manipulable y manipulada. No.

Jesús dice que conoce a Sus ovejas y que ellas lo conocen a Él; tiene una relación especial, personal, con cada una.

Pertenecer a este rebaño no implica desaparecer como individuos, pasar desapercibidos en medio de una incontable cantidad de ovejas.

Implica algo que tal vez suene obvio pero que en estos tiempos puede no serlo tanto: ser conscientes de que somos ovejas, no lobos.

Como ovejas nos ponemos en las manos del Pastor y confiamos en que Él nos conducirá, como dice el Salmo 23, a verdes praderas y a manantiales tranquilos.

Dejamos que nos guíe, y aunque caminemos por cañadas oscuras, no tememos porque saberlo cerca nos da seguridad.

Poniendo nuestra confianza en Él y sólo en Él, quedamos tranquilos.

En cambio los lobos no tienen quien los defienda, consiguen su sustento por su cuenta, y para obtenerlo suelen emplear la violencia.

¿Puede metamorfosearse una oveja en lobo?           

Sí, cuando desprecia la ayuda del pastor, se cree autosuficiente, se aleja del rebaño y en lugar de reaccionar con mansedumbre, reacciona con violencia, en lugar de balar aprende a aullar.

Según datos de la Santa Sede, los cristianos, en particular los católicos, es el grupo más atacado en el mundo, que todos los días sufre persecuciones, torturas, asesinatos, destrucción de iglesias, profanaciones, sacrilegios, y burlas en medios de comunicación.

Ello preocupa, angustia e indigna a muchos, que se ven tentados a defenderse comportándose como lobos, pero hacerlo implicaría dejar se ser ovejas, dejar de contar con la protección del Pastor. Hay que luchar contra esa tentación. Recurrir, en cambio, al poder de la oración.

Tenemos como muestra lo sucedido el lunes: Se anunció en redes sociales que en el campus de la universidad de Harvard se realizaría una ‘misa negra’ (acto sacrílego para burlarse de la Misa). Ante la protesta de la comunidad católica, la rectora dijo que era un ‘evento cultural’ y no lo prohibiría.

Entonces, en lugar de reaccionar como lobos y amenazar con poner bombas o matar a quien asistiera, los católicos reaccionaron como ovejas, encomendándose al Pastor y convocando a todo el mundo (literalmente) a intensa campaña de oración. Participamos creyentes de todo el planeta mientras ellos celebraron en la capilla universitaria, una Misa que tuvo lleno total. Entonces, de pronto se supo que el evento cambiaría de sitio y hora. Siguió orando. Luego se supo que se canceló.  ¡Lo logró la fuerza de la oración! ¡Qué gran lección!

Si se hubiera recurrido a la violencia, aquello hubiera terminado mal, probablemente con heridos y muertos. En cambio todo se resolvió en paz, gracias a que estas ovejas prefirieron acogerse al amparo del Pastor, y ninguna quiso convertirse en lobo, ninguna quiso volverse un bobo feroz.


 

 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5381Sun, 18 May 2014 00:00:00 GMT
Oración por los maestrosCielo y Tierra

15 de mayo, día del maestro

Oración por los maestros

Alejandra María Sosa Elízaga

Señor :

Te damos gracias por los maestros

que desgastan su existencia

en la gran obra de misericordia

de enseñar al que no sabe

y ayudarle a formar su mente

y su conciencia.

 

Bendice el amor

con que ejercen su abnegada labor

aunque no siempre han recibido

el reconocimiento merecido.

 

Maestro Bueno, dales Tu gracia

para que puedan enseñar como Tú,

con sabiduría y paciencia,

sencillez y eficacia.

 

Concédeles humildad para querer

no sólo instruir sino aprender

 

Infúndeles Tu prudencia y caridad

para que sepan corregir sin humillar.

 

Pon en ellos Tu mirada

para lograr penetrar el corazón de sus alumnos

y descubrir y alentar lo mejor en cada uno.

 

Bendice en especial

a los que enseñan Tu Palabra

y la doctrina de la Iglesia,

comunícales Tu luz y Tu coherencia

 

Y a los maestros agobiados

por las difíciles condiciones

en que ejercen su enseñanza

anímalos, sosténlos, acompáñalos,

no dejes que pierdan la esperanza

 

Tú que eres el Camino,

guía a todos los maestros hacia Ti.

Tú que eres la Verdad,

permíteles hallarte y compartirte.

Tú que eres la Vida,

recompénsalos con Tu cercanía,

ahora y por toda la eternidad. Amén.

 

*Conoce también la ‘Oración del maestro’. Visita: bit.ly/1fSkOo6

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5348Sun, 11 May 2014 00:00:00 GMT
Cielo y Tierra: Cuatro regalos para MaríaCielo y Tierra

Cuatro regalos para María

Alejandra María Sosa Elízaga*

 

Mal recortado, peor iluminado con crayolas o plumones de colores que tal vez ni combinan, con pegostes de engrudo y partes que no acabaron de adherirse o embonar bien, está muuuuy lejos de ser perfecto, y sin embargo, ese trabajito manual que un niño o niña le da a su mamá el 10 de mayo vale para ella infinitamente más que el mejor obsequio comprado, porque ella capta y valora, por encima del costo material, el esfuerzo y tiempo invertidos allí, el cariño y el deseo de agradarle.

Al ir vaciando el cajón de la cómoda de mi mamá, fallecida hace poco más de un año, se me hizo un nudo en la garganta el ver que todavía conservaba una cajita de cerillos que fue el regalito que hicimos en el kinder para el día de las madres ¡hace casi medio siglo! (ve la foto). ¡Sólo una madre es capaz de atesorar algo así!

Por eso ahora que inicia el mes de mayo, mes dedicado a nuestra Madre María, aprovechemos para regalarle algo hecho por nosotros mismos, algo que involucre nuestro esfuerzo, nuestro tiempo, nuestro cariño y deseo de agradarle.

¿Qué le podemos dar que tenga esas características?

Podemos hallar respuesta si consideramos que algo que gusta mucho a las mamás es que sus hijos sigan sus buenos ejemplos.

Tomando eso en cuenta, podemos darle a María cuatro regalos, uno por cada semana del mes de mayo, cada uno inspirado en el ejemplo de María:

Primera semana de mayo: Decirle sí a Dios (lee Lc 1, 38)

María dijo sí al plan de salvación de Dios. Amoldó su vida a la voluntad de Dios.

Regalémosle esta semana imitarla diciéndole sí a Dios en algo que sabemos que nos ha estado pidiendo: quizá dar o pedir perdón; quizá hacer un favor; quizá aceptar con paz una situación que nos ha puesto de malas...

Segunda semana de mayo: Llevar a Jesús a los demás (lee Lc 1, 39-42)

Llevando a Jesús en su seno, María fue presurosa a ayudar a su prima Isabel. Movida por su compasión y deseo de servir, hizo el primer viaje misionero de la historia.

Regalémosle esta semana imitarla yendo a ver a alguien que esté en cama o en casa por enfermedad o avanzada edad; para llevarle la alegría de la presencia de Dios; compartir con alguien un mensaje de amor y esperanza de la Palabra.

Tercera semana de mayo: Reconocer y alabar las maravillas de Dios (lee Lc 1, 46-55).

En esa bellísima oración que conocemos como ‘Magníficat’, María expresa su aprecio, gratitud y gozo por lo que Dios hace en su vida y en la de todos. Esta semana regalémosle imitarla viviendo en clave de gratitud y alabanza, dedicando con frecuencia cada día un momento para apreciar y agradecer los favores y bendiciones de Dios.

Cuarta semana de mayo: Guardarlo todo en el corazón (lee Lc 2, 19).

Dios no le reveló a María todo lo que pasaría y lo que esperaría de ella, pero ella nunca se impacientó o desesperó por lo que no sabía o entendía. Dice la Biblia que ella “guardaba todo en su corazón”, es decir que iba reflexionándolo, orándolo, comprendiéndolo y aceptándolo poco a poco. Esta semana regalémosle imitarla dedicando tiempo a leer, meditar la Palabra, dejar que ilumine lo que vamos viviendo y conservar todo eso en nuestro corazón.

Si le damos estos cuatro regalos a María descubriremos que al igual que sucede con su Hijo, todo lo que le damos a Ella de corazón, nos lo multiplica en amor y bendición.


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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5317Sun, 04 May 2014 00:00:00 GMT
¡Dos nuevos santos para ti!Cielo y Tierra

¡Dos nuevos santos para ti!

Alejandra María Sosa Elízaga*

 

Quienes consideran que nuestro santoral está sobrepoblado, que sobran estatuas en las iglesias y que tenemos demasiadas estampitas en la cartera, no comprenden por qué los católicos nos alegramos tanto de contar con dos nuevos santos.

¿Qué les podemos decir?

Que tenemos dos razones para celebrar, y no sólo porque sean dos los beatos que serán canonizados, sino porque son dos, y muy grandes, los motivos que tenemos para regocijarnos.

El primero es que su canonización nos da la absoluta certeza de que están en el cielo.

Cuando alguien muere, solemos decirles a los deudos, para consolarlos, ‘ya está en el cielo’, pero la verdad es que no sabemos si el difuntito tuvo faltas ocultas que necesitaba purificar en lo que llamamos Purgatorio.

De los únicos que podemos asegurar sin duda alguna que están en el cielo son, desde luego, de la Virgen María, y de los santos y santas.

¿Por qué nos alegra que estén allí? No sólo porque nos da gusto que disfruten de la presencia de Dios, sino porque pueden interceder por nosotros ante Él. Podemos encomendarles nuestras causas y saber que le rogarán por nosotros.

Así como pedimos a familiares y amigos que recen por nosotros, podemos pedírselos a ellos. ¡Aprovechamos su intercesión!

El segundo motivo para alegrarnos es que contamos con su ejemplo, con sus enseñanzas. Podemos descubrir el camino particular que cada uno recorrió para alcanzar la santidad, y seguir sus huellas, imitar sus virtudes, dejarnos guiar por sus consejos.

Además, el hecho de que ambos hayan sido Papas es muy significativo; permite comprobar que el Señor derrama una gracia especial sobre aquellos a los que llama a ser sucesores de san Pedro, la roca firme sobre la que fundó Su Iglesia (ver Mt 16 18-19).

A Juan XXIII, llamado ‘el Papa Bueno’, le dio la decisión, audacia y sabiduría de convocar a un Concilio que renovaría la Iglesia.

A Juan Pablo II, a quienes muchos llaman ya ‘el Grande’, lo envió a recorrer incansable el mundo entero llevando la buena nueva, y le inspiró una obra abundantísima que sin duda le ganará el título de ‘Doctor de la Iglesia’.

Ambos son amados y recordados por su amor a Dios y a la gente; su bondad, su sencillez, su compasión, su solidaridad; su devoción a María y la genuina alegría con la que, como ella, aceptaron en todo la voluntad de Dios y desgastaron su vida por sus ovejas.

¡Celebra su canonización! ¡Estos nuevos santos son un regalo de la Iglesia para ti!

No te conformes con comprar una medallita o pedir de vez en cuando su intercesión. Lee sus escritos (están en www.vatican.va); conoce su pensamiento (te recomiendo especialmente los libros autobiográficos: ‘Historia de un alma’, de Juan XXIII y ‘Don y misterio’, de Juan Pablo II); descubre cómo fue que llegaron a vivir en grado heroico las virtudes, y, sobre todo, pídeles que rueguen por ti para seguir su ejemplo.


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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5297Sun, 27 Apr 2014 00:00:00 GMT
¡Aprovecha esta gracia!Cielo y Tierra

¡Aprovecha esta gracia!

Alejandra María Sosa Elízaga*

 

 

El Señor se le apareció a santa Faustina Kowalska (1905-1938) religiosa polaca. Le pidió anunciar al mundo que Él derramará Su Divina Misericordia a través de estos tres medios:

1. La veneración de Su imagen

Le pidió mandar pintar la imagen en la que con una mano bendice y tiene la otra sobre el pecho de donde salen dos rayos que representan el agua y la sangre que brotan de Su costado para dar vida a las almas. Prometió muchas gracias a quien la venere.

2. El rezo de la Coronilla de la Divina Misericordia

Inicia con Padrenuestro, Ave María y Credo.

Luego, como un Rosario, se rezan cinco decenas del modo siguiente:

En las cuentas grandes decir: "Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu amadísimo Hijo nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero." 

Y en las diez cuentas pequeñas decir: "Por Su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero".

Al terminar las cinco decenas se reza tres veces: "Santo Dios, Santo Fuerte, Santo e Inmortal, ten misericordia de nosotros y del mundo entero". Con ello termina.

Puede añadirse la jaculatoria: 'Oh, Sangre y Agua que brotásteis del costado de Jesús como fuente de Misericordia, en vos confío".

Puede rezarse a cualquier hora pero es preferible rezarla a las tres de la tarde, pues el Señor dijo: "Esta es la hora de la gran misericordia para el mundo entero... en esta hora nada le será negado al alma que lo pida por los méritos de Mi Pasión."

Prometió grandes favores a quien la rece. Por ejemplo dijo que si un pecador la reza de corazón aunque sea una vez en la vida, Él tendrá misericordia de su alma; y que si se reza al lado un moribundo, lo recibirá, cuando este muera, no como Juez sino como Salvador Misericordioso.

En esta dirección de internet viene cómo rezar paso a paso esta Coronilla, (con todas las oraciones completas por si alguien no se las sabe): bit.ly/17Ardjb

3. La Fiesta de la Divina Misericordia el 2º Domingo de Pascua

Jesús prometió a santa Faustina que quien con propósito de apartarse del pecado, ese día se confiese, vaya a Misa, comulgue, ore por el Papa (Padrenuestro y Credo), y rece a la Divina Misericordia, ganaría una indulgencia plenaria extraordinaria, un perdón total como el que se recibe en el Bautismo.

Cabe mencionar que también le dictó una novena que debe comenzar el Viernes Santo y termina el día de la Fiesta de la Divina Misericordia. Si quieres rezarla, y conocer más acerca de la Divina Misericordia, visita: bit.ly/1kP4jLP.

En este Segundo Domingo de Pascua, ¡aprovecha la misericordia que el Señor quiere derramar en ti a manos llenas!

 

Y como la misericordia recibida debe también compartirse, no olvides que el Señor nos pide que realicemos obras de misericordia espirituales (aconsejar al desorientado; enseñar al que no sabe; corregir al equivocado; consolar al afligido; soportar de buen grado al prójimo; perdonar las ofensas; orar por todos), y corporales (dar de comer al hambriento; de beber al sediento; vestir al desnudo; visitar al enfermo; hospedar al forastero; liberar al cautivo; sepultar a los muertos).

Jesús dijo: “Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso” (Lc 6,36), y afirmó: “Bienaventurados los misericordiosos porque obtendrán misericordia”(Mt 5,7).

Y el Papa Francisco en su Exhortación Apostólica ‘Evangelii Gaudium’ (La Alegría del Evangelio), pide que nuestra misericordia no consista en pequeños gestos que practicamos para tranquilizar nuestra conciencia, sino un modo de vivir en el amor y la solidaridad para con todos, en especial con los más necesitados.

 

 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5278Sun, 20 Apr 2014 00:00:00 GMT
Semana Santa: ¿devoción o diversión?Semana Santa: ¿devoción o diversión?

Alejandra María Sosa Elízaga*

 

Dos chamaquitos que tenían en su escuela dos horas para ‘lonchar’ y recreo, decidieron no perder tiempo comiendo sino usar las dos horas para jugar. Regalaron sus tortas y salieron al patio antes que nadie, sintiéndose muy listos por divertirse el doble de tiempo que los demás, pero acabado el recreo, entraron a clases y les dio hambre, sintieron un vacío en el estómago y terminaron con dolor de cabeza.

Lo mismo sucede a mucha gente en Semana Santa.

Adelantan sus vacaciones, iniciándolas desde el jueves, saltándose el Triduo Pascual y privándose del indispensable alimento espiritual.

Antiguamente, como la gente faltaba a su trabajo por asistir a los Oficios, los patrones tuvieron que darles el viernes libre, incluso el jueves, no para descansar sino para ir a la iglesia. Pero eso se fue desvirtuando, y hoy en día se habla de ‘vacaciones de Semana Santa’.

Eso hace pensar que así como a una coincidencia que es claramente obra de Dios la llamamos ‘Diosidencia’; cabría hablar de ‘diablocidencia’ cuando se dan situaciones en las que se nota la estrategia del ‘chamuco’, que busca tentar a los fieles con algo que aparenta ser bueno pero en realidad los aleja de su fe. Y así, por ejemplo, es una diablocidencia que justo en Navidad aparezca un personaje que a todos les cae bien porque se ríe y da regalos, y los papás promueven que sus niños crean en él y lo esperen con más ilusión que al Niño Dios. Es una ‘diablocidencia’ que cuando debíamos celebrar a los santos, surja Halloween para que los niños reciban dulces por disfrazarse de brujas y demonios. Y es una ‘diablocidencia’ que se hable de ‘vacaciones de Semana Santa’, como tiempo para salir a divertirse, siendo que como los niños no tienen clases durante la semana de Pascua, las familias podrían participar en los Oficios del Triduo Pascual y tomar, a partir del Domingo de Resurrección, ‘vacaciones de Pascua’.

Y es que quien se pierde los Oficios ¡pierde mucho! El Jueves Santo, pierde recordar el momento feliz en que Jesús nos dejó Su Presencia real en la Eucaristía, y nos dio ejemplo de amor y de servicio; pierde recibirlo y luego poder consolarlo por las amargas horas que pasó cuando fue aprehendido. El Viernes Santo, pierde acompañar a Jesús en Su Vía Crucis, dejarse tocar por Sus palabras en la cruz, y en la Liturgia de la Pasión, adorarlo, recordar Su sacrificio, participar en la oración y recibir la Comunión; pierde darle el pésame a María y acompañarla de vuelta del Calvario; y el sábado, en la Vigilia Pascual, pierde ver que Jesús rompe la oscuridad como rompió la tiniebla del pecado y de la muerte; escuchar la historia de nuestra salvación; recibir de nuevo el agua bautismal y comulgar al Resucitado. ¡Pierde muchas gracias y bendiciones quien se salta los Oficios y vacaciona antes de tiempo! Y, como los niños de los que hablé al principio, se queda con un vacío en el alma, con una insatisfacción en el corazón.

Una familia que fue secuestrada y cuyo hijo logró rescatarlos pero murió balaceado, manda decir una Misa en el aniversario del día en que él murió, y a ninguno de los hermanos se le ocurre decirles a sus papás: ‘mientras ustedes recuerdan lo que Jorge hizo por nosotros, yo me voy a divertir’. En cambio hay muchos creyentes a quienes Cristo rescató del pecado y de la muerte, que sí lo dicen, pues no están dispuestos a posponer tres días su vacación para conmemorar lo que Cristo, su Hermano, hizo por su salvación.

Ojalá cambiaran el enfoque quienes afirman: ‘no me puedo privar de vacacionar en Semana Santa, es mi oportunidad de relajarme’ y dijeran: ‘no me puedo privar de participar en Semana Santa, es mi oportunidad de santificarme’. 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5246Sun, 13 Apr 2014 00:00:00 GMT
Cielo y Tierra: DiferenciasCielo y Tierra

Diferencias

Alejandra María Sosa Elízaga

 

 

Cuando yo era chica, mi papá leía un diario que publicaba una sección dedicada a los niños, en la cual venían dos dibujos de caricaturas aparentemente idénticas, y el chiste era encontrar las ocho diferencias que había entre ambas. Me llamaba a pararme junto a él, que tenía desplegado su periódico, y me retaba: ‘a ver si las encuentras en menos de un minuto’.

El desafío me quedó gustando, y ahora tengo unos libros que en lugar de dibujitos infantiles presentan fotos de paisajes o escenas en las que hay muchos elementos entre los que hay que detectar no sólo ocho, sino hasta veinte o más diferencias, que cuesta trabajo (y ¡mucho más de un minuto!) encontrar.

Y se me ocurre que si así como podemos buscar diferencias entre dos dibujos o fotos, pudiéramos buscar diferencias en nuestra alma desde que iniciamos la Cuaresma hasta ahora, ¿qué pasaría?, ¿encontraríamos algunas?, ¿habría algunas?

Que no fueran de esas diferencias tan sutiles que hay que buscarlas con lupa (literalmente), sino de las que son tan evidentes que se captan al primer vistazo.

Por ejemplo, que lo que falte en la segunda imagen no sea una ropa vieja de la que nos deshicimos dizque donándola en caridad, sino un rencor viejo del que nos deshicimos por verdadera caridad. Que lo que ya no salga en la segunda imagen sea cierta mala actitud que logramos cambiar, cierto pecado que confesamos y superamos, algo sabroso de lo que nos privamos y que no guardamos para después, sino que lo dimos, lo convidamos. Y también que en la segunda imagen aparezcan cosas que no había en la primera, tal vez una Biblia desgastada por el uso, un Rosario recién rezado, una mirada compasiva, una mano tendida...

En uno de sus más recientes ‘tuits’ el Papa Francisco dijo: “La Cuaresma es el tiempo para cambiar de rumbo, para reaccionar ante el mal y la miseria”, y en su mensaje de Cuaresma comentó que hay tres clases de miseria, que estamos llamados a aliviar (es decir, no sólo a conocer, analizar o contemplar, sino a remediar): la miseria material (que sufre quien está privado de sus derechos fundamentales y de los medios indispensables para poder vivir y desarrollarse con dignidad); la miseria moral, (de quienes son esclavos del vicio y del pecado), y la miseria espiritual, (de quienes se alejan de Dios y rechazan Su amor).

El Papa no nos deja otra que preguntarnos, ¿qué hemos hecho, qué hacemos y qué haremos para desterrar de nuestras vidas y de las de los demás, esas tres miserias?

Qué bueno sería que si se tomara una imagen de cómo estaba nuestra alma el Miércoles de Ceniza y cómo estará al final de la Cuaresma, más aún, al final de nuestra vida, descubriéramos muchas diferencias (tantas que ¡no bastaría un minuto para poderlas encontrar!), y que esas diferencias fueran para bien, signo de que aprovechamos la gracia de Dios no sólo para superar nuestras miserias, sino para ayudar a otros a superarlas también.


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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5225Sun, 06 Apr 2014 00:00:00 GMT
Tentación en la oraciónCielo y Tierra

Tentación en la oración

Alejandra María Sosa Elízaga

 

 

Quien se propone orar se ve continuamente tentado a posponer, recortar, volver rutina y, lo peor de todo, suprimir su oración.

El diablo suele susurrar al oído de quien quiere orar: 'no, ahorita no, tienes mucho quehacer, mejor déjalo para después' (un después que nunca llega), o si, por ejemplo, la persona se propuso orar media hora, se siente tentada a abandonar la oración a los diez minutos, pensando que ya oró suficiente, más de lo que otras gentes oran; también sucede que comienzan las distracciones, el recuerdo de lo que se dejó pendiente, o siente sueño, le llaman, le interrumpen, suena el teléfono, se presenta algo que invita a interrumpir la oración.

Cuidado, se trata de una tentación.

¿Qué hacer en estos casos?

Aconsejaba San Ignacio de Loyola hacer lo contrario a lo que sugiere la tentación.

Por ejemplo si te has propuesto orar media hora y a los quince minutos te ves tentado a terminar, proponte orar no sólo la media hora sino quince minutos más.

Si lo haces así lograrás superar la tentación de recortar la oración y como al tentador le habrá salido ‘el tiro por la culata’, muy probablemente no volverá a ponerte esa tentación.

Nunca olvides que en tu propósito de hacer oración te enfrentas no sólo con las circunstancias del mundo y tus propias emociones, sino con el demonio, que está muy interesado en que no ores, en que no realices esto que obtiene tantos buenos frutos.

Dice San Pedro: "Vuestro enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quien devorar, resistidle firmes en la fe" (1Pe 5, 8-9).

Es lo que hay que hacer.

Ante la tentación, afiánzate más en decirle sí al Señor y en decirle no a la tentación.

Toma esto en cuenta: Con la oración sucede como con los alimentos: cuando se deja de comer se va perdiendo el hambre hasta morir de inanición; cuando se deja de orar se van perdiendo las ganas de rezar hasta morir espiritualmente.

Es por ello que resulta importantísimo superar esa tentación .

Pídele a Dios ayuda para orar y para luchar contra todo lo que te estorbe o dificulte la oración.

Pídele que te ayude a encontrar tiempo; que te dé un corazón bien dispuesto; que te libre del desánimo, en fin, que te ayude a defender tus ratos de encuentro íntimo con Él. Y confía en que lo hará.

 

"Bendito el Señor que escuchó mi voz suplicante...

en Él confía mi corazón;

me socorrió, y mi corazón se alegra

y le canta agradecido."

(Sal 28, 6-7)

 

*Del nuevo libro de Alejandra Ma. Sosa E “¿Qué hacen los que hace oración? Guía práctica para empezar a orar y disfrutar la oración”, Ediciones 72, México, D.F. pp. 73-74. Reproducido con la autorización de la autora.


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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5193Sun, 30 Mar 2014 00:00:00 GMT
Cielo y Tierra: Ofréceselo a DiosCielo y Tierra

Diálogos de doña Teófila y don Dudoso

Ofréceselo a Dios

Alejandra María Sosa Elízaga

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Doña Teófila
¡Hola compadrito!¿cómo está?

 

Don Dudoso

Bien, gracias a Dios. Una duda: Cuando tengo un problema o contrariedad mi mujer dice: ‘ofréceselo a Dios’.

 

Doña Teófila

Excelente consejo.

 

Don Dudoso

Se lo aprendió a su mamá. Padecía dolores que la ponían de malas; pero un día se le quitó el mal genio; no porque ya no tuviera dolor sino porque se lo ofreció a Dios.

 

Doña Teófila

Dios ayuda a llevar la carga que le ofrecemos. Grande o chiquita. Por ejemplo: cuando tengo demasiado quehacer, no desespero, se lo ofrezco a Dios y lo hago de buenas y hasta más pronto. ¿Cuál es su duda?

 

Don Dudoso

¿Por qué agrada a Dios que le ofrezcamos lo que nos molesta o duele? Él nos ama, ni modo que quiera vernos sufrir.

 

Doña Teófila

A ver: si ahorita le doliera la muela, ¿en qué pensaría mientras platicamos?

 

Don Dudoso

En eso y en que ¡me choca ir al dentista!

 

Doña Teófila

Estaría ensimismado pensando en que le duele, qué le van a hacer, el ruidito del taladro, si lo inyectarán, si le extraerán la pieza...

 

Don Dudoso

¡No siga que me va a doler la muela!

 

Doña Teófila

A lo que voy es que cuando sufrimos tendemos a volver la mirada hacia nosotros, todo es yo, qué me duele, cómo me siento, atiéndanme, necesito esto y esto.

 

Don Dudoso

Es natural

 

Doña Teófila

Ajá. Pero podemos superar lo ‘natural’ y con ayuda de Dios entrar a lo ‘sobrenatural’, y aprender de Jesús, que en la cruz no estaba pensando en Sí mismo, sino en perdonar a los que lo crucificaron, en invitar al buen ladrón al Paraíso, en encomendar a Su Madre al discípulo amado. Si en lugar de mirarnos a nosotros mismos, ponemos la mirada en Jesús, y aprendemos a sufrir con Él y como Él, si unimos nuestro sufrimiento al Suyo, entonces dejamos de sufrir para nosotros mismos y sin sentido, y nuestro sufrimiento, unido al de Cristo, adquiere un sentido redentor, porque en cierta manera participamos de la Pasión de Cristo.

 

Don Dudoso

¿Tanto así?

 

Doña Teófila

¡Sí! En su maravillosa Carta Apostólica ‘Salvifici Doloris’, el Papa Juan Pablo II dice que quien ofrece sus sufrimientos al Señor, lo ayuda en el combate espiritual contra el mal. ¡Imagínese! Un enfermito que ya no sale de su cama, que siente que ya no sirve para nada, puede unir su sufrimiento al de Cristo y ser ¡todo un guerrero espiritual!

 

Don Dudoso

Entonces ofrecer lo que nos duele no sólo nos sirve a nosotros sino ¡al mundo entero!

 

Doña Teófila

Así es. Y aclaro que no se trata de buscar sufrir, sino de ofrecer el inevitable sufrimiento. Decía el misionero comboniano Novelo Pederzini en su estupendo libro ‘Para sufrir menos, para sufrir mejor’, que no es cuestión de pensar si vamos o no a sufrir, sino más bien cuándo nos tocará, porque nos tocará a todos. Entonces ¡hay que aprovecharlo!

 

Don Dudoso

Y, ¿por qué ofrecer nada más los sufrimientos, por qué no también las alegrías?

 

Doña Teófila

Cuesta más trabajo ofrecer los sufrimientos, por eso tiene más mérito, pero desde luego que hay que ofrecer también las alegrías, ¡todo lo que vivimos, día a día, momento a momento, ponérselo en las manos al Señor!

 

Don Dudoso

Ah, pues ése va a ser mi propósito desde ahora. Y ya me voy porque quiero darle a su comadrita la explicación que ahora me dio. ¡Gracias y que pase buena tarde!

 

Doña Teófila

¡Vaya con Dios!

 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5160Sun, 23 Mar 2014 00:00:00 GMT
No dejes para mañana...Cielo y Tierra

No dejes para mañana...

Alejandra María Sosa Elízaga*

 

‘Pensé en llamarle a ver si necesitaba alguna cosa’; ‘en cuanto me enteré, pensé en irte a ver’; ‘pensé en preguntarles si podía ayudar en algo’.

¿Has pronunciado alguna de estas frases? Probablemente sí.

¿Y qué pasó después?, ¿hiciste eso que pensaste?, ¿o sólo lo pensaste?

Santa Teresa solía decir un dicho: ‘el camino al infierno está tapizado de buenas intenciones’.

Esta frase puede sonar rara porque sabemos bien que algo maravilloso de nuestro buen Dios es que Él no sólo toma en cuenta nuestras acciones, sino nuestras intenciones; y cuando hacemos algo con buena intención, Él lo valora, aunque lo que hayamos hecho no nos haya resultado tan bien como esperábamos. Si por ejemplo quisimos dar un consejo o hacer un favor y la persona que lo recibió lo tomó muy a mal, Dios no se fija en el resultado fallido, sino en la buena intención que nos movió a actuar.

¡Esas buenas intenciones ciertamente no están tapizando el camino al infierno!

Entonces, ¿a cuáles se refiere ese dicho citado por la santa?

A las intenciones que no pasan de allí, a las que nunca se llevan a cabo, que se quedan toda la vida en meras intenciones, a las que se acaban volviendo ‘pecado de omisión’.

El otro día comentábamos en un grupo, que el demonio tiene maneras muy sutiles de intervenir en nuestra vida para que no cumplamos nuestros buenos propósitos, y como dice el dicho, ‘adecuada al sapo es la pedrada’. A una persona de fe, que tiene buena voluntad, buen corazón y una buena intención, no la va a tentar sugiriéndole que haga algo malo, lo que va a hacer es ponerle distractores y trabas en el camino, de modo que se distraiga o se desanime, y nunca lleve a cabo su buena intención.

Y así, puede ser que quien piensa en llamar a un familiar o amigo que está pasando por una crisis, de pronto se acuerda de algo que tiene que hacer, pospone la llamada y luego se olvida por completo de hacerla. Y aquella llamada que hubiera sido de grandísimo consuelo para aquella persona, nunca se hace.

Lo mismo puede suceder con quien piensa visitar a alguien que está enfermo, o en duelo, o en una situación que requeriría irlo a ver para darle apoyo y ánimos; se le ocurre que hay varios pendientes que debe atender primero, y pasa el tiempo, y aquella gente a la que ‘pensaba’ visitar, se curó o se murió, o siguió ‘tristeando’ o salió adelante como pudo, pero el bien que le pudo haber hecho, se quedó sin hacer.

También ocurre que alguien que quiere apoyar, por ejemplo, en un acopio, o en una situación de emergencia, en una colecta, en una crisis familiar, lo deja para después, lo pospone hasta que ya es demasiado tarde, privando así a otros de la ayuda o donativo que hubiera podido dar.

No permitamos que el ‘chamuco’ impida que prosperen nuestras buenas intenciones; no nos conformemos con pensarlas, olvidarlas y refundirlas en el archivo muerto de lo que pudo ser y no fue.

En esta Cuaresma, ejercitémonos en diligencia, (lo cual no consiste en hacer ejercicio dentro de una carreta destartalada de las que salen en las películas del viejo Oeste), sino en ejercer una virtud que nos mueve a no dejar para mañana lo que podemos hacer hoy, más aún, a no dejar para más tarde lo que podemos hacer ahorita. Como quien dice, si en este momento pensaste en hacer un bien, en este momento debes actuar; no lo dejes para un ‘después’ que tal vez nunca va a llegar.


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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5141Sun, 16 Mar 2014 00:00:00 GMT
Dar sin compensarCielo y Tierra

Dar sin compensar

Alejandra María Sosa Elízaga*

 

Somos expertos en buscar compensaciones, en el sentido de recompensa y de equilibrio.

El empleado que trabaja horas extra, espera que se las compensen pagándole más.

Los alumnos que hoy salen más tarde de la escuela, esperan que los compensen dejándolos salir más temprano mañana.

El papá que nunca ve a su hijo, lo llena de regalos en un intento inútil de compensar su ausencia.

Cuando hacemos algo por otros, solemos esperar que nos lo compensen en sonrisas, en cariño, en gratitud, en favores, en metálico...

Así vivimos y así pretendemos vivir nuestra vida de fe.

Entonces llega la Cuaresma, y dejamos de comer carne los viernes, pero lo compensamos dándonos un atracón de mariscos; donamos alguna prenda de ropa, pero porque ya está compensada (‘al fin que tengo otra’) o porque compensaremos perderla comprándonos una nueva, y así, en todo.

En lo que damos suele estar implícita la expectativa de una compensación: ¿qué saco con esto?, ¿qué gano yo?, ¿en qué me beneficio?, o bien, ¿cómo le hago para que esto no me afecte?, ¿cómo equilibro la balanza?

Y sucede que terminamos por practicar un ayuno que no nos deja con hambre, una caridad cuidadosamente controlada para que no nos quite realmente nada.

Pero llega atronador el mensaje de Cuaresma 2014 del Papa Francisco, en el que nos suelta esta frase que nos pone a temblar:

‘Desconfío de la limosna que no cuesta y no duele’

¡Zas! Se ve que al Papa no le convence nuestra costumbre de dar buscando el modo de compensar.

Él pone por ejemplo a Cristo, que “se hizo pobre, para enriquecernos con Su pobreza” (2Cor 8,9), y nos hace notar que Jesús lo dio todo por nosotros.

Así pues, la invitación para esta Cuaresma, más que dar, es dar, como Jesús, sin buscar compensación.

Y para no caer en la tentación de compensar lo que demos, demos algo que no se pueda compensar. ¿Existe algo así? ¡Sí!

Es algo que todos tenemos, ricos o pobres, jóvenes o viejos, algo que valoramos muchísimo y que cuando lo damos no tenemos manera de recuperar.

Es el tiempo.

No hay persona que diga que el tiempo le alcanza y le sobra. Todos nos quejamos de no tener suficiente y procuramos aprovecharlo al máximo.

Es más fácil que le regalemos a alguien diez pesos a que le regalemos diez minutos de nuestro preciado tiempo, porque cuando lo damos, como en las subastas, ‘se va, se va, se fue’, y no regresa y no hay modo de compensarlo una vez que se ha gastado o perdido.

Así pues, la propuesta concreta para esta Cuaresma es que en tus prácticas cuaresmales de limosna, oración y ayuno, no des lo que te sobra, des tu tiempo. Por ejemplo:

Limosna. Llama o visita a una persona sola, enferma, necesitada, quizá alguien a quien hace tiempo no ves porque vive lejos. Regálale no sólo el tiempo que pases allí, sino el que te tome ir y regresar.

Oración: Dale a Dios más tiempo del que le dedicas. Si tienes una rutina de oración, le pides a Dios por ciertas intenciones y te vas, orar un rato más, quedarte cuando crees que ya dijiste todo, te permitirá callar para escuchar, para adorar, para responder al Amigo con tu amistad.

Ayuno/abstinencia: Abstente de apresurar a los demás, de impacientarte, de dedicar el mínimo tiempo a los tuyos. Abstente de estar presente pero ausente (porque te la pasas mirando una pantalla...), dedica tiempo a de veras estar con tu familia.

Dar de ti sin buscar compensar es aprender a amar como ama Jesús, y descubrir con gozo que es verdad lo que dijo el Señor, que “hay más alegría en dar que en recibir” (Hch 20,35)

 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5121Sun, 09 Mar 2014 00:00:00 GMT
¿Qué sabes de la Cuaresma?Este 5 de marzo inicia la Cuaresma, por lo que estás a buen tiempo de darte cuenta de qué tanto sabes de éste tiempo.

Contesta cada pregunta con tus propias palabras y luego lee la respuesta correspondiente y comprueba si coincide con la tuya.

 

1. ¿Qué significa la palabra Cuaresma y en qué consiste?

2.. ¿Cuáles son los días de ayuno y en qué consiste?

3.. ¿Por que ponernos una cruz de ceniza en la frente el Miércoles de Ceniza?

4. ¿Cómo se llaman los días entre el Miércoles de Ceniza y el Primer Domingo de Cuaresma?

5. Nombra tres prácticas de piedad que la Iglesia recomienda en Cuaresma.

6. ¿Qué significa la palabra ‘limosna’?

7. ¿Cuáles son los días de abstinencia y en qué consiste?

8. Menciona al menos tres maneras distintas de orar.

9. ¿Qué aclamación en Misa se suprime durante la Cuaresma?

10. ¿Qué oración en Misa se suprime durante la Cuaresma?

11. Además de limosna, oración y ayuno/abstinencia, ¿que nos pide la Iglesia en Cuaresma?

12. ¿De qué maneras concretas vas a vivir tú la limosna, oración, ayuno/abstinencia y la reconciliación con Dios en esta Cuaresma?

 

OJO MANUEL: POR FA PONER LAS RESPUESTAS EN TAMAÑO MÁS PEQUEÑO Y DE CABEZA.

 

Respuestas:

1. Significa ‘cuarenta’. Es un tiempo penitencial para examinar nuestra alma, arrepentirnos de nuestros pecados, enderezar el rumbo y reorientar nuestros pasos hacia Dios, para llegar bien preparados a la Semana Santa en la que conmemoramos la Pasión y Muerte del Señor y celebramos Su Resurrección.

2. Los días de ayuno son dos: Miércoles de Ceniza y Viernes Santo. Obliga de los 18 a los 59 años. Los enfermos están exentos de cumplirlo. Consiste en hacer una sola comida austera en el día (sin carne), con algo muy ligero por la mañana y por la noche.

3. No debe ser por costumbre y mucho menos por superstición, sino como señal de arrepentimiento por los propios pecados y propósito de enmienda, de conversión.

4. En la liturgia de la Iglesia se les conoce como Jueves después de Ceniza, Viernes después de Ceniza y Sábado después de Ceniza.

5. Oración, limosna y abstinencia/ayuno.

6. Misericordia de Dios. Es decir, que no consiste en arrojar una monedita en manos de un mendigo, sino en ser misericordiosos como Dios es misericordioso (ver Lc 6, 36), compadecernos de los demás, en especial de los sufrientes y necesitados, y hacer lo que esté a nuestro alcance por asistirlos sin humillarlos.

7. La abstinencia consiste en una privación voluntaria. Obliga desde los 14 años. Se nos pide abstenernos de comer carne durante todos los viernes de Cuaresma y el Viernes Santo. Pero no hay que conformarse con este mínimo, sino buscar de qué nos podemos abstener que realmente nos ayude a fortalecernos espiritualmente y también ayude a otros. Por ejemplo: abstenernos de juzgar y criticar; abstenernos de quejarnos de otros; abstenernos de ver la pantalla y convivir más con la familia, etc.

8. ¡Hay muchas maneras de orar! Por ejemplo: oración de adoración; de alabanza; de acción de gracias de petición de perdón, de intercesión, de contemplación. La Misa las contiene todas, es ¡la mejor oración!

9. La Aclamación antes del Evangelio, conocida como el ‘Aleluya’.

10. La oración del Gloria.

11. Nos invita a acudir al Sacramento de la Confesión para experimentar la dicha de recibir el perdón y el abrazo de Dios, un ‘borrón y cuenta nueva’ que nos permite reemprender nuestro camino hacia la santidad.

12. Aquí la respuesta depende de ti, y sólo es incorrecta si contestas que no harás nada...

 

Resultados:

De 12 a 10 aciertos: ¡Excelente! Sí sabes qué es la Cuaresma. Ahora ¡aprovéchala!

De 9 a 7 aciertos: Tienes una buena idea, pero te falta. Conoce mejor tu fe y ¡vívela!

De 6 a 4 aciertos: Tu conocimiento es limitado. Aprovecha este tiempo para descubrir la riqueza de tu fe. ¡No te conformes con lo que aprendiste en tu niñez!

Menos de tres aciertos: Tal vez atinaste de ‘chiripa’. No te resignes a no conocer tu fe. ¡Te pierdes de disfrutar un tesoro!

 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5081Sun, 02 Mar 2014 00:00:00 GMT
10 maneras de amar 

¿Sabes amar? ¿En qué consiste?, ¿qué es el amor?

La pregunta viene al caso porque en la Primera Lectura que se proclama este domingo en Misa, se nos pide: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Le 19, 18), y en el Evangelio dominical (ver Mt 5, 38-48) Jesús nos invita no sólo a amar a los que nos aman, sino también a los que no nos aman, más aún, a los que nos odian.

Mucha gente cree que el amor es un sentimiento, sentir ‘bonito’ cuando se está con otra persona, tenerle afecto, aprecio.

Pero en cristiano amar no es un asunto sentimental, es una decisión que nos compromete a hacerles bien a los demás (aunque nos ‘caigan mal’), y sabemos que el mayor bien que se le puede hacer a alguien es ayudarle a abrirse al don de la salvación que Dios le ofrece.

Y cabe hacer notar que amar no consiste en limitarse a desear el bien para otra persona, sino en buscar modos concretos de hacerle bien, por ejemplo, orando por ella, compartiéndole nuestra fe, echándole una mano cuando lo necesita.

Por eso en cristiano el amor se llama caridad, es decir, amor llevado a la práctica, amor que se expresa en detalles pequeños y grandes, todos los días.

¿Qué ejemplos podemos hallar para seguir? Desde luego están, entre otros, los que enumera san Pablo en su Primera Carta a los Corintios (ver 1Cor 13) y las obras de misericordia, corporales y espirituales, que la Iglesia nos propone con base en la Sagrada Escritura, y ahora, respondiendo al llamado del Papa Francisco que nos invita a aprovechar la riqueza del internet para evangelizar, te propongo también unas estupendas sugerencias prácticas que circulan en las redes bajo el título ‘ten ways to love (diez maneras de amar), y que vienen acompañadas de citas bíblicas para meditar:

 

DIEZ MANERAS DE AMAR:

 

1. Escucha sin interrumpir (ver Prov 18, 13)

 

2. Habla sin dañar (ver Ef 4, 29-31)

 

3. Da sin escatimar (ver Prov 21, 26)

 

4. Ora sin cesar (1Tes 5, 17)

 

5. Responde sin discutir (ver Flp 2,14)

 

6. Comparte sin alardear (ver Ef 6, 1-4)

 

7. Disfruta sin quejarte (ver Flp 4, 4-8)

 

8. Confía sin flaquear (ver 1Cor 13, 7)

 

9. Perdona sin esperar (ver Col 3, 12-13)

 

10. Promete sin olvidar (ver Dt 23, 24)

 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5056Sun, 23 Feb 2014 00:00:00 GMT
Piedra, no piedritaTú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré Mi Iglesia” (Mt 16,18)

El 22 de febrero en que la Iglesia celebra la Cátedra de san Pedro, se proclama en el Evangelio de la Misa este versículo, que ha sido muy malinterpretado por hermanos separados que no admiten que Simón haya sido nombrado piedra, pues ello les significaría aceptar que el Papa Francisco es sucesor de Pedro y legítimo heredero del nombramiento y las promesas que Jesús le hizo a éste.

Los hermanos separados sostienen que este pasaje fue escrito en griego, y que el término para ‘piedra ‘es ‘petra’ que se refiere a una roca grande, sólida, y que la palabra que se dio Jesús a Simón es ‘petros’ que significa ‘piedrita’.

Cabe responder que, siglos antes de Cristo, en Grecia se empleaba el griego ‘ático’, en el que efectivamente existían términos distintos para distinguir una piedra grande de una chiquita. Sin embargo, al mezclarse los griegos con otros pueblos, la lengua cambió y el ático se convirtió en la base de una nueva forma del griego llamada ‘koiné’, que se extendió por todas las áreas de influencia griega. El griego koiné era el que se usaba en tiempos de Jesús, y fue el que se empleó para traducir el Evangelio de Mateo. Y en griego koiné, ‘petra’ y ‘petros’ eran sinónimos. Si Jesús hubiera querido llamar ‘piedrita’ a Simón, hubiera usado el término ‘lithos’.

De todos modos no importa, porque el Evangelio de Mateo no fue escrito originalmente en griego sino en arameo (como lo afirmó Eusebio de Cesarea), y en esa lengua, que era la que hablaban Jesús y Sus discípulos (como está registrado en algunos pasajes del Evangelio), el término empleado es ‘Cefas’, como lo leemos cuatro veces en la Carta de San Pablo a los Gálatas (ver Gal 1,18; 2,9.11.14), y cuatro veces en su Primera Carta a los Corintios (ver 1Cor 1,12; 3,22; 9,5; 15,5). Cefas es una traducción de la palabra aramea ‘‘Kefa’ o ‘kefa’. El hecho de que en la traducción al griego y a algunas otras lenguas use en masculino ‘Pedro’ y en femenino: ‘piedra’ no significa que se trate de dos términos distintos sino del mismo término en dos géneros distintos. En ambos casos se refiere Jesús a una gran roca.

Por otra parte, si en lugar de hacer como algunos hermanos separados que citan aisladamente frases bíblicas para poder interpretarlas como les convenga, situamos en su contexto las palabras de Jesús, veremos que es imposible interpretar que luego de llamar bienaventurado a Simón y afirmar que el Padre del cielo le reveló lo que ha respondido, le diga que lo considera una ‘piedrita’, que sobre esta ‘piedrita’ edificará Su Iglesia, y que a esta ‘piedrita’ le dará las llaves del Reino y tal poder que lo que ate en la tierra quedará atado en el cielo y lo que desate en la tierra quedará desatado en el cielo. ¡Sería absurdo! ¡No se puede entender todo eso si Jesús estuviera llamando a Pedro ‘piedrita’! La verdadera interpretación es que Jesús no está disminuyendo a Simón, sino todo lo contrario. Lo está nombrando la gran piedra sobre la que fundará Su Iglesia. En otras palabras, lo está instituyendo el primer Papa de la historia, del que el Papa Francisco es, en línea ininterrumpida, su sucesor actual.

 

Para un recuadrito:

Este texto está tomado del curso sobre el Evangelio según san Mateo, escrito por Alejandra Ma Sosa E, que Ediciones  72 ofrece en internet gratuitamente en forma de clases, (para que puedan ser fácilmente impartidas, fotocopiadas y repartidas). ¡Aprovéchalo para tu conocimiento y reflexión! Ahora que estamos en el ciclo A, puedes consultar cada domingo qué dice acerca del Evangelio de Mateo que se proclama en Misa. Sólo entra a: bit.ly/IZ1Qwn

 

 

OJO: Manuel:

Que por favor aparezca el recuadrito como continuación del final del artículo, (no en otra parte de la pag). La intención es que cuando la gente termine de leer el artículo se siga leyendo lo del recuadrito, para animarla a entrar a la pag web.  ¡Mil gracias!

 

 

 

OJO: MANUEL: Aquí te pongo esta imagen, ojalá se pueda usar. Me gustó porque expresa muy bien lo que dice el artículo, se ve a san Pedro con las llaves, y atrás la Basílica, que representa a la Iglesia.

 

 

La tomé de:

https://www.google.com.mx/search?q=pictures+st+Peter+statue&espv=210&es_sm=93&tbm=isch&imgil=ecWDf-AT6njx0M%253A%253Bhttps%253A%252F%252Fencrypted-tbn3.gstatic.com%252Fimages%253Fq%253Dtbn%253AANd9GcQBDUvRmn0VCbsieL0PNTBQXQLi6lG4tV1xBSAWnrkzUVpDesYPzA%253B3648%253B2736%253BHvjkYqlcfXUvsM%253Bhttp%25253A%25252F%25252Fwww.vinoconvistablog.com%25252F2012%25252F10%25252F17%25252Fst-peters-basilica-in-italys-vatican-city%25252F&source=iu&usg=__TzfF2vObuNRewK1_1-YdilcBR1A%3D&sa=X&ei=CCn9UqjEGsSRygG89YDgBQ&ved=0CDAQ9QEwAQ&biw=853&bih=392#facrc=_&imgdii=_&imgrc=G2oYr-BDMb7TOM%253A%3BbfUgVwIe7YijNM%3Bhttp%253A%252F%252Fsaintpetersbasilica.org%252FExterior%252FStPeterStatue%252FStPeter-Apos.jpg%3Bhttp%253A%252F%252Fa4theroad.blogspot.com%252F2009%252F12%252Fdevotional-thoughts-gods-elect.html%3B800%3B1200

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=5034Sun, 16 Feb 2014 00:00:00 GMT
¿Es igual ir a Misa que verla en casa?Doña Teófila ¡Qué tal, compadrito, ya supe y me alegra que su mamá salió bien de su operación.

Don Dudoso ¡Hola! ¡Sí! ¡Bendito sea Dios! ¡Gracias por sus oraciones! Ahora el problema es que el doctor le recetó reposo, pero ella a fuerza quiere ir a Misa el domingo, porque dice que si falta comete pecado mortal.

Doña Teófila Es cierto que no asistir a Misa es una falta grave, pero están exentos quienes por enfermedad u otra causa de fuerza mayor no pueden ir. Incluso hay casos en que pudiendo ir no se debe ir, por ejemplo si se tiene una enfermedad que se puede contagiar al estornudar, toser, dar la mano...

Don Dudoso Le dijimos que para que cumpla con el precepto de oír Misa, la vea en la tele, mi hija hasta le ofreció que se la pone en la compu a la hora que quiera, y mis hermanos propusieron que para hacerla sentir mejor, nos quedemos todos a acompañarla y veamos con ella la Misa en su casa, pero a mí me entró la duda de si haríamos bien.

Doña Teófila Debo aclararle que la Misa por tele, radio o internet no cumple el precepto de la Iglesia de ir a Misa en domingo y fiestas de guardar. Es hermoso escuchar la Misa en la Basílica o ver una celebración solemne presidida por el Santo Padre, pero no se puede decir: ‘ya vi en casa la Misa del Papa, ya cumplí’. Quien puede ir a Misa, debe asistir. En el caso de su mami no hay problema porque como le dije, mientras esté enfermita no le obliga ese precepto. 

Don Dudoso Así que de todos modos tenemos que ir a Misa aunque le veamos con ella en su casa.

Doña Teófila Sí. Es bueno que la acompañen, pero ustedes, como no están enfermos, no cumplen así el precepto; deben asistir a Misa.

Don Dudoso Ya decía yo que la Misa en un aparato, como que no es igual.

Doña Teófila Bueno, es magnífico para quien no puede salir, pues le permite participar, en cierto modo, de la celebración, orar, escuchar la Palabra de Dios, la homilía y, al momento de la Comunión, realizar una Comunión espiritual. Es muy consolador para quien, por alguna razón grave, no puede asistir físicamente; pero no es equivalente.

Don Dudoso Entonces les voy a decir a mis hermanos que primero vayamos juntos a Misa y ya luego a verla con mi mamá.

Doña Teófila ¡Qué bien! Sólo acuérdense de guardar el debido respeto, no vayan a convertir aquello en ‘chorcha’ y ponerse a platicar o a comer o tomar algo. 

Don Dudoso ¡No, cómo cree! Si aunque sea una Misa digamos ‘virtual’, sabemos que está realizándose de manera real en ese momento en una iglesia, no es un programa cualquiera de tele, es algo sagrado para nosotros.

Doña Teófila Y le aconsejo solicite al padre que envíe un Ministro a llevarle la Comunión a su mamá, eso sí que la hará muy feliz. Pero pídaselo con anticipación, para que le dé tiempo de ver quién puede llevársela.

Don Dudoso ¡Qué buena idea! Ahorita mismo voy a decírselo. ¡Muchas gracias y nos vemos!

Doña Teófila ¡No hay de qué! Vaya con Dios.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=4983Sun, 09 Feb 2014 00:00:00 GMT
¿Podemos ser buenos sin Dios y sin la Iglesia?¿Podemos ser buenos sin Dios?, pregunta el apologeta católico Todd Aglialoro en su blog. Dice que sin duda hay no creyentes que son buenas gentes, pero hace notar que tener fe marca una grandísima diferencia. Y da cuatro poderosas razones.

1. Dios determina lo que es bueno. Por nosotros mismos, podríamos considerar bueno robar o matar, sería el caos. Solo Dios tiene autoridad para definir lo bueno.

2. Dios da una perspectiva eterna. Saber que lo que hagamos aquí determinará dónde pasaremos la eternidad, nos motiva a ser buenos, a diferencia de quien piensa que no hay Dios que le pida cuentas.

3. Dios nos da un verdadero humanismo. Todos amamos a nuestros seres queridos y ayudamos a los necesitados, pero los creyentes estamos dispuestos a hacer algo que muchos no creyentes consideran insensato e incluso repulsivo: amar a los enemigos; perdonar, hacer el bien a quien nos ha hecho un mal; defender la vida desde su concepción hasta su fin natural.

4. Dios da Su gracia. Todos pecamos, pero los creyentes contamos con la gracia de Dios para librarnos del pecado.

Concluye T.A. que necesitamos a Dios para ser verdaderamente buenos.

Y aprovechando que en este domingo conmemoramos que María y José llevaron a Jesús a presentar al Templo, es interesante constatar que el plan de Dios consideró que ellos tuvieran con Él no sólo una relación vertical, sino integrarse en una comunidad de creyentes y participar plenamente de sus preceptos y tradiciones.

Por ello, y dado que hay quien plantea que sólo necesita a Dios y no a la Iglesia, podemos llevar más allá la pregunta inicial y cuestionar: ¿Podemos ser buenos sin la Iglesia?

Y al igual que en el caso anterior, la respuesta es que para ser verdadera y plenamente buenos, necesitamos a la Iglesia. Consideremos estas cuatro razones:

1. La Iglesia nos ayuda a interpretar la voluntad de Dios y aplicarla en nuestra vida cotidiana. Conocemos a Dios a través de la Biblia, pero la Biblia se presta para muchas interpretaciones, incluso hay quien se atreve a citarla para avalar hacer algo malo.

Para entenderla correctamente y aprovecharla para bien propio y de los demás, necesitamos a la Iglesia, fundada por Cristo y conducida por el Espíritu Santo.

2. La Iglesia nos integra a la gran familia de Dios y nos llama a edificar y a habitar, ya desde ahora, el Reino de los Cielos. Nos anima a ser buenos, a rezar, a imitar a Cristo, a aprovechar los ejemplos y enseñanzas de creyentes sabios y santos de todos los tiempos. En un mundo en el que lo bueno se presenta como malo y viceversa, la Iglesia es un referente indispensable para no perder la brújula.

3. En la Iglesia aprendemos a pedir perdón y a perdonar; a amar como Cristo nos ama; a hacer el bien sin mirar a quién. Pertenecer a la Iglesia es pertenecer a la institución que más ayuda humanitaria da en todo el mundo, sin distinción de credos, razas, situación económica, política o social.

4. La Iglesia nos da a través de los Sacramentos, la gracia divina indispensable para poder cumplir lo que pidió Jesús (ver Lc 6,35; Mt5,48), y ser no solo ser buenos, sino santos.


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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=49&a=4961Sun, 02 Feb 2014 00:00:00 GMT
PendientesMientras compraba un café en un puesto en un parque, una amiga oyó que alguien pagó un capuchino y un ‘café pendiente’, y vio que la cajera pegó una estrellita de imán en un pizarrón blanco que tenía un letrero: ‘CAFÉS PENDIENTES Invítale un café a quien lo necesita’.

Intrigada preguntó qué significaba aquello, y le explicaron que había clientes que al comprarse un café, dejaban otro pagado para que alguien que no tu