Desde la Fe - Canal RSS - Lo que todo católico debe saber - Visita del Papa a Méxicohttp://www.desdelafe.mx/apps/article/?z=47Semana Santa en el Año de la FeEl Año de la Fe fue convocado por el Papa Benedicto XVI para animarnos a consolidar, celebrar y compartir nuestra fe católica. Tenemos una oportunidad para responder a este llamado, viviendo la Semana Santa no sólo para ‘cargar’ nuestras propias ‘baterías espirituales’, sino para ayudar a que otros regresen o se acerquen más a Dios.

A la Semana Santa se le llamaba en un principio “La Gran Semana”. Ahora se le llama Semana Santa o Semana Mayor, y a sus días se les dice días santos. Esta semana comienza con el Domingo de Ramos y termina con el Domingo de Pascua. 

Domingo de Ramos o Domingo de la Pasión
Con el Domingo de Ramos o Domingo de la Pasión se da inicio a la Semana Santa. La celebración consta de dos partes: 

1. Se conmemora la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén.
Jesús entró en Jerusalén, como rey, pero montado en un burrito, lo cual muestra que no vino a dominar por la fuerza, sino a mostrarnos el camino de la humildad. 

¿Cómo lo conmemoramos?
Antes de la Misa, los fieles se reúnen en algún lugar fuera del templo, donde se proclama el Evangelio que narra la entrada de Jesús en Jerusalén y después realizan la “procesión de las palmas”, en la que, a semejanza de quienes cortaron palmas y aclamaron a Jesús como rey, los fieles van agitando palmas y cantando alabanzas al Señor.
Al finalizar la celebración, la gente se lleva las palmas a su casa. En este sentido, cabe hacer una aclaración: muchas personas acostumbran colocar las palmas benditas detrás de la puerta como amuletos, las utilizan con fines curativos o para mantener alejados a los malos espíritus o a los rateros, lo cual es una superstición. El verdadero sentido de las palmas en nuestro hogar es tener presente que Jesús es nuestro rey y que debemos siempre darle la bienvenida en nuestro hogar.

Una propuesta para ti:
Busca en la página web del Arzobispado de Buenos Aires (bit.ly/WfRixQ) alguna de las homilías que pronunció el entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio, en Domingo de Ramos, léela y compártela con alguien que no acudió a Misa.

2. Se recuerda la Pasión del Señor.

¿Cómo lo conmemoramos?
Se proclama completo el texto bíblico que narra la Pasión del Señor. Como estamos en el ciclo C, que corresponde a san Lucas, es éste el Evangelio que se proclamará.

Una propuesta para ti:
En casa relee en tu Biblia o en tu Misalito el texto bíblico de la Pasión, y comparte con alguien lo que más te llame la atención.


Lunes, Martes y Miércoles santos

Cuando se habla de Semana Santa por lo general se piensa en el llamado ‘Triduo Pascual’ (Jueves, Viernes y Domingo de Pascua, que comienza a celebrarse el sábado por la tarde). Pero la llamada Semana Mayor también abarca al Lunes, Martes y Miércoles. Estos tres días nos dan la oportunidad de disponer nuestro espíritu para vivir la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo con verdadera fe y recogimiento. 

Una propuesta para ti:
Lunes
-Abre un espacio para estar en silencio, lee la Biblia, por ejemplo el libro de los Salmos.
-Ora ante el Santísimo. Invita a alguien a rezar un Rosario para pedir que esta Semana Santa dé mucho fruto.

Martes
-Recuerda que el Papa Benedicto XVI y ahora el Papa Francisco insisten mucho en que la fe debe estar aterrizada en obras. Aprovecha este día para hacer algo concreto a favor de los más necesitados. Invita a una persona alejada o no creyente a acompañarte, tal vez a ir a ayudar a un asilo, realizar algún acopio de víveres, visitar algún enfermo o ancianito que no tiene a nadie. Como pide el Papa Francisco: llevar alegría, hacer el bien.

Miércoles
Aprovecha este día para acercarte al sacramento de la Reconciliación y experimentar el gran amor misericordioso del Padre bueno y compasivo que te espera para perdonar todos tus pecados. En muchas parroquias se lleva a cabo una liturgia penitencial en la que los fieles tienen oportunidad de confesarse, reconciliándose así con Dios.

Guía práctica para una buena confesión
Antes de confesarte debes hacer un pequeño examen de conciencia. Para ello puedes preguntarte lo siguiente: 
1. ¿Cómo va tu relación con Dios? ¿Realmente ocupa el primer lugar en tu vida? ¿Procuras cumplir en todo Su voluntad? 
2. ¿Cómo es tu relación con las personas que te rodean? ¿amas?, ¿perdonas?, ¿ayudas?, ¿te compadeces de los más necesitados? 
3. Examínate a ti mismo con relación a los pecados capitales, a los diez mandamientos, a las bienaventuranzas. Pídele a Dios la gracia de verte como Él te ve, para que al descubrir tus miserias no te desanimes ni olvides que Dios te ama y está siempre dispuesto a perdonarte.

Jueves Santo
(Misa Crismal y Misa de la Cena del Señor)

Misa Crismal
Por la mañana, el obispo de cada diócesis se reúne en la Catedral en una Misa solemne con sus sacerdotes, que en dicha celebración renuevan los votos que hicieron en su ordenación presbiteral. También se consagran los santos óleos que serán usados durante todo el año en los sacramentos del Bautismo, Confirmación, Orden Sacerdotal y Unción de los Enfermos.

Una propuesta para ti:
Acompaña a tu sacerdote a la Misa en Catedral; si no puedes, invita a tu familia o amistades a rezar un Rosario para pedir por la santificación de todos los sacerdotes.

Misa de la Cena del Señor
Recordamos… 
1. Que Jesús instituyó la Eucaristía
2. Que Jesús instituyó el sacerdocio.
3. Que Jesús nos invita al amor y al servicio.

¿Cómo lo conmemoramos?
Por la tarde, se celebra una Misa en la cual la Liturgia de la Palabra está dedicada a narrar el origen de la Eucaristía y el momento en que Jesús la instituyó y le dio a Sus apóstoles el poder y el mandato de celebrar la Eucaristía.

Una propuesta para ti:
Lee en el Catecismo de la Iglesia Católica lo relativo a la Eucaristía.

Durante la celebración, se realiza el ritual del “Lavatorio de los pies”: el celebrante toma una toalla y una bandeja con agua y lava los pies a doce “apóstoles”, reviviendo el mismo gesto de amor y servicio que Jesús tuvo con sus discípulos en la Última Cena. 

Una propuesta para ti:
Reflexiona en lo que significa lavar los pies a otros. Considera qué significa esto en tu vida, qué pide Dios de ti. Cuando era Cardenal, el Papa Francisco acostumbraba celebrar esta Misa en algún asilo de enfermos de Sida, o niños con cáncer, o drogadictos en rehabilitación, les lavaba y besaba los pies. Pregúntate: ¿a quién quiere el Señor que laves y beses sus pies?

Después de esta Misa se desnuda el altar, se retira del Sagrario el Copón con Hostias Consagradas y se le traslada al ‘monumento’, un altar bellamente adornado.

Una propuesta para ti:
Quédate un momento contemplando cómo se ve el altar desnudo, el Sagrario vacío. Y ora por todos los hermanos que así lo ven diario porque viven en países donde se persigue la religión, o donde, por carestía de sacerdotes, no tienen quién les celebre la Eucaristía. Y ora por ellos.

El Cuerpo de Cristo, reservado en el Copón, es expuesto para la adoración de los fieles en diversos conventos, capillas y parroquias.

Muchos fieles realizan la llamada  “Visita de las siete casas”, que consiste en visitar el monumento en siete iglesias o conventos. 

Una propuesta para ti:
Si puedes ir a la ‘Visita de las siete casas’ no lo hagas como turista, sino como peregrino, deteniéndote a orar en cada una. Considera lo que sintió Jesús mientras era llevado de un sitio a otro aquella noche, y acompáñalo, consuélalo.
Invita a alguna persona a hacer contigo este recorrido.

Viernes Santo
En este día todos los cristianos recordamos con una fe profunda el gran gesto de amor que Jesús nos ofrece al dar su vida por nosotros. 

Este día nos unimos a Cristo que muere por nosotros en la Cruz. 
Es día de oración, reflexión y transformación. 
Es día de ayuno y abstinencia. 
Es el único día del año en que no se celebra Misa porque la Iglesia está de luto. 
El Viernes Santo los altares de las iglesias están desnudos, es decir, sin manteles, sin flores, e incluso no se tocan las campanas; en su lugar la Iglesia hace uso de un instrumento de madera para acompañar las procesiones o hacer el llamado a las celebraciones.

El viacrucis 
En la mañana se suele realizar un viacrucis, que consiste en recorrer catorce puntos o estaciones en las que se recuerda lo que fue viviendo Jesús en el camino hacia el Calvario. 

Una propuesta para ti:
Ofrécete a cargar la cruz, pero no sólo en el viacrucis. Ayuda a alguien a cargar con su cruz: de soledad, de enfermedad, de ancianidad; alivia el sufrimiento de alguien a tu alrededor. Descubre en él a Cristo sufriente y sé su Cireneo.

Las siete palabras 
La predicación de las siete palabras se realiza generalmente entre las 12 del día y las 3 de la tarde, la hora de la crucifixión y muerte de Cristo; estas palabras están inspiradas en los Santos Evangelios. 1ª Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen (Lc 23, 24). 2ª En verdad te digo: ‘Hoy estarás conmigo en el paraíso’ (Lc 23, 43). 3ª Hijo, he ahí a tu Madre; Madre, he ahí a tu hijo (Jn 19,26). 4ª ¡Dios mío! ¡Dios mío! ¿Por qué me has abandonado? (Mt 27,46). 5ª Tengo sed (Jn 19,30). 6ª Todo está consumado (Jn 19, 30). 7ª Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu (Lc 23, 46).

Una propuesta para ti:
Invita a alguna persona alejada o no creyente a leer y comentar contigo las Siete Palabras.

Liturgia de la Pasión del Señor
Suele celebrarse por la tarde. Inicia en silencio, cuando entra el celebrante y se postra en tierra, como gesto elocuente que expresa la adoración y gratitud de la Iglesia ante el Señor que dio Su vida por nosotros.
Se proclama el relato de la Pasión del Señor en el Evangelio según san Juan.
Se hace una Oración Universal especial, dando tiempo a que los fieles oren en silencio por cada petición.
Se venera la cruz, desde la cual Cristo nos salvó.
Se recibe la Comunión.

Una propuesta para ti:
Recuerda que es día de ayuno (sólo una comida al día con algo ligero por la mañana y por la noche) y día de abstinencia. Resiste la tentación de comprar y comer antojitos a la salida del templo. Da testimonio. Comparte con los necesitados lo que hubieras podido comer o gastar en comida en este día.

Procesión del silencio
Por la noche suele haber una procesión en la que se lleva el ‘santo entierro’, una imagen de Jesús muerto, y una imagen de la Madre Dolorosa. La gente va en silencio, llevando velas encendidas.

Una propuesta para ti:
Invita a una persona no creyente a acompañarte a esa procesión. 
Recuerda que hoy inicia la novena de la Divina Misericordia que el Señor pidió a santa Faustina rezar. Rézala en familia.

Sábado Santo

Se le solía llamar ‘Sábado de Gloria’, pero era un error porque la ‘Gloria’ del Señor se celebra una vez que ha oscurecido, es decir, en las primeras vísperas del domingo.
No es un día para festejar y menos para desperdiciar agua arrojándosela a desprevenidos transeúntes. Es un día de luto que conmemora cuando el Señor estuvo en el sepulcro, cuando entró a lo más negro de nuestra realidad humana, cuando, como decimos en el Credo, ‘descendió a los infiernos’ para rescatarnos del mal y del pecado.

¿Cómo se conmemora? 
No hay ninguna propuesta oficial por parte de la Iglesia. En alguna parroquias se suele reunir la gente en la mañana a rezar la Liturgia de las Horas, y leer los bellos textos que ofrece el Oficio de Lectura para este día.
En conventos y capillas también suele haber charlas, retiros de media mañana para reflexionar acerca de la muerte y la resurrección.
En otras partes los feligreses se ofrecen a ayudarle al párroco a limpiar y preparar la iglesia para la gran celebración que habrá en la noche.

Una propuesta para ti:
1. Reza el Rosario en familia o con tu comunidad parroquial, para pedir por todas aquellas personas que están pasando por realidades de muerte: enfermedad, sufrimiento, pérdida de seres queridos, etc. para que pongan su esperanza en la Resurrección de Cristo.
2. Lee y comparte con la familia o los amigos lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica sobre la Resurrección (números 988 a 1004).
3. Invita a otros a ver contigo alguna de las películas que narran la Pasión de Cristo.

Vigilia Pascual

Es la más importante celebración de todo el año. Más que Navidad, porque de nada hubiera servido que Jesús hubiera nacido en este mundo si hubiera muerto. Lo que le da sentido a Su venida y a todo lo que dijo e hizo por nosotros, fue que resucitó. Por eso, esta fiesta es la más grande y gozosa y está dedicada como ninguna otra a celebrar el paso de la muerte a la vida.

¿Cómo se conmemora?
Consta de cuatro partes:
1. Lucernario
Se enciende un fuego, se bendice; se enciende el cirio pascual con él; se le añaden al cirio símbolos que representan a Cristo. Se apagan todas las luces del templo, para que la gente pueda sentir lo que es estar sumida en la oscuridad, una realidad semejante a la del pecado, que es tiniebla que nos envuelve y nos impide ver a los demás, darnos cuenta de dónde estamos, etc. Entonces entra el celebrante con el cirio encendido, y canta: ‘¡Cristo, Luz del mundo!’ y todos responden: ‘¡Demos gracias a Dios!’. Esto se repite tres veces conforme el celebrante avanza hasta llegar al pie del altar. Es maravilloso ver cómo la sola llamita del cirio es capaz de romper la oscuridad. Y luego cómo su luz se comunica, para que todos enciendan sus cirios, y pronto la iglesia entera resplandece con la luz de Cristo: se ha roto la tiniebla, ha vencido la oscuridad. Se proclama entonces el Pregón pascual, canto antiquísimo que expresa el gozo por esta noche dichosa en la que la muerte quedó derrotada.
2. Liturgia de la Palabra
Como niños que se sientan en el regazo de la abuela para que ella les cuente las historias de la familia, así la Iglesia nos acoge y nos va narrando la historia de nuestra salvación: siete textos del Antiguo Testamento al final de los cuales se canta el Gloria, se encienden las luces y echan al vuelo las campanas, porque viene ahora la proclamación de los textos bíblicos que muestran que en Jesús se cumplieron las promesas que Dios hizo a los antiguos, de enviarles un Mesías, un Salvador. Se lee la Carta de san Pablo a los Romanos, y luego se canta el Aleluya (que al igual que el Gloria no se había entonado en toda la Cuaresma) para anunciar, como con fanfarrias, el Evangelio que narra el momento misterioso, asombroso, feliz, en el que las mujeres fueron al sepulcro de Jesús y lo encontraron vacío, los ángeles les preguntaron por qué buscaban entre los muertos al que vive, les recordaron lo que Él había dicho y las enviaron a anunciar que estaba Vivo.
3. Liturgia Bautismal
Suele haber Bautismos de adultos o niños, y/o se nos da oportunidad de renovar las promesas y renuncias a Satanás, que papás y padrinos hicieron por nosotros en nuestro Bautismo.
4. Liturgia de la Eucaristía
Recibimos en Comunión al Resucitado, a Aquel que es capaz de derrotar toda tiniebla; Aquel que nos conoce desde siempre y aún así nos ama; Aquel que calmó tempestades, curó enfermos, devolvió la vida a los ciegos, y hoy tiene Su mirada puesta en ti porque quiere ayudarte a superar todo aquello que pueda impedir o atrasar, que pases la eternidad con Él.

Una propuesta para ti:
1. Compra dos cirios, uno para ti y otro para regalárselo a alguien que no pudo comprarlo.
2. Invita a alguien, tal vez una persona que se ha alejado de su fe, a ir contigo y tu familia a la Vigilia Pascual.

Domingo de Pascua

A partir de ahora comienza la llamada ‘Octava de Pascua’, porque la Pascua es una fiesta tan grande que no cabe un solo día para contenerla, así que se celebra durante ocho días (una ‘octava’) como si fuera domingo. 
Esta octava forma parte del Tiempo Pascual, cincuenta días en los que celebramos el gozo de la Resurrección del Señor.

Una propuesta para ti:
Aunque hayas asistido a la Vigilia Pascual, asiste también a Misa este domingo, porque las lecturas que se proclaman son distintas. Invita a tu familia a acompañarte.
Lee y comparte la homilía del Papa Francisco con motivo de la Pascua (la encuentras en www.vatican.va)
Así como en Navidad suele haber un menú especial, idea algo especial para comer o cenar con tu familia y amigos el Domingo de Pascua.
Así como se decora la casa en Navidad, se puede decorar en Pascua, por ejemplo, con flores y velas blancas.
Los niños de la familia pueden decorar cascarones de huevo vacíos, y los jóvenes y adultos pueden copiar en papelitos, las frase bíblicas que más les gustan (por ej: Sal 118,1; Rom 5,8; 1Jn 3,1; 4,16;  2Cor 4,14; 1Pe 1,3; ). Se introduce un papelito en cada cascarón decorado y éstos se ponen como centro de la mesa en donde se reunirán a comer o cenar. Luego se sortea y reparten y cada un lee el papelito que le tocó y se lleva su huevito de Pascua de regalo.

Quienes elaboramos Desde la Fe deseamos para ti y los tuyos una Pascua ¡llena de bendiciones!




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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=47&a=4107Sun, 24 Mar 2013 00:00:00 GMT
Dos indicios de la Resurrección¿Qué fue lo que vio Juan?

De acuerdo con las Sagradas Escrituras, el Apóstol Juan fue el primero en creer en la resurrección de Jesús. Dice el Evangelio de San Juan 20,8 que tras entrar al sepulcro, después de Pedro, en aquel octavo día que pasó a ser el primer domingo de la historia, Juan “vio y creyó”.

Don Antonio Persili, un anciano párroco de Tivoli (Italia) cuenta que desde que era seminarista estuvo obsesionado por saber qué fue lo que vio Juan para haber creído. Insatisfecho por las explicaciones tradicionales, Persili se esforzó durante décadas en buscar si Juan había dado explicaciones sobre lo que realmente había allí dentro. Fue en 1988 cuando el sacerdote se decidió a explicar en un libro los resultados de aquella exhaustiva investigación. El título de su obra fue: Sobre las huellas de Cristo resucitado, con Pedro y Juan como testigos oculares.

Una investigación documentada

La investigación está seriamente documentada por el sacerdote, que demuestra un excelente manejo del griego del Nuevo Testamento y un profundo conocimiento de las técnicas, usos y costumbres funerarias del antiguo Israel.
Siguiendo la reconstrucción de Persili -atenta a los textos y a las fuentes-, diremos que la preparación del cuerpo fue cuidadosa y completa, y no apresurada y provisional como normalmente se piensa. 

El cuerpo de Jesús fue preparado para la sepultura del siguiente modo:

1. Primero fue envuelto en una gran tela (la sindón) con la doble finalidad de no tocar el cadáver con las manos desnudas y de respetar el precepto de que no se perdiera la sangre de quien había muerto a causa de las heridas sufridas en su cuerpo. 
2. De ahí se pasó a la segunda operación de volver a atar el cuerpo con cintas (othónia) derramando al mismo tiempo, por dentro y por fuera, perfumes. En la operación de envolver y atar se utilizaron dos “sudarios”: el primero en el interior de la sábana, con el objetivo de sujetar la barbilla; y el segundo en el exterior, para completar la operación. Todo esto se llevó a cabo fuera del sepulcro sobre la piedra de unción que formaba parte del complejo sepulcral perteneciente a José de Arimatea.
3. Completas las operaciones, el cuerpo fue llevado al interior y depositado sobre un banco excavado en la roca. Después fue rodada una piedra gigante a la entrada del sepulcro.

Primer indicio

La primera corrección que hace Persili, es que eran cintas las que cubrían el cuerpo de Jesús hasta el cuello y no lienzos, como se afirma erróneamente, producto de una mala traducción. Asimismo, Juan encuentra estas cintas no “caídas”, sino “extendidas”.

De aquí saca el sacerdote su conclusión: “El significado que Juan quiere dar a este verbo es resaltar que antes las cintas estaban en una posición resaltada (“como un mar agitado”) porque en su interior se encontraba el cuerpo; en cambio, después de la resurrección, las cintas estaban extendidas (“como un mar en calma”), aunque estaban situadas en el mismo lugar que cuando contenían el cadáver de Jesús.

Cintas sin romper ni desatar

“Las cintas estaban intactas, sin romper ni desatar (…)  y constituyen el primer indicio de la Resurrección, pues, de hecho, era totalmente imposible que el cuerpo de Jesús hubiera salido de la cinta por una simple reanimación, o que el cuerpo hubiera sido acarreado, por amigos o enemigos, sin desatar las cintas o sin romperlas de algún modo”.

Segundo indicio 

Pero en el sepulcro existía un indicio más extraordinario, que Pedro tuvo la suerte de ver primero: la posición del sudario que se encontraba en el exterior sobre la cabeza de Jesús. Recordemos que los sudarios eran pedazos de tela, un pañuelo (mucho más grande que los actuales) utilizado para limpiar el sudor.

Persili asegura que la mala traducción del versículo 7 del capítulo 20 del Evangelio de Juan, ha destruido este indicio que el evangelista había recogido con tanto cuidado. El sacerdote biblista hace una propuesta inédita que, si se tratara de una traducción exacta, se arrojaría luz de modo aceptable y definitivo sobre el sentido de este misteriosos “vio y creyó”.

Posición única

El sacerdote asegura que el sudario, el gran pañuelo que envolvía la cabeza de Jesús, al contrario que las cintas, estaba envuelto en una posición ÚNICA, irrepetible, en una posición sobresaliente, y no “enrollado a parte, en su sitio”, como señala la traducción oficial: “De esta manera, la posición del sudario aparece como ÚNICA por excelencia a la vista de Pedro y Juan, pues es un desafío a la ley de la gravedad”.

Para entenderlo mejor, es preciso recordar que “Jesús no sólo no salió del sepulcro (el desplazamiento de la piedra de la entrada fue tan solo un signo), sino que tampoco salió de las telas, de su interior. Jesús entró directamente a la dimensión de la eternidad. El suyo no fue un traslado de un lugar a otro, sino el paso misterioso de un estado a otro, del tiempo a la eternidad”.

¿Qué ocurrió?

Desaparecido el cuerpo, las telas que lo habían envuelto, mucho más pesadas, se dejaron caer sobre la sábana que cubrían, y adoptaron esa posición “extendida” a la que nos hemos referido. El sudario para la cabeza, mucho más ligero y pequeño, y por así decirlo “almidonado” por el desecado de los aromas líquidos, quedó, por el contrario (respecto a las cintas) “envuelto”, como cuando ceñía la cabeza del difunto, apareciendo así ante los apóstoles en una posición singular.

(Juan 20, 5-7) Traducción original

“Juan se inclinó y vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve las vendas en el suelo, y el sudario que cubrió su cabeza no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte”.

(Juan 20, 5-7) Traducción Antonio Persili

“Juan, inclinándose, advirtió que las cintas estaban extendidas, pero no entró. Llegó entretanto Simón Pedro que lo seguía y entró en el sepulcro y contempló las cintas extendidas y el sudario, que había estado sobre su cabeza, no extendido con las cintas, sino, por el contrario, envuelto en una posición ÚNICA”.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=47&a=2909Domingo 08 de abril del 2012 12:30 hrs.
Ficha 13: ¿Quién es Benedicto XVI? Parte VCustodio de la fe

En 1981 el cardenal Joseph Ratzinger aceptó una nueva misión que el Santo Padre Juan Pablo II le confiaba: ser Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Presidente de la Pontificia Comisión Bíblica y Presidente de Comisión Teológica Internacional, con la misión de “promover la sana doctrina y la actividad apostólica de la Iglesia”.  Así, el 15 de febrero de 1982, Ratzinger renunció al gobierno pastoral de la Arquidiócesis de Munich y Freising y se trasladó a Roma. “He llevado mi equipaje a Roma –escribió en 1997– y desde hace ya varios años camino con mi carga por las calles de la Ciudad Eterna. Cuándo seré puesto en libertad, no lo sé, pero sé que también sirve que: Me he convertido en una bestia de carga y, precisamente así, estoy contigo”. 

Congregación para la Doctrina de la Fe

La Congregación para la Doctrina de la Fe, originalmente llamada Sagrada Congregación de la Romana y Universal Inquisición, fue fundada por Pablo III en 1542 para defender a la Iglesia de las herejías. En 1988, el beato Papa Juan Pablo II determinó que “la tarea propia de la Congregación para la Doctrina de la Fe es promover y tutelar la doctrina de la fe y la moral en todo el mundo católico”. 

Entrevistado sobre su responsabilidad al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el Cardenal Ratzinger comentaba: “Jamás habría aceptado prestar este servicio eclesial si mi cometido hubiera sido, ante todo, el de ejercer un control”. 

La Comisión para la elaboración del Catecismo

En 1985 el beato Papa Juan Pablo II convocó una asamblea extraordinaria del Sínodo de los Obispos con ocasión del vigésimo aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II para dar gracias, celebrar sus frutos espirituales y profundizar en sus enseñanzas. En esta asamblea, los Obispos expresaron el deseo de que fuese redactado un Catecismo de toda la doctrina católica, que sería el punto de referencia para los catecismos que se redacten en los diversos países. Entonces, el Papa instituyó en 1986 una Comisión para preparar el proyecto, presidida por el Cardenal Joseph Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. El Catecismo fue publicado en 1992.

El Catecismo, instrumento de apoyo a la fe

Al convocar un Año de la fe, que comenzará el 11 de octubre de 2012, en el cincuenta aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II y los veinte años de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica, el Papa Benedicto XVI ha invitado a toda la Iglesia a “una auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo” .

Con este fin, ha recordado que, “el Año de la fe deberá expresar un compromiso unánime para redescubrir y estudiar los contenidos fundamentales de la fe, sintetizados sistemática y orgánicamente en el Catecismo de la Iglesia Católica … Desde la Sagrada Escritura a los Padres de la Iglesia, de los Maestros de teología a los Santos de todos los siglos, el Catecismo ofrece una memoria permanente de los diferentes modos en que la Iglesia ha meditado sobre la fe y ha progresado en la doctrina, para dar certeza a los creyentes en su vida de fe” .

“En su misma estructura, el Catecismo de la Iglesia Católica presenta el desarrollo de la fe hasta abordar los grandes temas de la vida cotidiana. A través de sus páginas se descubre que todo lo que se presenta no es una teoría, sino el encuentro con una Persona que vive en la Iglesia”. “Así, pues, el Catecismo de la Iglesia Católica podrá ser en este Año un verdadero instrumento de apoyo a la fe” .

La convicción del Cardenal

Como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el Cardenal Joseph Ratzinger tuvo la oportunidad de conocer muy bien la realidad de la Iglesia y del mundo. Durante 23 años sostuvo numerosas reuniones con los Obispos de todo el planeta que llegaban a Roma para realizar la visita ad limina y participó en varias 

Asamblea Ordinarias y Extraordinaria del Sínodo de los Obispos, entre las que destacan las asambleas para Europa (1991), África (1994), América (1997), Asia (1998) y Oceanía (1998).

En base a esta profunda experiencia, vista a la luz de la Palabra de Dios, el Cardenal Ratzinger afirmaba: “Es tiempo de encontrar de nuevo el coraje del anticonformismo” . 

“Lo que necesita la Iglesia para responder en todo tiempo a las necesidades de la humanidad es la santidad” . “Lo supremo y más importante que puede hacer un sacerdote a favor del ser humano es ser lo que es: un creyente… si las personas sienten hallarse ante alguien que cree, que vive con Dios y desde Dios, nace también en ellas la esperanza” .

“La recta comprensión del seguimiento va asociada a la recta comprensión de la figura de Jesucristo… su amistad consiste en que Él nos da confianza, y el ámbito de la confianza es la verdad . “Para acercarme al Cristo integral… debo escuchar al Cristo de ayer tal y como se muestra en las fuentes, especialmente en las Sagradas Escrituras… Cristo… es el camino de la libertad para la humanidad… lo esencial del poder de Dios es amor… La resurrección es el comienzo de un presente que no termina… La Eucaristía es el presente del Resucitado… el creyente… donde hay Iglesia, donde hay presencia eucarística, encuentra hogar y patria” . “En la liturgia se ventilan cuestiones tan importantes como nuestra comprensión de Dios y del mundo, nuestra relación con Cristo, con la Iglesia y con nosotros mismos” .

Numerosos cargos y encomiendas

En 1998, el beato Papa Juan Pablo II aprobó la elección del cardenal Ratzinger como Vicedecano del Colegio cardenalicio, y en 2002 aprobó su elección como Decano. El Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe fue nombrado también Académico honorario de la Academia Pontificia de las Ciencias, miembro del Consejo de la Secretaria de Estado para las Relaciones con los Estados; de las Congregaciones para las Iglesias Orientales, para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, para los Obispos, para la Evangelización de los Pueblos, para la Educación Católica, para el Clero y para las Causas de los Santos; de los Consejos pontificios para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y para la Cultura; del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica; y de las Comisiones pontificias para América Latina, “Ecclesia Dei”, para la Interpretación auténtica del Código de Derecho Canónico y para la Revisión del Código de Derecho Canónico Oriental.

El Cardenal Ratzinger, escritor prolífico

El Cardenal Ratzinger supo combinar su arduo trabajo al servicio de toda la Iglesia con la investigación y la reflexión. Así pudo publicar valiosas obras, entre las que se encuentran: El rostro de Dios (1983), Teoría de los principios teológicos (1985), Fe cristiana y democracia pluralista (1985), Informe sobre la fe (1986), Libertad y liberación (1986), Iglesia, ecumenismo y política (1987), El camino pascual. 

“Ejercicios espirituales dados en el Vaticano en presencia de S.S. Juan Pablo II” (1990), Cooperadores de la verdad. “Reflexiones para cada día del año” (1991), La sal de la tierra (1996), Mi vida. (1997), De la mano de Cristo (1998), Un canto nuevo para el Señor (1999), Verdad, valores, poder (2000), El espíritu de la liturgia (2001), Dios y el mundo (2002), Dios está cerca de nosotros (2003), Convocados en el camino de la fe (2004), Caminos de Jesucristo (2005), Fe, verdad y tolerancia (2005), donde afirma: “No existe una fe desnuda… Desde el mismo momento en que la fe le dice al hombre quién es él y cómo ha de comenzar a ser humano, la fe crea cultura, es cultura” .
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=47&a=2811Domingo 25 de marzo de 2012 12:30 hrs.
Ficha 12: ¿Quién es Benedicto XVI? parte IVEl concilio y la cátedra
El 11 de octubre de 1962, la Iglesia iniciaba una etapa muy importante en su peregrinar hacia la Casa del Padre: el beato Papa Juan XXIII inauguraba con gran esperanza el Concilio Vaticano II. El padre Ratzinger, había sido invitado por el cardenal Frings, arzobispo de Colonia, a acompañarle al Concilio, luego de que escuchó una conferencia del joven teólogo sobre las líneas que a su parecer debía seguir el Vaticano II. El mismo cardenal, que era Miembro de la Comisión Central, consiguió que al final de la primera sesión, Ratzinger fuera nombrado perito teólogo del Concilio. Con este carácter presentó un esquema para los debates sobre el tema de la Revelación.
Por esos años, el padre Joseph recibió varias invitaciones como catedrático: de teología dogmática en Münster; de teología fundamental en la Universidad de Tubinga, y más tarde en la Universidad de Ratisbona. También fue llamado a formar parte de la Pontificia Comisión Teológica Internacional, donde comenzó una amistad de toda la vida con Hans Urs von Balthasar y Henri de Lubac, con quienes fundó la revista Communio, que tenía por objetivo ofrecer reflexiones teológicas y culturales.

Sucesor de los Apóstoles
Ya en Ratisbona, Joseph vivía en compañía de su hermana María. “Me gustaba mi trabajo docente y de investigación”, comentará años después al periodista Vittorio Messori. Sin embargo, un día de 1977, cuando contaba con casi 50 años de edad, el Nuncio Apostólico le entregó una carta que contenía su nombramiento como Arzobispo de Munich y de Frisinga. “Fue para mí una decisión inmensamente difícil”, recordará. Pero, tras consultar a su confesor, aceptó. “Las semanas previas a mi consagración fueron muy difíciles –escribe– Interiormente yo seguía teniendo muchas dudas y, además de eso, tenía ante mí un cúmulo de trabajo pendiente, así que llegué casi exhausto al día de la consagración”. Sin embargo, vivió intensamente ese momento: “Aquel fue un día extraordinariamente bello. Era un radiante día del comienzo del verano, en la vigilia de Pentecostés de 1977… La catedral de Munich… estaba magníficamente adornada… Experimenté la realidad del Sacramento… muchas personas… saludaban al obispo, que lleva el misterio de Cristo”.

Escudo episcopal
En su escudo episcopal puso la imagen de un moro coronado, que por tradición aparece en el blasón de los obispos de Frisinga. “Para mí es la expresión de la universalidad de la Iglesia”, comenta Ratzinger, quien eligió dos símbolos más: la concha y el oso de Corbiniano. “La concha… signo de nuestro ser peregrinos… me recordaba la leyenda según la cual san Agustín, que se estrujaba el cerebro en torno al misterio de la Trinidad, vio en la playa un niño jugando con una concha, con la que tomaba el agua del mar y trataba de meterla en un pequeño hoyo. Se le habría dicho lo siguiente: tan difícil es que pueda meterse toda el agua del mar en este pozo como que tu razón pueda entender el misterio de Dios… De la leyenda de Corbiniano, fundador de la diócesis de Frisinga, he tomado la imagen del oso. Un oso –cuenta esta historia– había despedazado el caballo del santo en su viaje a Roma. Corbiniano lo regañó severamente… y como castigo, le cargó el fardo que hasta entonces había llevado el caballo… “Como lema espiritual escogí dos palabras de la epístola de san Juan: ‘colaborador de la verdad’, ante todo porque me parecía que podían representar bien la continuidad entre mi tarea anterior y el nuevo cargo; porque, con todas las diferencias que se quieran, se trataba y se trata siempre de lo mismo: seguir la verdad, ponerse a su servicio”.

Cardenal
Con esta convicción, el Arzobispo Ratzinger comenzó su labor como Sucesor de los Apóstoles. Un mes después, el Papa Paulo VI le hizo Cardenal. Con este título participó en 1978 en dos cónclaves: en el que fue electo Sumo Pontífice el cardenal Albino Luciani, quien tomó por nombre Juan Pablo I; y, tras la repentina muerte de éste, en el que fue elegido el cardenal Karol Wojtyla, quien se convirtió en el gran Papa Juan Pablo II.CONTINUARÁ…

Cortesía de Ángelus, El Mensajero

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=47&a=2771Domingo, 12 de marzo de 2012
Ficha 10: ¿Quién es Benedicto XVI? parte IIEn junio de 1945, el joven seminarista Joseph Ratzinger fue liberado del campo de prisioneros de guerra. Trepado en un camión de leche, llegó junto con otro compañero a Traustein. Al entrar en casa, encontró a su padre, que se puso “fuera de sí de la alegría”. Luego llegaron de la iglesia su madre y su hermana, que se pusieron felices de reencontrarlo sano y salvo. “Nunca en mi vida he comido una comida con tanto gusto como el almuerzo que preparó mi madre aquella vez con productos del huerto”.
No obstante, la alegría de los Ratzinger no estaba completa, ya que no habían tenido noticias sobre el hermano George, quien finalmente apareció en julio. “Los meses siguientes, en los que gustamos de la reencontrada libertad... pertenecen a los más bellos recuerdos de mi vida”, recuerda el Papa.
Poco a poco, los seminaristas se dieron a la tarea de reconstruir su seminario, que había sido utilizado durante la guerra como hospital militar, y pudieron retomar su proceso de formación. “La esperanza… renacía aun en medio de las destrucciones”.

El seminario de Frisinga

Agradecidos con Dios por haber salido de los años difíciles de la guerra, los seminaristas se esforzaban por “recuperar el tiempo perdido y servir a Cristo en su Iglesia por un tiempo nuevo y mejor, por una Alemania mejor, por un mundo mejor –escribe Ratzinger– Ninguno dudaba que la Iglesia era el lugar de nuestras esperanzas. Nosotros teníamos la prueba: las puertas del infierno no prevalecerán sobre ella. Sabíamosqué cosa eran las puertas del infierno y podíamos ver también con nuestros ojos que la casa construida sobre la roca se había mantenido firme”.

La Teología en Munich

Al concluir los estudios de filosofía, el joven Joseph solicitó a su Obispo permiso para estudiar la Teología en Munich, con el deseo de profundizar en el debate cultural del momento, y luego dedicarse por completo a la teología científica. “Muchos de los edificios universitarios eran todavía montones de escombros… Dada la falta de espacio se dormía en literas… También era escaza la alimentación”. A pesar de las dificultades, Ratzinger, aprendió “a comprender el Nuevo Testamento como alma de toda la teología… la liturgia como el fundamento de la vida” y el dogma “como la fuente vital que… posibilitaba nuevos conocimientos”.
Acercándose el final de sus estudios teológicos y la fecha de su ordenación sacerdotal, Joseph recibió la noticia de que su tesis Pueblo y casa de Dios en la doctrina de la Iglesia de San Agustín, había sido premiada, con lo que se le abrían las puertas para hacer el doctorado.

La ordenación sacerdotal

El 29 de junio de 1951Joseph Ratzinger fue ordenado sacerdote junto con su hermano George. “En el momento en que el anciano Arzobispo impuso las manos sobre mí –comenta– un pajarito, tal vez una alondra, se elevó del altar mayor de la catedral y entonó un breve canto gozoso; para mí fue como si una voz de lo alto me dijese: “Así vas bien, vas por el camino adecuado”.
Luego de la ordenación sacerdotal y la gran experiencia de su primera Misa en la iglesia parroquial de San Osvaldo, el padre Ratzinger fue designado como coadjutor a la Parroquia de la Sangre Preciosísima en Munich, donde, bajo la autoridad de un ejemplar Párroco, impartía clases de religión, confesaba, celebraba la Santa Misa y los demás sacramentos, además de realizar una intensa labor pastoral con los jóvenes.Continuará…

Cortesía de Ángelus, El Mensajero

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=47&a=2733Sun, 04 Mar 2012 00:00:00 GMT
Lista la silla del Papa Labrada al estilo renacentista, en madera de caoba con incrustaciones de olmo y rematada con lámina de oro, es la silla que utilizará el Santo Padre en la Misa multitudinaria que celebrará el 25 de marzo en el Parque Bicentenario.La obra fue realizada por el artesano leonés  J. Cruz González, quien declaró que se trata del premio más grande que han recibido él y su familia.La silla tiene grabados dos leones, símbolo de la ciudad de León, un pergamino con el nombre Benedicto XVI y lleva el escudo del  Vaticano.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=47&a=2731Domingo, 04 de marzo 2012 12:30 hrs
Rezarán en reclusorios por la visita del PapaLa Pastoral Penitenciaria de la CEM implementará una campaña nacional para que los presos recen por el éxito de la visita del Papa Benedicto XVI y la paz en el país. “Vamos a pedir a los presos que estén presentes espiritualmente en las celebraciones religiosas del Papa, sobre todo en estos momentos tan terribles que se están viviendo en los reclusorios”, dijo el director nacional de la Pastoral, Dr. Pedro Arellano.Para la campaña se repartirán a los internos estampas con la imagen del Santo Padre y una oración en el reverso.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=47&a=2729Domingo, 04 de marzo de 2012 12:30 hrs
Toque mexicano en el altar del PapaEl altar que usará el Papa Benedicto XVI durante la Eucaristía en el Parque Bicentenario, al pie del Cerro del Cubilete, tendrá un toque del barroco mexicano, que le dará el artesano tapatío Jesús Guerrero Santos, responsable de confeccionar el atril para el misal, la portada del evangeliario, el ostensorio de la hostia y las vinajeras para la consagración.Guerrero y su equipo de artesanos también elaboraran un escudo del Vaticano que estará ubicado a las espaldas del Papa Benedicto XVI mientras celebre la Misa.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=47&a=2728Domingo, 04 de marzo de 2012 12:30 hrs
Ficha 6: ¿Qué es la infalibilidad del Papa?¿Qué significa infalibilidad?

Viene de la palabra infalible que se refiere a algo “seguro”, “cierto” o “indefectible”, y cuando se habla particularmente de la infalibilidad papal, se hace referencia al carisma por el cual el Santo Padre permanece libre de error alguno. El propósito de la infalibilidad es mantener y guiar a la Iglesia en la verdad y sin errores en lo que se refiere a la fe y a la moral, y esto se logra gracias a la asistencia sobrenatural del Espíritu Santo.

¿Quién asegura esta infalibilidad?

Jesucristo mismo. Como sabemos, la fe católica está fundamentada en la revelación divina, la cual llegó a su plenitud en Jesucristo. Esta revelación no cambia, pero es necesario interpretarla de forma correcta al enfrentarse a nuevas circunstancias y retos en cada época. Por esta razón, Jesucristo instituyó una Iglesia con una guía visible, el Papa, a quién le ha encomendado la misión de proclamar la verdad guiado por el Espíritu Santo con el carisma de la infalibilidad, es decir, un don para el bien de todos los creyentes, para que tengan siempre un faro seguro de verdad y lleguen a la salvación.

¿Tiene fundamento bíblico?

La infalibilidad del Papa se fundamenta en las promesas divinas de Nuestro Señor Jesucristo: “Yo he rogado por ti para que tu fe no falle; y cuando hayas regresado fortalece a tus hermanos” (Lucas 22,32), y “Yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos, y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos” (Mateo 16:18-19)

¿Sólo el Papa es infalible?

El Papa, como cabeza de los obispos, goza de esta infalibilidad en virtud de su ministerio, pero también cuando, como Pastor y Maestro supremo, proclama definitivamente una doctrina en cuestiones de fe y de moral. Sin embargo, la infalibilidad prometida a la Iglesia reside también en todos los obispos, sucesores de los apóstoles, cuando enseñan en comunión con el Papa aunque, sin llegar a una definición infalible y sin pronunciarse de una manera definitiva, proponen una enseñanza que conduce a una mejor comprensión de la revelación divina en materia de fe y de costumbres.

¿Desde cuándo se habla de la infalibilidad papal?

En 1870 el Concilio Vaticano I definió la infalibilidad Papal en la Constitución Dogmática sobre la Iglesia, Pastor Aeternus. El contenido de este dogma se puede sintetizar en cinco puntos:

1. La infalibilidad es asistencia divina para la Iglesia que protege al Papa de todo error en materias de fe y moral.

2. El Magisterio del Papa no depende ni puede ser sometido al juicio de los concilios.

3. La infalibilidad la ejerce sólo el Papa, como sucesor de Pedro.

4. La infalibilidad sólo aplica a los actos en que el Papa hace uso plenamente de su potestad apostólica; cuando define un dogma en virtud de su suprema autoridad y en su calidad de pastor de la Iglesia universal. En esos casos habla ex cathedra, es decir, con toda e infalible autoridad.

5. La doctrina así definida debe ser aceptada por todos los fieles.

 

Condiciones que deben reunirse para que una definición papal sea ex cathedra y por lo tanto infalible:

1. El Papa debe tener la intención de declarar una doctrina concerniente a la fe o a la moral como verdad que no se puede cambiar.

2.  El Papa debe hablar como pastor y maestro de todos los cristianos con todo el peso de su autoridad apostólica (no meramente como un teólogo o solamente al pueblo de Roma).

Cabe mencionar que los decretos de doctrina, los documentos de las congregaciones romanas, aun siendo aprobados por el Papa, no se benefician del privilegio de la infalibilidad.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=47&a=782Domingo, 05 de febrero de 2012 12:30 hrs.
¿Cómo se elige a un Papa?La mano de Dios

Aunque en la historia de los dos primeros siglos de la Iglesia Católica hay varias imprecisiones, sabemos que el segundo Papa, San Lino, gracias a sus virtudes y capacidades, fue designado por San Pedro y por San Pablo para la administración de la Iglesia de Roma. Como él, los primeros 50 Papas recibieron la responsabilidad de ser los Vicarios de Cristo por procedimientos muy distintos; sin embargo, desde el inicio de la sucesión pontificia se ha reconocido la inspiración del Espíritu Santo en la elección.

¿Pública o privada?

Antes de 1059, los Papas eran designados de manera pública con la participación del clero romano, los obispos y la propia comunidad cristiana. Fue el Papa Nicolás II quien decidió que la elección debía ser hecha únicamente por los cardenales y, en el año 1179, el pontífice Alejandro III determinó que el candidato necesitaba reunir las dos terceras partes de los votantes. El Papa Gregorio X incluyó la modalidad de los cónclaves para acabar con las injerencias y presiones externas. El Colegio Cardenalicio, de igual modo, fue cambiando en cuanto al número de sus miembros.

¿Cuántos cardenales votan?

Entre 1099 y 1555 los electores no pasaban de tres decenas. El Papa Paulo IV (1555-1559) elevó el número a 40 y el Papa Pío IV (1559-1565) a 76. Durante el gobierno de Sixto V (1585-1590), el Colegio de Cardenales se redujo a 70 miembros, evocando a los ancianos del pueblo de Israel del Libro de los Números de la Biblia. Juan XXIII (1958-1963) aumentó en varias ocasiones el Colegio a 75, 88 y 90 miembros, y Paulo VI volvió a modificarlo a 105, 120, 136 y 144 cardenales; sin embargo, en 1973 se fijó el número en 120, descartando para el cónclave a todos los que tenían más de 80 años cumplidos. Juan Pablo II se mantuvo fiel a este límite.

¿Cómo está integrado el Colegio Cardenalicio?

El Papa Benedicto XVI ha convocado a un cuarto consistorio para este mes de febrero, cuando serán designado 22 nuevos cardenales. Con estos nombramientos, el Colegio Cardenalicio tendrá 214 miembros, de los cuales, sólo 125 estarían en posibilidades de elegir a un Papa, mientras que 89 –por haber superado los 80 años–no podrían votar. De acuerdo con la normatividad vigente, un Papa electo requiere de las dos terceras partes de los votos emitidos en un cónclave.

¿125 o 120?

Los conclaves están regidos por la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis que especifica el número de miembros del Colegio Cardenalicio en 120 electores. A partir del próximo mes habría cinco más que podrían votar en un eventual cónclave; no obstante, este número se irá ajustando a lo largo del año debido a que varios cardenales superarán el límite de edad establecido. Independientemente de ello, cabe recordar que los Papas tiene facultades legislativas en El Vaticano, de modo que puede modificar esta regla conforme a lo que más convenga a la Iglesia.

¿Dónde se realizan los cónclaves?

Actualmente todos los cónclaves se realizan en la Capilla Sixtina. Ésta se terminó de construir en 1480 por orden del Papa Sixto IV, y Miguel Ángel y otros artistas del Renacimiento la terminaron de decorar hasta 1512; sin embargo, algunos cónclaves han tenido como sedes el Monasterio de Santa María in Pallara, en la colina romana del Palatino; también en Venecia, en Perugia; en el Palacio de los Papas de la Colina romana del Aventino y en el Palacio del Quirinal, en Roma. Actualmente, cuando se realiza un cónclave, los cardenales se hospedan en la residencia de Santa Marta que está dentro de las murallas de El Vaticano.

¿Quién puede ser Papa?

La normatividad actual de la Iglesia Católica prevé que el Papa electo debe ser cualquier Obispo del mundo, aunque no sea cardenal.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=47&a=719Domingo, 22 de enero de 2012 12:30 hrs.
¿Qué hace el Papa?Rumbo a la visita del Papa Benedicto XVI

¿Qué dice la Biblia?
La misión del Papa es la misma que Jesucristo confió a Pedro. Según los evangelios, Jesucristo le dio las “llaves del Reino de los Cielos”, con el poder de “atar y desatar” (Mt 16, 19), para “confirmar a los hermanos en la fe” (Lc 22, 32) y “apacentar su rebaño” (Jn 21, 15-17). Esto lo hace a través de dos aspectos: la enseñanza y el gobierno.

¿Qué enseña el Papa?
Al Papa le corresponde la tarea de enseñar la verdad revelada por Dios y mostrarla a los hombres. El Papa realiza esta misión de tres modos principales: Con la palabra; mediante escritos, propios o publicados con su autorización por la Curia Romana; y, mediante iniciativas institucionales para impulsar el estudio y la difusión de la fe, como se suele hacer a través de distintos consejos pontificios.

¿Qué gobierna el Papa?
El gobierno que ejerce el Papa está al servicio de su ministerio de unidad y de supremo pastor en la Iglesia. Así, el Papa tiene la facultad de realizar los actos de gobierno eclesiástico necesarios o convenientes para el bien de la Iglesia. Entre estas funciones están, por ejemplo, dar el mandato para ordenar obispos, establecer diócesis u otras estructuras pastorales para la atención de los fieles, promulgar leyes para toda la Iglesia, aprobar institutos religiosos, etc.

Unidad, una tarea muy importante
La unidad de la Iglesia es una de las tareas más importantes que Dios ha conferido al Santo Padre. La primacía del Papa no fue obstáculo para la unidad de los cristianos durante el primer milenio. Incluso, fue reconocida por todos, y así lo revelan testimonios documentales del siglo I. Fueron hechos posteriores los que motivaron la ruptura de la unidad: primero en Oriente, con el cisma de 1054, y luego en Occidente, con la Reforma protestante. Hoy en día, aquellas Iglesias, a las que les suele llamar históricas, han proliferado y se han convertido en miles y miles de nuevas iglesias o sectas que pululan por todo el mundo con doctrinas tan diversas como las de los Testigos de Jehová y la de los Mormones que, incluso, han reformado la Biblia o han añadido otros libros a los que dan el mismo valor.

¿Por qué tanta desunión?
La respuesta es muy sencilla: les falta un magisterio que dé unidad a su doctrina y que sea factor y signo de comunión. En su momento el Papa Juan Pablo II y ahora el Papa Benedicto XVI han realizado importante esfuerzos para concientizar a nuestros hermanos separados de la importancia de atender el mandato de Dios “de que todos los discípulos sean uno”, y quizás por eso estamos viendo cómo los miembros de algunas de estas Iglesias vuelven sus ojos a la Iglesia Católica y han comenzado su regreso a Roma, a la casa de la que salieron.

Benedicto XVI, un papa ecuménico
El Papa Benedicto XVI, en particular, ha destacado por su gran labor ecuménica (acción que busca la restauración de la unidad de los cristianos). Basta recordar sus iniciativas para facilitar a diferentes Iglesias históricas su integración a la comunidad católica, así como su inolvidable viaje a la ciudad de Estambul, la Antigua Constantinopla, con el patriarca ortodoxo Bartolomeo, sucesor del apóstol san Andrés, quien a su vez era hermano biológico de san Pedro. En ese encuentro, ambos pastores firmaron una declaración conjunta que muestra la intención de católicos y ortodoxos de sumar fuerzas contra las amenazas a la tradición cristiana, e hicieron un emblemático llamado a la unidad de las diferentes confesiones cristianas.]]>
http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=47&a=714Domingo, 15 de Enero de 2012 12:30 hrs.
Ficha 2: El Papa, la máxima autoridad de la Iglesia Continuamos con la publicación de artículos relacionados con la próxima visita del Papa Benedicto XVI a nuestro país, con el fin de ofrecer a nuestros lectores información para que puedan comprender la importancia de este viaje apostólico.

¿Quién le dio esa autoridad?
El Papa es la más alta autoridad de la Iglesia Católica, como Vicario de Cristo. Tiene esta potestad por ser sucesor de San Pedro, a quien Jesucristo concedió la primacía entre los apóstoles (cfr. Mt 16, 13-19). El Papa es el Obispo de la Iglesia Romana, en quien permanece la función que el Señor encomendó a Pedro, primero entre los Apóstoles, y que había de transmitirse a sus sucesores. Esta autoridad la adquirió el Papa Benedicto XVI en el momento de su elección.

¿Sobre quién tiene autoridad?
El Papa tiene autoridad sobre toda la Iglesia Católica. “El Romano Pontífice posee la potestad de jurisdicción suprema, plena y universal, ordinaria e inmediata, sobre todos y cada uno de los pastores y fieles”. Así lo señala el Concilio Vaticano II en la constitución Lumen Gentium (n. 22). Es decir, el Papa no es “el primero entre iguales”, como ocurre con el Arzobispo de Canterbury entre los anglicanos, que no tiene jurisdicción fuera de su diócesis; ni tampoco se limita a un nombramiento de honor, como lo tiene el Patriarca de Constantinopla entre las iglesias autocéfalas ortodoxas. La autoridad del Papa sobre la Iglesia Católica es plena en todos los sentidos.

¿Puede hacer lo que quiera?
Si bien la potestad del Papa se define como suprema, esto no quiere decir que sea un poder absoluto, pues el Romano Pontífice está subordinado a la Palabra de Dios, a la fe católica, y es garante de la obediencia de la Iglesia; es por ello que se le conoce también como es “siervo de los siervos de Dios”. El ejercicio de su autoridad debe responder a la fidelidad a la doctrina recibida por la Iglesia, que es el depósito de la fe. Un ejemplo de esto lo dio Juan Pablo II en 1994 al confirmar que las mujeres no pueden acceder al sacerdocio. No dijo que no permitiría la ordenación de mujeres, sino que no tenía poder para hacerlo. Se remitió a la tradición de la Iglesia que siempre ha considerado esa doctrina como recibida de Cristo y por lo tanto irreformable.

¿El Papa toma solo las decisiones?
La autoridad del Papa, aunque no deriva de los demás obispos, no está separada de la que tienen ellos. Juan Pablo II lo explicaba así: “Ambos, el Papa y los obispos tienen toda la plenitud de la potestad. El Papa posee esta plenitud a título personal, mientras que los obispos la poseen colegialmente, estando unidos bajo la autoridad del Papa”. De ahí que el Papa escuche la voz de la Iglesia Católica en todo el mundo a través de diferentes formas, como los sínodos de los obispos o las visitas Ad limina. En ocasiones convoca –como lo hizo Juan Pablo II–a las conferencias episcopales de algunos países para ayudarles a alcanzar una decisión común ante problemas en los que no consiguen ponerse de acuerdo. En resumen, la potestad del Papa refuerza y sostiene la de los obispos.

El Papa es clave para la unidad
El Papa es un gran don de Cristo a su Iglesia en cuanto al servicio necesario para lograr la unidad. Tan es así que muchos gobiernos, por ejemplo el de la China actual, para someter a la Iglesia Católica ha decretado la ruptura de los obispos con el Papa. Intentos similares han habido en los países de Europa oriental bajo los gobiernos comunistas. El Papa Benedicto XVI es consciente de estos intentos por mermar la unidad de la Iglesia, y por ello ha hecho grandes esfuerzos para llamar constantemente a permanecer en la unidad y promover importantes iniciativas en ese mismo sentido.]]>
http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=47&a=622Domingo, 08 de Enero de 2012 12:30 hrs.
Ficha 1: ¿Quién es el Papa?A partir de este número, Desde la fe irá publicando una serie de artículos relacionados con la próxima visita del Papa Benedicto XVI a nuestro país, con el fin de ofrecer a nuestros lectores información para que puedan comprender la importancia de este viaje apostólico. Para comenzar, trataremos de responder las preguntas más elementales sobre los Papas.

¿Por qué representa a Cristo?
A lo largo de la historia, todos los Papas han sido considerados Vicarios de Cristo; es decir, sus máximos representantes en la tierra. Ante los ojos humanos, unos han sido mejores que otros. Algunos se han caracterizado por sus virtudes y otros han cometido errores –como también sucedió con San Pedro, quien negó a Cristo tres veces antes de su crucifixión– sin embargo, el Evangelio de San Mateo (16,18) narra cómo Jesús dijo a San Pedro: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”.
Los Papas, pues, son  los sucesores de San Pedro, el apóstol a quien Jesús le encargó su Iglesia y quien, por amor a ella y a Cristo, también sufrió el doloroso martirio de la cruz en el Circo de Nerón que se encontraba en las afueras de Roma, donde actualmente ubicamos la colina del Vaticano.

La encomienda de los Papas
Hay otros evangelios que también revelan la autoridad de San Pedro. El Evangelio de San Lucas (22, 31-32) confirma la instrucción que Jesús le dio a este apóstol, cuando le dijo: “Simón, Simón… confirma en la fe a tus hermanos”. San Juan Evangelista (Jn. 21) también reporta que San Pedro es el Vicario de Cristo, a través del siguiente diálogo: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos? Le dijo: Señor, Tú sabes que te amo… respondió Jesús: apacienta mis corderos… apacienta mis ovejas”.
A pesar de que San Pedro, como todos los demás humanos, cometió errores en su vida, Dios lo perdonó porque hubo un sincero arrepentimiento; pero además, el liderazgo de este apóstol fue agradable al Señor y, por eso, cuando San Pedro fue encarcelado en Jerusalén, un ángel lo liberó (Hch. 12, 11-19) para que continuara con su misión.

¿Quién fue San Pedro?
San Pedro predicó en Antioquía (Turquía) durante siete años, y fue en esa ciudad donde por primera vez los discípulos fueron llamados cristianos. Hacia el año 42, Pedro fue a Roma bajo el gobierno de Claudio y en el año 51 presidió en Jerusalén el Primer Concilio Apostólico (Hch. 15, 1-33) de la historia.
San Pedro escribió al menos dos cartas desde Roma, las cuales fueron dirigidas a los demás apóstoles y están integradas al Nuevo Testamento. San Pedro fue crucificado, de cabeza en una cruz, en el año 67. El pontificado de San Pedro ha sido el más largo de la historia, calculado en unos 32 años.

¿Qué significa Papa?
La palabra “Papa” es la contracción de las palabras “Petri Apostoli Potestatem Accipiens” (El que recibe la potestad del Apóstol Pedro), aunque otros estudiosos consideran que es la unión de las primeras letras de las palabras latinas “Pater Pastor”.
El Papa tiene otros títulos: Obispo de Roma, Sucesor del Príncipe de los Apóstoles, Primado de Italia, Santo Padre, Soberano del estado Vaticano, Su Santidad, Siervo de los Siervos de Dios, Romano Pontífice, Pastor de la Iglesia Universal, entre otros.
De los 265 Papas, 77 han sido declarados santos y 9 beatos, incluyendo a Juan Pablo II.]]>
http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=47&a=599Domingo, 01 de Enero de 2012 9:00 hrs.