Desde la Fe - Canal RSS - Editorialhttp://www.desdelafe.mx/apps/article/?z=27Editorial: Lunes negroLa violencia en México no sólo no cesa, sino que es ya incontenible. La semana pasada, el luto cubrió dos brazos que hacen fuerte a nuestra sociedad frente a la corrupción, la impunidad y el delito. Fue un lunes negro para las dos profesiones que ya son las más peligrosas en México.

En Culiacán, Sinaloa, el periodista Javier Valdez Cárdenas, de 50 años de edad, cayó por las balas del crimen: doce tiros, como el nombre del semanario que fundó: Ríodoce; el gremio periodístico no salía de su asombro cuando, la misma tarde de ese lunes fatídico, la opinión pública recibía otro golpazo al conocer el lamentable deceso de Jonathan Rodríguez Córdova, de 26 años de edad, y la agresión contra su madre, Sonia Córdova Oceguera, quienes dirigían el semanario El Costeño de Autlán en Jalisco.

Y como plaga apocalíptica, mientras celebraba el sacrificio de la Misa en la Catedral Metropolitana de la Arquidiócesis de México por el “Día del Maestro”, el P. José Miguel Machorro Alcalá fue arteramente apuñalado, tiñendo de rojo un recinto de paz y misericordia, sólo porque un desequilibrado supuso que su ley: la violencia, era la mejor forma para consumar sus irracionales pretensiones.

Son las dos profesiones más peligrosas de México.

Mientras los burócratas están sentados en el escritorio haciendo mesas y más mesas de diálogos estériles, medidas inútiles y altamente costosas para el país, la realidad los tiene rebasados, están perplejos, no saben cómo salir del abismo. En este sexenio van 33 periodistas caídos, y son 17 sacerdotes los que han dejado de existir bajo circunstancias violentas.

Los periodistas cayeron por demostrar la verdad y develar a la opinión pública las alarmantes relaciones entre el crimen y las autoridades que han sido corrompidas por el poder del enemigo que nos está destruyendo. Periodistas que dan nombre e identidad a los desaparecidos y a las víctimas en el entramado de muerte en el que estamos cayendo vertiginosamente, y en el que se registran hasta 70 asesinatos diarios que engrosan la cifra de homicidios dolosos. Con razón, México es el segundo país más violento del orbe.

Y los sacerdotes, cuya vocación es el servicio espiritual de sus fieles, ahora son blanco del crimen por ser incómodos en la tarea profética de anunciar y denunciar, por guiar a sus comunidades por sendas de una vida más digna frente a los corruptores del tejido social.

Quisiéramos tener noticias buenas, confiar en que las autoridades cumplirán con su deber de castigar a quienes atentan contra la vida de periodistas, sacerdotes y de miles de mexicanos cuyas familias no han tenido justicia por homicidios arteros, pero esto parece imposible, la realidad dice otra cosa: el 99 por ciento de los crímenes contra periodistas permanecen impunes, y lo mismo puede decirse de los sacerdotes abatidos.

¿Quiénes están detrás de la obstrucción de la justicia? ¿Cuáles son esas maniáticas colusiones de las autoridades y el crimen? ¿Por qué se ha hecho tan fácil matar a periodistas y sacerdotes en México?
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=7235Domingo, 21 de mayo de 2017, 14:00 horas
Editorial: México, en situación de desastreRecientemente la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) publicó un novedoso estudio titulado “Los desaparecidos nos faltan a todos”, en el que además de dar a conocer algunas de las acciones que realiza la Iglesia en México para llevar a cabo una pastoral cercana a las familias que sufren la muerte de un ser querido a causa de la violencia, hace un diagnóstico contundente de las desapariciones forzadas en el país.

“Ahora sabemos –dicen los obispos– que hay personas desaparecidas en casi todos los lugares y a todos los niveles. Se han registrado casos públicos de desaparición de niños, mujeres, hombres que van desde hijos de empresarios, profesionistas, migrantes, campesinos, deportistas, sacerdotes, policías, militares y funcionarios públicos”.

El estudio de la CEM inicia señalando que las noticias de los hallazgos de fosas clandestinas y de desaparecidos deben increpar a los ciudadanos, especialmente a los católicos, acerca de los valores que se deben ponderar y de la urgente necesidad de un despertar hacia Dios, “porque la violencia ha alcanzado a nuestras familias, y el pueblo de México no debe acostumbrarse, ni ser indiferente ante esta cruda realidad”.

Lo que evidencia el estudio es preocupante, pues revela que en México vivimos una situación de desastre. Y no hay que ir muy lejos, basta citar la reciente edición de “Encuestas sobre Conflictos Armados 2017”, del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos  de Londres (IISS por sus siglas en inglés), en el que México ocupa el segundo lugar a nivel mundial en incidencia de homicidios violentos, sólo por debajo de Siria y por encima de Irak, ambos países en conflicto armado. Según el IISS, en el año 2016, hubo 26 mil decesos ligados a circunstancias de hiperviolencia, como si el país afrontara un estado de guerra. De 2015 a 2016, los homicidios dolosos se incrementaron en un 22.8 por ciento, siendo el primer trimestre de 2017 el más preocupante, debido a la escalada de la violencia: 3 mil 779 decesos denunciados entre febrero y marzo.

Las consecuencias colaterales ya pueden verse en las víctimas de los delitos, quienes han sufrido graves violaciones a sus derechos humanos o daños en su integridad física y patrimonio. Pero las víctimas no sólo se refieren a las que han sido perjudicadas directamente, éstas pueden extenderse a otros miembros de la familia. La Ley General de Víctimas, publicada el 9 de enero de 2013 en el Diario Oficial de la Federación, señala que “son víctimas indirectas los familiares o aquellas personas físicas a cargo de la víctima directa, que tengan una relación inmediata con ella”.

México comenzó a crear generaciones perdidas, producto de una guerra no declarada; miles en calidad de víctimas, cuya situación jurídica está lejos de tener una solución satisfactoria. Si bien es cierto que el Estado mexicano ha procurado la creación de organismos para la atención a víctimas, la Auditoría Superior de la Federación, en la revisión de la cuenta pública 2015, evidenció sus fallas: “los problemas en el diseño e implementación de la política no permitieron garantizar una atención integral a las 460 víctimas del delito de trata de personas reconocidas a 2015, ni a las 176 que acudieron a la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas en ese año, ya que no se registró la atención oportuna, ni el seguimiento y acompañamiento durante su recuperación; tampoco se otorgó una atención homologada por la falta de implementación del Modelo Integral de Atención a Víctimas…”

A lo anterior hay que sumar la alta incidencia de desapariciones en el país. Según el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidos, a octubre de 2016 habría cerca de treinta mil desaparecidos. Los Estados de Tamaulipas, México, Jalisco y Sinaloa registran el mayor porcentaje de desaparición de personas.

Nuestra historia vive un punto de inflexión muy doloroso. A decir del Episcopado Mexicano, víctimas y desaparecidos “son un grave problema que ni la autoridad, ni la Iglesia, ni la sociedad civil pueden ignorar… y esperan un pronunciamiento que los acompañe en su indignación”. Esperan también conocer la verdad y tener la efectiva reparación del daño, cosas que aún no tienen claridad ni consistencia en el Estado mexicano, que parece más bien quebrado ante el miedo y el terror.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=7226Domingo, 14 de mayo de 2017, 14:00 horas
Editorial:Fiscal Anticorrupción, de bolsillo pequeño
La creación del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) ha caminado por sendas espinosas y difíciles. No fue fácil la reforma que se consumó en la promulgación de las modificaciones constitucionales del 27 de mayo de 2015 en el Diario Oficial de la Federación,  ni el andamiaje jurídico secundario para dotarle de eficacia legal, mismo que fue publicado el 18 de julio de 2017. Desde entonces, el SNA quiso presentarse como fruto de la participación organizada de la sociedad civil. En el desgranar de discursos, el sistema nacional es el “cambio de paradigma que dota al país de nuevos instrumentos para fortalecer la integridad en el servicio público y erradicar la corrupción”.

Sin embargo, la agilidad con la que deberían darse las cosas vuelve a tropezar con cerrazones, intereses y política de partidos que traban el asunto. En el Congreso de la Unión, la parálisis es generada por evasiones, mientras la corrupción trasmina y corroe la sana convivencia de un país que se debate por su futuro.

Según cifras del Instituto Mexicano para la Competitividad, en 2015 los costos de la corrupción alcanzaron los 906 mil millones de pesos, equivalente al cinco por ciento del Producto Interno Bruto. Por otro lado, y de acuerdo con el Índice de Percepción de Corrupción 2016, el nombre de nuestro país se situó en el lugar 123 de entre 176 nacionales estudiadas, y lo más grave es que los mexicanos son poco confiables en exterior. Esos mismos estudios revelan que las familias, a nivel nacional, destinan el 14 por ciento de sus ingresos para sortear actos de corrupción, desde las típicas mordidas hasta defraudaciones.

Lo anterior no es un daño económico solamente, es el resultado de un Estado débil donde no hay imperio de la ley o se maneja a modo según sea el cañonazo de billetes. Y cuando se defrauda, algunos se enriquecen y benefician, pero otros, los más, entran a la vorágine de pobreza, desconfianza y descomposición. El fruto podrido es evidente cuando, según el Observatorio Ciudadano, el primer trimestre del 2017 ha sido el más violento en toda la historia de México y el la violencia y la corrupción están profundamente ligadas; eso nos está carcomiendo.

Desde hace dos años, los representantes populares deben al pueblo de México la designación del Fiscal Anticorrupción. Su nombramiento ha quedado en la parálisis legislativa mientras los partidos componen y descomponen; la orgullosa suficiencia de los partidos políticos parece el narcótico favorito de los líderes parlamentarios para embotar sus sentidos y evadir la corrupción que les salpica. Sus argumentos sólo desprenden el tufo de la podredumbre, como lo escribió el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, hoy Papa Francisco: “La corrupción tiene olor a podrido. Cuando algo empieza a oler mal es porque existe un corazón encerrado a presión entre su propia suficiencia…”

Si es cierto el compromiso de los líderes en el Congreso de la Unión para realizar un periodo extraordinario de sesiones, entonces deberán escoger al mejor hombre o mujer ajeno a la contaminación e intereses de los partidos políticos. Ese Fiscal Anticorrupción deberá ser un servidor público de impecable trayectoria y compromiso ético, con  “un corazón grande, visión amplia y de bolsillo pequeño”.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=7217Domingo, 07 de mayo de 2017, 14:00 horas
Editorial: Aborto, crimen abominableEste mes de abril se cumplen diez años de la despenalización del aborto en la Ciudad de México, única entidad del país que permite la intervención violenta, cruel y directa contra la vida de los no nacidos en el vientre de su propia madre. Una década después, lo que pretendía ser una política progresiva para la adecuada aplicación de medidas integrales e informadas sobre la salud de las mujeres, queda muy lejos de sus propósitos, exhibiendo el fracaso que revela lo que es: asesinatos de niños inocentes disfrazados de falsos derechos, pues nadie tiene derecho a disponer de una vida ajena a la suya, nadie tiene derecho a matar, máxime si la víctima es un niño inocente e indefenso, como sucede en el aborto.

En una década, la cifra de abortos resulta escalofriante, pero más estremecedor es el porcentaje y nivel educativo de las mujeres. Hasta el 20 de abril se habían realizado 176 mil 355 abortos en la Ciudad de México; el 40 por ciento fueron practicados a mujeres con estudios de nivel medio superior, y no deja de llamar la atención la elevada cifra de adolescentes de secundaria que recurrieron a esta práctica: el 33 por ciento.

Los aborteros han apostado a lo más fácil: el uso de la violencia y de la mentira para vender la mercancía del aborto como un falso derecho de las mujeres, porque no lo es; la mujer puede tener derecho sobre su cuerpo, pero el niño que lleva en su vientre no es su cuerpo, es una persona autónoma; por eso, decidir asesinarlo es un crimen abominable, no un derecho.

Las cerrazones jurídicas dicen que niños y niñas en el vientre materno no pueden ser reputados como tales porque habría una indebida atribución de personalidad a la vida prenatal, y la violación de la igualdad de las mujeres, así como su derecho de decisión; todas estas falacias descartan el argumento central de la dignidad de la vida, a costa de falsos derechos de las mujeres que, en resumidas cuentas, serían inexistentes al considerar al ser humano en el vientre materno como persona.

La paradoja es que vivimos aterrados por la violencia y las imágenes de los cuerpos desmembrados y descuartizados, consecuencia de la dramática realidad de los habitantes del país. Esa violencia la padecemos, y queremos su fin quienes podemos manifestarnos haciendo protestas y dialogando con los funcionarios, diputados y senadores, obligados a legislar por la seguridad y el respeto a los derechos humanos, pero la ambivalencia e hipocresía de políticos, activistas, defensores del aborto e intérpretes del derecho, protegen la rentabilidad de una industria inmoral y asesina que gana millones de pesos bajo la máscara de irreales bondades para tolerar “violencias y males menores” que no se publican en los periódicos, ni son notas de escándalo en medios de comunicación.

El aborto, aunque disfrazado eufemísticamente como “interrupción legal del embarazo”, es agresión asesina contra los que no puede presentarse ante la Corte para un amparo y hacer uso de acciones para defenderse. Es el instrumento que se facilita cuando las políticas integrales que velan por la salud de las mujeres son sólo buenos deseos en el papel. A diez años de la despenalización del aborto, viene a confirmarse una cosa: el aborto es una apuesta por la violencia para desechar a los más débiles e indefensos, es una apuesta por la claudicación de la vida. ]]>
http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=7208Domingo, 30 de abril de 2017, 14:00 horas
Editorial: Hediondez del poder
La captura y extradición de dos ex gobernadores demuestra la cloaca de corrupción que somete a México, donde la impunidad es el principal ingrediente. Los agravios son evidentes cuando la opinión pública conoce del patrimonio exorbitante y de los caudales de recursos que cebaron a los delincuentes en feudos corruptos para solapar negocios y proteger amigos; los allegados se beneficiaron de cargos inexistentes, cuentas fantasma, licitaciones o compensaciones a nombre del Estado, sin mayor explicación o transparencia.

Después de la alternancia y fin del autoritarismo presidencial terminaron los pactos del poder, y los gobernadores encontraron el perfecto filón de oro para satisfacer voraces ambiciones sin responder a nadie y ejecutar el pago de favores. Un inimaginable caudal de recursos llegó a los Estados a través de fondos destinados al desarrollo social o de infraestructura local, aparte del financiamiento público de partidos políticos, donde gobernadores podían intervenir libremente en los procesos para inclinar la balanza electoral en favor de sus intereses; era el arca abierta a su antojo.

Corrupción y democracia son el binomio perfecto del empoderamiento de estos megalómanos. Algunas cifras publicadas durante el pasado proceso electoral federal 2012 mencionaban que, para el caso de una campaña para gobernador, la autoridad electoral habría puesto topes de campaña de entre 40 y 50 millones de pesos; sin embargo, se necesita más que esa pingüe cifra para amarrar el cargo. Una campaña ganadora requiere de entre 400 y 700 millones de pesos. Esto indicaría el engaño y fraude a la ley para fondearse de recursos ilegales, de fuentes no permitidas, incluso del poder corruptor del crimen organizado, a través de contabilidades dobles, una para la autoridad y otra sólo para los ojos del candidato. Ese resquicio legal descompone la democracia para consolidar poderes desmedidos que rayan en lo obsceno y burdo.

No obstante las juramentadas declaraciones de líderes de partidos políticos de presentar hombres y mujeres intachables en los cargos, la realidad demuestra cómo es más fácil ganar con un desequilibrado que con personajes de reputada e impecable trayectoria. Más allá de las cuestiones personales, la corrupción de gobernadores presenta el profundo dilema moral en el que México está sumergido cuando, a los ahora señalados, se les ensalzó como la nueva generación política del cambio contra el pasado autoritario, antidemocrático y de poder desmedido. Las refinadas formas de la política llevan detrás el grotesco manejo de la corrupción a modo, cuyo germen es la impunidad. En los Estados desfalcados y en quiebra económica operaron gobernadores sin contrapeso alguno, y quienes se atrevieron a denunciar, pagaron muy caro las consecuencias de sus actos.

El asombro público por este fenómeno de corrupción entre gobernadores no debe quedar en el pasmo. Reformas electorales van y vienen, y el resultado es el mismo: encumbrar la corrupción como arte del éxito político. Es necesario un cambio de mentalidad para ejercer el servicio público bajo la responsabilidad ética –porque el poder no es negocio–, así como adelgazar el sistema esclerotizado por privilegios, fueros y protecciones extralegales. La demanda de la ciudadanía es que los responsables, de ser culpables, reparen el daño y restituyan la riqueza del pueblo por el fraude cometido. Es el examen para enfrentar el fracaso del sistema federalista en obsolescencia. Por lo pronto, hoy soportamos la hediondez del poder.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=7199Domingo, 23 de abril de 2017, 14:00 horas
Editorial: Feminicidios, crimen impuneMéxico padece un mal que crece de forma alarmante, invisible, y que impacta directamente contra la célula fundamental de la familia. Cada día, las noticias parecen multiplicarse y se aprecia la incapacidad de las autoridades para responder de forma contundente. Se trata de la violencia contra las mujeres, que se ha elevado drásticamente.

Ser mujer en México es sinónimo de desigualdad. Pese a que se han fomentado políticas públicas de defensa de sus derechos a través de modernas legislaciones, todavía encontramos situaciones que nos deberían avergonzar como sociedad.

En 2016, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) dio a conocer el Diagnóstico de la violencia contra la mujeres a partir de las leyes federales y de las entidades federativas. En dicho documento se afirma que “la violencia contra las mujeres, ejercida en sus distintos tipos y modalidades, encuentra su origen en la discriminación por razones de género, como una condición sociocultural persistente en las sociedades”. Y según cifras del Observatorio Nacional de Feminicidios, seis mujeres pierden la vida diariamente en México bajo circunstancias violentas; entre 2012 y 2013 fueron asesinadas casi cuatro mil de ellas.

En el Estado de México –entidad en disputa electoral– entre 2011 y 2013, casi 850 mujeres fueron asesinadas, pero las cifras resultan más escalofriantes en el período comprendido entre 2013 y 2015, cuando cerca de dos mil mujeres fueron ultimadas y 1,500 desaparecieron; la mayoría eran adolescentes, de entre 15 y 18 años de edad. Estas son cifras de escándalo que por supuesto no importan a las autoridades, pues las muertas y desaparecidas no votan.

En el diagnóstico citado, la CNDH dio a conocer que en siete estados se ha declarado la alerta por violencia de género, y en otras catorce entidades se estaría llevando a cabo el procedimiento de solicitud, pero esto no es suficiente. Llama la atención el caso de Morelos –donde por cierto todos los poderes se han confabulado para atacar y perseguir al Obispo por tener el valor de denunciar la violencia y la corrupción que hoy por hoy son ya insoportables–, estado donde este drama crece con desmesura, lo que provocó que el 10 de agosto de 2015 se generara dicha alerta; sin embargo, las mujeres siguen indefensas. Algunas organizaciones civiles han denunciado una incapacidad total del gobierno de Morelos para frenar estos horrores, pues las medidas tomadas son francamente inútiles: cada cinco días, una mujer es asesinada.

Los crímenes contra mujeres son el diagnóstico del lamentable estado de la procuración de justicia y del respeto a los derechos humanos, son nuestro fracaso como sociedad.]]>
http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=7190Domingo, 16 de abril de 2017, 14:00 horas
Editorial: Elecciones de escándaloEl primer domingo de junio, las poblaciones de Coahuila, Nayarit y Estado de México acudirán a las urnas para elegir gobernador y renovar legislaturas locales y ayuntamientos. El costo de las elecciones en estas entidades –considerando también a Veracruz, donde sólo se elegirán presidentes municipales– ascenderá a cuatro mil millones de pesos, y las prerrogativas a los partidos políticos contendientes serán de mil 300 millones de pesos; es decir, un aumento de 52 por ciento en comparación con las elecciones del 2011.

La pregunta es: ¿para esto se usa el dinero del gasolinazo? Y es que los mexicanos sostenemos una democracia cada vez más cara, a costa de dinero público tirado literalmente a la basura, que conlleva recortes presupuestales a programas sociales y de salud, tan necesarios para millones de mexicanos pobres, de quienes los políticos sin escrúpulos hacen su clientela.

El Estado de México destaca, en esta contienda, por ser la segunda entidad con el voto más caro: costará 209 pesos por cada una de las más de 11 millones de personas inscritas en el padrón electoral. En esta entidad, la ciudadanía es castigada por distintos frentes y tiene que sobrevivir al fuego cruzado: guerra sucia, descalificaciones y manipulación de la verdad entre los candidatos, quienes, con tal de alcanzar la gubernatura, se acusan entre ellos de corrupción y de beneficios desmedidos, lo que, a juicio de los especialistas, podría ser una de las radiografías electorales en la carrera por la Presidencia de la República en 2018.

No obstante lo anterior, lo grave y escandaloso es cómo el pueblo mexiquense tiene que soportar la manipulación, clientelismo y compra cínica y desvergonzada de votos; entrega de despensas y teléfonos celulares, así como la distribución de tarjetas y monederos electrónicos, se unen al uso electorero de programas de desarrollo social, condicionando los beneficios a cambio de copias de credenciales de elector, lo que, por cierto, es un delito.

La población del Estado de México –donde casi la mitad vive en pobreza– se encuentra asolada por el crimen y la impunidad. Así es, la entidad que dejará la actual administración vive sitiada por hampones, y prácticamente existen localidades en virtual toque de queda. En 2016, el Estado de México fue apabullado con cerca de tres mil homicidios, y es primer lugar nacional en el índice de feminicidios.

Los mexicanos volvemos a ser testigos de elecciones caras que nos cuestionan si de verdad valió la pena una reforma estructural político-electoral, cuando los hilos de este proceso se mueven por quienes controlan millonarios recursos que avientan como migajas. Usar electoralmente el hambre, además de ser inmoral, es una de las peores faltas sociales que implican la destrucción de la democracia, poniéndola en manos de camarillas y dinastías asidas a un poder que se niegan a dejar.

Usar la pobreza de los mexiquenses puede provocar el enojo popular, así como poner en riesgo la paz social y eventualmente la legitimidad de los resultados de los próximos comicios.

En la disputa por el poder debe prevalecer la idea del bien común porque todos estos despilfarros electorales, todos estos gastos ostentosos, toda esta avaricia, son escándalos intolerables.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=7168Domingo, 2 de abril de 2017, 14:00 horas
Editorial: Traición a la patriaMientras los meses transcurren, las políticas migratorias de Donald Trump se enfrentan a la realidad. Fue fácil la demagogia en campaña, pero las acciones, en la práctica, se tornan difíciles ante la notable oposición de la sociedad civil, iglesias y activistas, quienes se enfrentan a un gobierno errático cuyas promesas no son de sencilla consolidación.

Trump asignó un presupuesto de dos mil millones de dólares para la construcción del muro, el cual debe reunir características sólidas de infraestructura y de suave estética para esconder, bajo la pintura y las luces, el odio, la mutilación y la división.

Lo lamentable es que, de este lado de la frontera, haya mexicanos listos para colaborar con un proyecto fanático que aniquila la buena relación en el concierto de dos naciones que comparten una frontera común.
 
En días recientes, algunas empresas de capital mexicano alzaron la mano para participar en las licitaciones, y ofrecer técnica y pericia para encargarse de aspectos específicos en la construcción del muro de la ignominia, proporcionando cemento, materiales, luminarias y pintura; bajo el argumento bondadoso de ser compañías generadoras de empleos, estas empresas buscan obtener ganancias, sin importar las consecuencias, y consolidar su presencia en el ramo que explotan. No se trata de dos o tres, sino de más de 500 empresas las que buscan obtener buenas tajadas económicas. Para ellas, el fin justifica los medios.

Sin embargo, lo que más sorprende es la tibieza de las autoridades económicas del gobierno mexicano, las cuales no han mostrado firmeza contra estos empresarios.

Algunos han señalado que los Estados Unidos tienen el inalienable derecho de construir el muro y hacer lo que les venga en gana, aunque se atente contra la dignidad de las personas. Son esos mismos miopes los que no alcanzan a ver que el muro es una franca amenaza que vulnera las relaciones y la paz social.

Recordemos que, en nombre de la ideología, naciones y continentes enteros quedaron divididos, sumiendo a miles en la incertidumbre. La única voz imperante fue la de las armas, los balazos, la represión y el asesinato legal para todo aquel que se atreviera a cruzar una frontera en busca de libertad.

La inversión de las empresas mexicanas en el muro terminará por nutrir todas esas formas de discriminación que a lo largo de la historia han sometido a millones de seres humanos. Prácticamente, unirse a un proyecto que es una grave afrenta a la dignidad, es darse un balazo en el pie.

Toda deportación, cuando no existe delito comprobado y falta administrativa justificada conforme a derecho, es muestra de terror, y el muro es un monumento de intimidación y silencio, de odio xenófobo para acallar las voces de trabajadores mal pagados y maltratados, de familias desprotegidas y de personas violentadas; es un retroceso de los anhelos más nobles de la humanidad, por los cuales se ha derramado mucha sangre; es preludio de la destrucción de los valores de la democracia y de los derechos sociales.
 
El muro representa el predominio de un país que se considera bueno con el destino manifiesto para apabullar a una nacionalidad que ha considerado pervertida y corrupta: la mexicana.

El Papa Francisco apela a forjar la paz entre las naciones. En febrero de 2017, durante una catequesis semanal, señaló: “En el contexto social y en el civil, apelo a no crear muros, sino a construir puentes. No respondan a la maldad con maldad. Derroten a la maldad con el bien, a la ofensa con el perdón”.

Cualquier empresa con intenciones de inversión en el muro del fanático Trump sería inmoral, pero sobre todo, sus accionistas y dueños deberían ser considerados como traidores a la patria.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=7164Domingo, 26 de marzo de 2017, 14:00 horas
Editorial: Patología de géneroEl pasado 13 de marzo fueron presentados los pilares del Nuevo Modelo Educativo, como consecuencia de una de las reformas estructurales que han sido bandera de la presente administración federal para poner a “México en el camino correcto”. Así, sobre cinco ejes, la “escuela del futuro” deberá involucrarse en las transformaciones socioeconómicas, científicas, tecnológicas y geopolíticas del mundo.

No es la primera vez que un Presidente de la República se sube al carro de la revolución educativa, una de las más sonadas en todos los sexenios, no sólo por la relevancia social, sino por su histórica carencia de resultados.

Desde 1970 hasta el 2000, se quiso ver en la educación un arma liberadora del individuo para alcanzar la justicia social a través de la modernización, descentralización y la canalización de recursos a escuelas y alumnos en condiciones en desventaja.

“Enciclomedia”, por ejemplo, fue considerado el gran programa de apertura a las nuevas tecnologías para alcanzar una educación de calidad, pero paulatinamente languideció, hasta llegar al borde de la extinción cuando fue incosteable; no faltaron los señalamientos de irregularidades en el ejercicio de recursos y deficiencias en los equipos. “Enciclomedia” fue, pues, un elefante blanco, un fracaso multimillonario del cual nadie se ha hecho responsable hasta el momento.

La “nueva” reforma educativa plantea retos para poner a los estudiantes de México al nivel de otras naciones, pero también representa un atractivo botín político para aquellos grupos impulsores de la ideología de género, capaz de desvincular de la realidad a cualquier alumno.

Por ello, hoy más que nunca, los padres de familia deben estar atentos para intervenir en los procesos educativos y de elaboración de contenidos de los libros de texto gratuitos; y las autoridades, estar abiertas a reconocer el derecho de los padres a decidir la forma en que se quiere educar a los hijos –a partir de las creencias familiares–, así como en la disposición de prevenir la filtración de perversas e irracionales ideologías que destruyen el significado de la familia –institución fundamental de la sociedad–, el Matrimonio –que sólo es posible entre un hombre y una mujer–, y la sexualidad –definida por la propia condición biológica de los niños.
De forma especial, es necesario advertir a los padres de familia que su derecho a intervenir en el proceso educativo no está sujeto a negociación alguna. Si es cierto que el Nuevo Modelo Educativo quiere incidir en la capacidad crítica del alumno para discernir la realidad, entonces la autoridad debe estar abierta a reconocer todo aquello que atenta contra la persona en su dignidad y naturaleza.

Debe fomentarse la inclusión y la tolerancia en las aulas para evitar cualquier forma de discriminación, pero la educación no se ofrece en charola de plata a lobbys que quieren imponer la agenda transgénero y de arquetipos sexuales ambiguos, como sucede en naciones europeas donde el arma usual de estos grupos es la intolerancia para imponer una auténtica dictadura de pensamiento que socava la naturaleza humana y agrede a la familia con furia energúmena.

Padres y madres deben estar atentos para no permitir que autoridades educativas, locales o federales, transformen las escuelas en academias del relativismo y colonialismo ideológico de lobbys a consigna de la ONU. La primera gran prueba del Nuevo Modelo Educativo se asoma: no debe ceder ante la ideología de género que, por sus condiciones alienantes, mejor debería llamarse “patología de género”.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=7155Domingo, 19 de marzo de 2017, 14:00 horas
Editorial: Tratamiento de electroshock
Al momento de ser promulgada, la Reforma Energética fue exhibida como de las más trascendentes desde 1917. La clase política la celebró en grande.

En agosto de 2014, su promulgación fue hecha con bombo y platillo, una “reforma esperanzadora”, con vocación social, que insistía en la propiedad del Estado sobre los hidrocarburos y reafirmaba su rectoría en áreas estratégicas para asegurar que la riqueza energética se tradujera en bienestar para todos.

El recurso demagógico fue inmediato: echar mano de los pobres. Así, la “magnífica reforma” se sostendría en un enfoque de beneficio popular; las entidades de la administración pública tendrían mayores recursos para programas sociales, de educación y desarrollo de los sectores de la población más vulnerable y desprotegida.
Así, una de las promesas de la reforma parece dar resultados, es decir, el fortalecimiento de las empresas productivas del Estado. Comisión Federal de Electricidad (CFE), por ejemplo, tuvo utilidades netas de 85,517 millones de pesos en 2016. Lo anterior podría aplaudirse, pero queda lejos de la insistente “vocación social” que se pretendía.

Y es que la población carga con el fardo más desigual de esta grandísima fuente de riqueza de algunas empresas, sean de participación estatal o privadas, engrosando los bolsillos de pocos. El mazazo en el alza de los energéticos de inicios de año hizo sentir la presión social que cambió la estrategia en la liberación de precios, cancelando el gasolinazo de febrero para pasar a la fluctuación diaria de las tarifas que han variado de cinco a ocho centavos en el precio en las noventa regiones del país. El resultado es más que evidente. Aunque negado por las autoridades hacendarias, la inflación de más del 4 por ciento en el primer trimestre del año, impactó la economía de las familias mexicanas.

Otro escenario es el incremento desmedido en el precio de los energéticos ordinarios: luz y gas. A inicios de marzo, el tratamiento de electroshock fue recetado a las industrias y hogares con el aumento de tarifas de entre el 13 y 17.2 por ciento, alzas significativas que rebasaron las expectativas de ajuste mensual discreto. El precio del gas doméstico no fue la excepción. A inicios de año, el precio del energético se incrementó hasta un 21 por ciento

La decantada Reforma Energética, conforme pasa el tiempo, se desinfla por la insuficiencia argumentativa que la pretende defender. Marañas y marañas, verborrea y retórica, exhiben lo que jamás se previó cuando fue creada. No hubo sensibilidad social y sí mucha voracidad excusada en demagogia, que nos recetan todos los días con la pueril advertencia: “de no haberse liberado el precio de los energéticos, se hubieran recortado programas sociales”.

Lo que menos ha interesado es que esa riqueza llegue a los que menos tienen. Discretos ajustes, con cosméticos arreglos de austeridad, engañan al público cuando salen a la luz escandalosas notas sobre qué altos funcionarios ganan más, y cuando, de acuerdo a las observaciones de la Auditoría Superior de la Federación, con motivo del análisis de la Cuenta Pública 2015, la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) y la de Ganadería, Pesca y Alimentación (SAGARPA), principales órganos para combatir la pobreza y el hambre, otorgaron millonarios contratos sin mediar licitación alguna.
 
La Reforma Energética ya resulta sumamente cuestionada por su impacto social que desestabiliza el futuro de los sectores más vulnerables. Sus beneficios enriquecen a pocos y, lamentablemente, comienzan a crear nuevas generaciones de pobres. Cada día, usuarios y consumidores se rascan los bolsillos para que, centavo a centavo, contadas manos aglutinen la riqueza, a pesar de las promesas de que todos, sin excepción, se beneficiarían con las reformas estructurales. 

En este momento, las palabras del Papa Francisco cobran mayor vigencia cuando, en febrero de 2016, las dijo en tono profético durante su visita a México: “Cada vez que buscamos el camino del privilegio o beneficio de unos pocos, en detrimento del bien de todos, tarde o temprano la vida en sociedad se vuelve un terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión de las culturas diferentes, la violencia e incluso el tráfico de personas, el secuestro y la muerte, causando sufrimiento y frenando el desarrollo”. Y las reformas estructurales van por ese camino: el de la desigualdad.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=7146Domingo, 12 de marzo de 2017, 14:00 horas
Editorial: Libertad religiosa en moderna laicidad
El 28 de enero de 1992; es decir, hace 25 años, los artículos 3, 5, 24, 27 y 130 de la Constitución fueron reformados con el objetivo de “modernizar” las relaciones con las iglesias. Un nuevo ordenamiento legal entró en vigor para regular el culto público, además de otorgar personalidad jurídica a las asociaciones religiosas, en reconocimiento de su existencia negada desde 1917.

Cinco lustros después, México concibe una realidad plural y distinta, que obliga a una revaloración de las relaciones Estado-Iglesias y la legislación correspondiente para que sean afines al nuevo marco legal del respeto a los derechos humanos como condición necesaria de la democracia. Y es que nuestro país parece quedar a la saga en materia de libertad religiosa, no obstante las recientes reformas a los artículos 24 sobre el derecho a la libertad de convicciones éticas, de conciencia y de religión, y 40 sobre la condición laica del Estado mexicano.

En junio de 2011, la Constitución Política sufrió reformas de gran calado que modificaron el régimen de garantías individuales para reconocer los derechos humanos. A la luz de lo anterior, se requiere de una revisión al derecho de libertad religiosa y la actualización de la Ley de Asociaciones Religiosas que parece anquilosada. A nivel constitucional, subsisten preceptos atentatorios de derechos humanos incompatibles con la moderna laicidad. Así, el artículo 130, inciso e) de la Constitución, somete a los ministros de culto para ponerlos en una condición infame y lesiva al prohibir su legítimo derecho de asociación. Los absurdos preceptos, fruto podrido de laicismo, consideran “justo” privar, a ciudadanos mexicanos que han optado por un ministerio, del derecho de opinión, arrinconándolos y etiquetándolos más abajo que ciudadanos de segunda. A pesar de que se nos ha vendido la idea de gozar de un régimen de libertades y respeto de la pluralidad, la verdad es otra. En México se vulneran los derechos humanos de los ministros de culto.

Otro elemento nocivo del apolillado laicismo es la negación de la objeción de conciencia. La legislación internacional de derechos humanos reconoce, como condición indispensable de la libertad religiosa, que cualquier persona pueda argumentar razones de conciencia y de religión contra cualquier ley injusta e inmoral lesivas de sus convicciones más íntimas. La legislación mexicana está asida al irracional argumento que dice que nadie puede oponerse a las leyes del país, incluso si éstas arremeten contra la vida y la dignidad de las personas.

En este laicismo, México vive una condición hipócrita al atentar contra el justo derecho de los padres para que sus hijos reciban educación religiosa en las escuelas. Y es hipócrita porque la ideología de género y lobby gay pretenden introducir en las aulas ideas nocivas y contrarias a las convicciones de millones en desacuerdo con esta imposición ideológica. Efectivamente, en este país no existen garantías para lograr la educación integral y libre conforme al derecho de los padres de familia.

La legislación internacional ha reconocido a la cultura como parte del desarrollo individual y colectivo, y nuestro patrimonio religioso es de los más ricos del mundo; sin embargo, en México hay gran peligro de destrucción de templos y lugares históricos arrasados por el paso del tiempo y la mezquindad de funcionarios incapaces de aplicar los recursos necesarios para salvar esta riqueza cultural. Mientras el presupuesto se dilapida en fiestas y gastos burocráticos inútiles, las iglesias deben mendigar lo que justamente les corresponde para sostener los inmuebles propiedad de todos los mexicanos.

Finalmente, las asociaciones religiosas son privadas del derecho de adquirir medios de comunicación cayendo en la misma simulación que se pretendió acabar en 1992, además de subsistir la concesión de ridículos permisos municipales y federales para celebrar actos de culto público en las calles. Todo esto limita el derecho de libre difusión de las ideas.

A 25 años de aquellas reformas, el panorama está listo para debatir en los temas pendientes de libertad religiosa; sin embargo, la condición necesaria es el diálogo con legisladores y políticos convencidos del auténtico Estado laico. Sólo se dialoga con gente racional y capaz de aceptar el reconocimiento más amplio del derecho fundamental de libertad religiosa y sus implicaciones. Sentarse con laicistas energúmenos y fanáticos sería inútil y estéril.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=7137Domingo, 05 de marzo de 2017, 14:00 horas
Editorial: Terrorismo migratorio
Donald Trump amenazó como candidato, y ahora lo cumple como Presidente de los Estados Unidos: los mexicanos indocumentados, todos, sin excepción, serán deportados. Pero no sólo aquéllos que tienen algún antecedente penal –lo cual podría ser comprensible–, sino cualquiera que haya ingresado sin papeles, no importa si es un trabajador ejemplar, si paga sus impuestos y es parte del desarrollo de ese país. Todo mexicano indocumentado será deportado sin miramiento alguno, sin ningún respeto a su dignidad humana, sin tomar en cuenta sus derechos fundamentales, sin importar en qué situación quede su familia. Todos serán tratados como criminales y enviados a México; pero no sólo eso, también serán devueltos a nuestro país los inmigrantes no mexicanos que hayan cruzado por nuestro territorio.

Lo que hace el señor Trump, no es sólo la aplicación de un legalismo inhumano, sino un verdadero acto de terror. ¿Qué otro nombre se puede dar a las órdenes ejecutivas del presidente norteamericano, que autoriza realizar redadas de indocumentados, dando autoridad a todo policía local para actuar como agente migratorio?

Nuestros hermanos indocumentados tienen miedo, sus hijos sufren una verdadera sicosis, mientras las autoridades mexicanas no aciertan a actuar, no hacen más que declaraciones y promesas; son tibias sus reacciones, muestran también miedo, y peor aún, sumisión. Siguen esperando a que el mandatario norteamericano entre en razón, cuando ha demostrado, desde que era candidato, que lo suyo, su método, es justamente la sinrazón.

Nuestro gobierno continúa explicando lo del gasolinazo mientras el país arde en la violencia, la inestabilidad económica y la obscena corrupción; mientras nuestros hermanos inmigrantes no tienen quién los defienda ni a quién acudir; están huérfanos y no saben qué hacer, pues no confían en un gobierno que es el causante de su exilio; es más, se han dado cuenta que a la clase política no le interesa su suerte.

Mientras los partidos políticos y los altos funcionarios reciben inmoralmente miles de millones de pesos, y el gobierno gasta de forma irresponsable millonadas en su fallida publicidad, apenas se dan, sin hacer llegar los recursos a los consulados, unas migajas –mil millones de pesos– para atender esta emergencia humanitaria. Eso es lo que valen para el gobierno todos los mexicanos que anualmente envían casi 30 mil millones de dólares para aliviar la miseria de incontables de familias a las que nuestra clase política no ha sido capaz de brindar un desarrollo digno.

La cobardía no es prudencia, ni la estridencia es virtud; sin embargo, no vemos firmeza en la defensa de nuestra soberanía; no vemos dignidad en el trato con nuestro vecino del norte; no vemos estrategias eficaces para ayudar a nuestros connacionales; no vemos altura ni inteligencia en los responsables de atender esta crisis humanitaria. Se necesita pericia, experiencia, no aprendices donde hace falta verdaderos maestros del arte de la diplomacia, y sensibilidad humana y política.

Las comisiones episcopales de México y Estados Unidos hacen un gran esfuerzo por atender esta crisis. El Papa Francisco ha hecho varios pronunciamientos, manifestando su preocupación, y ha unido a estas dos iglesias para que trabajen juntas en favor de los indocumentados, pero hace falta mucho más, y se echa de menos no sólo la solidaridad nacional, sino también la solidaridad internacional para poner un freno al racismo, al odio y al terrorismo del indigno presidente norteamericano.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=7128Domingo, 26 de febrero de 2017, 14:00 horas
Editorial: ¿Estamos preparados?
Debido a las órdenes ejecutivas del presidente Donald Trump, se ha creado un ambiente hostil, de inseguridad, incertidumbre y terror contra miles de personas a quienes se les imputan delitos y condiciones de criminalidad sólo por tener una situación migratoria irregular. La aplicación de estas medidas arrojan resultados lamentables; el primero de ellos: la separación de familias enteras cuando los padres son repatriados, dejando a los hijos en completo estado de indefensión. La suerte última es ponerlos en adopción, cuando en realidad tienen padre y madre, aunque con el único “delito” de carecer de la ciudadanía de los Estados Unidos de América.

No podemos ser indiferentes ante la actual situación. Es necesario actuar con tal audacia que, incluso, se pueda recuperar el potencial que México tiene ante estos nuevos retos; sin embargo, la historia nos enseña cómo las condiciones políticas no han sido favorables para quienes alguna vez dejaron la tierra natal para mejorar sus condiciones de vida. Cada año, por ejemplo, los trabajadores migratorios mexicanos que prestaron servicios laborales en los Estados Unidos, entre 1942 a 1964, los exbraceros, ruegan a los diputados del Congreso de la Unión el otorgamiento de los pagos que legalmente les corresponden por esos años de servicio. Su peregrinación topa con la falta de sensibilidad política y humanitaria, y fideicomisos sin fondos al regatear lo que en derecho les corresponde. En 2016, una sentencia del Poder Judicial de la Federación obligaría a las autoridades a devolver los salarios retenidos de los exbraceros, los cuales ascenderían a más de 5 billones 90 mil 231 millones de pesos por intereses generados en 65 años de adeudo.

No obstante, no es sólo cuestión de dinero, es la creación de políticas efectivas y, sobre todo, la acción de una sociedad solidaria y justa para ver a los migrantes como seres humanos y no como fuente de remesas anuales por más de 24 mil millones de dólares que han venido a fortalecer la maltrecha y enana economía mexicana.

Así lo recordó el cardenal Norberto Rivera Carrera el 8 de febrero en Dallas, Texas, al señalar que la sociedad e Iglesia deben dar prioridad “a la superación de las condicionantes que generan los climas de pobreza, violencia e injusticia que obligan a personas, familias y comunidades enteras a emigrar”. Esto es, efectivamente, la causa de los males y deuda hacia los migrantes. Pobreza en comunidades donde lo más elemental no llega, violencia que desplaza a los habitantes e injusticia por no recibir lo que les pertenece, como es el caso de los exbraceros.

Ante el terror de la administración Trump, la Iglesia Católica, en ambos lados de la frontera, apela a la unión. Durante esta semana, en  el primer Encuentro bi-anual Tex-Mex, los obispos de Texas y México se comprometieron, “en este momento difícil de la historia”, a ofrecer servicios “de calidad a los migrantes, que implica lo espiritual, lo legal, la asistencia material y familiar”, y mantener la presencia constante en campos de detenciones, casas y centros de asistencia a migrantes desde la frontera sur de México hasta todo Estados Unidos”, porque, ante esta ola de desconfianza y traición, las iglesias y templos se han convertido en el único refugio seguro donde se les puede dar garantías para proteger sus derechos legales.

La búsqueda de soluciones legales, políticas y sociales ya no son una opción, son cuestiones imperativas. México requiere de la urgente redención de la política migratoria para desarrollarla integralmente. El futuro de los migrantes ya nos endosa documentos de difícil cobro y reparación. Esto puede ser una pesadilla, pero en la esperanza cristiana representa un reto para vislumbrar un futuro más prometedor. Los migrantes salieron de su país en busca de un sueño. ¿Estamos preparados para ofrecerlo?
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=7119Domingo, 19 de febrero de 2017, 14:00 horas
Editorial: Bomba de tiempoA principios de febrero, un escueto comunicado de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público informó sobre la determinación de las autoridades para mantener sin cambios, del 4 al 17 de este mes, el precio máximo de las gasolinas, con respecto a los niveles observados en enero para cada uno de los tres combustibles; es decir, postergar otro gasolinazo y sus consecuencias.

No sobra recordar que la liberación del precio de los combustibles provocó una inestabilidad que rebasó los límites del orden. La sociedad civil se organizó pacíficamente para protestar contra las impopulares medidas, pero también hubo disturbios y sicosis, afectando principalmente a la propiedad privada; sin embargo, a pesar de las explicaciones y de las retóricas desafiantes como aquella del “ustedes, ¿qué hubieran hecho?”, los mexicanos supimos de los altos costos tributarios en los precios de los energéticos y de la ignorancia de las autoridades por no conocer exactamente el pulso de una sociedad que no está preparada para tales medidas.

Un eventual gasolinazo no sería aceptado. Lejos de haberse diluido, algunos sectores de la sociedad mantienen una resistencia activa para revertir la medida. En enero pasado, los obispos de México, ante los riesgos a la paz, exponían el cansancio de la gente “por la imposibilidad de acceder al desarrollo humano, integral y solidario; de aspirar a que México sea un país cuya meta esté en función de que cada persona tenga acceso a un techo, a una tierra y a un trabajo”.

Y el cansancio también está referido a lo que debemos soportar los mexicanos sobre un gobierno y su burocracia que dice estar tomando medidas de austeridad para estabilizar la situación, pero que se ha quedado demasiado corto. Basta con conocer la fortuna que nuestras autoridades invierten en festividades y premios, para darnos cuenta que hay muchos rubros por recortar antes de castigar aún más al empobrecido pueblo mexicano. Y es que, de acuerdo con información de la Secretaría de Haciendo y Crédito Público, el gobierno federal derrochó en el 2016, con cargo al erario, casi 30 mil millones de pesos en festejos y premios a servidores públicos.

Preocupa también que el último trimestre del año pasado contabilizó una estratosférica deuda del sector público, de más de nueve billones de pesos, es decir, el 47.9 por ciento del Producto Interno Bruto, que generó el pago de intereses que, según los resultados del 2016, representa el presupuesto asignado a 17 dependencias de la administración pública federal, y mayor al presupuesto asignado a la secretarías de Salud y de Educación Pública para el presente ejercicio fiscal 2017. Es una bomba de tiempo que se encuentra activa al hipotecar el futuro de cada mexicano.

Las autoridades afirman que las medidas de austeridad, la evolución del tipo de cambio y del precio internacional de las gasolinas han creado las condiciones para mantener sin cambios los precios máximos, pero en pocos días, México no tiene refinerías como por arte de magia ni ha dejado de importar gasolinas del exterior. Tampoco sería justo distraer la atención pública dilatando gasolinazos ante las elecciones próximas, particularmente en el Estado de México, poniendo en riesgo la victoria del partido dominante.

Ante esta inestabilidad económica y social, se debe apelar a la sensibilidad a fin de crear mejores condiciones de vida para nuestro pueblo. Necesitamos ser menos dependientes del exterior, pero sobre todo, reducir las drásticas brechas entre riqueza y pobreza, y hacer, verdaderamente, un gobierno austero sin privilegios para unos pocos, recortar los salarios millonarios y evitar lo superfluo. Como afirmarían los obispos de México, “el desarrollo social no es dar ayudas intermitentes…” Y suspender gasolinazos por motivos electorales, sería otra bomba a estallar en las manos.]]>
http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=7110Domingo, 12 de febrero de 2017, 14:00 horas
Editorial: Constitución asesinaBastaron cuatro meses para lograr un documento ilegítimo, atropellado, recetario de ideologías y de absurdos jurídicos. Numeralias y estadísticas finales, datos duros del triunfalismo de una asamblea constituyente que ha procesado toneladas de información “que ni las mismas Cámaras del Congreso de la Unión han logrado”, ahora conforman la memoria histórica de esa asamblea de cien diputados cuestionados desde su elección y designación.

La Constitución de la Ciudad de México tendrá vigencia plena a partir del 17 de septiembre. En las 21 sesiones plenarias, siempre al límite de tiempo y en jornadas intensas y apretadas, se debatieron temas polémicos que deberían ser los ejes rectores de un documento que ahora confirma la ideologización que será ley vigente, un documento supuestamente fundamental fue secuestrado por las izquierdas intolerantes, asesinas y absurdas por reconocer derechos en donde no se deberían y no reconocer aquéllos que deberían estar en la norma.

El debate sobre el derecho a la vida no tuvo parangón alguno. La imposición de las mayorías hizo que el primero de los derechos quedara fuera del texto. Lo absurdo se asoma aquí cuando, repasando el texto aprobado, se tienen derechos que dicen confirmar a la Ciudad de México de ser incluyente, solidaria, libre, tolerante, democrática, representativa, garantista y protectora de los derechos humanos; sin embargo, en esas mismas letras carga su condena, encadenándola a los grilletes de la injusticia e inequidad, sobre todo para quienes no se pueden defender.

Las fracciones mayoritarias en la constituyente evadieron la durísima realidad de sangre y crueldad en la Ciudad de México. Realidad que esconde la inmoral figura de la eutanasia y el lucrativo y abominable negocio del aborto, que es peor que el del narcotráfico. Este último, cubierto ahora de benévola licitud y derecho reproductivo a nivel constitucional al evadir el asesinato –en diez años– de más de 170 mil personas en gestación. Pero no se trata exclusivamente de las cifras mortales.

La pírrica victoria de la constituyente sirve de tapadera para cubrir las millonarias rentas de la industria del aborto que enriquecen más y más a unos pocos. En 2014, la Organización Mundial de la Salud declaró que en México podrían producirse 1.5 millones de abortos anuales, cuyas ganancias serían superiores a los 4 mil millones de pesos. El jugoso y lucrativo negocio de muerte beneficia, principalmente, a las farmacéuticas y laboratorios fabricantes de medicamentos para inducir la muerte de seres humanos a los que la ciencia ha confirmado, efectivamente, con capacidad autónoma para vivir y desarrollarse como personas.

¿Qué farmacéuticas y laboratorios son los clientes principales en el sistema de salud de la Ciudad de México? ¿Cómo son invertidos los dineros del pueblo capitalino para beneficiar a estos anónimos mercaderes de la muerte? ¿Los diputados constituyentes saben de este negocio asesino lucrativo que enriquece a pocos y mata a muchos?

Los constituyentes quisieron emular sus largas sesiones e ideologizadas argumentaciones con las de otros grandes Constituyentes de nuestra historia quienes fundaron la nación mexicana. No les llegan ni a los talones. Recordemos esa frase inmortalizada en la historia atribuida a un gran liberal, político, poeta y constituyente de 1857: “Los valientes no asesinan”.  A 160 años de la promulgación de la Constitución de 1857 y en el centenario de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que nos rige, estos aniversarios se ensombrecen con la promulgación de un pobre texto a modo y contrario a los principios liberales de justicia e igualdad: ha nacido una constitución asesina que no reconoce lo más valioso para cualquier ser humano aun desde el vientre materno, la dignidad de la vida.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=7101Domingo, 5 de febrero de 2017, 14:00 horas
Democratización de medios de comunicaciónEl 21 de diciembre pasado fueron publicados en el Diario Oficial de la Federación los Lineamientos Generales sobre la Defensa de las Audiencias, a través de un Acuerdo del Instituto Federal de Telecomunicaciones, a fin de poner a disposición general en documento para referenciar los derechos de las audiencias contenidos en la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, producto de las reformas estructurales cuyos objetivos principales fueron la democratización de los medios de comunicación, promover el acceso a la cultura, la educación, la salud y el ejercicio pleno de los derechos humanos.

    La reforma en telecomunicaciones quiso incentivar la competitividad y poner a México a la vanguardia del sector; se creó el Instituto Federal de Telecomunicaciones como órgano autónomo con las facultades para facilitar a los usuarios e interesados la explotación, de forma justa y eficiente, del espectro radioeléctrico propiedad de la nación. En esto también se contempla el respeto irrestricto de los derechos humanos para que, como afirman los tratados internacionales de los que México es parte, y que son ley para nuestro país, se garantice el derecho de las audiencias para que nadie sea molestado a causa de sus opiniones; investigar y recibir informaciones y difundirlas sin limitación por  cualquier medio de expresión.

No obstante lo anterior, esta reforma estructural ha suscitado dudas en lo que parece ser un ataque a la libertad de expresión, no sólo por la forma en la que se ofreció a los mexicanos usuarios en donde se prometió “bajar precios”; sin embargo, los objetivos de “democratización” parecen haber quedado sólo en buenos propósitos.

    Y es que el acuerdo del 21 de diciembre parece abrir más desacuerdos que consensos en cuanto a los derechos de las audiencias en relación a la libertad de expresión y el derecho a la información. De su lectura, y según la opinión de especialistas en materia de telecomunicaciones, los lineamientos son inequitativos cuando no se dan medios legales de defensa, convirtiendo un acuerdo administrativo en instrumento de acoso y presión para los informadores y medios. El resultado es un Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) con facultades extralegales y cuasinquisitoriales, obligando a distinguir entre opinión e información lo que deriva en fiscalizaciones informativas que coartan la libertad de expresión reconocida en nuestra Constitución.

A lo anterior se suma cómo el IFT se arroba en facultades más intromisivas que de regulación adecuada y justa de los medios de comunicación cuando obligará a la identificación de los bloques de publicidad, logotipos, marcas y nombres comerciales, además de la aprobación  de los defensores de las audiencias y de investigaciones contra programas y contenidos motivadas por cualquier denuncia anónima.

    El espíritu de las reformas quiso centrarse en mayores beneficios para los mexicanos a fin de diversificar el mercado en telecomunicaciones; sin embargo, de forma principal, las audiencias deben tener la adecuada protección de sus derechos a través de la legalidad, certidumbre y eficacia. México vive momentos muy difíciles debido a la implementación de reformas que trastocan la sensibilidad social por no haber tenido la visión de futuro y sin ponderación alguna de las consecuencias que impactan, sobre todo, a los más desposeídos.

Ahora se ve un fruto amargo de la reforma en telecomunicaciones, y México afronta otra encrucijada en cuanto a los resultados de la misma. Bien vale recordar por qué el espectro radioeléctrico es propiedad de la nación y, por lo tanto, de todos los mexicanos porque la libertad de expresión no debería estar subordinada al protagonismo indiscriminado de un Instituto en manos de quienes se valen de argucias extralegales para manipular derechos y conciencias. “¿No se debería, más bien, hacer todo lo posible para que permanezcan al servicio de la persona y del bien común, y favorezcan «la formación ética del hombre, el crecimiento del hombre interior?” (Benedicto XVI. XLII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. 4 de mayo de 2008).
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=7092Domingo, 29 de enero de 2017, 14:00 horas
Editorial: Recortes y austeridad
El incremento en el precio de los combustibles –con la consecuente espiral inflacionaria que ya comienza a verse reflejada en los insumos de la canasta básica–, y el aumento de impuestos locales y municipales –como el “predialazo escondido” que deben pagar quienes viven en la Ciudad de México– han impactado de manera directa en la economía de millones de familias que viven al día con salarios de hambre. 

Si bien las autoridades aseguran que hay una recuperación del poder de compra, la realidad indica lo contrario. En los últimos tres años, los productos básicos subieron cerca del 27 por ciento, y el poder adquisitivo de los trabajadores disminuyó en 11 por ciento. Esto sin duda se agravará por eventuales incrementos a los combustibles y energéticos indispensables en los hogares –gas LP y electricidad– sujetos a las leyes de la oferta y la demanda.

Las autoridades argumentan que las medidas son dolorosas, pero necesarias para el futuro, si no se quieren eliminar programas de desarrollo, servicios públicos de salud y de seguridad social. No obstante, hay privilegiados a los que el gasolinazo hace lo que al viento a Juárez: la clase política se encuentra en la cúspide de esta pirámide de injusticia y avaricia; son éstos los que aderezan el discurso con un poco de demagogia populista y juran que es tiempo de amarrarse el cinturón para demostrar la austeridad urgente de estos tiempos. 

La cruda por la ausencia de la embriaguez petrolera nos despierta a la realidad de cómo se vinieron manejando los recursos públicos aprobados presupuesto tras presupuesto. Un ejemplo es el fracaso del  presupuesto base cero para partir de las necesidades reales de cada ramo y asignar recursos de manera justa y transparente. No obstante, la clase política y la burocracia instaladas en las estructuras del poder han echado mano del dinero de forma oscura, con criterios opacos para gastar más de lo asignado, generándose el endeudamiento impagable, o bien, por subejercicios sin justificación. De acuerdo con la Auditoría Superior de la Federación (ASF), en la Cuenta Pública 2014 “los recursos no aplicados al 31 de diciembre de ese año, ascendieron a 63,607.2 mdp, lo cual implica el incumplimiento de metas y objetivos de los programas, así como la posibilidad de un ulterior uso indebido de los recursos”. ¿Dónde queda ese dinero? ¿Quién lo sustrajo? ¿En qué rubros queda perdido? ¿Qué bolsillos engrosaron? ¿A quiénes beneficiaron de manera ilícita? ¿Qué se dejó de pagar?

Los tres poderes de la Unión han anunciado medidas para reducir el gasto y generar ahorro. Todos los mexicanos esperamos que sean acciones efectivas y no sólo paliativos cosméticos sin resultados reales y transparentes. Revisar y ajustar lo necesario, eliminar lo no funcional y aplicar correctamente los recursos donde es urgente. Analizar, por ejemplo, los dineros destinados a una errática Coordinación de Comunicación Social de la Presidencia de la República que, en todo el gobierno federal, goza de un presupuesto de casi 2 mil mdp para dañar la imagen presidencial con retóricas desafiantes; acabar con sueldazos de casi medio millón de pesos mensuales de los once ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, además de prestaciones y privilegios; reducir el indecente financiamiento público de los partidos políticos que en el 2017 se repartieron la nada despreciable cantidad de 4 mil millones; acabar con las inmorales prebendas de diputados, senadores y de todos aquéllos para quienes el gasolinazo es sólo noticia en la sección de política de cualquier diario nacional.

Solidaridad y subsidiariedad son los valores urgentes que México requiere ante la corrupción y el enriquecimiento indebido, lo que incrementa el hartazgo y el enojo de los ciudadanos de a pie. Los mexicanos no están dispuestos a seguir pagando sacrificios cuando una minoría está apoltronada en la cima del poder, viendo cómo el barco hace agua. La hipoteca social que se genera es enorme, es necesario contrarrestar la demagogia, perseguir la corrupción y actuar con responsabilidad antes de que el curso de la historia socave lo que tanto trabajo ha costado al pueblo de México: estabilidad y paz social.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=7083Domingo, 22 de enero de 2017, 14:00 horas
Editorial: Constitución fallida
El 31 de enero, la Asamblea de la Ciudad de México deberá presentar la nueva Constitución que regirá administrativa y políticamente a esta entidad del país.

Sin embargo, la esperanza que pudo representar la Constitución, poco a poco se desvaneció mientras la ciudadanía vio cómo las sesiones, discusiones y consensos resultaron más el botín de tribus, que producto de la racionalidad y pericia jurídicas. Motivados por el “todos deben ser incluidos”, la preocupación ahora es encontrarnos con un dragón de siete cabezas que devorará a los ciudadanos, toda vez que no se reconoce ni el sentido común ni la razón.

Los constituyentes de los partidos mayoritarios tienen ojos, y no ven. Cubiertos con la venda de la irresponsabilidad, esas fracciones en la Asamblea tratan a toda costa de imponer agendas ideológicas, evadiendo la imparcialidad e igualdad –para todos– de la Constitución. Y resulta más paradójico observar cómo la mayoría política, comprometida con una supuesta revolución “cultural y moral”, bajo los principios de libertad, justicia, solidaridad, democracia y fraternidad, toma veredas contrarias a lo anterior: mezquindad, injusticia, imposición e individualismo.

La obsesión criminal por el aborto, la destrucción de la familia y sus valores, la imposición de la perversa y antinatural ideología de género, se convierten en eso, obsesión con trazas de malignidad que perjudica el sano desarrollo del cuerpo social. Lo que crece al seno de la Asamblea Constituyente es rémora, producto de renegados que hoy militan en nuevas corrientes mientras el barco del partido político que les vio nacer hace agua y se hunde. Al fin y al cabo, el populismo y demagogia son siempre las cartas para consumar ideales megalómanos de poder. Diputados que se cubren los ojos, tapan oídos y simulan silencio cuando en otras administraciones de la Ciudad de México se reconoció por, ejemplo, el derecho humano a la objeción de conciencia, o bien, jamás se promovieron iniciativas irresponsables de ideología de género, de destrucción de la familia y de lesión de instituciones de derecho, como el Matrimonio entre un hombre y una mujer.

Vale la pena recordar a esa mayoría del Constituyente por qué están ahí. Sus declaraciones y principios ofrecidos al electorado fueron redactar un documento para la Ciudad democrática, participativa, justa, incluyente y próspera, donde se ejercen las garantías civiles y sociales con libertad, sin condicionamientos ni discriminación. La esperanza de la Ciudad era por la preservación y defensa de derechos de todos los seres humanos y no para otorgar sentimentales prerrogativas a animales o tratar a los mexicanos no nacidos como productos execrables.

El futuro de la Ciudad no tiene precio, pero parece que la mayoría en la Asamblea Constituyente sirve a intereses impuestos desde la ONU, como una nueva colonización ideológica, y no obedece al poder soberano otorgado por los votantes. Negar el derecho a la vida o dinamitar los fundamentos del Matrimonio –que es y siempre será entre un hombre y una mujer–, es ya de por sí exclusivo y discriminatorio, al tildar aquello de retrógrado y dogmático. No es así. Las instituciones están al servicio de la gente y, fundamentalmente, para los más vulnerables. La Constitución debería tener “como articulador de toda política pública, la promoción y respeto a los derechos humanos de todas y todos los habitantes de la ciudad”, y no que los diputados estuvieran de rodillas ante dictados ajenos a nuestra maltrecha realidad. Sin embargo, es justo reconocer que algunos de los partidos minoritarios en la Asamblea han asumido un papel más serio al afrontar las incoherencias de la izquierda mal llamada progresista.

No hay duda que los miles de capitalinos que marcharon en septiembre para defender la familia, estarán atentos al resultado del constituyente y sabrán actuar en consecuencia, castigando en las urnas a una izquierda corrupta, decadente y depredadora de los valores morales y familiares.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=7074Mon, 16 Jan 2017 00:00:00 GMT
Editorial: InsensibilidadLa última semana de diciembre del 2016, las autoridades reguladoras de energía y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público adelantaron la liberación de los combustibles que incrementó su precio hasta en un 20 por ciento. A esto se suma otro golpe a la economía por el aumento a las tarifas de energía eléctrica que se ajustan entre 2.6 y 3.5 por ciento para el sector comercial, y en 2.6 por ciento para el uso doméstico de alto consumo. La razón, a decir de las autoridades, fue el alza de los combustibles para la generación de la electricidad, además de la liberación de los precios del gas que variarán según la oferta y la demanda.

Sin duda, México tendrá un amargo 2017, luego de décadas en las que, debido a la política energética de precios artificiales y subsidios gubernamentales –que representaron cerca del 3 por ciento del Producto Interno Bruto– fueron disfrazados los costos reales de los combustibles. A medida de que los subsidios fueron eliminándose, los gasolinazos mensuales desplazaron las aportaciones gubernamentales para reflejar los costos reales, hasta la liberación de precios que hoy se ve reflejada en 90 tarifas máximas distintas en el país, que variarán conforme a la cercanía de las instalaciones de producción, de distribución de combustibles y los precios internacionales.

Como sabemos, los precios de la gasolina tienen efectos fuertemente recaudatorios. Cerca del 43 por ciento del precio de cada litro es determinado por la cuota del Impuesto Especial Sobre Producción y servicios (IEPS) y el pago del 16 por ciento del IVA. El resultado son gasolinas carísimas usadas para captar impuestos de los cuales, por desgracia, no hay transparencia en cuanto a su destino y fin.

La mala administración de la riqueza petrolera fincó castillos en el aire; Pemex, ahora empresa productiva del Estado, fue caja chica para cobijar estructuras de poder que chuparon los recursos que debían ser aplicados al desarrollo de la industria que dio bonanza. No sólo fue la alta burocracia, sino que al amparo del petróleo creció el poder de sindicatos con prebendas increíbles, creando líderes intocables y millonarios. Esa riqueza fue dilapidada, desapareció, y ahora millones de contribuyentes son sacrificados para reponer con impuestos lo que se perdió debido a la corrupción e irresponsabilidad.

México quedó a la zaga del crecimiento cuando, por el orgulloso monopolio nacional petrolero, no hubo visión de futuro para expandir la infraestructura de refinación. El idilio del oro negro hizo del país un gigante enano, y ahora pagamos cara esa falta de visión. Mientras los Estados Unidos poseen 176 refinerías, aquí tenemos seis maltrechos complejos que tuvieron paros escalonados de labores el año pasado debido a la falta de insumos y dinero, dependiendo incluso del exterior en cuanto a la importación de combustibles para satisfacer el consumo interno.

Ahora se nos pasa una factura impagable y dolorosa. Décadas de mala administración e irresponsable gasto nos tienen en este atolladero de la nueva política energética que no vislumbró las consecuencias sociales porque no hubo sensibilidad al respecto. Y con razón el enojo de los contribuyentes  cuando se les obliga a pagar por los errores de otros que, en el pasado, se sirvieron del poder con las bolsas henchidas de petrodólares, endeudando eternamente a los mexicanos de la clase media y pobre.

Las soluciones deben ser urgentes porque México no está preparado ante un mazazo brutal que le lastima más. Todos estamos llamados a la responsabilidad, y particularmente la alta burocracia y clase política de sueldos inmorales y prestaciones inconcebibles en el débil país del 2 por ciento de crecimiento anual, y la mitad de la población en situación de pobreza.

Urge una aplicación responsable de los recursos públicos para cubrir lo que importa y no se toleren más prestaciones como bonos discrecionales, vales de gasolina o consentir el gasto de consejeros electorales que, para actualizar teléfonos celulares, echarán mano de más de tres millones de pesos. Urge también más sensatez de los responsables de llevar las riendas del país que de manera insensible y arrogante todavía se atreven a decir que el gobierno está trabajando para apoyar a los sectores más vulnerables de la población y que los mexicanos deben sumir este nuevo reto para salir adelante. La gente está harta de todo esto. Por eso hay tanta indignación y furia.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=7065Domingo, 8 de enero de 2017, 14:00 horas
Editorial: Ciudad vegana
Las discusiones sobre la integración del proyecto de Constitución de la Ciudad de México han reunido múltiples iniciativas para escuchar la opinión de diversos sectores y grupos sociales a fin de que “todos quepan” en un documento que, a decir de los especialistas, será un catálogo de ideales basados en el consenso para satisfacer a grupos minoritarios, favoreciendo ideologías y aberraciones que rebasarán lo estrictamente jurídico e impondrán lo político.

La famosa carta de los derechos de la Ciudad de México tiene más lagunas que justos reconocimientos de los derechos fundamentales de acuerdo con lo establecido en la Constitución General de la República y los Tratados Internacionales de los que nuestro país es parte. A pesar de que se afirma la inclusión de todos, esto es falso totalmente; así quedó demostrado desde el instante en que fueron desechados de un plumazo los proyectos legislativos que organizaciones de la sociedad civil y activistas sometieron a consideración de la Asamblea Constituyente para establecer el derecho a la vida desde el momento mismo de la concepción, que serviría de columna vertebral para la nueva Constitución.

Los diputados abortistas de izquierda ponen por delante las consideraciones hechas por los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, afirmando las falacias de libre determinación de la persona y el derecho a elegir de las mujeres bajo el eufemístico nombre de “interrupción legal del embarazo”. Bajo esta óptica, el bodrio de Constitución tendría por inaceptable este derecho a la vida por ser contario a la “sentencia” de la Corte, además de ser uno de los “logros democráticos” del sistema abortista de la Ciudad de México.

Las incongruencias son manifiestas cuando, en esta deconstrucción jurídica, los diputados constituyentes quieren dar vía libre al reconocimiento de derechos a “animales no humanos” para defenderlos como seres sintientes, con prerrogativas jurídicas, sujetos de consideraciones morales, con un capítulo en la carta de derechos por “tener dignidad inherente”. De acuerdo con los activistas y promotores, los animales “son habitantes de la ciudad y la parte más vulnerable de la sociedad”.

Resulta más desconcertante que una Constitución privilegie falsos derechos a animales e ignore al embrión humano como persona, sujeto de derechos y de potenciales obligaciones, relativizando su existencia y poniéndolo en calidad de cosa que puede ser desechada por árbitros caprichosos que rayan en la crueldad al usar métodos de descarte para infligir dolor a quienes no pueden opinar y repeler una agresión calculada y premeditada. Irónico será poner al mismo nivel de las personas a los animales. Eso, lejos de hacer de ésta una Constitución “de avanzada”, demuestra el populismo desmesurado y esquizofrénico de los liberales de izquierda, dando un paso adelante y dos hacia atrás. A este ritmo será delito el consumo de carne para la alimentación humana, condenando a la ciudadanía a vivir, por decretazo, en la Ciudad vegana.

Si la Constitución de la Ciudad no consagra el derecho a la vida de la persona, carecerá de legitimidad, no será auténtica y por lo tanto injusta e inmoral; el verdadero fracaso de lo jurídico, es que pudo ser suplantado por ideologías colonizadoras, negadoras de la dignidad humana, que pugnan por hacer de la capital del país el paraíso de la cultura del descarte y de la muerte. Nadie está obligado a seguir una norma injusta, porque respetar la vida es custodiar a la humanidad misma.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=7056Domingo, 1 de enero de 2017, 14:00 horas
Editorial: Los inmoralesDespués de discusiones y valoraciones sobre las circunstancias de la economía interna y externa, los representantes de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos aprobaron un aumento al salario de los trabajadores, al pasar de 77.04 a 80.04 pesos diarios, es decir, un alza del 3.9 por ciento, cuyo propósito vendría a robustecer el poder adquisitivo de los trabajadores, siempre y cuando se mantengan los niveles inflacionarios de bienes, productos y servicios. Cabe mencionar que es la primera ocasión, en lustros, que esto ocurre. Datos del INEGI señalan que el poder adquisitivo del salario mínimo se recuperó en los últimos cuatro años un 15 por ciento, en términos reales. De acuerdo con los responsables, el proceso será gradual, extendiéndose hasta el año entrante para que los trabajadores tengan mejor capacidad de compra, repercutiendo en una mejor calidad de vida.

Si bien el alza al salario podría representar el fortalecimiento de la economía de los trabajadores, en nuestro país deben revisarse las condiciones de equidad y de distribución de la riqueza; nuestras leyes garantizan que los salarios sean justos para satisfacer las necesidades básicas de las familias mexicanas, pero tenemos serias divergencias que deberían interpelarnos si queremos alcanzar mejores condiciones de justicia económica; no obstante, aunque falta mucho para mejorar el poder adquisitivo de los mexicanos, es alentador saber que después de 40 años éste comienza a recuperarse.

El  30 de noviembre se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto de Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio fiscal 2017. Según los legisladores de la Cámara de Diputados fue uno de los presupuestos más difíciles de la historia contemporánea por las medidas aplicadas en cuanto a los ajustes en ramos, impactando directamente a millones de mexicanos. Contra lo que se promueve, el campo, desarrollo social, ciencia y tecnología, salud y cultura sufrieron drásticos recortes; por ello, indignan las elevadísimas asignaciones al gasto, principalmente a ramos autónomos en cuanto a beneficios francamente escandalosos e insultantes para cualquier mexicano que vive al día.

Como siempre, a fines de año surgen noticias de pagos escandalosos de aguinaldos y bonos para legisladores y funcionarios. Y esto demuestra cómo debemos replantear el significado del servicio público al ser una labor para el bien del país, no filón de oro y manantial de inmorales e insultantes riquezas.

El mismo presupuesto aprobado por los diputados no movió ni un peso a estas prestaciones frente a un país de pobres. Por ejemplo, los senadores gozarán de una recompensa de fin de año de 234 mil 330 pesos; diputados, 140 mil 504 pesos, ambos con compensaciones anuales garantizadas en blanco, lo que significa montos desconocidos, bonos navideños y cajas discrecionales en lo oscurito y de espaldas al pueblo; el Auditor Superior de la Federación, 404 mil 278 pesos; ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, 586 mil 356 pesos; consejeros de la Judicatura, 378 mil 050 pesos; magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, 586 mil 321 pesos; Consejeros electorales del INE, 537 mil 762 pesos; presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, 404 mil 138 pesos; comisionado presidente de la Comisión Federal de Competencia Económica, 403 mil 892 pesos; presidente del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, 411 mil 882 pesos; comisionado presidente del Instituto Federal de Telecomunicaciones, 352 mil 713 pesos; comisionado presidente del Instituto de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos, 399 mil 274 pesos; presidente del INEGI, 418 mil 767 pesos.

El resumen de estas altísimas cifras no es ocioso. Demuestran cómo las escandalosas recompensas de fin de año son sólo la punta del iceberg del cúmulo de beneficios anuales que rebasan los límites de este espacio editorial. Caben las preguntas, ¿Por qué los mexicanos debemos soportar estas compensaciones? ¿Para qué el populismo contra la pobreza cuando hay jugosas prebendas propias de sibaritas que engendran más burócratas ricos? ¿Por qué recortar lo esencial para solapar lo inmoral?
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=7031Domingo, 11 de diciembre de 2016, 14:00 horas
Editoarial: La esclavitud de las drogas
El 23 y 24 de noviembre, el Pontificio Consejo para las Ciencias reunió académicos, jueces y médicos para analizar los problemas y soluciones frente a la realidad del narcotráfico y las drogas. Desde la óptica de diversas especialidades, los expertos reunidos dieron cuenta de los desafíos a través del análisis histórico, el impacto cultural, los daños a consumidores, el tráfico ilícito, la producción  y las consecuencias en el abuso de drogas contra niños y jóvenes.

El problema del narcotráfico es cada vez más complejo y, al parecer, las soluciones escasas. Sus redes llegan a niveles inconcebibles, pero en la realidad los últimos grandes perjudicados son quienes han caído en ellas, generalmente jóvenes consumidores, creando generaciones de farmacodependientes, esclavos de las drogas en medio de una guerra sin cuartel cuyos efectos colaterales comienzan a verse, particularmente en México, envuelto en esta batalla consumiendo recursos económicos y, sobre todo, vidas humanas. 

En septiembre pasado, el Instituto para la Atención y Prevención de las Adicciones de la Ciudad de México dio a conocer los resultados de distintas encuestas revelando cifras de terror por la gran destrucción que el consumo de drogas está realizando entre los jóvenes de nuestra sociedad. Desde los doce años comienzan las experiencias con el alcohol; a partir de los trece, con drogas inhalables y tabaco; hacia los catorce, cocaína, mariguana y las metanfetaminas. Por otro lado, la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas en Estudiantes 2014: Reporte de Drogas de la Comisión Nacional contra las Adicciones (CONADIC) advirtió de la fácil disponibilidad de cocaína con un incremento importante en el consumo entre jóvenes de secundaria y preparatoria así como del crack y de las metanfetaminas cuyo uso alcanza niveles de emergencia. 

Este panorama lamentable no se hizo de la noche a la mañana. México, por muchas décadas, llegó a consentir y ver, hasta de forma normal, el tráfico de drogas para satisfacer la demanda de un mercado externo. Las redes pudieron crecer al amparo de la corrupción y protección desde altas esferas del poder. Ahora, se presentan vías de solución como paliativos más que como respuestas contundentes. Desafortunadamente, la descomposición llega a niveles insospechados y los cauces políticos sólo muestran una cara mínima del problema al insistir en que la legalización de la mariguana sería de las mejores soluciones apaciguando a los demonios de la violencia para abrir un nuevo mercado legal de riqueza a costa del consentimiento de las adicciones.  El problema no se resuelve de esta manera.

No hay una sola causa que lleve al consumo de las drogas. Influyen muchos factores y desde el poder político, la corrupción y la protección del imperio del crimen parecen solapar su crecimiento. Y el nuestro es un problema que no sabemos hacia dónde desembocará. Sin embargo, el Papa Francisco lo advirtió durante la reunión de especialistas reunidos en Roma al apuntar que “el sistema de distribución, más aún que la producción, representa una parte importante del crimen organizado, pero un desafío es identificar el modo de controlar los circuitos de corrupción y las formas de blanqueo de dinero… Si bien la prevención es camino prioritario, es fundamental también trabajar por la plena y segura rehabilitación de sus víctimas en la sociedad, para devolverles la alegría y para que recobren la dignidad que un día perdieron”.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=7023Domingo, 04 de diciembre de 2016, 14:00 horas
Editorial: Gobernadores corruptosRecientes escándalos en la administración pública de los gobiernos de los Estados confirman de nuevo el mal lacerante que agobia a México: la corrupción. Después de los procesos electorales del presente año, y en el contexto de la transición de poderes, las irregularidades salieron a flote para conocer los gravísimos delitos de quienes sólo pueden ser definidos como gobernadores feudales, déspotas y absolutistas, que se creyeron dueños de los Estados para beneficiarse a sí mismos y a sus amigos, creando redes de nepotismo y criminalidad al amparo del poder desmedido, evidenciando así el fracaso del sistema federal de contrapesos.

Una vez que la alternancia política fragmentó la hegemonía del partido único, los gobernadores tuvieron la mesa servida para dominar absolutamente. La megalomanía de estos personajes, su avaricia enfermiza, su indolencia ante la pobreza extrema de sus gobernados, los llevó a cometer abusos de todo tipo, sin que la autoridad federal –conocedora de sus actos delictivos– pusiera un freno a sus excesos de ambición que ahora tendrán que pagar y seguirán pagando por décadas los ciudadanos a los que debieron servir, y no explotar y expoliar como impunemente lo hicieron.

Y como en el viejo oeste, ahora las autoridades ministeriales anuncian recompensas por varios ex gobernadores prófugos de la justicia. Cada vez más, y con justa razón, la sociedad está harta de estos excesos, de ver cómo los políticos roban a manos llenas y burlan impunemente la ley. Ningún partido ha salido libre de corrupción, por eso la población los desprecia y los coloca en el mismo casillero de la ignominia.

En gran medida, el drama de nuestro hermanos que han tenido que emigrar a los Estados Unidos tiene su origen en la corrupción de la clase política, que no aplica los recursos para los fines que son autorizados, sino para enriquecerse obscenamente a costa de chupar la sangre de los pobres, privándolos así de la oportunidad de tener una vida digna, y obligándolos a salir a buscar en otro país lo que la corrupción les ha negado en el suyo.

Los gobernadores feudales deberían abrir nuestros ojos porque nada garantiza que en los próximos meses esto no se repita, mientras se den las siguientes transiciones de poder ante los próximos procesos electorales. Estos casos demuestran cómo la corrupción permea y son necesarios sistemas de control, de responsabilidad hacendaria honesta, coordinación fiscal eficaz y del gasto adecuado, además del ejercicio eficiente y riguroso de los recursos públicos bajo la lupa de transparencia y la rendición de cuentas. Ahora más que nunca debe revisarse la conveniencia de la revocación del mandato y la reforma total del juicio político, hoy paralizado e infectado por las complicidades partidistas.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=7015Domingo, 27 de noviembre de 2016, 14:00 horas
Editorial: ¿Qué vamos a hacer?Después de las elecciones presidenciales de los Estados Unidos, las líneas de acción, durante los primeros cien días de la nueva administración, irán encaminadas a endurecer las políticas migratorias, deportando a cientos de miles de personas que tengan antecedentes penales. Con ello –según Donald Trump–, estará “purificando” a los Estados Unidos de “elementos indeseables” para devolver la grandeza a la nación. Esta idea ha sido aprovechada por grupos racistas para incitar el odio contra las minorías, especialmente hispanos, quienes ahora afrontan una persecución amparada por el irresponsable discurso oficial del presidente electo.

Es sabido que millones de migrantes –de muchas nacionalidades– han contribuido a la grandeza de la nación estadunidense; sin embargo, hoy los dardos de la intolerancia apuntan hacia los de origen hispano quienes, desde la administración de Barack Obama, han sido acosados y perseguidos; baste recordar que durante los ocho años de administración del demócrata, el vecino país del norte prácticamente deportó tantos mexicanos como los que ahora pretende expulsar Trump.

La iniciativa de Obama de legalizar a los inmigrantes no fue más que una coartada hipócrita que nunca tuvo la intención de ayudarlos, por lo que también es falso que con la señora Hillary nos hubiera ido mejor. La separación de familias, por ejemplo, es uno de los dramas ordinarios de padres e hijos, sin que a nadie parezca importarle la formulación de condiciones aceptables y políticas capaces de proteger los derechos humanos sobre el interés superior de la niñez y de la integración familiar.

Ante estas eventuales políticas económicas y migratorias del nuevo gobierno republicano, el Estado mexicano ha lanzado una estrategia de 11 puntos, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Entre sus acciones, destacan, por ejemplo, los consulados móviles, la atención telefónica inmediata a migrantes en estado de vulnerabilidad, facilidades para tramitar la matrícula consular, pasaportes y actas de nacimiento, entre otras medidas que buscan proteger a los ciudadanos mexicanos que viven en Estados Unidos. En este sentido, el episcopado norteamericano –siempre cercanos a los mexicanos indocumentados–, y el mismo Papa Francisco –incansable defensor de los inmigrantes–podrían también ser invaluables aliados.

La estrategia de las autoridades mexicanas es un primer paso digno de reconocerse, pero sin duda se requiere el apoyo de todos los sectores de la población para enriquecerla con nuevas propuestas que permitan atender integralmente el problema que se avecina. Por lo pronto, es urgente dejar de levantar muros entre nosotros mismos para generar riqueza, y para ello, lo primero que debemos hacer es trabajar con mayor precisión en el combate a la corrupción a fin de crear condiciones de seguridad que favorezcan la inversión; recuperar zonas pobres a través de políticas económicas a largo plazo; procurar el desarrollo social integral de zonas marginadas; favorecer la economía social y productiva de localidades en la incertidumbre por la carencia de oportunidades; vencer la injusta distribución de la riqueza e indecentes desigualdades entre millones de mexicanos.

Si logramos hacer esto, lo que ahora parece una catástrofe que se cierne sobre nuestro pueblo, podría convertirse en la coyuntura que tanto necesitamos para despegar como país en busca de mejores oportunidades para todos.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=7006Domingo, 20 de noviembre de 2016, 14:00 horas
Editorial: Trump, entre el miedo y el enojo
Lo impensable sucedió, y quien era considerado el peor de los candidatos es ahora, contra todo pronóstico, Presidente electo de los Estados Unidos. Las encuestas lo ubicaban en segundo lugar, y la victoria –se aseguraba– era para la candidata demócrata, Hillary Clinton, aunque por escaso margen, apretado, pero al final asumiría como la primera mujer en gobernar ese país. Ahora, a hacerle frente a esta realidad.

Trump no es un hombre político. Usó el miedo y el enojo, el resentimiento de millones de estadunidenses, víctimas del capitalismo salvaje, pero una cosa es la campaña y otra la realidad sobre la que deberá gobernar.

Trump es un hombre de negocios; no tiene una ideología de gobierno coherente, pero se valió de los arrebatos del ultranacionalismo y del proteccionismo que parecían superados en el proceso de globalización. Lo que le valió el triunfo al republicano fue la marginación y el diseño de políticas que desampararon a las mayorías blancas, que parecen haberle otorgado el voto cómodo y relativamente amplio, confirmando la vigencia de las viejas ideas de la potencia americana.

Ahora la incertidumbre parece ensombrecer el futuro económico de México que sufrió, en las primeras horas del triunfo de Trump, la depreciación del peso y el clima pesimista por el futuro de millones de migrantes, las relaciones bilaterales y la renegociación o cancelación del Tratado de Libre Comercio que desmantelaría una de las mayores alianzas comerciales del orbe. Si bien las autoridades financieras de México, el Banco Central y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, se afianzan en la presunta estabilidad macroeconómica, la realidad nos asesta el duro golpe del trago amargo para darnos cuenta de lo profundamente dependientes que somos de los Estados Unidos. 

Durante la campaña de Trump, los mexicanos fuimos testigos de una cruzada en los medios de comunicación, con tinte apocalíptico, pero la realidad política hará ver que muchas de las iniciativas en contra del pueblo mexicano simplemente son irrealizables, ya sea la deportación de todos los inmigrantes indocumentados, e incluso la construcción del muro. Por ello, México debe mostrar capacidad e inteligencia en lugar de unirse a la vorágine de horror y pesimismo. Se trata de un Presidente, en un país democrático que tiene contrapesos efectivos, no de un emperador o un dictador.

Es cierto que durante la campaña de Trump las autoridades diplomáticas de nuestro país se mostraron tibias y pasivas ante las ofensas y amenazas del empresario; también es cierto que la visita de Trump en septiembre pasado tuvo consecuencias negativas; sin embargo, el gobierno de México le debe dar la vuelta a esos vergonzosos episodios y serenarse para iniciar, ahora sí, una política exterior seria que vele con firmeza por nuestro país y los derechos de los migrantes mexicanos.

Finalmente, no cabe duda que muchos católicos apoyaron a Trump para frenar las políticas criminales del aborto y la dictadura de la ideología de género promovidas por el partido demócrata e impulsadas con fuerza por Barack Obama, y que Hillary Clinton buscaba continuar aún con mayor ímpetu, argumentando que los bebés en el vientre no tienen derechos, defendiendo la práctica del aborto incluso horas antes del nacimiento, y aumentando la asistencia económica de los criminales centros abortistas en Estados Unidos y en otros países del mundo, mientras que el republicano se manifestó abiertamente provida. Esto, sin duda, constituye una advertencia más para nuestros políticos mexicanos.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6997Domingo, 13 de noviembre de 2016, 14:00 horas
Editorial: La vida no vale nada
Nuestras tradiciones sobre la muerte tienen explicación en el sincretismo cultural y religioso, donde los vivos rinden homenaje a los seres queridos que han partido; si bien en México la muerte se afronta en el aspecto del folclor, tradiciones y herencias culturales propios del día de muertos, todos los días la muerte pasa frente a nosotros con crudeza y horror, sin más estupor que el asombro pasajero por la nota roja que parecería lejana a nosotros, pero que no lo es tanto. 

Nos hemos acostumbrado a la muerte en su forma más denigrante, suplantando la esperanza de la trascendencia por el culto macabro y atroz del sufrimiento demencial como cultura de la necrolatría. Todos los días somos impactados por noticias de cuerpos desmembrados, sometidos a torturas brutales para diseminar el horror inmisericorde. En medio de la guerra contra el narco, decapitaciones, mutilaciones, acribillamientos, desmembramientos, torturas y ejecuciones producen miedo y zozobra, mientras que los hacedores del mal muestran su poder en morboso juego del orgullo, capaz de infligir tormentos inauditos y controlar la vida del otro para segarla en cualquier momento en indecibles ritos sangrientos de superioridad y dominio por encima de las instituciones, enfrentando al Estado de Derecho y vulnerando el poder del Estado mismo.

Pero propiciar dolor y muerte no es cosa exclusiva de quienes están fuera de la ley. Nuestra necrolatría se tolera oficialmente al proteger el asesinato de indefensos a fin de que prevalezcan egoístas decisiones sobre el cuerpo: el aborto. Este poder de la violencia legítima e invencible que atenta contra las vidas en gestación arroja, tan sólo en la Ciudad de México, la infausta cifra de más de 160 mil niños asesinados, reflejo de nuestra idiosincrasia al decir que la vida no vale nada, y puede desecharse por decisiones legislativas. 

México dice honrar a sus muertos, pero paradójicamente nos sumimos en la indiferencia hacia los miles de cuerpos humanos tratados peor que basura, y por cierto, superiores en número a las víctimas que ha arrojado la guerra contra el crimen organizado ¿A caso podríamos esperar algo mejor los mexicanos cuando avalamos con un silencio cómplice este inusitado genocidio? ¿Podemos aspirar a algo diferente cuando hemos dejado de sentir horror por el asesinato institucionalizado de miles de seres humanos indefensos en el vientre de su propia madre?
Mientras los niños van por la calles para pedir calaverita, se asoma en cada uno de nosotros una profunda disyuntiva para reflexionar sobre nuestra precariedad y trascendencia. Hoy más que nunca, este 2 de noviembre es propicio no sólo para recordar a quienes descansan en paz al compartir nuestros dones en las ofrendas, es también motivo para el examen social de cómo hemos despreciado la vida para instrumentalizar la muerte, de los pecados cometidos y, sobre todo, de las vergonzosas cuentas que entregaremos a Dios cuando nos llame a su presencia. ¡Pobre México!
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6980Domingo, 30 de octubre de 2016, 14:00 horas
Editorial: Diálogo para respetar la familia
Después de las marchas multitudinarias en defensa de la familia que se realizaron en septiembre pasado, la sociedad mexicana comenzó un sorprendente movimiento que no sólo se quedó en la manifestación pública, sino también en la organización y lucha por el respeto de la célula fundamental de la sociedad y la observancia de los derechos humanos.

La formación del movimiento cívico que aglutina al Frente Nacional por la Familia (FNF) y la Unión Nacional Cristiana por la Familia (UNCF) tiene por objetivo el fomento del diálogo entre los distintos actores políticos y sociales, a fin de desistir de los aspectos que atentan contra el Matrimonio y la integridad de la familia; uno de los propósitos es el encuentro con el Presidente de la República quien, cuya propuesta para reconocer el matrimonio entre personas del mismo sexo y la adopción homoparental, causó una enorme inconformidad social.

Desde la presentación de las iniciativas presidenciales en el Día Internacional de Lucha contra la Homofobia, el clima se tensó. Mientras se insistió en que la defensa por la familia no era incitar al odio, algunos pensaron que era mejor desorientar a través de argumentaciones infundadas, acusando a los padres de familia y a la Iglesia de provocar homofobia y deseos de revancha. Lo peor salió cuando, en una desafortunada jugada, la comunidad LGBT quiso embestir mediáticamente, arremetiendo contra el clero con listas de escarnio que desinflaron sus protestas y los dividió profundamente; por otro lado, algunos más acusaron de fanatismo e ignorancia, apilando la leña de la hoguera sin posibilidad alguna de argumentos racionales y equilibrados. Las lecciones de las marchas de septiembre deberían arrojar, como primeros frutos, la construcción del diálogo en orden a la cultura de la paz, respeto y tolerancia.

Sin embargo, una de las partes parece no escuchar el justo clamor social que cimbró a la Ciudad de México y al país entero. La prueba fueron las más de 596 mil firmas de ciudadanos que el FMF entregó el 18 de octubre a la Cámara de Diputados, instancia parlamentaria donde reposan, y parece ser sin mayor vigor y respaldo, las dos infortunadas iniciativas condenadas al fracaso legislativo. Justo es reconocer que la Cámara baja abrió sus puertas al naciente movimiento cívico donde se escuchó el rechazo de estas políticas que pretenden desmantelar el Matrimonio y la familia. Ahora debemos esperar la apertura política del Ejecutivo de la Unión para sentarse a la mesa con los organizadores de las marchas en favor de la familia, escucharlos y atender sus razones, que son las de la sociedad mexicana que sigue teniendo en un alto valor a la familia y los valores antropológicos, éticos y morales que la conforman. Lo menos que se espera del Presidente es que tenga la misma apertura que tuvo con la comunidad LGBT en un acto que, por cierto, parecía haber ganado la simpatía del electorado, pero que al final fue contraproducente, pues no hay duda que se pagó un costo electoral.

El 24 de septiembre de 2016 la ciudadanía despertó no por motivos exclusivamente religiosos e ideológicos, sino por la auténtica necesidad y reconocimiento del Matrimonio y la familia como esenciales para la construcción de la sociedad donde se finquen la paz, la cultura de la tolerancia y respeto. Más de 500 mil firmas no son emblema del triunfo ni de revanchismo, más bien es el reclamo por volver la vista a instituciones en el debate cultural de la posmodernidad porque en la familia “nacen los ciudadanos y éstos encuentran en ella la primera escuela de esas virtudes sociales que son el alma de la vida y del desarrollo de la sociedad misma”.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6971Domingo, 23 de octubre de 2016, 14:00 horas
Editorial: Reformas, un barco que hace agua.

El despegue de la presente administración prometió cambios profundos y poner al país en movimiento. Mientras se consumó el Pacto por México, la clase política renovó sus promesas para consolidar los esfuerzos de gobernabilidad, el fortalecimiento del Estado de Derecho, el sistema democrático y la participación ciudadana; en suma, era el arranque de los cambios para la prosperidad.

El gobierno actual, usando las mayorías parlamentarias y los acuerdos tácitos con la oposición, logró un cúmulo de reformas que motivaron los discursos más triunfalistas y atronadores: impulso en todos los niveles, bajas en los precios, inusitado poder adquisitivo, mejoramiento del salario y, sobre todo, promesas de desarrollo para acabar con la violencia, cuya causa, en gran medida, tiene su origen en la pobreza y en falta de oportunidades.

Sin embargo, la realidad es distinta y apabullante. Grandilocuentes justificaciones que hacen a México “un lugar atractivo para invertir”, contrastan con el crecimiento de la pobreza entre 2012 y 2014, al pasar de 53.3 millones de personas a 55.3 millones. Los salarios se han encarecido; hay un bajo crecimiento económico que no supera el 2 por ciento anual; la divisa estadunidense está arrasando con la apreciación de nuestra moneda, pues cuando al inicio del presente gobierno un dólar valía 12.96 pesos, hoy alcanza los 19 pesos. El 2016 es año del calvario para los mexicanos. Se estrangula a millones de consumidores con nuevas alzas en los combustibles y tarifas eléctricas, poniendo en duda si realmente la reforma energética está corriendo por los caminos adecuados. Hay inestabilidad social por la Reforma Educativa y la promesa presidencial para que “las ciudades, los pueblos, las carreteras, vuelvan a ser espacios de tranquilidad, en los cuales, los mexicanos transiten con seguridad, sin temor de perder la libertad o la vida”, queda en pura retórica populista. 

Los recortes presupuestales amenazan la efectividad de las políticas públicas. En 2016, la política de desarrollo social sufrió disminución de recursos debido a la fusión de programas, perjudicando así a los más pobres. El cinismo no puede ser más descarado cuando los responsables de estas políticas menosprecian informes de organismos internacionales sobre la pobreza rampante, aseverando que se puede vivir holgadamente con 12 pesos diarios, es decir, poco más de 300 pesos mensuales.

El Presupuesto de Egresos para el año 2017 ya no debería amparar lujos irresponsables y salarios indecentes de burócratas que le han fallado al pueblo de México. No se puede seguir sosteniendo a partidos políticos que disfrutan del gasto público millonario; esto raya en la obscenidad al estar hundidos en los círculos más profundos de desconfianza y desprecio entre los mexicanos. Ya no se pueden soportar dietas y emolumentos del Poder Legislativo y de organismos autónomos empeñados en los lujos, prebendas y canonjías. No es justo conceder prestaciones y compensaciones multimillonarias a once ministros del Poder Judicial apoltronados y envueltos en carísimas togas de seda de más de medio millón de pesos, que encubren su pragmatismo y favoritismo por ideologías que dinamitan instituciones del Derecho, vulnerando preciadísimos valores sociales como el Matrimonio entre un hombre y una mujer, la protección de la familia o el respeto a la vida de los niños en el seno materno.

El Papa Francisco reprueba la economía sin rostro humano, y denuncia los sistemas neoliberales injustos y corruptos. En febrero pasado, en Palacio Nacional, el Santo Padre dijo a las autoridades, diplomáticos y sociedad civil: “Les corresponde de modo especial trabajar para ofrecer a todos los ciudadanos la oportunidad de ser dignos actores de su propio destino, en su familia y en todos los círculos en los que se desarrolla la sociabilidad humana, ayudándoles a un acceso efectivo a los bienes materiales y espirituales indispensables: vivienda adecuada, trabajo digno, alimento, justicia real, seguridad efectiva, un ambiente sano y de paz”, pero en México se acentúan profundas brechas de desigualdad e injusticia, poniendo en tela de juicio esas reformas estructurales que están “haciendo agua”.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6852Domingo, 17 de julio de 2016, 14:00 horas
Editorial: Una bofetada al pueblo de Morelos
De nuevo, otro atropello agraviando a la ciudadanía, vulnerando el diálogo, de espaldas al debate y a la reflexión, tan necesarios en el sistema democrático de Estados, sin duda, fallidos, sumidos y agobiados por la corrupción y la arbitrariedad.  

En días recientes, el Poder Ejecutivo del Estado de Morelos, en colusión con el Legislativo, promulgó cambios al artículo 120 de la Constitución local para introducir la “unión voluntaria de dos personas”, reconociendo el mal llamado “matrimonio entre personas del mismo sexo” avalado bajo procedimientos legislativos ilegales y opacos, teniendo como origen la iniciativa del gobernador de extracción perredista Graco Ramírez para reformar la mencionada disposición de la Constitución Política y otras más del Código Familiar y del Código Procesal Familiar para el Estado Libre y Soberano de Morelos. 

Tal como ocurrió, en su momento, en la Ciudad de México con la legalización del aborto por parte de este mismo partido, el proceso de aprobación de las reformas en Morelos es un vergonzoso ejemplo de trampas y chapucerías políticas que abofetean al pueblo: primero, el Ejecutivo estatal, carente de autoridad para manifestar opiniones de tolerancia o defensa de la libertad, presentó en agosto de 2015 la iniciativa de modificaciones constitucionales ante el Congreso de mayoría perredista. Segundo, la discusión en el Poder Legislativo estatal se valió de desaseados procedimientos, más propios de camarillas, mafias y pandillas, que de representantes populares cuando, sin mediar dictamen y discusión en las comisiones, el PRD pidió la resolución del asunto como de urgente y obvia resolución. Tercero, el proceso de validación del Constituyente Permanente se valió de ficciones jurídicas que no avalan, necesariamente, la voluntad del pueblo morelense. Al pasar a la ratificación de los ayuntamientos, el Congreso del Estado recibió el voto positivo de doce municipios contra quince. No obstante, la clara oposición, se echó mano de una ridícula positiva ficta (suponiendo la conformidad) para avalar cambios a la norma fundamental estatal por lo que, sin mediar discusión favorable o desechatoria, se aplicó la figura a cinco municipios, entre ellos, el de Cuernavaca, aprobando la controvertida norma por el voto de 17 ayuntamientos. Cuarto, la publicación inmediata de las reformas como victoria infectada de ilegitimidad aunque quiera dársele validez por pírricos tuits que alaban la supuesta pluralidad que nunca se manifestó en las discusiones legislativas. 
Desde luego que la sociedad reaccionó contra la arbitrariedad. El pasado fin de semana más de 15 mil morelenses, no acarreados ni amenazados por el poder político, marcharon para manifestar lo que representó la verdadera aprobación de la ciudadanía: la defensa de las instituciones del derecho familiar y sus valores. Monseñor Ramón Castro Castro, obispo de Cuernavaca –y perseguido político del gobernador perredista Graco– como cualquier ciudadano, se unió al repudio popular exhibiendo la indecencia y chicanadas legislativas, lamentándose de esta forma: “El plazo para cerrar la votación vencía hasta el 3 de julio, y lo cerraron antes de manera arbitraria, cuando aún faltaba que votara el municipio de Ocuituco. ¡Imagínense nada más la manipulación que hay en torno a esta cuestión! ¡Es una tristeza que se haya legislado a espaldas del pueblo!”. 

La decadencia política y legislativa de Morelos es, por un lado, el reflejo de lo que la izquierda sufre y padece a nivel nacional; la otra cara de la moneda es el repudio de la mayoría ante iniciativas impopulares, como también lo es la presentada por el Presidente de la República a nivel federal sobre uniones homosexuales. Es lamentable cómo se quiere ver a la ciudadanía, como si fuera menor de edad, dándole la espalda, negando su derecho de consulta y opinión. Es la izquierda hipócrita y convenenciera que, en los hechos, traiciona lo que dice defender. 
Lamentablemente, el pueblo del Estado de Morelos no cuenta con la revocación del mandato para anular el poder político, que ya no ve por sus intereses y bien común; sin embargo, como se demostró el pasado 5 de junio, en la gente hay madurez cívica para revirar en las urnas y demostrar que no todo lo válido legalmente es lícito, moral y justo. Los votos serán la mejor medida para reprobar a los gobiernos traidores de la soberanía popular.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6843Domingo, 10 de julio de 2016, 14:00 horas
Editorial: Merecido voto de castigo
Pese al abstencionismo, que continúa siendo una pesada carga en la construcción de nuestra democracia, es de aplaudir la actitud madura de muchos mexicanos que salieron a votar en las elecciones del pasado 5 de junio. Y es que, al parecer, hemos entendido que nuestro voto tiene la rara peculiaridad de hacer reaccionar a muchos políticos cínicos, quienes siguen pensando que, hagan lo que hagan, seguirán disfrutando del poder y de la impunidad.

Ahora, quienes han salido favorecidos con el voto ciudadano, deben tener cuidado de no caer en optimismos ramplones, pues la población, más que elegirlos a ellos, votó en contra de los peores, de los corruptos, de los cínicos, de los vividores, de quienes chupan los recursos de los pobres sin el menor asomo de culpa. El voto de castigo fue una muestra del hartazgo de una sociedad que se cansó de ser pasiva y espectadora, ante un gobierno federal, y gobiernos estatales, caracterizados por su ineficiencia, indolencia, desvergüenza, y una indecente corrupción.

Desde los tiempos aciagos del presidente José López Portillo, la sociedad mexicana no había vuelto a vivir un saqueo de sus recursos como viene aconteciendo con en el actual gobierno. Y todavía se preguntan: ¿por qué el mal humor de los mexicanos? ¿acaso es posible ser optimistas cuando un puñado de políticos vividores se enriquecen obscenamente, mientras que la mitad de la población vive en una insultante pobreza?

No cabe duda que el hartazgo ante la corrupción, la ineficiencia y la impunidad, así como la imparable violencia y la inseguridad en la que vive secuestrada la ciudadanía, han sido los factores que llevaron a la derrota del partido en el poder. Por eso, hace unas semanas, nos preguntábamos en este espacio si el Presidente de la República no tenía prioridades que atender antes de hacer una propuesta legislativa destructora de la familia, de sus derechos y de sus valores. Ante dicha agresión de la Presidencia a la sociedad, ésta se ha movilizado de forma sorprendente en las redes sociales y en las calles, manifestando un rechazo total a una iniciativa –que se pretende autoritaria–, y detrás de la cual está el intervencionismo extranjero de poderosos lobbys auspiciados por la Organización de las Naciones Unidas, que financian esta perversión de los valores en los que secularmente se ha organizado de manera natural la familia y la sociedad.

No hay duda que la sociedad, inconforme con esta imposición destructiva e inmoral, ha reaccionado, y ha emitido un voto de castigo al Presidente y a su partido político, el mismo que, cabe recordar, propuso en la Ciudad de México la ley criminal del aborto, y que en varios estados, aún contra el sentir de la sociedad, ha aprobado los mal llamados “matrimonios entre personas del mismo sexo”.

Ante el descalabro electoral del partido en el poder, cabría preguntarnos: ¿quién mal aconsejó al Presidente para tener “contentos” a un grupo minoritario y a oscuros lobbys internacionales que vienen destruyendo los valores sociales y familiares? ¿Pensó el Presidente que una propuesta tan desafortunada le bastaría para cancelar la mala imagen de México y de su gobierno en materia de derechos humanos, y borrar tragedias como la de Ayotzinapa? ¿Quién le dijo al Presidente que la prensa internacional dejaría de ser incisiva en la vigilancia y crítica a la violación sistemática de los derechos humanos que se viene registrando en el país? ¿Cuántos votos le iba a dar la ingenuamente llamada comunidad lésbico-gay, que está tan dividida y peleada?

La sociedad ha hecho muy bien en echar fuera a los políticos corruptos e ineptos, a los funcionarios cínicos y vividores; ahora, los gobernantes recién electos deben cumplir su promesa de hacer justicia y no permitir que los delitos de sus corruptos antecesores queden una vez más en la impunidad o en el olvido.

Por su parte, el Presidente y su partido deben respetar a la sociedad, que exige que se retire la propuesta de otorgar falsos derechos a las personas con preferencias homosexuales, a quienes, no obstante, se les puede dar una alternativa jurídica –que no sea el Matrimonio– para salvaguardar sus verdaderos derechos. El gobierno tiene la responsabilidad de atender los problemas que son verdaderamente graves como la inseguridad, la caída incontrolable de la economía, el combate a la corrupción, y a recuperar una verdadera vocación de servicio a la sociedad que gobierna y que ya no está dispuesta a pasar por alto el cinismo, la corrupción y la inmoralidad.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6810Domingo, 12 de junio de 2016, 14:00 horas
Editorial: "El derecho es de los niños"
Una de las iniciativas presentadas en el “Día de la lucha contra la homofobia” fue la de reformar el Código Civil Federal en materia de prohibición de matrimonio de menores y de adopción. Al introducir la posible modificación al artículo 390 de la mencionada disposición, se afirmaría que quien adopte debe ser apto para hacerlo sin que la orientación sexual o la identidad y expresión de género constituyan por sí mismas un obstáculo. Con esto, se obligaría a todas las entidades del país a modificar sus legislaciones para que personas homosexuales puedan generar relaciones de paternidad-filiación en parentesco civil por la figura de la adopción.

El proyecto de reformas no es menor, y sus consecuencias serían gravísimas: en primer lugar, no se respeta la dignidad de los niños, pues los pone como objetos y no como sujetos de derechos reconocidos por Tratados Internacionales y por nuestras leyes, que ven, principalmente, por su interés superior. Es de explorado derecho que los niños necesitan cuidados y protección especiales, gozando de ambientes sanos y equilibrados, para procurar de manera integral su desarrollo físico, mental, moral y espiritual, en condiciones de libertad y dignidad otorgados por el padre y la madre, en quienes se reconoce el derecho de contraer matrimonio y fundar una familia.

Según el censo 2010, en México había 32.5 millones de niños, entre los cero y los 14 años de edad. El 73.5 por ciento vive con ambos padres en su hogar; 15.9 por ciento sólo con la madre; 1.1 por ciento con el padre, y 3.3 por ciento con ninguno de los dos. En ese año se había identificado a 30 mil niños, niñas y adolescentes habitando en casas-hogar, orfanatos y casas-cuna de todo el país. Por otro lado, según cifras de la Red por los Derechos de la Infancia en México, había 29 mil niños sin cuidados familiares ni protección institucional alguna.

La irresponsable iniciativa del Presidente Enrique Peña Nieto trastoca un tema delicado y de especial sensibilidad social. Bajo la perspectiva de la opinión pública, no goza de la mayor simpatía y aprobación. Desde la óptica jurídica, sería necesario considerar, primero, la reestructuración y homologación del sistema de adopciones, donde impera una burocracia que socava el derecho de los niños a gozar de ambientes armónicos. Hay miles de familias, fundadas por un hombre y una mujer, en espera de adoptar a un pequeño, es a ellos a quienes se les debe dar esta oportunidad.

En segundo lugar, debe protegerse a la infancia para gozar de un padre y una madre. La desafortunada reforma parece correr a la inversa, privilegiando caprichos homosexualistas por conseguir un hijo, como si se tratara de trofeo de ideologías de género. Hay que decirlo con todas sus palabras: esto no es normal ni saludable para ningún niño. Como bien advierte el Papa Francisco: “Todo niño tiene derecho a recibir el amor de una madre y de un padre, ambos necesarios para su maduración e integración amorosa… Ambos, varón y mujer, padre y madre son cooperadores del amor de Dios creador y en cierta manera sus intérpretes”. No permitamos que se conviertan en cosas. Los niños son personas, no mascotas.

Si esta administración quiere proteger a los niños en todas sus dimensiones y fortalecer su interés superior como lo señala la Constitución, entonces se demanda el inmediato retiro de la iniciativa para ser devuelta a su promotor, el Ejecutivo Federal. No puede dejarse, como sucedió en la Ciudad de México, que el tema de las adopciones pase sin la menor discusión, análisis y sentido de responsabilidad. Un hijo no se reduce a simple posesión caprichosa ni, como ya se señaló, es un trofeo de las ideologías de género, las cuales reclaman un derecho, que es un falso derecho, porque no existe el derecho de adoptar, sino el derecho humano de ser adoptado, y no por parejas disfuncionales en su sexualidad y afectividad, sino por padres normales que naturalmente deben ser un padre y una madre. El proyecto del Presidente de la República que reforma el Código Civil Federal no es una norma justa ni equitativa, ni mira por el bien superior de los niños. Es, por el contrario, una norma profundamente inmoral e injusta que hace de los niños objetos, lo que los convierte en víctimas inocentes.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6801Domingo, 05 de junio de 2016, 14:00 horas
Editorial: Grave equívoco
Lo primero que se debe decir es que ha sido la fe cristiana la que en la cultura occidental ha dado lugar al concepto de persona, su dignidad y su respeto. Por lo mismo, la Iglesia es la primera en defender todo lo que atañe a su dignidad y sus derechos. En lo referente a las personas con atracción homosexual, el Catecismo de la Iglesia Católica, publicado en 1983, pedía su no discriminación ni su marginación dentro de la Iglesia; asimismo, exhortaba a que fueran tratadas con respeto y se buscara su inclusión en la vida eclesial. Pero al mismo tiempo, declaraba que los actos homosexuales eran intrínsecamente desordenados. 

El pasado 17 de mayo, el Ejecutivo presentó una propuesta de reforma del artículo 4 de la Constitución, con el supuesto fin de “abrir espacios de respeto a la dignidad y de reconocimiento a los derechos de todos los mexicanos”. “Los católicos –como afirmó la Conferencia del Episcopado Mexicano–, valoramos todas las propuestas y acciones que promuevan el reconocimiento y protección de los derechos de todos y el deber que cada persona tiene de respetar la dignidad de los demás”. Sin embargo, las reformas anunciadas van mucho más allá de este loable fin y plantean un gran equívoco.

El Matrimonio, como institución, existía antes que la Iglesia, por lo que la opinión de ésta, respecto a la defensa del verdadero Matrimonio –que sólo puede darse entre un hombre y una mujer–, no pretende imponer sus dogmas a una sociedad cada vez más plural, sino expresar sus convicciones y preocupaciones en relación con la convivencia humana, y con la ética y moralidad de nuestras instituciones y sus leyes, por lo que no es posible que a la Iglesia se le sustraiga de un debate que afecta no sólo a sus fieles –en este caso la mayoría de los mexicanos–, sino al futuro de la sociedad y a su sano desarrollo.

Habiendo tantos problemas que tienen de rodillas al país –como el flagelo del narcotráfico y la violencia que genera; la inseguridad, que según una última encuesta afecta al 85 por ciento de los mexicanos; la desigualdad social, que mantiene a más de la mitad de la población en la pobreza, y la corrupción, que permea como la humedad sin que la clase política se atreva a legislar las reformas que exige la sociedad civil–, no es posible que el Gobierno de la República ponga como prioridad legislar sobre falsos derechos, que no se sostienen desde una base antropológica, y que minan los valores sociales y familiares sobre los que tradicionalmente se ha asentado la sociedad mexicana. 

Una pregunta se hace inevitable: ¿verdaderamente esta iniciativa es para beneficio de los mexicanos? Ronda más bien la sospecha de que obedece a la presión internacional de lobbies minoritarios que, con sorprendente éxito, han venido imponiendo su agenda en occidente con la instrumentalización de la Organización de las Naciones Unidas, y apoyados por inmensos capitales, los mismos que financian el crimen del aborto y otras atrocidades.

Asimismo, causa una preocupación aún mayor que el titular del Ejecutivo haya instruido a la Secretaría de Educación Pública para que introduzca en la educación de los niños la destructiva y perversa ideología de género, que deforma la realidad antropológica y socava los valores fundamentales que históricamente han dado forma a la familia y a la sociedad mexicana. ¿Estarán de acuerdo los padres de familia en que se envenene a sus hijos con esta malsana ideología?

Pero provoca un mayor asombro la instrucción que el Presidente de la República dio a la Secretaría de Relaciones Exteriores para que México forme parte del Grupo Núcleo sobre las Personas Homosexuales, Lesbianas, Bisexuales, Transgénero, o Intersexuales de la ONU, y desde ahí promueva sus falsos derechos a escala internacional. ¿Estarán de acuerdo los mexicanos en que sus recursos tan escasos se dilapiden para apoyar agendas de lobbies destructores de los valores familiares y éticos?

El Papa Francisco, al recoger las reflexiones de los Padres sinodales en la Relación final del Sínodo de 2015, dejó en claro que “no existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el Matrimonio y la familia”. Y el Papa emérito Benedicto XVI advirtió en su momento: “Uno de los aspectos que pone en riesgo la realidad y la convivencia humana, proviene de las leyes o proyectos que, en nombre de la lucha contra la discriminación, atentan contra el fundamento biológico de la diferencia entre sexos”.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6784Domingo, 24 de abril de 2016, 14:00 horas
Editorial: El tufo del narco
“Preferimos no tener candidatos…”  Las declaraciones del líder nacional del PRI dieron cuenta de lo que parece ser una realidad oculta por las dirigencias: infiltración del crimen organizado, de su poder corruptor y decadente contra la democracia, que en otras épocas también ha llevado a capítulos dolorosos de la historia de este país. De cara al proceso electoral de junio, todo parece indicar que el narcotráfico nuevamente está en coyunturas específicas, no por casualidad, sino producto de los vacíos institucionales cooptados por esas redes de muerte que se dispersan en regiones y que, no obstante los esfuerzos de pacificación y de planes de seguridad, están a merced del crimen organizado. 

La violencia continúa y el narco es implacable y descarado. Las elecciones del 5 de junio se desarrollarán en condiciones delicadas con el mayor de los cuestionamientos sobre efectivos blindajes que, elección tras elección, son firmados a través de acuerdos entre organismos electorales y partidos políticos; pues parece ser que el narco nuevamente ha tomado las riendas en algunos Estados, patrocinando candidatos de elección popular que actúan en nombre de esa realidad arraigada para conseguir espacios políticos locales y federales. Si así  fuera, esto no sería nuevo. 

Uno de los males más grandes es la carencia de memoria histórica, o más bien, conviene a algunos ejercitarla en tiempos convenientes donde no se comprometan los votos. Algunas entidades donde se realizarán elecciones están en la categoría de Estados fallidos.

En las entidades donde se juegan gubernaturas, los electores viven de rodillas, sometidos a los dictados de la delincuencia. Plazas controladas por carteles despiadados y demoniacos recuerdan cómo la historia viene a confirmar que siguen activos para hacerse del control social y económico. “Columnas armadas” enseñan el músculo de poderes fácticos amedrentando a aspirantes y partidos para obligarlos a sumarse a otras candidaturas. Nada parece detener el narcoterror a pesar de inversiones millonarias en programas y el envío de elementos de las fuerzas armadas para restaurar el orden y la paz, que son bellos y anhelados recuerdos en la memoria. 

Otros estados están marcados por el flagelo de la violencia y asesinatos contra periodistas. La decadencia moral y de valores de las entidades es evidente cuando el imperio del crimen es de cuño corriente, mientras gobernadores salientes son juzgados de incompetentes, corruptos y cínicos. Las carreras electorales entre aspirantes están salpicadas de acusaciones de enriquecimiento ilícito; hay pobreza rampante, caldo de cultivo del crimen ante el fracaso de las políticas de desarrollo, mientras instituciones, como la familia y el matrimonio, están bajo impacto en la descomposición social propiciadora de la subcultura de la violencia. Sí, en las elecciones se percibe el tufo del narco.

El juego electoral es muy caro y los sufragantes tenemos que soportar las irregularidades de los partidos políticos que, a lo mucho, sólo pagan sus errores con multas. En los partidos está la responsabilidad de elegir candidatos limpios y transparentes. Iguala y la desaparición de los 43 normalistas son ejemplo lamentable de cómo el crimen penetra las estructuras políticas para poner en crisis a las más altas esferas del sistema.

México se juega mucho para su futuro, no sólo gubernaturas como botín. Mientras los obcecados miran al 2018, los ciudadanos sólo quieren que la democracia y políticos hagan realidad lo que el Papa Francisco expresó en su última visita, en el sentido de producir  “un aire capaz de generar alternativas, generar renovación o cambio…” No el aire podrido del crimen organizado.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6775Domingo, 15 de mayo de 2016, 14:00 horas
Editorial: Un pecado aberrante
México es experimento político de sistemas y medidas anticorrupción que, en diferentes épocas, representaron panaceas para aniquilar el mal corrosivo de la estructura gubernamental y social. En retrospectiva quedaron en el fracaso, puros refraneros populistas, cartas demagógicas que consumieron tal cantidad de recursos presupuestales, fincando elefantes blancos que nunca arrojaron resultados contundentes contra la corrupción y malas prácticas en el ejercicio del poder público. 

La alternancia presidencial del 2000 enarboló una cruzada para acabar con “tepocatas” y “víboras prietas”; sin embargo, las alimañas emergieron de los escondrijos y se enriquecieron indecentemente. Las contralorías cambiaron de nombre e integraron entidades de la administración pública federal que, en un momento, quedaron en el limbo jurídico. Como en la alternancia, el regreso del partido ausente de la Presidencia por 12 años, hizo lo que sus predecesores: el juramento inmaculado de cero tolerancia contra la corrupción y barrer la casa para mostrar las manos limpias. Ahora toca el turno al Sistema Anticorrupción con fiscales independientes.

La primera parte del sexenio quedó en la parálisis: tres años perdidos en los laberintos de las palabras, discusiones y congeladoras, mientras la Secretaría de Función Pública (SFP) fue reducida a simple entidad receptora de trámites y contratista, con un encargado de despacho, aunque con sueldo de Secretario de Estado. Tres años convulsos por los escándalos de corrupción, melodramas mediáticos y resistencias por mostrar la cara impávida del “yo no fui”; las inercias condujeron a la reinstalación de un Secretario de la Función Pública que sentenció lo predecible, nadie es culpable, todos están exentos de responsabilidad, al fin juez y parte.

Las presiones vienen del exterior a la clase política por acelerar lo que candidatos  prometieron a cambio del voto en 2012 y 2015. La sociedad civil echó mano de las reformas legislativas para presentar la iniciativa ciudadana 3de3, y hacer ley lo que debería ser práctica común y corriente del ejercicio público. Al terminar el segundo período del primer año de ejercicio legislativo de la LXIII Legislatura, las cosas parecen evidenciar más resistencias que consensos cuando se busca un sistema anticorrupción a modo. La discusión iría a un período extraordinario, y el primero de los dictámenes del conjunto de leyes a reformar constituye al Fiscal anticorrupción, con beneplácito de los partidos en el Senado, para su nombramiento y designación. Nada escapa a la partidocracia.

México está lastimado por los procesos de corrupción a niveles inimaginables. Ya se ha discutido hasta dónde llega y cómo acaba con la economía y credibilidad. Resulta paradójico que, en la democracia, la construcción del sistema anticorrupción se entregue a  institutos en el más bajo nivel de confianza ante la percepción ciudadana, en ellos está el éxito o fracaso de este tema el cual, cada día, va involucrando a distintos sectores de la sociedad, entre ellos la Iglesia Católica, en voz de los obispos. En todos los niveles y sectores es necesario el cambio de actitudes porque la corrupción es fenómeno ubicuo. Se alza la exigencia para que diputados y senadores legislen para bien de México, no de sus partidos que dan cobijo, protección y fuero. Dejar que la corrupción crezca e infiltre en el sistema democrático repetiría el fracaso de anteriores administraciones y, en el ámbito sobrenatural, será aversión a los mandamientos divinos. Como afirma el Papa Francisco, “En toda actitud corrupta hay un cansancio de trascendencia” y en esta discusión legislativa, omisiones y perversiones constituyen un pecado aberrante que clama por  justicia ante los ojos de Dios.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6766Domingo, 08 de mayo de 2016, 14:00 horas
Editorial: Decadencia legal
A poco más de un año de que el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) iniciara sus trabajos para aportar elementos relativos al caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa, el diálogo se rompió, y su encomienda no fue refrendada bajo polémicas indagatorias contra la verdad histórica. El segundo informe resultó tan demoledor como el de septiembre de 2015; si bien en el primero puso en duda el destino final de los desaparecidos, el último fue más allá al esgrimir contundentes recomendaciones sobre la procuración de justicia y el sistema legal.

El grupo de expertos destaca la falta de cooperación y obstáculos que enrarecen el esclarecimiento de la verdad. Sus conclusiones advierten del urgente rediseño del modelo penal, solidificar los procesos de investigación, la atención de las víctimas y, lo más importante, el respeto a los derechos humanos. Independientemente de la certeza de las conclusiones sobre el caso de los jóvenes desaparecidos, el Informe del GIEI toca los males corrosivos del aparato legal, infectado de burocracia, impunidad, corrupción y de complejidades pseudolegales dilatorias de la justicia expedita. Como afirma el documento, “lo procesal sacrifica frecuentemente lo sustancial, y la forma está muchas veces por encima del contenido y la verdad”.

Lo que suponía la intervención esperanzadora para saber qué paso en uno de los más dramáticos asuntos penales en la presente administración, llega a su fin con más preguntas que respuestas. No obstante la indignación pública, el segundo informe del GIEI mueve a la reflexión al preguntar qué tan efectivamente somos respetados todos los mexicanos en cualquier proceso penal. Mientras la causa de Ayotzinapa corre entre preguntas, desacuerdos y presunciones, la opinión pública, de forma paralela, es impactada por recientes casos de tortura exhibidos en noticieros, o bien cuando los responsables de la persecución de los delitos, funcionarios, fiscales y ministerios públicos, son descubiertos al exigir a los subordinados resultados con base en números, privilegiando estadísticas y cuotas políticas, y socavando elementales derechos en el proceso penal. 

Un director de litigación en alguna procuraduría estatal, presuntamente in fraganti en video, afirmó lo que todos suponen: fabricar delitos es cosa común. El sistema está hecho para cocinar culpables, desgraciando destino y vida de inocentes; las cárceles están ocupadas por gente que nada ha hecho, pero son víctimas de las deformaciones del derecho e injusticias maquiladas en el escritorio para cubrir cuotas sin perseguir delitos reales. Sembrar pruebas, inculpar inocentes, violar el debido proceso y obstruir la justicia con infames tecnicismos y nimiedades legaloides, burlar la contundencia de testigos y probanzas sólidas, son los grandes males que infectan el organismo legal en México. Es claro, la situación no podría ser más desastrosa. Estamos ante la prostitución y perversión del derecho que funciona a los poderosos para aplastar a los mexicanos en desventaja, principalmente a los pobres, quienes son aniquilados en su libertad por sus condiciones sociales y económicas. 

En 2014 se afirmó que poco más del 40 por ciento de los reclusos en cárceles no había tenido sentencia definitiva por los delitos imputados; quienes son castigados no son los reos de más alta peligrosidad y, por el contrario, los grandes perjudicados son, efectivamente, marginados y vulnerables, demostrando así la tragedia y decadencia del sistema legal.

El caso Ayotzinapa entra en una nueva etapa. Conviene a la presente administración dar un giro drástico, ofrecer verdades contundentes y no actuar por inercia debido al cansancio y descrédito. El tiempo pasa y los 43 son foco de tensión que debe esclarecerse para bien de todos. Este mismo caso nos muestra que los cambios en el sistema de justicia son inaplazables para reconstruir la confianza, porque muchos mexicanos no están de buen humor ante la encrucijada que pretende solapar a pocos contra el fortalecimiento del Estado de Derecho común a todos. Un sistema legal, como afirma el Papa Francisco, “otorga estabilidad y bases sólidas que favorecen la coexistencia humana a través del respeto de los derechos más fundamentales…”.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6757Domingo, 01 de mayo de 2016, 14:00 horas
Editorial: Sistema penitenciario del descarte
En marzo pasado, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) difundió el Diagnóstico Nacional de la Situación Penitenciaria 2015, un extenso documento que describe la situación de las cárceles de México: 130 centros estatales de readaptación y 21 instalaciones federales del país estuvieron bajo evaluación, en los cuales se observaron serias carencias que impiden condiciones mínimas de dignidad e integración social de quienes están bajo proceso penal o purgan condenas diversas.

El análisis de la CNDH quiso trazar gráficamente, a través de colores de semáforo, cuál es el planteamiento de urgencias. Sólo un estado de la República tiene calificación verde, favorable, mientras que las entidades restantes pintan en amarillo o rojo. El ombudsman nacional describe un sistema carcelario incapaz de lograr el goce pleno de derechos y garantías constitucionales de los internos. Los principales problemas se concentran en la sobrepoblación, precarios servicios sanitarios y de salud, falta de oportunidades laborales para los internos, hacinamiento que lleva a la convivencia de treinta personas en espacios construidos para albergar a sólo cuatro inculpados; áreas de privilegios para quienes mandan al interior, el tráfico de drogas y armas, la precaria e insalubre confección y distribución de alimentos, y la ausencia de cuidados médicos especiales para personas con enfermedades crónicas y graves, destacando además violencia, riñas y homicidios. 

Se suma la deficiente clasificación entre procesados y sentenciados o la convivencia entre reos de mínima y máxima peligrosidad, sin dejar de lado el rompimiento de las relaciones familiares por el nivel de sometimiento de personas cercanas a los internos, quienes tributan cuotas para lograr los mínimos de sobrevivencia de sus seres queridos por redes de corrupción y prácticas de horror debido al tráfico humano, comercial y monetario en los centros de readaptación. Es imposible pensar en el respeto pleno de los derechos humanos de quienes están privados de la libertad.

El caso de la Ciudad de México es la síntesis de la pudrición del sistema carcelario, con calificaciones en amarillo, destacando en rojo las serias condiciones de gobernabilidad debido a personal insuficiente, la autoridad en manos de los internos, prácticas ilícitas como el tráfico de drogas, extorsiones y sobornos, además de la agobiante sobrepoblación.

El nuevo sistema de justicia penal apuesta por una reforma que impacte al andamiaje penitenciario del país; sin embargo, las condiciones actuales arrojan signos de alarma sobre el trato digno a los internos. Con frecuencia se escucha de redes del crimen que operan desde las cárceles y reclusorios, mismas que han obtenido ganancias por más de 1,350 millones de pesos en el período comprendido entre el 2001 y 2015. Algunos organismos no gubernamentales de defensa de los derechos humanos afirman que el 90 por ciento de las bandas de extorsionadores están activas desde penales de la capital del país.

Las cárceles son un síntoma de cómo estamos en sociedad, de silencios y de omisiones que han provocado la cultura del descarte. El sufrimiento y la privación son reflejo del egoísmo social que provoca enfrentamientos y rivalidades, refrendando el imperio del crimen. En su visita a México, el Papa Francisco indicó cuáles son los signos de la verdadera inserción social: “La reinserción social comienza insertando a todos nuestros hijos en las escuelas, y a sus familias en trabajos dignos, generando espacios públicos de esparcimiento y recreación, habilitando instancias de participación ciudadana, servicios sanitarios, acceso a los servicios básicos… Ahí empieza todo proceso de reinserción”. Pero en México, el sistema penitenciario usa, tira y aniquila a la gente.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6747Domingo, 24 de abril de 2016, 14:00 horas
Editorial: Por los pobres se puede hacer másAmérica Latina es región privilegiada en cuanto a sus recursos, mismos que podrían sacar de la pobreza a más de 167 millones de personas, 74 millones de ellas en pobreza extrema. El subcontinente produce alimento para dar de comer sobradamente a la población que alberga; las riquezas petroleras del subsuelo ascienden a una quinta parte de las reservas mundiales comprobadas, y posee un tercio de aguas óptimas para uso y consumo humano; no obstante, la pobreza crece década tras década debido al estancamiento, la depredación de recursos naturales, la desigualdad en la distribución de la riqueza y la corrupción. Cifras del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo señalan que en el periodo 2013-2014, la pobreza extrema subió del 11.3 al 12 por ciento, y a los 167 millones de pobres, se suman más de 200 millones de personas vulnerables que podrían caer nuevamente en esa condición ante la incertidumbre económica.

El caso de México destaca por sus específicas peculiaridades a pesar de las inversiones y multiplicidad de programas sociales. Algo no anda bien cuando, de acuerdo con las evaluaciones y cifras de los organismos competentes, nuestro país está estancado y sigue creciendo el número de personas en pobreza y vulnerabilidad. En 2014, el Consejo Nacional para la Evaluación de las Políticas de Desarrollo Social determinó que el número de pobres creció dos millones (de 53.3 a 55.3 millones); es decir, actualmente casi la mitad de la población del país no cuenta con los recursos básicos para subsistir, mientras que las ciudades siguen concentrando cada vez más pobres provenientes de las áreas rurales. Para el 2015, el panorama no había mejorado. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, en siete años, los programas estrella de las últimas administraciones disminuyeron la pobreza en un tímido 1 por ciento, situando al país a la zaga latinoamericana para abatir el flagelo.

Mientras tanto, la economía continúa en zona de despegue, pero muy lejos de los pronósticos que el actual gobierno federal planteó a inicios del sexenio, si comparamos el 5 por ciento que se preveía hace cuatro años, contra el 2.4 por ciento que actualmente el Fondo Monetario Internacional ha estimado para este 2016, aunado a los recortes presupuestales de 14 mil millones de dólares asestados al gasto público. Junto al tema económico, la corrupción es otro de los flagelos que alarma a los mexicanos, y no es para menos cuando, según el propio órgano auditor federal, en los últimos cinco años, el 97 por ciento de las denuncias por corrupción quedaron impunes. 

Por otra parte, la sociedad mexicana sufre desigualdades que crean brechas abismales entre los pobres y quienes concentran la riqueza. México registra la mayor brecha de desigualdad en la OCDE, solo por detrás de Chile. La inversión social, como garantía del disfrute de los derechos fundamentales, parece palidecer ante las millonarias, inmorales y obscenas cantidades entregadas a partidos políticos y órganos electorales en estas elecciones 2016. En los 13 estados convocados a las urnas, los débiles y eclipsados institutos electorales locales costarán al país la suma de 5 mil 258 millones 538 mil pesos, una democracia cara, burocrática y aún cuestionada. Y qué decir de los altos salarios reservados a los funcionarios de los tres poderes federales o locales, sus emolumentos no representan la compensación por un servicio, y más bien son un cínico privilegio que ofende a más de la mitad de la población al ver reducida su capacidad de compra, o cuando más de siete millones de mexicanos, los más vulnerables y empobrecidos, sobreviven con mil pesos mensuales; es decir, con poco más de 33 pesos diarios. En contraste, cabe recordar que un Estado del sureste mantiene diputados que cuestan a la ciudadanía, que dicen representar, tres mil pesos al día, más dietas y prestaciones que podrían triplicar dicho monto.
Lo evidente no necesita demostración. No queremos entender que los daños causados por la pobreza pueden ser irreversibles y nos ponen en una situación de enojo social. La desconfianza es hacia el sistema que funciona para ser benévolo con partidos políticos ajenos a la procuración de la sana competencia y al fortalecimiento de la democracia por la vía de la austeridad y la transparencia. 

La codicia de este sistema está condenando a muchos a destinos inciertos, y el impacto de la mala política económica lesiona a millones con consecuencias de difícil remedio. Parece que nos empeñamos en fortalecer la corrupción y el dispendio, en lugar de atender lo que de verdad es importante para nuestro futuro. Como señaló el Papa Francisco en México, “la mejor inversión que se puede realizar es invertir en la gente, en las personas, en las familias. La mejor inversión es crear oportunidades…” Por los pobres, se puede hacer más.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6736Domingo, 17 de abril de 2016, 14:00 horas
Editorial: Otra vez a votarNuevamente los mexicanos irán a las urnas. Trece estados y la Ciudad de México votarán para elegir doce gobernadores, 388 diputados de mayoría y representación proporcional, 965 ayuntamientos y 60 diputados a la Asamblea redactora de la Constitución de la capital del país. El padrón convocado representa el 45.40 por ciento de los mexicanos en edad para votar, y llama la atención el porcentaje de pobreza alojada en las entidades sufragantes: 23 millones de pobres (casi el 42 por ciento del país) y 5 millones de personas en pobreza extrema (el 43 por ciento de quienes sufren estas condiciones en el territorio nacional).

Evidentemente, estos porcentajes se contraponen a los gastos, dispendio de recursos y prerrogativas exorbitantes a partidos políticos y los resultados del sistema dedicado a los procesos electorales. La valoración de la reforma electoral, bajo la cual estuvieron regulados los comicios de 2015, apenas arroja sus resultados, y el INE, institución nacional rectora, sufre el centralismo exagerado al atender elecciones federales, locales, controversias, fiscalización de recursos y validación de la democracia participativa, como es la evaluación de las miles de firmas de iniciativas ciudadanas o consultas populares para que, al final, sean rechazadas por el órgano electoral, como sucedió con las consultas sobre la reforma energética, donde se invirtieron millones de pesos y recursos humanos. 

Con el debilitamiento de los Institutos locales electorales, acotados en sus atribuciones, el INE carga además con la maltrecha, confusa, forzada y artificial reforma política de la Ciudad de México, esforzándose para llegar a los ciudadanos de la capital y elegir una Asamblea Constituyente que no naufrague el 5 de junio. En el mejor de los casos, y en el ánimo del elector, la extinción del Distrito Federal sólo quedó en una marca y raras siglas color rosa que adornan transportes públicos y papeles oficiales, sin incidir en la conciencia ciudadana sobre el significado de los comicios para la nueva Constitución que, aún antes de nacer, está en la palestra de los cuestionamientos cuando la izquierda fragmentada obedece a las ideologías destructoras de la dignidad de la persona, en lugar de dar cabida a cada uno de los derechos consagrados por la Constitución General de la República, entre ellos el de la vida.

En cuanto a los candidatos, el electorado está ante los dilemas generados por la clase política desgastada y cuestionada. En medio de la corrupción y opacidad, todo se paraliza en las negociaciones legislativas, y los acuerdos se generan a raíz de los resultados en las urnas. Los partidos recurren a viejos candidatos, funcionarios señalados, cartuchos quemados, juniors y dinastías familiares, sea en solitario o al amparo de coaliciones kafkianas; las ideas políticas convincentes son pura ilusión que se aferran a campañas huecas que persiguen el poder sin proponer. Los costos multimillonarios del sistema democrático permiten el acceso a los tiempos públicos, en radio y televisión, a partidos políticos y candidatos independientes sin creatividad propagandística, bombardeando al elector con basura política comercial, que raya en lo soez y prosaico. 

Definitivamente, no hay razón para permitir que los partidos políticos sigan derrochando inmoralmente los recursos de un país sumergido en la pobreza. Por ello, resulta inaplazable contemplar con seriedad la posibilidad de un recorte presupuestal a estos institutos políticos, sobre todo cuando el gobierno federal ha hecho un enorme recorte al gasto público. ¡Hoy no hay excusas!

Sin embargo, la participación ciudadana es la mejor carta en la transformación y exigencia cabal a los políticos. El Papa Francisco dijo de nuestra nación: “México es un gran país…” Y merecemos políticos grandes por su oficio, no por la voracidad desmedida de riqueza y poder. Políticos que ofrezcan “a todos los ciudadanos la oportunidad de ser dignos actores de su propio destino, en su familia y en todos los círculos en los que se desarrolla la sociabilidad humana, ayudándoles a un acceso efectivo a los bienes materiales y espirituales…”

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6721Domingo, 10 de abril de 2016, 14:00 horas
Editorial: Nos está destruyendo
Después de la visita del Papa Francisco, sus palabras son analizadas profundamente, de manera particular en lo concerniente a nuestra vida y la necesidad de conversión, ante males sin solución útil, a pesar de llamados, campañas y palabras, de compromisos radicales que dicen involucrar toda la fuerza del Estado de Derecho, sin resultados contundentes.

El Santo Padre habló a los más variados sectores del país y les advirtió sobre los privilegios ilícitos que atentan contra el bienestar social, y son terreno fértil para la corrupción que nos está destruyendo. La corrupción es humedad que carcome las paredes de la democracia. Desde nimias conductas, consideradas irrelevantes, hasta hechos ilegales sin imputación de responsabilidad alguna. Corrupción es el taxímetro alterado para elevar tarifas; corrupción es disponer, al antojo, de helicópteros estatales para traslado exclusivo de artistas e invitados especiales; corrupción es solapar a juniors, amparados por padres poderosos e influyentes; corrupción es la deshonestidad usufructuante del poder, al poner toda la maquinaria política a favor de candidatos en las próximas elecciones; corrupción es acomodar las condiciones del mercado para beneficiar subastas, empresas y especuladores; corrupción es ser juez y parte, sin deslindar responsabilidades de autoridades señaladas de enriquecimiento para beneficiarse a sí mismas, o al premiar a amigos con millonarias licitaciones y jugosos contratos; corrupción es desviar la mirada de la destrucción violenta, disfrazando la realidad con cifras triunfalistas e irreales. 

En noviembre de 2014, la Encuesta Nacional de Corrupción y Cultura de la Legalidad, realizada por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, reveló que la corrupción es un fenómeno de difícil erradicación, y el panorama no es tan optimista en cuanto al combate. A juicio de Transparencia Mexicana, al año se cometen más de 220 millones de actos de corrupción que lesionan la confianza. La impunidad rebasa el 90 por ciento y más de la mitad de la población no ve los beneficios equitativos del sistema democrático.

Hace unos días, organizaciones civiles integraron la iniciativa 3 de 3 para llevarla a las cámaras del Congreso de la Unión. Destaca que la Iglesia, institución de la mayor de las credibilidades entre la población, impulse esta campaña ciudadana. Los obispos de la Comisión para la Pastoral Social de la Conferencia del Episcopado Mexicano llamaron a la participación de la sociedad civil en la rehabilitación ética de la política; y en la Arquidiócesis de México, el cardenal Norberto Rivera Carrera hizo lo propio, invitando a los laicos comprometidos y fieles en general a integrar sus firmas para promover la Ley 3 de 3, en grupos, parroquias y colonias a fin de que en México se acaben las enormes e injustas desigualdades provocadas por este mal.

Si la población tiene poca fe en la efectividad de la política, iniciativas como la anterior representan un signo para devolver la credibilidad en las instituciones a fin de reparar el tejido social lacerado. Es necesario vencer la desconfianza, es imperativo que diputados y senadores legislen sobre lo urgente, abandonando debates estériles y discusiones baladíes polarizantes y paralizantes de la sociedad mexicana… Corrupción es mantener en la congeladora legislativa las iniciativas contra este fenómeno, dejando que el tiempo sea el mejor sepulturero de las buenas intenciones de campaña.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6718Domingo, 03 de abril de 2016, 10:00 horas
Editorial: Contra la corrupciónLa corrupción es el mal lacerante y secular de la sociedad mexicana pues toca, particularmente, los sanos procesos de nuestro desarrollo, la credibilidad y la confianza de las instituciones; corrupción implica la deshonestidad de funcionarios públicos y de particulares al actuar fuera de los estándares de la ley, privilegiando la mezquindad personal a cambio de recompensas, prebendas, beneficios onerosos; son comportamientos ilegales justificados como “normales”, fenómenos culturales relativamente inocuos, donde las transas son lo justo, lo que afianza los entramados de la corrupción que no serían posibles si se vieran sometidos a los dictados de la ley. Nos hemos convertido en un sistema cleptocrático, donde la corrupción es una forma de influir en las decisiones públicas e intervenir en los distintos órdenes de gobierno por el pago de favores como moneda corriente, a cambio de fueros e influyentismo.

México es uno de los países más corruptos del orbe; a pesar de las promesas en discursos políticos, corrupción e impunidad son los brazos más fuertes de un Estado, que se niega a cumplir con su cometido social, que no logra deshacer el nudo de las iniciativas oficiales de mentados sistemas anticorrupción; sin embargo, la sociedad civil viene ocupando un papel fundamental, sumando sus esfuerzos y logrando mayor transparencia en funcionarios públicos, condición ineludible para vencer la opacidad y procurar la justicia sin distinción alguna. 

La iniciativa ciudadana 3 de 3 representa una oportunidad novedosa y loable en el cambio de paradigmas sobre la imagen que tenemos de los responsables de la cosa pública; la propuesta es ambiciosa pues busca elevar a rango de ley la rendición de cuentas a través de declaraciones patrimoniales, de intereses y fiscales, además del endurecimiento de las sanciones por responsabilidad de los servidores públicos. A esta impostergable iniciativa se han sumado los obispos de México, específicamente la Comisión Episcopal para la Pastoral Social al apoyar la participación de la sociedad civil en la rehabilitación ética de la política redundante del fortalecimiento de las instituciones y de los mecanismos legítimos de los que se vale la ciudadanía. La intervención de la Iglesia en este cambio de mentalidad es inédito al activar el interés sobre la erradicación de este mal, ante el cual no puede permanecer neutral ni como simple observadora. 

Esta iniciativa es el resultado del empoderamiento de la ciudadanía; sin embargo, hemos llegado a un punto en el que la ley se puede quebrar, así el corrupto aparece como impoluto funcionario, intocable e incorruptible cuando, en la realidad, testaferros se prestan para ocultar el flujo de la corrupción y del tráfico de influencias que jamás serán reportadas en sitios de transparencia, generando el autoengaño con apariencia de franqueza y honradez.

La mejor forma de combate es actuar en consecuencia desde el papel que nos toca jugar. En la Iglesia, haciendo caso al Santo Padre, se trata de no caer en la tentación de la resignación ante la realidad ni atrincherarnos en nuestras sacristías y aparentes seguridades, para ser capaces de arriesgar y proyectar, de colaborar con responsabilidad y compromiso en la construcción de un México más honesto y justo, de una sociedad que no se resigne a la cultura de la mordida, ni justifique el cáncer de la corrupción que hoy por hoy, junto con la inseguridad y la pobreza, son los flagelos que agobian a la sociedad mexicana.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6694Domingo, 13 de marzo de 2016 14:00 horas
Editorial: Gracias, Santo PadreEl Papa Francisco consoló y animó a nuestro México. Fueron días donde la rutina cambió; la vida ordinaria, aunque alterada por inquisitivas medidas de seguridad, se vio renovada por la presencia del Vicario de Cristo, ser humano excepcional, capaz de mirar a los ojos; sus catequesis y mensajes repercutieron en el alma de los mexicanos, lo mismo en políticos en el poder y en los humildes que hacen que este país camine cotidianamente. La mejor recompensa para el Santo Padre fue la espontaneidad de la gente. No importaron  inclemencias, las privaciones o molestias ante la feroz vigilancia que secuestró las ciudades sede; los exageradísimos controles de las autoridades causaron más molestias que beneficios, es seguro que el Papa jamás hubiera querido retenes y más retenes, cierres por horas de calles y paralización del transporte público, todo esto provocó pérdidas a trabajadores o jefes de familia, pero la fe del pueblo mueve montañas. Francisco gozó la cercanía, la filial cercanía y contundente expresión de amor de miles que confían en el Dios de Jesucristo. El Santo Padre padeció nuestros dramas, escrutó el dolor de cada persona en necesidad para decirnos que México es grande, tierra de oportunidades y esperanza puesta en el regazo de la Madre del cielo, Santa María de Guadalupe.

Sin embargo, hubo contrastes que intentaron deslucir esta visita. Los errores logísticos y la desorganización tensionaron aspectos, incitando más el protagonismo de responsables, devaluando la eficiencia, demeritando el toque de impecabilidad en el proceso organizativo, pocas manos concentraron demasiadas funciones poniendo en riesgo la efectiva preparación y diligente cuidado que debería haber correspondido a cada una de las diócesis visitadas por el Papa; por otro lado, los anquilosados defensores del laicismo, todavía responsables en cargos públicos, se quedaron en la rancia época del sometimiento contra la Iglesia. Las enseñanzas del Santo Padre advirtieron el peligro del atrincheramiento como esclerosis institucional paralizante, aún esos apolillados defensores del Estado laicista, que no laico, están empecinados en negar la plenitud de la libertad religiosa, todavía predominante en nuestra legislación cuando se solicita permiso a la autoridad para transmitir actos de culto público en medios de comunicación electrónicos, se impide el derecho humano de educación religiosa, se desdeña la objeción de conciencia o se tiene a los ministros de culto como ciudadanos de segunda al impedir el derecho de reunión para opiniones políticas.

Destaca también la vasta cobertura de los medios de comunicación, opiniones plurales que, en general, exaltaron el liderazgo del Papa Francisco en la reciente peregrinación; no obstante, hubo dizque maestros de la comunicación que en lugar de informar indujeron al auditorio por los vicios de parcialidad, medias verdades, visceralidad y enconos deformantes de la opinión. Como mercenarios, persiguieron el lucro, privilegiando la deshonestidad por encima de la verdad y equilibrio profesionales; sin pizca de autoridad moral fueron remedo y figurín de jueces implacables cuando se mordían la lengua ante la corrupción y deshonestidad de sus actos que el público no ve en la pantalla chica; informadores que, a cualquier precio, loaron excentricidad privilegiando ataques y agresividad. La vaciedad de opiniones fue base para su presunta notoriedad que poco a poco se eclipsa mientras los medios de comunicación caminan a otro ritmo. Tales conductas demeritaron esos servicios informativos sobre la visita del Papa, poniéndolos al nivel de morbosos talk shows, vacíos de análisis.

Lo interesante está por venir. La palabra del Obispo de Roma está echada a la manera del sembrador que salió a poner la semilla. De nosotros depende que haya caído en tierra buena y fértil. Gracias por tu cariño, Papa Francisco, gracias por traernos a la Luz del Mundo que vence todas las tinieblas.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6660Domingo, 21 de febrero de 2016 14:00 horas
Editorial: Queremos pazMéxico enfrenta fenómenos delictivos y de violencia que parecen no tener precedentes en su historia contemporánea. Los índices llegan a cuestionar la capacidad de las autoridades de todos los niveles de gobierno, y los hechos sangrientos ya perecen ser comunes, cosas cotidianas que “deberían pasar” en regiones regidas y azotadas por látigos implacables del crimen organizado, a pesar de las cruzadas y programas, estrategias y planes de seguridad que burlan las inversiones económicas y humanas, pretendiendo la tranquilidad.

A esto se suman violencias invisibles de enemigos movidos por el espíritu del mal y el dios de la avaricia, protegidos por la impunidad y nutridos de la corrupción. Hay mexicanos desaparecidos, niños, jóvenes y adultos quienes, un día, fueron raptados de sus hogares y, por la incapacidad oficial, los padres y familias de las víctimas asumen lo que procuradores y ministerios públicos ya no pueden hacer. De acuerdo al Alto Comisionado de las Naciones Unidas, entre 2006 y 2014, más de seis mil niños y adolescentes menores de 18 años han desaparecido, sustraídos por bandas y el crimen organizado. 

La violencia contra mujeres es rampante y en determinados estados hay focos rojos. En Jalisco, 559 personas fueron privadas de la vida entre 2012 y 2015, aparte de las desapariciones que suman más de dos mil. Morelos vive alerta de género, y el Estado de México, sólo en 2014, registró la desaparición de 400 niñas y adolescentes en los municipios conurbados pobres y violentos de Ecatepec, Ciudad Nezahualcóyotl y Chimalhuacán.

Cifras oficiales dicen que los homicidios van a la baja, pero la realidad contradice el aparente triunfo. Ni un nuevo gobierno ni planes de desarrollo impiden que la sangre siga corriendo en el Michoacán violento, y sometido por el crimen y la anarquía de inseguridad a causa del vacío de poder. Planes de pacificación contrastan con el agobio de los michoacanos ante lo que parece una sed de sangre sin medida. En lo que va de enero han ocurrido 52 homicidios violentos, y en tres meses, 290 homicidios dolosos. Michoacán sólo vive la paz de los sepulcros. 

El estado de Guerrero padece lo peor, aún después de la pesadilla de los 43 de Iguala. La entidad corrompida no da golpe certero en cuanto a la disminución de homicidios. Guerrero no es sólo Acapulco, las regiones apartadas están controladas por los carteles delictivos, y los testimonios dan evidencia del horror de muchos cuya defensa y respeto de los derechos humanos es pura buena intención.

Los Obispos de México mantuvieron informado al Papa Francisco del oscuro panorama. Su Santidad  estará en lugares violentos, pobres y miserables del país, y los gobernantes no pueden tapar el sol con un dedo. La basura permanece debajo de la alfombra roja, y Francisco no vendrá al relumbrón de limpieza y pulcritud de ocasión, ni por los papelitos de colores o la retórica estéril con las consabidas frases: “llega a un Estado en paz que lo recibe con los brazos abiertos”; por el contrario, desde la fe cristiana, esta es una hora de gracia y, como lo afirma el Santo Padre, estas condiciones urgentes “irán generando espontáneamente nuevos procesos de evangelización de la cultura, que, a la vez contribuyen a regenerar la vida social y hacen que la fe sea más resistente a los embates del secularismo…” Los mexicanos queremos paz, necesitamos la Verdad, no la burocracia numérica. La misión no está cumplida.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6642Domingo, 31 de enero de 2016 14:00 horas
Editoial: En deuda con los pueblos indígenasEn México, los pueblos y comunidades indígenas necesitan justicia y reconocimiento;  muchas veces han sido bloqueados por la incomprensión y el populismo; lastimados con profundas heridas causadas por gobernantes y dirigentes que lucran con sus necesidades, poniéndoles en condiciones desventajosas; los indígenas viven en crisis, desprecio y pobreza. En los discursos, nuestros indígenas son indispensables para el futuro; sin embargo, son cuestionables las políticas que dicen reconocerlos, subsisten relaciones históricas desiguales: la discriminación, la violación de sus derechos humanos fundamentales y el paternalismo que los utiliza para los juegos electorales.

En 1994, el levantamiento en Chiapas volvió nuestra mirada a las zonas olvidadas del país. Frente a los polos ricos y pujantes de la economía, los pueblos indígenas del sureste advirtieron que México había caminado sin ellos. La rebelión tuvo dura respuesta de parte del gobierno, pero las negociaciones lograrían la concesión de la amnistía y de otros instrumentos legislativos que no secundaron la paz definitiva en el Estado.

En 2001, el Congreso de la Unión aprobó reformas sobre derechos indígenas tildadas de “oportunidad histórica”; no obstante, los cambios constitucionales no lograron satisfacer las expectativas sobre la cuestión. Los derechos indígenas aún quedan atados a caprichos políticos y manoseo de líderes que envilecen sus causas y necesidades; el desarrollo, en lugar de ser impulsado, es sometido por los dictados neoliberales, y ahora se pone en tela de juicio la viabilidad de las llamadas zonas económicas especiales, en lugares pobres y de muy alta marginación, para empoderar a empresas que realicen negocios a costa del sector social de la economía, que debería privilegiar el mercado interno de los pueblos y comunidades indígenas.

A esto se suma la desigualdad y desprecio cuando somos testigos de la pobreza indecente que provoca el abandono de pueblos enteros para incrementar la miseria; es de especial mención cómo algunas garantías elementales a la salud y vivienda, por ejemplo, son lujo cuando en muchas regiones no se alcanzan las mínimas condiciones de bienestar. Los procesos de diálogo han sido lentos y difíciles, lo que parece apurar y ser urgente para los sectores ricos, para los indígenas puede tardar años y décadas enteras. Seguimos en deuda con ellos.

La visita del Papa Francisco a Chiapas no será un evento folclórico que pudiera ser visto sólo como expresión de riqueza cultural; más allá de estas pretensiones, los ojos del mundo voltearán a una región notablemente atrasada y que no está a la par de México. Chiapas no es sólo paso de migrantes centroamericanos, es un Estado explotado en sus riquezas naturales y personas, de los más rezagados en alfabetización y desarrollo humano. 

Y el Papa Francisco ha llamado la atención sobre la riqueza de comunidades indígenas cuando “la conjunción de pueblos y culturas… es una forma de convivencia donde las partes conservan su identidad, construyendo juntas una pluralidad que no atenta sino que fortalece la unidad. La búsqueda de esa interculturalidad que combina la reafirmación de los derechos de los pueblos originarios con el respeto a la integridad territorial de los Estados nos enriquece y nos fortalece a todos”. Y los indígenas chiapanecos son más que una minimarimba.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6632Domingo, 24 de enero de 2016 14:00 horas
Editorial: Todos somos migrantesDurante su pontificado, el Papa Francisco ha advertido del espíritu individualista y la cultura del descarte que parecen guiar al mundo agobiando, de forma particular, a  millones de migrantes que dejan sus países en búsqueda de esperanza. Se recuerda aquella peregrinación del Santo Padre a Lampedusa, ínsula italiana, puente entre África y Europa, cuyas aguas son sepultura de migrantes, al escapar de un infierno para enfrentar otro. Esas personas, como denunció el Sucesor de Pedro, sólo buscaban un poco de serenidad y paz, un trabajo digno y honrado para mejorar las condiciones de sus familias.

Miles padecen similares condiciones al cruzar el territorio mexicano. La nueva vida que sueñan se vuelve pesadilla cuando sabemos de la lucha por preservar su libertad y vida, amenazadas por el crimen organizado, y delincuencia al amparo de placas y uniformes. Al forastero indeseable se le imputan delitos que jamás cometería, y en lugar de respeto, enfrenta odio y desprecio; sin embargo, los esfuerzos de la Iglesia Católica y organizaciones civiles han puesto la solidaridad en acción, atendiendo y protegiendo a quienes se estigmatiza injustamente.

Ignorar los gravísimos problemas de la cuestión migratoria tendrá efectos lamentables para nuestro desarrollo. El sistema migratorio mexicano deporta a miles, cuestionando la viabilidad de las actuales políticas para tutelar las garantías y derechos humanos; México parece actuar de manera contraria al solapar conductas corruptas y delictivas que maltratan la dignidad de los migrantes, en contradicción con los programas migratorios ofrecidos como panacea. A esto se suma la diplomacia más bien débil y de ocasión, que no afronta las amenazas de políticos estadunidenses boquiflojos, amagando con deportaciones masivas, muros divisorios y, prácticamente, el estado de guerra contra los migrantes.

El Papa Francisco tendrá en su oración a cada migrante. Su peregrinación al sureste mexicano será signo para señalar la vocación de este país como puerta de entrada de miles de extranjeros quienes también forman parte de nuestra historia; su visita a Ciudad Juárez, inédita en todo sentido, conmoverá el muro de odio y estremecerá las conciencias al advertirnos de cada muerte anónima y del sufrimiento en ambos lados de la frontera. Al caminar hacia la línea divisoria, el Papa dirá al mundo que todos somos migrantes y que la Iglesia, por el poder del Evangelio, la solidaridad y el amor, atraviesa cualquier muro y alambrada en pos de la esperanza y soluciones racionales inmunes de hipocresías y nacionalismos proteccionistas, para advertirnos de la urgente redención de la política migratoria mexicana y vencer la impunidad ante muchísimas muertes que nos enlutan y avergüenzan. 

La presencia del Papa entre nosotros será aliciente para motivar una transformación verdadera que no quede en los pragmáticos discursos. La cuestión migratoria propiciaría un nuevo estado de cosas para que no impere la cultura del descarte agotando nuestra vitalidad nacional. En palabras del Papa Francisco, “el fenómeno migratorio plantea un importante desafío cultural, que no se puede dejar sin responder. La acogida puede ser una ocasión propicia para una nueva comprensión y apertura de mente, tanto para el que es acogido, y tiene el deber de respetar los valores, las tradiciones y las leyes de la comunidad que lo acoge, como para esta última, que está llamada a apreciar lo que cada emigrante puede aportar en beneficio de toda la comunidad…”

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6619Domingo, 17 de enero de 2016 14:00 horas
Editorial: Morelos a merced del crimenEl asesinato de Gisela Mota Ocampo muestra la horrible condición del país y el fracaso de promesas por el restablecimiento de la paz y el orden que desde distintos niveles de gobierno se ofrecen a la ciudadanía, con cifras que en realidad contrastan con la gravísima descomposición.

Morelos está a merced del crimen organizado que opera de forma despiadada y ruin; Estado fallido por los índices de pobreza y violencia, a pesar de los vacuos argumentos triunfalistas del gobierno, que alardea importantísimas inversiones que según fomentan el progreso y estabilidad. Las cifras de desarrollo humano del Coneval dicen que el 45% de los morelenses padecen pobreza, y la violencia es fustigante de la población, particularmente en contra de las mujeres, cuando en agosto pasado la Secretaría de Gobernación emitió alerta de género por los más de 630 feminicidios cometidos durante los últimos 15 años en distintos municipios. 

En Morelos, la corrupción tiene nombres y apellidos. El Estado es trampolín político para aspiraciones presidenciales y la bajeza del oficio del gobierno estatal juega a desacreditar y amenazar a quienes pueden ser estorbo; la incapacidad política solapa al crimen organizado ante la desestructuración institucional, las fracturas entre alcaldes y la penetración del narcotráfico que lleva más de 70 políticos asesinados.

La última fue la alcaldesa perredista quien, según testigos de su sacrificio, murió cruel y despiadadamente. Ante esta descomposición, la Iglesia Católica en Morelos encabezada por su Obispo, Mons. Ramón Castro Castro, ha denunciado la división, el miedo, la denostación y el imperio del crimen sobre el estado de derecho en la entidad. Él mismo sufre amenazas, como sucedió durante la convocatoria de la Marcha por la Paz en mayo de 2015. Durante la Misa de exequias de la desaparecida alcaldesa condenó la escalada de violencia, y advirtió que el Estado es presa del mal ante el fracaso de la estrategia de seguridad pública. En palabras de Monseñor Castro, “el primer pensamiento que viene al corazón es algo que nos invade: la indignación”. Y así es, indignación por la incapacidad del gobierno ante la necedad y caprichos, convirtiendo a Morelos en feudo de avaricia, corrupción, desolación y muerte; indignación porque lo que suponía la alternancia democrática resultó cobijo de corruptelas, de contubernios con el crimen organizado, autoritarismo y prevaricación; indignación por el lucro de políticos sin oficio al mercar con el dolor del pueblo morelense para hacer de la tragedia el botín de nefastas e inicuas intenciones de poder; indignación por haber hecho de la entidad que fue cuna de la justicia social, un Estado fallido por el cinismo de políticos abyectos y mezquinos. Indignación por someter a Morelos a la cultura del descarte.

A unos días de la visita del Papa Francisco a México, es útil recordar sus palabras sobre la obligación de quienes sostienen la vocación política para que no triunfe la cultura de la muerte, y es la afirmación del cristianismo ante la dura y difícil situación que padecemos: “Nuestra respuesta, en cambio, es de esperanza y de reconciliación, de paz y de justicia. Se nos pide tener el coraje y usar nuestra inteligencia para resolver las crisis que abundan hoy… Nuestro trabajo se centra en devolver la esperanza, corregir las injusticias, mantener la fe en los compromisos, promoviendo así la recuperación de las personas y de los pueblos. Ir hacia adelante juntos, en un renovado espíritu de fraternidad y solidaridad, cooperando con entusiasmo al bien común”,  para dejar de lado la indiferencia ante la ola de destrucción que parece no perturbar nuestras conciencias. 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6608Domingo, 10 de enero de 2016 14:00 horas
Editorial: Inocencia robadaComo parte del ejercicio de la democracia, el Instituto Nacional Electoral realizó el pasado 7 de junio la Consulta Infantil y Juvenil. Alrededor de dos millones 916 mil niños y niñas, desde los 6 años hasta jóvenes de 17 años, respondieron por el sí o no a distintas preguntas sobre la convivencia social, entorno escolar, núcleo familiar y la confianza en las instituciones. 

Del universo cuestionado destacan los altos porcentajes de quienes encuentran ambientes sanos y lugares amables para el desarrollo. En el primer grupo, el 91% de los niños en etapa de estudios de primaria afirman que las escuelas son espacios donde prevalece el respeto y la convivencia; sin embargo, en los dos grupos restantes, niños de 10 a 13 y de 14 a 17, las tendencias incrementan las percepciones sobre hechos y espacios violentos. A pregunta expresa, “¿He sido testigo de violencia contra otros niños y niñas?, el 35.6% del primer grupo afirmó que sí, mientras que el 27.2% de los jóvenes del segundo grupo dicen no sentirse seguros en las escuelas y alrededores. Es reveladora la respuesta de los pequeños de entre 6 y 9 años, 75.4% afirma sentirse seguro en las calles mientras el 24.6% dice no gozar de condiciones seguras en ellas. 

Si bien los resultados arrojan porcentajes favorables mayormente, deben destacarse esas minorías vulnerables, objeto de violencia en instituciones públicas y espacios familiares. No debe olvidarse que, hasta hace unos años, México ocupó las primeras planas por reprobables casos de acoso escolar que, en algunos de ellos, costaron la integridad física y la vida de los alumnos agredidos; sin embargo, la fascinación por la cultura de la violencia propina, todos los días, implacables dosis de agresión que arraigan lamentables creencias de que es parte de nuestro ser, propia de una civilización globalizada en la cual niños y jóvenes deben formarse para competir y agredir, no para amar y compartir.

Según UNICEF, en México hay poco más de 42 millones menores de 18 años, de ellos más del 50% ha sido blanco de violencia. Siete de cada diez jóvenes la sufre durante el noviazgo. Sorprende que uno de los espacios más inseguros sea el núcleo familiar, donde hasta el 66% de niños y jóvenes sufrió agresiones y omisiones que pusieron en riesgo la integridad personal. El organismo de Naciones Unidas explica que muchos padres y madres sostienen la torcida concepción de ser propietarios de los hijos, y sus casas son verdaderos centros de agresión, donde los niños y jóvenes crecen y maduran haciendo normales y tolerables los maltratos y menosprecio.

México es el país del doble discurso que pretende dotar de legislaciones modernas para la protección de niños y jóvenes y, por el contrario, tiene una gran deuda con estos grupos que, en algunas regiones, viven situaciones alarmantes. Desde el reclutamiento de niños sicarios hasta los atentados en el seno familiar que son poco conocidos, la condición de los niños impele a formular políticas públicas más eficientes para lograr su protección y desarrollo porque se trata de la seguridad y bienestar de todos. 

A unos cuantos días de la visita del Papa Francisco a México, vale la pena recordar su catequesis en torno a las promesas que los adultos hacemos a los más pequeños: “Acogida y cuidado, cercanía y atención, confianza y esperanza, son también promesas de base que se pueden resumir en una sola: amor… Este es el modo más adecuado para acoger a un ser humano que viene al mundo”. Y esa falta de amor y protección está haciendo de México el país de la inocencia robada.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6586Domingo, 20 de diciembre de 2015 14:00 horas
Editorial: La violencia terrorista del IslamLos horrendos hechos terroristas de París nuevamente vuelven a provocar una reflexión seria y profunda sobre el Islam y las miles de víctimas fatales que se han registrado en los años de lucha contra el horror “en nombre de Dios”.

Se abre el tema para ofrecer algunas observaciones a fin de reflexionar sobre el origen del odio y la violencia en nombre de Dios, que proviene de los fundamentalistas que abrazan la más joven creencia monoteísta en la historia de la humanidad, aglutinadora de más de mil millones de personas que juran sumisión a Dios, fidelidad al Profeta y obediencia a lo que, dicen, es palabra revelada: el Corán.

El Islam basó su expansión en la conquista violenta que choca con la comprensión de una religión de paz: Jihad, sometimiento de los “infieles”, terrorismo contra los “enemigos”, el integrismo radical que pervierte la religión y que arroja miles de muertos, vulnerando la seguridad de cualquier Estado. Es el reflejo de lo que se llama antidemocracia del extremismo, que pone al mundo en una posición de catástrofe a resolverse con los mismos métodos. Al terrorismo cuerpo a cuerpo, se le aplica una alta dosis de guerra con sofisticadas máquinas de destrucción que amplían el círculo vicioso.

En el célebre discurso de Ratisbona de 2006, injustamente criticado por la opinión pública y por los medios de comunicación, el Papa emérito Benedicto XVI dio una lección magistral sobre el papel de la fe y la razón en la civilización occidental. Citando las controversias en los diálogos del emperador bizantino Manuel Paleologo, el Papa teólogo quiso ilustrar sobre la irracionalidad de la guerra santa que afronta las estructuras contenidas  en la Biblia o el Corán. Ese capítulo en la historia del imperio bizantino, muestra cómo cualquier violencia en nombre de Dios conmueve la razón de ser de la religión y aniquila cualquier diálogo para convencer a las almas racionales. Tristemente, ante el terror que se ha desatado, Occidente tiene que aceptar con toda humildad que el Papa tenía razón.

¿Cómo podemos explicar que el Islam no hunde sus raíces en la violencia cuando vemos que sus líderes y jefes se deslindan, a regañadientes, de esos actos de barbarie diabólica, y no se atreven a hacer una condena contundente? En Francia, país generoso y tolerante, viven más de cinco millones de musulmanes, ¿por qué no hemos visto una marcha multitudinaria condenando sin regateos el atentado que ha llenado de luto a esa noble nación, que con tanta generosidad los ha acogido, y que ha causado un dolor y una pena irreparable para las familias que perdieron a sus seres queridos?

México no puede ser insensible ante la guerra del terrorismo. No se trata de un problema entre el occidente europeo y los países islamistas; al fondo se trata de un verdadero choque de culturas más que de religiones, y nuestro país pertenece cultural e históricamente a ese Occidente al que el Islam ha declarado la guerra. 

Nuestro país no puede regatear su apoyo a la guerra contra el terrorismo escudándose en la no intervención, púes de asumir esa postura pusilánime, tarde o temprano seremos víctimas de un terrorismo que por ahora sólo vemos de lejos, pero que ni siquiera imaginamos la desolación y el horror que nos puede traer. 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6546Domingo, 22 de noviembre de 2015 14:00 horas
Editorial: La dictadura de la CorteEl miércoles 4 de noviembre se escribió otro capítulo de ignominia en la historia judicial de México. Algunos lo calificaron de trascendente, pero más bien demostró la crisis de un sistema pervertido, fincado en el individualismo, arraigado en la cultura de la muerte: La decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) al permitir el uso recreativo de la mariguana y considerar que la prohibición “va contra el libre desarrollo de la personalidad”, determinó también la inconstitucionalidad de cinco artículos de la Ley General de Salud vigentes desde 1984.

Un grupúsculo impone decisiones contra la mayoría (no hay que olvidar que seis de cada 10 mexicanos está en desacuerdo con el fallo emitido por la Primera Sala de la SCJN, según una encuesta nacional realizada por El Universal), contra el sistema democrático, contra la división de poderes y contra el diálogo que puede caracterizar a una sociedad capaz de resolver sus problemas. Las primeras preguntas surgen de forma ineludible. ¿Cómo y de qué forma los daños a la salud causados por la mariguana fueron minimizados y desplazados para decir que un toque de mota, lúdica y recreativamente, no es tan perjudicial? De acuerdo con estudios, el consumo de mariguana puede desatar diversas enfermedades mentales, desde la depresión hasta la psicosis, sin dejar de lado las afectaciones que ponen en riesgo la seguridad y bienestar de muchas personas que deben soportar las acciones de adictos al consumo de drogas. Un reporte del Instituto para la Atención y Prevención de las Adicciones señala que los jóvenes menores de 18 años es el grupo que más sufre por el embate de las drogas, el número de consumidores se incrementa año tras año y no necesariamente por decisiones libres que fomenten su desarrollo.

Paradójicamente lo que ahora se dice defender para algunos, es lo que perjudicará a todos. Los ministros liberales quieren abanderar la determinación de cada individuo a elegir libre y “racionalmente” ideales y planes de vida que mejor convengan de acuerdo a gustos y preferencias, lanzando la consigna de que el bien es medida de cada persona. Esto incuba el embrión de la destrucción, imponiendo un modelo de vicios que, aunque no deberían perjudicar a terceros, llevan implícita la generación de una sociedad decadente, adicta y enferma por decisiones envueltas en la bruma falaz de la minoría supuestamente racional e ilustrada.

La incapacidad y falta de creatividad para resolver nuestros problemas sociales echa mano de paliativos que son espejismo. Lo que no se explica en la resolución judicial es la verdad científica innegable de que la mariguana es psicotrópico adictivo de alto impacto por los problemas de salud y sociales, condenando, particularmente, a jóvenes y adolescentes. La planta no es suave, no es inofensiva, no es benigna, es mortal y la evidencia así lo demuestra. Los costos que pueden pagarse aún son inimaginables y lo que ahora se llama una “aventura por la libertad” comienza a ser realmente el fracaso de la Corte, que le ha hecho el juego al movimiento cannábico, supuestamente para proteger la libertad personal, con las cadenas opresoras de las adicciones y la esclavitud de las drogas que conducirá irremediablemente al desastre.

Mientras el país se emociona por la próxima visita del Papa Francisco, los protagonistas políticos, esos mismos que jalonean por tenerlo en alguna de las Cámaras y escuchar su palabra, deberían aprender de la misma cuando ha denunciado el tremendo problema de la legalización. En 2013, el Santo Padre afirmó: “Lo que prevalece con frecuencia en nuestra sociedad es el egoísmo… No es la liberalización del consumo de drogas, como se está discutiendo en varias partes de América Latina, lo que podrá reducir la propagación y la influencia de la dependencia química. Es preciso afrontar los problemas que están a la base de su uso, promoviendo una mayor justicia, educando a los jóvenes en los valores que construyen la vida común, acompañando a los necesitados y dando esperanza en el futuro…” Y esperanza es lo que menos tenemos debido a la infausta dictadura de la SCJN, cuyas extralimitaciones urge que sean frenadas mediante una reforma constitucional, que evite el desmesurado poder que ha tomado esta Corte, y la haga recuperar su verdadera misión a favor de la sociedad, y no de los lobbies que dañan los valores universales. 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6515Domingo, 15 de noviembre de 2015 14:00 horas
Editorial: Crisis humanitaria de los migrantesLa visita del Papa Francisco tocará diversas realidades que laceran la vida de nuestro país, problemáticas que requieren de atención urgente por las miles de vidas comprometidas en su seguridad e integridad. La cuestión de la migración está presente en el ánimo del Papa Francisco; sus predicaciones, de forma constante, están dedicadas a hacer conciencia y atender las urgencias de quienes deben dejar su tierra debido al futuro incierto, la injusta distribución de la riqueza, el crecimiento de la pobreza, el desempleo o el hambre de regiones paupérrimas.

De acuerdo con el Programa Especial de Migración 2014-2018 publicado en el Diario Oficial de la Federación el 30 de abril de 2014, los ideales de la política migratoria tienen por objeto superior el “bienestar del migrante, a través del ejercicio efectivo de su identidad, del disfrute de sus derechos sociales, económicos y culturales”; sin embargo, México es el lugar donde los migrantes sufren, padecen, mueren. El territorio nacional se convierte en campo de sangre abonado por intereses mezquinos e inhumanos al explotar estas situaciones de vulnerabilidad de hombres, mujeres y niños provocando la indignación y señalando las políticas oficiales de hipócritas, falaces e ineficaces. Contra la supuesta modernización de los programas migratorios levantados sobre discursos adornados y aderezados en el populismo y palabras vacuas, los migrantes son objetivo de los negocios del crimen organizado en colusión con las autoridades como mercenarios de muerte.

En 2014, los delitos cometidos contra migrantes fueron a la alza. La tasa de secuestros repuntó cerca del 800%; en 2013, según la Comisión Nacional de Derechos Humanos,  cerca de 11 mil personas fueron privadas de la libertad sufriendo vejaciones contra su integridad y seguridad. Un informe de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos de ese año señaló la existencia de múltiples casos de secuestro contra migrantes obligados a trabajos forzados, desapariciones forzadas y víctimas de violencia y explotación sexual de organizaciones protegidas por fuerzas policiales y agentes del Instituto Nacional de Migración involucrados en la comisión de delitos y vulneración de los derechos humanos. Ese mismo informe no duda en afirmar que la situación de los migrantes representa “una de las principales tragedias humanitarias y de violaciones masivas a los derechos humanos en la región”.

La magnitud de esta crisis ya no debería ser un asunto dejado a la incompetencia de entidades políticas y policiales. El Papa Francisco apela a la conciencia de todos para no ver a los migrantes como extraños y pone en entredicho estas buenas intenciones que sólo en el papel son alabadas y en la realidad representan el fracaso de los objetivos oficiales para mejorar las condiciones de miles en tránsito por el país. México debería sostener una política fuerte, decisiva y valiente contra los dictados de otras potencias que han maltratado a los migrantes. Y esa será una de las denuncias del Papa Francisco en su próxima visita a lugares que se han convertido en tumbas de personas que buscan bienestar y prosperidad. Es notable este llamado de la Iglesia para acabar con esta vergüenza de políticas destructoras e ineficaces y apelar a la solidaridad en defensa de los migrantes señalados como los no iguales a nosotros.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6501Domingo, 8 de noviembre de 2015 14:00 horas
Editorial: ¿Mariguana libre? La revisión del amparo interpuesto por un colectivo por el consumo lúdico de la mariguana vuelve a poner en la palestra un tema delicado y controvertido ahora en el terreno del Poder Judicial. A través de argumentos en defensa del Estado liberal, justificador del individualismo y de la cultura de la muerte, el proyecto de la Suprema Corte de Justicia de la Nación confunde al público al poner como logro de la democracia y del sistema jurídico el derecho legítimo y humano de cualquier sujeto a consumir mariguana porque así se protegería el desarrollo de la personalidad permitiendo la singularización de los consumidores frente al conglomerado, además de que el autoconsumo, que comprende acciones como la siembra, cultivo, cosecha, preparación, acondicionamiento, posesión, transporte en cualquier forma, empleo y uso consumo, garantizaría el uso lúdico y recreativo como manifestaciones de la autonomía individual para disponer de la salud al antojo del individuo. Para la Corte, las disposiciones legislativas son resultado de un Estado prohibicionista y punitivo, reductor de los derechos, que debe ser superado bajo falacias preponderantes del individualismo libre de prejuicios morales atentatorios de las libertades de los sujetos adictos a la mariguana.

No faltan paladines y expertos que, bajo esta singularización, quieren colocarse en el grupo de los racionales, justos y buenos, quienes consideran que el paso hacia la mariguana libre sería trascendental en la consolidación del Estado democrático libre, arguyendo que la planta es tan sana como un frasco de vitaminas, que no es adictiva, que no es tan mala como otras drogas, que hace individuos mansos y no agresivos. Y más allá de estos argumentos, algunas de esas mentes torcidas y deformadoras de la verdad afirman que podría paliar los efectos de la violencia que genera la guerra contra las drogas y fincar un Estado más libre y seguro. 

La situación de nuestro país compromete y devalúa muchos aspectos de la vida de cualquier persona condenándola a porvenires cada vez más inciertos y miserables. Y es una realidad que, cada día, muchas personas jóvenes se inician en el consumo de las drogas, entre ellas la mariguana, no precisamente por decisiones autónomas, libres y responsables. 

La pobreza, por ejemplo, es un detonador del consumo y tráfico de drogas, y ahora este debate pretende desplazar los principales problemas de justicia y bienestar para posicionar mediáticamente las presuntas bondades de la adictiva planta. 

Y de nuevo la Corte asesta golpes que pretenden ser graciosas concesiones, como las infundadas bondades éticas y medicinales de la cannabis. Desde la transgresión del derecho a la vida, pasando por la devaluación de la familia y la obsolescencia del Matrimonio, hasta la relativización del derecho a la salud y la defensa de la integridad personal, paulatinamente los peritos en derecho mueven a México hacia la destrucción individual, que se toma de la mano con la descomposición social para justificar a un país asesino, desintegrador, solapador, enfermo, adicto y destructor como el mejor ejemplo de libertad y de justicia.

La droga es droga aunque quiera venderse como suave y medicinal bálsamo. Los malos copistas mexicanos emulan los pasos de los vecinos para poner en la mesa de la “sana democracia” un debate desesperanzador, absurdo y contraproducente. La mariguana lúdica es placebo para apaciguar las dolencias de la destrucción social en la que nos sumimos irremediablemente. Y la Iglesia enseña que este uso irresponsable de la libertad conlleva efectos opuestos a los que se buscan. Se admite fácilmente que lo que es ilegal podría ser normal y, por tanto, moral. Cuando se permite la droga, no se apuesta sólo por un producto, lo que está en juego es la vida y destino de las personas. ¿Mari- guana libre? Mejor, no. 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6483Domingo, 25 de octubre de 2015 14:00 horas
Editorial: Sometidos por el crimen
En febrero pasado, los responsables de la seguridad de la Administración Pública Federal dieron a conocer cifras alentadoras sobre la política de seguridad 2014, señalando importantes reducciones en delitos lacerantes del bienestar social. Entre 2012 y 2014, la incidencia delictiva total bajó en un 7% lo que, según las autoridades, no se veía  desde 1997. Esto se reflejaba en la reducción de los homicidios en 14.6%, del robo en 13.6% y del robo de vehículos en 13% respecto al 2013, y 21% sobre el 2012. Según el tono optimista del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en 2014 los homicidios dolosos vinculados a la delincuencia organizada tuvieron reducción del 32% respecto a 2013, y del 54% en relación con el 2012, por la aparente desarticulación de bandas del crimen organizado de alta peligrosidad. Ese triunfalismo en cifras indicó la posición privilegiada de México sobre otros países latinoamericanos al decir que Brasil, Venezuela o Colombia tienen indicadores más altos a los nuestros en cuanto a la comisión de delitos.

Contrastan las cifras de la Encuesta de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2015 (ENVIPE) de septiembre pasado. Sus resultados revelan una situación distinta sobre la realidad del delito y cómo los ciudadanos percibimos un México inseguro sometido por el crimen, el desempleo y el aumento de los precios en los bienes necesarios para la vida y el desarrollo. Según la Encuesta, las incidencias delictivas no han variado desde 2013 y más de veinte millones de mexicanos fueron víctimas de delitos que se suponían a la baja. Las “cifras negras” de 2014, según el reporte, dicen que más de noventa millones de personas pudieron haber sufrido la comisión de delitos, pero no se inició averiguación previa alguna que pudiera contabilizar el número de incidencias. Y los costos del crimen a nivel nacional ya representan poco más del 1% del Producto Interno Bruto.

Preocupación especial supone la situación que vive el centro del país particularmente la capital de la República. El Distrito Federal registró tendencias a la alza en delitos relativos al robo o asalto en vía y transporte público, la extorsión y el fraude. El 78%  dice que el Distrito Federal es una de las entidades más inseguras del país.

No pueden ignorarse la tremenda realidad que el ciudadano de a pie vive ordinariamente cuando la violencia y el delito impiden mejores condiciones de vida. México no puede remontar hacia la paz y tranquilidad que deberían ser garantizadas debido, en gran parte, a la corrupción e impunidad, a la desconfianza hacia el Poder Judicial y el miedo a los cuerpos policiales. Los focos rojos se encienden en Estados que, según el discurso político, eran de los más seguros y, se afirmó, sin la prevalencia de bandas del crimen organizado y descomposición social. En el Distrito Federal, por ejemplo, el consumo de drogas se dispara corrompiendo el bienestar particular y social de la Ciudad que se decía invulnerable al delito.

Las cifras optimistas del Secretariado y las de la ENVIPE contrastan tremendamente; alguien no tiene la información correcta o se falsean datos para tapar la realidad que no se reconoce: México está sometido por el crimen.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6473Domingo 18 de octubre de 2015, 14:00 horas
Editorial: Los retos de la familiaDesde este 4 de octubre, la Iglesia realiza el Sínodo Ordinario de la Familia, consecuencia del camino que los Obispos recorren sobre los desafíos de esta institución fundamental. Los retos que afronta no son menores, hasta el punto de decir que sufre crisis serias e interpelantes, poniendo en riesgo el futuro de la célula ideal y generadora de la sociedad.

La familia personifica desigualdades interpelantes que, de alguna forma u otra, proyectan la delicada situación en la que nos encontramos; por otro lado, los embates contra ella son evidentes hasta el grado de diluir instituciones como el matrimonio, o bien, los atentados gravísimos contra la vida de los concebidos en el seno de la madre; además de estas agresiones, la familia atraviesa por realidades amenazantes de su desarrollo y estabilidad. Un elevado índice está sometido por la angustia al padecer condiciones inmorales e injustas de pobreza extrema condicionando la paternidad, la maternidad y el valor de los hijos a la pura sobrevivencia.

La familia no puede ubicarse de forma simplista como grupúsculo formado por condiciones azarosas e irremediables impuestas frente a las crudas realidades de una sociedad implacable, o por manipulaciones de los responsables en los poderes constituidos. Es necesario reconocer que la familia es institución viable y trascendente en cada situación donde esté encarnada para la renovación social sin fines exclusivamente utilitarios contra la cosificación de los seres humanos y de los hijos como obstáculo para la realización egoísta de metas profesionales y capacidades personales; la familia no es la institución que responde al individualismo del free love o de las concesiones irregulares otorgadas por torpes y miopes decisiones judiciales, reconociendo como verdadero matrimonio el de uniones simplistas entre personas del mismo sexo.

Al verse comprometida la viabilidad del futuro de la humanidad por los embates contra la familia es urgente que sus miembros y cada persona asuma lo que le toca hacer genuinamente. La Iglesia discierne a través del Sínodo para afrontar los desafíos de la sociedad relativista y fragmentada. Nuestra Iglesia arquidiocesana enseña y defiende los valores perennes de la institución familiar como proyecto del plan divino, no como ideología humana variante por caprichos institucionales; de oponerse al grave crimen y delito –no derecho– del aborto disfrazado eufemísticamente como interrupción voluntaria y legal del embarazo, de denunciar la irrealidad y abyección jurídica de uniones equiparadas como verdadero matrimonio y de la compasión, consuelo y misericordia que cada uno de los miembros de la familia deben obtener de la Iglesia, además de la denuncia y exigencia por elevar las condiciones de vida y de la consecución de derechos para su estabilidad, bienestar y desarrollo.

En su reciente visita a Cuba, el Papa Francisco dirigió su palabra advirtiendo de estos riesgos y, sobre todo, anunciando el poder que la familia tiene sobre la humanidad, salvándonos de la fragmentación, de sociedades divididas, rotas, separadas y altamente masificadas. El Papa remarcaría que es escuela de humanidad y, efectivamente, México necesita de la humanidad generadora desde esta noble institución divina contra la corrupción y el pecado que nos corroen estructuralmente.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6439Domingo 04 de Octubre de 2015, 14:00 horas
Editorial: Paz para Colombia y VenezuelaDesde agosto, Venezuela y Colombia se encuentran en francas tensiones llevando al cierre de las fronteras entre ambos países. El presidente Nicolás Maduro decretó el “estado de excepción” en distintos municipios limítrofes con la vecina nación, provocando el regreso masivo de colombianos ante el temor de sufrir daños en su integridad. El régimen chavista de Maduro no dará paso atrás hasta que Colombia combata eficazmente al crimen. Según el gobierno venezolano, el cierre de las fronteras obedece a la acción de paramilitares colombianos involucrados con el narcotráfico, y al hecho de emprender medidas drásticas y sanear la frontera del contrabando de mercancías y gasolina con precios diferenciados en ambas naciones. 

El 21 de septiembre, Nicolás Maduro y Juan Manuel Santos se reunieron en Quito auspiciados por Rafael Correa, presidente de Ecuador, a fin de encontrar las mejores salidas. No obstante, Colombia ya acusa a Venezuela de incursiones militares en su territorio, arreciando el conflicto sin visos de una salida negociada para restaurar el orden y garantizar la seguridad de casi vente mil colombianos que han abandonado el país. La Iglesia Católica denuncia el estado deplorable de los desplazados al llegar a Colombia sin patrimonio alguno, además de la desintegración familiar cuando los miembros de ambas nacionalidades deben ser separados de forma injusta e ilegal.

El próximo 6 de diciembre, Venezuela realizará elecciones legislativas con una amplia oposición a un gobierno tildado de dictatorial y represor. El “estado de excepción” decretado es el principio de la restricción de derechos y cancelación de garantías asociadas a la libre reunión y manifestación de las ideas de opositores al gobierno de Nicolás Maduro. A fin de perpetuarse en el poder, Maduro realiza lo típico de los individuos megalómanos: el doble discurso de salvador de la patria, pero eliminando a los que no piensan como él, como fue el caso de Leopoldo López, condenado a catorce años de prisión por el Poder Judicial, sumiso y parcial a Maduro.

En Latinoamérica creíamos superadas estas amenazas intervencionistas que fragmentaban el equilibrio regional. Hoy la prueba es que los sistemas revolucionarios socialistas se valen de los peores elementos políticos, empuñando el garrote y atribulando a las personas. Venezuela sufre la peor crisis económica a consecuencia de las bajas en las rentas petroleras sobre las que flota el gobierno represor y los ciudadanos viven en pobreza oficial, a pesar del discurso de grandeza de la República Bolivariana para todos. La revolución resultó involución y millones de venezolanos aspiran a la libertad auténtica garantizada por la razón democrática y no por la demencia del dictador. 

Resulta también decepcionante que los países libres de Latinoamérica no hayan repudiado los hechos ni condenado la beligerancia venezolana. Mención especial debe hacerse de México que no ha dado muestras suficientes de solidaridad, extraviando el liderazgo que alguna vez ostentó como nación convencida del respeto al derecho ajeno.

Durante su visita a Cuba, el Papa Francisco ganó las simpatías de Sudamérica abogando por el éxito de las conversaciones de paz entre el gobierno colombiano y las guerrillas FARC. El dolor y muerte sufridos en años de conflicto, diría el Pontífice, deben transformarse “en un día sin ocaso de concordia, justicia, fraternidad y amor en el respeto de la institucionalidad y del derecho nacional e internacional, para que la paz sea duradera. Por favor, no tenemos derecho a permitirnos otro fracaso más en este camino de paz y reconciliación”. Y esa misma exigencia debería extenderse para este conflicto que amenaza, de nuevo, con pervertir la frágil paz de las naciones Sudamericanas.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6433Domingo, 27 de septiembre de 2015, 14:00 horas
Editorial: Vergüenza internacionalA casi un año de los hechos de Iguala, el informe presentado por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) convocado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y auspiciado por diversas organizaciones de México, resultó demoledor al echar abajo varias de las hipótesis del exprocurador Jesús Murillo Karam, quien el 7 de noviembre de 2014, unos cuantos días después de la comisión de los delitos en Iguala, explicó el resultado de las indagatorias reunidas en un escueto informe donde se expuso la “verdad histórica” de la desaparición de 43 estudiantes, tras 487 dictámenes periciales, la detención de 99 personas, 385 declaraciones y las reconstrucciones de los hechos para concluir que los  normalistas habían sido calcinados.

Los expertos independientes han puesto de manifiesto la falta de pericia e ignorancia del personal de la Procuraduría General de la República (PGR). Las aseveraciones suponen que el ministerio público actuó sin diligencia, no realizó el debido procesamiento en la recopilación de pruebas e información para el esclarecimiento de la verdad. Contra lo que afirmó la PGR, el GIEI sentenció: los normalistas no fueron incinerados.

Si las autoridades federales estaban “profundamente consternadas”, ahora se encuentran profundamente angustiadas ante la más grave crisis del sistema de procuración de justicia en nuestro país, un sistema profundamente descompuesto, viciado y corrupto, un sistema del que la mayoría de los mexicanos desconfía, y nos lleva a la convicción de que en México no existe una verdadera impartición de justicia. 

A un año de los lamentables e indignantes hechos se vuelve al punto en el que la opinión pública muestra su consternación por la impericia y negligencia de un aparato fincado para cuidar de la imagen del gobierno y de las dependencias de la administración pública, en lugar de ser garante de la seguridad y del bien de cada persona, revelando que lo que menos interesa es la protección de los derechos humanos. 

Los crímenes de Iguala destapan el gran vacío del Estado de Derecho. El informe del GIEI exhibe la gran vulnerabilidad en la que estamos los ciudadanos por la incapacidad y torpeza de las instituciones responsables de la impartición de justicia, ahora dispuestas a analizar detalladamente lo que debieron indagar desde el primer momento de las desapariciones. En más de 600 páginas, el Grupo Interdisciplinario exhibe los principales males del sistema de justicia: el enquistamiento de la corrupción y la impunidad.

En tanto se realizan los proyectos legislativos de creación de la Fiscalía General de la República, cuyo titular estará en el cargo por nueve años, diputados y senadores deben analizar con alta responsabilidad la naturaleza y competencia de un nuevo órgano que debería ser creado para la consolidación del bien común y la seguridad jurídica. Desde la experiencia que ha vivido el país, parece del todo inconveniente nombrar a una persona por tantos años para un cargo expuesto al desgaste, y vulnerable ante la incompetencia y corrupción de los miembros de esta diezmada institución.

Nadie tiene derecho a hacer de esta tragedia un botín político; más bien, todos deberían colaborar a fin de que sea posible el esclarecimiento de este brutal crimen y los verdaderos culpables paguen ejemplarmente. Además, este hecho debe servir para hacer una depuración profunda del inoperante y corrupto sistema de justicia que se ha convertido en una vergüenza internacional.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6415Domingo, 13 de septiembre de 2015, 14:00 hrs.
Editorial: En defensa de los migrantes 0 0 1 483 2659 COSAM 22 6 3136 14.0

 

En últimas fechas han provocado gran escándalo e indignación las declaraciones racistas y xenófobas del aspirante a la Presidencia de los Estados Unidos por parte del Partido Republicano, Donald Trump, quien amaga con realizar deportaciones masivas de indocumentados. Este señor no sólo es ignorante de los tratados internacionales sobre derechos humanos, sino que también tiene por aliados al odio, el racismo ancestral estadounidense y la indiferencia política del gobierno de nuestro país, que no cumple con su deber de defender no sólo los intereses comerciales, sino a sus ciudadanos que se han visto obligados a vivir el drama de la inmigración y que, por cierto, cuyo envío de remesas –que superan a los ingresos petroleros– ha salvado a nuestro país de la recesión económica.

Se equivocan quienes creen que Donald Trump es solamente un tipo con una gran boca, pues su beligerancia ha hecho ya un gran daño toda vez que ha venido despertando los peores prejuicios de nuestros vecinos del norte, y la debilidad del gobierno mexicano y su nula respuesta no hacen más que dejar a nuestros connacionales en la más absoluta indefensión.

El gobierno de México, en primer término, debería actuar con el ejemplo para humanizar las condiciones migratorias, según había sido prometido desde el 2013 a través del Programa Especial de Migración (PEM) 2014-2018 que, en el papel, contribuiría a consolidar una política migratoria basada en la promoción de los derechos humanos, desarrollo sustentable, género, interculturalidad y seguridad humana.

Nuestro país es territorio de paso de personas que deben salir de sus lugares de origen para tener mejores perspectivas de vida en los Estados Unidos. Son millones de historias las que revelan los dos enemigos que enfrentan nuestros hermanos: la delincuencia organizada, y los delincuentes oficiales amparados bajo una placa y uniformes, abusando y asesinando a seres humanos. Diariamente llegan noticias de secuestros, torturas, maltratos y persecución de migrantes que hacen de México un verdadero viacrucis de dolor y una gran fosa común para cientos de extranjeros.

¿Tienen responsabilidad nuestras autoridades? Esta es una pregunta válida y actual cuando, en la Secretaría de Gobernación, la subsecretaría competente de la política migratoria ha estado acéfala durante mucho tiempo, lo cual demuestra la completa indolencia e indiferencia por activar políticas fuertes y efectivas en defensa de los migrantes.

Ante estas omisiones y declaraciones de odio del Sr. Trump, sería imperdonable que México permanezca pasivo; es necesaria una autoridad fuerte y con moral muy alta para enarbolar la justa defensa de los derechos de quienes se ha querido dejar sin derechos. Y para lidiar con el endurecimiento de los Estados Unidos y payasos como Trump, México debe poner orden y generar condiciones humanas de trato a los migrantes, mejores oportunidades de empleo y de estabilidad económica y, sobre todo, de estrategias audaces de desarrollo que ya no motiven la indiferencia, sepulten el odio y garanticen nuestro futuro y seguridad frente a los desafíos del fenómeno migratorio.


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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6408Domingo 06 de Agosto de 2015
EDITORIAL: Preocupación por el país 0 0 1 93 512 COSAM 4 1 604 14.0

La LXIII Legislatura del Congreso de la Unión iniciará su primer periodo ordinario de sesiones el 1 de septiembre, en medio de una crítica situación nacional. Aún después de las reformas aprobadas por su antecesora, las cosas parecen ir contracorriente, perjudicando a millones de mexicanos quienes, en su vida ordinaria, ven cómo el dinero es volátil, precario en su poder adquisitivo, sin dejar de lado las dramáticas condiciones en distintas regiones que mantienen a la población en situación de vulnerabilidad, no sólo por la endeble seguridad, sino también por el ínfimo desarrollo humano y social.

 

Este estado de cosas requiere de acuerdos urgentes y bien hechos para un mejor futuro. A la LXIII Legislatura le aguarda un paquete importante de reformas, y el replanteamiento posible de algunas ya realizadas, después de un tiempo en vigor. Deberá examinar las condiciones sobre los ingresos del país ante el panorama económico internacional adverso que nos hace pagar las consecuencias de la economía “hiperpetrolizada” y del peso sobrevaluado; el reto es crear soluciones que permitan otras formas de ingresos a pesar de las vapuleadas condiciones económicas de México; de igual manera, son bombas de tiempo: el incremento de la pobreza, la desigualdad rampante –que crea brechas profundísimas entre los pocos ricos y millones de empobrecidos– y la cuestión migratoria a niveles de emergencia humanitaria, con secuelas trágicas.

El presupuesto de egresos de la federación deberá tomar criterios de austeridad y transparencia para aplicar los recursos a lo realmente necesario. Resulta escandaloso y contrario a la justicia que miles de millones de pesos se destinen a sueldos de la alta burocracia o al financiamiento de partidos políticos, mientras el ciudadano cargue con impuestos cada vez más onerosos cuando los salarios están estancados. En el 2015, millones de mexicanos tributaron alrededor de cuatro impuestos de orden federal, sin mencionar el agobio causado por el pago de impuestos locales y municipales. Por cada peso ganado, casi la mitad, 43 centavos, fueron a contribuciones.

La LXIII Legislatura deberá revisar las condiciones relativas a la seguridad pública. En esto queda pendiente la fuga de uno de los delincuentes más buscados y cuáles serán las reformas para fortalecer el sistema penitenciario federal. En comisiones, duerme el sueño de los justos la iniciativa presidencial sobre mando único que podría llevar a la desaparición de las policías municipales, cosa que debe ser revisada minuciosa y responsablemente para garantizar seguridad efectiva y abatir los índices de violencia.

No es cosa menor el combate a la corrupción. La LXIII Legislatura deberá implementar la reforma constitucional en materia de sistema nacional anticorrupción por ser uno de los principales ejes de la presente administración. La cuestión no es cultural,  mover a México al amparo de la corrupción resulta más oneroso que cumplir con la ley. Según organizaciones no gubernamentales, las pérdidas por efecto de actos corruptos y opacidad en todos los niveles equivalen al 10 por ciento del Producto Interno Bruto.

Ante el inicio de la nueva Legislatura, es necesario un llamado enérgico a sus integrantes a que realicen las funciones para las que fueron votados, legislar de cara al bien de la nación, ajustar lo necesario para enderezar el camino por disposiciones legales justas que moderen la opulencia y la indigencia que tienen detrás la voluntad de gobernantes para ser aplicadas sin distinciones de fuero o colores de partidos políticos. Es imperioso el llamado a diputados y senadores de la LXIII Legislatura del Honorable Congreso de la Unión para advertirles que hay mucha preocupación por el destino y futuro del país.

 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6401Sun, 30 Aug 2015 00:00:00 GMT
EDITORIAL: Salvemos nuestro patrimonio 0 0 1 571 3145 COSAM 26 7 3709 14.0

 

Se ha levantado en el país una gran controversia por la demolición, en San Pablo del Monte, Tlaxcala, del templo del Santo Cristo, construido por evangelizadores franciscanos del siglo XVIII; de la noche a la mañana, un inmueble que es patrimonio histórico fue reducido a polvo y escombros.

Justo después de difundirse el agravio, en arrobamiento e indignación inusitados, Conaculta y el Inah han amagado con la denuncia correspondiente ante la Procuraduría General de la República por tratarse de un bien catalogado en el Registro Público de la Propiedad Federal. La demolición –dicen– fue injustificable ya que la construcción moderna y antigua “convivían de manera armoniosa”.

Sin embargo, han sido estas mismas autoridades, que calificaron el hecho en Tlaxcala como un “acto de barbarie”, las que han permitido que varios inmuebles considerados patrimonio de la nación se conviertan en polvo. Basta hacer un recuento de las casonas coloniales en el Centro Histórico y en otras colonias del Distrito Federal, incluidas en los catálogos de bienes inmuebles protegidos, que han terminado por ser demolidas para levantar en dichos terrenos edificios de departamentos.

Si esto lo han permitido, no debería extrañarnos que gran parte de los monumentos históricos propiedad de la nación se encuentren en situación ruinosa. El caso más representativo es el de templos e iglesias de la Ciudad de México, pletóricos de historia, pero en abandono. En el centro de la capital, 26 recintos requieren de intervención urgente ante las deplorables condiciones que ponen en riesgo la seguridad e integridad física de fieles y turistas. En una iniciativa reciente, las autoridades eclesiásticas, ante la penuria económica e incapacidad material para la conservación de las antiguas construcciones, pedían ayuda inmediata de empresarios –como se hace en varios países de Europa– para apadrinar y salvar sitios propiedad de la nación.

De nuevo aparecen omisiones y reluce la maraña burocrática más destructora que el paso de los siglos. No es extraño saber que, a pesar del cumplimiento estricto de requisitos y formalidades por los poseedores, las autoridades dan argumentos increíbles impidiendo el cuidado efectivo de lugares históricos. A mayor abundamiento, el abandono observa la nimia importancia y desprecio cuando, en las discusiones del presupuesto anual, se escatiman recursos para conservar el patrimonio o en beneficio del fomento de ciencia y tecnología. En pocos días, la Cámara de Diputados de LXIII Legislatura del Congreso de la Unión discutirá el Presupuesto 2016, por lo que es imprescindible un enérgico y dramático llamado para destinar recursos a lo que vale la pena por el bien de México, pues no hay que olvidar que los templos no son propiedad de la Iglesia, sino de la federación, es decir, de toda la nación.

En el pasado, iglesias y templos representaron el entusiasmo y esplendor de la civilización para suscitar impresiones fuertes, sentimientos para huir del mal e incitar al bien, eran puertas al cielo. La demolición de la capilla del Santo Cristo es histórica por la burocracia de autoridades que lloran lo que no han sabido preservar: el patrimonio cultural, histórico y espiritual de nuestra nación.

La Arquidiócesis de México invita a los señores senadores y diputados, y a las autoridades del Distrito Federal a que hagan un recorrido por los extraordinarios templos del Centro Histórico y constaten, por un lado, el maravilloso patrimonio artístico que poseen, y por otra parte, la urgencia de destinar una partida razonable no sólo para su mantenimiento, sino para la salvación de un patrimonio –en riesgo de colapso– que no sólo es de los mexicanos, sino también de la humanidad.

 

 

 

 

 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6381Sun, 09 Aug 2015 00:00:00 GMT
EDITORIAL: Parece que no entienden… 0 0 1 503 2769 COSAM 23 6 3266 14.0


 

La LXII Legislatura del Congreso de la Unión aprobó, durante el último periodo de sesiones ordinarias, la Ley General de Transparencia para la Rendición de Cuentas de los Sujetos Obligados. Esta misma legislatura prometió aplicar criterios estrictos de austeridad; sin embargo, la Cámara de Diputados se perfila de nuevo hacia la opacidad y el despilfarro. La crisis y desigualdad económica golpea de forma inmisericorde a millones de mexicanos, pero la transición hacia la nueva legislatura no dejará en la orfandad a los legisladores salientes, y aunque se persiste en la negativa de otorgar bonos y gratificaciones, la bolsa a repartir en el fin de la LXII Legislatura será insultante para los mexicanos sin recursos mínimos para sobrellevar un día de necesidades familiares. De acuerdo con el Comité de Administración de la Cámara de Diputados, cada legislador tendrá garantizado el monto de la dieta –más de 105 mil pesos–, el fondo de ahorro –910 mil pesos por el trienio–, la parte proporcional de aguinaldo 2015 –93 mil 600 pesos– y un apoyo para despensa por 2 mil 700 pesos. En números redondos, la liquidación de los 500 diputados costará más de 556 millones de pesos.

La norma parece quedar de nuevo en buenas intenciones. La ley ordena a las Cámaras del Congreso de la Unión aprobar, a más tardar el 30 de agosto, los programas y ordenamientos para la reorganización administrativa que comprenden los criterios presupuestales, contables y organizacionales de los grupos parlamentarios, implicando la austeridad. Sólo después de concluida la LXII Legislatura la ciudadanía podría conocer el monto real de recursos, dietas, prestaciones y apoyos asignados. Una particularidad de la ley especifica que estas obligaciones del Congreso de la Unión “se harán efectivas conforme se implementen los programas de reorganización administrativa”, lo que quiere decir que no hay una garantía para saber cuánto se erogará por la liquidación de los 500 diputados federales.

Otro golpe que soportarán los ciudadanos será a nivel local. Las elecciones del 7 de junio renovaron 17 Cámaras locales, y los legisladores salientes de cada entidad también serán recompensados. Una muestra de opacidad y mezquindad es la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, auténtica cueva en la que no cae ni un rayo de transparencia. La VI Legislatura se soba las manos por las jugosas cantidades para sus integrantes: un bono de cerca de 150 mil pesos y más de cien mil pesos del fondo de retiro, sin contar otros beneficios que podrían ser otorgados a los 66 diputados de la ALDF.

El país no está para “recompensas y compensaciones” a diputados locales y federales. El oficio político es botín donde se generan negocios beneficiando a los que se aprovechan del cargo público. Y la corrupción se extiende cuando la transparencia sólo queda en buena intención. Lo más lamentable es la ofensa al pueblo de México que todos los días lucha por condiciones mínimas de bienestar y, sin embargo, en el bolsillo popular no hay dinero ni para conseguir los tres alimentos del día. La casta política acentúa más y más esta brecha y los gobernados cuestionan el sentido de la representatividad porque el oficio político es servicio, no prebenda. Parece que no entienden…

 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6337Sun, 12 Jul 2015 00:00:00 GMT
Editorial -La mejor arma-Terminan las campañas electorales. En una semana, México vivirá una jornada difícil por el desencanto social, las amenazas de violencia, el boicot electoral y el enojo popular hacia la clase política, marcada de corrupta, opaca y, en general, vacía de ideas y propuestas específicas en orden a los cambios urgentes en el país. La ciudadanía testimonia el poder desmedido de partidos, clanes y familias, corrientes y nepotismo que secuestran la democracia y, con razón, se pronostica un castigo para estos políticos indignos y sus partidos, ya sea mediante el voto nulo o el abstencionismo.

A contracorriente, la ciudadanía realiza actividades importantes, pero se antojan insuficientes ante la trama de corrupción y el poderío absoluto de partidos que han demostrado una y otra vez estar por encima de la ley. Deben reconocerse los esfuerzos de organizaciones civiles y universitarias promotoras de la transparencia, al invitar a los contendientes y sumarse a plataformas electrónicas para dar cuenta real de sus patrimonios, actividades fiscales y posibles conflictos de intereses. 

Sin embargo, los esfuerzos de los ciudadanos de a pie deben rendir más frutos. A raíz del desencanto político, diversos estudios indican un elevado desinterés de los electores por la atención de las cosas públicas. No hay compromiso para seguir el desempeño y resultados de quienes serán electos a los cargos populares y, en la participación hacia El interior de los partidos, el rechazo es evidente; en general, el ciudadano cree que el trabajo político no le corresponde, y que por naturaleza es corrupto.

Durante las campañas, la Iglesia Católica otorgó lineamientos para el ejercicio del voto responsable, dejando a los fieles la elección que, en conciencia, pudiera ser mejor para lograr el bien común. No obstante estas orientaciones, los católicos en general adolecen del compromiso arraigado en actividades públicas, considerando que la cuestión social es ajena a la fe, empero parece despuntar un amanecer distinto. Por citar un ejemplo, en estos días hemos visto cómo, motivados por sus pastores, miles de personas en diferentes estados del país han salido a las calles para exigir una vida en paz. 

La mejor arma para la sociedad, después del sufragio, será la organización. Sólo así podremos exigir los resultados concretos para hacer posible la democracia y liberarla del secuestro partidista. El compromiso de los ciudadanos implica el trabajo responsable y cotidiano para vencer las desigualdades sociales y la corrupción del sistema político de partidos y contribuir al fortalecimiento de las instituciones encargadas del bien común. Lo importante es ganarle al miedo y a la apatía. Los políticos inmorales y corruptos tienen un límite que por desgracia no es la ley, que violan sistemática y cínicamente, sino la exigencia y el rendimiento de cuentas que debe hacer la sociedad, y el castigo a quienes han hecho de un oficio noble, la política, el más despreciable de los trabajos.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6237Sun, 31 May 2015 00:00:00 GMT
EditorialUn jugoso negocio

Después de las reformas en materia político-electoral se apostó por la democracia transparente y procesos impecables para suscitar la confianza ciudadana. La Ley General en Materia de Delitos Electorales tipifica las conductas contrarias al sistema de participación en beneficio ilegal de candidatos y partidos por prácticas que se creían superadas, típicas del viejo régimen sustentado en fraudes y corporativismos lesivos de la libertad. No obstante la especialización de legislaciones, es más la maldad de contendientes por encontrar resquicios, empoderarse indecentemente y violar la ley defenestrando a los electores, considerados como objetos negociables, prescindibles, de fácil uso para la consecución de su voracidad desmedida.

México sufre una herida supurante y no hay medicina para lograr la pronta recuperación. Llegamos a la jornada electoral de junio ante la vergonzosa realidad del nepotismo, parejas imperiales, familias que viven como magnates a costa de los cargos de representación popular y por el cobijo de partidos solapadores de mafias; usan los puestos para fincar reinos monolíticos, incapaces de ceder un centímetro del poder acumulado por las complicidades y corrupción de las estructuras. 

La Ciudad de México es ejemplo icónico de la descomposición a manos de unos cuantos quienes hacen negocios multimillonarios en el poder. Vistos como mecenas y campeones de la caridad, en realidad son mercenarios de la pobreza y necesidades de los desvalidos, haciendo de las delegaciones del Distrito Federal otros pequeños feudos donde ni una hoja se mueve si no es por los dictados de su podrida voluntad. Así, de primera mano, es ilusoria, impensable, cualquier oposición política. ¿Cuestionar? Jamás. Quien lo hace, corre el riesgo de ser amenazado, perseguido, golpeado y hasta desaparecido por grupos de choque leales a esas familias y parejas, un corporativismo sostenido con dinero público, porros azuzados por la voluntad de sus amos prestos para acabar a los enemigos.

En esta carrera por el poder se ha hecho énfasis en la transparencia y rendición de cuentas. Lamentablemente son pocos los candidatos que presentaron declaraciones patrimoniales reales y objetivas, en coherencia con la ética política urgente para nuestro país. La opinión pública se da cuenta de ilógicas e inauditas riquezas de la clase política, de vástagos y juniors que presumen en redes sociales sus viajes, fiestas y menajes, cortesía de papá quien compite, de nuevo, por otro trienio en demarcaciones pobladas de pobres y humildes. Cuando José Luis Abarca y esposa aparecieron a la luz pública debido a la ignominia de los desaparecidos de la Escuela Normal de Ayotzinapa, los ciudadanos fueron azorados por un imperio hecho en un Estado pobre, atrasado y azotado. El poder de esa pareja sólo es explicable por el encubrimiento de otros beneficiados de sus crímenes. 

Cualquier democracia promueve la sana competencia, y el sistema legal preserva el Estado de Derecho contra esa corrupción. Desafortunadamente, la política mexicana es un jugoso negocio, cortesía del voto y de partidos complacidos por el nepotismo de familias que hacen del oficio político el comercio más redituable para sus mezquinos propósitos, lucrando con el bien y diezmando la vida de millones de mexicanos.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6187Sun, 17 May 2015 00:00:00 GMT
Editorial: NarcoterrorEra un secreto a voces. En Jalisco, un grupo criminal ocupó el lugar de los cárteles desmantelados. No eran noticia en los informativos nacionales, pero las narcomantas fueron medios para advertir a la población de su presencia. Las cosas escalaron hasta los hechos del 1 de mayo, cuando Jalisco, Colima, Michoacán y Guanajuato fueron presa de la violencia: 40 narcobloqueos, 15 muertos y diez detenidos, fue el resultado de la reacción contra el “Operativo Jalisco” ante el frustrado intento de captura del líder del cártel que se alza amedrentando al gobierno errático de la entidad y a la perpleja autoridad nacional cuando carreteras, áreas urbanas, bancos, gasolineras, comercios y vehículos militares fueron bloqueados, derribados e incendiados, representando uno de los mayores desafíos a la seguridad de la población que, entre los estados afectados, suma casi veinte millones de personas.

Días antes, el 28 de abril, el Presidente de la República visitó Jalisco para inaugurar el tramo carretero entre León y Lagos de Moreno, con una inversión de 580 millones de pesos. Sin embargo, estos logros en infraestructura cubren la miopía de las autoridades que dicen no ver lo evidente ni impidieron lo naciente. Al grupo criminal se le atribuyen dos de los hechos más graves contra las fuerzas del orden federales y estatales: el de Ocotlán, el 19 de marzo, y la emboscada de la carretera Mascota-Vallarta, el 6 de abril. A esto hay que sumar que en la administración actual de Jalisco, más de cien funcionarios han sido asesinados, el caso más conocido y lamentable fue el del diputado federal Gabriel Gómez Michel, secuestrado el 22 de septiembre pasado y cuyas pesquisas no tienen resultados definitivos en las indagatorias.

Jalisco es ahora el punto de donde surgen más preguntas sobre el poder corruptor del narco y la incapacidad del Estado de garantizar su principal cometido: brindar seguridad a sus gobernados. Lo lamentable es cómo la población padece la negligencia, azotada por los responsables invisibles que han permitido que esto llegue al caos: crímenes contra funcionarios, autoridad sometida, narcoterror, corrupción, inseguridad y encubrimiento, son elementos que tapizan el camino hacia el Estado fallido.

Cuando se pensaba que el asunto Michoacán era el último y el desmantelamiento de cárteles había sido exitoso, el emblemático Jalisco muestra cómo la ineptitud y corrupción reforzaron la cadena de fracasos de la guerra contra el crimen, que va creando más células violentas. El crimen organizado paralizó una de las ciudades más importantes de la República. Parece que las lecciones de Michoacán no fueron suficientes al destapar la corrupción  que sometió todos los aspectos de la vida de esa sufriente entidad. Ahora es Jalisco. Aun cuando se llama a confiar en las autoridades que aseguran el pronto desmantelamiento del cártel, los ciudadanos sólo pueden preguntarse: ¿Hasta dónde debe escalar la violencia para ser detenida? ¿Hasta que el narcoterror cobre sus cuotas de muerte y someta a otras grandes ciudades?

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6166Sun, 10 May 2015 00:00:00 GMT
EditorialCerca de 18 millones de jóvenes podrán votar por primera vez el próximo 7 de junio. De los 82 millones de ciudadanos registrados en el Padrón Electoral, el 30 por ciento son jóvenes entre 18 a 29 años. Un sector atractivo, lleno de esperanzas y anhelos, que lucha por un mundo mejor y un país más justo donde sus reclamos y carencias sean atendidas; son jóvenes capaces de construir un futuro mejor, en quienes se vislumbran oportunidades magníficas para acabar con la corrupción e injusticia lacerantes.
En la carrera por el poder, es tentador atraerlos con promesas tramposas que al final resultan decepcionantes porque nunca se concretan, sólo son instrumentos de la demagogia para que los partidos alcancen las tan anheladas cuotas de poder, de las que son verdaderos vividores a costa de la pobreza del pueblo.
No distraigamos la atención de los jóvenes de aquello que realmente es importante. ¿Cómo generar confianza en un partido corrupto que, en la capital del país, ha propiciado el deprecio de la vida y la destrucción de la dignidad de mujeres jóvenes por la primacía de agendas abortistas asesinas de más de 135 mil seres humanos? ¿Es digno de confianza afirmar el derecho a la salud de todos los hombres y mujeres y, por otro lado, manipular a los jóvenes para tolerar y regular el consumo libre de mariguana, causando gravísimos daños a la salud? ¿Qué opinan los padres de familia –que también votan– de esta intención criminal de causar daños irreversibles a sus hijos? ¿Lo permitirán impunemente? ¿Es ético prometer wi-fi gratis cuando es un derecho en el artículo 6º de la Constitución y garantizado por el Estado? ¿Es auténtico promover “comisiones de la verdad” cuando representantes populares son opacos, están sostenidos por el crimen organizado –como la “desgraciada pareja imperial de Iguala”– o cuando vemos a candidatos en la Ciudad de México chapulineando de jefaturas delegaciones a curules en la Asamblea Legislativa, afianzando cacicazgos territoriales, imperios mafiosos y voraces de poder que en nada reflejan las aspiraciones de la juventud libre y participativa? ¿Por qué engañar al prometer el incremento del salario mínimo si el año pasado el Distrito Federal tuvo la mayor tasa de desempleo, superior a la media nacional, siendo los jóvenes los más perjudicados? 
Hoy más que nunca los jóvenes deben ser muy cuidadosos al emitir su voto por aquellos candidatos y partidos capaces de responder a los problemas de empleo y educación, que eleven la calidad de vida y de salud, motiven promesas reales para vivir en la certidumbre beneficiosa de todos los seres humanos, aun de los no nacidos. Que su voto sea por partidos y candidatos honestos, respetuosos de la vida y de la dignidad humana, promotores de la solidaridad, capaces de una amplísima generación de ideas para el fomento del desarrollo integral y del servicio público como vocación, y no por quienes luchan por el poder lucrando con sus ilusiones. 


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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6119Sun, 26 Apr 2015 00:00:00 GMT
Armados hasta los dientesEl Congreso de la Unión discute reformas a diversas disposiciones de la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos que tuvieron su origen en una iniciativa del Presidente de la República. Las reformas permitirán la portación de armas a extranjeros residentes, además de que invocando el principio de reciprocidad, la Secretaría de la Defensa Nacional podrá autorizar que servidores públicos extranjeros de migración y aduanas tengan sus armas de cargo en puestos de revisión, y tolerar que agentes armados acompañen a personalidades y mandatarios en visitas oficiales de Estado.
El tráfico de armas es uno de los negocios más redituables, y los Estados Unidos mantienen la hegemonía de producción de armamento distribuido a lo largo y ancho del planeta. Un análisis del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados, publicado en diciembre de 2012, menciona que el 30 por ciento de armas en el mundo es de manufactura estadunidense.
Un problema que lastima gravemente a México es el tráfico de armas ligeras. Los estudios estiman que diariamente dos mil armas se introducen a México ilegalmente desde los Estados Unidos. No es una novedad decir que este tráfico asesino atiza la violencia relacionada con las drogas, creando una espiral criminal sin fin. El estudio citado afirma que en la presente administración, en el periodo 2012-2014, los homicidios a causa de ejecuciones, enfrentamientos, agresiones y por el narcomenudeo donde se ven involucradas armas de alto calibre y ligeras, son más de 40 mil, siendo los estados de Chihuahua, Baja California, Sinaloa, Jalisco, Michoacán, Guerrero, Nuevo León, Tamaulipas, México y el Distrito Federal los de mayores índices de muerte. Los organismos internacionales indican que más de 15 millones de armas circulan en el territorio mexicano y que son de fácil adquisición  y acceso incluso en el tianguis del barrio de Tepito.
Mientras las campañas políticas prosiguen, las propuestas a la ciudadanía son mínimas y sin impacto. Esta violencia y el tráfico de armas jamás serán consideradas por candidatos para ser combatidas de raíz. En el pasado, el ‘guarurismo’ e ‘influyentismo’ amedrentaron a la sociedad con el uso de armas para demostrar el poder. Hoy día se ven a los escoltas de candidatos, de legisladores y funcionarios moviéndose por las calles presumiendo de impunidad, y el crimen organizado armado hasta los dientes, amenazando la seguridad de los ciudadanos honrados y trabajadores. 
No es con base en principios de reciprocidad o esquemas de cooperación como se regula la introducción de armas, no se trata de satisfacer y hacer legales exigencias e imposiciones de un país productor de muerte. Es urgente hacer efectiva la seguridad de todos los seres humanos. Mientras no se den garantías reales en la crisis humanitaria de la migración, permitir armas en manos de agentes extranjeros es muy peligroso y podría significar un grave problema para los que ahora sufren a causa del egoísmo y cerrazón de gobiernos inhumanos e inmisericordes. Y es estar a favor de la cultura de la muerte que nos está asesinando.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6095Sun, 19 Apr 2015 00:00:00 GMT
Editorial: Campañas inmoralesLas elecciones están a la vuelta de la esquina. Y en la carrera por el poder, las campañas arrancaron con irregularidades que opacan la competencia equitativa. Legislación y autoridades electorales puestas a prueba enfrentan desvaríos, vicios arraigados que parecerían de una democracia incipiente, sujeta a los caprichos de los poderosos, burlándose de los electores en quienes reside la soberanía.

Los partidos políticos dieron normas para evitar conductas que pusieran en tela de juicio el resultado de las elecciones. Una de las prohibiciones es que los servidores en activo no muestren preferencias políticas y prohibir la inversión de recursos públicos en beneficio de candidatos y partidos. No es posible tomar ventaja al usar al gobierno para afianzar el poder; sin embargo, desde las precampañas y en el inicio del período de campañas, los electores son testigos de la deshonestidad, prepotencia, desacato y cinismo de contendientes contrariando la reforma electoral.

El regalo de monederos electrónicos, lentes gratuitos, la promoción de vales de medicina, campañas en cine y el emblema partidista impreso en papel para envolver tortillas fueron propaganda que sobreexpuso a un partido político a la opinión, vulnerando la equidad de la contienda. A pesar de que las autoridades lo sancionaron con la reducción de financiamiento y multa millonaria de casi 67 millones de pesos, ese partido amaga a los ciudadanos con elevar la intensidad de las campañas al afirmar su derecho de informar al electorado sobre sus presuntos logros. Y ya lo hace, hasta su propaganda en tráileres de carga desafía a la autoridad.

En la capital del país, la guerra entre grupos políticos llega a la inmoralidad del reparto de despensas, lucrando con las necesidades más esenciales bajo pretexto de que tales insumos no tienen propósito electoral alguno a pesar de la veda de programas sociales que pudieran incidir en la decisión en las urnas; por otro lado, en una aparición escandalosa y sólo vista en la era del autoritarismo, gobernadores y diputados de izquierda se trasladan en helicópteros para dar el espaldarazo en la apertura de campaña del candidato a gobernador de uno de los Estados más lastimados por la violencia e inseguridad. Este cínico acto es típico de prepotentes que raya en el escándalo en una entidad pobre y en rezago social.

México padece el mal desafortunado donde servidores pueden moverse en la impunidad más absoluta porque creen estar por encima de la ley. No obstante, la ciudadanía reclama el mínimo de coherencia por ser ésta una nación muy lastimada por los partidos y exige de ellos transparencia y sinceridad en sus aspiraciones.

El reto de la autoridad electoral es hacer cumplir la ley sin distinción y evitar estos abusos que no son propios de una democracia madura. Los ciudadanos esperan elecciones impecables, ejemplares e incuestionables y, en gran medida, depende de partidos políticos y candidatos responsables en el juego electoral; el poder no es el fin último sino el bien común y la construcción de una sociedad más equitativa donde la contienda no sea sinónimo de impunidad, corrupción y solapamiento de conductas lesivas contra el  indignado pueblo de México. 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6084Sun, 12 Apr 2015 00:00:00 GMT
Editorial: Falta de seriedad políticaNos encontramos al inicio de las campañas políticas para renovar la Cámara de Diputados, algunas gubernaturas estatales y un sinnúmero de presidencias municipales. Es un asunto totalmente normal en un sistema democrático, donde los distintos partidos deben presentar sus proyectos y candidatos y, con ello promover la participación ciudadana para que exprese de manera informada y convencida sus opciones partidistas en las urnas electorales.

Sin embargo, lo que está sucediendo en nuestro país en el presente proceso electoral, que culminará el domingo 7 de junio, es algo totalmente extraño, por decir lo menos. En primer lugar, estamos invadidos, más aún, saturados en todos los medios de comunicación, por una propaganda vacía de contenidos y rayando en lo absurdo en algunos casos. La enorme cantidad de partidos políticos que están contendiendo presentan, uno tras otro, una repetición interminable de los mismos mensajes, que lo único que están logrando es el enojo y la apatía creciente de los ciudadanos. Particularmente, uno de esos partidos ha repetido hasta el cansancio algunos supuestos logros de sus legisladores, uno de ellos sumamente cuestionable; mientras que otro trata de llamar la atención para que el electorado se identifique con ellos a través de colores y palabras altisonantes, mostrando de manera evidente el bajísimo nivel educativo nacional.

Cuando pasamos a los candidatos promovidos por las distintas ideologías, nos encontramos con verdaderas colecciones de curiosidades: los que saltan de un partido a otro por oportunismo político, más que por convicciones. Unos más, carentes de toda experiencia política, son llamados porque gozan de cierta popularidad entre la gente, por sus actividades artísticas o deportivas. Algunos otros, pocos afortunadamente, son verdaderamente impresentables debido a pasados controvertidos y a relaciones oscuras con ambientes criminales. Ante el enorme desprestigio de los políticos tradicionales, se buscan personajes que ayuden a recuperar un poco la credibilidad entre la gente. El efecto está siendo contrario, se desgastan rápidamente estos personajes, dilapidando la buena fama alcanzada no sin dificultad en las actividades en que se han desempeñado, sin que logren aumentar de manera significativa la confianza hacia los políticos tradicionales.

No cabe duda  que hay muchos candidatos, hombres y mujeres, que tienen convicciones claras y están comprometidos con la plataforma ideológica por la que luchan. Debemos reconocer la preparación, experiencia y honestidad de un buen número de contendientes que, además de tener algunas profesiones o actividades propias, tienen experiencia y sensibilidad política. Sin duda, deben ser muchos más los políticos honestos que buscan comprometerse con la sociedad, sin afanes de lucro y sin ventajas indebidas, pero los ciudadanos no tienen muchas herramientas para discernir con claridad entre los arribistas y los que honestamente buscan el bien común, y los partidos políticos poco están ayudando.

Los ciudadanos están llamados a cumplir puntualmente con su tarea: informarse lo más que puedan sobre la plataforma ideológica de cada partido. Conocer a los principales candidatos y, el día de la elección, expresar comprometidamente su voto. De muy poco sirve, por no decir de nada, la apatía, el abstencionismo y los votos nulos; México necesita recuperar la confianza en sus instituciones afectadas por la falta de oficio político de muchos gobernantes y por la corrupción que aflora por todas partes. Pero, ¿y los políticos? ¿Hasta cuándo tomarán con seriedad y honestidad esta noble e importante actividad de servicio público en orden al ejercicio del poder para el bien común? 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6045Sun, 22 Mar 2015 00:00:00 GMT
EditorialEl 26 de febrero, la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión aprobó un dictamen de reformas constitucionales para crear el Sistema Nacional Anticorrupción, atendiendo la promesa para combatir y erradicar una lacra que desgasta al país en cuestiones económicas y de credibilidad. El sistema, que se encuentra en análisis para su discusión en el Senado, pretende ser respaldado por un diseño legislativo idóneo para alcanzar estándares de calidad en el buen gobierno; más que un ordenamiento de sanciones, apuesta a la prevención de la corrupción que cuesta al país miles de millones de pesos.

En el estudio de la Cámara de Diputados para reformar diversas disposiciones de la Constitución Política en materia de anticorrupción, se ventilan cifras alarmantes derivadas del índice Nacional de Corrupción y Buen Gobierno. Hacia el 2010, las mordidas para facilitar 35 trámites burocráticos y servicios públicos alcanzaron los 32 millones de pesos. En ese mismo año se registraron 200 millones de actos de corrupción en distintos órdenes de gobierno y el 77 por ciento de los ciudadanos percibieron alta corrupción en el país.

En administraciones pasadas, se juró combatir este mal a través de la creación de órganos blindados y por campañas mediáticas de sensibilización a la población. Desde la renovación moral hasta la expulsión de las víboras prietas y tepocatas se perjuró la inversión ilimitada de recursos humanos y económicos para proteger la administración pública y al gobierno. El nacimiento de la Secretaría de la Contraloría General de la Federación obedeció a esta señal frustrada de que la solución somos todos y sus constantes transformaciones fueron la cadena de fracasos de combate a la corrupción amparados por la impunidad más inaudita. Desde entonces, la Secretaría de la Función Pública sería la entidad fuerte de la alternancia en el 2000; sin embargo, ese órgano fue manoseado políticamente hasta dejarlo en un limbo jurídico y como agencia de contrataciones por tres años hasta que las cosas no podían tolerar más un vacío legal frente a la corrupción rampante. Éste parece un mal eterno. Si la medicina pretende ser definitiva, el examen debe dirigirse hacia las instituciones más sospechosas. Una encuesta de un diario nacional realizada entre el 14 y 15 de febrero indicó que entre las instituciones más corruptas están partidos políticos, altos funcionarios públicos y el sistema judicial, y entre los más bajos, iniciativa privada, maestros e Iglesia.

Si el nuevo sistema nacional anticorrupción pretende ser garante de la legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficiencia de la función pública, entonces será una señal de esperanza para componer este organismo que sufre un mal lacerante. En primera instancia, la rendición de cuentas y la debida gestión de los asuntos y bienes públicos son condiciones inaplazables para su combate, pero la corrupción somos todos cuando la mordida evade la burocracia, los moches enriquecen a funcionarios, las licitaciones favorecen a contratistas únicos, el lavado hace que el dinero malo sea bueno o el nepotismo consolide dinastías políticas difíciles de erradicar. No es cuestión cultural y de idiosincrasia, es cosa de que la Ley prevalezca.


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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=6017Sun, 08 Mar 2015 00:00:00 GMT
Partidocracia frívolaEl recorte de 124 mil millones de pesos al gasto público –casi la mitad de lo presupuestado para el gasto de Petróleos Mexicanos– obedece, según las autoridades hacendarias, a las condiciones del exterior por la caída de los precios petroleros. Se hace creer a los ciudadanos que tendrá un impacto imperceptible, pero el principal golpe lo reciben los grandes proyectos de infraestructura, y por consiguiente, una vez más el crecimiento de la economía mexicana será mediocre y decepcionante.

Sin embargo, esta situación de austeridad parece acelerar las medidas para los otros Poderes de la Unión, particularmente en el Legislativo, en plena carrera electoral de renovación de la Cámara de Diputados. Si bien el Senado permanece intocable en la LXIII Legislatura, la Cámara Alta se suma a esta promoción de la austeridad, al recortar los gastos innecesarios y legislar bajo la mayor eficacia posible en el lánguido período que inició una semana atrás y que concluirá el 30 de abril.

Ante el descrédito, las asignaciones millonarias de cara a la competencia por el poder y los escándalos al interior, el mejor mensaje que los partidos quieren proyectar al electorado es la enérgica voluntad para amarrarse el cinturón, entrarle a los recortes y suscitar el mayor ahorro posible; sin embargo, ambas Cámaras del Congreso de la Unión son sinónimo de opacidad y de falta de rendición de cuentas, faltando así a su promesa de hacer valer la Constitución de la República. 

Y es que, de acuerdo con el Informe del Resultado de la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública 2012, publicado durante el 2014, persiste la opacidad en la rendición de cuentas bajo las partidas de “Asignaciones a los Grupos Parlamentarios” que en el ejercicio 2012 ascendieron a la nada despreciable cantidad de un mil 122 millones 790 mil pesos para la Cámara de Diputados y de un mil 56 millones 636 mil pesos para los partidos en el Senado.

La opinión pública está informada del despilfarro en el que han incurrido los representantes populares. Viajes parlamentarios, spas, bares y cantinas, restaurantes de lujo, casetas de peaje, gasolina, uso de dispositivos celulares, tabletas, gadgets, fistoles de oro, entran en esta asignación de recursos. Todavía, en el cinismo y descaro, mientras se pedía austeridad y ajuste por parte de uno de los coordinadores en San Lázaro, sus correligionarios en el Senado celebraron reunión plenaria previa a la apertura de período ordinario en un Spa de Relajación en Baja California Sur que habría costado, por dos noches de estancia, cerca de 532 mil pesos para conformar, alejados de la atribulada realidad, la agenda del grupo parlamentario. Evidentemente, es un insulto a los electores en un país de millones de pobres quienes, en toda su vida económica activa, no tendrán la oportunidad de reunir una canasta con los elementos más indispensables para su subsistencia, salud y desarrollo.

La sociedad exige y demanda el fin de una partidocracia frívola y despilfarradora, de una clase que vive de la política y no para la política. La sociedad comienza a hartarse de estos abusos y del descaro con que se defienden los despilfarradores, y esperamos que el castigo se vea reflejado en las urnas. 

No es posible seguir en este estado de cosas cuando la opacidad en el manejo de los recursos públicos corrompe y corrompe absolutamente.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=5977Sun, 08 Feb 2015 00:00:00 GMT
¿Cómo confiar en nuestra democracia?¿Cómo confiar en nuestra democracia?

El Poder Legislativo de la Unión reformó el sistema electoral para garantizar seguridad, equidad, transparencia y austeridad en la vida de los partidos y los procesos comiciales. Hasta el cansancio, durante esas discusiones, la sociedad fue persuadida de las bondades del nuevo marco jurídico transformador de las instituciones, originando un todopoderoso Instituto Nacional Electoral que centralizó las competencias de las autoridades estatales  para impedir que gobernadores y otros actores indeseables afectaran la equidad electoral, obligando a los Estados a adecuar sus legislaciones respectivas.

Con las precampañas comienzan a verse las limitaciones y lagunas del marco electoral. Y es que, a fin de alcanzar un “güeso” y para seguir viviendo del presupuesto, funcionarios locales y representantes populares comenzaron a brincar los chapulines para asegurar su nombre en boletas electorales o listas de los partidos para una curul en la Cámara de Diputados.

Resulta indignante y escandaloso el caso de la Ciudad de México, donde diez de los dieciséis jefes delegacionales -mostrando el mayor desprecio a la ciudadanía que los eligió-, piden licencia para amarrar un asiento en la ALDF o la Cámara de Diputados. En principio, los ambiciosos peticionarios de las licencias no rinden cuentas claras de su gestión, no hay transparencia sobre su administración y no hay auditorías creíbles de sus administraciones. Se van, sin responder del manejo del poder y el dinero públicos conferido por la soberanía del pueblo a través del voto.

Por otro lado, los escándalos sobre los presuntos ilícitos cometidos por ediles y jefes delegacionales demuestran el desprecio de las dirigencias partidistas por el bien común y el orden público y dejan al descubierto que su único interés es una especie de interés mafioso que consiste en beneficiar a sus allegados en las diversas corrientes políticas que devoran la vida interna de los institutos políticos y el dinero de los impuestos de los ciudadanos

Si México quiere transitar hacia una verdadera democracia y no simulaciones de ésta, urgen las reformas legales que impidan el oportunismo de los políticos chapulines que brincan de puesto sin rendición de cuentas. De igual forma, es imperativo acabar con los clanes y grupos que concentran el poder desmedido en el seno de los partidos que, en la elección del 2018, podrían beneficiarse, bajo mañas y argucias, de la reelección creando bloques consolidados por esa figura para prolongarse en cargos opacos, ineficaces y, en el extremo, encubridores de hechos delictivos, como fueron los cometidos por alcaldes que fundaron imperios del crimen en sus municipios.
Bajo este panorama, el electorado formula preguntas que deberían tener respuestas contundentes. ¿Cómo confiar en partidos y candidatos cuya credibilidad va a la baja, actúan como mafias de poder y sólo ven por intereses grupales y personales? ¿Cómo confiar en un sistema electoral que no blinda la designación de precandidatos capaces y libres de cualquier nexo perjudicial del bien común? ¿Cómo confiar en nuestra democracia?

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=5942Sun, 18 Jan 2015 00:00:00 GMT
El inaplazable combate a la corrupciónEl país está gravemente herido e infectado de una bacteria que tiene a la democracia al borde de la muerte: la corrupción, una práctica habitual que se ha convertido en “algo natural”, al grado de constituir una condición personal y social relacionada con la costumbre. 

Recientemente, el Papa Francisco, en su discurso a la Asociación Internacional de Derecho Penal, advirtió sobre los graves daños sociales que provoca la corrupción en el manejo de los recursos públicos, en las operaciones comerciales y financieras, e incluso en las negociaciones particulares, y llamó a combatir con mayor severidad todas las formas de corrupción, principalmente los grandes fraudes contra la administración pública o el ejercicio desleal de la administración.

En México, la corrupción ha permeado en todas las instituciones políticas y de gobierno, como una epidemia que pareciera no tener cura. Y es que, como escribió el filósofo católico Gabriel Zaid en su libro La economía presidencial, “la corrupción no es una característica desagradable del sistema político mexicano: es el sistema”.

Por ello, si verdaderamente se busca avanzar como país, el primer combate que se debe emprender es contra este flagelo, pues la corrupción es la verdadera causa del desarrollo del fenómeno del narcotráfico y el crimen organizado, de la desigualdad social, del debilitamiento de las instituciones y de la pésima procuración de justicia que favorece la impunidad, y aumenta la desesperanza en los mexicanos.

El reto es ingente, pues como también ha señalado el Santo Padre, “hay pocas cosas más difíciles que abrir una brecha en un corazón corrupto… pues el corrupto se cree un vencedor, no conoce la fraternidad o la amistad, sino la complicidad y la enemistad, pero además, el corrupto no percibe su corrupción y por tal motivo difícilmente podrá salir de su estado por remordimiento interior de la conciencia”. 

En el fondo de la corrupción está la avaricia, pecado capital que lleva al individuo a alcanzar sus objetivos por todos los medios posibles. De ahí que el dinero público, que debería emplearse en proyectos para el bien común, suela terminar en manos de unos cuantos servidores de gobierno, que dilapidan de la manera más inmoral los recursos en todo tipo de placeres, mientras millones de personas carecen de las condiciones básicas para subsistir.
En efecto, México atraviesa una severa crisis de corrupción política, que pone en juego al sistema, de tal suerte que, o se busca pronto la manera de erradicar la corrupción, o en poco tiempo nuestra débil democracia quedará hecha añicos. 

En cuanto a las causas de este mal, se pueden resumir primeramente en una falta de control de los servidores públicos que, por ser parte del sistema, se creen con derecho a infringir la ley con descarada impunidad, y por otro lado, la justicia supeditada al poder político; de ahí los escandalosos favores e indultos de los que continuamente somos testigos los mexicanos. 

La solución a este flagelo debe pasar necesariamente por estrictos controles de corrupción, tanto precautorios como punitivos, además de otras medidas más rigurosas como la exigencia a los partidos políticos para que eliminen la corrupción al interior de sus instituciones, so pena de recibir un castigo en las urnas por parte de la sociedad. 

Si hay voluntad política, la depuración de funcionarios y militantes corruptos debe comenzar cuanto antes, y ésta debe ser una labor inaplazable. El mismo Papa Francisco ha hecho una descripción perfecta de ellos: “El corrupto no puede aceptar la crítica, descalifica a quien la hace, trata de disminuir cualquier autoridad moral que pueda ponerlo en tela de juicio, no valora a los demás y ataca con el insulto a quien piensa de modo diverso. Si las relaciones de fuerza lo permiten, persigue a quien lo contradiga”. Basta querer servir a México para comenzar un verdadero cambio.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=5918Sun, 11 Jan 2015 00:00:00 GMT
La ALDF y el secuestro de la familia 0 0 1 686 3778 COSAM 31 8 4456 14.0

El pasado 3 de diciembre, el Poder Ejecutivo promulgó la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, que pone en sintonía los derechos fundamentales de estos sectores de la población con la propia Constitución Política y los Tratados Internacionales firmados por México. Como resultado de las discusiones, surgieron importantes modificaciones, entre ellas, la eliminación de los mal llamados “derechos sexuales y reproductivos”, que atentaban contra la dignidad y la madurez de nuestros niños y adolescentes.

Días antes, en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) se presentó el proyecto de la Ley de Niñas, Niños y Adolescentes de la Ciudad de México, una lamentable iniciativa que no sólo contradice el espíritu de la legislación federal, sino que busca ignorarla y hacer del Distrito Federal un territorio político desde el cual se pueda continuar destrozando a la familia; esto, promovido por un cuerpo legislativo cuya mayoría pertenece a un partido político que se ha caracterizado por promover la perversión, el libertinaje y la irresponsabilidad entre sus gobernados, lo cual, por cierto, lo tiene sumido en franca crisis, decadencia y extinción, aunque parecen no entenderlo.

No obstante las promesas de los legisladores de la ALDF para organizar foros y escuchar a todas las partes interesadas en relación con este proyecto de ley, sabemos de antemano que esto será sólo un circo y una pasarela, pues lo que se busca es dar paso a la revancha del partido que gobierna la capital por haber perdido la discusión sobre los “derechos sexuales y reproductivos” en el ámbito federal.

Y es que la nefasta iniciativa de la ALDF, bajo el inocente argumento de defender los derechos individuales, pretende legitimar la cultura de la muerte, lesionando la integridad de la niñez y adolescencia en el Distrito Federal, pues lejos de promover la dignidad y el sano desarrollo de estos sectores, se quiere otorgar el derecho a niños, niñas y adolescentes para que, desde los doce años, decidan sobre su identidad de género, ejerzan sus “derechos sexuales y reproductivos”, y accedan a la práctica del aborto sin el consentimiento de padres o tutores.

A lo anterior se suma un nuevo ataque a la familia, pues la iniciativa afirma que los niños y adolescentes tienen derecho de crecer en su seno sin importar la orientación sexual de los padres, y busca obligar a estos a apoyar a sus hijos en la decisión que tomen sobre su identidad de género.

Además, y en contra de lo dispuesto por el Poder Legislativo Federal, la iniciativa local sí pretende suplir las obligaciones sobre la patria potestad y tutela otorgados a los padres y tutores, pues contempla la creación de una absurda Secretaría de la Niñez y Adolescencia que tendría poderes para defender los llamados “derechos sexuales y reproductivos”, como es la práctica del aborto entre niños y jóvenes.

Con ello, la ALDF pretende, al más puro estilo de los regímenes estalinistas, secuestrar la autoridad de los padres sobre sus hijos. Actualmente, para una simple intervención quirúrgica se pide la autorización de los padres, pero con esta iniciativa, los “brillantes” legisladores buscan que el hijo pueda pasar sobre sus padres, si se trata, claro, de matar al ser humano que ha concebido.

¿A caso se han preguntado de quién será la responsabilidad si uno de estos niños o adolescentes muere, como ha ocurrido tantas veces al practicarse un aborto?

Una vez más, la ALDF y su mayoría legislan disposiciones que atentan contra la vida y la dignidad de las personas. Nadie está en contra de la defensa de los derechos de los niños, y es urgente la promoción de los mismos, pero no a costa de socavar a la familia, atentar contra la vida y que la autoridad haga las veces del padre y madre.

Pero qué más podríamos esperar de un órgano legislativo plagado de intereses malsanos, que maneja recursos millonarios a su antojo, sin mayores explicaciones a la ciudadanía, pues reparte más de 390 millones de pesos a organizaciones y sindicatos, amén de los posibles moches y asignaciones escandalosas para grupos parlamentarios y diputados fincados en la cultura de la muerte en el Distrito Federal.

¿Hasta cuándo los capitalinos seguirán confiando su voto a un partido que, además de coludirse con los criminales y corruptos, continúa atentando contra la vida, la dignidad de la persona y la familia, y ahora busca, a toda costa, usurpar la autoridad de los padres sobre sus hijos?

 

 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=5840Sun, 07 Dec 2014 00:00:00 GMT
Guía para la consagración al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María
Estimado hermano sacerdote, los obispos de México, nos han convocado a “orar y trabajar por la paz” de nuestro país, tan golpeado por los acontecimientos que todos conocemos. Orar con gran fe, “convencidos de que para Dios no hay imposibles (cfr. Lc 1,37)”, pues Jesús nos lo dijo: “les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá” (Mt 18,19) y trabajar participando “en los procesos de justicia, reconciliación y búsqueda de paz”.
 
                Entre las acciones concretas de oración, proponen un “docenario” de oración intensa, que remate el 12 de Diciembre para que “unidos al Papa Francisco, pidamos la intercesión de la Madre de Dios por la conversión de todos los mexicanos”, proponiendo también que ese día se haga una Consagración a María “a nivel personal, familiar o comunitario, ofreciéndole orar a su Hijo Jesús por la paz”.
 
                El presente material, haciendo eco de la solicitud de nuestros obispos, pone a tu disposición un sencillo manual con sugerencias para llevar a cabo este docenario de meditación, oración y acción con tus feligreses. 
 
                En primer lugar encontrarás una reflexión teológica sobre la Consagración; para que podamos instruir a nuestra feligresía, y no se piense que la Consagración es una oración que mágicamente va a cambiar la vida personal y la situación de nuestro país, sino que se sitúe como un acto de piedad que requiere la conversión personal, el combate espiritual y las obras de caridad. La Iglesia ha promovido desde tiempos inmemoriales las consagraciones como una expresión excelente del culto, que requiere conocimiento, preparación y purificación, por esto viene una preparación, con textos para la meditación, la oración y la acción, por cada uno de los días del docenario. Finalmente hallarás la Misa del 12 de Diciembre con un esquema de “Consagración” (Oraciones, lecturas, moniciones, renovación de las promesas bautismales, preces, etc.) que concluye con la oración de Consagración por potestad sacerdotal para una parroquia y las consagraciones para los laicos.
 
                Con excepción de la reflexión teológica, el material lo hemos trabajado con premura, por lo que te pedimos una disculpa por las carencias que en él puedas encontrar. Sólo queremos hacer eco a la urgente petición de nuestros obispos, para devolver a Dios lo que el pecado le está arrancando, su preciosa creación: el hombre y su entorno.
 
                Que el Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado corazón de María animen tu insustituible ministerio y por él consigamos un México mejor.
 
Atte.
 
Pbro. Dr. Rogelio Alcántara
Comisión para la Doctrina de la fe
de la Arquidiócesis de México
PARA DESCARGAR LA FICHA EN PDF DE CLIC EN EL SIGUIENTE VÍNCULO
http://bit.ly/CONSAGRACION
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=5839Tue, 02 Dec 2014 00:00:00 GMT
Editorial: Fracaso de los partidos políticos 0 0 1 536 2951 COSAM 24 6 3481 14.0

La preocupante situación por la que atraviesa el país se debe a una profunda crisis provocada por la desigualdad social, la corrupción, la muy deficiente educación y la ausencia los valores. La situación económica nos hace ser una sociedad disfuncional, ya que mientras que un pequeño porcentaje de la población puede darse una vida de primer mundo, más del 50 por ciento de los mexicanos vive en los límites de la pobreza, con recursos de supervivencia, y una buena parte en la miseria extrema.

Si tomamos en cuenta que los partidos políticos tienen como única finalidad proponer programas para solucionar los problemas sociales y postular candidatos para acceder al ejercicio de gobierno y lograr los cambios necesarios, debemos decir que en México han fracasado todos los partidos políticos, porque no han buscado en el ejercicio de gobierno el bien de la sociedad, sino beneficios personales y de grupo a través de una insultante corrupción. No es gratuito el desprestigio que han alcanzado en la opinión pública porque una buena parte de la clase política ha traicionado a la ciudadanía, haciendo de sus campañas pura demagogia, y de sus responsabilidades de gobierno una mera frivolidad, cuidando más de su imagen que del bienestar social.

En este escenario han quedado al descubierto los partidos de la falsa izquierda mexicana, que deberían ser los primeros en estar comprometidos con las clases más desfavorecidas y que, sin embargo, son los que más daño le han hecho al país. Baste recordar la administración capitalina pasada, la más corrupta que haya sufrido la capital, y que en lugar de desarrollar políticas públicas para una superación económica y cultural de los más pobres –en coherencia con sus postulados ideológicos–, se dedicó a promover leyes inmorales contra la vida y la familia, presumiendo con ello de ser gobernantes modernos y de vanguardia. A estos gobernantes les preocupaba más promover el uso de la bicicleta en una ciudad caótica, que solucionar el problema de seguridad y recuperar la dignidad en cientos de barrios olvidados y deprimidos de nuestra ciudad, que se han convertido en rehenes de una delincuencia que a la actual administración –también de izquierda–, le da miedo llamar por su nombre, cuando se trata de verdadera delincuencia organizada.

Son los gobiernos estatales de esta falsa izquierda los que han entregado los peores resultados, ahí tenemos sus víctimas: Michoacán, Zacatecas, y ahora Guerrero y Morelos, territorios donde la izquierda corrupta, haciendo a un lado sus compromisos sociales, se ha distinguido por la total ineficiencia y, lo más grave, por sus alianzas con grupos criminales, sea por impotencia o por conveniencia.

Todos los partidos políticos necesitan sacudirse sus ambiciones voraces e inmorales, realizar una revisión a fondo de sus idearios y de sus prácticas de gobierno; todos los partidos necesitan un protocolo de confianza para elegir candidatos honestos y convencidos de su vocación como servidores públicos. Hace falta una verdadera campaña al interior de los partidos para recuperar los principios éticos y los compromisos morales. Hace falta dignificar a la política, que hoy por hoy, parece no tener remedio ni redención.

Lo sucedido en el estado de Guerrero ha dejado al descubierto a todos y ha puesto a prueba al sistema mismo: la sociedad mexicana, comenzando por los partidos políticos, está obligada a recorrer el camino de la legalidad y honestidad. Si no lo hacemos pronto será tarde.

 

 

 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=5811Sun, 02 Nov 2014 00:00:00 GMT
Editorial: Reconstruir al país 0 0 1 450 2478 COSAM 20 5 2923 14.0

 

La crisis de violencia por la que está pasando el país, ¿es lo peor que nos ha ocurrido? Ciertamente que no. Lo que pasa es que los mexicanos carecemos de memoria histórica. ¿Algo nos dicen los nombres de Acteal, Aguas Blancas o San Fernando, este último lugar, donde fueron encontrados las cuerpos de decenas de inmigrantes víctimas del crimen organizado? Todos estos lugares están asociados con una memoria triste de asesinatos masivos, abuso de poder, y sobre todo, impunidad para los responsables e indiferencia al dolor de tantas familias que han sufrido la pérdida irreparable de sus seres queridos.

            ¿Cómo hemos llegado a este desprecio por la vida humana, a la perversión de los valores, al endiosamiento del poder, del dinero; al imperio de la impunidad, de la maldad y del egoísmo? Ningún sector de la sociedad puede salir libre de culpa, empezando por las familias, que han dejado de educar a sus hijos en los valores cristianos y humanos; las escuelas, que han politizado la enseñanza hasta llevarla a un nivel lamentable de decadencia; el Estado, que ha tolerado una corrupción sistemática de la cual hoy no sabe cómo salir; los partidos políticos, que han traicionado sus ideales y han hecho de la actividad política lo más depreciable de la sociedad, y la misma Iglesia, que no ha estado a la altura de una evangelización que, como mínimo, exige entre sus fieles una clara distinción entre el bien y el mal.

Un conflicto como el que vive el país no se resuelve con discursos vacíos sobre el Estado de Derecho; no se supera con reacciones hipócritas ante la impunidad y la corrupción; ni siquiera con un indispensable ejercicio de la justicia; el mal que sufre México es una verdadera descomposición del tejido social, un mal del que no escapa ningún sector del país. La gravedad de la crisis exige un replanteamiento profundo de nuestra moral, de nuestras leyes y de la organización social y política de la patria.

Los remiendos ya no sirven de nada, los discursos oficiales llenos de falsedades e hipocresías sólo irritan a la sociedad; es preciso reconstruir al país, se hace urgente un compromiso que una a todos los sectores y fuerzas de la sociedad para combatir la inmoralidad, la impunidad, la corrupción y el cinismo que tiene arrodillada y cubierta de vergüenza a nuestra nación. La clase política se ha exhibido indigna y sus partidos se han mostrado totalmente incompetentes para tan grande tarea. ¿La sociedad civil será capaz de emprender esta tarea que parece imposible?

La respuesta a este cuestionamiento es inaplazable, pues lo que parece ser el fondo aún no lo es. Nuestro país todavía puede caer más bajo si no se empiezan a tomar medidas que rompan los paradigmas de conveniencia política y de sobrevivencia, que sólo han servido para contener una fuerza y una indignación social que, de no atenderse, puede traer consecuencias irremediables. No es demasiado tarde, aún podemos actuar.

 

 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=5804Sun, 26 Oct 2014 00:00:00 GMT
Editorial: El Sínodo 0 0 1 275 1517 COSAM 12 3 1789 14.0

El pasado lunes, la secretaría del Sínodo de los Obispos que trata el tema de la familia, dio a conocer un borrador que pretendía resumir las casi doscientas ponencias de los padres sinodales, el documento suscitó una verdadera tormenta mediática que ha creado falsas expectativas, e incluso confusión por la ambigüedad de algunos párrafos que seguramente tendrán que ser precisados a fin de que el documento final pueda alcanzar el consenso y ser entregado al Santo Padre.

Más allá de los polémicos temas que desataron la tormenta mediática, cabe aclarar que no se ha dado ningún cambio doctrinal ni en relación a la posible comunión otorgada a los divorciados vueltos a casar, ni mucho menos al reconocimiento de los así mal llamados matrimonios entre personas del mismo sexo. Gran parte de la confusión se origina por no entender la naturaleza de este Sínodo extraordinario, se trata de una reunión de los Obispos que están trabajando en hacer propuestas para elaborar un documento de trabajo que será enviado a todas las diócesis del mundo para que se discutan en los episcopados y se envíen de vuelta a Roma sus consideraciones y propuestas, que serán retomadas en el Sínodo Ordinario de 2015, cuyo tema seguirá versando sobre la familia. Del resultado de ese Sínodo, se entregarán al Papa las conclusiones que servirá de base para un documento dirigido a toda la Iglesia que marcará una nueva pauta pastoral para la atención de las familias.

 Así pues, es importante recordar una vez más que lo que se habla en el Sínodo no es ni doctrina ni normas definitivas: no habrá ‘resultados’ del Sínodo. Por el momento, -ha dicho el vocero del Vaticano- no hay nada definitivo en ningún sentido, por lo que las noticias que atribuyen tal o cual decisión al Papa o al Sínodo no son ciertas.

 

 

 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=5801Sun, 19 Oct 2014 00:00:00 GMT
Editorial: Las omisiones de una Ley 0 0 1 582 3205 COSAM 26 7 3780 14.0 96 800x600

Se discute en el Congreso de la Unión el dictamen de la iniciativa preferente que expide la Ley General de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes y se reforman diversas disposiciones de la Ley General de Prestación de Servicios para la Atención, Cuidado y Desarrollo Integral de la Familia. Su iniciador afirma cumplir con un “compromiso ético” al señalar cuáles son los derechos universales de niños y adolescentes, prevenir el abuso, garantizar su bienestar, vigilar albergues y guarderías, y crear autoridades encargadas de resarcir los derechos vulnerados.

México tiene una deuda enorme con la niñez y la adolescencia. Durante décadas se descuidó la protección de los más pequeños hasta ser testigos de las inauditas escenas de niños infligiendo dolor a otros, de baby sicarios al servicio del crimen, víctimas de crueles maltratos, de lacerante pobreza y sin medios elementales para la vida digna. La situación se extiende a la educación que prescindió de las virtudes, creando lagunas cuando, entre niños y jóvenes, la violencia es práctica normal y la competencia, lo máximo en la vida. La propuesta legislativa es reacción a las omisiones del pasado, topando en límites peligrosos, cuestionando la viabilidad social en el futuro.

No obstante, la nueva Ley, a decir de sus autores, viene a ser una contribución necesaria para “un cambio de paradigma en la forma en cómo el Estado mexicano tutelará los derechos de la niñez…” Sin embargo, se advierten serios defectos. Tan sólo un par de ejemplos. La propuesta defiende el derecho de los niños y adolescentes a la vida, supervivencia y desarrollo, pero omite la protección que todo ser humano debe tener desde el momento de la concepción. Las políticas abortistas se confirman cuando los artículos 50, fracción XI y 58, fracción VIII, sostienen la educación sexual integral para ejercer “responsablemente” derechos sexuales y reproductivos de los niños y adolescentes, abriendo la puerta a deleznables abortos legales para salvaguardar otros derechos. A pesar de estas contradicciones, las reservas que intentaron modificar estos artículos fueron desechadas por el voto de sesenta senadores.

La lectura del proyecto infiere una tímida y casi nula participación de los padres de familia, diluyendo el concepto de Matrimonio entre un hombre y una mujer como la mejor institución del derecho familiar capaz de prevenir cualquier forma de violencia; a lo largo del dictamen, las figuras de padre y madre son sustituidas mañosamente por quienes “ejercen la patria potestad y la tutela”, además de que las instituciones de padres de familia tendrían una discreta intervención “con voz, pero sin voto” en la toma de decisiones; a esto se suma la maraña burocrática de autoridades federales, estatales y municipales conformantes del Sistema Nacional de Protección, lo que vendría a cuestionar la eficacia en la aplicación de la norma consumiendo más recursos presupuestales.

La prevención de la violencia en la niñez requiere de acciones efectivas, pero también del fortalecimiento de instituciones que la cultura de la muerte se empecina en destruir. Mientras la vida sea relativa y la familia no se proteja desde el Matrimonio, la niñez vivirá en grandes riesgos. La esperanza cristiana impele a luchar para no habituarnos en el mal y afirmar a los niños como futuro y signo diagnóstico de nuestra salud social. Hoy los niños necesitan ser acogidos y defendidos desde el seno materno, hoy no necesitan de más burocracia aletargante de la justicia. A decir del Papa Francisco, hoy los niños son signo de vida para “entender el estado de una familia, de una sociedad, de todo el mundo”. (Homilía en la Plaza del Pesebre, Belén, 25 de mayo, 2014). Mientras no se defienda lo anterior, lo demás será política pragmática, demagogia pura.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=5737Sun, 05 Oct 2014 00:00:00 GMT
Editorial: ¿Salvar a Pemex?Petróleos Mexicanos (Pemex) nació de una lucha. En 1936, los agremiados del sindicato petrolero presentaron un histórico contrato colectivo a las empresas transnacionales. Entonces vino una breve huelga que originó una controversia de salarios caídos y los tribunales favorecieron al sindicato, ordenando a los patrones el pago de sus obligaciones; los empresarios se declararon en rebeldía al no acatar los fallos judiciales y el presidente Lázaro Cárdenas ordenó la expropiación de los bienes del sector, dando acta de nacimiento a Petróleos Mexicanos.

Desde entonces, Pemex ha sufrido transformaciones, aglutinando a miles de trabajadores y concentrando el monopolio de la explotación de los hidrocarburos para generar millones de dólares que deberían invertirse en las necesidades del Estado mexicano. La empresa fue emblema intocable de la soberanía y nacionalismo, ícono de la riqueza presumida por el presidencialismo cuando afirmó que México estaba  flotando “sobre la abundancia”.

La Reforma Energética  busca fundar una empresa productiva y competitiva de cara a la apertura del sector; sin embargo, Pemex debe ser saneado para hacer posible este propósito. Así lo reconoce el dictamen sobre la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria de las Comisiones Unidas de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados, cuando describe los privilegios que inflaron las deudas de la paraestatal: pensiones “más generosas” que las del IMSS y el ISSSTE, mayores obligaciones devengadas de pasivos laborales, lastres en sus finanzas. La solución –según el dictamen– es la intervención del gobierno federal, siempre y cuando el Sindicato de los Trabajadores Petroleros modifique el contrato colectivo para reducir el pasivo laboral.

Los números negativos aparecen cuando, en lugar de invertir, se gastó en prestaciones increíbles o cuando el producto de la riqueza del subsuelo, simplemente, desapareció. La carga que se pretende absorber es consecuencia, además, de las irregularidades en los sectores de Pemex y reportados por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en 2012 como fueron, por ejemplo, pagos improcedentes de contratos, pérdidas millonarias en la producción, arrendamientos sin cobrar, licitaciones directas improcedentes, la suspensión en el desarrollo de Sistemas de Recursos Humanos y de Nómina que implicaron el pago de 444.7 millones de pesos o bien la suspensión de la Sistematización del Proceso de Finanzas sin “que se hayan aprovechado los trabajos realizados” por los cuales se pagaron 176.2 millones de pesos.

Esta semana, un diario de circulación nacional hizo un ejercicio para entender el tamaño del pasivo laboral de Petróleos Mexicanos estimado en 1.2 billones de pesos. Esto equivale –calculó el diario– a 860 millones 670 mil litros de gasolina (lo que produce Pemex en tres años) o 18 mil millones de salarios mínimos (el trabajo de una persona por 49 millones de años) o 9 millones 500 mil automóviles marca Tsuru (tres veces el parque vehicular de particulares que circula en la Ciudad de México).

La Reforma Energética pretende que nuestros recursos sean mejor aprovechados, pero parecería eclipsada por el daño financiero de una empresa que ha sido botín de pocos y lastre para los contribuyentes. Que la Federación asuma parte de este financiamiento como algo sano, no justifica, de forma alguna, la opacidad, la falta de rendición de cuentas y, más grave, la corrupción porque un gremio, nacido de la lucha, abusó de sus derechos hasta comprometer el futuro de los trabajadores. El escándalo es que los contribuyentes barran la basura para justificar la excelencia de la empresa… Y por esa misma ruta camina la Comisión Federal de Electricidad.

 
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=5629Sun, 03 Aug 2014 00:00:00 GMT
EDITORIAL: Niños migrantes, llamado urgente 0 0 1 545 3003 COSAM 25 7 3541 14.0

 

El éxodo de niños se agudiza cada día, alcanzando los niveles más críticos en la historia de los flujos migratorios. Diariamente, 53 niños son asegurados por las autoridades en su paso por este país, menores en soledad aventurándose en uno de los viajes más peligrosos e inhumanos, víctimas no sólo de arteros y crueles delitos, sino también del egoísmo político y cerrazones legislativas, que impiden reformas urgentes en Estados Unidos, una nación cuyo pilar fundacional es la migración misma.

El problema compromete la seguridad del país vecino y pone en peligro el porvenir entero de América Central y del Norte. El niño migrante es la cara visible del fracaso de los sistemas políticos fallidos y de sociedades indiferentes que los ven como estorbos fácilmente prescindibles, objetos de trueque, monedas de cambio para ser ultrajados y humillados hasta perder toda esperanza.

Hemos sido testigos del odio cuando ciudadanos estadunidenses los maldicen haciéndolos parias, agentes de contaminación y de enfermedades, enfrentando actos inconcebibles de xenofobia, culpabilizándolos sin fundamento legal para ser deportados y abandonados a su suerte. Mientas tanto, el nefasto gobierno de Barack Obama endurece su política migratoria deportando a casi 500 mil personas anualmente, entre las que están los padres y madres divididos por el nuevo muro de odio y de injusticias, desintegrando familias enteras.

En 2010, el Censo de Población y Vivienda del INEGI señaló que en México vivían casi 700 mil niños y niñas ciudadanos estadunidenses, cuyos padres mexicanos no pueden entrar a los Estados Unidos; este panorama se complica cuando miles de menores centroamericanos cruzan un territorio francamente hostil donde lo menos importante es su interés superior, huyendo de la violencia para ser víctimas de más violencia propinada por delincuentes y bandas del crimen organizado, y maltratados por la corrupción de las autoridades y cuerpos policiales.

El gobierno de Estados Unidos ha demostrado su crueldad e incapacidad para responder a la crisis humanitaria, que sin duda ha rebasado todo su poder. Ahora la responsabilidad recae en la sociedad civil, mientras que las iglesias se convierten en protagonistas al realizar acciones heroicas para paliar las consecuencias del lamentable fenómeno.

El llamado es urgente. Los responsables del gobierno norteamericano deben emprender reformas audaces y humanitarias para reconocer que los migrantes están ahí, son parte importante de su economía y han sido forjadores de la grandeza de los Estados Unidos y, por otro lado, México, debe sensibilizarse como sociedad para brindar sin reservas su solidaridad con los miles de niños migrantes que en su tránsito quedan a merced del crimen organizado. Ante esta emergencia humana, se necesitan nuevas reformas incluyentes que hagan posible reconocer a estos niños y niñas bajo la calidad de asilados políticos, protegiéndolos jurídicamente de los actos delincuenciales. Es también un llamado a las autoridades mexicanas para ver su actividad como auténtica vocación respetuosa de los derechos humanos y proteger, con toda la fuerza del Estado, los intereses superiores de la niñez conforme a lo establecido en la Constitución y los Tratados Internacionales.

Ningún país del mundo puede pensar diversamente en su propio porvenir ignorando estas generaciones de niños y niñas en búsqueda de una mejor calidad de vida, son la primavera de la vida que hemos puesto en el invierno de la discriminación y del odio de una sociedad tenida por globalizada.

 

 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=5547Sun, 13 Jul 2014 00:00:00 GMT
Editorial: Diálogo para alcanzar acuerdos 0 0 1 590 3249 COSAM 27 7 3832 14.0

Editorial

 

Una sociedad democráticamente sana se debe caracterizar, entre muchas otras cosas, por dar cabida a la voz y participación de todas las personas. El límite siempre serán el respeto y la convivencia social, la salvaguarda de las legítimas instituciones y el acatamiento de la ley.

El inicio del mandato del presidente Enrique Peña Nieto sorprendió a todos cuando logró lo que parecía imposible: reunir a las diversas fuerzas políticas del país para firmar el llamado Pacto por México, una amplia lista de reformas políticas y estructurales, de cuya aprobación depende alcanzar o no el tan añorado desarrollo nacional con su fruto más deseado; es decir, el combate a la pobreza –en la que subyace la mitad de los mexicanos–, y el establecimiento del Estado de Derecho en un país con instituciones minadas.

En lo general, es de valorar las reformas alcanzadas hasta el momento; algunas con tropiezos preocupantes en los estados, como la Educativa y la Electoral; sin embargo, están varadas dos reformas que resultan estratégicas para el despegue económico del país, cuyo panorama se antoja cada vez más complejo y preocupante. Se trata de la reforma de Telecomunicaciones, en la que está en juego el desarrollo tecnológico de un rubro verdaderamente estratégico como son las comunicaciones y el uso y beneficio de los usuarios, y la Energética, donde el enfrentamiento y las posiciones parecen irreductibles.

Sobre esta última, al parecer hoy nadie discute lo impostergable que resulta una reforma constitucional en la materia, la urgencia de hacer de México un país competitivo o la necesidad de la inversión privada en este sector. Y es que, vemos un enfrentamiento de posiciones ideológicas que se tornan irreconciliables y no permiten un debate serio, profundo y productivo, que lleve al entendimiento de las partes.

Es cierto que a la sociedad en general le ha hecho falta una información adecuada para comprender la importancia y profundidad de esta reforma, así como también es cierto que su complejidad técnica escapa a la comprensión de la mayoría, por lo que resulta difícil forjarse una opinión adecuada, y por esta razón muchas veces se adoptan posturas más ideológicas que realistas.

Sin embargo, lo que subyace en el fondo de este atorón es la profunda desconfianza que tienen entre sí las diversas fuerzas políticas y la sospecha continua de la población sobre sus representantes en las cámaras. Tomando en cuenta estos dos elementos, parece imposible seguir adelante hasta llegar a un consenso que haga posible y legítima tal reforma.

Muchos ciudadanos esperaríamos de nuestras fuerzas políticas apertura al diálogo, que es la esencia del quehacer parlamentario; la conciliación entre las diversas posturas ideológicas, teniendo como fin no los intereses particulares, sino el bienestar y progreso del país; una verdadera actitud de patriotismo que vele sobre todo por los intereses superiores y futuros de la nación; una genuina preocupación que busque el abatimiento de la pobreza y el beneficio común por encima de los intereses de grupo; una visión de futuro que permita explorar racionalmente nuestros recursos naturales para que puedan beneficiar a las generaciones futuras, como algunos países desarrollados lo han hecho ejemplarmente.

México merece una oportunidad para salir adelante, no se le puede cancelar su futuro; ponemos nuestra confianza en que se alcanzarán los acuerdos necesarios para aprobar las reformas que hoy por hoy son imprescindibles para el país; queremos creer en la buena fe de nuestros legisladores y confiar en que quienes nos representan hagan un trabajo digno y honesto que puedan honrar las generaciones futuras, y que más allá de los legítimos intereses políticos o partidarios, nuestra clase política pueda tener una altura de miras para aprobar reformas tan significativas.

 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=5508Sun, 06 Jul 2014 00:00:00 GMT
Editorial: Estados asesinos

Estados asesinos

 

Científicamente se ha demostrado que la vida humana empieza desde el momento de la concepción. Pese a ello, hay quienes en la actualidad se niegan a aceptar esta evidente realidad, ya sea por intereses económicos, pagos de facturas políticas y partidistas, o por el falso alegato de que se trata de legislar “en beneficio de la mujer”.

            Tal es el caso de algunos representantes de la izquierda que andan con chapuzas y malabares contra la vida y la dignidad de sus gobernados. La Asamblea Legislativa del Distrito Federal, con la sanción y promulgación de su Jefe de Gobierno, aceptó en el 2007 el aborto, convirtiéndose en la entidad hacedora de la violencia legal, aniquilando la existencia de más de 120 mil niños y niñas, lo que supera, lamentablemente, la de todas las vidas perdidas en la guerra contra el narcotráfico. El Estado de Morelos, gobernado por el perredista Graco Ramírez, entró al debate abonando a la desesperación de sus habitantes, quienes sufren el flagelo del secuestro, el miedo de la violencia y la zozobra de un Estado extraviado e incapaz de garantizar las condiciones indispensables para la vida, seguridad, justicia y bienestar. Y finalmente, el Estado de Guerrero, por iniciativa de Ángel Aguirre Rivero, presentó una legislación inaudita siguiendo los pasos de aquellas donde el Partido de la Revolución Democrática sacraliza la dictadura relativista y de la cultura de la muerte.

La iniciativa con proyecto de decreto que reforma diversas disposiciones del Código Penal del Estado de Guerrero y de la Ley Número 1212 de Salud del Estado, pretende ser una codificación equiparada con el más alto estándar de protección de los derechos humanos de las mujeres; sin embargo, la propuesta es contraria a la Constitución y a los Tratados Internacionales sobre Derechos Humanos, los cuales protegen el valor fundamental de la vida desde la concepción hasta la muerte natural.

Pero más allá de estos argumentos, en un escrutinio riguroso, el proyecto legislativo del Ejecutivo local es una cortina de humo, un ardid y distractor cargado de los clichés y mañas populistas encubridoras del gobierno que olvidó a sus mujeres, de la realidad del Estado castigado, hambriento, empobrecido y depredado por los responsables del bien común, ejemplo perfecto para tapar la incapacidad y fracaso de la agonizante administración estatal. Estos cambios legislativos, presentados como novedosos y de avanzada, en nada cambiarán la realidad del pueblo guerrerense urgido del desarrollo frustrado por la corrupción del gobierno perredista, haciendo de la entidad un polvorín inestable por los rezagos sociales y la ausencia de oficio político.

Los gobiernos de Morelos y Guerrero no han logrado comprender que, al igual que en la Ciudad de México, el aborto solo generará más violencia al asesinar a niños inocentes, ya que son estados regidos por autoridades sordas y huecas de racionalidad, dogmáticas y empeñadas en robar la esperanza cuando se mata a los seres humanos por el aborto. Pero, ¿qué se puede esperar de entidades donde las cifras de crímenes, extorsiones, robos, secuestros, levantones, violencia y corrupción van irremediablemente a la alza? Y se suma a todo lo anterior la absurda pretensión de legalizar el aborto en una desbocada y demencial carrera por convertirse en los primeros estados asesinos del país.

 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=5383Sun, 18 May 2014 00:00:00 GMT
Del aborto a la dictadura…Del aborto a la dictadura…

 

El 24 de abril se cumplieron siete años de las reformas al Código Penal y a la Ley General de Salud del Distrito Federal para tolerar el aborto hasta la doceava semana. La legislación de la IV Legislatura de la ALDF legalizó la muerte de seres humanos en gestación; ciento veinte mil niños y niñas fueron asesinados por el encumbramiento de la cultura de la muerte y la sinrazón política en un desgraciado hecho legislativo de la historia de la Ciudad de México y del país, al despreciar derechos esenciales y valores fundamentales de las personas.

En infausto y estéril envalentonamiento, representantes del Partido de la Revolución Democrática en el Distrito Federal dirigieron una carta al Arzobispo Primado de México, el cardenal Norberto Rivera Carrera, y a la comunidad católica en la Ciudad de México, pronunciándose sobre el criminal aniversario y por las opiniones expresadas por este Semanario en sus editoriales. La carta pretende defender la decisión del aborto como la falacia de derecho humano irrebatible. El documento llama a la Iglesia Católica a abstenerse de cualquier opinión en contra de las campañas de prevención del embarazo, y exhorta a la Arquidiócesis de México y a los católicos a respetar las decisiones legislativas emanadas de la Asamblea Legislativa en posesión del Partido de la Revolución Democrática.

La carta es muy desafortunada y revela la amnesia de un partido político que, olvidando su historia, traiciona los ideales de la democracia. La laicidad garantiza el diálogo y la tolerancia contra las pretensiones impositivas, despotismo y autoritarismo de la mayoría. La Iglesia Católica está del lado de la vida, hacer mutis de este deber sería traicionar al Evangelio mismo y la Palabra de Jesucristo, quien llama a amar y respetar a todos los seres humanos, incluso a quienes están en gestación en el seno materno. La Iglesia Católica no quiere el mal para mujer alguna y sí, por el contrario, lucha por la consolidación de sus derechos, el respeto de su dignidad y la legalidad para que ellas no sean acusadas y criminalizadas injustamente.

La carta del PRD-DF demuestra claramente cómo las autoridades de ese partido, bajo la fachada de la tolerancia y el respeto, pretenden imponer, someter, anular y diluir la opinión de otros actores sociales. Nadie está obligado a seguir legislaciones injustas, inequitativas, contrarias a la vida y al bien común; nadie debe ser sometido por mayorías legislativas y ningún líder político está en posición de exhortar u ordenar a cualquier persona a abstenerse de sus acciones o dejar de hacer tareas que abonen al bien común. No hay duda, el PRD, al gozar del poder, desconoce los principios por los cuales luchó. Es la izquierda que, usando al pueblo, quiere pasar de la dictadura del aborto a la dictadura perfecta de partido que tanto despreció.

 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=5312Sun, 04 May 2014 00:00:00 GMT
Editorial: Conversión de los criminalesConversión de los criminales

 

La Iglesia Católica, durante el tiempo de Cuaresma, tiempo penitencial, tiempo de conversión, nos invita a todos a revisar nuestra vida para reconocer lo que no está de acuerdo con el bien y con la verdad; es decir, todo aquello que nos aleja de Dios.

Nadie puede sentirse excluido de esta llamada a ser mejores y a vivir con mayor felicidad y paz interior. Sin embargo, esta llamada adquiere motivo de urgencia para aquellos que han hecho de su vida una opción consciente por el mal, causando una degradación a su propia persona e infinidad de problemas a los demás.

Nuestro país vive desde hace algunos años una de sus más severas crisis de delincuencia y criminalidad, reflejo de la decadencia social y moral en la que nos encontramos. Lo más grave no es la imagen que se tenga en el mundo de nosotros los mexicanos,  sino lo que sucede dentro de nuestro propio país: una sociedad invadida por la inseguridad y la corrupción galopante.

El Papa Francisco se ha reunido hace unos días en Roma con numerosos familias que han sido víctimas de la mafia italiana, para manifestarles su cercanía y orar juntos a fin de superar las heridas que se llevan en el alma y el corazón. Pero junto a esto ha hecho una fuerte llamada a los mafiosos –como se les llama a los criminales italianos–, para que dejen su maldad.

La vida siempre es el tiempo oportuno para dejar de hacer el mal. Se pueden burlar de la justicia humana, pero no escaparán de la justicia divina. El camino para los criminales –ha dicho el Papa– es el infierno.

Nuestros obispos, comenzando por los de Michoacán, han denunciado este pecado social donde están involucrados los propios delincuentes y muchas autoridades corruptas y, sin duda, una parte de la sociedad que colabora o que es indiferente: es tiempo de conversión.

La Iglesia en México es la primera que debe ponerse en camino de conversión para ser un signo más claro del Evangelio y, desde allí, toda la sociedad. Los criminales representan el lado más oscuro de nuestro pueblo y nuestra cultura, pero no podemos dejar que apaguen la luminosidad de la mayoría de quienes quieren construir una sociedad.

De cara a la gran fiesta de la Resurrección, la Iglesia en México hace suyas las palabras del Papa Francisco y les recuerda a los hombres y mujeres que trabajan para el crimen organizado que la vida que llevan, “no les dará placer, no les dará alegría, no les dará felicidad”, y que el poder, “el dinero que ahora poseen de tantos negocios sucios, de tantos crímenes mafiosos, es dinero ensangrentado, es poder ensangrentado, y no podrán llevarlo a la otra vida… ¡Por favor, cambien de vida, conviértanse, dejen de hacer el mal! Y nosotros rezamos por ustedes: conviértanse. Lo pido de rodillas. Es por su bien”.

 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=5220Sun, 06 Apr 2014 00:00:00 GMT
Editorial: 120 mil víctimas120 mil víctimas

El pasado 25 de marzo, diversos grupos de la sociedad civil alzaron la voz para repudiar las políticas que han eliminado a más de 120 mil niños indefensos en el vientre de sus propias madres. Su protesta denunció la irracionalidad y despotismo de las izquierdas que tanto daño han hecho al Distrito Federal, empeñadas en ignorar a la opinión pública, que demanda el respeto por los derechos humanos, el primero de los cuales es el de la vida.

En abril próximo se cumplirán siete años de la promulgación de las reformas criminales e irresponsables al Código Penal del Distrito Federal y a la Ley de Salud de la capital. Estos cambios son celebrados de forma absurda, como el máximo logro de la “Ciudad de las libertades”, protectora de presuntos derechos sexuales y reproductivos, primándolos sobre el derecho a la vida; sin embargo, a siete años de distancia, el panorama nacional cambió, ya que la Constitución de México fue modificada trascendentalmente. El 10 de junio de 2011 se publicó en el Diario Oficial de la Federación un decreto en materia de derechos humanos y garantías, por el que las normas relativas a los derechos humanos serán interpretadas conforme a los tratados internacionales, favoreciendo una protección más amplia del derecho a la vida. Y es que el aborto no es un derecho humano. Nada tiene de humanitario matar a otra persona, menos aún si ésta es indefensa y depende en todo de su propia madre.

Al contravenir la Constitución, las izquierdas y grupos feministas radicales engañan a los ciudadanos con aseveraciones contrarias a la justicia y a la ética, legitimando la brutalidad del poder del más fuerte sobre los débiles. Así, las políticas pro aborto entrañan el fracaso de la sociedad mexicana, de manera particular de la “Ciudad de vanguardia” donde todos, desde la concepción hasta la muerte, deberíamos tener cabida y protección.

La administración pasada fracasó al someter a la Ciudad con leyes injustas, atentatorias de la dignidad de las personas y la pluralidad ciudadana; la Asamblea Legislativa del Distrito Federal fracasó al sumarse a la vorágine de la violencia consumada con medios asépticos y disfrazándola de avance ciudadano; los grupos feministas radicales e intolerantes fracasaron en sus propósitos de ayuda al promover presuntas libertades sexuales y reproductivas que deforman la conciencia de las mujeres; el partido gobernante fracasó y dio la espalda a sus electores al no atender al pueblo que apeló al juicio y responsabilidad de los legisladores, quienes avalaron disposiciones contra la ética pro persona; el sistema de salud del Distrito Federal fracasó al retrasar políticas preventivas e integrales de atención a las mujeres y privilegiar el pragmatismo de la cultura de la muerte, haciendo del aborto un negocio lucrativo.

Resultado de todo lo dicho anteriormente: el asesinato de 120 mil niños. Más, muchos más, que los muertos por la guerra contra el narcotráfico y el crimen organizado.  ¿Algo mueve, este dato espeluznante, la conciencia de quienes aprobaron estas leyes, de quienes las ponen en práctica y de los que las hacen efectivas?

Es urgente que los jueces del Poder Judicial revisen, a la luz del nuevo marco constitucional, estas normas contrarias a los tratados internacionales sobre derechos humanos. Y este debate no se sitúa en posiciones dogmáticas o eclesiásticas, ni en argumentos laicistas fanáticos y excluyentes, porque no es progresista resolver los problemas eliminando una vida humana. Se trata de nuestra capacidad de humanidad y del grado de civilización al cual pretendemos aspirar como sociedad.

 

 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=5194Sun, 30 Mar 2014 00:00:00 GMT
Editorial: El tlatoani MarceloEl tlatoani Marcelo

El 30 de octubre de 2012 fue la coronación del Jefe de Gobierno. La Línea Dorada inició operaciones para servir al pueblo de una zona de la Ciudad donde el transporte masivo era demanda añeja. En gran jolgorio, funcionarios de la administración pública local y federal, e invitados especiales, posaron para la foto; Felipe Calderón y el entonces ensoberbecido Jefe de Gobierno del Distrito Federal, prodigaron alabanzas, uno agradeció el monto de recursos federales para la obra, y el otro minimizó las cifras aportadas. La demagogia perversa del jefe capitalino se sostuvo por esta reconciliación entre poderes. En esa ocasión –dijo– “independientemente del origen partidista de los gobiernos, estos proyectos deben contar con el apoyo invariable de todos los poderes”.

Sin embargo, el orgullo del Jefe de Gobierno pendió de una obra moribunda y en ruinas ocultas. Al segundo día emergió la realidad que no salió en las felices fotos: fallas eléctricas, estaciones inconclusas, retrasos en los viajes, trenes varados, pasajeros atrapados. El gobernante justificó el colapso afirmando que era un “proceso de estabilización” en el servicio. Una mentira llevó a otra.

El 12 de marzo de 2014 fue el día del descrédito merecido del ex jefe de Gobierno. El anuncio del cierre de más de la mitad de la eufemística Dorada evitó una potencial tragedia. La cínica justificación de la “estabilización” pasó a destapar la corrupción en la Línea 12, bastó poco más de un año para revelar las graves deficiencias; pero más allá de rieles ondulados, juntas rotas, durmientes fisurados, curvas prolongadas, ruedas metálicas lastimadas y trenes inadaptados, aparece de nuevo cómo algunos se hacen obscenamente ricos comprando barato y vendiendo muy caro, se exhibe la desaparición de recursos y los pendientes económicos aceleradores de la muerte de la Línea nacida como un aborto, de los procesos no concluidos y los conceptos no entregados en la obra civil que pudieron haberse cobrado con las vidas de los usuarios, del cortesanismo obsceno de funcionarios y del perredismo en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, quienes prefirieron encumbrar y solapar en lugar de fincar responsabilidades y representar al pueblo ante los ilícitos del desastre financiero de la emblemática línea.

La soberbia del ex jefe de Gobierno la habrán de pagar muy caro los ciudadanos que hoy sufren por la magnificación de su obra estrella. No sólo será la parálisis de transporte, también el ejercicio de recursos millonarios para maquillar y tapar la corrupción y contubernios: 709 millones de pesos más que pudieron ser destinados a la obra pública para una Ciudad caótica presumida de ser vanguardista.

En el pasado, los grandes gobernantes trataron de perpetuar su memoria con majestuosas obras inútiles construidas sobre el dolor y la opresión de los esclavos. Nada ha cambiado en el presente y la Línea Dorada se construyó sobre la mentira, cinismo, corrupción y enriquecimiento desmedido, obra de oropel de personalidades megalómanas y mentes delirantes. Y el ex jefe de Gobierno se convirtió en eso, en el tlatoani, hacedor de la Línea del fiasco. Los ciudadanos esperamos que no quede en el olvido y la impunidad la presunta corrupción de un gobernante que, por cierto, es digno representante de una izquierda corrupta y demagoga, como la que ha oprimido y explotado a la Ciudad de México.

 

 
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=5132Sun, 16 Mar 2014 00:00:00 GMT
Editorial: Gobernantes extraviados 

Gobernantes extraviados

 

Hace unos días el obispo de Cuernavaca, Mons. Ramón Castro Castro, encabezó una multitudinaria marcha en favor de la paz y de la familia en la misma ciudad de Cuernavaca, siguiendo así las constantes indicaciones del Papa Francisco a todos los pastores del mundo, a quienes pide salir de las iglesias, abrir las puertas de las Catedrales, no sólo para que los fieles entren, sino también para que los pastores salgan –dice el Papa– hacia las periferias geográficas y existenciales, es decir, dejar la comodidad del templo para ir hacia la gente y unirse a sus preocupaciones llevando el Evangelio como respuesta y esperanza.

Esta marcha muestra una nueva actitud del obispo que impulsa a la sociedad a recuperar los espacios públicos que se han ido perdiendo por la falta de liderazgo y de participación ciudadana frente a la delincuencia y las erráticas políticas públicas de distintos gobiernos. Dos aspectos han entusiasmado a los ciudadanos para participar: la paz y la familia. La paz que ha sido brutalmente quebrantada en el estado de Morelos, como sucede en una gran parte del país a causa de la complicidad y la alta corrupción de los gobiernos de todos los colores partidistas que han gobernado al estado, incluyendo al presente. Por otra parte, está la realidad de la familia que ha sido dañada y debilitada por una falsa reivindicación de derechos para determinados grupos minoritarios, dejando de lado, en el olvido y hasta en el rechazo, el fortalecimiento de la estructura fundamental de la sociedad que es la familia, conformada por la unión del hombre, la mujer y los hijos.

La reacción del gobierno de Morelos ante el inesperado éxito de la multitudinaria marcha ha sido patética, por decir lo menos, envuelto en sus atavismos ideológicos y en sus dogmatismos doctrinarios, al estilo del tristemente célebre y siniestro Tomás Garrido Canabal en el sureste mexicano de los años treinta, uno de los más grandes represores de las libertades en México.

El gobierno morelense se ha mostrado definitivamente extraviado, ya que en lugar de sumarse a la expresión pública de la legítima preocupación social, se ha lanzado, haciendo gala de una total intolerancia, contra la participación del Obispo, calificando la marcha como de asuntos religiosos o confesionales y por ello irrelevantes, confundiendo el verdadero sentido del reclamo social. Y peor todavía, ante el justo reclamo de los ciudadanos por la paz, ha respondido con la amenaza de legalizar el crimen del aborto en la entidad, es decir, el gobierno ha amenazado con una violencia peor que la que ejerce el crimen organizado: la legalización y promoción el asesinato de niños inocentes en el vientre de sus madres.

Desafortunadamente, el estado de Morelos está sumido en una problemática social   que tiene el rostro de pobreza, por un lado, y corrupción y violencia criminal por el otro. Se requiere de la participación de toda la sociedad con sus gobernantes y no la actitud equivocada de un gobierno arrogante contra la sociedad.

 

 

 

 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=5120Sun, 09 Feb 2014 00:00:00 GMT
Editorial: ChaponizaciónCayó el enemigo público número uno. La aprehensión de Joaquín Guzmán Loaera, El Chapo, reveló cómo y de qué forma era protegido el criminal más buscado aquí y en los Estados Unidos, país que disputa la extradición del líder del cártel de Sinaloa para responder a las acusaciones de los vecinos, quienes desgranaron alabanzas por la operación que asestó el golpe, “gracias a la coordinación entre agencias y policías de ambos países”, según se dijo a la opinión pública.

Desde su fuga de la prisión federal de máxima seguridad de Puente Grande, se constataron las redes de corrupción tejidas por El Chapo, abriendo la puerta a la omnipresencia del capo, de su lucha por las plazas y el poder en el crimen organizado. El Chapo jamás desapareció, el Estado invirtió recursos humanos y millonarios para su captura de forma inútil, y su paradero era conocido en las comunidades agradecidas al padrino hacedor de justicia; “todo mundo sabía dónde vivía, menos la autoridad”, dijo en 2009 el arzobispo de Durango, monseñor Héctor González Martínez.

Cayó sin resistencia y bala percutida alguna. Las loas a los responsables de la seguridad pública y nacional contrastaron con el efectivo aparato propagandístico gubernamental que apresuró a desmentir cualquier cuestionamiento sobre la identidad del detenido; desde la captura hasta su reclusión, El Chapo fue exhibido y sometido para dar un mensaje definitivo: “Logramos lo que otros no pudieron”.

Sin embargo, los sucesos sociales advierten de una alarmante descomposición pública y gubernamental. Causa admiración la convocatoria para marchar a favor del delincuente y exigir su excarcelación. Proclamado como héroe, algunos cientos demostraron la falsa solidaridad por quien hizo el bien a Sinaloa, según los dichos del pueblo en las coplas de los narcocorridos. No sólo es reprobable esta apología del delito, también surgen preguntas ineludibles: ¿Quiénes están a la cabeza, protegen y operan la estructura criminal de El Chapo? ¿Quiénes estuvieron detrás de la marcha? ¿Qué autoridades solaparon la convocatoria? ¿Quiénes fueron corrompidos por el dinero de El Chapo para apoyar la narcomarcha? De inmediato la Iglesia de Culiacán, encabezada por monseñor Jonás Guerrero Corona, calificó el acto de “inmoral”, y que usó una fachada religiosa al desembocar en la Catedral de la capital sinaloense.

Joaquín Guzmán Loaera es el prototipo de la delincuencia privilegiada cuya influencia llegó a las portadas de revistas internacionales de negocios. Su poder es consecuencia del vacío de gobierno y la complicidad de funcionarios, quienes no cumplieron su trabajo, favoreciendo la impunidad por cañonazos de billetes, privilegios y obscenas fortunas patrimoniales. Lejos de festejar su captura, deberíamos preocuparnos por la narcocultura y la mitificación del capo; por la corrupción de autoridades que protegen y encubren a los cárteles; preguntarnos por la situación del pueblo sinaloense manipulado y abandonado de la protección de los responsables del bien común; irritarnos por las infortunadas iniciativas del Poder Legislativo y del PRD que hacen de la legalización de la marihuana la panacea a las adicciones y violencia; en fin, preocuparnos y contrariarnos por la Chaponización de México.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=5082Sun, 02 Mar 2014 00:00:00 GMT
Editorial: México vulnerable 

Los fenómenos naturales siempre se hacen presentes, algunos de manera previsible, como los huracanes y las tormentas, y otros de manera intempestiva, como los sismos o las erupciones volcánicas; unos más ocurren de manera preocupante, como las sequías prolongadas. Hoy, además, se habla del cambio climático porque todo esto sucede en tiempos y formas inesperadas, por ejemplo, temporadas de frío o calor totalmente extemporáneas. Sin embargo, sabemos que la naturaleza tiene sus reglas y sus tiempos, y vivimos en medio de ella, más aún, somos parte de ella.

México se ha convertido en un país altamente vulnerable, es decir, en un territorio fácilmente afectado por todos estos fenómenos porque nos hemos olvidado de sus efectos; nos hemos olvidado de sus manifestaciones, de tal manera que una lluvia torrencial ­–que debería ser motivo de alegría porque producirá abundancia en los ríos y en los lagos para las actividades agrícolas y para las necesidades humanas–, se convierte rápidamente en catástrofes, toda vez que muchos asentamientos humanos están colocados en los lugares equivocados porque son cauces naturales para la salida de las aguas en las laderas de las montañas, en las barrancas y, un más, en los cauces de ríos y arroyos.

Una vez más estamos rodeados de tragedia en amplios territorios del país, por el Océano Pacífico y por el Golfo. Una vez más debemos mostrar lo mejor de nosotros mismos, lo mejor de nuestra sociedad: la solidaridad, la capacidad de reaccionar ante las urgencias humanitarias, la generosidad que nos mueve para estar cerca de miles y miles de damnificados que necesitan de manera inmediata lo más indispensable.

Las organizaciones civiles, religiosas y gubernamentales buscan cómo responder a la emergencia. La tragedia tiene muchas historias y muchos rostros, desde los más pequeños: los niños, hasta los más olvidados: los ancianos. Todos necesitamos ayudarnos. La indiferencia es la peor expresión de una sociedad.

Sin embargo, ante todos estos acontecimientos naturales que se repiten de una u otra forma año con año, debemos plantearnos con más seriedad nuestro futuro. No podemos seguir con un gobierno indolente que no hace nada para organizar el desarrollo urbano y rural en nuestro país. No podemos seguir siendo una sociedad irresponsable que no mide las consecuencias del desorden habitacional. La pobreza en muchos lugares nos impone límites al verdadero desarrollo, pero la ignorancia, la corrupción y la irresponsabilidad son nuestra verdadera vulnerabilidad. Debemos comenzar una verdadera reconstrucción y reorganización social y de desarrollo poblacional. Sólo así nos evitaremos muchas tragedias innecesarias.

 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=4582Sun, 22 Sep 2013 00:00:00 GMT
Editorial: Para la ALDF vale más una vida animal que la humanaHace dos legislaturas, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), impunemente decidió “despenalizar el aborto” antes de las 12 semanas de gestación,  desoyendo la voz y el clamor ciudadano para que se protegiera la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural, permitiendo así que se mate al ser humano en el vientre de su madre sin castigo alguno para su verdugo.

Luego hipócritamente reconoce la Vida Humana como bien jurídico tutelado y establece que hay delito de aborto si alguien mata a un niño en el vientre de su madre a partir de las 13 semanas de gestación, lo cual se estipula en el artículo 145 del Código Penal para el D.F., que  prevé sanciones mínimas a escoger de 3 a 6 meses de prisión o de 100 a 300 días de trabajo a la comunidad para la mamá que decida terminar con la vida de su hijo a partir de las 13 semanas de embarazo hasta antes de que nazca, es decir cuando decida abortar.

A esta nueva Asamblea Legislativa regresaron muchos de esos diputados que favorecen la cultura de la muerte en nuestra ciudad y que son parte de un conglomerado de falsos liberales que dicen proteger la vida, incluso la animal, así pues como regalo de los “Herodes modernos” en pleno día de los inocentes en los que recordamos el terror que se vivió en tiempos de Jesús con la aniquilación por decreto de los recién nacidos, así los diputados de la ALDF no sólo no rectifican en su perversa legislación, sino que se regodean aprobando por unanimidad castigar “el maltrato animal”, dicen ellos bajo la premisa del valor al respeto a la vida de estos, y crearon un delito que dice que quien causa la muerte por maltrato o crueldad a un animal puede tener hasta 4 años de prisión y (o sea obligatoriamente) hasta 400 días de multa. Pero qué mundo tan al revés de nuestros flamantes diputados, pues matar un niño en gestación no lleva a más de 6 meses o un ratito de trabajo a la comunidad y maltratar animales hasta 4 años de cárcel y aparte la multa.

Uno de los diputados firmantes en el decreto, dijo que “con leyes como ésta, la ALDF se convierte en espejo de lo que está sucediendo en la sociedad, más consciente y despierta que ha entendido que lo único que diferencia a los seres humanos de los animales es el hecho de que podemos pensar y que somos conscientes de ello”, lo que le faltó decir al diputado es que para ellos la vida animal vale mucho, mucho, pero mucho más que la vida humana. 

El Catecismo de la Iglesia Católica habla de los animales como criaturas de Dios, que con su simple existencia lo bendicen y le dan gloria, y también que los hombres les deben aprecio. Recuérdese con qué delicadeza trataban a los animales san Francisco de Asís y san Felipe Neri. Pero también dice que Dios confió los animales a la administración del que fue creado por Él, por tanto, es legítimo servirse de los animales para el alimento y la confección de vestidos.

Pero deja muy claro que es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales y gastar sin necesidad sus vidas, como es también indigno invertir en ellos sumas que deberían más bien remediar la miseria de los hombres, que “se puede amar a los animales; pero no se puede desviar hacia ellos el afecto debido únicamente a los seres humanos”.

Así pues, estamos de acuerdo que toda vida debe de ser respetada, pero no deben olvidar nuestros legisladores que tener más compasión por la vida animal que por la vida humana, se convierte claramente en un acto de deshumanización.   

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=3895Sun, 06 Jan 2013 00:00:00 GMT
Editorial: Oportunidad históricaCon motivo de la próxima Jornada Mundial del Emigrante y Refugiado 2013, el Papa Benedicto XVI ha reflexionado sobre la esperanza que tienen millones de personas de encontrar aceptación, solidaridad y ayuda en otras naciones a causa de las nulas o pocas oportunidades de desarrollo en sus países de origen. Este mensaje cobra especial relevancia de cara a la reunión que sostendrán esta semana el presidente electo de México, Enrique Peña Nieto, y el mandatario estadounidense Barack Obama, donde se abordarán diferentes asuntos bilaterales, entre ellos los esfuerzos que habrán de impulsar ambos gobiernos para “crear una frontera segura y eficiente”. 

El tema de la inmigración en la Unión Americana no será un asunto menor para ambos funcionarios. Tras la traición del presidente Obama a la comunidad  latinoamericana que reside en ese país, al incumplir –en sus primeros cuatro años de gobierno– la promesas de alcanzar una reforma migratoria a la altura de las circunstancias, hoy el mandatario norteamericano está obligado a rectificar el camino a favor de los latinos, de quienes dependerá, sin lugar a dudas, el futuro demográfico y democrático de ese país.

Lo que de esa reunión surja, también habrá de tener una gran repercusión en el gobierno del presidente Peña Nieto, para construir un proyecto de largo plazo, con imaginación y audacia, a fin de transformar lo que de otra manera significaría un fracaso irreparable, tomando en cuenta que los mexicanos que viven en Estados Unidos y sus descendientes, serán, en la medida en que mantengan sus lazos con México, un activo social, político y económico de enorme importancia. 

Si el gobierno mexicano busca realmente una mejora en las condiciones de vida de nuestros connacionales, la reunión con el mandatario norteamericano tiene que ser aprovechada para asentar por lo menos las bases de una agenda que permita a la postre un cambio real en la política migratoria de ese país y abrir la puerta en cuatro aspectos específicos: la regularización de millones de inmigrantes con estancia ilegal en ese país; la creación de un programa de trabajadores temporales para cubrir puestos de trabajo en áreas no atendidas por la población local; un incremento importante en el número de visas de trabajo para laborar en las empresas que así lo requieren, y apoyo al empleo en México.

A cambio de lo anterior, el gobierno mexicano no puede sino asumir un compromiso ante el presidente de los Estados Unidos, pero sobre todo ante nuestro pueblo, para corregir aspectos que han motivado sustancialmente la migración hacia ese país, entre ellos, la falta de seguridad frente a la violencia inhumana que se sufre en México; la dificultad para cubrir las necesidades básicas ante la escasez de empleos dignos y bien remunerados, y la inexistencia de un ambiente social, de justicia e igualdad, que favorezca el desarrollo de las capacidades de cada mexicano. Asimismo, es de enorme importancia que México respete verdaderamente los derechos humanos de todos los migrantes –tanto de mexicanos como de centroamericanos y extranjeros– que cruzan por nuestro país; pues es una afrenta a la dignidad humana lo que está sucediendo en este campo.

Tras la reelección del presidente Obama y el cambio de partido en el gobierno mexicano, el presidente electo tendrá el próximo martes una oportunidad inigualable de alcanzar el gran objetivo de mejorar las condiciones de vida de la población mexicana y de origen mexicano en Estados Unidos, mediante la colaboración estrecha entre ambas naciones. De no hacerlo, estaremos viendo en los próximos años un flujo de indocumentados en condiciones cada vez más extremas y peligrosas; una mayor desintegración familiar, y a más de siete millones de mexicanos indocumentados viviendo en la incertidumbre, la vulnerabilidad y la explotación, expuestos al encarcelamiento, a la deportación, a la discriminación y a la violación de sus garantías individuales. 

“Es cierto –ha dicho el Papa Benedicto XVI– que cada Estado tiene el derecho de regular los flujos migratorios y a adoptar medidas políticas dictadas por las exigencias generales del bien común, pero siempre garantizando el respeto de la dignidad de toda persona humana… Sin embargo, en el actual contexto socio-político, antes incluso que el derecho a emigrar, hay que reafirmar el derecho a no emigrar, es decir, a tener las condiciones para permanecer en la propia tierra”. 
El mensaje del Santo Padre, dado a conocer al mundo el pasado 12 de octubre, hoy tiene dos destinatarios concretos: México y Estados Unidos, cuyos gobernantes tienen frente a sí una oportunidad histórica. Esperamos que la sepan aprovechar.
 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=3824Domingo 25 de Noviembre de 2012 12:30 hrs.
Democracia en construcciónFinalmente tuvo lugar la conclusión jurídico-legal del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación sobre los comicios del pasado 1° de julio, en cuya grave responsabilidad se encontró la verificación de que el proceso electoral respondiera a los criterios de legalidad, libertad y equidad.

Su labor ha sido ampliamente cubierta por los medios de comunicación y su decisión ofrece certeza razonable de que, institucionalmente, hay mecanismos para fortalecer y salvaguardar los derechos democráticos de los mexicanos. Sin embargo, aunque el proceso electoral concluya y se resuelva en plenitud tras el fallo que el Tribunal ha sentenciado, el ejercicio de la construcción democrática y de las responsabilidades ciudadanas debe permanecer en el ánimo y voluntad de la sociedad.

Si bien el país requiere que las instituciones públicas y políticas estén a la altura de las exigencias sociales, respondiendo con veracidad, justicia y legalidad a los múltiples cuestionamientos sobre el orden ético y moral de las elecciones, también tiene, en la ciudadanía, al principal actor de la auténtica construcción democrática.

Simplemente, es estéril y corto de visión el reducir el camino democrático a la emisión personal del voto. La tarea social inmediata es propiciar la libertad del sufragio, tener certeza sobre la autenticidad ética y moral del mismo, y garantizar sanas condiciones democráticas en la competencia por el ejercicio del poder. 

Para esto aún queda un largo camino por recorrer, pues quedó demostrado que muchos de los contendientes políticos de todos los partidos –y no sólo de uno, como si los demás fueran inmaculados–, continúan por los caminos de la corrupción, la intimidación, la coacción, el engaño y el uso inmoral de recursos para garantizar su titularidad en el control y ejercicio del poder. También es lamentable que algunos sectores ciudadanos sigan respondiendo a intereses mezquinos y egoístas que en poco ayudan a la construcción de una sociedad madura, digna, libre y responsable.

Consolidar la democracia supone un ejercicio ciudadano continuo para avanzar hacia una sociedad que supere la corrupción, la manipulación, el amedrentamiento y el chantaje; y eso sólo se logra con mayor transparencia en el ejercicio del poder, más presencia y vigilancia de las instituciones gubernamentales y mayor corresponsabilidad en los temas apremiantes para la nación. 

Las autoridades electas tienen delante de sí la oportunidad de valorar e integrar en sus plataformas de gestión y de gobierno las propuestas de sus adversarios, pues también ellos recibieron la confianza de un cierto volumen del electorado. Este periodo post-electoral puede y debe ser la oportunidad para erradicar obsesiones, ciegos triunfalismos o autocomplacencias inmóviles, y favorecer los caminos del diálogo, la reconciliación, el trabajo conjunto y la búsqueda colegiada de soluciones ante los desafíos que plantea el país.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=3512Domingo 02 de Septiembre de 2012 12:30hrs
Editorial: Políticos a la alturaLa historia de nuestro país parece ser una interminable trama de discordias, confrontaciones y resentimientos. Han pasado casi cinco siglos de la Conquista, y aún no hemos superado ese trauma; nos empeñamos en negar el extraordinario periodo del Virreinato, sin el cual no se entiende nuestra identidad nacional; nos aferramos a ver la Independencia a través de la historia oficial –llena de imprecisiones y mitos–, sin lograr sanar las heridas de las confrontaciones entre liberales y conservadores del siglo XIX y su consecuente guerra de Reforma; y qué decir de la historia revolucionaria, con grandes aportes, pero también con un legado de encono y destrucción que dio pie a otro doloroso conflicto de intolerancia y odio a la fe que desembocó en la Guerra Cristera.

Los mexicanos hemos escogido un sistema democrático en el que buscamos ser representados, pero la realidad parece decirnos otra cosa: los partidos políticos instrumentalizan nuestro voto para legitimar una lucha encarnizada por el poder y el enriquecimiento, a costa del atraso en el progreso de nuestra patria. Con impotencia, los ciudadanos vemos cómo la mayoría de nuestra clase política usa una demagogia con la que pretende engañar a la población, haciéndole creer que lucha por el bien común, cuando en realidad las reformas o cambios que proponen obedecen a intereses de grupos económicos o de poder, buscando salvaguardar e incrementar sus privilegios sin importarles realmente el pueblo; ese pueblo que les confió el gobierno con la única finalidad de alcanzar el progreso y la justicia social.

El ejercicio de la política no se pueda reducir a una vulgar rebatinga de intereses económicos e ideologías débiles, pues de continuar esta práctica, de manera irremediable se irá forjando una decepción hacia la democracia y seguirá incrementándose el desprecio por los políticos. La sociedad está cansada de la mediocridad parlamentaria, del autoelogio de los gobernantes, del derroche escandaloso para crear imagen y difundir logros gubernamentales, de las miles de excusas ante la ineptitud, y de que, pese a la evidencia del abuso de poder, el enriquecimiento ilícito y la corrupción, simplemente no pase nada, nunca pase nada. Y es que los poderosos saben que cuentan con un manto de impunidad.

Obviamente ninguna generalización es justa, y tenemos políticos y gobernantes que son dignos de reconocimiento, pero qué pena que sean los menos y que en todos los demás falte un verdadero amor y pasión por México, una auténtica vocación política que los haga comprender que la legitimidad para ejercer el poder que les da el voto ciudadano, sólo se justifica cuando se trabaja a favor de los intereses nacionales –tarea para la que fueron elegidos– y no a favor de intereses propios o de grupo, económicos o de poder.

Esperamos que nuestros nuevos representantes vean en su quehacer una oportunidad invaluable para desatorar las reformas estructurales que tanta falta le hacen a nuestro país. Esperamos, sobre todo, que los mueva un verdadero compromiso por el progreso, la implantación de la justicia y la superación de la pobreza que azota como un flagelo a más de la mitad de los mexicanos y, así mismo, que no cejen en buscar una forma adecuada en combatir al crimen organizado, respetando los derechos humanos y buscando resarcir el tejido social, desgarrado no sólo por la violencia física, sino por la discordia y el encono ideológico y social que no permite la reconciliación, ni la paz, ni el progreso del país.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=3489Domingo 26 de Agosto de 2012 12:30 hrs.
Editorial: Reformas ApremiantesHan sido definidos los liderazgos en el Congreso de la Unión, aquellos que conducirán los esfuerzos de cada una de las fracciones parlamentarias para propiciar los debates y los acuerdos necesarios para el mejor tránsito del país hacia las reformas que necesita.

Los coordinadores de cada uno de los partidos tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado de la República tienen frente a sí un importante reto para generar las oportunidades de diálogo y apertura en los temas parlamentarios que son de imperante importancia para el desarrollo del país.

Entre los temas que los coordinadores deberán atender con sensible urgencia son los referentes a las reformas estructurales en materia de seguridad, trabajo, energía, fiscal -que sea algo más que un remiendo-, el combate a la pobreza y la corrupción.

Esta LXII Legislatura también deberá trabajar en ganarse la confianza por parte de la ciudadanía, que experimenta no sin razón un desconocimiento de los trabajos legislativos y un desprecio a los legisladores que deberían honrar su investidura con un trabajo serio, honesto y avocado a las mejores causas, tomando en cuenta las verdaderas necesidades de la sociedad, que debe ser la fuente de iniciativas y destino de los esfuerzos parlamentarios.

Uno de los mayores retos del gobierno mexicano es el de recuperar la valorización positiva de las instituciones del Estado en materia de gobernabilidad, sustentabilidad y bienestar social, la consolidación de la democracia como modelo perfectible de gobierno y de participación ciudadana; el combate a la corrupción, al crimen organizado y a la violencia en todos los ambientes de la población.

Es imperioso, que desde los órganos representativos de la sociedad mexicana, exista más receptividad de las carencias humanas que aún laceran a la mayoría de la población, demuestren sensibilidad y preocupación por la construcción de justicia y dignidad para comunidades y poblaciones que continúan azotadas y dominadas por la marginación, la pobreza, el crimen organizado y el miedo.

En la pasada jornada electoral, quedó de manifiesto la voluntad del pueblo mexicano en dotar de representatividad a varias expresiones partidistas. Con un voto diferenciado urge al ejercicio del poder la búsqueda de equilibrios parlamentarios y, con ello, la necesaria apertura al diálogo, escucha y negociación en los temas que tienen que ser primordiales para el futuro inmediato y a largo plazo de la nación.

Nuestras autoridades electas tienen la compleja responsabilidad de sacar adelante las mejores propuestas para el bienestar común; en su horizonte de trabajo deben estar los avances logrados en el pasado y los desafíos futuros del país; pero ninguna iniciativa tendrá sentido si no está propuesta desde la realidad de la población, desde la pobreza que aún lastima a millones de mexicanos, la falta de oportunidades educativas y laborales que exigen y reclaman cientos de miles de jóvenes, la tranquilidad y seguridad de todas las familias mexicanas requieren para vivir pacíficamente. No es tiempo de triunfalismos y arribismos en la Cámara de Diputados y Senadores, es tiempo de acuerdos y compromisos republicanos, es tiempo de mayor visión y altura frente a nuestra ya bicentenaria historia como nación.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=3462Domingo 19 de Agosto de 2012 12:30 hrs
Editorial: Jornada electoral decisivaHemos llegado a la recta final del proceso electoral 2012. A partir del jueves 28 de junio no habrá más propaganda política ni promoción partidista, hasta la jornada electoral del 1 de julio, donde la ciudadanía deberá tomar su propia decisión. 

Como cada seis años, de acuerdo a nuestra legislación se renueva el Poder Ejecutivo, eligiendo a la persona que debe ocupar la Presidencia de la República; y el Poder Legislativo, es decir, la Cámara de Senadores, para los próximos seis años, y la Cámara de Diputados, para los próximos tres.

Las leyes electorales vigentes han puesto límites muy precisos a los tiempos de campaña, a los gastos de las mismas y a las expresiones ciudadanas y de los medios de comunicación. Habrá que hacer un análisis posterior para saber si esta ley responde a lo que necesitamos para construir una mejor democracia. Por lo pronto, ésta llegará a su prueba más importante: el día de la elección, facilitando la participación de todos los ciudadanos y ejecutando sus mecanismos para garantizar los resultados con transparencia y claridad, con absoluto respeto a la voluntad ciudadana.

La fecha más importante del largo proceso electoral es el día de las elecciones, porque es el momento en el que la ciudadanía expresa de manera definitiva su decisión mediante el voto libre y personal, ejercicio fundamental de toda democracia. El escenario final nos muestra la participación de una candidata y tres candidatos a la Presidencia de la República, y un importante número de personas para conformar el Poder Legislativo. Se debe añadir que en algunos estados de la República se renueva la gubernatura, como en el Distrito Federal, donde se elegirá a quien debe ocupar la Jefatura de Gobierno. 

Cada voto cuenta, toda participación ciudadana es importante. Hasta ahora hemos escuchado a los candidatos y candidatas con sus propuestas; se han expresado los analistas de todo tipo; las declaraciones de asesores y líderes han sido interminables; se han publicado infinidad de muestreos; se han manifestado diversos grupos dando vitalidad a la democracia mexicana. Ahora todo esto queda de lado, pues llega el momento decisivo: la participación ciudadana que habrá de emitir su voto y con ello el veredicto final.

El Instituto Federal Electoral no sólo tiene la responsabilidad institucional, sino también la confianza ciudadana para llevar a cabo esta gran jornada democrática. Quienes resulten elegidos tomarán inmediatamente una responsabilidad que va más allá de los partidos políticos: la responsabilidad de gobierno en los distintos niveles para servir al bien común de todos los ciudadanos. Igualmente, de parte de la ciudadanía, terminará el activismo partidista para buscar consensos en torno a una patria común. Un proceso electoral marca distintos enfoques ante los problemas, pero los resultados, en estricto respeto a la democracia, nos comprometen a todos a trabajar en un proyecto al servicio de la nación, en diálogo y en paz.

Invitamos a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a participar activamente en este proceso electoral, y a hacer valer el poder ciudadano de definir el rumbo de nuestro país a través de nuestro voto razonado, consciente y responsable. 
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=3210Domingo 24 de junio del 2012 12:30 hrs.
Editorial / ¿Por quién vamos a votar?El proceso electoral está llegando a su fin, por lo que se intensifican las campañas de los candidatos no sólo con mejores propuestas, sino también con los constantes cuestionamientos entre ellos. La contienda partidista trata de hacer resaltar las debilidades de los adversarios, pero sobre todo el entorno que acompaña a cada uno. Y es que, al votar por una persona se elige un proyecto con una serie de promesas, pero también a un grupo de personas que lo representan y lo llevarán a cabo. Allí está lo más delicado de la decisión que debemos tomar los ciudadanos.

El primer paso es indispensable y consiste en la participación ciudadana. Debemos estar plenamente convencidos de nuestro deber y compromiso de acudir a las urnas el próximo 1 de julio para expresar nuestras decisiones electorales. La indiferencia, el pesimismo o la ausencia son actitudes irresponsables que no construyen una sociedad ni consolidan la democracia. La anulación de votos o dejar las boletas en blanco son opciones muy discutibles ya que no expresan con claridad ninguna decisión.

El segundo paso es tomar la decisión que creamos más conveniente para nosotros y para nuestra patria. Esto supone emitir un voto razonado y comprometido. No basta dejarnos persuadir por los promocionales de los candidatos; tampoco los resultados de las encuestas pueden considerarse definitivos, pues en varias situaciones similares han demostrado su ambigüedad. La única encuesta válida es la que se realiza el día de las elecciones en las urnas. Nada está determinado todavía. El voto razonado supone conocer a las personas, sus propuestas y sus equipos. El ejercicio de gobierno no lo realiza una persona aislada, sino todo un conjunto, con una serie de principios y de estilos de gobierno. El voto razonado supone mucho más que una decisión superficial. Un ciudadano informado y comprometido con sus valores religiosos y éticos es el que construye la verdadera democracia.

Un tercer paso importante es el que se refiere a la elección de quienes van a conformar el Congreso mexicano, las cámaras de diputados y de senadores. Los últimos años hemos experimentado una enorme, lamentable y costosa división e ineficacia entre quienes han formado parte del Poder Legislativo. Un gran porcentaje de los problemas no resueltos de nuestro país tiene su origen en el deplorable nivel de nuestros legisladores, que han sido incapaces para llegar a mínimos acuerdos en beneficio de la nación, pues están más preocupados en sus intereses personales y partidistas. “Si le va mal a México, le va bien a mi partido”, dijo, en el colmo del cinismo, un viejo político. Un voto razonado también debe influir para formar un mejor Congreso, de donde depende la fuerza de un gobierno y la claridad de los caminos económicos, políticos y sociales.

¿Por quién vamos a votar? Se preguntan muchos. La respuesta está en la incertidumbre, nos quedan unos días para reflexionar y saber tomar con claridad y responsabilidad nuestras decisiones, apoyados en nuestros valores y principios, en nuestra vocación democrática y en el México que queremos construir. 

Dejemos de lado la demagogia vacía, dejemos de lado la apatía y el encono, vayamos más allá de la mercadotecnia y la publicidad. Es el momento de comprometernos con nuestro México, participando con entusiasmo, en un verdadero clima de paz y civilidad.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=3190Domingo 17 de junio del 2012 12:30 hrs.
Editorial: Tareas pendientes del IFEEl proceso electoral se acerca a la recta final, al tiempo que los candidatos se esfuerzan por mostrar sus mejores habilidades discursivas y presentar las propuestas de gobierno más convincentes. No faltan los ataques entre los distintos contrincantes políticos –propios de la intensidad de la contienda–, provocando un ambiente más intenso. Lo mismo sucede con las encuestas de opinión que marcan distintos escenarios, pero todavía muy imprecisos. Mientras tanto, los electores, todos los mexicanos en capacidad de votar, se preparan para tomar sus decisiones. Hay quienes ya tienen bien definido su voto; hay muchos otros indecisos que están atentos a los últimos acontecimientos, y hay algunos, sin duda, indiferentes, que todavía deben ser convencidos de lo más elemental: salir a votar.

Durante un largo periodo, la primera labor del Instituto Federal Electoral (IFE) ha sido promover con campañas de concientización la participación ciudadana. En un segundo momento se ha dedicado a organizar los comicios, con todos sus detalles, para garantizar la realización del mismo: ubicación de casillas; formación de los grupos ciudadanos que fungirán como autoridades electorales; promoción de observadores; distribución del material para las casillas, especialmente las boletas electorales, etc.

Sin embargo, al acercarnos a la jornada electoral quedan algunos pendientes de suma importancia. En primer lugar, el IFE no ha aprovechado –como ha hecho en otras elecciones– los tiempos oficiales en los medios de comunicación para aclarar muy bien el uso de las boletas electorales, a fin de evitar equívocos y errores en el momento de emitir el voto. Los ciudadanos deben entender perfectamente la mecánica a seguir en la elección de los distintos niveles. 

La ciudadanía ha sido bombardeada con spots y carteles propagandísticos, pero no ha recibido una sola explicación del procedimiento que se debe seguir para marcar las boletas. Sería verdaderamente lamentable que, por falta de una clara información, muchos votos sean desechados como nulos por algunas inconsistencias que desde hoy pueden evitarse. La claridad y la sencillez son elementos indispensables junto con una información oportuna.

Por otra parte, es urgente una clara comunicación de las medidas de seguridad que se están implementando para garantizar la participación ciudadana en toda la República, a fin de que se pueda acudir con toda confianza a este importante ejercicio democrático. Hace unos días, el IFE señaló que existen 9,311 secciones electorales que están en zonas de riesgo, de las cuales 3,940 se consideran “de alta inseguridad pública por pandillerismo, vandalismo, comisión de diversos delitos, presuntas actividades ilícitas, presencia de personas armadas, etc.”. Sin duda es una noticia preocupante, no sólo por el alto número de zonas, sino también por la generalidad que implica la información: ¿Dónde están estos lugares de riesgo? ¿A quién toca garantizar la seguridad de todo el proceso electoral? ¿Qué se está haciendo para que lugares identificados con tanta precisión puedan ser seguros? 

Hay muchas preguntas en el aire, y esperamos también muchas respuestas, pues estamos en el tiempo oportuno. No debemos dejar que la ilegalidad defina la participación ciudadana. No debemos permitir que la democracia se ponga en riesgo, ni por prácticas antidemocráticas de ningún partido político, ni por amenazas de ninguna clase de delincuentes. 

El IFE es una de las instituciones más importantes de los tiempos democráticos del país, esperamos que esté a la altura para que nuestra democracia se consolide con la participación segura y abundante de los ciudadanos mexicanos.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=3170Domingo 10 de junio del 2012 12:30 hrs.
Editorial: Voces nuevas en el proceso electoralDurante este proceso electoral hemos escuchado muchas voces. Por una parte, los incontables mensajes del Instituto Federal Electoral, insistiendo en la importancia de la participación ciudadana. Por otra, los discursos interminables y los spots –repetidos hasta el cansancio– de quienes pretenden llegar a la Presidencia de la República, junto con los cuadros políticos que les acompañarán en las cámaras de Diputados y de Senadores; todos, tratando de halagar los oídos de los electores. Ha sido una competencia de ofrecimientos y promesas que raya en la imprudencia de algunos y en el cinismo de otros.

Una y otra vez han aparecido las firmas encuestadoras tratando de decirnos, de mil formas, que ya no es importante lo que suceda el 1 de julio porque sus mediciones “científicas” ya han decidido todo. Los analistas políticos no han dejado de escribir y de expresarse, aunque sin muchas novedades y poco entusiasmo, buscando la forma de convencernos de que nada importante está sucediendo. Más aún, también ellos han caído en una especie de fatalismo al más puro estilo de la antigua política mexicana, cuando el gran elector definía de antemano los resultados. En este ambiente, no han faltado los desilusionados que hacen su campaña para que triunfe el voto en blanco o los votos nulos.

Cuando todo parecía caminar sin mayores novedades, ha surgido la voz de los jóvenes mexicanos como una llamada de atención hacia la sociedad entera, comenzando por el cuestionamiento a los propios candidatos. Han comenzado a mover conciencias y a despertar inquietudes, haciéndonos ver que, más allá de partidismos y clases sociales, está de por medio el futuro de la democracia y de la nación. 

El primer esquema que se rompe es de las encuestas que señalan que los jóvenes no están interesados en la política, pues son ellos los que están reanimando el actual proceso electoral. El segundo esquema que se rompe es el de la división entre estudiantes de escuelas públicas y privadas, pues este movimiento los ha unido en la búsqueda común de mejores horizontes para nuestra patria. Y el tercer esquema que se rompe es la idea de que los jóvenes son objeto de manipulaciones políticas, pues lo primero que han señalado es su carácter apartidista, dejando, para cada uno, sus propias opciones. 

Por lo pronto, los jóvenes se han convertido en los más interesados en que este proceso electoral sea un verdadero movimiento democrático: que no sean los medios de comunicación los que decidan, por lo que han cuestionado duramente el papel que hasta ahora han jugado; que no sean las encuestas las que condicionen hacia un abstencionismo; ni tampoco el clientelismo partidista o el corporativismo sindical, ni mucho menos la indiferencia o la apatía de algunos, sino la participación ciudadana, la movilización social, el compromiso verdadero con la patria. ¡Bienvenida la expresión de estos jóvenes, que nos hacen ver que ellos son el presente de esta sociedad y que están preparando un futuro del que quieren ser también protagonistas! 

Llegan como una refrescante lluvia en medio del calor, para hacernos pensar y sentir, para sacarnos de nuestra rutina y redescubrir la importancia de cada momento. En todo movimiento social hay muchos riesgos, y cuando se trata de jóvenes, todavía más, pero cuando hay ideales de por medio, siempre está la posibilidad de abrir mejores horizontes. Hasta ahora han mostrado audacia para hacerse oír, y prudencia para no caer en provocaciones. No podemos sino agradecer estas nuevas voces en el camino electoral, que exigen un  nuevo escenario en las definiciones políticas.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=3137Domingo 03 de junio del 2012 12:30 hrs.
Editorial: El acuerdo que faltaCáritas Mexicana publicó recientemente el informe Dolor de la tierra, dolor de los pobres ¡Actuemos ya!, en cuyas páginas reporta un duro escenario para México en los próximos años, respecto a las consecuencias sociales que podrá acrecentar el cambio climático global.

Las afectaciones climatológicas perturban sin duda a gran parte de nuestro territorio nacional; son ya críticas las prolongadas sequías, y los desastres naturales parecen ser cada vez más agresivos con las poblaciones. Por desgracia, quienes más padecen estas circunstancias son las comunidades más empobrecidas del país.

Mientras la firma de inversión y de seguros Goldman Sachs prevé que, para el 2020, México podría aportar el 7.8 por ciento del Producto Interno Bruto del mundo, y que probablemente se encuentre entre las diez economías principales del globo, Cáritas prevé que para el mismo año, México conservaría la media de precipitación pluvial en apenas el 2 por ciento del territorio nacional, y que la temperatura promedio podría subir hasta en un grado en más de la mitad del país. Ambas situaciones agravarían la ya de por sí lamentable condición de pobreza en la que se encuentran casi 50 millones de mexicanos.

Según el mismo informe, en mil 200 municipios del país (de 2 mil 422 existentes en 2005), hay una marginación de ‘media’ a ‘muy alta’, con poblaciones que carecen de los accesos básicos a la educación, a la vivienda digna y a la percepción económica suficiente. Esto prácticamente deja excluida a la mitad del país en la participación de bienes y servicios esenciales para el desarrollo de sus capacidades básicas. Ante esta situación, poblaciones enteras que ya tienen un problema de miseria y marginación podrían padecer crisis desastrosas que las colapsarían completamente.

Para atender esta dura realidad, en tiempo de campaña los candidatos se limitan a asegurar que “invertirán más”, “destinarán más recursos” o que “crearán fondos” para revertir la pobreza o la destrucción del medio ambiente. Pero sabemos que es insuficiente y vano pensar que el dinero remediará estos problemas, así como las dificultades venideras.

¿Qué tipo de riqueza puede detener el cambio climático o puede garantizar que sus efectos no sean más crueles con los más necesitados? La Iglesia Católica ha planteado que se requieren no sólo de titánicas tareas aisladas o nuevos marcos institucionales para atender el tema ambiental en México. Es preciso un cambio profundo que nos convoque a todos en responsabilidades múltiples y en una participación comprometida. Hoy debemos sentirnos llamados a renovar la superficie de la tierra, pues son nuestros estilos de vida los que contribuyen en mucho con la forma en la que viven hoy los más pobres entre nosotros y también contribuyen al cambio climático. Juzguemos nuestras formas de vivir.

Cáritas Mexicana recoge el diagnóstico y las propuestas de muchas organizaciones sociales que claman por un acuerdo nacional, un diálogo indispensable sobre las medidas que el país debe asumir para enfrentar la pobreza y la desigualdad.

Los mexicanos nos encontramos en una época de discernimiento, escuchando las propuestas de aquellos que buscan nuestro voto. Juzguemos esas propuestas también a la luz de estos problemas, y actuemos con todos para que nadie en la sociedad olvide que la paz, la justicia y el cuidado de la tierra deben crecer juntas en nuestra nación.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=3108Domingo 27 de mayo del 2012 12:30 hrs.
Editorial: Indignación humanitariaEn los últimos diez días, la sociedad mexicana se ha enterado de tres masacres cargadas de una espantosa crueldad e inhumanidad. Estos trágicos acontecimientos tuvieron lugar en los estados de Jalisco, Veracruz y Nuevo León. En lo que respecta a la última entidad federativa, estamos hablando del asesinato masivo e indignante de 49 personas.

Sin embargo, a estos crímenes abominables se añaden muchos otros, cometidos con las mismas características, en los últimos años. Pero lo más sorprendente es que, después de la noticia inicial y cierto estupor general, todo pasa a segundo plano sin mayor relevancia, como si nada hubiera sucedido. Las autoridades saben la parte del guión que les corresponde y se limitan a informar que buscarán hacer justicia hasta sus últimas consecuencias, pero todo queda en declaraciones. 

La sociedad poco sabe de la identidad de los ejecutados y menos de los verdugos, mientras que las autoridades de los distintos niveles evaden sus responsabilidades. Lo más grave es que los mexicanos comienzan a acostumbrarse, perdiendo su capacidad de indignación y su exigencia de justicia. 

Las declaraciones frente a la última masacre llegaron al colmo cuando el coordinador de campaña de uno de los candidatos presidenciales, señaló, con cinismo, que estos hechos no afectaban en nada la trayectoria de campaña. No puede haber mayor falta de sensibilidad; no puede haber mayor expresión de desprecio para la realidad que está viviendo nuestro país. Por si fuera poco, a nadie pareció importarle el tono de estas declaraciones que se sumaron al silencio de todos los demás.

Debemos entender que lo más importante no es si se trata o no de una lucha entre bandas rivales del crimen organizado. Lo verdaderamente grave es que estamos ante el asesinato de personas que han perdido todo sentido de humanidad y que son parte de nuestra sociedad. La pregunta de fondo que debería preocuparnos a todos, comenzando por quienes buscan un puesto de elección popular, y con mayor razón por quienes quieren alcanzar la Presidencia de República, es ¿por qué hemos llegado a este extremo? ¿qué es lo que nos ha sucedido para alcanzar estos niveles de decadencia moral? ¿dónde están los analistas, los sociólogos, los politólogos para explicarnos estas barbaries? Y, finalmente, ¿quiénes son los que están provocando estas acciones de inhumanidad y por qué?

Debemos comenzar por reconocer que vivimos en una cultura de violencia que ha perdido el respeto a la vida humana, desde los videojuegos infantiles hasta las leyes injustas que, con toda solemnidad, aprueban desde la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y provocan la agresión a la vida humana considerada “un producto”, un simple producto carente de dignidad y de valor. Cuando no respetamos como sociedad la “ecología humana” –dice el Papa Benedicto XVI–, tarde o temprano llegan las consecuencias.

Conviene recordar las palabras expresadas por nuestros obispos mexicanos al conmemorar el bicentenario del inicio de nuestra Independencia: “Ante aquellos que hoy buscan sembrar un estado de miedo y de muerte… poniendo en riesgo todo lo que hemos alcanzado en nuestro camino histórico… debemos decir que la auténtica sociedad mexicana los repudia y la Iglesia los llama a una conversión que los haga reencontrar los caminos del bien y de la justicia”  (Conmemorar nuestra historia desde la fe, para comprometernos hoy con nuestra patria #134).
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=3073Domingo 20 de mayo del 2012 12:30 hrs.
Editorial: Debate sobre el debateLos llamados debates se han convertido en uno de los ejercicios más importantes en los modernos procesos electorales. Se trata de encuentros personales entre los distintos candidatos, ante los medios de comunicación, para darse a conocer de manera más personal y directa, así como para intercambiar ideas y propuestas sobre la realidad nacional.

En los debates, los ciudadanos pueden darse cuenta del temperamento, de la personalidad y de la inteligencia de quienes aspiran a los cargos públicos. También pueden conocer las propuestas de gobierno y capacidad de argumentación y convencimiento. Un debate no es sólo un momento para presentar una lista de buenos deseos, sino para mostrar el carácter personal y las habilidades para superar adversidades y ofrecer soluciones.

Lo que hemos visto en el debate de los candidatos presidenciales la semana pasada, ha sido, en primer lugar, un formato demasiado rígido, demasiado limitado, que no ha permitido el intercambio de las ideas y la aclaración de los cuestionamientos, aunque sabemos que lo primero que debe conocer la ciudadanía es a los candidatos y su trayectoria, para valorar su honestidad, congruencia y capacidad. 

Lo segundo son sus ideas y soluciones. En un debate, los señalamientos personales deben ser respetuosos, pero también objetivos. Hablar con la verdad sobre las personas y su trayectoria forma parte del ejercicio democrático, más aún, es necesario, porque detrás de todo proyecto político están los individuos que van a realizarlo; de allí la importancia de saber quién es quién y quiénes lo rodean. Una fachada no es suficiente para conocer una casa, hay que ver un poco hacia dentro. Lo que no puede permitirse son las mentiras, las calumnias, la manipulación. 

Los medios de comunicación y los analistas se han perdido en cuestionamientos secundarios, en asuntos totalmente ridículos e intrascendentes, dejando de lado la profundidad de este momento. Muchos se han quedado en la evaluación de los resultados de las encuestas, y no en el contenido del debate. 

En este primer debate, en el camino hacia la más alta responsabilidad de gobierno, nos hemos encontrado con un candidato que no logra hacer frente a las responsabilidades que se le imputan en su trayectoria política, en la que ha estado cercano a diversas situaciones poco transparentes y de ineficiencia, y se presenta con una serie de propuestas que su partido político, mientras ha sido oposición, se ha negado a legislar. Hemos visto a una candidata que, no obstante que realiza una serie de cuestionamientos muy serios a sus contrincantes y presenta un conjunto de propuestas válidas, no logra expresar con suficiente contundencia sus argumentos. Quien se presenta por segunda vez en la contienda se ha mostrado con más experiencia en el debate, pero le ha faltado renovar su pensamiento ante las nuevas circunstancias, como si no hubieran pasado seis años. Por último, ¿qué decir de quien cuestiona a los políticos, siendo también él mismo un político que está representando a un partido muy cuestionado, y que no concuerda con sus propuestas de campaña?

Concluido el debate, queda la palabra a la ciudadanía. Habrá otros momentos para valorar a los contendientes, hay tiempo para analizar sus propuestas. Lo más importante es que, como ciudadanos, sigamos evaluando seriamente a los aspirantes. Aquí comienza nuestro compromiso antes de expresar nuestra decisión en las urnas.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=3044Domingo 13 de mayo del 2012 12:30 hrs.
Editorial: Corrupción institucionalUno de los más graves problemas nacionales sin resolver es la corrupción: desde el ciudadano común que corrompe a los funcionarios públicos, mediante las llamadas “mordidas”, para evitar una multa de tránsito o para agilizar un trámite, hasta las pequeñas y grandes empresas que no tienen empacho en dar un soborno a los inspectores, presidentes municipales, e incluso gobernadores, para facilitar las operaciones de sus negocios o para echar a andar nuevas instalaciones. En México existen las normas y los reglamentos –que parecieran de primer mundo–, pero para no cumplirlos se recurre a la corrupción de autoridades. 

Las investigaciones nacionales e internacionales sobre el tema, ubican a nuestro país en una situación crítica y vergonzosa por esta pésima práctica que conlleva también altos costos económicos y que, según Transparencia Mexicana (Evaluación 2010), podrían superar los 32 mil millones de pesos, producto de más de 200 millones de actos de corrupción. Este dinero, bien podría destinarse a incentivar el desarrollo social o para abatir la pobreza, pero en cambio, termina por llenar los bolsillos de funcionarios públicos sin escrúpulos. 

La Ciudad de México, que se jacta de lo que se debería avergonzar, como el asesinato de inocentes en el vientre de su madre –escandaloso número de víctimas: más de 75 mil, según datos oficiales, superando el número de víctimas por la narco violencia–, o sus leyes inmorales que atentan contra la familia, resulta ser una de las ciudades más corruptas del país. El mismo organismo civil que trabaja en contra de la corrupción calificó esta entidad como la más representativa del soborno, desde las cosas más banales hasta los servicios y trámites del sector público.

En niveles mucho más peligrosos está la corrupción que se da entre algunos políticos o en las mismas fuerzas del orden, donde el poder económico de los delincuentes los pone a su servicio, dejando de lado la responsabilidad de proteger a los ciudadanos, que se quedan indefensos ante toda clase de extorsionadores.

La corrupción la encontramos también entre los líderes sindicales, quienes utilizan como negocio personal las cuotas de los trabajadores agremiados y convierten abusivamente los sindicatos en un botín político al servicio del mejor postor. 

Ante esta situación, el combate a la corrupción debe ser un tema fundamental de las campañas políticas en curso, entre todos los candidatos y candidatas a los distintos puestos de elección. Dentro de los programas políticos, económicos y sociales, debe estar en primer lugar el compromiso de combatir eficazmente este cáncer que no sólo impide el desarrollo justo de la sociedad, sino que además propicia el fortalecimiento de la criminalidad.

Desafortunadamente, en las presentes campañas no han faltado algunos candidatos que siguen buscando el apoyo de líderes con sobradas sospechas de corrupción y que continúan propiciando abusivamente el esquema del corporativismo sindical con fines electorales, manipulando la decisión política de sus agremiados. 

Por ello, más allá de los debates y las estrategias de campaña, hay exigencias que no dependen de una corriente partidista, sino de una ética política común que todos debemos asumir como prioridad. 

No podemos aspirar a ser una mejor sociedad si no superamos los altos niveles de corrupción que se registra en todos los niveles y si no nos esforzamos por educar en los valores universales, entre los que destaca el de la honestidad. Así es: no podemos esperar tiempos mejores si seguimos propiciando y solapando la corrupción y su impunidad, ya sea en los gobiernos, en los políticos o en los mismos ciudadanos.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=2999Domingo 06 de mayo del 2012 12:30 hrs.
Editorial: Ciudad homicidaEn todos los medios de comunicación se da cuenta diaria de los incontables asesinatos que han llenado de sangre y de luto todo el territorio nacional. Se trata de las bandas criminales que se matan entre sí, siendo los jóvenes los más afectados y también, por supuesto, las víctimas inocentes que, sin tener nada que ver con los delincuentes, terminan victimados por ellos. Ante la inoperancia, y muchas veces la complicidad de las policías locales, han tenido que salir a las calles las Fuerzas Armadas para brindar un poco de seguridad a la ciudadanía contra los narcotraficantes, los extorsionadores y los secuestradores. El repudio de la barbarie de estos criminales es unánime. Este problema nos muestra algo muy  grave y muy profundo: se ha perdido el respeto a la vida humana y a su dignidad.

Un hecho todavía más reprobable es el que está sucediendo en la Ciudad de México, convertida en la ciudad de la desesperanza, en la ciudad homicida, por las actuales autoridades, ya que de manera institucional y con el apoyo de los recursos públicos, se ha asesinado a más de 75 mil seres humanos en los últimos cinco años, mediante la deplorable e indiscriminada práctica del aborto. Una ley inicua e injusta nunca puede ser motivo de celebración, son fechas nefastas que deberían estremecer nuestras conciencias. El derecho de una mujer a cuidarse a sí misma y decidir sobre su propio desarrollo, no debe ser confundido nunca con la decisión arbitraria de atentar contra otra vida humana en su estado más vulnerable y frágil, como lo es un niño en el vientre de su madre. El aborto, tal como se practica en el Distrito Federal, se ha convertido en la principal escuela de desorientación para los jóvenes y en el principal motivo de irresponsabilidad en el ejercicio de su sexualidad. No es una casualidad que en estos últimos años se haya disparado el nivel de embarazos entre las adolescentes, con la consiguiente falta de respeto a la vida. 

Las ONGs que expresan, con toda razón, su indignación por la masacre que están causando los criminales en México, no parecen tan convencidas de abogar por la vida humana en su estadio más indefenso. Algunos defensores de los derechos humanos guardan un cómplice silencio ante el genocidio que se está practicando en el Distrito Federal. Afortunadamente, la candidata y los candidatos a la Presidencia de la República han expresado, en sus encuentros con los obispos mexicanos, su rechazo al aborto, no obstante que sean criticados por quienes confunden esta práctica inhumana con un inexistente “derecho humano”. Nos preguntamos, ¿es un derecho humano matar a un ser humano indefenso? Desafortunadamente, entre aquellos que aspiran a algunos cargos públicos en la Ciudad de México, se encuentran quienes impulsaron estas leyes injustas e inhumanas en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.

No podemos acostumbrarnos a la violencia de los criminales, debemos trabajar como sociedad para recuperar la seguridad, no sólo combatiendo y reprimiendo a los delincuentes, sino, sobre todo, recuperando los valores morales y éticos que orienten a la sociedad. Esto comienza cuando somos capaces de cuestionar leyes inmorales que atentan contra la vida humana y contra su dignidad incontestable. El testimonio del verdadero creyente está por encima de estas leyes: es el testimonio de quien ama y respeta la vida humana como primer paso de humanidad y trascendencia.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=2975Domingo 29 de abril del 2012 12:30 hrs.
Editorial: Cristiada, la verdadera historiaTodos sabemos que la historia oficial de México –aquella que se nos ha enseñado en la escuela– es sólo una parte de esa historia, muchas veces marcada, no por los hechos tal como sucedieron, sino por una ideología que reacomoda los acontecimientos a su conveniencia. 

Por ejemplo, no hace falta recordar que los 300 años del periodo virreinal, en los que se vivió un esplendor en muchos aspectos, se suelen presentar en pocas páginas, con dos o tres personajes,entre los que destaca siempre Sor Juana Inés de la Cruz. A ella, se le reconoce su talento literario, pero se deja de lado –como algo casi reprobable, o como un obstáculo que hay que superar–, todo lo referente a su vida como monja jerónima. De ahí que en ocasiones se le presente como Juana de Asbaje. Así de absurda ha sido la versión oficial de nuestra historia patria.

En esta misma óptica, uno de los capítulos más celosamente silenciados por esta historia oficial, ha sido el relativo a la sangrienta persecución religiosa desatada durante el maximato del tirano Plutarco Elías Calles, uno de los gobernantes más autoritarios y represores del siglo XX,y a quien, por cierto, algunos todavía admiran. De la revolución,la historia oficial da un salto “al régimen revolucionario de libertad y justicia”, cuando en realidad fueron los años post-revolucionarios, marcados por el autoritarismo y la corrupción, que aún no hemos logrado erradicar.

Ha tenido que ser un historiador de origen francés quien recuperó en su famosa obra La Cristiada,con el rigor histórico científico necesario, todos aquellos hechos silenciados en nuestra historia oficial. Fue el Papa Juan Pablo II quien recuperó del olvido el heroísmo de miles y miles de católicos, víctimas de la brutal represión religiosa, cuando en el año 2000 reconoció a los mártires mexicanos, mismos que el Papa Benedicto XVI ha recordado junto al monumento a Cristo Rey en su reciente visita a nuestro país.

Llama verdaderamente la atención que a pesar del cambio de partido político en el gobierno federal–hace casi 12 años–, la historia patria oficial continúe incompleta en muchos capítulos. Y es que la interpretación ideológica de otros tiempos no ha sido superada porque no han sido transformadas las estructuras corporativistas e ideológicas de algunos poderosos sindicatos, ni ha sido superada la ideología antirreligiosa presente en algunos grupos políticos que se dicen –sin comprenderlo– defensores del laicismo. 

Hay todavía quienes piensan que un Estado laico es aquel que impide la manifestación de las convicciones religiosas desus ciudadanos; hay también políticos e “intelectuales” empeñados en borrar de nuestra historia, y peor aún, de nuestro presente, todo lo que signifique el reconocimiento de la libertad religiosa. 

El México del siglo XXI debe ser un México de libertades: libertad de expresión, libertad de conciencia, libertad religiosa. Fatigosamente se abre paso la última reforma al artículo 24 de la Constitución para afianzar la libertad religiosa, más allá de la actual que consiste sólo en una libertad de culto. De manera paralela camina la reforma al artículo 40 que debería ser el pleno reconocimiento del Estado laico, garante de las libertades de sus ciudadanos.

La historia que nos ha ocultado y sigue ocultando la verdad oficial, viene ahora presentada en una magnífica película La Cristiada, que no sólo ha sido bien recibida por la crítica cinematográfica internacional, sino que se ciñe con gran rigor histórico a lo sucedido en la mayor persecución religiosa que haya sufrido México y que, lejos de destruir a la Iglesia, llenó su historia de gloriosos testimonios de fe y libertad, y sobre todo, de santidad de quienes –desafiando al monstruo de un Estado que quiso ocupar el lugar de Dios– entregaron su vida al grito de ¡Viva Cristo Rey! 

Vale la pena recordar un doloroso capítulo de nuestra historia que no debería repetirse nunca más, pero del que los católicos debemos sentirnos orgullosos, pues no triunfó el tirano, sino la fe, que es la que vence al mundo. 
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=2953Domingo 22 de abril del 2012 12:30 hrs.
Editorial: Los hermanos "invisibles"Los sismos registrados en México a partir del pasado 20 de marzo han causado daños. Si bien no ha habido hasta el momento víctimas humanas qué lamentar, algunos estados del país, principalmente Guerrero y Oaxaca, han registrado severos daños materiales, de tal suerte que el número de viviendas afectadas y damnificados se cuentan ya en miles.

El primero de estos movimientos telúricos causó natural alarma al alcanzar los 7.8 grados Richter. Las autoridades de protección civil y los medios de comunicación reportaron en su momento los derrumbes y afectaciones en viviendas, edificios públicos, escuelas, hospitales y varias iglesias, pero la noticia pasó a un segundo plano frente a la atención que despertó la visita del Papa Benedicto XVI a México, quien, no obstante, a través de sus mensajes, destacó la importancia de cultivar y ejercitar la solidaridad, y buscar a toda costa la cercanía con los más pobres y desfavorecidos.

Otro tema que nubló la atención hacia las víctimas de estos desastres naturales fue el inicio de las campañas electorales, de cuyos protagonistas no se observó, por lo menos en un primer momento, ningún signo de mínima solidaridad para con los afectados por estos lamentables sucesos, lo cual evidencia el grado de importancia que les provoca la grave situación por la que atraviesan no sólo nuestros hermanos damnificados, sino millones de mexicanos que sufren de extrema pobreza.

El pasado 2 de marzo se registró un nuevo sismo; el epicentro fue al oeste de Pinotepa Nacional, Oaxaca, con una magnitud de 6 grados Richter, y el tema volvió a aflorar en la opinión pública; sin embargo, vemos con tristeza que ha faltado esmero por parte de las autoridades para atender a las personas y comunidades que se han visto gravemente afectadas por estos fenómenos.

Guerrero y Oaxaca gozan tristemente de una historia marcada por la pobreza extrema, y tras los sismos, muchos hermanos en dichas entidades han quedado hundidos en la absoluta miseria, por lo que además del esfuerzo irrenunciable de los gobiernos locales por combatir este flagelo, se hace necesaria y urgente la solidaridad del pueblo mexicano para atender esta emergencia.

Hoy más que nunca, la cultura sísmica que tanto predican nuestras autoridades, tanto federales como locales –las cuales, por cierto, han mostrado una gran insensibilidad ante esta desgracia– debe incluir forzosamente la continuidad de los programas de ayuda y el seguimiento en la reconstrucción, dejando a un lado esa “ayuda humanitaria” que sólo fluye en la medida en que los reflectores de los medios de comunicación se mantienen en las zonas afectadas.

La tarea en ambos estados de la república es ingente, pues ante los frecuentes movimientos telúricos, se debe pensar también en un esquema de prevención de desastres que parta de la renovación de viviendas, tanto rurales como urbanas, cuando éstas se encuentren en situación de vulnerabilidad frente a cualquier tipo de desastre natural.

El espíritu de solidaridad con el prójimo no puede ser una moda pasajera que va y viene de acuerdo al flujo noticioso de las primeras planas de los diarios; es decir, no podemos asumir este deber a razón de lo mucho o poco que se trate en los medios de comunicación este tipo de temas.

Por otra parte, la atención a los damnificados tampoco debe entenderse como un factor rentable para quienes compiten en estos momentos por un cargo de elección popular, lo cual resultaría no solo inmoral, sino indignante, como ya lo son los millones de pesos que los partidos políticos despilfarran en propaganda electoral, con el aval del poder legislativo, mientras miles de hermanos luchan por recuperar las condiciones básicas para sortear la desgracia y llevar de nuevo el pan a su mesa.

Los mexicanos estamos llamados en todo momento a practicar la cercanía solidaria con el que sufre, y la reciente visita del Papa Benedicto XVI es un impulso extraordinario para continuar haciendo de la caridad un gesto distintivo de este pueblo que históricamente ha sabido enfrentar las calamidades y superar el dolor.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=2889Domingo 08 de abril del 2012 12:30 hrs.
Editorial: Las frustraciones de los analistasAnte la llegada del Papa Benedicto XVI a México se desataron los comentarios de analistas improvisados y de otros que se ostentan como “expertos en asuntos religiosos”. Todos coincidían en que sería una visita cargada de mensajes políticos y de injerencia en asuntos nacionales. Hubo incluso quienes señalaban, en el colmo del absurdo y del ridículo, que venía para respaldar a un partido político en particular.

La realidad ha sido muy diferente, pues el Santo Padre Benedicto XVI, desde que comenzó a expresarse entre nosotros en su primer saludo y hasta sus últimas palabras al despedirse en el Aeropuerto de Silao, no dejó de hablar de Jesucristo y de la necesidad de revitalizar nuestra fe como creyentes y católicos mexicanos. Su propia presentación describe todo el motivo de su presencia: “He venido como peregrino de la fe, la esperanza y la caridad”, y ha desarrollado en sus distintas alocuciones estas tres grandes virtudes de la vida cristiana. 

Sin tocar de manera directa los temas de fondo que afectan a nuestro país, ha sido sumamente sensible a cada uno de ellos, y ha dado una propuesta de sanación desde los valores religiosos. Muy especialmente podemos destacar el problema de la violencia y el crimen organizado, que desde hace años azota a nuestra patria. En este sentido, ha dicho que el mal no es capaz de frenar la salvación que nos viene de Dios, “el mal no puede tanto”, ha repetido enfáticamente; por ello, ante la oscuridad del corazón de muchos, sólo queda el camino de la conversión. Delante de la necesaria acción de la justicia y la responsabilidad de los gobiernos para buscar la paz, el Papa ha expresado que no bastan nuestras estrategias humanas, sino que es necesario regresar a Cristo.

Efectivamente, los problemas de este país no sólo se resolverán con el ejército y las policías, necesitamos trabajar todos por reconstruir el tejido de una sociedad con valores éticos y morales, que comienzan con el respeto a la dignidad de la persona y a la vida humana, y que se centran finalmente en el reconocimiento de Dios.

Más allá de partidismos, la clase política nacional ha sido capaz de manifestarse en unidad en torno al Papa Benedicto XVI, ante quien estuvieron los representantes de los tres niveles de gobierno, junto a los cuatro candidatos presidenciales, todos ellos, con una actitud de respeto y congruencia que se agradece profundamente por el momento que vive nuestro México.

Hablando de los aprendices de analistas, estos auguraron también un frío recibimiento al Papa Benedicto XVI por considerarlo “un personaje distante”. Pero no fue así, pues el pueblo creyente se manifestó como sabe hacerlo, miles y miles de mexicanos -más de tres millones y medio-, salieron a las calles para expresar una y otra vez la calidez de un pueblo noble, que sabe reconocer los verdaderos liderazgos, y especialmente, sabe reconocer el ministerio sagrado y apostólico que representa el Obispo de Roma como sucesor de Pedro y Vicario de Cristo en la tierra. Destacó de manera notable la presencia y el entusiasmo de los jóvenes. 

El Papa se sintió profundamente conmovido, manifestó sus sentimientos y agradeció la hospitalidad de que fue objeto por autoridades y creyentes. “Ya sabía de la proverbial hospitalidad de los mexicanos, pero ahora lo veo yo mismo”, ha dicho Su Santidad.

No vino por asuntos coyunturales, ni de la Iglesia, ni del país. Ha venido por algo más importante: anunciar el Evangelio. Tampoco se dejó dominar por la tentación mediática de hacerse popular: “El reinado de Cristo no tiene nada que ver con los aplausos fáciles y vacíos –ha dicho junto al monumento nacional a Cristo Rey–, sino con la entrega generosa de la vida en la cruz, para que tengamos vida”.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=2867Del 01 al 07 de abril del 2012
Benedicto XVI, pensamiento y diálogoLa visita del Papa Benedicto XVI a México es un verdadero acontecimiento para toda la Iglesia Católica en nuestro país, y tiene un significado muy importante para los ambientes políticos, culturales y religiosos en general.

El Papa, como bien lo sabemos, representa la unidad de la Iglesia Católica en todo el mundo, y la fidelidad a la enseñanza y a la sucesión de los apóstoles de Cristo a lo largo de veinte siglos. Desde san Pedro hasta Benedicto XVI, cada uno con su propia personalidad, tienen todos, la misma misión.

El Papa Benedicto XVI se caracteriza por ser un gran pensador. Es uno de los teólogos más destacados de nuestro tiempo, convencido de que la fe está en plena armonía con la razón, en el camino hacia Dios y en la comprensión de nuestra realidad. Lo que expresó el Papa Juan Pablo II en uno de sus documentos, lo desarrolla magistralmente en toda su obra el Papa Benedicto XVI: “La fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad” (Fides et Ratio). El Papa está totalmente convencido de que la razón humana está hecha para conocer la verdad y para vivir de acuerdo a ella.

Al ser un hombre de pensamiento, es también un hombre de diálogo: diálogo con la ciencia, con la cultura, con las distintas religiones; diálogo también con los ambientes políticos. Su presencia en medio de nosotros significa su propuesta para dialogar sobre temas importantes de nuestra realidad mexicana.

En la visita que ha hecho a otros países ha dado especial importancia a los ambientes políticos para llevar su mensaje, como ocurrió en el parlamento inglés o en el congreso alemán, donde fue escuchado con mucha atención, encontrando en su pensamiento propuestas dignas de tomarse en cuenta. En Francia tuvo un destacado encuentro con los intelectuales y los hombres de la academia y las ciencias, donde mostró el respeto de la fe y la teología a la cultura, pero al mismo tiempo las aportaciones de la fe en la búsqueda de la verdad.

¿Qué podemos esperar de su visita a México? En primer lugar, el momento principal se dará dentro de la celebración de la Misa, en un encuentro multitudinario. Será un momento de fe donde su mensaje estará centrado en la reflexión del Evangelio, pero desde allí podrá decir una palabra a todos los creyentes en Cristo, en quien finalmente nos identificamos casi todos los mexicanos; podrá decir una palabra hacia nuestra realidad política y social, donde tenemos puesto nuestro compromiso todos los católicos como ciudadanos. En realidad, no hay temas ajenos a las preocupaciones de la Iglesia en medio de la sociedad, y por eso no hay temas que no pueda tocar el Papa en su mensaje religioso y social.

Hay ambientes de la sociedad mexicana que son contrarios a las expresiones de fe y por lo mismo son contrarios a lo que pudiera decir Benedicto XVI; sin embargo, más allá del interés o no por escucharlo, esperamos de todos un respeto hacia lo que él representa y realiza. Donde hay inteligencia hay diálogo, donde no hay inteligencia hay agresiones y ofensas. El Papa Benedicto XVI, hombre de gran inteligencia, es alguien ampliamente dispuesto al diálogo respetuoso, razonable y claro.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=2713Domingo, 04 de marzo de 2012 12:30 hrs.
Editorial: Las precampañas sí importanHa comenzado este año electoral con las precampañas de candidatos y partidos políticos; el debate sobre lo permitido, lo legal, lo posible y lo legítimo, vuelve una y otra vez a cuestionarnos sobre qué tipo de ejercicio electoral necesitamos.

El marco legal electoral en nuestro país tiene medidas muy claras para estos procesos, aparentemente internos de los partidos políticos, que habrán de posicionar a un candidato. Y aunque la ley actual es muy restrictiva a propósito de la promoción personal de los precandidatos y de los gastos que ello implica, resulta evidente que las fuerzas políticas están ya en medio de una gran exposición mediática y activismo propagandístico porque es el tiempo de establecer a sus equipos y definir estrategias.

Por ello, es un momento oportuno para recordar a todos los aspirantes a un puesto de elección popular, que la carrera política debe entenderse, ante todo, como un camino para convertirse en un servidor público, cuyo único objetivo debe ser buscar el bien de los ciudadanos y de la nación. Bajo esta lógica, lo mínimo esperado en estos momentos es civilidad en la contienda; nuestros procesos democráticos no deben caer nuevamente en juegos sucios, descalificaciones y estrategias cavernarias de poder, coacción y desprecio.

Es preciso, hoy más que nunca, un debate de altura, privilegiando el diálogo respetuoso donde los votantes sean los beneficiados al conocer y valorar serenamente las propuestas políticas de cada candidato. Nuestro país requiere un discurso honesto, con propuestas concretas, sólidas y claras para que los mexicanos tengan oportunidad de analizar y reflexionar su voto.

En esto, los medios de comunicación tienen frente a sí el reto ético y cívico de no hacer de la cobertura electoral un espectáculo más propio de la farándula del medio artístico que de un ejercicio cívico que implica un compromiso social serio, y de brindar a la sociedad elementos de información, útiles para valorar su definición.

No está demás señalar que la virtud principal del buen político debe ser la honestidad, junto con la preparación y las cualidades necesarias para el desempeño de la gran responsabilidad que recibe. Lo opuesto a la honestidad es la corrupción, que comienza a manifestarse cuando están primero los intereses propios o los compromisos con grupos, en detrimento del bien común. En este sentido, los partidos políticos no deben considerarse por encima del país; son sólo instrumentos de organización ciudadana para proponer soluciones a nuestros problemas; tienen una función importante en la democracia para buscar las mejores propuestas e ideas, pero no nos deben llevar a radicalismos. Tampoco los candidatos tienen un valor absoluto. Son muchas las propuestas válidas y, quienes resulten elegidos, deben finalmente trabajar para el país entero y no sólo para determinados grupos partidistas.

Indispensable es que, en este primer momento de formar grupos y establecer estrategias, los partidos y los candidatos tomen distancia del crimen organizado, de los grupos delincuenciales y de intereses negativos. Es mejor denunciar los chantajes a tiempo que sufrir las consecuencias a destiempo; es mejor ser candidatos con autonomía y con calidad moral, que gobernantes manipulados y presionados.

Por último, es comprensible el desánimo que sufre la mayoría de los mexicanos para salir a votar –a causa del comportamiento de gran parte de la clase política–, pero es necesario pasar a la acción y ejercer nuestro derecho al voto, sopesando adecuadamente las opciones y eligiendo en conciencia a quien creemos que será la persona adecuada para llevar el rumbo del país durante los próximos seis años.]]>
http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=693Domingo, 15 de Enero de 2012 12:30 hrs.
Editorial: ¿Libertad religiosa para quién?Uno de los últimos acuerdos de la Cámara de Diputados antes de concluir el periodo de sesiones en diciembre de 2011, fue la modificación del artículo 24 constitucional que trata sobre la libertad religiosa y de conciencia. Esto provocó, desde luego, una serie de reacciones, de políticos y comunicadores, muchas de ellas sin bases y sin argumentos.

La tónica general de quienes se oponen a esta modificación ha sido señalar que se está atentando contra el Estado laico y se le están dando grandes privilegios a la Iglesia Católica. Estas ideas son falsas, pues los derechos humanos no se establecen para instituciones o estructuras, sino para las personas. La modificación busca ampliar las libertades individuales, permitiendo que el Estado mexicano se modernice en el reconocimiento de los derechos que les corresponden a todos los ciudadanos mexicanos, a los creyentes y los no creyentes, de acuerdo a los instrumentos internacionales firmados y ratificados por México, desde hace mucho tiempo.

Tal y como está redactado el artículo 24 a la fecha, se refiere más bien al ejercicio del culto público, señalando que cada quien “es libre para profesar la creencia religiosa que más le agrade y practicar las ceremonias y devociones o actos de culto respectivo en los templos”, insistiendo que “todo acto religioso de culto público deberá realizarse precisamente dentro de los templos”. Se ha propuesto una ampliación de criterios, señalando que “toda persona tiene derecho a la libertad de convicciones éticas, de conciencia y de religión… esta libertad incluye el derecho de participar individual o colectivamente, tanto en público como en privado, en las ceremonias, devociones o actos de culto respectivo”. Hay un avance significativo: poder expresar las convicciones éticas y religiosas desde la propia conciencia, ya sea individual o colectivamente. No se señala con toda claridad el derecho de conducirse en todos los aspectos de la vida con tales convicciones, pero al menos se señala la posibilidad de expresarlas “en público”, aunque el acento sigue siendo la celebración de un culto.

La libertad religiosa y la libertad de conciencia implica mucho más que una expresión de culto público: es el derecho que tiene cada persona de contribuir, desde sus convicciones éticas y religiosas, al bien común; es decir, el derecho de participar, sin discriminaciones, en la construcción de la realidad social y cultural del propio país.

El verdadero Estado laico es el que garantiza este derecho para todos, tomando en cuenta las exigencias de la dignidad de toda persona y del legítimo pluralismo social. Quiere decir que los creyentes deben dejar de lado los complejos y los miedos para expresar con respeto y con madurez sus propias convicciones, privada y públicamente, en lo que atañe a convicciones de conciencia y de religión. Quiere decir que los no creyentes deben conducirse también con respeto y madurez para saber escuchar a quienes piensan de manera distinta. Los católicos sabemos que la vida pública no puede quedar en manos de un solo criterio, pues estaríamos hablando de una dictadura ideológica que no respetaría los derechos y las convicciones de todos, tal como sucede en los estados totalitarios.

La modificación de este artículo no cambia el modo como están definidas las relaciones entre el Estado y las iglesias, ya que deja intacto el artículo 130 que habla sobre estos asuntos. Sin embargo, hay un avance constitucional, pero con muchas resistencias. Basta hacer notar que de los 500 diputados sólo estaban presentes 260, y de ellos únicamente 199 aprobaron la enmienda. Ahora sigue el camino de la Cámara de Senadores y de los congresos estatales para que pueda proclamarse como reforma constitucional: ¿Será mucho pedir a nuestros políticos que reconozcan los derechos humanos básicos en nuestra Carta Magna? ¿Será mucho pedir a los comentaristas y analistas que reconozcan la insuficiencia de la mera libertad de culto y la necesidad de una más amplia libertad de conciencia y de religión para nuestro país?]]>
http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=626Domingo, 08 de Enero de 2012 12:30 hrs.
Editorial: La educación y la pazLa Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) no ha cesado de manifestar su preocupación por la implementación de políticas públicas que mejoren la calidad de vida en México, principalmente desde dos rubros: seguridad y educación. En su último ‘índice para una vida mejor’, México fue calificado en el último lugar de los países de la OCDE en ambos conceptos.

La misma organización ha manifestado que aunque México invierte más en educación y ha puesto en marcha un sistema de evaluación educativa a nivel nacional, continúa siendo el peor país del continente en materia de logros ante la OCDE, con el menor índice de graduados de escuela media superior, y un índice de 18.4% de adolescentes y 25% de jóvenes mexicanos que no participan en la educación y están desempleados, siendo las mujeres las más afectadas por esta falta de oportunidades.

Según la UNESCO, 34 millones de mexicanos sufren rezago educativo, 7 millones son analfabetas, 1.4 millones no asisten a la escuela, el 40% de los mexicanos tiene nivel uno de lectura, y ocho de cada diez indígenas no tiene educación básica.

En este sentido, desde la perspectiva cristiana, el Papa Benedicto XVI ha señalado: “En la actualidad, un obstáculo particularmente insidioso para la obra educativa es la masiva presencia, en nuestra sociedad y cultura, del relativismo que, al no reconocer nada como definitivo, deja como última medida sólo el propio yo con sus caprichos… dentro de ese horizonte relativista, no es posible una auténtica educación, pues sin la luz de la verdad, antes o después, toda persona queda condenada a dudar de la bondad de su misma vida y de las relaciones que la constituyen, de la validez de su esfuerzo por construir con los demás algo en común”.

Desconcertante es preguntarnos de dónde entonces obtienen estos jóvenes sus modelos de convivencia, su idea de plenitud y de búsqueda por lo trascendente; en qué lugares y con qué medios intentan saciar esa apasionada curiosidad humana por entablar diálogo con otras experiencias de vida; en dónde descubren que más allá de la supervivencia cotidiana y de la ley del más fuerte, hay una sociedad que les requiere para renovarse, para reconciliarse, para reedificar la dignidad humana y construir caminos hacia la justicia y la paz.

En su mensaje para este 1 de enero, Jornada Mundial de la Paz, el Papa Benedicto XVI ha expresado su deseo de que la educación, especialmente en los jóvenes, sea una de las más altas ocupaciones de las naciones del mundo para los tiempos venideros, pues es la educación –como lo afirmó Chesterton– el espíritu de la sociedad que habrá de acompañar a las nuevas generaciones. ¿Cuál es ese espíritu que deseamos para al futuro?

En México, los obispos, reunidos en la 92 Asamblea Plenaria de la Conferencia del Episcopado Mexicano, tampoco dudaron en señalar que el país vive una ‘Emergencia Educativa’, y manifestaron su compromiso en participar en la educación de valores universales, en la formación de las virtudes y de la conciencia humanas, pues sólo a través de esta educación, México podrá superar la violencia, el crimen y la injusticia como respuestas válidas a las exigencias de una vida relativizada en el consumo, el placer y la indiferencia por el prójimo.

Es hora de que legisladores, políticos, líderes de opinión y la sociedad en general abordemos seriamente el tema, facilitando espacios para la participación de todos los sectores en labores educativas, primordialmente de las familias ‘educadoras en valores humanos y cristianos’, eliminando actos de corrupción persistentes en los sistemas de educación oficial, desterrando prácticas elitistas y de mercantilización de la educación, y respondiendo a la marginación educativa, principalmente entre los más pobres, las mujeres y los indígenas. Todo, con una meta en común: mejorar la calidad de la enseñanza y la calidad humana de quienes reciben y proporcionan educación en el país.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=606Domingo, 01 de Enero de 2012 9:00 hrs.
Editorial: Reconciliación para vivir en pazDos acontecimientos de gran significado han sido promovidos por el Papa Benedicto XVI en días pasados, como un ejemplo para el mundo y un mensaje para nuestro Continente. El primero de ellos ha sido el Encuentro de Oración por la Paz, realizado en Asís a finales de octubre y, el segundo, la celebración de la fiesta de la Virgen de Guadalupe el 12 de diciembre, desde la Basílica de San Pedro en Roma.

En el Encuentro de Asís, el Papa se ha reunido con representantes de las grandes tradiciones religiosas del mundo, incluyendo un buen número de comunidades e iglesias del cristianismo oriental y occidental, con la finalidad de testimoniar que es posible convivir en paz en la común búsqueda de Dios. Encuentro para orar juntos. Encuentro para escucharse unos a otros y mirarse como hermanos, y colaborar desde la propia religiosidad a construir un mundo donde reine la paz.

En la Celebración de la Virgen de Guadalupe como Reina de México y Patrona de América, el Santo Padre ha querido celebrar los doscientos años de independencia de muchas naciones latinoamericanas, destacando que tenemos en común una tradición cristiana y una presencia de la Iglesia en la identidad y en la historia de todos estos pueblos. Dentro de muchas diferencias políticas y sociales, podemos encontrarnos con un patrimonio común en nuestra fe en Jesucristo y nuestra veneración a María.

Estos dos hechos nos llevan a recordar que estamos en vísperas de una celebración en la que se encuentra el fundamento de nuestros mejores anhelos y experiencias, y el sentido de trascendencia de nuestra vida y nuestra historia: la Navidad. El nacimiento de Jesús en la sencillez de nuestra humanidad, esconde la grandeza de su divinidad que viene al encuentro de todos los hombres y mujeres de la historia para llevarnos a una experiencia de armonía, de reconciliación y de verdadera paz. Son metas lejanas, pero posibles desde el corazón humano y desde la realidad divina.

La paz que debe surgir desde nuestro encuentro con Dios. La paz que se debe manifestar como reconciliación entre nosotros: en la familia, en la sociedad y entre las naciones.

La celebración de la Navidad en nuestra patria debe ayudarnos a vivir esas dos dimensiones de reconciliación: en lo religioso, como en el Encuentro de Asís; y en lo social, como la celebración guadalupana en San Pedro. Al celebrar el nacimiento de Cristo,  debemos contemplarnos junto a Él como hermanos. No es tiempo de discordias religiosas. En lo político, antes que adversarios, debemos contemplarnos con el deseo de servir a un país y a una sociedad de la que somos parte todos, con el talento, el compromiso y la responsabilidad que nos toca. Es tiempo de reencuentro y reconciliación que implica el respeto mutuo, el reconocimiento de unos y otros, pero también es tiempo para desarrollar más la honestidad y la sinceridad dentro de las legítimas diferencias políticas o ideológicas.

No sólo debemos pensar en treguas navideñas en medio de los conflictos sociales, treguas frágiles y que pasan rápidamente, debemos aspirar a algo más alto: que permanezca el verdadero espíritu navideño que nos lleve a anhelar y alcanzar la reconciliación y la paz de nuestra sociedad, fincada en la justicia y en la verdad.]]>
http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=549Domingo, 18 de Diciembre de 2011 9:00 hrs.
Editorial: AbandonadosVivimos en México una efervescencia pre-electoral fuera de lugar: la clase gobernante y política, los medios de comunicación y la opinión pública en general, están avocados prácticamente en su totalidad a un tema que se ha vuelto meramente especulativo y trivial, frente a los retos desproporcionados y urgentes que enfrenta el país, como son la espiral creciente del crimen organizado, la crisis económica internacional –que incluso ya nos ha empezado a golpear­–, y la amarga experiencia de nuestros migrantes que viven la indolencia, la indiferencia y al parecer también el desprecio de nuestros gobernantes y políticos, más ocupados en salvaguardar sus intereses personales y de camarillas, que por el calvario que sufren nuestros hermanos en el país vecino del norte.

Una tras otra se han venido aprobando en la Unión Americana una serie de leyes que atentan contra la dignidad de los migrantes y sus derechos humanos fundamentales, sin que veamos una reacción firme y enérgica de nuestro gobierno frente a la actitud arrogante, xenofóbica y racista de los Estados Unidos.

Lejos, muy lejos, quedó la esperanza de que esta situación cambiara con el gobierno del presidente Obama; al contrario, ha sido en este periodo en el que se han venido aplicando las más crueles y vergonzosas mediadas contra los indocumentados.

Por si fuera poco, se ha multiplicado el criminal tráfico de armas que alimenta la violencia y sigue corriendo impunemente la droga, que llega sin mayor complicación a sus consumidores. Ambos factores tienen postrada y herida a toda la nación.

Sin embargo, no podemos reclamar nada a los Estados Unidos cuando la primera negligencia está en nuestro país. Basta hacer estas preguntas: ¿quién de los precandidatos tiene el tema de migración como una prioridad? ¿quién de ellos ha presentado en sus libros y propuestas, estrategias serias para mitigar el desamparo en que se encuentran millones de mexicanos? ¿a caso no es cierto que estos hermanos nuestros viven no en condición de emigrantes, sino de exiliados de un país que ha sido incapaz de darles empleo, seguridad y una esperanza para el futuro? ¿no es la emigración en sí misma el fracaso de un país?

Nuestros hermanos latinos han sido engañados una y otra vez por los políticos norteamericanos con la ilusión de una reforma migratoria o una amnistía que nunca llega. Es el momento que de la desconfianza al discurso demagógico pasen a la acción, exigiendo, dentro de los cauces legales, no lo que sería una concesión misericordiosa, sino un derecho humano fundamental que, de reconocerse, beneficiaría ampliamente a ambas naciones.

Y si bien es de aplaudirse la reforma migratoria que no hace mucho se aprobó en nuestro país, es importante que ésta no quede en letra muerta para que nuestros hermanos inmigrantes centroamericanos no sigan siendo víctimas de la extorsión, de las autoridades migratorias y de la perversidad del crimen organizado.

No sólo los Estados Unidos tienen la obligación moral de cesar la violación de los derechos humanos de los inmigrantes, sino que las diversas instancias del gobierno mexicano no pueden pasar por alto estos atropellos, y el mismo Gobierno Federal debe ser garante de que la ley que protege a nuestros hermanos centroamericanos se cumpla, acabando con la corrupción y la violencia que a diario cobra sus víctimas en personas inocentes, que lo único que buscan es trabajo y una vida digna de llamarse humana.]]>
http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=447Domingo, 04 de Diciembre de 2011 9:00 hrs.
Réplica EditorialApegado a la ética y responsabilidad periodística, el semanario Desde la fe reproduce íntegra la nota aclaratoria que el Instituto Federal Electoral envió a esta redacción a propósito del artículo editorial titulado “El costo de la democracia”, mismo que fue publicado en este órgano informativo el pasado 20 de noviembre.

 Coordinación Nacional de Comunicación Social
Instituto Federal Electoral

24 de noviembre de 2011
Dr. Pedro Arellano
Presidente del Consejo Editorial
Arquidiócesis Primada de México
Semanario Desde la fe


P r e s e n t e

Con referencia al editorial del semanario Desde la fe, órgano de difusión de la Arquidiócesis de México, el Instituto Federal Electoral (IFE) aclara lo siguiente:

    La democracia en nuestro país ha reducido considerablemente su costo gracias a reformas electorales que han permitido contar con un IFE eficaz, austero y legal.
    Para el año 2012, donde se realizarán las elecciones más grandes de nuestra historia, en las que los mexicanos elegiremos al próximo Presidente de la República y a la totalidad del Congreso de la Unión, el órgano electoral solicitó a la Cámara de Diputados un presupuesto, para su operación base de 5 mil 722.9 millones de pesos, sólo un 5.25% más que el presupuesto aprobado para este año en este rubro y que corresponde exclusivamente al incremento inflacionario.
    Además, el Instituto propuso al Congreso una partida para organizar los comicios con un monto de 4 mil 938.5 millones de pesos, que le permitirán instalar 147 mil 905 casillas en todo el país, contratar a 29 mil 902 capacitadores electorales y 4 mil 932 supervisores electorales, que visitarán a más de 8 millones de ciudadanos para elegir a 1 millón 35 mil 335 ciudadanos que fungirán como funcionarios de casilla; imprimir 251 millones de boletas electorales (para Presidente, Senadores y Diputados Federales).
    En su solicitud al Congreso, el IFE incluyó las prerrogativas anuales que le corresponden por ley a los Partidos Políticos y los cuales no forman parte del gasto del Instituto, recursos que ascienden a 5 mil 292.5 millones de pesos.
    Es importante señalar que a diferencia de otras naciones en el mundo, el sistema electoral mexicano obliga al Instituto Federal Electoral a la actualización del Padrón Electoral y la expedición de la Credencial para Votar con Fotografía, elementos que en otros países no le corresponde al órgano encargado de organizar los comicios. Para la elección del 2012, la Lista Nominal permitirá a casi 80 millones de ciudadanos ejercer su derecho a votar.
    Sobre los salarios de los Consejeros Electorales, el artículo 41 de la Constitución señala que las remuneraciones de éstos deben ser iguales a las de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Sin embargo, y para respetar la Ley de Salarios Máximos, los integrantes del Consejo General del IFE decidieron establecer sus percepciones inferiores a las del Presidente de la República.
    En torno a la participación ciudadana en los comicios federales, el editorial de Desde la fe falla en su diagnóstico, ya que la participación ciudadana se ha incrementado en las últimas elecciones federales. Mientras, en 2003 votó el 41.19% de la Lista Nominal, en la siguiente elección intermedia de 2009, lo hizo el 44.61%.
    Con respecto al incremento de 150 mil pesos a las oficinas de los Consejeros Electorales que integran las comisiones de trabajo del Consejo General, es importante destacar que el aumento corresponde a una reorientación del gasto aprobado para el IFE por concepto de personal de apoyo a las oficinas de los Consejeros. En ningún momento, este monto representa un gasto adicional para el Instituto, y sólo responde a la mayor responsabilidad de los funcionarios, al tener que integrar más comisiones a las originalmente planteadas, por la falta de tres Consejeros desde noviembre de 2010, como bien lo aborda el texto aquí comentado.

El Instituto Federal Electoral reitera su llamado a la ciudadanía para participar activamente en el proceso electoral federal 2011-2012, garantizando ante todo la organización de los comicios, su transparencia y su legalidad.

 

ATENTAMENTE

Lic. José Luis Alcudia
Coordinador Nacional
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=456Domingo, 27 de Noviembre de 2011 9:30 hrs.
Editorial: El costo de la democraciaTodos estamos convencidos de la importancia que tiene en nuestro país la participación ciudadana para consolidar la democracia como sistema político. Uno de los pilares ha sido, sin duda alguna, el Instituto Federal Electoral (IFE) que hacia el año 2000 se ganó el respeto internacional y fue calificada como un ejemplo de institución ciudadana para organizar, promover y revisar los procesos electorales, haciendo de México un país de vanguardia en la democracia. Su papel fue de gran importancia en la transición democrática, dejando atrás, sin violencia ni conflictos, un régimen autoritario.

Sin embargo, con el paso de los años se ha convertido en una institución controlada por los partidos políticos, cada vez menos vinculada al interés de los ciudadanos. Institución, por otra parte, que ha hecho de la democracia uno de los productos más caros de nuestro país: se acaba de aprobar el presupuesto para el próximo año, mismo que asciende a casi 16 mil millones de pesos.

No podemos dejar de señalar que el IFE se ha convertido en una enorme burocracia que, comenzando por los ciudadanos consejeros, requiere de inmensos recursos. Destaquemos, por ejemplo, el insultante sueldo de cada consejero que asciende a 170 mil pesos, sin contar los 12 mil adicionales para alimentos, cuatro mil para teléfono móvil y cinco mil para gasolina. Se le añade los costosísimos seguros médicos y de vida de los que gozan no sólo ellos, sino una gran parte de los funcionarios de dicho instituto. Debemos recordar que además del organismo federal existe uno en cada estado de la República: ¿cuál es el resultado de su trabajo? ¿vale la pena tanta inversión en función de una verdadera democracia? ¿están cumpliendo con su trabajo con eficiencia? ¿han logrado hacer crecer la participación ciudadana? ¿tiene una estrategia para hacer participar a toda la sociedad en la promoción del voto?

Para contestar estas preguntas podríamos acercarnos a lo que acaba de suceder en el reciente proceso electoral del estado de Michoacán: muchos de los que pretendían contender por puestos de elección renunciaron por motivos de seguridad, muchos ciudadanos se sintieron presionados para participar y para no participar, sin que el Instituto Electoral local pudiera hacer algo. Los costos para recoger la votación de los ciudadanos michoacanos en el extranjero ha sido tan costoso, 53 mil pesos por cada voto, que llegamos al absurdo de que habría salido más barato ir y volver en avión por cada uno de los 341 votos obtenidos. Al final, hay un descontento de los partidos contendientes por las muchas irregularidades del proceso, hay un descontento de los ciudadanos que apenas superaron el 50 por ciento de votantes, hay un descontento general porque no logramos consolidar nuestra costosa democracia.

Ante el importante año electoral del 2012, es tiempo de hacer una profunda reflexión como ciudadanos para mejorar nuestras instituciones ciudadanas. Es tiempo de exigir a los políticos elegidos cumplir con sus promesas y con sus responsabilidades. Es tiempo de denunciar las corruptelas que se siguen dando. Es tiempo de exigir que las instituciones democráticas estén al servicio de los ciudadanos y no de los intereses de los partidos políticos. Mientras pensamos en todo esto, en la Cámara de Diputados sigue sin solución la designación de tres consejeros faltantes y el IFE pide un aumento de 150 mil para cada consejero a fin de compensar la “sobre carga de trabajo” ante la ausencia de los tres consejeros. No cabe duda que nuestra democracia cuesta demasiado.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=414Domingo, 20 de Noviembre de 2011 9:00 hrs.
Editorial: La vida humana, la ciencia y las leyesCada vez es más frecuente la discusión a nivel internacional sobre el inicio de la vida humana y el valor que tiene ésta ante la ciencia y las leyes.

En México, por ejemplo, mientras que en algunas partes se toman decisiones contrarias a la dignidad de la vida humana, como en el Distrito Federal, en el 2007 la Asamblea Legislativa despenalizó el aborto hasta los tres meses de gestación –sin tener en cuenta ni a la opinión pública ni a los distintos factores científicos al respecto–, en 19 estados de República Mexicana las legislaturas han decidido establecer con toda claridad que sus leyes respetan la vida desde la concepción.

En este contexto, conviene destacar lo que ha resuelto el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TUE) el pasado 18 de octubre, en el sentido de prohibir tajantemente toda experimentación con fines comerciales del embrión humano desde el momento de la concepción.

No se justifica –ha señalado el dictamen del TUE– que para obtener “células madre” se manipulen las células en el primer estadio de un cuerpo humano en desarrollo, que debe clasificarse como embrión, por lo tanto, inicio de la vida humana no patentable ni comercializable.

El apoyo para tal resolución jurídica está en el trasfondo de la investigación científica de la vida que nos indica que desde la fecundación se registra el ADN, que constituye la identidad biológica del nuevo ser, por lo que debe hablarse en sentido amplio de un embrión humano, destinado a iniciar el proceso de desarrollo de un nuevo ser.

La ciencia da sustento a la decisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea,  poniendo fin a todos los intentos de afirmar que el blastocito, el embrión o el feto “todavía no son humanos”.

No hace falta recordar que Europa ya vivió la barbarie legaloide contra la vida humana con las atrocidades científicas de los nazis. Tal vez por ello muchos grupos sociales europeos, de todos los signos políticos, están presionando para que se aplique de manera más amplia este precedente legal que ratifica el valor y la dignidad de la vida humana desde su consideración científica.

Esto nos hace ver con toda claridad que cuando se habla del aborto no se trata de un tema de “derechos de la mujer”, como tramposamente se maneja en el discurso de los abortistas, sino del valor de la vida humana y el respeto a la misma.

Los verdaderos derechos de la mujer, como lo ha expresado el Arzobispo de México, el cardenal Norberto Rivera, comienzan con el apoyo que debe recibir en las circunstancias de la procreación, que no es un asunto exclusivo de ella, sino un compromiso también del varón y de toda la sociedad.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=397Domingo, 06 de Noviembre de 2011 9:00 hrs.
Editorial: Vergüenza legislativaLa Cámara de Diputados se ha convertido en una de las instituciones más desprestigiadas y despreciadas en la opinión pública nacional debido a la falta de resultados y a la mediocridad de sus integrantes, siempre preocupados por sus mezquindades partidistas, siempre lejanos de la altura de miras para comprometerse con el desarrollo que el país necesita.

Han sido muchos los estudios y análisis, tanto nacionales como internacionales, que se han realizado en los últimos años en torno a lo que se requiere de manera urgente para lograr un mayor dinamismo social y económico, principalmente en lo que toca a reformas estructurales tan importantes como la energética, fiscal, política, laboral y educativa. Sin embargo, al llegar el momento de tomar las decisiones legislativas pertinentes, nunca se concluyen, se dan respuestas a medias o se postergan las soluciones, evidenciando irresponsabilidad y una enorme falta de compromiso que afecta gravemente el futuro inmediato de millones de mexicanos que esperan mejores condiciones para su desarrollo.

Por una parte, está el ausentismo generalizado que hace ver que muchos diputados privilegian otras actividades antes que su responsabilidad con la nación. Por otra parte, está la actitud cada vez más indigna de algunos legisladores que solamente están para insultar y calumniar a propios y extraños, sin ninguna propuesta, sin ideas de por medio, con la única finalidad de romper cualquier acuerdo.

De igual forma se ha llegado a constatar que otros han estado burdamente comprometidos con narcotraficantes y, por si fuera poco, se ha denunciado que algunos realizan su trabajo legislativo alcoholizados; es decir, incapacitados para tomar decisiones propias y por supuesto para responder a la altísima exigencia de buscar mejores leyes y caminos para todo un país.

Pero más allá de las actitudes personales están las posturas de las diferentes fracciones partidistas. Cada vez queda más claro que el partido que dice haber aprendido la lección de la historia, es el mismo de siempre: incapaz de comprometerse; con discursos absolutamente contrarios a las decisiones que asume; hábil para el discurso, tramposo en las acciones. También destaca la fragmentación de las distintas corrientes de izquierda que son incapaces de tomar un rumbo claro; y la falta de convicción y arrojo en los legisladores del partido que tiene la responsabilidad de conducir en estos momentos al país, si bien con minoría parlamentaria.

La Cámara de Diputados se vuelve un espejo de nuestra realidad: un país con muchas necesidades y urgencias, pero detenido por las divisiones, la corrupción y las mezquindades.

¿Quién puede pedir cuentas a los legisladores? El absurdo y escandaloso fuero del que inmerecidamente gozan les hace sentirse intocables, “buenos para criticar y malos para legislar”, les han dicho. Pero habría que añadir también, “expertos para cobrar”. Y es que un país que tiene a la mitad de sus habitantes en el límite de la pobreza paga a los legisladores cantidades insultantes que, desde su sueldo base, más compensaciones parlamentarias, puede llegar a varios cientos de miles de pesos mensuales, sin que nadie les exija resultados, sin que tengan responsabilidades, sin compromiso con la nación y, en algunos casos deplorables, sin dignidad ni vergüenza.

La forma más eficaz de exigencia es la de los ciudadanos en las urnas. Basta de ser engañados con el doble discurso, basta ya de divisiones estériles, y de ser rehenes de unos legisladores que han hecho pedazos el título de Honorable Congreso de la Unión, y que con sus acciones frívolas, mediocres e inmorales llenan de vergüenza a la nación.]]>
http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=388Domingo, 30 de Octubre de 2011 9:00 hrs.
Editorial: Del fanatismo al respeto y la pazA lo largo del año han sucedido cambios políticos de gran importancia en los países del Medio Oriente. La participación de los ciudadanos, unidos con una causa común, ha logrado la fuerza suficiente para superar dictaduras de veinte, treinta y hasta cuarenta años. En algunas partes la lucha ha sido relativamente pacífica, como en Egipto, en otras ha sido sangrienta, como en Libia, en otras no se logra todavía llegar a la libertad. Sin embargo, no todo se arregla con un cambio de políticos, sino cambiando mentalidades y construyendo una verdadera transformación hacia la democracia. Aquí está el punto más delicado, porque en el conjunto de los países del Medio Oriente prevalece una mentalidad religiosa islámica fundamentalista, que impide una verdadera libertad religiosa de todos los ciudadanos. Hay un control muy estricto para evitar el desarrollo de otras profesiones religiosas, especialmente la fe en Cristo, presente en esos países -cabe decirlo-, desde el inicio de la fe cristiana. Para lograr la caída de los dictadores, todos han colaborado sin distingos, pero al iniciar la reconstrucción emergen los peores radicalismos religiosos a tomar fuerza para convertirse en auténticas dictaduras religiosas, como está sucediendo en Medio Oriente donde existe un verdadero complot para descristianizar la región, propósito perverso que lo vienen consiguiendo eficazmente.

Desafortunadamente, en algunos países como en Egipto, el fanatismo islámico puede echar por la borda lo que se ha logrado con mucho esfuerzo. Los cristianos coptos que han vivido ahí siglos antes que se instalara el islam, se han convertido en las primeras víctimas indefensas pues les han destruido sus templos y se ha asesinado cobardemente a más de cincuenta de ellos ante la indiferencia cómplice del mundo occidental.

Como un contraste ante estas realidades explosivas del Medio Oriente y como un signo de esperanza para alcanzar un mundo más humano, el Papa Benedicto XVI ha convocado a representantes de todas las religiones, incluido el islam para encontrarse con un motivo común, dar testimonio ante el mundo de respeto y comprensión. La reunión se realizará el 27 de octubre en Asís, exactamente 25 años después de que el Papa Juan Pablo II convocara a la primera de este tipo, precisamente en la tierra de san Francisco, hombre que en su tiempo medieval, supo abrir espacios de diálogo y respeto con los musulmanes cuando se desarrollaban las famosas guerras de reconquista conocidas como las cruzadas.

Además del Papa y varios cardenales y obispos católicos, se reunirán más de 170 líderes de los ortodoxos, luteranos, anglicanos, judíos, budistas, e hinduistas. Se trata de una jornada con un gran significado para promover la tolerancia religiosa en el mundo con el tema de inspiración: Peregrinos de la verdad, peregrinos de la paz.

En nuestro país hemos avanzado en los últimos años en el camino del respeto a la libertad de cultos, sin por ello avanzar a una auténtica libertad religiosa -que son cosas muy distintas-, superando épocas de persecución y de abierta negación constitucional de uno de los derechos humanos fundamentales. Sin embargo, hay muchos políticos trasnochados que siguen empeñados en vivir en la confrontación del pasado desconociendo el nuevo espíritu de la Constitución mexicana al respecto; hay otros que quisieran volver a la negación de la libertad de todos los ciudadanos para expresarse desde sus convicciones religiosas o reduciéndolas al ámbito privado. Unos más desarrollan un nuevo fanatismo intolerante igualmente peligroso desde el laicismo convertido en una especie de religión fanática que descalifica toda expresión religiosa. No basta el cambio de dictaduras o de políticos, necesitamos abrir horizontes a la convivencia humana como peregrinos de la verdad y peregrinos de la paz, tal como invita el Papa Benedicto, para superar los fanatismos religiosos y laicistas del siglo XXI. Debemos estar atentos para que entre nosotros no prosperen los fanatismos antiguos ni los nuevos, un país democrático es el que respeta las convicciones de todos.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=383Domingo, 23 de Octubre de 2011 12:00 hrs.
Editorial: Malos auguriosCon el periodo de las precampañas han comenzado oficialmente los tiempos electorales. A partir de ahora los partidos políticos podrán seleccionar a sus candidatos para el 2012, donde no sólo habremos de elegir al próximo
Presidente de la República, sino también a los diputados y senadores que deberán conformar el Congreso mexicano.

Por supuesto que la atención principal se centra en la figura de quien habrá de encabezar el Poder Ejecutivo nacional, es decir, el Presidente de la República. Y es que tenemos una historia de muchos siglos, desde los tiempos prehispánicos, donde la voz del dirigente principal –el Tlatoani, como le llamaban nuestros antepasados–, define la vida y obra de todos, y tal vez por eso resulta difícil pensar en un esquema no presidencialista entre nosotros.

Inevitablemente debemos señalar algunas irregularidades con las que da inicio este proceso. En primer lugar, la falta de consejeros del Instituto Federal Electoral, que desde hace un año debía ser renovado con tres elementos nuevos, porque otros tantos concluyeron sus compromisos por estatuto.

Hace apenas una semana fracasó una vez más el intento de nombrar a los nuevos consejeros electorales por la sencilla razón de que un partido político está tratando de imponer su propia fórmula desde la Cámara de Diputados. Es un primer mal augurio para un nuevo proceso electoral, pues no está completa la institución ciudadana que debe garantizar la imparcialidad y la legalidad de las próximas elecciones.

Por otra parte, mientras que ese mismo partido ya tiene un candidato presidencial “cantado” por todos, incluso antes de que se realice cualquier sondeo o votación, en los demás institutos políticos no se ha elegido a los respectivos aspirantes a la Presidencia, y se espera de ellos un verdadero ejercicio de contienda interna y de decisión democrática para buscar la representación de las distintas tendencias ideológicas, en base a las cuales la ciudadanía debe expresar su decisión, como corresponde a todo sistema democrático.

Otra anomalía es la actitud beligerante de algunos funcionarios públicos que, sin dejar sus cargos para buscar abiertamente su nominación, están en plena campaña electoral. En otras palabras, hay quienes han iniciado sus campañas políticas aprovechando con oportunismo, un día sí y otro también, el cargo que tienen para pagar con el erario público su propaganda política.

Por último, debemos señalar con preocupación que la ciudadanía en general no está muy interesada en el actual proceso electoral. Son muchos los indiferentes, son muchos también los que se manifiestan decepcionados de la política y van por el camino del abstencionismo, corriendo el riesgo de dejar a una minoría las grandes decisiones sobre el futuro de nuestro país.

Esperamos que los partidos políticos y sus candidatos sean capaces de entusiasmar a la población y de hacer resurgir la confianza en nuestras instituciones a fin de crecer en nuestra democracia. Esperamos también que las prácticas del pasado no se interpongan en la naciente democracia mexicana.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=376Domingo, 16 de Octubre de 2011 12:00 hrs.
Editorial: Respeto indiscutible a la vida humanaUna vez más, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) tiene la oportunidad de manifestar su calidad moral para garantizar los verdaderos derechos fundamentales de la sociedad. Y es que, una vez más, está de por medio el tema más importante de toda legislación: el valor y el respeto a la vida humana. Así lo expresó con sabiduría eterna el mismo Jesucristo al señalar que las leyes se hicieron para el hombre, y no el hombre para las leyes.

El tema de fondo en la discusión aparece con mucha claridad: ¿tienen derecho las legislaturas de los estados de la República Mexicana a legislar para proteger la vida humana desde su concepción?, ¿tienen jurisprudencia las diferentes legislaturas de la federación para asegurar mediante leyes locales el respeto a la vida humana desde el inicio hasta su conclusión natural, y se reconozca como primordial el derecho a la vida? La respuesta es evidente si tomamos en cuenta los distintos artículos constitucionales que reconocen los derechos no sólo en cuanto al valor de la vida, sino también a las facultades de los distintos estados de la República sobre sus legislaciones propias. Por ello, el tema no debería ni siquiera discutirse.

La misma SCJN se pronunció sobre este tema hace cuatro años en relación al Distrito Federal al señalar que la legislatura de esta entidad podía tomar medidas propias, en leyes locales, sobre un asunto de salud. No quiso entrar al tema de la defensa de la vida, sino a la facultad o no de legislar autónomamente sobre un punto particular. Una gran parte de la sociedad estuvo en desacuerdo con esa decisión, no porque se quisiera cuartar la libertad de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) para confeccionar leyes propias, sino porque esas leyes iban en contra de un principio mayor, que es el respeto a la vida humana. La disyuntiva es muy sencilla: ¿los estados de la República tienen derecho a defender la vida humana, así como el Distrito Federal expresó su derecho a no defenderla?.

Hay niveles de discusión mucho más complejos como el concepto de persona, la dignidad y trascendencia de la vida humana, los derechos fundamentales que están por encima de derechos particulares, la ética de las leyes y la moralidad de las mismas, pero todo esto parece rebasar por mucho la capacidad de nuestros ministros y magistrados judiciales, y por ello debemos quedarnos en el nivel básico: ¿Puede una legislatura estatal promulgar leyes para defender la vida?

El Distrito Federal se ha convertido en una ciudad homicida desde que la ALDF determinó que el erario público y los hospitales de la ciudad se hicieran cargo del exterminio de la vida más indefensa, la vida humana que depende totalmente del cuidado de la sociedad y de las instituciones, la vida que apenas comienza. Esta ley ha provocado más de 63 mil muertes de inocentes, cuyo asesinato pesa sobre la conciencia no sólo de quienes lo han cometido, sino de los legisladores y jueces que aprobaron este genocidio, y quienes darán cuenta a Dios por estos actos. Nos indigna que la delincuencia organizada esté provocando la muerte de miles de jóvenes en todo el territorio nacional; no tenemos palabras para calificar los actos inhumanos de las bandas criminales que manifiestan su desprecio por la vida humana, asesinando y abandonando en nuestras calles los cuerpos mutilados. ¿No debería llenarnos de vergüenza que esto mismo suceda ‘legalmente’ en los hospitales de nuestra Ciudad de México todos los días?.

Sin tantas confusiones de por medio, sólo una cosa debe aclarar la SCJN: ¿tienen o no derecho los estados de la República a legislar para defender la vida humana desde su concepción?, ¿es mucho pedir a los Magistrados de la Suprema Corte expresar la constitucionalidad de las legislaturas locales para reconocer el valor de la vida humana? ¿No habrá ni siquiera cuatro ministros capaces de reconocerlo? Alguien debe tener valor moral en este país para comprometerse. Si nuestras leyes no son capaces de garantizar el derecho a la vida, ¿por qué nos extraña la barbarie que vemos en nuestras calles?.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=353Domingo, 25 de Septiembre de 2011 9:00 hrs.
Editorial: Libertad de expresión o exigencia ciudadanaNo cabe duda que hemos dado pasos muy importantes en el reconocimiento y ejercicio de la libertad de expresión a partir del año 2000, cuando se logró un viraje en el clima político y democrático del país.

Había personajes intocables por esa práctica limitada de la democracia, entre ellos los poderes constituidos y los poderes de facto. Hoy vivimos un ambiente de sana libertad de expresión que en algunos momentos tiene incluso manifestaciones de exceso –que sin duda deben regularse–, ya que la libertad de expresión debe cuidar ante todo el compromiso con la verdad y el respeto a los demás.

No debe considerarse algo extraordinario que los ciudadanos critiquen el desempeño de las autoridades en turno y exijan un mejor ejercicio de sus tareas y una adecuada rendición de cuentas, pues ésta es una regla fundamental de toda auténtica democracia.

Tampoco debería ser extraño que los mismos poderes políticos de la nación, ya sea en el nivel Ejecutivo, Legislativo o Judicial, mantengan un diálogo abierto y una mutua exigencia de cumplimiento y compromiso con las propias responsabilidades. El poder Legislativo se manifiesta muy activo en la crítica hacia el poder Ejecutivo, más aún, por derecho le corresponde pedir cuentas y explicaciones, pero no está dispuesto a recibir observaciones y críticas, especialmente cuando vienen precisamente del Ejecutivo, pues las consideran una amenaza o una ofensa, cuando debería ser parte del diálogo y de la relación democrática entre dos poderes de la República.

Lo mismo debemos decir del poder Judicial, cuya tarea es importantísima para el funcionamiento del país, pero que desafortunadamente es el más alejado de un clima de exigencia, de claridad y de rendición de cuentas. Toda institución es perfectible, toda institución puede equivocarse, y por ello toda institución debe revisarse constantemente, y con mayor razón aquellas que tienen responsabilidades públicas de tanta trascendencia como el poder Judicial. El diálogo y la sana crítica entre los poderes debería ser parte de la relación democrática, sin perder el respeto y la armonía necesarias en orden al funcionamiento del Estado.

Como contraparte tenemos las expresiones antidemocráticas que pueden convertirse en verdaderos problemas en nuestra sociedad: una sobre-regulación de la opinión pública, como lo hace el Instituto Federal Electoral, amenazando la liberad de expresión; un agravamiento de esto mismo como lo pretenden algunos legisladores con iniciativas de ley que buscan sancionar cualquier crítica a partidos políticos y candidatos a puestos de elección; o bien, una desmesurada declaración desde el poder Judicial argumentando que cualquier crítica a los jueces puede poner en riesgo la estabilidad del país.

Y es que lo que verdaderamente puede afectar la estabilidad de México es el mal desempeño de la justicia, como se ha visto en tantos casos; lo que realmente puede poner en riesgo la estabilidad es la falta de libertad de expresión, que por muchas décadas ya hemos vivido, con la consiguiente creación de una sociedad irresponsable de los destinos políticos e incapaz de asumir su tarea en la construcción del país, desde un gobierno paternalista, provocando una sociedad infantilizada.

Por su puesto que la libertad de expresión puede llevar a extremos de quienes no saben respetar la dignidad y las expresiones de los demás, recurriendo al insulto y a la agresión que nada tiene que ver con la libertad de expresar las propias ideas, sino de atacar insolentemente la libertad de los otros y, los más delicado, la libertad religiosa, como lo hace constantemente un grupo de personas frente a la Catedral de México, mañosamente amparados en la libertad, y quienes el pasado lunes insultaron y ofendieron hasta el cansancio la venerable memoria del Beato Juan Pablo II y agredieron la sensibilidad de los católicos durante cinco días consecutivos. Afortunadamente hubo prudencia y tolerancia de los creyentes, pero quedó en evidencia el auspicio del Partido de la Revolución Democrática y la complacencia del Gobierno del Distrito Federal, que no tolera una sola manifestación en su contra, pero aplaude y apoya todas las demás, sin importarle en lo más mínimo los derechos de sus gobernados y la sana convivencia de los capitalinos. Lo hemos dicho una y otra vez: estas agresiones no son más que manifestaciones de intolerancia religiosa y odio a la fe católica de un partido que con sus conductas irresponsables es el causante, en gran parte, de la discordia y el encono en que vive nuestro país.

México debe crecer en la democracia con la participación de todos, en el reconocimiento y en el ejercicio de la libertad de expresión que incluye respeto ante los demás y responsabilidad con la propia expresión.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=196Domingo, 11 de Septiembre de 2011 12:00 hrs.
Editorial: Otra cloaca nacionalSon millones los mexicanos que diariamente se esfuerzan por ser honestos y responsables en la vida, aun en medio de las limitaciones de trabajos mal remunerados y jornadas extenuantes. Son millones los niños y jóvenes que hacen el mejor esfuerzo en sus actividades escolares para prepararse lo mejor posible y ser en el futuro hombres y mujeres de bien. Miles y miles de mujeres se dedican en los centros de trabajo y en los hogares a dar lo mejor de sí mismas en su propio desarrollo y en la formación de sus familias y sus hijos. Son incontables los empresarios, los comerciantes, los maestros y los servidores públicos comprometidos con nuestro país. Es verdaderamente admirable el trabajo de muchos para construir una patria sólida y segura, con progreso y con justicia, con deseos de futuro y de trascendencia, con amor a Dios y al prójimo.

Sin embargo, no dejamos de sorprendernos por la labor de unos cuantos –sumados son muchos–, que todos los días se dedican a destruir de distintas formas este gran país que es México. La indignación ante el crimen organizado que causa verdaderas tragedias, como lo sucedido en Monterrey la semana pasada, ya no es suficiente. Esta muerte absurda de 53 personas en un acto estúpido e incalificable, descrito por el arzobispo de México, cardenal Norberto Rivera Carrera, como una “acción diabólica” no puede dejar indiferente a nadie. La brutalidad alcanzada es intolerable. La sociedad mexicana que todos los días se esfuerza por construir este país con valores y con ideales auténticos, no se merece lo que está pasando.

Nos hemos damos cuenta que detrás de esta tragedia también hay una cloaca, una más, la de los casinos en México, que no sólo involucra a los repudiables criminales, sino a una serie de indignos servidores públicos que no cumplen con su tarea ya sea como legisladores –siempre ajenos a sus deberes– o gobernantes que dejan pasar las irregularidades o que sospechosamente están “en el negocio”, o de plano, muchos policías e inspectores que están en contubernio con los delincuentes, sin ocuparse de la protección de los ciudadanos. ¿Y qué decir de algunos empresarios que, con su silencio ante las extorsiones, son también cómplices del hampa?

Los obispos mexicanos se opusieron, hace más de seis años, al desarrollo de esos negocios porque no fomentan el crecimiento de valores y principios en la sociedad, sino vicios y distracciones nocivas. El juego en los lugares de apuestas se puede convertir en vicio y ruina de muchos, y en ocasión de acciones criminales para otros.

Debemos reconocer los logros ante la tragedia sucedida en Monterrey al encontrar con rapidez algunos presuntos involucrados, casi todos, desafortunadamente, jóvenes desechables por el crimen organizado, pero de aquí surgen más preguntas que respuestas: ¿dónde están los verdaderos responsables?, ¿quiénes son y por qué protegen a los cabecillas?, ¿por qué siempre se habla de la incautación de armas y drogas y nunca de personas y dineros?

¿Hasta cuando seguirá la capacidad económica de los delincuentes para corromper a cuantos quieran? El “lavado de dinero” es cada vez menos inocultable, ¿por qué entonces nunca escuchamos de la detención de alguien por este delito?

Hay mucho más que hacer que enfrentar nuestros problemas con el Ejército, hay mucho que hacer para ampliar las posibilidades de educación y trabajo de los jóvenes, hay mucho que mejorar en la exigencia a nuestras autoridades, pero es impostergable analizar como sociedad qué estamos haciendo para poner un alto a quienes nos quieren arrebatar la esperanza y la patria, y qué estamos haciendo para que los niños de hoy no lleguen a ser, el día de mañana, jóvenes desechables de los criminales

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=16Domingo, 04 de Septiembre de 2011 9:00 hrs.
Editorial: Emergencia humanitariaMientras que algunos medios de comunicación se dedican a banalizar las noticias,  siguiendo hasta en los mínimos detalles los escándalos de algunos personajes tristemente famosos, en una región del mundo, en el llamado “Cuerno de África”, se debaten entre la vida y la muerte más de doce millones de personas, muchas de ellas niños y jóvenes.

Y es que una serie de conflictos políticos internos han empobrecido durante los últimos 20 años a este grupo de países: Somalia, Etiopía, Eritrea y Yibuti, arrastrando en esta situación a Kenia. Todo esto se ha agravado por una sequía inimaginable que ha acabado con plantíos y animales, dejando sin alimentación suficiente a millones de personas. Pero apenas se dio un pequeño sismo en los Estados Unidos, y algunos programas noticiosos se volcaron sobre este hecho como si se tratara de una enorme tragedia, mientras que la verdadera hecatombe, la verdadera tragedia que ocurre en África, no les merece ninguna atención.

El Papa Benedicto XVI ha llamado repetidamente a los gobiernos del mundo para que asuman una actitud solidaria ante esta emergencia humanitaria. Él mismo ha dispuesto una primera ayuda desde los fondos de compromiso social de la Iglesia Católica, y la Conferencia Episcopal Italiana también se ha sumado aportando recursos para la compra y traslado urgente de alimentos y medicinas. Con cierta lentitud y mucho burocratismo, también comienza a reaccionar la Unión Europea. En cambio, los que no dejan de actuar con una rapidez sorprendente son los productores y comerciantes de armas norteamericanos, quienes no cesan de hacer llegar a la zona más empobrecida del mundo, miles de instrumentos que matan, y no alimentos que dan vida.

El mundo globalizado no puede ocuparse sólo de los negocios y espectáculos de los países desarrollados, debemos preocuparnos también, y especialmente –como decía el Beato Juan Pablo II–, de una globalización de la solidaridad con los más necesitados. Este es el momento.

Lo que sucede en África debe ser motivo de reflexión, pero también de vergüenza internacional por la indolencia criminal y la falta de apoyos oportunos. Debemos manifestar nuestro dolor e indignación por tantas políticas económicas fracasadas y fraudulentas que empobrecen cada vez más a las mayorías. Debemos cuestionarnos también, como cristianos, por nuestra falta de sensibilidad y solidaridad. No está en nuestras manos, de manera personal, poder solucionar un problema tan grave y tan lejano; sin embargo, tampoco podemos ser indiferentes con lo que pasa a millones de hermanos nuestros, sin poner al menos un granito de arena.

Es la comunidad internacional y sus gobiernos los que deben reaccionan antes de que sea demasiado tarde; son las asociaciones humanitarias de los distintos países las que nos deben ayudar a responder fraternalmente como se ha hecho en otros momentos.

¿Dónde están las iniciativas de la Cruz Roja Internacional? ¿Qué hacen por nuestros hermanos africanos esos grupos internacionales perfectamente organizados e hinchados de financiamientos de las trasnacionales y promovidos irresponsablemente por la ONU, que muchas veces muestran más preocupación por promover el crimen abominable del aborto, atentando así contra la vida humana, en vez de defender su dignidad? ¿Cuántos son los que están más alarmados por el sufrimiento de los animales –que sin duda merecen nuestra responsabilidad y compasión–, que por los millones de seres humanos que no tienen alimentos para sobrevivir?

Quisiéramos ver aún mucho más activamente a nuestra red católica de Cáritas para dirigir un poco de ayuda y fraternidad desde nuestras comunidades a quienes hoy sufren. Nunca es tarde para tender la mano a nuestros hermanos.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=17Domingo, 28 de Agosto de 2011 9:00 hrs.
Editorial: Tibieza legislativa ante el narcotráficoEn este sexenio el Gobierno Federal ha tenido entre sus principales propósitos el combate frontal al crimen organizado alrededor del narcotráfico, y para ello ha desplegado las fuerzas armadas en todos sus frentes: el Ejercito, la Marina y, además, la Policía Federal con otra serie de organismos de inteligencia e investigación. No cabe duda que se han registrado logros muy importantes, y nadie niega la necesidad de enfrentar la violencia de los criminales con la fuerza del Estado para garantizar la seguridad de los ciudadanos; sin embargo, todo ello ha resultado insuficiente porque no se ha llegado de manera contundente a la base de todo ese negocio: la economía, es decir, el poder del dinero que es el arma más fuerte del narcotráfico y el instrumento más corruptor en todos los niveles. No hay nada extraño que entre los más ricos del mundo se mencione a un conocido narcotraficante mexicano, sin que nadie pueda saber a ciencia cierta dónde está ni qué hace, pero sí a qué se dedica y en cuánto se puede cuantificar, de alguna forma, su enorme fortuna.

Se han dado algunos pasos en México para controlar el llamado “lavado de dinero” con leyes que funcionan desde 1989, pero con muy escasos resultados. El mismo Fondo Monetario Internacional ha señalado que entre 2006 y 2008 se han levantado en nuestro país más de 126 denuncias de sospechas de “lavado de dinero” con un valor de 31 mil millones de dólares, sin que las autoridades hayan podido hacer algo. Es evidente que la mayor parte del beneficio económico se da en los Estados Unidos de Norteamérica que, a su vez, es el mayor consumidor de todas las drogas y el principal proveedor de armas y equipos de movilidad y comunicación a los narcotraficantes. País que, por cierto, hace muy poco para solucionar el grave problema internacional causado por la producción y consumo de estupefacientes, tal vez porque, siendo el principal beneficiario económico, no le interesa.

Nuestros congresista están analizando poner en marcha una nueva legislación contra el “lavado de dinero”, enfocando sus baterías hacia sectores hasta ahora no fiscalizados: los sindicatos, los partidos políticos, las asociaciones civiles y las asociaciones religiosas, entidades que tienen un régimen especial dado que no son organizaciones de lucro sino de utilidad social, y sobreviven por medio de aportaciones libres. No cabe duda que es de suma importancia, para la sociedad, tener una mayor transparencia en todas estas asociaciones de interés público, incluyendo a las iglesias. Los donativos, por supuesto, son legítimos, son válidos, son necesarios para sus fines benéficos, pero deben ser siempre fruto de actividades válidas y legítimas.

Pero el verdadero problema no está en las asociaciones religiosas que, por supuesto, deben estar siempre abiertas a la transparencia, sino en el amplio y desconocido campo de los partidos políticos y sindicatos que manejan cantidades inimaginables de recursos y no dan cuenta a nadie, ni a los afiliados ni a los agremiados ni mucho menos a las autoridades hacendarias del país. En el caso de los partidos políticos, se han puesto candados muy estrictos en el manejo de los recursos públicos que reciben y una vigilancia de parte de los institutos electorales para que los gastos estén bien controlados; sin embargo, podemos darnos cuenta con asombro que ante un evidente derroche económico en las campañas políticas recientes, los institutos electorales estatales ni siquiera se han dado cuenta del despilfarro millonario de algunos partidos políticos, pese a que toda la ciudadanía lo ha podido constatar.

El caso de los sindicatos es todavía más preocupante porque son instituciones totalmente opacas, en manos de unos cuantos líderes que nunca dejan el poder y que tienen la capacidad económica para manejar corporativamente a sus agremiados en determinadas orientaciones políticas.

Mientras todo esto sucede, nuestros legisladores analizan con enorme lentitud y tibieza poner en marcha una serie de medidas para fiscalizar mejor el manejo de actividades no justificadas mayores de 200,000 pesos en las instituciones de servicio público, mientras que los negocios del narcotráfico siguen floreciendo dinámicamente para mantener a cerca de medio millón de mexicanos involucrados en su sucia actividad.]]>
http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=18Domingo, 21 de Agosto de 2011 9:30 hrs.
Editorial: El árbitro electoralComienza a prepararse el ambiente para el próximo año electoral en el que se renovarán la Presidencia de la República y el Congreso mexicano. Se trata de una contienda de gran importancia para darle un rumbo político, económico y social a nuestro país en los próximos seis años; sin embargo, una de las primeras preocupaciones de la opinión pública está en todo lo que se refiere al Instituto Federal Electoral (IFE).

Hay muchos cuestionamientos de por medio hacia este instituto, los cuales deben ser solucionados de manera satisfactoria para que sea visto verdaderamente como la autoridad confiable que garantice los resultados de las elecciones del 2012. El país entero necesita que el IFE sea una institución sólida y con una intachable autoridad moral. Todavía estamos a tiempo para tomar las medidas necesarias.

Por lo pronto, este instituto ciudadano se ha convertido, paradójicamente, en el principal obstáculo para garantizar la libertad de opinión de todos los ciudadanos. Está puesto no para servir a los partidos, sino para favorecer el libre ejercicio de la opinión pública en los asuntos políticos; no obstante, hemos visto todo lo contrario. Basta reparar en diversas resoluciones y controversias, donde los consejeros –amparados en legalismos estrechos–, han decidido en perjuicio de la libertad ciudadana.

Debemos reconocer que tiene en contra la reforma de ley del 2007, la cual complica y restringe la libre expresión en el desarrollo de los comicios electorales. Todos están atados de manos: los mismos políticos, los medios de comunicación y la ciudadanía en general, pero lo mínimo que podemos esperar del “árbitro electoral” es un esfuerzo por interpretar estas leyes restrictivas con un mayor sentido de participación hacia la ciudadanía. Al final, cualquier expresión que no guste a los partidos políticos puede ser objeto de sospecha o represión, venga de donde venga.

De los institutos electorales estatales ni hablar: siguen siendo estructuras demasiado frágiles y fácilmente manipulables por los gobernantes en turno, como lo hemos visto en las elecciones más recientes, donde aun los más escandalosos e ilegales comportamientos de distintos partidos políticos, fueron deliberadamente ignorados: candidatos sin reunir los requisitos legales, partidos que excedieron de forma grosera sus gastos, prácticas clientelares en la compra de votos y un sin fin de tropelías más que nunca fueron sancionadas.

Lo que preocupa más es que la gran institución electoral a nivel federal –que años atrás se había ganado un prestigio gracias a su imparcialidad y eficiencia, y al trabajo impecable de los consejeros y demás colaboradores–, esté ahora fuertemente cuestionada por su creciente dependencia hacia los partidos políticos más poderosos.

Hoy mismo, el IFE ni siquiera tiene los consejeros reglamentarios porque sigue la rebatinga por las cuotas de poder entre los partidos, especialmente por la prepotencia de uno de ellos. Todavía es tiempo de que una de las grandes instituciones del México moderno y democrático recupere su prestigio y se muestre con grandeza, como una fortaleza de la ciudadanía y no de los políticos corruptos.

Queda también pendiente que el IFE sea un gestor eficiente de la democracia, pues, por lo pronto, se ha convertido en la institución más cara del mundo para garantizar la realización de procesos electorales. Su presupuesto anual es cada vez más abultado y llegaría el próximo año a la escalofriante suma de 16 mil millones de pesos, casi el doble de lo que está costando una nueva línea del Metro en la Ciudad de México. La desastrosa reforma del 2007 pretendía hacer menos costosas las elecciones, pero salta a la vista que tampoco se ha logrado este objetivo.

Pero no todo depende de los consejeros del IFE, también hay una grave responsabilidad de los legisladores que no han hecho bien su tarea. Esperemos –por el bien de México– que las próximas elecciones sean las últimas tan costosas y de ellas surja un Congreso más responsable que el que está por concluir con tan magros resultados.]]>
http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=19Domingo, 07 de Agosto de 2011 9:30 hrs.
Editorial: Disminución de inmigrantes, aumento de problemasAlgunas autoridades del Instituto Nacional de Inmigración han dado a conocer estadísticas que evidencian un drástico descenso de inmigrantes centroamericanos y mexicanos hacia los Estados Unidos, una disminución que, en los últimos cuatro años, podría ser de hasta un 70 por ciento, pasando de 430 mil en 2006 a 140 mil en 2010.

Independientemente de que las cifras correspondan a la realidad, el verdadero problema está en las causas del descenso, de las cuales podríamos enumerar sólo algunas: la crisis económica en los Estados Unidos que ha lanzado al desempleo a miles. El endurecimiento de las leyes antiinmigrantes en muchos estados de la Unión Americana. La creciente discriminación hacia los latinos, que constantemente son molestados y deportados por las autoridades norteamericanas. El aumento de la inseguridad en México, especialmente en las rutas que utilizan los migrantes. Los abusos del crimen organizado y los traficantes de personas, quienes no sólo las secuestran o las extorsionan, sino que, en algunos casos, también las asesinan.

Ninguna de estas causas habla de una mejoría económica o social en Centroamérica o México, donde muchas cosas siguen igual o peor. Éste es el verdadero problema: ¿De qué sirve la reducción de inmigrantes si los problemas que provocan este fenómeno no han desaparecido, tales como la pobreza extrema, la falta de oportunidades de estudio o empleo, trabajos mal pagados y miles de injusticias?

Precisamente en estos días se ha llevado a cabo la caravana “Paso a paso hacia la paz” por el sureste mexicano, promovida por familiares de inmigrantes desaparecidos del Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, acompañados por decenas de asociaciones civiles y de derechos humanos de todos estos países hermanos y, por supuesto, muchos mexicanos.

Destaca la figura del padre Alejandro Solalinde por el nivel de su compromiso y la ayuda humanitaria que ofrece a los inmigrantes a través del albergue “Hermanos en el camino”, pero junto con él, existen muchos otros albergues de religiosos y religiosas a lo largo del país, así como de organizaciones de la sociedad civil, que diariamente ofrecen un signo de ayuda solidaria a los más desprotegidos que caminan en búsqueda de oportunidades inciertas o ya inexistentes.

Sin embargo, por otra parte encontramos la voracidad inhumana de los grupos criminales –especialmente asentados en los estados de Veracruz y Tamaulipas, como ha sido constantemente denunciado–, ante la ineficacia del Gobierno Federal y la complacencia o complicidad de autoridades estatales.

Sí, ha descendido el número de inmigrantes, pero esto no significa que hayamos superado los problemas de fondo. Seguimos ante un desafío que nos cuestiona a todos y que, junto al admirable apoyo solidario, debemos encontrar soluciones de justicia y de desarrollo en todos los países involucrados.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=20Domingo, 31 de Julio de 2011 10:30 hrs.
Editorial: Jóvenes sin vacacionesEl verano es la época tradicionalmente dedicada a las vacaciones en el mundo entero, no es la excepción en nuestro país. No sólo los obreros de fábricas y talleres, los empleados de oficinas y miles de burócratas toman merecidamente su período largo de descanso; sino también y, sobre todo, los estudiantes, que por millones coinciden durante julio y parte de agosto en sus vacaciones escolares. La industria del turismo tiene, sin duda, su mejor temporada.

Sin embargo, hay un sector de la población que no puede disfrutar de este beneficio que otorga la sociedad a sus trabajadores y estudiantes, porque no tienen oportunidad de acceder a empleos estables, ni tampoco están en estudios formales. Un informe reciente de la Organización de Estados Americanos (OEA) ha señalado que en Latinoamérica están en esta situación cerca de 40 millones de jóvenes entre los 15 y 29 años, nada menos que la cuarta parte de la población en esta edad. En nuestro país el problema tiene casi la misma proporción, con más de 7 millones de aquellos a los que se les ha llamados “ninis”, porque ni estudian ni trabajan. No ha habido capacidad de nuestros sistemas educativos y económicos para atender su situación.

Se trata de la población juvenil más vulnerable porque se encuentran en medio del ocio, que se convierte en fácil entrada de los vicios, o en medio de una búsqueda desesperada de alguna oportunidad de trabajo que no llega, por lo que se ven tentados a aceptar propuestas de la delincuencia que ofrece dinero a manos llenas, a sabiendas que se corre el riesgo de perder la libertad o la vida. Mientras que el crimen organizado perfecciona y extiende sus redes para captar el potencial de millones de jóvenes sin oportunidades, las políticas públicas para rescatarlos y promoverlos “duermen el sueño de los justos”. Las cifras son alarmantes: el 80 por ciento de las cárceles están ocupadas por jóvenes entre los 20 y 35 años, y entre las víctimas de delitos violentos, 9 de cada 10 son jóvenes.

En México contamos con algunos programas a nivel federal y estatal, con becas, para apoyar la continuación de los estudios de quienes están ya en el sistema escolarizado, a fin de no interrumpir su preparación por motivos económicos, pero no hay programas que se ocupen de quienes no han tenido cabida en las preparatorias y estudios profesionales, y que tampoco tienen oportunidades en el mundo laboral. Este año se añadirán miles de jóvenes más a este grupo, es aquí donde está el problema más grave.

Las políticas públicas no están orientadas a solucionar este problema social, solo en cinco estados de la República hay algunas acciones muy limitadas: en Chihuahua, Baja California, Tlaxcala, Guerrero e Hidalgo. Llama la atención que las demas entidades estatales, algunas de ellas caracterizadas por su populismo rampante, no tienen acciones que traten de responder a esta gravísima situación de miles de jóvenes que pasan a formar parte de la delincuencia. Al contrario, preocupa que con sus acciones políticas que promueven la irresponsabilidad de los adolescentes, la falta de respeto a la vida y las leyes que atentan contra la familia sólo propician un mayor deterioro del tejido social en nuestra sociedad que afecta, en primer lugar, a miles de jóvenes sin oportunidades de preparación y desarrollo. ¿Dónde está la promoción del deporte, la música y el arte, la organización de actividades al servicio de la sociedad y mil iniciativas más para motivar la ocupación y superación de estos jóvenes?

También debemos reconocer que la labor de la Iglesia en este campo es cada vez más complicada por la lejanía de los jóvenes de los ambientes de la fe y por la difícil actividad de evangelización hacia ellos. Dos mundos cada vez más distantes. Es tiempo de vacaciones… pero muchos no saben qué significa esto.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=21Domingo, 24 de Julio de 2011 09:00 hrs.
Editorial: Abstencionismo, sombra de un fracaso democráticoLas pasadas elecciones estatales en México revelaron datos y estadísticas alarmantes para la vida democrática en nuestro país. Y es que, más allá de las manifestaciones triunfalistas de los partidos ganadores, fue evidente el poco interés de la ciudadanía por participar en los mecanismos electorales y el desencanto a causa de un sistema viciado para elegir a los representantes locales.

Por poner un ejemplo, en el Estado de México sólo el 17 por ciento de la población eligió al gobernador de una entidad de más de 15 millones de habitantes, y se registró un abstencionismo de casi el 60 por ciento. En este balance electoral sería injusto culpar sólo a la ciudadanía, pues los partidos políticos y el instituto electoral de la entidad tienen la mayor responsabilidad en ello.

De acuerdo con la oposición, durante las pasadas elecciones estatales se pudieron observar prácticas fraudulentas que parecían ya superadas: un rampante corporativismo electoral, la compra de votos, el lucro con la miseria e ignorancia de la gente, lo cual evidenció la ineficacia de los institutos electorales. Peor aún fue que los quejosos no hicieran nada para detener esas prácticas reprobables, dejándolo todo, como siempre, en vagas críticas.

Este panorama abre ya entre sombras y presagios la ruta hacia las próximas elecciones federales en el 2012, en las cuales se elegirá –entre otros representantes– al Presidente de la República. No es la primera vez que México se enfrenta a un delicado ejercicio electoral en el que está en juego el tipo de estructura política y social que desea la ciudadanía; pero en contraste con otras épocas, es evidente la debilidad y el pobre desempeño de las instituciones electorales, donde ni siquiera se cuenta con todos los miembros necesarios para su adecuado funcionamiento.

También es alarmante la poca sensibilidad de algunos funcionarios públicos, líderes sociales y medios de comunicación, ante la necesidad de organizar una sana y justa competencia entre las diferentes opciones políticas, en beneficio de nuestro país, tan lastimado por la división, la ambición, la mezquindad y los odios de su clase política, independientemente de la terrible violencia generada por el crimen organizado.

Por si fuera poco, la descomposición política, la corrupción, la violencia en las calles y la inequidad social, son también factores que deben preocuparnos rumbo a la definición de la administración del poder para los siguientes años. Por ello, es urgente la transparencia en las finanzas públicas y de los partidos para vigilar que antes, durante y después de las elecciones del 2012, ninguna institución política, funcionario, órgano colectivo o agrupación electoral, se encuentre relacionada directa o indirectamente con el crimen organizado o se coopten o compren votos, valiéndose de la pobreza de millones de familias mexicanas.

A un año de las votaciones federales, ya han comenzado a perfilarse posibles contendientes para la Presidencia de la República, y pese a que ni siquiera se han presentado propuestas serias, ya se dibujan estrategias para impugnar ante los tribunales electorales los resultados de los comicios. Las autoridades electorales, por su parte, no se han fortalecido y se encuentran perdidas en los laberintos de discusiones fatuas y tentaciones inquisitoriales de coartar la libertad de expresión de los ciudadanos, en lugar de regular a los partidos.

Estas circunstancias obligan a una seria reflexión: hoy más que nunca es necesaria una ciudadanía informada, que desde ahora comience a construir un juicio con base en las propuestas que los partidos y candidatos ofrecen; también es necesario seguir con detenimiento el mapa electoral que se presenta y calificar sensatamente el ejercicio de aquellos aspirantes que en este momento ya ejercen el poder público, pues, de otra manera, el abstencionismo se seguirá haciendo presente como uno de los más graves y delicados síntomas de una enferma democracia.]]>
http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=22Domingo, 17 de Julio de 2011 9:00 hrs.
Editorial: El primer paso de la paz
En el tormentoso camino que México emprende para consolidar la paz, la justicia y la dignidad entre sus habitantes, es imposible no sentir horror y condenar las acciones del crimen organizado y, al mismo tiempo, no sentir un profundo dolor y pena por las pérdidas irreparables de innumerables vidas humanas.

Pero en esta larga caminata -ya sea desde la administración del poder público o en la legítima búsqueda de la justicia y la dignidad-, el primer paso de la paz está obligadamente vinculado a la familia y a los valores humanos que en ella se forjan. Si en la búsqueda de la paz no se contempla la protección de la familia sana y funcional, o si en la demanda de justicia y dignidad no se exige también la defensa de la vida humana en todas sus condiciones, poco, muy poco, se hace por la paz verdadera.

El Jueves de Corpus pasado, el cardenal Norberto Rivera Carrera hacía la siguiente pregunta: “¿Dónde se genera la paz que tanto anhelamos?” Y está claro que la paz no se genera en la lucha ni en la guerra, pero sí en la aplicación justa y necesaria de la ley, y en la búsqueda del bienestar material y espiritual de la sociedad. La paz no está tampoco en la mera indignación y el dolor de las víctimas, sino en el perdón y en la esperanza.

La paz, sencillamente, se genera en la familia; pero ¿qué se hace hoy por el bienestar de ella? Los gobiernos hablan de paz, pero sus acciones alimentan el horror en las familias, la destruyen silenciosamente y las consecuencias de una familia disfuncional, sin valores, sin ética, las vemos todos los días en los brutales crímenes y en la atroz violencia que lacera a la sociedad entera.

Para la sociedad no hay camino hacia la paz a través del egoísmo, la autodefensa o la apatía por el sufrimiento ajeno; para el cristiano, esta búsqueda de paz se sintetiza en el amor al prójimo, en la caridad con el necesitado, en el perdón y en la esperanza.

Sí, para alcanzar la paz es necesaria la aplicación de la ley y justicia, pero lo es también la solidaridad; para construir la concordia es preciso reparar el tejido social y combatir la pobreza, pero también es indispensable fomentar la reconciliación y la unidad.

Construir la paz -nos recuerda el Arzobispo de México- es poner los fundamentos de un auténtico humanismo y el ser humano tiene y siempre tendrá su casa en la familia.

De muchas maneras la Iglesia Católica ha mostrado su interés y su compromiso de contribuir en la construcción de la paz a fin de que la violencia, la impunidad y la corrupción tengan un freno, y para ello ha propuesto una serie de medidas a fin de fomentar el bienestar de la familia natural y de la comunidad a la que pertenece.

El primer paso de la paz debe estar en las familias, erradicando toda violencia que actualmente y por desgracia se vive en ellas; sin familias que gocen en plenitud, la bondad de los valores humanos y cristianos, del respeto a su dignidad y su función humanizadora, todo acto por alcanzar la paz social es infructífero y sus resultados, tristemente efímeros. ]]>
http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=23Domingo, 03 de Julio de 2011 9:30 hrs.
Editorial: Santidad y PolíticaParece totalmente absurdo hablar de un tema estrictamente religioso: “la santidad”, en un ambiente que parece ser totalmente ajeno: “la política”, y sin embargo, no lo es. Hablar de santidad es hablar de virtudes, de valores, de congruencia, de honestidad, y esto vale para todos los ambientes de la realización humana. Una muestra de que la santidad puede ser compatible con el ejercicio del poder en la política fue la beatificación llevada a cabo en el Burgo de Osma, España, el pasado domingo 5 de junio, del arzobispo-virrey de México, Don Juan de Palafox y Mendoza.

Desafortunadamente, en México hemos entendido la separación Iglesia–Estado como la contraposición de ambas instituciones y no como la autonomía de cada una en lo que les corresponde para lograr el bien común de la sociedad.

En los siglos anteriores encontramos modelos contrastantes: mientras muchos protagonistas de nuestra clase política tienen como fundamento a Nicolás Maquiavelo, quien escribió en siglo XVI su famosa obra El Príncípe, señalando que la búsqueda del poder está por encima de la ética y de la justicia, en el siglo XVII nos encontramos en nuestra propia patria un ejemplo de buen gobierno, Don Juan de Palafox y Mendoza, quien fungió en 1642 como Virrey de la Nueva España. Además, fue transitoriamente arzobispo electo de México y por nueve años ejemplar obispo de Puebla, destacando por sus virtudes y su compromiso real con los ciudadanos, especialmente con los indígenas y con los más necesitados. Don Juan de Palafox también escribió su propia obra sobre política, Juicio interior y secreto de la monarquía, en la cual recomendaba a los gobernantes ser personalmente virtuosos, templados en el hablar, generosos en el pensar y rectos en el juzgar, teniendo como eje de gobierno la justicia, la moral y el bien de la sociedad.

Qué distinto es lo que propone el beato Juan de Palafox de lo que es hoy gran parte de la clase política mexicana e internacional, marcada por una ideología laicista y orientada por los principios de Maquiavelo, la cual les ha hecho buscar el poder para provecho personal, tomando distancia de los valores éticos y morales como si se tratara de una contradicción entre el ejercicio del poder y la virtud. Nada extraño es que vivamos en la cultura de la corrupción y la simulación, el cinismo y la desvergüenza sellada por aquella frase que se ha vuelto escuela de nefastos políticos: “El que no tranza no avanza”.

México necesita de una clase política de más altura y con una nueva mentalidad. Don Juan de Palafox nos enseña que un gobernante sin virtudes, una comunidad sin valores y una práctica común de la corrupción y de la injusticia, arrastra a la sociedad irremediablemente a su ruina. El nuevo beato no sólo es para los cristianos un modelo de creyente, sino que para el mundo secular de la política es un modelo de buen gobernante: honesto, firme, justo, con profunda formación intelectual y sobre todo un hombre que nunca buscó el beneficio propio, sino que entendió la política como una vocación de entrega y sacrificio, como una búsqueda del bien espiritual y material de sus gobernados, como una noble tarea que exige inteligencia, tesón y trabajo.

Las Iglesia en España y en México se regocijan con la elevación a los altares del primer Virrey de América, y de un obispo pobre, heroico y valiente que, además de ser un pastor virtuoso, como jefe supremo del poder supo gobernar con sabiduría y justicia, luchó con todas sus fuerzas contra la injusticia y la corrupción, y elevó el nivel cultural de esta tierra que tanto amó.

¡Cuánta falta le hace a México un gobernante luminoso, justo, sabio, firme y santo como Palafox!

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=24Domingo, 12 de Junio de 2011 9:00 hrs.
Editorial: Grandes preocupaciones de la IglesiaEn los últimos años la Iglesia Católica ha manifestado su preocupación por la falta de compromiso y el mal testimonio de algunos sacerdotes en el mundo. Entre la enorme labor realizada por miles y miles de obispos y sacerdotes que desarrollan su misión con sencillez y generosidad, en el silencio y sin protagonismos, sirviendo a la Iglesia y a sus hermanos, como Cristo, el Buen Pastor, desafortunadamente no han faltado, por aquí y por allá, algunos casos negativos que la prensa mundial se ha encargado de difundir a los cuatro vientos.

Ya desde el año 2001, el hoy beato Juan Pablo II se refería a esta dolorosa realidad como la manifestación del mysterium iniquitatis, es decir, la manifestación del misterio del mal en la vida de quienes deben estar comprometidos únicamente con el bien.

El Papa Benedicto XVI ha tomado medidas muy claras y precisas para que todo ministro ordenado o servidor de la Iglesia que cometa delitos de cualquier índole, asuma plenamente su responsabilidad penal ante las leyes de cada país, siguiendo los procesos correspondientes. No debe haber equívocos ni mucho menos privilegios.

Por otra parte, el mismo Benedicto XVI se ha acercado a muchas de las personas que han sido víctimas del mal testimonio sacerdotal, con el deseo de ayudarlas a superar espiritual y humanamente esta problemática, poniendo el ejemplo de lo que debe hacer cada obispo en su propia comunidad.

Los obispos mexicanos -como de hecho lo está haciendo la Iglesia en todo el mundo- han dedicado su asamblea para reflexionar en la formación de los futuros sacerdotes para dar mejores elementos humanos y espirituales a las nuevas generaciones.

En la vida de la Iglesia tienen una grandísima responsabilidad aquellos que son llamados a participar del único sacerdocio de Cristo, mediante la ordenación sacerdotal, ya que el anuncio del Evangelio comienza con la propia vida. Frente a la difícil realidad de nuestra cultura -en muchos aspectos lejana o extraña a los valores del Evangelio-, quienes se preparan para este servicio deben tener una profunda experiencia de fe en el seguimiento e identificación con Cristo, y una más sólida formación personal que los prepare humanamente para realizar su tarea, de tal forma que, junto a los aspectos doctrinales y espirituales necesarios, también se requiere de una salud psicológica y una coherencia moral, como exigencia básica para el ejercicio del ministerio.

La comunidad cristiana ayuda a los sacerdotes con su oración, con su amistad y con el respeto a su ministerio. La misma comunidad ayuda en la formación de los futuros sacerdotes cuando permite que en las familias cristianas siga siendo motivo de aprecio y de valoración como un gran ideal, la llamada, la vocación, a la vida religiosa y sacerdotal.

La humanidad entera está llamada a la salvación que recibimos por medio de Cristo, la Iglesia es la primera necesitada del amor y del perdón de Dios, pero especialmente quienes tienen la gran responsabilidad de guiar a la misma Iglesia y ser testimonio del Evangelio ante el mundo, son los primeros que deben revisar constantemente la propia vida, la respuesta a Dios, la exigencia de santidad, a fin de ser verdaderos discípulos y misioneros de Jesucristo.

El gran testimonio de los primeros cristianos, los mártires, transformó al mundo antiguo con el Evangelio; pero la falta de testimonio de algunos de nuestro tiempo son el primer obstáculo para que muchos descubran el camino de la salvación. Esta es la gran preocupación de la Iglesia: que seamos una comunidad que dé testimonio de servicio, de respeto y de amor al mundo entero en nombre de Cristo, el Salvador universal.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=25Domingo, 05 de Junio de 2011 9:30 hrs.
Editorial: Dura elección históricaLo que sucedió la semana pasada con la realización de elecciones municipales en España, representa el rechazo tajante de la sociedad ibérica a las políticas populistas y erráticas del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que durante más de 30 años ha dominado en ese país. No sólo son los miles de jóvenes que se han manifestado durante varias semanas en la Plaza del Sol en Madrid y otros lugares, sino la sociedad entera la que ha llevado a este partido a su más bajo nivel de votación en toda su historia.

¿Qué es lo que ha rechazado la sociedad española? En primer lugar, la orientación económica populista que se ha dedicado a multiplicar, fuera de toda proporción, privilegios y dádivas para algunos grupos, en demérito de otros, y a costa de un endeudamiento público que está llevando las finanzas españolas a la bancarrota. La primera consecuencia es la falta de trabajo y oportunidades para los más jóvenes y los excesos de prestaciones de sindicatos y otros grupos. Lo segundo, aunque aún no aparece de manera tan clara, es el rechazo a las políticas que han llevado a la degradación social por la falta de respeto a la vida y a la familia, manifestada constantemente por estos gobiernos socialistas. Un laicismo mal entendido les ha impedido una correcta comprensión de la libertad religiosa.

En contraste, los partidos políticos que proponen una economía más responsable y los que son respetuosos de la vida y la familia, han salido fortalecidos y tienen un panorama de mayor desarrollo hacia el futuro. Parece que la sociedad española está tocando fondo en cierto camino, para retomar el sendero de los valores sociales y el respeto a la dignidad humana, con una justicia sin etiquetas ni populismos. Un primer signo alentador es que los españoles comienzan a manifestar mayor confianza y apoyo a la Iglesia Católica, por encima de estas ideologías cuestionadas.

Todo esto tiene relación con ciertos ambientes mexicanos que han seguido al pie de la letra estas políticas, las cuales han demostrado -en muchos lugares- su ineficacia económica y su desastre social. No podemos dejar de mencionar que es precisamente en la línea de gobierno seguida en los últimos años en la Ciudad de México dónde mejor se refleja ese esquema ya fracasado en otras partes: populismo económico, endeudamiento de las finanzas públicas, falta de respeto a la vida y a la familia, generando con ello un falseamiento en la conciencia de los más jóvenes a través de leyes injustas y equivocadas en su valoración de la vida y de la persona humana.

Todo lo que está mal planteado tarde o temprano se viene abajo. Lo que se construye sobre arena, sin solidez, no puede mantenerse por mucho tiempo.

Nuestros problemas sociales en México son graves: necesitamos soluciones precisas para mejorar el nivel de vida, la calidad de la educación y las oportunidades laborales, especialmente para los jóvenes; necesitamos hoy más que nunca recuperar la convivencia social y la confianza en nuestras instituciones, pero seguir por un camino que desde el principio es el equivocado, sólo nos llevará a escenarios más dramáticos. Más valdría aprender con humildad las lecciones de otros, que continuar con mirada soberbia un camino hacia el desastre.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=26Domingo, 29 de Mayo de 2011 9:00 hrs.
Editorial: La Violencia de la sociedadHemos estado tan envueltos en el tema de la violencia causada por el crimen organizado en nuestro país (violencia inhumana y siempre con expresiones de mayor crueldad), que nos hemos olvidado que esta situación tiene un origen inmediato en la experiencia de cada día.

Cada vez que un niño experimenta en su propia casa las discusiones y la falta de respeto entre sus padres, llegando a los insultos e incluso a los golpes, se está maleducando en la cultura de la violencia: si sus padres resuelven sus problemas con agresión, el niño aprende a hacer lo mismo. No es extraño darnos cuenta que los niños agreden a sus papás con gritos e insultos que nadie corrige; por ello, hemos comenzado a ver con sorpresa que en las escuelas está sucediendo lo mismo, ante la impotencia e incapacidad de los maestros que temen poner disciplina ante la falta de apoyo de los padres de familia.

La dignidad de la persona y sus derechos humanos inalienables son temas que deberían estar presentes en toda formación y educación, lo mismo que los valores de la disciplina, el respeto a los mayores y a la autoridad, la importancia de la ley (y el deber moral de cumplirla), la generosidad y la solidaridad, el sentido de la comunidad y las obligaciones para con ella, el respeto bien entendido a la diversidad y a las personas ancianas y con discapacidades. Sin embargo, nada de esto vemos reflejado ni en la casa ni en la escuela, donde cunde -como un nuevo fenómeno de preocupación social- el llamado “bulling”, que no es más que el reflejo de una sociedad decadente que se espanta de lo que ella misma ha provocado.

Tenemos un gran dilema como sociedad: ¿cómo podemos defender la integridad y los derechos de los niños, al tiempo que se les educa con el sentido de la responsabilidad y la libertad, la disciplina y la autoridad necesarias?

También es muy común observar que en un partido de futbol la rivalidad deportiva termine encendiendo pasiones entre los jugadores y se extienda a las tribunas entre los aficionados, concluyendo en penosos enfrentamientos que sólo incitan a una mayor violencia. Lo mismo podríamos decir de ciertos programas de televisión y radio que convierten los debates en foros de insultos y humillaciones, sin que nadie ponga orden, pues se apela a una mal entendida libertad de expresión. No hace falta añadir nada con respecto a los famosos blogs de las redes sociales que se han convertido en espacios de violencia verbal, de insultos sin sentido y de odios anónimos, en lugar de ser espacios para la reflexión y la confrontación seria y crítica, propias de la libertad de expresión.

Sin embargo, hay un segundo nivel más preocupante y nocivo en la cultura de la violencia: las figuras públicas que se manifiestan en los medios de comunicación, resolviendo los conflictos con insultos y golpes, y con calificativos que no sólo denigran a su blanco, sino al que los profiere. Sin duda, el peor ejemplo es el que se ha vivido en México entre rivales políticos. Las campañas para las elecciones y los comicios electorales terminan siempre en descalificaciones de unos y otros.

Este mal ejemplo se extiende a los sindicatos y movimientos sociales. Pero no es éste el camino para elevar a una sociedad hacia la justicia y el respeto: si los encargados de la política, que deben ser ejemplo en el ejercicio del diálogo y del respeto, resuelven sus diferencias a fuerza de agresiones verbales e insultos vergonzosos, ¿qué tiene de extraño que los niños en las escuelas hagan lo mismo con sus compañeros, si vivimos en la casa, en el colegio, en la calle y en la política una bien cobijada y aceptada cultura de la violencia?.]]>
http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=27Domingo, 22 de Mayo de 2011 9:00 hrs.
Editorial: Mucho más que corrupciónEs sabido que los indocumentados mexicanos se han convertido en un problema social en los Estados Unidos y son maltratados de diversas maneras por las autoridades migratorias, e incluso, por algunos grupos de la sociedad norteamericana, que los rechaza y discrimina. Hay varios estados que han aprobado leyes más intransigentes, las cuales equiparan a un indocumentado con un criminal, complicando aún más su situación y pasando por encima de sus derechos humanos fundamentales. Con toda razón hay protestas e indignación por ello.

Sin embargo, lo que está sucediendo en nuestro país con relación a este mismo tema, nos llena de vergüenza y preocupación: aquí los indocumentados centroamericanos y de algunos otros países son víctimas de redes criminales que los extorsionan a cambio de permitirles llegar a la frontera. Pero se ha llegado a situaciones verdaderamente carentes de todo sentido de humanidad con aquellos delincuentes que secuestran grupos enteros de indocumentados para extorsionar a sus familiares o quitarles la vida con crueldad y sangre fría. Los ejemplos de Tamaulipas son ya una vergüenza nacional de la que nunca hablaremos lo suficiente.

Hemos llegado al colmo: las propias autoridades mexicanas encargadas de poner orden al tránsito de indocumentados, se han convertido en el primer eslabón del crimen organizado: los detienen, los secuestran y ellos mismos “los venden” a los grupos criminales: esto habla de la grave descomposición social e institucional que sufre nuestro país. ¿Dónde están los responsables del Instituto Nacional de Inmigración de ayer y de hoy? ¿Cómo es posible que una institución que debe ser muy sensible en el trato de las personas y en el cumplimiento de los derechos humanos en nuestro país no tenga ningún control, ni exigencia? ¿Cuándo se pondrá en la cárcel a los malos servidores públicos para mostrar el cumplimiento de la ley?

La impunidad es uno de nuestros males endémicos. No basta señalar la corrupción, es necesario dar el paso a la exigencia y a la aplicación de la ley. Hay muchos malos funcionarios que se conocen con sus nombres y apellidos, pero simplemente se les “inhabilita” para cargos públicos; no se les exige su responsabilidad penal. Un país corrupto y con enormes grados de impunidad no podrá ordenar su vida pública. Nuestros obispos mexicanos han expresado en su reflexión Que Cristo sea nuestra paz, que los tres grandes problemas que alimentan la violencia en nuestro país son: la crisis de legalidad, porque nunca aplicamos la ley; la crisis de moralidad, porque autoridades y sociedad en general hemos perdido el sentido de la exigencia ética y moral, incluyendo las leyes que promueven la muerte, como el aborto, o impiden la defensa de la vida, como estas instituciones corruptas y, el tercer problema -han dicho con preocupación nuestros obispos-, la indiferencia ciudadana ante estos hechos.
Y es que, por una parte tenemos la política del gobierno federal que enfrenta con todo el poder del Estado, incluidas las fuerzas armadas, al crimen organizado, pero, por otro lado, existen muchos malos servidores públicos, policías, presidentes municipales, legisladores y hasta algunos gobernadores, colaborando con las bandas criminales o siendo parte de ellas.

No cabe duda que muchas cosas deben revisarse en nuestro país: desde las estrategias para combatir al crimen, hasta las leyes injustas que degradan la moralidad social, pues de otra manera, seguiremos en caída libre hacia una sociedad sin ideales ni futuro.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=28Domingo, 15 de Mayo de 2011 10:00 hrs.
Editorial: Libertad religiosa, dignidad y legalidadLos repudiables y sacrílegos acontecimientos sufridos por los asistentes a la Misa de Resurrección en la Catedral de México no pueden quedar impunes ni en la indiferencia de las autoridades y de la sociedad civil, ni mucho menos pueden convertirse en un pretexto para concluir que la diferencia de credos genera tensiones y que las agresiones dentro de un ámbito de culto están protegidas por la libertad de expresión.

Muy por el contrario, lo sufrido por los feligreses y el cardenal Norberto Rivera Carrera en la Catedral Metropolitana es sólo una pequeña muestra de la falta de un marco legal que garantice, como mínimo, la libertad de culto de cualquier expresión religiosa en nuestro país. Pero, todavía más, refleja las consecuencias del nulo interés de los legisladores en que los mexicanos gocen, desde su Carta Magna, de una libertad religiosa que no es una concesión benévola del Estado, sino que forma parte de los derechos fundamentales del hombre, reconocidos por nuestro país en diversos tratados internacionales, pero no en la práctica.

Así lo han denunciado no sólo representantes de la Iglesia Católica en México, sino también miembros de diferentes credos cristianos en el Mensaje Ecuménico por la Libertad Religiosa en México: “Creemos que el Estado debe establecer con claridad los alcances de la libertad de expresión para que no queden impunes aquellas acciones detrás de las cuales existe una intensión perversa y premeditada de ofender o dañar las creencias y los sentimientos religiosos de las personas, en miras a una verdadera libertad religiosa en el país”.

Hemos visto con preocupación cómo varios sectores políticos y sociales, de trasnochados jacobinismos, han criticado la presencia del Ejecutivo Federal en la Beatificación del Papa Juan Pablo II, alegando violaciones a la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, cuando ninguno de estos sectores levantó siquiera una ligera crítica a la irrupción del culto religioso en la Catedral de México que ofendió, agredió y puso en riesgo la integridad de los fieles que acudieron ese día a los oficios, y que se sintieron profundamente heridos al presenciar cómo un grupo de personas hacía pedazos una sagrada imagen del Virgen de Guadalupe.

La falta de un marco legal para velar por el respeto al culto religioso y la carencia de voluntad política para garantizar a los mexicanos su derecho a la libertad religiosa, aunado a grupos partidistas que no esconden su odio a Cristo y a la Iglesia Católica, son los verdaderos culpables detrás de los sacrílegos y penosos conflictos como los testimoniados durante más de 20 ocasiones en la Catedral de México, pero también en los problemas entre comunidades que dicen profesar confesiones religiosas de diferente signo, como pueden ser los casos de pseudocatólicos que en comunidades rurales practican la intolerancia a la diversidad religiosa, hasta el colmo de agredir y ofender los derechos de otras comunidades u otra grey cristiana, o viceversa.

Pero también la carencia de claridad legislativa en torno a los derechos y obligaciones de las diferentes asociaciones religiosas del país, son la excusa de algunos gobernantes y autoridades para atribuir a la diferencia entre credos los conflictos de índole político, social o territorial que ellos no pueden ni buscan resolver.

La libertad religiosa en nuestro país no es la búsqueda de la reconquista de viejos fueros indeseables -incluso para las mismas Iglesias, que somos conscientes de que un Estado laico positivo es lo que a todos conviene-, sino que son libertades indispensables para generar procesos de cooperación en la construcción de una sociedad más solidaria y justa con objetivos comunes; pues, como mencionan las Iglesias en su comunicado: de esto depende, en buena parte, la paz y la tranquilidad que merecemos millones de mexicanos.]]>
http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=29Domingo, 08 de Mayo de 2011 9:00 hrs.
Editorial: Los creyentes celebramos la vidaLa gran fiesta de todos los cristianos es la Resurrección de Cristo. Más allá de la cruz y de la muerte, está la respuesta de Dios a la realidad humana: la vida plena y glorificada que se ha manifestado en Cristo resucitado. No cabe duda que muchos pensaron que su odio había logrado acabar con aquel que es la Vida y el Amor; otros más creyeron que la injusticia humana había sepultado para siempre la esperanza que Jesucristo ha traído para todos, y unos más, los escépticos y pesimistas, creyeron que el mal había triunfado definitivamente sobre el bien; sin embargo, en medio del silencio y de la oscuridad de la noche, surgió la luz de la vida y la resurrección. Este es el gozo de la vida cristiana que sigue brillando para toda la humanidad, como el sol que ilumina a todos.

Esta Semana Santa, como muchas a lo largo de la historia, ha tenido que celebrarse en medio de una gran contradicción, especialmente en nuestra patria: por un lado, millones de creyentes renovando su fidelidad al camino de Cristo, que implica el reconocimiento de la vida como un don de Dios y la aceptación de la misma como una bendición, mientras que otros, lejos del espíritu cristiano, se consideran dueños de la vida, no sólo de la propia, sino también de la ajena, provocando con ello un desorden social que nos lleva a la violencia y a la muerte.

Debemos unir nuestras voces a todos aquellos que dicen ¡Basta ya de violencia y de muerte! No debemos acostumbrarnos por ningún motivo a las acciones violentas de los criminales que acaban con la vida de miles de jóvenes en México, a través de la lucha entre bandas rivales del crimen organizado; no podemos bajar los brazos ante aquellos que quieren acabar con la vida de adolescentes y jóvenes haciéndolos adictos y suministrándoles drogas; no podemos callar ante las injusticias que provocan la muerte de muchos inocentes. Tampoco debemos quedarnos con los brazos cruzados ante la infamia del mundo moderno, que ha perdido el respeto a la vida humana a través de leyes injustas y permisivas que promueven el aborto y que desorientan el desarrollo de los más jóvenes.

Así como debemos detestar a los criminales que promueven la drogadicción, de la misma manera debemos manifestar nuestra indignación con aquellas autoridades irresponsables que promueven, sin mayor escrúpulo, el aborto entre adolescentes, en lugar de promover la responsabilidad en el ejercicio de la sexualidad y el respeto irrestricto a la vida humana. Así como la Iglesia manifiesta su rechazo total hacia quienes han cometido abusos sexuales a los niños, sean clérigos o no, de la misma manera debemos desenmascarar la hipocresía de nuestra cultura que se opone a la muerte de los inocentes que han caído en la lucha contra el narcotráfico, pero no dice nada de miles y miles de inocentes que son aniquilados en el vientre de sus madres por la violencia institucional y falsamente legal.

Celebrar la Resurrección de Cristo es mirar más allá de la oscuridad de la cruz, que nos muestra cómo la injusticia humana, en todas sus versiones, ha tratado de acabar con la vida en todas sus formas. El creyente mira con esperanza la respuesta de Dios y busca comprometerse desde ahora con la vida en todas sus formas, rechazando la muerte en todas sus versiones. Jesucristo ha resucitado, mostrando de una vez para siempre que la vida es más fuerte que la muerte.


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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=30Domingo, 24 de Abril de 2011 9:00 hrs.
Editorial: Repudio total a los criminalesMientras se realizaban una serie de marchas y manifestaciones ciudadanas en muchas ciudades del país y algunas del extranjero para exigir el fin de la violencia en México, se llevaba a cabo en la ciudad de Cancún la Conferencia Internacional de Combate contra las Drogas, que reunió a representantes de más de 160 países.

A primera vista, parecen dos escenarios distintos y, sin embargo, se trata del mismo: el mundo entero está preocupado y harto del problema del narcotráfico y del consumo de drogas.

En México se ha manifestado una vez más la indignación ciudadana a raíz del asesinato infame de un grupo de jóvenes estudiantes en Cuernavaca, Morelos, entre ellos el hijo de un famoso escritor y poeta católico, Javier Sicilia. Toda nuestra solidaridad con el poeta, todo nuestro repudio a los asesinos.

En medio de las expresiones de indignación se debe conservar siempre la claridad del reclamo: es a los asesinos, a los narcotraficantes, al crimen organizado, a quien debemos reclamar decididamente y no a quienes luchan contra este flagelo social.

El reclamo a las autoridades debe ser en el sentido de mejorar sus estrategias y reforzar la lucha contra la delincuencia, no de suspenderla. La ciudadanía debe mostrar mayor unidad y contundencia en su rechazo a los delincuentes y su apoyo a quienes los combaten.

Desde luego que entre los delincuentes puede haber también malos servidores públicos, asociados a las bandas criminales; es a ellos a quienes debemos denunciar. Pero entre los servidores públicos hay muchos policías y autoridades que están comprometidos en acabar con la inseguridad, aún arriesgando o perdiendo la propia vida; a ellos debemos dar nuestro reconocimiento.

De nada sirve pedir que el Ejército regrese a sus cuarteles cuando no hemos preparado una policía capaz de enfrentar el poderío del narcotráfico, de nada sirve pedir que no haya una gota de sangre más si no sabemos quién es aquel que la derrama.

En Cancún se escucharon muchos análisis del problema, que prácticamente se ha vuelto mundial; la inmensa mayoría apoyó la estrategia del combate frontal emprendida por el gobierno mexicano; todos son conscientes de que se trata de una lucha larga y difícil pero con un solo objetivo: no permitir nunca que los criminales estén por encima de los Estados y la seguridad de los ciudadanos.

Lo único que llama la atención, una vez más, es el análisis que hacen los representantes de los Estados Unidos de Norteamérica, mostrando la falta de conciencia de que son ellos los principales causantes de este grave problema: su población es la que consume la mayor cantidad de drogas en el mundo, su comercio es el que produce y vende a los narcotraficantes las armas más destructivas, y su sistema es el más permisivo con unos y otros. Un país que presiona a los otros pero poco hace en su propio territorio. Una vez más, el análisis objetivo se hace necesario para poner las responsabilidades en su lugar.

No debemos perder nunca nuestra capacidad de indignación ante la muerte inhumana de tantos inocentes, pero tampoco podemos dejar de luchar con claridad contra los enemigos de la sociedad. De la misma forma, debemos comprometernos para construir una mejor sociedad, recuperar los espacios que la delincuencia nos roba, impulsar a nuestros jóvenes con educación y valores, trabajar con las autoridades honestas, mirar al futuro con confianza.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=113Domingo, 10 de Abril de 2011 9:30 hrs.
Editorial: Tráfico de migrantes, omisión criminalLas recientes declaraciones de Antonio Mazzitelli, representante regional de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito, en relación a que el tráfico de migrantes en México supera dividendos de 6 mil 600 millones de dólares, incluso por encima del narcotráfico, escandalizan y ofenden en varios grados a la sociedad entera.

La ofensa no es sólo porque el delito de tráfico de personas genera un exorbitante capital que sigue alimentando a un monstruoso cuerpo criminal en México, al que Estados Unidos ya cataloga entre los diez ejércitos más poderosos del mundo conforme a los recursos con los que cuenta; la indignación también la provoca el hecho de que ninguna autoridad ha trabajado lo suficiente para salvaguardar la dignidad y los derechos humanos de los migrantes y de sus familias.

La migración forzada y la coacción de los migrantes no puede sino provocar dolor y vergüenza en la sociedad mexicana; dolor porque cientos de miles de connacionales arriesgan y pierden su vida en su éxodo hacia la frontera norte, buscando las oportunidades que dramáticamente su país les ha negado; y vergüenza, pues resulta indignante que tanto las autoridades norteamericanas como las mexicanas no han intentado siquiera abrir una agenda para construir una reforma migratoria que beneficie a ambas naciones.

De manera reiterada, Estados Unidos ha rechazado una reforma migratoria integral que reconozca la valía de los migrantes en el desarrollo económico, cultural y social de las ciudades norteamericanas y que coadyuve en el control del flujo migratorio en la frontera compartida con México. Las agresivas medidas de control, las legislaciones antimigrantes y la tolerancia a grupos crueles y violentos que atentan contra la vida de migrantes, reflejan el poco interés que tienen los Estados Unidos de acabar con un negocio ilícito e inhumano como es el tráfico de indocumentados.

Peor aún, las autoridades mexicanas no sólo han hecho poco por salvaguardar la dignidad e integridad de los migrantes, sino que no hay una intención clara de buscar un acuerdo con el vecino país del norte para hacer realidad una reforma que transforme en política pública lo que hoy es un jugoso negocio criminal. Tal parece que en México se ha abandonado la pugna por esta necesaria e imprescindible reforma.

El tráfico, secuestro y coacción contra los migrantes es una preocupación de prioritaria atención humanitaria, pues es indispensable que el ser humano sea redignificado en toda su esencia; ninguna autoridad, institución o sector social debe quedar ajena a esta cosificación del individuo que reduce a la persona humana y necesitada a mercancía y moneda de cambio.

Desde la Iglesia Católica y otras organizaciones no gubernamentales, se sabe, hay un desinteresado deber de atender esta realidad y auxiliarla en sus necesidades, pero mientras sigan existiendo leyes que criminalizan a los migrantes y un desinterés de resolver las causas y consecuencias de la movilidad humana, los migrantes seguirán siendo objetivos muy rentables para las bandas criminales y para el mantenimiento de un modelo de violencia, amedrentamiento y peligro para la relación bilateral, la seguridad y estabilidad entre Estados Unidos y México.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=118Domingo, 03 de Abril de 2011 9:30 hrs.
Editorial: El agua emergencia nacionalDurante esta semana se llevó a cabo un acontecimiento político de vital importancia, pero sin que ocupara un sólo titular destacado en los medios de comunicación: el uso del agua en nuestro país. A esta reunión, convocada por el Presidente de México para reflexionar sobre un problema nacional, acudió un gran número de gobernadores, líderes sociales y empresarios con la intención de comprometerse en un programa de largo plazo llamado la Agenda del Agua 2030.

Sin embargo, llamó la atención que a este encuentro no asistieran los responsables de algunas de las entidades más afectadas por el mal uso de este recurso natural.

En este sentido, la Ciudad de México representa uno de los mayores desastres ecológicos del mundo, ante la indiferencia de las autoridades que literalmente no han hecho nada, más allá de los discursos de ocasión para reforestar los bosques que nos quedan y recuperar los cuerpos de agua que se han convertido en drenaje de aguas negras, como el río Magdalena y otros que están por desaparecer.

El Estado de México, por su parte, tiene uno de los más importantes ríos del país, el Lerma, pero apenas a unos cuantos kilómetros de su nacimiento, se transforma en un caudal de agua contaminada y pestilente como consecuencia del desagüe poblacional y de las industrias de Toluca. Por dondequiera que veamos al Estado de México, uno de los más favorecidos en bosques y manantiales por la cercanía de los volcanes, es uno de los más descuidados en el manejo de las aguas y la reforestación de sus zonas boscosas. Esta es la realidad de nuestro país: si ni siquiera los principales responsables se ocupan del tema, menos la población en general.

México necesita urgentemente una nueva cultura frente a sus recursos naturales y, especialmente, en lo que se refiere al cuidado y al uso del agua: recuperar ríos de la contaminación a la que están sometidos por haberlos convertido en drenajes; reubicar asentamientos humanos irregulares junto a las riveras y las barrancas que no sólo representan grandes riesgos para los habitantes, sino que también generan la pérdida de ríos y bosques. Tener un uso más racional del agua en las ciudades y en el campo, y contar con mejores estrategias para el manejo y tratamiento de las aguas negras. Cuidar y mejorar nuestras zonas boscosas como principio de toda acción ecológica, y limpiar el país entero de basura y mejorar el uso de la misma.

Es evidente que algunos personajes políticos sólo se ocupan de sus intereses y ambiciones de poder, dejando de lado los más grandes y urgentes problemas de nuestra sociedad; sin embargo, debemos valorar los esfuerzos y las iniciativas que otros políticos y actores sociales están tratando de emprender.

El agua, los bosques y la limpieza de México es una tarea de todos. Los distintos niveles de gobierno, los medios de comunicación, las iglesias, las escuelas, la sociedad civil organizada, todos, debemos preocuparnos por preservar para el futuro lo más valioso para la vida: el agua.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=122Domingo, 27 de Marzo de 2011 11:00 hrs.
Editorial: Rápido y furioso, presunto culpableEl cinismo de algunos gobernantes de la superpotencia económica y bélica que tenemos como vecino del norte, no tiene límites. Podríamos detenernos a analizar la actitud de algunos gobernadores o legisladores, pero hablemos de lo más cercano: hemos sabido que los comentarios de su embajador en México dicen que ya no podemos controlar la violencia en las fronteras y que está por fracasar la política del gobierno mexicano al respecto. Independientemente de la verdad o no de esta afirmación, más bien deberíamos enterarnos de la responsabilidad que tienen ellos en este grave problema.

¿Podríamos escuchar del mismo embajador alguna expresión de autocrítica, antes que descalificar el enorme esfuerzo que se ha realizado en nuestro país contra el crimen organizado en los últimos cuatro años? ¿Qué han hecho de efectivo en los Estados Unidos de Norteamérica en el mismo lapso para tratar de contener las adicciones y el desordenado consumo de drogas de sus ciudadanos? ¿También están a punto de perder el control sobre esta situación o simplemente no les importa controlarlo? Más grave todavía: ¿Qué hacen para detener el tráfico de armas hacia nuestro país? Se ha comprobado, por ejemplo, que uno de los estados más reacios a la inmigración mexicana, Arizona, es uno de los que más permiten el paso ilegal de armas que vienen a parar en manos de los criminales mexicanos, pero lo mismo podríamos decir de Texas, Colorado o California: ¿Tampoco pueden ya controlar sus fronteras para evitarlo o simplemente no tienen ningún interés en ello?

Desafortunadamente estas armas son las responsables de más de treinta mil muertes de mexicanos en cuatro años, miles de ellos delincuentes, sin duda alguna, pero muchos otros ciudadanos sin ninguna responsabilidad, incluso niños inocentes. Por lo visto, sólo se preocupan cuando algún funcionario estadounidense es afectado por las armas que ellos mismos venden, sin que les represente nada la vida de tantos miles de hombres y mujeres víctimas de su irresponsable actitud ante este comercio infame.

Un país que cierra sus fronteras cuantas veces quiere -con tratados de libre comercio o no- a los productos que representan el trabajo de mexicanos excepcionales (sea el atún, el camarón, el tomate, el aguacate y tantos otros), pero que mantiene todas sus puertas abiertas -las 24 horas del día- al tráfico de enervantes, no debería sentirse ajeno a la violencia que provoca el combate al narcotráfico; más aún, es el verdadero culpable. Por ello esperaríamos una actitud más firme del gobierno mexicano ante los Estados Unidos, y una actitud más digna de su embajador en nuestro territorio.

La relación entre nuestras naciones es muy intensa. México es el país con más norteamericanos fuera de su territorio; es el destino de muchos de ellos para sus negocios y vacaciones, son siempre bienvenidos. Los Estados Unidos de Norteamérica es también el destino de millones de mexicanos por motivos familiares, laborales o de esparcimiento, estamos estrechamente relacionados. Es necesario que nuestros gobiernos encuentren mejores formas de relación y soluciones conjuntas mucho más eficaces a nuestros problemas comunes. Las descalificaciones unilaterales a nada conducen.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=132Domingo, 13 de Marzo de 2011 9:00 hrs.
Editorial: Los sindicatos y la corrupciónUna de las estructuras más importantes en el campo laboral y social es sin duda la de los sindicatos. En ellos se agrupan trabajadores de distintos gremios para unir fuerzas y conseguir y defender sus derechos conforme a las leyes y a las condiciones económicas del país y de las empresas. Desde luego que no siempre serán del agrado de los empresarios o de los empleadores, pues ejercen una presión para crear mejores esquemas de participación de utilidades y de condiciones laborales para la clase trabajadora, pero todo ello redunda en un beneficio social indudable.

Sin embargo, al acercarnos a la situación de los sindicatos mexicanos, nos encontramos en un territorio marcado por la corrupción, donde los líderes se convierten en verdaderos dictadores al interior de los mismos, dueños absolutos de esas estructuras y beneficiarios de sus recursos económicos. En el sindicalismo mexicano, viciado desde los esquemas políticos de antaño, también encontramos el corporativismo partidista que convierte a los agremiados en botines electorales muy cotizados y a los líderes sindicales en aliados o en enemigos políticos de determinados grupos o partidos. La corrupción aumenta y la finalidad de los sindicatos se pervierte.

La mayoría de nuestros sindicatos están manejados por dirigentes vitalicios que, gracias a sus alianzas políticas, son intocables y, gracias a sus movimientos corruptos, se enriquecen escandalosamente, convirtiéndose inexplicablemente en dueños de fortunas que rayan en la obscenidad. La corrupción y el cinismo en todo su esplendor. Los sindicatos se han convertido en negocios privados y no en estructuras sociales.

Es difícil ubicar cuál de estos sindicatos mexicanos se ha convertido en el más nocivo; no hay hacia dónde voltear. Sin embargo, no podemos dejar de señalar -porque afecta lo más delicado de nuestra nación: los niños y los adolescentes- al sindicato de la educación. No hablamos de los miles y miles de maestros dedicados ejemplarmente y con esmero a su trabajo diario, formando a los mexicanos, sino al grupo de sindicalistas y su dirigencia nacional, que constantemente ponen en riesgo nuestro futuro con presiones al gobierno y a la sociedad, sin ningún sentido ni en cuanto a demandas laborales legítimas, ni mucho menos en cuanto a la calidad de la educación. Lo único que manejan son sus intereses políticos y las ventajas económicas de los líderes.

Ni siquiera los sindicatos disidentes han sido mejores, pues hemos presenciado casos más patéticos de corrupción, ineficiencia laboral y conflicto social, que afectan la educación de nuestros niños y a la sociedad entera en sus actividades y en su tranquilidad.

Los gobiernos, por su parte, no deberían someterse a los constantes chantajes de los sindicatos sino propugnar porque realmente se viva una democracia al interior de los mismos y se cumpla con el objetivo social para el que fueron creados, pues un país con este tipo de líderes sindicales y con estos sindicatos corruptos poco puede avanzar hacia un futuro mejor. ]]>
http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=288Domingo, 20 de Febrero de 2011 10:00 hrs.
Editorial: ¡Basta ya de violencia!Hemos comenzado el año 2011 con una serie de protestas provenientes de agrupaciones civiles y de partidos políticos en contra de la violencia en México, considerando que los asesinatos provocados por el crimen organizado –durante la actual administración federal- han superado los 30 mil muertos, la mayoría de ellos jóvenes. La violencia de las ejecuciones, unida a la crueldad utilizada en muchos casos, ha ido en aumento, y ha comenzado a afectar profundamente la imagen de nuestro país en el mundo. Somos un pueblo que se ha ganado la fama de ser hospitalario y amable con los extranjeros, pero en los últimos años esto ha comenzado a ponerse en duda ante los embates de los criminales contra los inmigrantes centroamericanos y la inseguridad para los turistas.

Al reunirse con jóvenes universitarios del Bajío, el Nuncio Apostólico en México, Mons. Christophe Pierre, ha dicho que el Papa Benedicto XVI también está preocupado por esta violencia creciente en nuestro país, y aprovechó para recordar la urgencia que tenemos de incluir en nuestros sistemas educativos la enseñanza de los valores universales, desterrados hipócritamente con el pretexto de que la educación debe ser laica.

“¡Basta ya de violencia!”, dice la población; “¡No más sangre!”, pregonan algunos grupos políticos; “¡Fuera el Ejército de las calles!”, sostienen algunas organizaciones civiles; sin embargo, no hacen propuestas viables y tampoco señalan con claridad la solución. Más aún, desde distintas partes se han hecho planteamientos absurdos a causa de un falso análisis de lo que estamos viviendo y una falta de compromiso común. Por ejemplo, un grupo de expresidentes latinoamericanos se ha dedicado a promover irresponsablemente la idea de que mediante la legalización de las drogas se acabaría el problema, sin tomar en cuenta la degradación social que esto implicaría. Otros grupos y partidos políticos culpan al gobierno en turno de la violencia que estamos padeciendo, olvidando que la gran mayoría de las muertes violentas han sido causadas por los criminales y no por la policía o el Ejército.

Estos análisis equivocados han generado confusión en una buena parte de la opinión pública, a tal grado que se ha llegado a creer y a proponer que es mejor pactar con el narcotráfico y dejar a los criminales trabajar en paz, organizando sus territorios y respetando su negocio de muerte; es decir, se está llegando a un sentimiento de pesimismo y derrota que nos hace mucho daño porque significa justificar las acciones criminales o dejar de luchar contra ellas.

No es el momento de ser ingenuos o cómplices de los delincuentes, como pudiera parecer la actitud de algunos políticos o comunicadores que, con pancartas de protesta, piensan solucionar la gravedad del problema que vivimos. Es el momento de ser firmes en el rechazo a las acciones criminales, exigiendo mayor eficacia y respeto a los derechos humanos en las estrategias del gobierno, y tomando nuestra propia responsabilidad como ciudadanos y como organizaciones sociales; es el momento de denunciar a los malos servidores públicos y de elevar nuestra dignidad como pueblo, heredando valores, principios e ideales a las nuevas generaciones.

Sí, basta ya de violencia, pero también, basta ya del pesimismo y del desaliento que nos impiden ver el verdadero origen de la violencia. Al reconocer con honestidad la tarea de las fuerzas del orden como aliados de los ciudadanos, ponemos a los delincuentes en el lugar que les corresponde; es decir, no como benefactores de la sociedad, sino como los enemigos a vencer.

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=156Domingo, 06 de febrero de 2011 12:00 hrs.
Editorial: La santidad de Juan Pablo IILos primeros cristianos comenzaron a destacar desde el principio de la Iglesia las virtudes de quienes daban testimonio -con la propia vida- de su fidelidad a Cristo y al Evangelio. Se les llamaba “mártires”, es decir, “testigos”. Se les consideraba santos, es decir, glorificados por Cristo. Uno de los testimonios más antiguos lo encontramos a mediados del siglo II en la Carta sobre el Martirio de San Policarpo de Esmirna: “A Cristo lo adoramos como Hijo de Dios y a los mártires los amamos como se merecen, como a discípulos e imitadores del Señor”. Dice el mismo texto: “Siempre que podemos, nos reunimos con alegría el día de su martirio, como recuerdo de quienes ya concluyeron su camino y como ejemplo para los que seguimos en la vida”.

Este es el sentido fundamental de la declaración de la Iglesia cuando reconoce a un hombre santo o a una mujer santa: mostrar la admiración ante quien ha sido fiel discípulo de Cristo y reconocerlo como un ejemplo para la propia vida. Hay millones de santos, hay millones de grandes modelos de vida cristiana de todos los tiempos, también de nuestro tiempo. No sólo los que se declaran oficialmente, que suelen ser unos pocos, sino los miles de santos que están por todas partes en la labor diaria de la Iglesia, dando testimonio de la fe y sirviendo a sus hermanos en nombre de Cristo. Todos son hombres y mujeres “de carne y hueso”, ninguno es un ángel o espíritu perfecto. Se equivocan quienes creen que la declaración de santidad significa la “divinización” de un hombre o una mujer perfecta, sin errores. Todos, absolutamente todos, somos pecadores de una u otra manera. Los santos no son la excepción, al contrario, son los primeros que experimentan el significado de la misericordia y el perdón de Dios por sus propios pecados; los santos son quienes nos muestran un camino de conversión con el corazón y la mente en la sincera búsqueda de los caminos de Dios.

Lo que se vivió ante la muerte de Juan Pablo II fue lo que la Iglesia antigua expresaba de manera espontánea, sin necesidad de tantas instituciones y burocracias: el reconocimiento popular de una persona santa. La declaración de la santidad de Juan Pablo II no se ha dado, en primer lugar, a través de la burocracia vaticana, sino a través del sentir de millones de hombres y mujeres, cristianos y no cristianos, creyentes y no creyentes, que hemos reconocido la excepcional calidad espiritual de este hombre, capaz de comunicarnos su experiencia de Dios y de mostrarnos con sencillez y honestidad un camino hacia la superación humana. Además, ha dado testimonio ante el mundo que ha contemplado de cerca los últimos años de su existencia, su gran fortaleza ante la enfermedad y el sufrimiento, por lo que nunca llegó a perder su amor a la vida, su amor a Dios, su entrega a su ministerio y su alegría interior, fruto de la confianza en Jesucristo. Millones pueden dar testimonio de esa santidad, son millones los que se han sentido envueltos por la experiencia de Dios que comunicaba Juan Pablo II y han encendido nuevamente el fuego de la fe, esa es la santidad que, sin lugar a dudas, ha brillado en este Pontífice que estuvo en contacto con el mundo entero.

Es el mismo que en medio de un mundo marcado por el materialismo y los horrores de la guerra en su juventud, prefirió el camino de la religiosidad, del arte, del trabajo, del desarrollo de la racionalidad. Es el mismo que en un ambiente de ambiciones superficiales dentro de la Iglesia, prefirió recorrer el mundo y llegar a todos, gobernantes, hombres de ciencia, gente sencilla, para llevar el Evangelio de Cristo. Es el mismo que perdonó a su agresor y enseñó a la Iglesia a pedir perdón por sus pecados del pasado, y a señalar con indignación el pecado de los consagrados al que llamó “la peor expresión del mysterium iniquitatis” es decir, del misterio del mal. Ese es el Juan Pablo II que hemos contemplado y que es indudablemente un ejemplo para la Iglesia y para el mundo. Sus errores son parte de su humanidad, sus virtudes son dones de Dios.

Muchos se han “rasgado las vestiduras” con innegable actitud hipócrita ante el reconocimiento anunciado de las virtudes de Juan Pablo II. Seguramente son perfectos quienes no reconocen ni sus propios pecados, ni menos necesitan de la misericordia de Dios. El Papa Benedicto XVI ha tomado la decisión de beatificar al Siervo de Dios el Domingo de la Misericordia Divina, lo que nos lleva a reafirmar que sólo por la misericordia de Dios se entiende la santidad del hombre.]]>
http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=289Domingo, 23 de Enero de 2011 10:00 hrs.
Editorial: Migrantes, justicia y solidaridadHa ido creciendo en los Estados Unidos de Norteamérica el clima de rechazo hacia los inmigrantes mexicanos y, en general, de Latinoamérica; sin embargo, también se está dando una reacción desde diversos grupos de la sociedad civil y algunos políticos para crear mejores condiciones hacia la situación de miles de trabajadores indocumentados en aquel país. No podemos olvidar que una congresista norteamericana ha sido herida -casi de muerte- por un fanático, dejando a su lado a seis víctimas, por su apertura hacia una política más justa y solidaria. El mismo Presidente Obama ha dicho que no conviene la polarización de la sociedad en este tema, sino la búsqueda común de soluciones.

Pero, ¿qué es lo que está pasando en nuestra propia patria sobre los indocumentados?  La responsabilidad entre nosotros es para con los inmigrantes centroamericanos, que recorren todo el país para llegar hasta el norte a fin intentar hacer realidad “el sueño norteamericano” de un mejor nivel de vida, pero que durante su travesía se convierte en una verdadera pesadilla donde ponen en riesgo su integridad y hasta la propia vida. Son muchos los testimonios que dan cuenta de la explotación inhumana y criminal de la que son objeto nuestros hermanos centroamericanos por el hecho de ser indocumentados, la misma condición migratoria en la que se encuentran muchos de nuestros connacionales en Norteamérica.

Destaca, entre los múltiples testimonios, el que ha dado el Padre Alejandro Solalinde, quien desde hace años dedica su labor sacerdotal al auxilio de los migrantes y está puesto como coordinador de la Pastoral de la Movilidad Humana, de parte del Episcopado Mexicano, en la región del Pacífico Sur. Mientras que en muchas casas de auxilio a los inmigrantes -en manos de sacerdotes, religiosas y laicos- se les brinda un poco de ayuda humanitaria (un espacio para descansar y alimentos para continuar su camino) algunas autoridades los extorsionan y muchos mexicanos criminales los explotan, los secuestran y hasta los matan. Las autoridades federales brillan por su irresponsable ausencia.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos ha denunciado que sólo durante el año pasado más de diez mil indocumentados fueron secuestrados para exigir su rescate a las empobrecidas familias centroamericanas. Los delincuentes tienen el descaro de realizar las operaciones de extorsión a través del sistema de bancos establecidos. Cuando no hay la respuesta esperada, los asesinan. ¿Dónde está la autoridad mexicana? ¿Dónde está el Instituto Nacional de Inmigración? ¿Dónde está el combate a la criminalidad por parte de la Secretaría de Seguridad Pública? ¿Qué hacen nuestros diputados y senadores para dar respuesta legal a este drama humano que sucede a diario en nuestro territorio desde el río Suchiate hasta el río Bravo? ¡De los gobernadores implicados, ni hablar, tienen cosas “más importantes” de que ocuparse! “No nos toca”, podría ser su excusa inmediata.

Lo primero que debemos señalar es que los indocumentados no son criminales, por lo que las leyes y las autoridades deben darles un trato digno, de acuerdo a sus derechos y a su dignidad humana. En segundo lugar, la autoridad debe cuidar también de la integridad física y del respeto a los extranjeros, no obstante su condición migratoria y, en tercer lugar, se debe combatir enérgicamente los abusos de las autoridades y los crímenes de los delincuentes cometidos contra los extranjeros.

Desafortunadamente hay muchas omisiones en las autoridades mexicanas en todos los niveles, y, peor todavía, hay una constante amenaza hacia quienes dan respuestas humanitarias a todos estos hombres y mujeres que caminan buscando mejores condiciones de vida, tal como lo denunció valientemente el P. Alejandro Solalinde: “Quienes estamos en esta trinchera también somos objeto de amenazas de una y otra parte, mientras que la autoridad no es clara para decirnos de parte de quién está: de los mexicanos que buscan la justicia y la solidaridad, o de los malos mexicanos que extorsionan y matan”.
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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=290Domingo, 16 de Enero de 2011 10:00 hrs.
Editorial: La verdadera libertad religiosaEl año que ha terminado se caracterizó en todo el mundo por un crecimiento de la hostilidad hacia las expresiones religiosas. En algunos lugares, se registró una verdadera persecución a los católicos, causando la muerte de inocentes por el solo hecho de querer vivir su fe. Irak ha sido escenario de una de las agresiones más escandalosas y vergonzosas, pero las agresiones son interminables en todas partes. En ciertos países, la persecución es más sutil, tratando de anular ideológicamente a quienes buscan orientar la vida con base en los valores religiosos. En este sentido –¿quién lo diría?– destaca todo el continente europeo, donde se ha desatado una campaña fanática y furiosa contra los signos religiosos y contra cualquier participación de las personas, con convicciones de fe, en las políticas públicas, con el pretexto de la defensa del Estado laico, cuando en realidad se trata de la dictadura del laicismo sobre una gran parte de la población que vive con principios religiosos y con una concepción trascendente del ser humano.

Siguiendo estas modas europeas -carentes de todo respeto a las auténticas libertades y derechos humanos- podemos citar lo que ha estado sucediendo en la Ciudad de México, con algunas autoridades y miembros de la Asamblea Legislativa, quienes no sólo se enorgullecen de lo que deberían avergonzarse, aprobando leyes inmorales e injustas, sin ningún sentido moral y ético -por la falta de respeto a la vida humana y a la institución familiar fundamental para la sana convivencia social-, sino que han desatado una verdadera persecución ideológica contra quienes, con base en sus principios religiosos y valores, se oponen a estas leyes.

Esto no ocurre en ninguna otra parte del país, sólo en el Distrito Federal donde las autoridades han hecho del laicismo una “religión” única e intolerante, realizando ritos "laicos" contra las verdaderas religiones. Se ha llegado, incluso, al colmo de pretender callar y amenazar mediante “demandas” ante los tribunales y la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a quienes expresan sus desacuerdos, por el solo hecho de ser sacerdotes católicos y tener convicciones inspiradas en los principios cristianos.

El Papa Benedicto XVI, siempre atento a los grandes problemas del mundo, siempre oportuno en su reflexión, siempre buscando soluciones, ha dedicado su mensaje con motivo del Día de la Paz 2011 -que la Iglesia celebra el primer día del año- al tema urgente de la libertad religiosa. El título es ya toda una propuesta: “La libertad  religiosa, camino para la paz”. Y es que la verdadera libertad religiosa compromete a todos, creyentes y no creyentes, a un respeto mutuo sobre las distintas convicciones y a valorar los diferentes puntos de vista, sin lo cual no es posible una auténtica democracia, respetuosa del pluralismo. Con mucha agudeza, escribe el Papa: “La misma determinación con la que se condenan todas las formas de fanatismo y fundamentalismo religioso, ha de animar la oposición a toda forma de hostilidad contra la religiosidad, que limitan el papel público de los creyentes en la vida política y social. No se ha de olvidar que el fundamentalismo religioso y el laicismo son formas espectaculares y extremas de rechazo del legítimo pluralismo y del principio de laicidad”.

Efectivamente, encontramos en algunas autoridades del Distrito Federal a verdaderos “talibanes laicistas”; es decir, a personajes intolerantes a la crítica, fundamentalistas en sus principios inmorales, incapaces de aceptar el reto del diálogo con la racionalidad y el derecho. El autoritarismo y la intolerancia (que rayan en la falta de respeto y la vulgaridad) con que se manejan, no es un buen augurio para futuras responsabilidades públicas de quienes hoy ejercen la autoridad en la Ciudad de México. El legalismo en que se amparan es sólo una muestra más de su intolerancia.

Si el respeto a la libertad religiosa es camino para la paz, quiere decir que todo ciudadano creyente tiene derecho no sólo a vivir personalmente conforme a sus principios religiosos, sino a que éstos se le respeten para que pueda colaborar positivamente en la construcción de la sociedad a la que pertenece.

Conviene escuchar una vez más lo que el Papa señala sobre el respeto a las convicciones religiosas en su reflexión con motivo de la Jornada Mundial de Oración por la Paz: “es innegable la aportación que las comunidades religiosas dan a la sociedad. Son muchas las instituciones caritativas y culturales que dan testimonio del papel constructivo de los creyentes en la vida social. Más importante aún, es la contribución ética de la religión en el ámbito político. No se le debería marginar ni prohibir sino considerarla una aportación sólida para la promoción del bien común”.

 

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http://www.desdelafe.mx/apps/article/templates/?z=27&a=291Domingo, 02 de Enero de 2011 10:00 hrs.